Ramune

Apostar para ganar

- Sakura -

La cena terminó en silencio y ambos quedamos con una sonrisa en los labios por lo rico que estaba y bueno… debía aceptar que Li había hecho un trabajo muy bueno.

"Ehh… Li" – Le dije mientras él juntaba los platos de la mesa para ir a lavarlos.

Sus ojos ámbares me miraron y yo me puse tan nerviosa que tuve que bajar la mirada… y es que este chico me ponía los nervios de punta.

"Quiero darte las gracias… por la cena… tú sabes" – Me costaba tanto efectuar una oración y mayormente al ver sus ojos abiertos por la gran sorpresa de escucharme decir aquellas palabras.

"No hay problema" – Me dijo seriamente y cerró sus ojos apoyando el mentón en sus manos y sus brazos se posaron en la mesa.

No entendí su reacción porque fue como si no le importara en lo más mínimo mi gesto y eso me enfureció lo suficiente como para querer gritarle unas cuantas cosas, pero algo me detuvo…

Y fueron sus párpados que se abrieron rápidamente y no dejaron de observarme ni un segundo.

"Esto… yo…"

¿Qué estaba haciendo? Balbuceaba como idiota y ni una frase coherente salía de mis labios.

"¿Y tu familia?" – Escuché que pronto preguntaba.

Por un momento me quedé pensando qué podía estar tramando, se veía tan sereno que la verdad me estaba preocupando…

"Mi madre murió cuando era pequeña, mi padre y Touya están en el extranjero" – Hice una pequeña pausa para agregar – "¿Y tu familia?"

"Kinomoto tengo una película en la maleta ¿te gustaría verla?"

Me quedé parada, sorprendida…muy sorprendida y no supe qué responderle. ¿Qué tenía que ver mi familia con la supuesta película? Y ¿por qué no había respondido por la suya?

Li era raro… bastante raro.

"Bueno, si no quieres…" – Expresó al ver que yo no me inmutaba.

Se paró para llevar los platos al fregadero y comenzó a lavar tranquilamente.

"Ehhh… no he dicho que no quiera, pero ¿es de miedo?"

Cuando terminó su tarea se giró sonriendo maliciosamente.

"¿Acaso la fierecilla Kinomoto le tiene miedo a los fantasmas?" - se acercó – Uuuuuu Sakuraaaa venimos por tiiiii" - Y comenzó a emitir sonidos imitando a los espíritus

Sabiendo que era el idiota quien los hacía me fue inevitable ponerme a temblar.

"Ya deja eso" – Le dije mientras me llevaba las manos a los oídos para taparlos.

Sentí una gran risotada de su parte y luego puso una mano en mi hombro – "Tranquila miedosilla, la película es de artes marciales chinas"

Me llevé una mano al pecho y suspiré profundamente –"Menos mal"

Vi que volvía a sonreír y se iba a su habitación a buscar la película.

¿Ehh¿He dicho su habitación? Mal, mal, mal… Sakura tonta, la idea es tratar de echarlo a toda costa. No debes compartir con él…

Cuando vi que volvía con la cinta en la mano, pasé por su lado y le dije – "Lo siento Li mañana hay clases y tengo que dormir"

"Pero Kinomoto, no es tan tarde… Vamos no seas aguafiestas"

"Lo siento, no puedo"

Corrí a mi habitación y me encerré. Debía confesar que tenía ganas de ver la condenada película, pero primero Li debía irse de mi casa.

- Shaoran -

Las mujeres son incomprensibles y extrañas. Un momento están bien y al segundo mal.

No entiendo qué le pasó y por qué huyó como si hubiera visto un fantasma, siendo que la película no era de aquellas.

Sin más remedio apagué las luces y me fui a la habitación con una gran interrogante en mi cabeza y un pequeño sentimiento de decepción.

Mi habitación estaba al frente de la de ella y me paré en su puerta para golpear y preguntarle si había dicho algo malo o qué le había molestado, pero luego me di cuenta que estaba siendo demasiado condescendiente con ella y que si quería el famoso apartamento para mí solo las cosas no debían ser así.

¡Vamos Shaoran!, la apariencia de niña angelical es sólo por fuera… ya sabes que por dentro es la maldad en vida.

