Hola, aqui el siguiente capitulo.
Disfruten.
DISCLAIMER: Los personajes son de la querida señora Meyer, yo solo los utilizo para dar vida a esta historia.
Cap. 3.- Claustrofobia a todo lo que da.
El hombre que antes me acorralaba subió a la parte de arriba, bajo mi diminuta maleta y me la entrego, el chico de pelos cobrizos avanzo sin decir nada por lo que supuse que quería que lo siguiera.
A la entrada de lo que antes creía que era un orfanatorio había un precioso Volvo color silver, el chico de pelos cobrizos, Edward se llama si mas no lo recuerdo, abrió la cajuela y me indico que pusiera hay la maleta. Cuando estuvo adentro me dijo que entrara al auto para irnos.
"Por favor que no viva lejos".-me dije mentalmente.
Edward subió al asiento de piloto y yo a la parte de atrás.
"Por favor, por favor, por favor, que no viva lejos".-me volví a decir para mis adentros.
Mierda. La curiosidad me mataba, debía preguntar a dónde íbamos para saber si lo toleraría.
-Emm, ¿Edward?...
-¿Si?
-Ehh, ¿A dónde vamos exactamente?, solo por curiosidad-.
-A New York.
-Ahhh. - "Mierda", pense-.
No podría aguantar todo el trayecto desde Seattle hasta New York, moriría antes de llegar-.
"Joder, joder, joder".
-Lista.- pregunto-.
-S-si.- tartamudeé-.
"Carajo Bella, dile que eres claustrofóbica".- Me reprocho mi voz interior-.
-No.- le dije a mi voz interior-.
-¿Dijiste algo?- me pregunto Edward.
-No.- demonios estoy pensando en voz alta-.
"¡Que le digas!".- me volvió a decir mi voz interna-.
-Te quieres callar-.
-¿Perdón?- carajo, mi yo interna me las iba a pagar-.
-Ehh,- que digo- nada y-yo solo, este, yo hablaba con, con,- por dios, porque tartamudeo tanto.- no solo hablo, con, con migo misma, si, con migo misma.- me vio incrédulo por unos minutos por el retrovisor pero luego sigo con la vista en el camino.
Genial, ahora me daba por loca, pero esa me gano por hablarle a mi yo interna, pero me las va a pagar.
Vaya, al parecer si estoy loca, bueno no es normal hablar sobre vengarte de ti misma, o si, no claro que no, creo que estar aquí está empezando a afectarme, solo, relájate Bella, dentro de dos o tres horas estarás en donde sea que el viviera.
"Que no viva en un departamento por favor"
Dos horas y media, llevo aquí más de dos horas y media, ¡Y me estoy volviendo loca!, ¿Qué no puede conducir más rápido?, llevo más de media hora controlando las ganas de abrir esa puerta y salir corriendo de ese auto. Joder, joder y joder. Pareciera que lo hacía de manera intencional, ¿pero qué digo?, él ni me conoce.
"Cálmate Bella".- me dijo mi yo interna-.
-¡¿Qué me calme?, ¿Cómo quieres que me calme si ya no aguanto esto?!- me grite a mí misma.
-¿Te pasa algo?- pregunto Edward-.
-¡Si, me pasa algo, pasa que llevo aquí mas de dos horas y me estoy volviendo loca! ¡PARA EL AUTO, AHORA!- exigí-.
Edward paro en la carretera faltando dos o tres kilómetros y medio para entrar a New York, en cuanto el auto freno, desabroche mi cinturón de seguridad y salí casi corriendo del auto.
Eso me supo a libertad, ah, necesitaba aire fresco.
-Ahh, al fin aire fresco.- dije-.
Edward salió del auto y se dirigió a mi dirección con mirada incrédula, como si lo fuera a atacar o algo parecido.
-Oye, ahh, este…- trataba de adivinar mi nombre-.
-Bella.- dije.
-Si, Bella- se oía tan bien cuando él lo decía- ¿te encuentras bien?
-Si, solo que no tolero los espacios cerrados y obscuros, es todo-.
-¿Por qué no dijiste nada?, digo, te hubieras ahorrado esto- dijo indicando el pobre cinturón que había jalado para poder salir y que había sufrido las consecuencias.
-Lo lamento, pero, no quería incomodarte, creí que lo había superado.
-Nadie lo supera así como así.
-Lo sé.
-¿Crees que podrías aguantar un rato más?, no falta mucho que digamos.
-Ehh, bueno, si me distraigo creo que sí.
-Bien, tengo música en mi auto, dime, ¿te gusta la banda Muse?, si no ponemos la radio, o tu traes música, o…
-Edward,- lo interrumpí- ¡AMO MUSE!
-¿Enserio?- dijo mientras caminábamos hacia su Volvo.
-Claro, ¿Por qué lo preguntas?
-Es que a muchas chicas no les gusta el rock que digamos.
-Bueno a mi si, Matt es sexy, y el mejor guitarrista de la historia claro.
-¿Sexy, eh?, ¿pero que no tiene treinta y tantos?, ¿y que no tiene novia?
-¿Y qué?, sigue siendo sexy.
-Ok.- dijo viéndome raro.
Entramos a el auto, pero esta vez yo me subí a la parte del copiloto y pusimos la música a todo volumen, la primera fue Bliss, otra fue New Born, y con la que cante fue knights of cydonia, amo es canción.
-¡No one's gonna take me alive, the time has come to make things right, you and I must fight our…! - Me detuve cuando VI que Edward me veía raro- ¿Qué?
-Bella, no quiero romperte la burbuja, pero, tres cosas: uno, ya se acabo la canción, dos, llevas cantando eso más de tres veces y tres, ya llegamos.
Y ciertamente habíamos llegado, para mi salvación la casa era grande, y bella, muy bella en realidad. Edward saco mi maleta de la parte de atrás del carro y me la entrego.
-Emm, ¿Edward?
-¿Si?
-¿Qué, que sería tuyo?- bueno si viviría aquí debía saberlo, ¿no?
-Nada, solo te compre y vives en mi casa, punto.
Entramos por el gran portón y al dar un paso al frente, vi lo que me pareció el paraíso, una sala inmensa con teatro en casa y la pantalla plasma más grande que he visto, a mi derecha había un inmenso comedor, y una preciosa cocina con muchas alacenas. El comedor y la sala eran divididos por un pasillo que guiaba a unas escaleras.
Cuando le iba a pregunta donde podía poner mis cosas, despareció.
-Mierda.- dije-.
Esta casa parecía un laberinto, un puto laberinto del que no podía salir.
-¿Quién eres?- dijo una voz que me espanto-.
Hey, que les pareció, ¡Hasta que escribo mas!.
Bueno, este es el capitulo 3 de, bueno de los que mi mente me deje escribir, los veo pronto.
Besos con sabor a vainilla en donde los quieran.
CHAO, CHAO!
Anna.
