-¿Bien quien lee ahora?- pregunto Atenea
-Yo -dijo Apolo chasqueando los dedos y haciendo aparecer el libro- el próximo capitulo se llama...
Pero fue interrumpido por la misma luz del principio, al ver a quien había traído las Moiras Annabeth y Percy se quedaron boquiabiertos eran...
Percy nada más ver quien era fue corriendo a abrazarla la echaba mucho de menos. Extrañaba mucho su dulce sonrisa, el olor a galletas caseras y su dulce voz diciéndole q todo estaría bien, durante el transcurso de tiempo q había estado en esa isla (N/A No se como se llama la isla a la q llego después de la explosión en el monte Saint Helen )ella junto con Annabeth era lo q le había dado fuerzas para continuar.
En cambio Annabeth se quedo estática observando a la persona que por muchos años la ignoro y sufrió a causa de ello, quien prefirio a su estupida mujer y a sus dos hijos "normales" antes q a su hija, al parecer las Moiras la odiaban para haber traído a su padre, claro esta si a ese hombre se le podía llamar "papa".
Justo cuando Annabeth estaba a punto de decirle algo una carta cayo al lado de Atenea que por ordenes de su padre leyó.
Las Moiras
Hemos traído a estos mortales por que influyen mucho en la vida de los héroes ya sea por amor o odio. Las preguntas se harán después de leer el capítulo. Supongo que los hijos de estos mortales tienen mucho que hablar con sus padres. Si se preguntan por qué dos mortales están en el Olimpo hemos hecho una excepción.
Después de la sorpresa para los dos héroes de que sus padres estuvieran en el Olimpo Zeus rompió el armonioso silencio.
-Bien preséntense- ordeno Zeus con voz autoritaria.
-Sally Jackson - se presentó una mujer de cabello castaño rizado con una sonrisa q se había plasmado en su rostro al ver por fin a su único y adorado hijo.
-Frederick Chase- se presentó un hombre de mediana edad ( N/A No pongo la descripción por qué no se cómo es)
-Está bien empezare yo- dijo Apolo para romper el silencio tan incomodo que se presentaba en la sala - el capítulo se llama Tres ancianas tejiendo calcetines de la muerte
-Todos lo estamos- dijeron a coro los semidioses
-Deberíamos formar un grupo de apoyo nuestro eslogan puede ser "Tienes experiencias raras, ves cosas que los demás no, podrías ser uno de nosotros nuestro consejo es: ¡corre !- dijo Leo para aligerar el ambiente que se había instalado en la sala tras la llegada de los dos mortales, cosa que no consiguió.
Estaba acostumbrado a tener experiencias raras de vez en cuando,
pero solían terminar pronto. Aquella alucinación veinticuatro horas al día, siete
días a la semana, era más de lo que podía soportar.
- Tienes problemas puedes pedir unirte a mi grupo toma mi tarjeta- dijo Leo entregándole a Percy una tarjeta que los dioses sabrán de donde la ha sacado.
Durante el resto del curso,
el colegio entero pareció dispuesto a jugármela.
-Es horrible- pensó Jason recordando el momento en el que se despertó en el autobús y le bombardearon con información y recuerdos falsos.
Mientras Piper a su lado le dirigio una mirada triste Jason, ya q sabía q todos esos recuerdos eran falsos y nunca había sido novia del rubio había sido una tonteria pensar en todo eso, esos "recuerdos" nunca se harian realidad.
Afrodita al notar eso solto un chillido de emoción ante la mirada expectante de la sala con un gesto de mano se quitó las miradas de encima, después ensancho una sonrisa q el mismisimo gato Chesire la envidiaría, y se prometió a si misma q reuniria a esa pareja a cualquier precio.
Los estudiantes se
comportaban como si estuvieran convencidos de que la señora Kerr —una
rubia alegre que no había visto en mi vida hasta que subió al autobús al final
de aquella excursión— era nuestra profesora de introducción al álgebra desde
Navidad.