Me alejé de su puerta y entré a mi habitación. Me asomé a la ventana viendo que la noche estaba fantástica y que una leve y rica brisa corría, haciendo mecer estos mechones rebeldes.

Dejé mi mente volar y el recuerdo de ella llegó a mi mente… sí… Eien…

O-O-O-O-O-O

­- Sakura -

Mi despertador nuevamente había hecho de las suyas sacándome de un sueño. Sin embargo debo darle gracias a los cielos de que lo haya hecho, porque me encontré soñando con Li…

Con Li…

¿Se dan cuenta de eso?... es decir… con todos, menos con él. Sé que es un chico guapo, pero de ahí a soñar con él hay un trecho muy extenso…

Me levanté inmediatamente para poder entrar primero al baño y no tener que esperar a que se dignara a bañarse primero, sobre todo hoy que debía lavarme el cabello y eso requería de tiempo…mucho tiempo.

Coloqué la cerradura por si a este personaje se le ocurría entrar sin permiso. Mi pijama quedó en el canasto de la ropa y tomé la toalla dejándola a mano.

Abrí el grifo y sentí como la exquisita agua caliente caía por mi cuerpo… se sentía tan bien, un relajo a mis músculos tensos después de tamaña pesadilla.

Mientras frotaba mi cabello lleno de shampoo y enjabonaba mi cuerpo, me recordé la forma en que llegó con su aire autosuficiente. Mandando como si yo fuera cual sirvienta y empezó a hervirme la sangre de la rabia.

Y también recordé el día anterior, bastante extraño, y digo esto por la cena tan tranquila y amistosa que tuvimos.

Parecíamos dos amigos que estaban recién conociéndose y contándose gran parte de su vida… bueno por lo menos por mi parte porque Shaoran, a pesar de verse el chico perfecto, tenía un defecto…

Un gran defecto.

Y es que nunca hablaba de sí mismo. Y de eso me pude percatar al evadir la pregunta que le hice de su familia, sacando un tema que no tenía nada que ver.

En fin… si no quiere hablar es asunto suyo, la verdad es que no me interesa en absoluto su vida personal.

Cuando terminé de enjuagarme cerré la llave del agua y envolví mi cuerpo con una toalla que a penas tapaba mi trasero…

Abrí la puerta, aún pensando en mis cosas, que no me percaté que algo o mejor dicho alguien obstaculizaba mi paso y cuando levanté la vista me di cuenta que un par de ojos ámbares me miraban de pies a cabeza con un brillo malicioso en ellos.

No pudo librarse del grito que di y menos de la bofetada que planté en su mejilla.

"¡PERVERTIDO!"

El golpe fue tan fuerte que mi mano quedó roja y palpitando de dolor. Shaoran, se llevó rápidamente la mano a la mejilla y me miró muy enojado.

Lo primero que atiné hacer fue salir de su presencia y correr a mi habitación pensando que me seguiría, pero no fue así. Cuando miré hacia atrás él seguía afuera del baño, mirándome.

Corté inmediatamente ese contacto y entré dando un portazo. Me apoyé en la puerta con la respiración entrecortada y llevé una de mis manos a mi pecho que subía y bajaba rápidamente.

No entendía por qué me había puesto así de nerviosa al verlo y es que esa mirada tan penetrante me había dejado helada.

Maldición.

Me acababa de dar cuenta de una cosa y es que una vez Tomoyo me contó de ciertas mariposas que sentía cada vez que veía a Eriol y yo lo tomé a broma diciéndole que eran cosas de ella y su organismo, pero ahora me doy cuenta que no.

Al ver a Shaoran Li parado en la puerta mirándome así tan descaradamente había hecho aflorar no una, sino varias, de esas supuestas mariposas en mi estómago, haciéndome colocar de muchos colores.

Definitivamente él debía irse de aquí lo antes posible antes que cambiara mi mundo y lo pusiera patas para arriba.

- Shaoran -

En ningún momento quise propasarme con ella, pero sí creo que el verla tapada con esa diminuta toalla había hecho que algo en mi interior se encendiera haciendo palpitar todo mi cuerpo, en especial esa parte del cuerpo.

Me miró con cara asustada como si le hubiera hecho el peor de los daños para luego escuchar el portazo de su habitación.

Había ido al baño a darme una ducha como fue la intención desde el principio y cuando salí me topé con ella simplemente… bueno con ella y su cuerpo semidesnudo.

