La mañana siguiente llegó sin mucho cambio, el albino se despertó y como cada jueves su hermana Lynn se encontraba abrazándolo dormida, pero esta vez se abrazaba del brazo del peliblanco que tenia el pañuelo negro de Lucy, por lo que parecía había estado besando su mano herida hasta caer dormida.

- Lynn, campeona, vamos hermana, ya toca levantarse. - el joven empujaba suavemente a la chica para despertarla sin peligro.

-Zzz... ¿eh?...¿Lincoln?

- Si, si me sueltas el brazo te dejo dormir un rato mas. Pero quiero ir a ducharme.

- ¿Po... podemos ducharnos... zzzzzz..... juntos? Como cuando eramos.... Zzzz... pequeños.

- Ya sabes que no. Ya somos bastante mayores, ya tampoco les dejo hacerlo a Lana o a Lola.

- Bueno... Zzzz... pero ven a darme.... mi beso de buenos días.

- Vale, cuando termine vengo a despertarte.

La joven aflojó el agarre y Lincoln pudo deslizar su brazo para tomar ropa limpia y llevar la sucia al cesto del baño. Allí cambió de bolsillo las cosas que llevaba y se dio una rápida ducha antes de que iniciase el jaleo matutino.

Como el resto de jueves regresó a su habitación y despertó a su hermana con un beso en la frente para luego bajar su mochila lista para ir la escuela.

Tras dejar al resto de hermanas en sus centros, el padre Loud se despedía de su hijo, siempre que lo dejaba sentía una inmensa preocupación en su interior. El estado real de su hijo era peligroso, no solo por ser un psicópata asesino, si no porque en alguna ocasión ya había sufrido de algún accidente por la espalda y no se había enterado. En clase de carpintería una vez se cayó sobre uno de los tablones y se le quedó enganchado a la ropa, o eso había dicho al día siguiente a sus compañeros, en verdad 3 clavos habían atravesado su espalda y por suerte su columna no se vio afectada.

- Papá, esta tarde no me vengas a recoger. Puede que vaya a cenar fuera con unos amigos.

- Esta bien hijo. Pero ves con cuidado.

- Claro papá, no voy a saltarme ninguna regla ni nada parecido. Jejeje.

Aquella risa le puso los pelos de punta a su padre. Desde hacia tiempo ya no sabia cuando realmente se marchaba con sus amigos o a practicar su hobby. Solo sabia la verdad cuando regresaba, depende de si la bolsa de papel que traía debía ser incinerada o dejada sobre su escritorio. Siempre ha temido por los "amigos" del chico, en especial desde que a dos de ellos no se les ha vuelto a ver por Royal Woods.

Las clases pasaron con la habitual monotonía, solo en la hora del descanso podían hablar tranquilamente los amigos.

- Pues para mi siempre seras Larry, el otro nombre no te pega. - comentaba riendo el mas activo del grupo.

- Bueno, también hay que lo llaman patético, conejito, bola de nieve...

- Creo que tu eres la única que me llama así, Stella.

- Si, todos creíamos que también habías caído presa del magnetismo de mi hermano de otra madre.

-Pues he de decir que me parecía bastante atractivo, pero lo siento, los prefiero mayores. - comentaba de forma picara la joven mientras alguno ocultaba una expresión de decepción.

- ¿Sigue en pie la tarde de bolera de pasado mañana? - preguntaba Zach evitando mirar directamente a la chica que le tenia robado el corazón.

- Pues yo no voy a poder, mis padres quieren llevarme a un retiro de relajación y autocontrol, solo me salió sangre de la nariz como de pequeño, pero creo que ahora se lo toman de otra manera.

- Lo siento Clyde, creo que no debí dejarte ver el álbum familiar con las fotos de Lori...

- Te aseguro que valió la pena.

- Pues yo me apunto, hace tiempo que no vamos a ese antro a divertirnos. - comentaba Chandler mientras ponía los pies sobre la mesa.

- Yo tengo ganas de dejaros a todos en ridículo. Así que también contadme. - la chica se arremangaba su manga mostrando su brazo.

- Pues entonces seremos los cuatro. No olvidéis las bolsas de plástico para los pies. A saber que cosas han estado dentro de esos zapatos.

- UUUGGGHHH - todos al unisono.

