Buenas noches, tardes o día, cualquiera sea la hora desde donde me estén leyendo :). Sé que tardé bastante en venir con nuevo capítulo pero dicen que la paciencia es clave... si, la clave por la cual van a matarme un día de estos por tanta demora.
Noticias, tuve el honor de salir en el tercer puesto en los DRAMIONE AWARDS y esto me lleva a agradecerles porque sin su tiempo y sus ganas de leer HISTORIAS OCULTAS TRAS EL TELÓN, esto jamás habría ocurrido. Infinitas gracias. Continuaré el fic Feltson a pesar de los serios problemas que estoy teniendo para escribirlo. Culpen a Tom y su dementor que me han quitado todas las ganas de emparejarlo con Emma. Para quienes están en el grupo de "Dramione: Historias de Amor que debieron ser contadas" saben todo el royo que hay detrás de ciertas anécdotas de fan que se llevaron una gran decepción ante actitudes de mi rubio preferido. No voy a dejar que eso me haga dejar el fic en veremos, pero solo sepan que se me está complicando un poco. ¡MALDITO DEMENTOR CON EL QUE TIENE QUE ESTAR SALIENDO! Fue gracioso ver que en el show de Queen Latifah, al cual asistió Tom, dijo que lleva dijo que lleva 6 años con quien ya saben, cuando hace unos días publicó que eran 7. Él había dicho antes que fue en la 4ta película y que le habló hasta la 6ta... Pero en fin, solo ellos saben.
Respecto al capítulo de hoy puedo asegurarles que se viene ya la parte interesante. En la visión que tendrá Hermione, he utilizado un fragmento de uno de los poemas de Oscar Wilde. Para quienes les interese leerlo completo, se llama "Reina Henrietta Maria" y forma parte de uno de sus libros de poemas. He agrado las últimas dos oraciones que les dan una pista de lo que puede ocurrir al final.
Tenemos también más de Draco, que poco a poco se va interesando más y más en nuestra querida Hermione. No saben cuanto disfruto escribir sus peleas jajaja
ALGO IMPORTANTE: Para quieres quieran completar su imaginación y tener una visión más completa de la historia, en mi facebook he creado finalmente el álbum con imágenes de escenas del fic. Me toma un trabajo inmenso pero me encanta :D. Solo agreguenmé y denme aviso de que las etiquete en las fotos y el album.
Bueno, creo que no me olvido de nada más. Les dejo un abrazo inmenso y feliz comienzo de semana. ¡Adoro cada uno de sus reviews! Son importantes para saber si estoy haciendo las cosas bien, y de paso me dan ánimos y una razón para continuar.
¡Los adoro lectores!
Un abrazo.
CAPÍTULO 2
Era de los pocos días en los que el sol se dejaba ver en los terrenos perdidos y ocultos de Hogwarts. Un par de nubes ya amenazaban con colarse y oscurecer el cielo a pesar de que muchos alumnos habían aprovechado el buen clima para hacer los deberes fuera, dar un paseo, o jugar algún juego de su infancia mágica o muggle. Draco había optado por caminar lejos de todo. Su humor estaba apacible y no tenía ganas de estropearlo con encuentros desafortunados.
Quería aprovechar la calma de la tarde para finiquitar asuntos que le competían solo a él. Caminó por el sendero natural que bordeaba el Lago Negro y concluía en la cabaña del gigante de vestiduras desgastadas y sucias. No tenía planeado llegar a los límites del Bosque Prohibido por lo que, se echó sobre la graba algo húmeda. Sus ojos grises se perdieron en la inmensidad del firmamento. Era fácil dejar la mente en blanco en esos pagos. Al principio logró disfrutar de un momento de calma, pero su mente le jugó una mala pasada en el instante que la memoria de Granger se coló en sus pensamientos.
- ¡Draco! – Recalcó.- ¿Cómo se supone que sabrás si tienes algún hueso roto?
- Simple. No siento que haya nada fuera de su lugar. ¡Auch! – se quejó cuando ella intentó ayudarlo a recostarse sobre el sillón.
Se había negado a ir a enfermería a pesar de las insistencias de Pansy. Pues hacerlo conllevaría a explicar lo sucedido y aquello significaba un castigo y la burla de todo el colegio.
- ¡Blaise! Ayúdame, ¿vas a dejar que se haga el fuerte?
Zabinni levantó al vista de su ejemplar semanal de Quidditch´s Cup y echó un vistazo a la morena antes de volver su atención al artículo.
- Si no quiere que lo revise la vieja loca de los ungüentos entonces que lo haga alguien más.