-La niebla sesos de alga la niebla- dijo su "querida" prima para picarlo
De vez en cuando yo sacaba a colación a la señora Dodds, buscando
pillarlos en falso, pero se quedaban mirándome como si fuera un psicópata.
Hasta el punto de que casi acabé creyéndolos: la señora Dodds nunca había
existido.
Casi.
-Diez dracmas a que es Grover- dijo Connor a Travis, que al parecer creía tonto
-Oh por favor hasta yo se que es Grover- le contestó Connor a su hermano pues no quería perder sus preciados Dracmas
Grover no podía engañarme. Cuando le mencionaba el nombre Dodds,
vacilaba una fracción de segundo antes de asegurar que no existía.
-Muy mal Grover nunca se debe dudar en una mentira- contestó Hermes al sátiro, ya resignado de su forma de mentir.
Pero yo
sabía que mentía.
Algo estaba pasando. Algo había ocurrido en el museo.
-No, cómo crees solo te ha atacado una benévola para ti eso no es nada- contesto Leo, sin saber que con ese comentario iba a causarle un ataque al corazón a Poseidón.
No tenía demasiado tiempo para pensar en ello durante el día, pero por la
noche las terribles visiones de la señora Dodds con garras y alas coriáceas me
despertaban entre sudores fríos.
-Las secuelas de tu primer monstruo- contestó Clarisse recordando su primer monstruo.
El clima seguía enloquecido, cosa que no mejoraba mi ánimo. Una noche,
una tormenta reventó las ventanas de mi habitación. Unos días más tarde, el
mayor tornado que se recuerda en el valle del Hudson pasó a sólo ochenta
kilómetros de la academia Yancy. Uno de los sucesos de actualidad que
estudiamos en la clase de sociales fue el inusual número de aviones caídos en
el Atlántico aquel año.
-Esta pelea vuestra sí que parece grave, desde luego nunca cambiareis si seguís así vais a matar a todos los mortales- dijo resignada Deméter de la actitud de sus hermanos ( N/A Creo q son sus hermanos)
Empecé a sentirme malhumorado e irritable la mayor parte del tiempo. Mis
notas bajaron de insuficiente a muy deficiente.
Los búhos se horrorizaron, era más que horrible que sacara insuficiente como para bajar la nota a muy deficiente. Se prometieron que harían que sus notas subieran a un A, aunque lo hacían más por su orgullo que por otra cosa.
Me peleé más con Nancy
Bobofit y sus amigas, y en casi todas las clases acababa castigado en el pasillo.
Al final, cuando el profesor de inglés, el señor Nicoll, me preguntó por
millonésima vez cómo podía ser tan perezoso que ni siquiera estudiaba para
los exámenes de deletrear, salté. Le llamé viejo ebrio.
Los buhos estallaron en risas ante la mirada atónita de toda la sala, cuando se dieron cuenta de cómo los miraban se limitaron a decir:
-Significa viejo alcohólico .
Ahora fue el turno de la sala de reír. Percy se dio cuenta de que la única en la sala que no reía era Annabeth, enseguida comprendió porque estaba así, se limito a cogerle la mano y darle una sonrisa, con ese toque enseguida se tranquilizo y le sonrío de vuelta.
Poseidón que vio esta interacción entre su hijo y una de su "querida" sobrina miro a sus hijos ( N/A Los heroes del pasado, es por aclarar NO me matéis en los comentarios) y quedaron en un acuerdo, al acabar el capítulo hablarían con ella.
No estaba seguro de
qué significaba, pero sonaba bien.
A la semana siguiente el director envió una carta a mi madre, dándole así
rango oficial: el próximo año no sería invitado a volver a matricularme en la
academia Yancy.
«Mejor —me dije—. Mejor.»
Quería estar con mi madre en nuestro pequeño apartamento del Upper
East Side,
Hestia sonrío al darse cuenta de que aún quedaban personas fieles y leales que saben apreciar a la gente, y quererla cómo se merece
aunque tuviera que ir al colegio público y soportar a mi detestable
padrastro y sus estúpidas partidas de póquer.