- Lo has logrado Larry, ya se me han quitado todas las ganas de comer.

Todos acabaron riendo animadamente y los que pudieron finalizaron su almuerzo. Tras las clases se despidieron y cada uno se encaminó a su residencia, todos menos uno, que tomó un camino alternativo. Tras unas cuadras el albino revisó que tuviese todo lo necesario, tras acabar satisfecho se dirigió a un pequeño supermercado donde compró lo ultimo que necesitaba.

************

En un local abandonado un radiocasete sonaba a todo volumen con ritmos de hip-hop mientras algunos jóvenes bailaban girando su cuerpo sobre un cartón en el suelo, otros se divertían mirándolos y bebiendo cerveza y algunos... bueno, se supone que rapeaban.

- Mi nombre es Rap Rat y os vais a enterar, con mis rimas vais a alucinar. Con la boca abierta os vais a quedar, cuando a vuestras madres me vaya a tirar.

- Yo soy Tabby Lapar y al Ratero Trapero me voy a merendar, sus rimas apestan mas que su aliento. Cuidado con tu boca que se te han cagado dentro. BUUM.

-Jajajaja - se reían los que presenciaban como el chico de pelo negro se mordía su lengua al intentar responder a la chica con mechón lila.

- Putos medios de comunicación. ¿Para que me cambian el nombre? ¿Tan difícil es para ellos pronunciar Rap Rat?

- Tío, mas bien es que a los polis tu nombre les hace gracia. Jajajaja.

Cansado de volver a ser el hazmerreír de la fiesta, el chico toma su sudadera y se marcha mientras otro mas desafiaba a la maestra del Beat Box y mejor rapera del grupo.

De camino a su casa en los suburbios notó que alguien lo seguía, pasó rápidamente una mano a su bolsillo donde siempre llevaba lista su navaja por si pretendían atacarlo por la espalda.

- Atchuuuusss.

Ante el estornudo el pelinegro se giró y llegó a ver como una figura se ocultaba cerca de una puerta de garaje medio levantada. Tomó con fuerza la navaja, listo para abrirla y sacarla en un solo movimiento.

- Atchuuusss.

- Si pretendes atacar a alguien por la espalda deberías cuidar ese resfriado.

- ¿Ah? ¿A-atacar? N-no, yo... esto... yo... yo...

El aprendiz de rapero observaba como un joven, con un abrigo azul y pantalones que parecían de un hospital, permanecía encogido y temblando. El chico llevaba guantes de plástico y una mascarilla, junto a una gorra azul con la visera hacia atrás.

- ¿A caso te has escapado de un psiquiátrico? - el ladrón no bajaba la guardia - ¿Que eres, un loco de esos?

- No, no. Y-yo... s-solo quería... yo...

- Mira chaval, no me hagas perder el tiempo. - se dio la vuelta dispuesto a seguir su camino pero el tartamudeo aquel no cedió.

- T-tu eres... eres Rap Rat ¿verdad?

- ¿Quien lo pregunta? - el rapero volvió a mirar al chico con una ceja mas alta que la otra.

El joven salió un poco de su escondite, pero realizó un sonido de sorber mocos y rápidamente se dio la vuelta y con un pañuelo se sonó. Luego volvió a dirigir la vista al rapero mientras jugueteaba nervioso con el pañuelo.

- Y-yo... he visto... t-todo tus vídeos de Chutube. Me... me he escapado del ho-hosp-hospital, para verte.

- Lo lamento chaval, pero yo me piro. Vuélvete al hospital antes de que te pase algo malo.

- Po- por favor, po-podrías... ¿me... me darías tu autógrafo?

- Uuuhhh. No tan de prisa, esto suena como un mal manga. ¿Como puedo saber que eres realmente uno de mis seguidores de Chutube?

El joven vuelve a darse la vuelta y nuevamente se suena la nariz y después da una gran inspiración antes de girarse y ponerse a cantar entre estornudos una de las canciones menos votadas en la cuenta del rapero. El cual a media canción sacó su mano del bolsillo algo mas relajado.

- Bueno calvito, veo que eres un verdadero fan. No se lo suelo dar a muchos pero ven, acércate y te daré tu autógrafo.