- ¿Conoces a algún medimago además de Pomprey? – preguntó exasperada la slytherin.
- No.- sonrió malicioso.- Pero, podrías examinarlo tú, querida. Sé que te mueres por ver más allá de la capa de Draco.
Parkinson sintió que la sangre subía aprisa a su rostro, logrando que luciera idéntica a un foquito de navidad. Molesta y avergonzada se olvidó del rubio y con leve movimiento de varita incendió el ejemplar de su amigo. Draco se echó a reír al mismo tiempo que Blaise despotricaba intentando vanamente salvar algo entre las cenizas.
- ¡Qué haces…! Si lo que dije no es ninguna mentira.
- Sé útil por una vez en tu vida y trae algo de hielo de las cocinas.- la joven seguía apuntándole con la varita.
Blaise maldijo no llevar la suya en esos momentos. Aunque de todos modos hubiera sido en vano, puesto que jamás se atrevería a hacerle algo a su temperamental amiga.
- ¿Algo más su majestad? – dijo con una reverencia en son de burla.
- Si.- apuntó Draco.- Tráeme algo de cenar. No pienso bajar al comedor así.
- ¿Desde cuando soy tu elfo doméstico?- se quejó Zabinni.
- Desde que aceptaste ser mi amigo. Ahora ve.
No podía creer que la sabelotodo lo hubiera golpeado casi cuatro veces en un par de meses. ¿Era igual de violenta con San Potter y la Comadreja? Seguramente ejercía una dictadura sobre esos dos. No había otra manera de explicar el por qué tan fielmente le pisaban los talones, poseídos por un imperius. ¿Y que hay de Theo? Draco se incorporó a medias y arrancó un poco de hierba del suelo. Observaba aquel puñado como si en él se hallase la respuesta al por qué su amigo parecía estar hechizado por la sangresucia.
-¿Encantos? ¿Realmente puede tener algo de fascinante…. Hermio….Hermione Granger? – Susurró para sí mismo.
- Draco…
Su corazón dejó de latir por un par de segundos en el instante que reconoció su voz. ¿Acaso acaba de invocarla con sus pensamientos? ¡Lo sabía! ¡Jamás debió pronunciar siquiera su nombre! Porque allí estaba ella, de pie frente a sus ojos. Habría deseado que fuera un mero espejismo producto del sol "intenso" de la tarde.
- ¿Se te ofrece algo? – inquirió.
-No. - ¿Entonces que haces aquí? Lárgate, el lugar está ocupado.
- No hables como si los terrenos de Hogwarts fueran tuyos, Malfoy.- expuso la gryffindor con tono neutral.
Él se puso de pie, sacudió su túnica y se cruzó de brazos en actitud desafiante.
- No por ahora comelibros, pero en un futuro no muy lejano…-
-Sí, sí… como digas.- Granger le interrumpió con un ademán de completo desinterés.
Parecía meditabunda, no del todo concentrada en discutir con él. De hecho, en cuanto se tomó el atrevimiento de escrutarla con esmero pudo percibir que sus mejillas estaban sonrosadas, que no paraba de pasar sus manos por el cabello y que parecía poco dispuesta a quedarse quieta. Estaba nerviosa.
- ¿Por qué no estás con Theo? – preguntó entonces.
-Porque…. Porque simplemente no quedamos en vernos hoy.
Granger se paseaba por la orilla del lago, pateando el par de piedritas que cruzaban su andar. Draco por el contrario, estaba estático, siguiéndole con la mirada.
- ¿Y entonces que haces aquí?
- Estoy esperando a alguien más.
Tuvo que morder su lengua para evitar preguntar de nuevo. No quería que ella pensara que de pronto estaba interesado en sus asuntos.
-Bien, pues espera a tu cita imaginaria en otro lado Granger, yo llegué primero.
Ella detuvo sus pasos y se acercó unos pasos a él.
- Si piensas que voy a irme estás loco. Viktor y yo no teníamos idea de que tú….
Fue automático. El color de los ojos del joven se opacó un par de tonos evidenciando su furia al escucharla. Allí estaba de nuevo, esa sensación tan incómoda que alteraba sus nervios y le hacía sentir molesto. Rabioso de que volvieran a dedicarle atenciones a Granger.
- Nunca imaginé que fueras de las que se veían a escondidas.- expuso el slytherin para provocarla.
- Por Merlín, ¡no te atrevas a insinuar que llevo las mismas andanzas de las chicas con las que te paseas, Malfoy! – soltó deprisa ella, al mismo tiempo que sus mejillas se coloreaban de rojo ante las insinuaciones de las que le acusaba.