Creo que después de esto no me hablará en un buen tiempo y convivir con ella o sacarla de aquí será más difícil de lo que pensaba, pero no me rendiré tan fácilmente…

Mejor dicho, Shaoran Li nunca se rinde ante nada ni nadie.

Cuando llegué a la cocina la encontré tomando una taza de leche. Me miró con odio para luego hacerme un desprecio.

Suspiré… ¿esto iba a ser de todos los días?

Agotador.

Estaba tomando desayuno cuando ella salió de la cocina. La verdad es que no sé qué hizo que me apurara y prácticamente tragué lo que estaba comiendo.

"Ehh… nos vemos en clases Li" – dijo cerrando la puerta.

"Espera" – Tomé mi bolso y salí. Para colmo el ascensor estaba ocupado y corrí escaleras abajo.

Cuando llegué al primer piso Sakura aún no salía del elevador.

Me paré en frente de él hasta que se abrieron las puertas y la vi. Le sonreí sarcásticamente a lo que ella respondió con un desprecio.

Je.

Caminamos en silencio hasta el instituto. No había tema entre nosotros y podía asegurar que aún estaba molesta por lo de la mañana.

Que chica más rencorosa.

No es que fuera muy asiduo a conversar con las personas, pero la verdad es que estar en silencio me fastidiaba. Debía, aunque sea, sacarle una ofensa.

La recordé con la toallita y mi cerebro comenzó a funcionar solo al igual que mi boca.

"Je" - Sonreí

Ella me miró de reojo. Sólo había pronunciado una sílaba. Gran cosa.

"¿Qué es tan gracioso?" – Preguntó seriamente.

"Nada" – Respondí encogiéndome de hombros.

"¿Y por qué tienes esa cara de idiota?"

"¿Ehh¿A quién llamas idiota?"

"Pues no veo a otro por aquí" – Dijo mirando para todos lados

"Por lo menos no me ando paseando con toallitas diminutas por la casa" – Le grité en la cara.

"¡IDIOTA!" – Me dio con el bolso en la cabeza y corrió hacia la entrada del instituto.

"Eso dolió" – Susurré al momento que sobaba mi cabeza y corría tras ella.

Llegamos justo unos segundos que la campana sonara.

"Llegamos" – Expresé mientras trataba de normalizar mi respiración debido al cansancio.

Sakura no me respondió y se fue a su puesto sin prestarme mayormente su atención.

Hice lo mismo porque como ya saben me siento detrás de ella. Sonreí. No entendía si debía lamentarme por ese hecho o alegrarme.

Definitivamente esta mañana me había levantado algo extraño, es decir, recibir una bofetada por parte de ella hizo que en mi interior despertaran unas ganas inmensas de fastidiarla, de hacerle la vida imposible, con tal de verla nuevamente irritada.

Esa nueva meta debía agregarla a la misión en sí. Sería una ayuda a mi propósito final y a la vez un regocijo personal.

- Sakura -

El estúpido de Li me ha seguido como cual perrito sigue a su amo. Una risa incontenible se apoderó de mí a la vez que escuchaba la voz de Tomoyo a mi lado.

"Veo que hoy estás muy alegre, Sakura ¿Ha sucedido algo?"

Me senté en mi banco y la miré con una gran sonrisa.

"No. Sólo pensé algo que me divirtió mucho"

En ese momento miré a Li, quien estaba atento a nuestra conversación y me miraba incrédulo.

"Será mejor que te sientes porque hoy tenemos un quiz de matemáticas. Supongo que estudiaste ya que te levantaste tan temprano"

"¡QUEEEEE! Estás mintiendo" – Le dije – "Tuvimos uno hace muy poco" – Miré a Tomoyo buscando que ella me encontrara la razón, pero su mirada compasiva afirmó las palabras expresadas por ese tonto

"Y ahora ¿Quién es el idiota?" – Expresó riendo satisfactoriamente. El muy desgraciado no me había dicho nada y más encima ayer quería que viéramos una película.

¿Cuándo fue que el condenado estudió algo?

"Prepárate a morir Kinomoto" – Lo dijo como si de una canción se tratara.

"Li no la molestes" – Sentí que Eriol decía desde atrás.

Mi mirada confundida al verlo expresó la pregunta que mi boca no formuló.