Los ojos del muchacho se abrieron de par en par y esbozó una sonrisa feliz debajo de su mascarilla, pero tras dar un paso para acercarse su rostro cambio a uno de miedo y giró sobre sus talones y se marchó corriendo.

- Pero que coj... *mmmfffdffdfd*

El rapero notó que alguien le tapó de repente la boca y un extrañó olor lo invadió. Solo recordaba que todo se puso borroso y ahora estaba en quien sabe que lugar, sentado en una silla con correas sujetando sus brazos y piernas, incluso su cintura y su cuello estaban sujetos, a penas podia moverse y sus uñas solo llegaban a rascar los reposabrazos de la silla.

- ¿Que cojones... donde estoy? ¡EH! ¿Hay alguien?

*fffsssssuuuuiiiiiiiii*

Ante aquel repentino sonido el rapero se puso de los nervios, su dolor de cabeza solo le permitía identificarlo como el de un taladro o algo por el estilo.

- ¿A-Acaso sabes con qu-quien te has metido? - intentando hacerse el duro pero soltando un grito de colegiala al final - ¡Iiiiiiihhhh!

A su lado apareció una mano enfundada sosteniendo un vaso de plástico con una cañita y un liquido en su interior.

- ¿Quieres un poco? ¿ No? Tu te lo pierdes Abraham Ratson, alias Ratero Rapero...

- Es Rap Rat, joder. ¿Y tu como sabes mi nombre?

- Fácil, te he estado investigando. No creo que tu familia amish esté muy contenta con tus acciones violentas y descuidadas.

- Ya me dirás, si lo dices por las tiendas seguro que todas tenían seguro, les hice un favor.

- Seguro que el guardia de seguridad que terminó con el hígado perforado por tu navaja esta encantado con ese favor. Ahora...

Seguido al guante con el vaso apareció a su lado una figura encapuchada con unos pantalones blancos que parecían de papel. La figura le situó una hoja de papel debajo de una de sus manos atadas y le puso un bolígrafo.

- Por favor, ¿podrías firmar un autógrafo? Se lo haré llegar al niño con leucemia que salió huyendo.

Aun temblando ante el individuo encapuchado pero con voz joven, el criminal hizo su mejor esfuerzo para poner una dedicatoria y su firma aun con las manos sujetas fuertemente.

- Bien, te has ganado un premio, dejaré los ojos, nariz y genitales para otro sujeto de pruebas.

- ¿Su-sujeto de pru-pruebas?

- Si, tranquilo, considera que te estoy "haciendo un favor".

Tras terminar el encapuchado dio un sorbo a la bebida y procedió a sacar un cuchillo curvado con inscripciones. Sin ceremonia se lo clavó a su victima en el antebrazo, no muy profundo, pero suficiente para que este sintiese el dolor del acero atravesando su cuerpo, acto seguido fue arrastrando el filo realizando un corte circular que después rebanó la piel de este circulo dejando la carne viva al aire mientras su victima gritaba y lloraba ante el dolor.

- ¡¡Aaahhhh!! Para, por favor, paraaaa...

- ¿Que pare? Pero si aun no hemos empezado.

El encapuchado repitió el proceso en el otro brazo del criminal, cuando finalizó esperó paciente un minuto a que su conejillo de indias se calmase un poco y aprovechó para tomar de la parte de atrás algo que había comprado.

- Bueno, ahora si empezamos... ¿Que duele mas esto?

Dijo mientras derramaba el liquido del vaso sobre uno de los círculos de carne sangrante. Al contacto con la herida y por el olor pudo reconocer al momento el jugo de limones recién exprimidos, un fuerte alarido salió de la boca del torturado mientras intentaba librarse sin éxito de las correas que lo mantenían sujeto.

- ¿ O esto?

En esta ocasión lo que arrojó sobre la otra herida no era ningún liquido, si no algo que le causó un terrible dolor. Algo simple pero tremendamente dañino en una herida, Sal, había arrojado un puñado de sal sobre su otra herida. Su grito de dolor resonaba en la habitación vacía donde lo estaban torturando. No podía hacer mas que mirar como el encapuchado sacaba una libreta y anotaba en ella.

- Bien, continuemos.

El terrible proceso se repitió con las pantorrillas del criminal, después con los pectorales, los hombros y finalmente las plantas de los pies, pero el encapuchado no pudo finalizar la ultima prueba. Al parecer tras recortar los trozos de piel de la planta de los pies solo pudo verter uno de los ingredientes antes de que la victima acabase muerta en un agónico grito de dolor.