- ¿Y qué quieres que crea, si te citas con el búlgaro a las fueras del castillo en un lugar tan privado? Ahora era Malfoy quién se paseaba de un lado a otro, incapaz de mostrarse sereno.
- ¿Es que no puede una chica verse con un chico sin que…?
- No si lo hacen a solas…- recortó Draco las distancias al mismo tiempo que susurraba.- Y ambos sabemos que Krum quiere más que un mero intercambio de palabras. ¿Vas a negarlo, Granger? Porque entonces comenzaré a dudar de tu inteligencia.
Hermione sostuvo valiente la mirada inquisitiva de Draco. Llevaba razón pero no pensaba reconocérselo en voz alta. Antes muerta que alimentar el orgullo de un Malfoy.
- Que él quiera no significa que yo también…lo desee.-
- Pero le tientas de todos modos.- insistió acercándose.- ¿Por qué no has cortado su ensoñación de una vez? Bonito truco. ¿Es así como mantienes a Theo y tu par de Gryffindor revoloteándote cerca?
- Hablas como si realmente tuvieras idea…- susurró dejando entre ver su furia.- ¿Por qué demonios no te vas? Krum llegará en cualquier momento y a que no te imagines, no le caes bien.
- ¿A sí? El sentimiento es mutuo.
Ninguno atinó a moverse un centímetro. No parecían ser conciente de lo cerca y enfrentados que estaban. Era más importante mantener la competencia de miradas asesinas.
- No voy detenerle si intenta golpearte.
- Ja. Dudo que su cerebro de gorila le permita coordinar un buen golpe.
- Es más fuerte que tú, Malfoy.- murmuró la castaña.
- No le tengo miedo.
- Deberías.
- Pero no.
- Ya vete.
- No.
- Idiota.
- Estúpida Sangre suc…
- ¿Hermione? ¿Qué hace él aquí?
La voz del búlgaro pinchó la burbuja en la que los dos se habían sumido. Aun tensos y furibundos se apresuraron a tomar distancia enseguida. Viktor, de haber sido conciente del odio que se profesaban esos dos, hubiera interpretado que estaban a punto de besarse.
- Malfoy…- carraspeó ella.- dio conmigo por mera casualidad, pero ya se iba.
A Draco no le pasó desapercibido el desprecio que profesaba cada una de las expresiones de aquel simio con escoba. Por lo que, después de lanzar una última mirada a Granger, se apresuró a dejarlos solos no sin antes chocar apropósito su hombro con él.
Aprovechando el de el buen clima, más de la mitad de su casa había abandonado los aposentos. Pero distinto era el caso de Theodore que había optado por dos horas de lectura. Recostado sobre un largo sillón verde botella de la sala común de Slytherin, con su ejemplar de Historia de Magia de Hogwarts, sonrió a Pansy que acaba de regresar.
- Debo estar soñando. ¿Realmente eres tú, Theo?
- El mismo.
- Que extraño…- dijo la morena.- ¿Qué haces aquí?
Theo se limitó a señalar el libro sobre su regazo como mera respuesta. Ella rodó los ojos.
- ¿Se te ofrece algo?
- Simplemente, conversar. Hace mucho que no me dedicas un par de horas.-
Theodore enarcó una ceja y sonrió con cierta burla antes de responder.
- Adelante. ¿Qué es lo que desea compartir conmigo la señorita, Pansy?
- Bueno, para empezar, eres la comidilla de todo Slytherin.- sonrió ella, recostándose en el suelo con su espalda dando al borde del sillón.- Todavía no comprenden tu manía por pasar tiempo con Potter y su sequitos.
Lo cierto es que el tiempo había transcurrido ameno. Salvo Slytherin, el resto de las casas había logrado acostumbrarse a la amistad serpiente-león. Su pares aún le miraban raro de vez en cuando, muchos habían dejaron de hablarle, pero a Theo no le importaba. Tenía suficiente con un puñado de amigos. Además el mundo no se reducía a Slytherin. Había gente excelente en Ravenclaw y Hupplepuff.
- Ya lo superarán.- se encogió de hombros restándole importancia.
- Ellos sí pero ¿Qué hay de tu padre?
Pansy admiraba la actitud segura de su mejor amigo pero sabía que el señor Nott pondría el grito en el cielo ni bien se enterase de las nuevas andanzas de su hijo. Encontraba extraño de hecho que aún no se hubiera aparecido ya por Hogwarts.
- ¿Desde cuando he hecho algo de lo que él me ha ordenado? Me tiene sin cuidado.