-No sabía que Paul jugaba al póquer- dijo pensativa Thalía
-No es Paul es su antiguo padrastro Gabe - dijo sombríamente Nico ya que sabía todo lo que había sufrido su amigo
No obstante, había cosas de Yancy que echaría de menos. La vista de los
bosques desde la ventana de mi dormitorio, el río Hudson en la distancia, el
aroma a pinos.
-Por fin un hombre qué respeta la naturaleza- dijo Artemisa
-Oye qué mis hijos sí que la respetan- contestó medio enfadada Deméter
Echaría de menos a Grover, que había sido un buen amigo,
aunque fuera un poco raro; me preocupaba cómo sobreviviría el año siguiente
sin mí.
-Gracias percy, pero no hacía falta que me quieras tanto- dijo Grover más rojo que el pelo de Rachel, si Percy seguía con esos pensamientos durante la lectura lo iba a matar.
También echaría de menos la clase de latín: las locas competiciones del
señor Brunner y su fe en que yo podía hacerlo bien.
Se acercaba la semana de exámenes, y sólo estudié para su asignatura. No
había olvidado lo que Brunner me había dicho sobre que aquella asignatura
era para mí una cuestión de vida o muerte.
Con cada palabra Quirón se sentía más orgulloso y querido, aún se acordaba de lo que le dijo Percy hace unos años, y sabía la respuesta, seguía vivo porque aún lo necesitaban
No sabía muy bien por qué, pero el
caso es que empecé a creerlo.
La tarde antes de mi examen final, me sentí tan frustrado que lancé mi
Guía Cambridge de mitología griega
-!No se lanzan los libros! Los libros se leen- grito furiosa Atenea. Como se notaba que era hijo de barba percebe
Percy murmuro una disculpa. Atenea asintió aunque no estaba del todo satisfecha.
al otro lado del dormitorio. Las palabras
habían empezado a desmadrarse en la página, a dar vueltas en mi cabeza y
realizar giros chirriantes como si montaran en monopatín.
¡Los mestizos miraron al libro fastidiados! ¡Eso era horrible!
No había manera de
recordar la diferencia entre Quirón y Caronte, entre Polidectes y Polideuces.
-Ahora los diferencias por experiencia propia- Dijo Grover.
Poseidón miro a su hijo aterrado, que terrible destino sufriría su hijo .
Si Poseidón no estuviera seguro de que es un dios inmortal, estaría convencido de que se moriría de un ataque cardíaco.
¿Y conjugar los verbos latinos? Imposible.
Me paseé por la habitación a zancadas, como si tuviera hormigas dentro de
la camisa. Recordé la seria expresión de Brunner, su mirada de mil años.
«Sólo voy a aceptar de ti lo mejor, Percy Jackson.»
Respiré hondo y recogí el libro de mitología.
Nunca le había pedido ayuda a un profesor.
-¿Y porque romper el record ahora?- preguntó Hermes con un tono y una cara de claro disgusto
Tal vez si hablaba con
Brunner, podría darme unas pistas. Por lo menos tendría ocasión de
disculparme por el muy deficiente que iba a sacar en su examen. No quería
abandonar la academia Yancy y que él pensara que no lo había intentado.
Bajé hasta los despachos de los profesores. La mayoría se encontraban
vacíos y a oscuras, pero la puerta del señor Brunner estaba entreabierta y la
luz se derramaba por el pasillo.
Estaba a tres pasos de la puerta cuando oí voces dentro. Brunner formuló
una pregunta y la inconfundible voz de Grover respondió:
—… preocupado por Percy, señor.
Me quedé inmóvil.
No acostumbro escuchar detrás de las puertas,
Hermes y sus hijos miraron a Percy disgustados y enfadados, los hijos de Hermes más que el dios, después de tantos años con Percy lo habían visto cómo uno de ellos.
pero a ver quién es capaz
de no hacerlo cuando oyes a tu mejor amigo hablar de ti con un adulto.
Hermes y sus hijos volvieron a mirarlo mal, ya empezando a rendirse, y dejando de intentar cambiar la actitud de Percy.