- Vaya, ha durado menos de lo que esperaba. Por lo menos he recogido datos muy interesantes, jejeje.

El encapuchado clavó la daga en el cuerpo inerte en la zona del corazón, no podía arriesgarse, seguidamente tomó los restantes limones y el medio paquete de sal que había restado, lo guardó y sacó una botella de lejía con la que con esmero limpió la daga de rituales de su hermana, como era habitual tras finalizar trazó un circulo al rededor de su victima y con su spary naranja dejó el nombre de la victima y el crimen cometido. En esta ocasión su ropa desechable había acabado bastante llena de sangre por lo que seria mejor guardarla en doble bolsa de papel por si las moscas. También guardo el autógrafo para el chico del hospital, ya se lo haría llegar de alguna manera antes de que descubriesen el cuerpo.

Tras limpiar todo donde podría haber rastros suyos o huellas, el albino volvía a vestir su ropa habitual, guardó todo en su mochila y encamino sus pasos a su hogar familiar. Se llevaría una reprimenda de su madre por llegar tarde a la hora de cenar, posiblemente se quedaría sin postre, finalmente el dia no había sido tan bueno como hubiese esperado.

Cuando accedió a su casa, se dirigió sin dilación a su cuarto a dejar todos los materiales. En esta ocasión dejaría la daga de su hermana debajo de su cama como si se la hubiese dejado allí, pero ya a punto de tomar la maneta de su cuarto escuchó la puerta principal abrirse, las dudas lo invadieron momentáneamente, no sabia si ir a mirar si quien abría era algún maleante o alguien de la familia. Finalmente decidió entrar en su cuarto, donde se encontró como siempre a su padre que lo esperaba y quien también notó el sonido de la puerta. En esta ocasión padre e hijo no intercambiaron palabras, solo cambiaron de sitio, el albino apagó la luz y su padre salió a ver quien habia entrado.

- Lori, ¿Que horas son estas de llegar? - acusaba el padre a la mayor de sus hijas.

- *snif* Papá... papá... yo.... *snif* ha... ha sido horrible... *buaaa* - la mayor de todas las hermanas acabó arrodillada sobre el suelo llorando.

Tras unos momentos el padre de familia reaccionó y se fijó en el estado de la ropa de su hija, sus pantalones marrones rotos, la mano de la chica que aguantaba sus braguitas rotas de un lado, su camiseta con un corte que dejaba expuesto su sujetador que parecía mal colocado. Lincoln no tardó en salir de su cuarto con el pijama puesto y corrió a abrazar a su hermana de la que habia escuchado el llanto.

- ¿Que... que te han hecho hija mía?


Bueno, por el momento el albino continua sus andanzas en las sombras del mundo y con sus amigos y familia finge de la mejor manera. Sus hermanas están muy apegadas a el, algunas mucho mas que otras, pero el chico parece que no lo nota o no esta interesado. Espero que les agrade, pues pronto alguien cercano se verá dañado y al albino no le agradará.

Dark-Mask-Uzumaki - El albino se alegró la vista un poco con Stella, el cumpleaños del chico aun no ha llegado pero el regalo de Lisa es algo que el le ha solicitado, no voy a dar detalles aun, solo decir que en mis obras casi siempre hay incesto, pues me encantan las hermanas y como las trata Lincoln. Lo del tema del dolor es muy cierto, el albino debe vigilar si no se da cuenta de alguna herida podría desangrarse o peor, delatarse. Muchas gracias por tu apoyo :3

Regamers10 - La trama avanzará poco a poco, primero hay que sentar bien las bases de como es este Lincoln. El nombre en verdad no es ese, pero los medios de comunicación suelen poner nombres ridículos como "El bola", "El bigotes" o cosas asi. El chico esta en edad y las hermanas quieren que se proteja, o que capte las indirectas xD

J0nas Nagera - En lo de Lisa tienes razón pero Lincoln ya se encargó "Sin querer" de eliminar las pruebas. Lucy intenta hacer sus movimientos, pero el chico se desentiende sin herir sus sentimientos. Espero que los siguientes capítulos también sean de tu agrado. Gracias :3