- ¿Esto acaso un acto más de rebeldía, Theo? Ya sé que te da igual pero, no quiero que las tome contigo. -
Entonces es una suerte que sea mi problema y no el tuyo, pequeña.
La joven conocía lo suficiente a Nott para saber que aquella respuesta era una clara advertencia de "no te mentas en mis asuntos". Dejó escapar un suspiro de frustración y desentendimiento.
- Perdona si no logro comprender, pero ¿disfrutas pasar el tiempo con esa sangre sucia?
- Su nombre es Hermione Granger.- remarcó Theo tajante ante una sorprendida Pansy.- Es una chica, igual que tú. Nada del otro mundo.
- Pues, tan "del otro mundo" no parece ser. Al menos, no para ti. ¿Te has escuchado? La defiendes con demasiado ahínco.-
Nott no comprendía a que venían las palabras de Pansy. ¿Podría llegar a ser celos? Ella tenía a Draco. ¿Por qué venía a molestarle a él?
- En todo caso, eso solo debe importarme a mí. De no saber que amas a Draco pensaría que me estás haciendo una escena.
Parkinson perdió un poco de su buen humor. Detestaba que insinuara que ella pudiese a llegar sentir celos de alguien más. Le golpeó con el pequeño almohadón del sillón en la cabeza.
- ¡Hey! – se quejó Theo. Le había asestado con fuerza.
- Sabes que no tengo que envidiar nada a nadie. Y menos a la san…a Granger.
- Está bien, capté el mensaje.
Repentinamente, la puerta de la sala común se abrió violentamente. Zabbini apareció tras esta y enfocó su mirada perturbada en ellos.
- ¿Blaise… qué…?
- Tal vez te interese saber…- dijo directamente a Theo.- que Granger está en la enfermería.
No hizo falta que dijera más. El joven de ojos azules se puso de pie, llevando casi por delante a su amiga. Experimentó preocupación, temor, ansiedad. Algo que Theodoro Nott no había sentido desde hacía mucho tiempo.
Hermione caminaba por uno de los tantos pasillos de Hogwarts en dirección a su sala común luego de su encuentro con Draco y Viktor. No podía detener aquél cúmulo de sensaciones que danzaban en su estómago. Es que tal y como había predicho el Slytherin, Krum había intentado besarle de nuevo y ella había vuelto a rechazarle. No había caso, no lograba sentir un mínimo de atracción por el búlgaro. Lo peor había sido que en todo momento, la mirada acusadora de Malfoy había estado presente en su mente. Y aquello no podía sacarle más de sus casillas. Tan sumida en sus propias cavilaciones que casi tropieza con la bola de cristal que salió rodando fuera de uno de los salones de clases.
- Qué demo…- no alcanzó a despotricar cuando la cabeza de la profesora Trelawney se asomó por el recoveco de una de las puertas a su derecha.
- Oh, lo siento querida.
- No ha sido nada, profesora.- repuso cordial y enseguida tomó el artefacto de adivinación.
- Gracias.- sonrió la mujer a través de sus lentes de botella.- ¿Te importaría dejarla encima de la mesita del mantel rojo? Tengo las manos ocupadas.
Y vaya que lo estaba. La mujer cargaba en sus delgados brazos un sin fin de artefactos que Hermione desconocía por completo. A pesar de su renuente aflicción por aquel arte mágico, se dirigió a la estancia y buscó dicha mesita.
No estuvo segura al principio, pero una sensación extraña y nada agradable le invadió ni bien puso un pie en aquellas cuatro paredes. Un escalofrío recorrió su espalda provocando conmoción. Deseosa entonces de abandonar cuanto antes la estancia, dejó sobre el buró la bola de cristal. Fue en ese instante en el que todo se volvió confuso.
Un brillo inusual comenzó a destellar en el interior del cristal asustando a la castaña. Petrificada observó como la luz se intensificaba con el pasar de los segundos. Sintió miedo y hubiera corrido lejos de no ser por la razón que su cuerpo no respondió a sus órdenes. Enseguida, su visión se nubló y cegó completamente. La agitación en el palpitar de sus sienes y la falta de aire dieron aviso de que estaba cerca de desmayarse.
Delante un campo abierto, con el sol desapareciendo en el horizonte. Todo era caos, gritos y muerte. La hierba estaba cubierta de cuerpos, la sangre de ambos bandos corría cuesta abajo. El temor de verse acorralada le proveía de fuerza para continuar luchando por su supervivencia y la de él. Dentro de su ser luchaban el deseo de rendirse contra el de continuar hasta que su corazón dejase de latir.