"Lo han cambiado de curso" – Habló Tomoyo con alegría mientras volteaba y tomaba las manos de Eriol – "Ha sido una especie de milagro"

Su voz sonaba tan entusiasmada.

"Mi Tomoyito lindo"

"Mi caballero inglés"

Li y yo nos miramos con una gota en nuestras cabezas.

La relación de ellos era muy romántica y se trataban con palabras lindas la mayor parte del día. Su amor irradiaba hacia el exterior. A veces me daban ganas de ir y decirle a Kinta lo mucho que me gustaba y lo feliz que me haría si me correspondía para disfrutar una vez que sea lo que Tomoyo sentía al estar enamorada y ser querida.

En estos tiempos es muy difícil que el chico que te guste se te declare o sienta lo mismo por ti. Pero para otro día debía dejar las grandiosas reflexiones de Sakura Kinomoto.

Me encogí de hombros y volteé al ver que el profesor entraba en el salón. Rayos, traía consigo una carpeta en donde era muy probable que vinieran nuestras pruebas.

"Bien chicos, espero hayan repasado la lección de la semana pasada" – Hizo una pausa al escuchar las protestas de los alumnos que al igual que yo habían olvidado estudiar – "Bien bien, no nos alteremos, como estamos cerca del festival de la escuela y muchos de ustedes están ocupados con ello, les haré las cosas más fáciles"

"Y ahora que nos hará éste" – Susurré. Temblaba como cual niño chico y desde atrás podía sentir las risitas ahogadas de Li que sin mucho esfuerzo trataba de contenerlas.

Escribí en un papel las palabras estúpido enfermo y delicadamente lo doblé. Sin que el profesor me viera me giré hacia Li, quien me miró sorprendido al ver que dejaba el papelito sobre la mesa.

"Con todo mi cariño" – Le dije sonriendo abiertamente.

El abrió cuidadosamente el papel y puso una cara de pocos amigos. Quería reír fuertemente, pero la voz del profesor me sobresaltó.

"Señorita Kinomoto, usted será con Li"

"¡¿Ehh¿Por qué?" – Dijimos Li y yo al mismo tiempo.

"Pues porque así lo quiero y punto" – Manifestó secamente.

Había reclamado sin saber qué era lo que debía hacer con Li hasta que vi que Tomoyo giraba su asiento y quedaba frente a frente de Eriol.

"Sakura es mejor que te apresures si no quieres que el tiempo se acabe"

"Pe-pero ¿Qué?"

"Tienes que hacer el quiz con Li ¿Acaso no escuchaste las palabras del profesor Tanaka?"

Moví negativamente mi cabeza. Miré a Li que otra vez tenía esa sonrisa de autosuficiente cuando escuchó esas palabras.

"No quiero trabajar contigo, baka"

"Como quieras. No te obligaré, pero ve y anda a explicárselo al profesor"

Creyó que no lo haría porque se sorprendió al ver que emprendía marcha y me dirigía donde Tanaka.

"Ehh… profesor Tanaka me gustaría hablar con usted"

"Deberá ser rápido porque estamos a punto de comenzar"

"Es que…no quiero trabajar con Li" – Expresé sumisamente. – "No nos llevamos bien y bueno…"

"Debería estar agradecida señorita. Li es uno de mis mejores estudiantes y usted bueno… sus calificaciones no son la mejores. Vaya a sentarse mejor"

"Pero prof…"

"Dije ¡Asiento!"

No me dejó que le argumentara más porque con su dedo índice me indicó mi puesto. Caminé rezongando y diciendo cuanta cosa se me ocurría hasta que llegué donde Li.

"Y bien ¿Comenzamos?" – Expresó todo sonriente mostrándome unos ejercicios que en mi vida los hubiera resuelto.

Cansinamente me senté en el pupitre, que por cierto ya estaba dado vuelta.

"Como sea" – Le dije sin ganas.

El famoso quiz terminó gracias a Dios y consigo la terrible hora de matemáticas. La campana había sonado y por fin iríamos al casino a almorzar para luego volver a una asquerosa clase de biología.

¡Puaj!

Eriol, Tomoyo y yo nos dirigimos tranquilamente cuando siento la fastidiosa voz de Li a mis espaldas.

"¿Piensas dejarme abandonado luego de haberte salvado allí adentro?"

Rodé mis ojos y me volteé a encararlo.

