Capitulo tres: ¿…Y tú eres…?

Con el corazón agitado en la garganta, entre a esa sala y era gigantesca. Había una alfombra roja en medio de la sala, había un candelabro muy elegante, luces en las paredes, sillones realmente costosos, más objetos pequeños y hermosos. Y en el centro había un gran trono de oro macizo y un Vegeta sentado en el. Supongo que es la realeza de él, es de su altura, eso no tiene sentido; Se supone que el siempre anda orgulloso de ser príncipe de… algo que no me acuerdo.

— ¿Quién es usted? —Me pregunto. Yo me acerque a él. Bajo de su trono y se puso frente a mí, tenía una capa roja y una armadura con un logo raro en el pecho— ¿Qué hace un… ser como tu aquí?

¿Por qué tengo que decir lo mismo una y otra vez? — ¡Que no soy un Ser! ¡Soy un Goku! —le grite, él no se inmuto, solo hizo una cara de asco y prosiguió.

—Bien… —Dijo mirándome de costado— Al parecer, eres un soldado de tercera clase. Uno muy pobre por esas prendas rasgadas y mediocres que vistes ¿o me equivoco? De seguro no puedes pagar la clase de modales que te faltan. ¡Ja!, por supuesto que no.

Antes de poder contestarle, me golpeo con un bastón en la mandíbula

— ¡Calla! —Me grito, pero con modales muy aristocráticos y bastante sarcasmo al hablar— No te he dicho que hablaras, guarda silencio frente a tu alteza. Sangre sucia. Que acá las reglas las hago yo.

Me sobaba el golpe mientras le dije —Mire, solo necesito que me diga cómo llegar a un "Vegeta" que me diga cómo salir de esta cabeza —como si le explicara todo con las manos, termine apuntando a mi cabeza.

— ¿Con esas ropas pretendes mi ayuda, insecto? —

—Estoy seguro que la ropa no importa, si no la intención —

—De ninguna manera —se dio la vuelta y voleo a su trono, este Vegeta es complicado.

Decidí usar modales, y cambiar de tema — ¿Por qué no eres grande? —Le pregunte— Los otros Vegetas son del tamaño de la personalidad, ¿no?

El me miro aburrido, apoyo su cara sobre su mano e hizo un gesto de desinterés —No, te equivocas. Los "Vegetas" son del tamaño de la personalidad que se apliquen o representan —Me contesto, al notar mi cara de confusión, continuo— A lo que me refiero es que si Vegeta dejara de entrenar, por ejemplo, esa característica de él se haríamos pequeña. Mientras más pequeña sea, menos podrá hacer.

— ¿Cómo ese Vegeta "Instinto"? —

—Exacto, en ese caso, ese Vegeta está siendo reabsorbido por la mente de sí mismo, ósea, de Vegeta que tú conoces y que nosotros construimos—Me siguió contando— Ese Vegeta está sufriendo un inmenso dolor, y para evitar alertar a los otros, su boca permanece tapada.

— ¿Cómo es que sabes tanto? —Estaba sombrado. ¿Este no será Vegeta intelectual?

—Eso está de más responder —Me dijo— Yo soy Vegeta, el príncipe Vegeta. Y soy dueño de los tres caminos.

— ¿Tres… caminos? —

—Exacto, hay tres puertas —Me señalo con su bastón las tres puertas de madera al costado a de la sala— Una te guía al Vegeta que quieres ver, la otra a "Vegeta pesadillas" y, por último, la otra te guiara a un lugar lleno de conejos y galletas.

Permanecí unos segundos procesando todo— ¿Conejos y galletas? No suena tan malo —Le dije rascándome la nuca.

—Conejos Monstruos —

— ¿Conejos…?—

— ¡Monstruos! —Me grito —Vamos, elegí. Estoy seguro de que perderás —Se rio unos segundos y dijo— Mentira, solo te guiara a la siguiente habitación.

Di por entendido que era imposible hablar con él, me había ayudado, sí. Me había brindado información muy valiosa… que posiblemente olvide dentro de un rato, pero igual, me acerque a las tres puertas.

Las mire una y otra vez, esperando recibir alguna señal. Así que me concentre en sentir los Kis que pudiera y razonar por la cual ir, simplemente no encontraba nada. Cada una de esas puertas resultaba misteriosa a su manera.

Todavía no decido cual entrar, no quiero vivir una pesadilla, solo quiero salir de aquí. Pero el tiempo se agota y sé que debo escoger. Así que con la duda en la garganta, tome la perrilla de la puerta del centro, cuando estaba por abrirla, un grito agonizante hizo que lo cerrara.

Me reí con nerviosismo ante la mirada perspicaz de ese príncipe flama. No pude evitar mirar las tres puertas de nuevo, espere alguna negativa de parte de él; pero solo puede escuchar una risa divertida y luego silencio.

—Como esto es divertido te ayudare —Me dijo— La puerta del centro te guiara a las pesadillas.

Suspire cansado, de nuevo, eso era algo que yo ya sabía desde hace un par de segundos. ¿Qué no pudo decirme algo que me ayudara de verdad? —Gracias… —Agradecí de manera hipócrita.

Me canse, agarre la puerta de la derecha y entre con los ojos cerrados.

Cuando los abrí, me vi reflejado en un gran espejo. Seguí caminando y era una habitación llena de espejos; en el suelo, en la pared, en el techo, a mitad de la sala. ¡Nunca vi tantos espejos en mi vida!

Escuche una riza sarcástica — ¿Qué bonito día, verdad? —Esa era la voz de, válgame la redundancia, otro Vegeta. Ya son suficientes Vegeta por hoy— ¡Pero no tan bonito como yo!

— ¿Qué… acabo de escuchar? —Le pregunte. Era lo más errático que escuche de parte de un Vegeta en todo el camino en el estoy aquí.