El escenario cambió, y ahora un paisaje sacado de historias antiguas y medievales se alzaba frente a ella. En un arco de piedra, medio cubierto por enredaderas y maleza, había un grabado en un idioma desconocido, el cual sin explicación alguna ella logró comprender.
En la tienda solitaria, aguardando la victoria Está ella en pie, empañados los ojos por la bruma del dolor, Semejante aun pálido lirio empapado por la lluvia: El resonar clamoroso de la guerra y los destrozos de la caballería A su alma orgullosa no pueden traer vulgar temor alguno. El que escapó de la muerte será la clave. La que desafió al destino perecerá su felicidad en el camino.
- El mal existe, pero sin el bien; como la sobra existe, pero no sin la luz.- susurró una voz impersonal.
Para cuando Hermione volvió en si, se encontraba en la enfermería, rodeada de rostros familiares que no paraban de lamentarse y susurrar su nombre.
- ¡Está despertando! – aquella era la voz de Ronald.
- Hermione… - Harry apresaba con delicadeza una de sus manos.
La castaña solo pudo sonreír. Intentó incorporarse pero aquello le valió un dolor incesante en su cuerpo. Sus músculos estaban agarrotados como si hubiera corrido por horas sin parar. Gimió al intentar moverse de nuevo.
- Te haz desmayado.- confirmó Ginny a un lado.- ¿Estás alimentándote bien? Prestaré atención a ello de ahora en adelante.
- No ha sido eso.
- ¿Qué es lo que fue mal? ¿Qué es lo último que recuerdas? – insistió Ron.
El pelirrojo albergaba tremenda ansiedad y no soportaba ver a su amiga en semejante estado. Pálida y con un par de cardenales sobre su piel.
- Solo sé que estaba con Trelawney. Me pidió que le ayudara a llevar un par de cosas a su sala y…
Un sabor amargo en la boca de su estómago subió por su garganta impidiéndole continuar. Gotas de sudor comenzaron a poblar su rostro en cuanto intentó recordar. Harry reconoció aquellos síntomas como propios. El brillo de pánico particular en los ojos de Hermione le dio una pequeña pista de lo que quizás había ocurrido.
- Será mejor que lo olvides.- le detuvo el castaño de ojos verdes.- Tuvimos suerte de que no estuvieras sola.
- Y de ahora en adelante seremos tu sombra, Hermione.- agregó Ron.- De haber estado con nosotros habríamos evitado que dieras de bruces contra el suelo.
- No es necesario. Solo fue… un imprevisto. No es nada.
En el mismo instante que bebía del vaso de agua que le tendieron sus amigos, la puerta se abrió dejando paso al único slytherin que llevaba horas esperando fuera del inmenso salón.
- Theo…- saludaron todos.
- ¿Cómo se encuentra? – preguntó este con la vista fija en ella.-
Le habría gustado acercarse más. Incluso abrazarla, pero había publico y Nott no demostraba afecto delante de nadie. Raramente tenía impulsos como aquel.
- Mejor. Solo fue un desmayo.
- ¿Estás comiendo bien? – le instó.
- Casi a la par de Ron.- sonrió a la vez que el pelirrojo se ruborizaba y lanzaba una mirada de reta a la castaña.
- Bien.-
Un par de minutos después, Madam Promfrey hizo acto de presencia y prácticamente les ordenó que se marcharan de la habitación para que dejaran a la chica descansar. Les aseguró que a la hora de la cena, Hermione podría dejar la enfermería.
- Estaré para la cena.
- Te pasaremos a buscar.- dijeron los tres chicos al mismo tiempo.
Ginny sonrió. Si había algo que no le faltaba a su amiga, era gente que se preocupara por ella.
Unas hora antes de que el reloj marcara el minuto exacto para la cena, alguien a quien Hermione nunca hubiera espado se apareció en la enfermería. Había terminado de vestirse y estaba acomodando la cama para cuando una voz que ella reconocía bien se escuchó a sus espaldas.
- Granger…
Draco estaba allí, a un par de metros. Su expresión era difícil de descifrar. Parecía estar en completa tensión consigo mismo. Cruzado de brazos y con sus ojos esquivando su mirada en el mismo instante que ella dio de frente con él.
Hermione se sintió muy nerviosa de pronto al estar a solas con Malfoy. Extraño porque no era la primera vez. Sería que la situación era diferente siendo que él no había pronunciado ningún insulto . Usualmente sus encuentros se daban de aquel modo.
- Me enteré por Theo.- Malfoy le miró a la cara esta vez.-
Un silencio profundo se instaló entonces. Los dos permanecieron escrutándo e intentado adivinar que decir para romper el incómodo momento. Fue Hermione quién tomó la palabra cuando encontró que decir.