"¿Y qué quieres que haga¿Un altar por ello?"

"Podrías comenzar diciendo 'Gracias Li, eres un chico genial' "

"Jajaja ya y ¿Qué más desea el caballero?" – Dije irónicamente – "Por qué algo más quiere ¿No es cierto?"

"Pues…" – Frotó su barbilla lentamente y confieso que el muy desgraciado se veía bastante apuesto con esa mirada pensativa mientras los rayos del sol alumbraban sus ojos ámbares entregándoles matices dorados – "Comprarme el almuerzo no estaría nada de mal"

"¡Ehh¿Te has vuelto loco¿Quién dijo que almorzaríamos juntos?"

"Yo lo invité" – Dijo Eriol desde atrás – "Aún no está integrado del todo así que no sería mala idea que compartiera con nosotros ¿Te molesta en algo Tomoyito?"

Miré a Tomoyo suplicándole con la mirada para que dijera algo a mi favor, sin embargo la muy condenada me traicionó.

"Para nada my dear"

Se tomaron de la mano y se miraron nuevamente como dos enamorados.

"Eres tan linda" – Dijo Eriol con esa voz de enamorado enternecedor.

"Me haces feliz" – Se decían mutuamente mientras de ellos salían miles de corazones al exterior. ¿Es qué no se cansaban de tanto amor?

"¿Y bien?" – Escuché que Li decía.

"Has lo que quieras, yo me voy" – Emprendí marcha hacia al casino tratando de contener las ganas de matar a esos dos traidores.

Venían detrás de mí riendo como si se conocieran de toda la vida y contándose hasta chistes

¿Pueden creerlo? Li contando chistes, era tragicómico lo que escuchaban mis oídos.

Como siempre el casino estaba lleno de chicos con sus bandejas yendo a sus respectivas mesas. Ese era casi unos de los pocos momentos en que la mayoría de los cursos estaban juntos. Podrías ver sentado a alumnos de primero de preparatoria junto a uno de tercero, como nosotros.

No me fijé si los de atrás seguían mi paso, sólo me apuré para que la única mesa que quedaba no fuera ocupada y tuviera que esperar prácticamente una hora para poder comer.

Dejé mi bolso arriba de la mesa cuando veo que Li se sienta a mi lado y enfrente de nosotros el par de tórtolos.

"Menos mal Kinomoto" – Dijo Li mirándome – "Si hubieras demorado más no estaríamos aquí"

"Hmm"

Li me observó con una especie de confusión, no sé que habrá pasado por su mente, pero a mi no me preocupaba, ya era bastante incómodo sentir como su muslo chocaba con el mío debido a la estrechez de las mesas.

¡Sakura… No pienses eso!

Moví mi cabeza para todos lados tratando de borrar esos pensamientos.

"Eres muy rara Kinomoto"

- Shaoran -

Sakura estuvo callada desde el momento que salimos del salón. La única vez que abrió la boca fue para decirme que nadie me había invitado a ir con ellos al almuerzo.

¡Pero qué gran tapa boca le puso ese Eriol!

En la mesa sólo conversaban Tomoyo, Eriol y Yo. El cuerpo de Sakura estaba ahí, más su mente y atención la habíamos perdido hace mucho tiempo.

"¿Así que eres de China?" – Preguntó Tomoyo sacándome de mis pensamientos

"Específicamente de Hong Kong" – Respondí orgulloso dándole un sorbo a mi jugo de naranjas.

"¡Guau! Debe ser una ciudad maravillosa" – Dijo Eriol

"Es muy parecida a Tokio, pero con alguno que otro detalle diferente"

Observé a mis dos compañeros por un momento tratando de analizar sus personalidades. Ellos eran muy parecidos, reservados, observadores y perspicaces. Nunca pensé encontrarme una pareja como ellos aquí.

Se notaba a leguas que se querían bastante, porque en ningún momento se soltaron de la mano, ni siquiera para caminar. Estaba tan absorto mirando ese gesto cuando sentí que Eriol habló.

"¿Y tú Li?" – Preguntó Eriol con un extraño brillo en sus ojos – "En clases te vi muy atento de Susuki… ¿Pasa algo ahí?"

Me puse rojo como tomate al escucharlo ¿Cómo se había dado cuenta de que había pasado casi toda la clase mirando a aquella chica de ojos marrones y cabello castaño claro?

"No pasa nada" – Traté de sonar lo más calmado posible. – "Me llamó la atención eso es todo"

"Uhhh ¿recordándote a un antiguo amor?" – Por fin Kinomoto se dignaba abrir la boca y no con una de sus mejores frases. – "¿Es que acaso el galán se ha enamorado?"

"¿Y tú¿Por qué sonríes como tonta?" – Le dije mirándola a esos ojos verdes.

Su sonrisa había sido tan perfecta que junto con sus ojos brillando me habían dejado helado. Se parecía tanto a ella…

"Idiota" – Me dijo al momento que desviaba su mirada hacia otro lado, precisamente hacia la entrada del casino, justo cuando entraba aquél chico de ojos azules de apellido Sagara.

"Kinta" – Susurró mientras sus mejillas se tornaban cada vez más rojas.

- Sakura -

Cuando mis compañeros hablaban en la mesa no les había prestado mayormente atención, hasta que Eriol le comentó a Shaoran que lo había visto mirar a Minako Susuki, nuestra compañera.

Shaoran se había sonrojado y fruncí el ceño. ¿Acaso le gustaba esa chica tan extraña?

El comentario del galán enamorado se lo dije para tratar de ocultar mi pequeña molestia. Sí, molestia es lo que había sentido en ese momento al escuchar eso.

Le sonreí, pero esta vez no lo hice forzadamente, sino que traté de ser lo más sincera posible.

Tampoco sé que bicho le habrá picado porque me quedó mirando de una forma diferente a como lo hacía. Me dieron escalofríos y me coloqué tan nerviosa que terminé por desviar mi vista, pero con lo que me encontré en la puerta de entrada me dejó aún más nerviosa

"Kinta" – Así es, el chico de quien estaba enamorada venía entrando animadamente junto a otros compañeros de clase.

Miré para todos lados y no habían puestos disponibles, sólo quedaba uno.

Comencé a sudar frío cuando vi que él se sentaba…

A mi lado.

Tomoyo me miraba sonriente viendo como alisaba los pliegues de mi falda en señal de nerviosismo. Eriol también sonreía, y miraba a Li, quien se encontraba ignorándome pero con su ceño fruncido.

Y ahora ¿Qué le molestaba?

No tuve oportunidad de hacer funcionar mi cerebro en vagas ideas sobre Li, porque un sonido maravilloso llegó a mis oídos.

"Hola Sakura"

¿Pueden creerlo? Kinta, sí, el mismo chico que no me había tomado en cuenta todos estos años nuevamente me saludaba como aquella vez en el pasillo.

"Ho-hola" - ¡PORQUEEEEEEEEE! Estaba temblando de puro nervio.

"¿Te molesta si me siento a tu lado?" – Preguntó sonriendo tan amigablemente que sentí que me derretía en ese mismo momento. ¿Podía suceder algo mejor que esto?

"N-no… claro que no" – Traté de sonreír, pero me salió una mueca tan falsa que él sólo atinó a mirarme con cara de miedo y sólo conseguí que él se alejara unos centímetros de mí. Pensaría que soy rara.

¡Rayos!

"Que pregunta más estúpida, si ya está sentado ¿qué más da?" – Volteé a ver al dueño de aquella frase que en ese momento se paraba de la mesa con su bandeja. – "Nos vemos después" – caminó unos pasos y luego se volvió – "Ah… y Kinomoto no tengo un babero a mano… Lástima"

"¡¿Ehh?!" – El cometario de ese idiota hizo que me pusiera de todos colores. Tomoyo y Eriol rieron silenciosamente al ver cómo yo trataba de arreglar la situación.

"Esto yo…" – Miraba a Kinta mientras movía mis manos como tonta – "No es lo que parece jejeje"

Estúpido Li me las pagará cuando lleguemos a casa. Menos mal que en ese momento la campana había sonado y debía volver a clases.

"Me-me tengo que ir. Adiós" – Salí disparada de ahí sin siquiera esperar su respuesta. Cuanto antes saliera de ahí, mucho mejor.

En la clase de biología me tocó estar otra vez cerca de Li. ¿Es qué acaso el mundo no se cansaba de castigarme?

Pasé por su lado y el estiró uno de sus pies haciendo que yo me tropezara y casi cayera al suelo de nariz.