- Disculpa si no te he agradecido que hayas venido. Pero tengo la clara sospecha de que no estás aquí precisamente por mí. ¿Buscas a Pomfrey? Creí verla salir por la puerta hace unos minutos, pero descuida, yo ya me voy y ella tiene que volver.-
Lo cierto es que ni Draco lograba comprender por qué se había colado en la enfermería. Camino a la biblioteca había escuchado a un par de alumnos comentar que habían encontrado a Granger desmayada en uno de los salones y aquello había bastado para que una insoportable necesidad de ir a verle le llevara a dejar sus planes de lado. Todo el trayecto había evitado pensar en lo que estaba haciendo, porque sabía que no tenía ni pies ni cabeza. "No era preocupación" se había repetido una y mil veces. Tenía que comprobar por si mismo si debía o no enviar una corona de flores a Potter y la comadreja. Tal vez habría una sangre sucia menos en Hogwarts.
- Qué demonios…- sonrió con maldad.- Solo a hacer caridad.
Pero muy en el fondo Draco sabía que tales justificaciones no eran ciertas. Hermione recibió el puñal e intentó devolverle con creces el insulto pero ni una sola respuesta inteligente acudió a su cabeza.
- Como si lo necesitara, imbécil. Vete por donde de viniste.
- No seas así, Granger. No eches a perder mi buena acción del día. De verdad me alegra saber que no ha sido nada grave.
La castaña se apresuró a tomar su varita de la mesa y marcharse cuanto antes. Sus ojos ya escocían por culpa de las lágrimas que intentaba reprimir. ¿Por qué tenía que afectarle tanto lo que un Malfoy dijera? Con paso apresurado caminó lejos de él deseando con todas sus fuerzas que por no le siguiera.
Draco quedó con sabor amargo ni bien le vio desaparecer. Hacerle sentir miserable de nuevo no había provocado la misma excitación y bienestar de siempre. ¿Qué era lo que andaba? Se suponía que cabrearla era su pasatiempo favorito. Sin embargo en esta oportunidad había sentido todo lo contrario.
- ¿Señor Malfoy? – era Madam Pomfrey quién acaba de llegar.- ¿Se le ofrece algo?
El chico no contestó. A zancadas se escabulló por la puerta. Furioso consigo mismo, con Granger y con el mundo.
- Niño malcriado…- susurró la medimaga al mismo tiempo que preparaba los ingredientes para una nueva posición curativa.
Un par de días después transcurridos del incidente, las cosas volvieron a tomar su curso usual. Tal y como había prometido Ron, ambos amigos se volvieron guardaespaldas de Hermione e intentaron guardar su seguridad hasta asegurarse de que no lo necesitaba. Por su parte Harry había intentado averiguar que era lo que realmente había provocado la descompensación , pero cada vez que intentó preguntar por ello, Hermione esquivaba el asunto y terminaba huyendo por la tangente. Cansado de intentar, desistió en la empresa.
Esa tarde domingo, luego de unas largas partidas de ajedrez mágico, ambos se encontraron con Theo, quién saludó amablemente con su característica sonrisa de lado ni bien dio con ellos.
- Harry, Ron.
- ¿Buscas a Hermione? – preguntó el pelirrojo.
- En realidad, traía un par de libros para Neville. ¿Tienen idea….?
- Debe de estar en la Torre de Gryffindor.- sugirió Weasley.
- ¿Vienes? Vamos hacia allá.- invitó Harry.
Siguieron el trayecto más corto para llegar al retrato de la Dama Gorda. Un par de estudiantes slytherins de quinto susurraron algo y les miraron con desdén. Era toda una escena ver al elegido y a su mejor amigo, caminando con una serpiente. Sin embargo, acostumbrados a las niñerías de los alumnos de Hogwarts, los tres jóvenes les ignoraron olímpicamente.
- ¿Y, listo para la última prueba del torneo, Potter?
- No en realidad. Nunca creo estar listo.- respondió nervioso el chico acomodando sus gafas.
- ¡Pero si lo has hecho bien hasta ahora! – le animó Ron, fiel como siempre.
- ¿No les han dado un indicio que para saber de que va a tratar? –
- No. Lo único que sabemos es que, la tercera prueba es la más dura, y busca llevar al límite la mente del competidor. Me he hecho la cabeza de que puedo encontrarme con cualquier cosa…
- Podemos dar otra ronda en la biblioteca y buscar más hechizos que te sean útiles…- ofreció Nott.-
- Creo que ya no queda un libro de Mandam Pince que no hayamos revisado.