"¡Oye!"

"Ñoña, vienes en las nubes y ni siquiera te das cuenta por donde caminas"

"¿A quién le llamas ñoña? Eres tú el idiota que no saca sus patotas de mi camino" – Expresé furiosa.

"Si no te sientas pronto la profesora te sacará al pizarrón" – Dijo sentado en su asiento con su típico rostro inexpresivo y sus ojos cerrados.

"Que…" – Iba reclamarle, pero para mi mala suerte Chiharu sensei hablaba.

"Kinomoto, veo que tiene ganas de participar en clases"

"Te lo dije" – Escuché que decían de atrás.

"Cállate" – Susurré.

Maldición ¿Por qué yo?

Menos mal que tuve fue sólo completar una que otra frase que hablaba de la célula. Algo que no me cortó mucho deducir y bueno… ayuda de uno que otro compañero que hablaba en alto.

Dejé la tiza en el pizarrón y sacudí mis manos mientras escuchaba un bien de la profesora y me dirigía a mi asiento.

Miré a Li con autosuficiencia y una sonrisa socarrona en mis labios.

"Golpe de suerte solamente"

"Lo que tú digas Li pero no lograrás fastidiarme"

"No es eso lo que quiero simplemente quiero que hagas tus maletas y salgas de MI apartamento ¿Es mucho pedir?"

"El intruso eres tú ¿Por qué no te buscas tú otro lugar y sales del mío?"

Hablábamos en susurros, pero nos entendíamos a la perfección.

"Porque no quiero" – Esas palabras las había dicho muy cerca de mi oído haciendo que un escalofrío subiera por mi columna y se me erizaran los cabellos de mi nuca. Se había escuchado tan sexy, una voz ruda pero con un toque sensual.

Loca

Sí, estaba loca al pensar en ello… Li ¿voz sensual? Por favor…

Mentirosa

Tomé mi cabeza en dos manos y la sacudí levemente para borrar cualquier pensamiento absurdo, porque eso eran… absurdos.

Estaba mirando cómo el árbol de cerezo se había llenado completamente de hermosas flores rosadas. Estaba enamorada de ese árbol…

Y pensar que éste sería el último año en que tuviera el privilegio de verlo a través de mi ventana. Una nostalgia me invadió porque no sólo sería el último año de estar en el instituto, sería también la última vez que vería a Kinta.

Suspiré.

A la salida me despedí de Tomoyo y Eriol que como siempre se fueron tomados de la mano en la dirección contraria a la mía. Li había salido rápido del salón hacia quien sabe donde.

Que más da. No tenía muchas ganas de venirme con él.

La primavera había hecho su aparición y pronto llegaría el verano y con ello unas vacaciones.

Sonreí. Vacaciones esperadas, espero que salga bien en los exámenes y no tenga que tomar el curso de verano, sería desastroso.

El parque pingüino está lleno de niños corriendo por todos lados, mientras sus madres conversan sentadas en la banca.

Mamá.

Cuánto la extrañaba, aunque no hubiera tenido la oportunidad de conocerla mucho, ya que murió cuando aún era pequeña, papá y Touya se habían quedado conmigo, pero justo se les presentó la oportunidad de viajar y obviamente no les iba a retener.

Me senté en el columpio balanceándome lentamente, pensando en que este año se iría muy rápido y debía tomar una decisión con respecto a la universidad. Qué estudiar y donde ir.

Estaba claro que por el área de salud no me iría, la biología me cargaba, las ingenierías estaban más que vetadas porque matemáticas y yo no éramos compatibles.

Sería más difícil de lo que pensaba. Además estaba Kinta ¿Qué haría él¿Qué camino iba a seguir?

Hoy día había sido un día genial, estar sentada al lado de él no era cosa de todos los días y mucho menos que me saludara.

Pero algo me tenía un poco triste.

En clases te vi muy atento de Susuki… ¿Pasa algo ahí?

La frase de Eriol…

Sentí que de atrás me daban un pequeño golpe en la cabeza.

"¿Qué haces aquí Kinomoto?" – Aquella voz… no tenía que ser sabia para saber que se trataba de él.

"Nada" – Ni siquiera tuve ánimo de encararlo por el golpe y estoy segura que eso le extrañó porque se puso delante de mí observándome extrañado.

"¿Estás enferma?" – Me dijo colocando una de sus manos en mi frente.