Theodore se echó a reír ante la protesta del pelirrojo.
- De verdad, ya han hecho suficiente. Solamente envíenme toda la suerte que tienen para que salga ileso de esto.- pidió Harry.
- Te has enfrentado a mucho. Vas a lograrlo. Todos confiamos en ti.-
Entre medio de conversaciones se acercaron al cuadro que protegía la puerta principal de la Sala Común de los Leones. No se percataron de la presencia de cierta gryffindor y el reconocido alumno de Dumgstrang hasta que Ron estuvo despotricando.
- ¡Otra vez, Hermione fraternizando con el enemigo! – luego se volteó ofreciendo disculpas al slytherin.- Sin ofender, Nott.
- Y a esta altura me lo dices…- se burló este, sin quitar la vista de la pareja que parecía estar a medio camino de despedirse.
Por momentos compartía el rechazo que Ron tenía por Krum. Pero por mera madurez, se encargaba de no manifestarlo.
- Hermione nos matará si nos ve.- Explicó Harry.- mejor demos una vuelta más. Creerá que le estamos espiando.
- ¡No vamos a dejarla con ese orangután!
- Coincido con el chico Weasley. ¿Permitiremos que se quede con su asechador personal? Krum pretende ser la sombra de Granger…- soltó seriamente Theodore.
- Están saliendo o algo parecido… Merecen intimid…
- ¡¿Qué?! –
- ¿Por qué dices eso, Harry? ¿Hermione te contó algo a ti y me dejó fuera…? – se quejó un muy avispado Ron.
- ¡No me contó nada, eso solo una conclusión a la que he llegado!
Tan sumidos estaban en la búsqueda de respuestas hacia Harry que se olvidaron de momento lo que sucedía un par de metros, frente a sus narices.
- ¿Cuánto tendré que esperar para volver a verte a solas? – Le sonrió el búlgaro con apremio.- Me gusta estar contigo Hermione.
- Yo no… no lo sé. Sabes que se acercan los exámenes finales y… Dudo tener tiempo para…- había dejado de mirarle porque tanta cercanía le incomodaba.
- Puedo acompañarte alguna tarde en la Biblioteca y de paso aprender un poco más sobre Hogwarts. Ya sabes, Dumstrang es tan diferente.
- Si quieres te recomendaré los libros que pueden ayudarte con eso. Lo cierto es que me va mejor estudiando sola.
Victor ya había abusado demasiado esa tarde. Logró que recibiera uno de sus pequeños pero significantes regalos, y aceptó pasar la tarde frente al lago. Lo mejor sería no forzarla, porque, los rumores eran verdaderamente ciertos. La falta de experiencia de Granger y su desconfianza hacia los hombres le volvía todo más difícil. Estaba seguro que el resto de las chicas de Hogwarts caería a sus brazos ante la más mínima oferta que les hiciera. Pero con Hermione, su talento y fama en el Quidditch no ayudaban en lo más mínimo.
- Te dejo pasar esta vez, pequeña.- acomodó un mechón sobre su oreja.- Te veré luego entonces.-
Y sin que Hermione diera pie para que lo hiciera, Krum se depositó un beso en su mejilla que duró más de lo usual. Totalmente contrariada por el permiso que se había tomado el búlgaro, se volteó hacia el retrato para esconderse en la habitación de las chicas. Pero sus planes se vieron interrumpidos por dos de los tres jóvenes estudiantes que se aproximaban a ella.
- ¡Qué se supone que ha sido eso! – Ron, de nuevo Ron, farfullando contra Victor.
- Ron… mejor déjalo.-
- ¿Cuánto hace que están aquí? – preguntó Hermione, inquisitiva.
- Lo suficiente para vigilar.- apostó Weasley.- Aguantándome las ganas de vomitar al ver que ese idiota ponerte las manos encima.
- ¡Ronald que se supone que intentas decir!
- Si no querías que te descubrieran deberías buscar otro lugar.-
La boca de los tres Gryffindors se abrió de sopetón al escuchar semejante acusación por parte del Slytherin. Theodore se había expresado con toda la seguridad del mundo, ignorando lo mucho que podría ofender su comentario.
- No tengo NADA.- remarcó Hermione en su defensa.- ¡Que ocultar! Y me esperaba más de ti, Theodore!
- No entiendes, Hermione, lo que él quiso decir es…- intercedió Harry a su favor.
- ¡No lo defiendas! – Apuntó a su amigo.- Ha sido lo suficientemente claro para…
- ¡Todos vimos como Krum te besó! – bufó Ronald para empeorarla.
La vergüenza se apoderó de ella casi tanto como lo hizo el calor en sus mejillas. Su explicación se vio entorpecida por los nervios.
- Pero el ha sido él quien…-
- No opusiste mucha resistencia.- acusaron Nott y Weasley al mismo tiempo.-
Hermione pensó que iba a enloquecer si continuaba escuchando las sandeces que soltaban. Desistió de decir algo más cuando estos parecían estar reacios a escucharle. Apartó la vista y se marchó.
- ¡Maldita sea! ¿Qué demonios esta mal con ustedes dos? – Quiso golpearles Harry, por semejante escándalo.-
- Ya has visto como se puso, Harry. Nos está dejando fuera de lo que sea que tiene con el imbécil de Krum.- soltó el pelirrojo en su defensa.-
- ¿Y cuál es tu ridícula excusa Nott? –
- ¿Excusa? Solo he dicho la verdad.- se encogió de hombros él sin la más mínima muestra de sentir culpa.
- Le has dicho…-
- Harry, cualquiera que pasara por aquí podría haberles visto.
- Si pero…
- De pronto me empiezas a caer mucho mejor, Theodore.- añadió Ronald.
No podía ignorar que estaba de su lado, frente a lo que él consideraba era una discusión en la que la llevaba toda razón. El otro no puedo evitar soltar carcajada.
- Par de idiotas.- Harry fue lo último que dijo Harry después de murmurar en voz baja la contraseña.
Pensándolo mejor, Theo reconsideró haber medido un poco más sus palabras, pero lo cierto es que, compartía el enfado que se manifestaba más claramente en Ron. Al ver a Hermione involucrada tan íntimamente con alguien más había provocado lo más parecido a lo que muchos llamaban celos.
- ¿Te gusta Hermione, verdad?
Sí, a veces, el Nott podía ser demasiado directo. La pregunta se adentró en los oídos de Weasley sin una pizca de anestesia.
- ¿Qué… qué…? – Tartamudeó sumamente desconcertado.- Como su mejor amigo, me corresponde protegerla de idiotas sin cerebros y presumidos búlgaros…
El color de su rostro se sonrojó tanto que fácilmente pudo haberse confundido con su cabellera. Nott disfrutó cada segundo, e incluso se tomó la licencia de divertirse a costa de los sentimientos no reconocidos del joven Weasley…
- Tu respuesta no ha dado ninguna negativa, por lo que, a mi entender eso significa que te gusta Hermione.
- ¡Me habías empezado a agradar Nott, no la cagues ahora! – increpó el otro.
- Bien. Entonces, si solo vez a Hermione como una simple amiga no te va a molestar que le invite a salir.
Los orbes azules del pelirrojo se descolocaron al oír cosa semejante. Su cabeza de pronto ardía más que nunca, y sentía unas inmensas ganas de borrar esa sonrisita de burla que mostraba la muy detestable serpiente. Anticipando que ya había molestado lo suficiente, Theodore se apresuró a calmar los ánimos del muchacho asegurando que solo era una broma y que comprendía si aún no se sentía del todo seguro para aceptar lo que fuera que le provocara la presencia de Granger.
- No sé cómo puedes sacar esas conclusiones, Nott.-
- Es que tus celos por ella son de otro mundo.- afirmó divertido. - Simplemente no te metas.- exigió Ronald.
-Bien, pero entonces te pido que te controles un poco más en lo que respecta a ella, Ron. Intenta plantearle tus discrepancias pero de un modo más sano. Un día terminarás con una buena bofetada de parte de Hermione si no cuidas tus palabras…
- Tiendo a ser impulsivo…- justificó.
- Todos lo hemos notado. Eres todo un león.
- Cierra la boca, Theo.
- Está bien, está bien. Si que intimidas cuando te lo propones Weasley.
Este último sonrió ante tal reconocimiento. Era bueno que lo notaran e incluso aun mejor si tal cumplido venía departe de un Slytherin. Se estrecharon las manos en señal de despedida. Tenían apenas una hora antes de bajar al Gran Comedor para la cena.
- Entonces, ¿vuelvo a caerte un poco mejor de nuevo?
- Sí, pero sigues a prueba.-
- ¿Después de tanto…? – enarcó una ceja Theo.
- Ya sabes, hay que mantener un poco las apariencias. Alguien tiene que hacerlo.- se permitió bromear Ron.
- Nos vemos por ahí Weasley. Trata de no matar a uno de los míos en el camino.
Y tras soltar ambos una carcajada siguieron cada uno el trayecto a sus respectivas salas comunes.
Continuará...