Me sonrojé al momento que corría mi frente de su mano – "Estoy bien. Además ¿Qué haces tú aquí? Pensé que estarías en el departamento, como saliste rápido"

"El profesor de nuestra clase me llamó para que ingresara a algún club de la escuela y he decidido entrar a fútbol"

"Tú ¿juegas fútbol? Jajajaja no me hagas reír. Ver para creer."

"¿No me crees capaz? Ya estarás con la boca abierta cuando entre en la cancha y me veas correr"

"Engreído" – Le expresé rodando mis ojos

"Engreído y todo te diste cuenta que salí rápido y que no me fui contigo a casa ¿Acaso me esperabas?" – Dijo colocando una mirada pícara – "Sé que me amas, pero nunca pensé que me lo demostraras tan rápido"

"¿Podrías mantener tu boca cerrada? Primero, no te esperaba y segundo no te amo ¿Cómo podría?"

Creo que eso le dolió porque sus ojos que habían obtenido un lindo brillo se opacaron al instante.

"Si pudiera, conseguiría novia mucho antes que tú"

"¿Así? Piensas ir por Suzuki? Ella es rara y no me digas que no te lo advertí"

"Puede ser ella como puede ser otra. Nadie sabe" – Expresó encogiéndose de hombros – "Es más me atrevería a decir que la conseguiré mucho antes que tú a ese tal Kinta" – Sus brazos se cruzaron en su pecho y por un momento me pareció linda esa pose tan varonil que tenía.

"¿Eso crees? Pues veamos quien consigue novio primero"

"¿Apuestas?"

Lo miré sorprendido haciendo revolotear mis pestañas – "¿A- apostar dices?"

"Sí, si yo consigo novia tú tendrás que hacer todo lo que yo diga durante todo un mes"

"¿Y si gano?"

"Puedo hacer lo que quieras o bien comprarte lo que tú quieras, sin importar el precio ¿Qué dices?"

Su mano estaba estirada en frente mío, esperando por la mía. Dudosa la levanté y cerramos el trato estrechando nuestras manos.

"Trato hecho"

Sentía que esto iba a ir más allá de una simple apuesta y que no iba a salir bien librada, pero había una cosa…

Sakura Kinomoto jamás de los jamases perdía.


Autora: Holaa!!! ¿Cómo están mis niñs? Cómo están las vacaciones para algunos? Espero que muyyy bien.

Bueno, aquí les traje un nuevo capitulín de Ramune. Sé que me demoré bastante, y no hay excusa para eso, sin embargo, a lo único que puedo apelar es a mi falta de inspiración. Sí, se había ido bien lejos y la verdad escribía y no me gustaba, hasta que ayer en la noche bajó de repente y me puse a escribir como loca para tenerles el capítulo hoy.

Y bueno ¿Qué les pareció? Saku no se lleva con Shaoran, aún cuando hayan tenido minutos de paz. Todavía desean sacar al otro del departamento, pero a la vez no les gusta que el otro esté interesado en alguien más. A TxE me inspiré en un ánime que vi, como ellos son personajes secundarios, no les quise colocar mayores problemas, serán importantes a su tiempo, por mientras los dejé que disfrutaran de su amor (L)

Y la parte final… una apuesta ¿Quién será el vencedor? Y esa frase harás todo lo que diga durante un mes… uhhh quién sabe qué tiene en mente nuestro Shaoran

En fin… no hay mucho que decir, lo demás se los dejo a ustedes. Sí, porque me encantaría saber que opinan mediante un review, la felicidad en vida cuando entro al mail y veo que tengo mensaje nuevo. Lloro de la emoción jajaja… pero hablando en serio, si pasas por aquí, de verdad gustosa recibo tus comentarios. Saber qué piensan de la historia y porque no, recibir sugerencias de qué les gustaría que pasara…

Me despido regalándoles un besito y dándole las gracias a:

Johanna-Ikari - caroo(: - Demeter153 – SAYURI – isabel - D-MiA – Tinavb – constanza – Soshi – Berthis – sonylee – SakuritaTsukino - ana cecyliia - chamita – Sauma Sakura - ana-chan - GABRIELA – maria camila - Itziar – Diana Prenze – fer chan - Coppelia in Black - R-evolve Mars – chouri - HaRuNo-SaMy