Me acerqué más, centímetro a centímetro.
—… solo este verano —decía Grover—. Quiero decir, ¡hay una Benévola en
la escuela!
Poseidón miro mal a su hermano que le lanzo una mirada como diciendo "Aún no he hecho nada" A lo qué Poseidón acepto no muy convencido
Ahora que lo sabemos seguro, y ellos lo saben también…
—Si lo presionamos tan sólo empeoraremos las cosas —respondió Brunner
—. Necesitamos que el chico madure más.
-Quirón, si esperamos a qué Percy madure vamos hubiéramos muerto hace tiempo- dijo Annabeth sin darse cuenta de la mirada fulminante del pelinegro hacía ella, cuando se dio cuenta Percy como muy maduro qué es le saco la lengua para vengarse por el comentario recién hecho de su "amiga"( N/A Estoy segura de q le gustaría q fueran algo mas ¬_¬ )
—Pero puede que no tenga tiempo. La fecha límite del solsticio de verano…
—Tendremos que resolverlo sin Percy. Déjalo que disfrute de su ignorancia
mientras pueda.
—Señor, él la vio…
—Fue producto de su imaginación —insistió Brunner—. La niebla sobre los
estudiantes y el personal será suficiente para convencerlo.
—Señor, yo… no puedo volver a fracasar en mis obligaciones.
Thalía, Annabeth y Luke le dieron una colleja a su amigo.
—Grover
parecía emocionado—. Usted sabe lo que significaría.
—No has fallado, Grover
-Exactamente- dijeron Thalía, Annabeth, Luke al ver que el sátiro cambiaba su sonrisa por una mueca de dolor.
—repuso Brunner con amabilidad—. Yo tendría
que haberme dado cuenta de qué era. Ahora preocupémonos sólo por
mantener a Percy con vida hasta el próximo otoño…
El libro de mitología se me cayó de las manos y resonó contra el suelo.
-¡Percy!- le gritaron todos los hijos de Hermes a la vez a Percy. Definitivamente Hermes y todos sus hijos se sentían muy decepcionados de Percy nunca aprendería.
El profesor se interrumpió de golpe y se quedó callado. Con el corazón
desbocado, recogí el libro y retrocedí por el pasillo.
Una sombra cruzó el cristal iluminado de la puerta del despacho, la sombra
de algo mucho más alto que Brunner en su silla de ruedas, con algo en la
mano que se parecía sospechosamente a un arco.
-¿Estabas en tu forma humana?- dijo su hermano Zeus
-En mi defensa diré que tenía que estirar- respondió el centauro intentando que esa excusa los convenza.
Abrí la puerta contigua y me escabullí dentro.
-Esta te la perdono porque lo pudiste arreglar- dijo el dios más inmaduro de todos ( N/A jaja adivinanza)
Al cabo de unos segundos oí un suave clop, clop, clop, como de cascos
amortiguados, seguidos de un sonido de animal olisqueando, justo delante de
la puerta. Una silueta grande y oscura se detuvo un momento delante del
cristal, y prosiguió.
Una gota de sudor me resbaló por el cuello.
En algún punto del pasillo el señor Brunner empezó a hablar de nuevo.
—Nada —murmuró—. Mis nervios no son los que eran desde el solsticio de invierno.
—Los míos tampoco… —repuso Grover—. Pero habría jurado…
—Vuelve al dormitorio —le dijo Brunner—. Mañana tienes un largo día de exámenes.
-Jo Quirón siempre arruinas la diversión- se quejo Hermes cómo un niño pequeño cuando no le compran algo que quiere.
—No me lo recuerde.
Las luces se apagaron en el despacho.
Esperé en la oscuridad lo que pareció una eternidad. Al final, salí de nuevo
al pasillo y volví al dormitorio. Grover estaba tumbado en la cama, estudiando
sus apuntes de latín como si hubiera pasado allí toda la noche.
—Eh —me dijo con cara de sueño—. ¿Estás listo para el examen?
No respondí.
—Tienes un aspecto horrible. —Puso ceño—. ¿Va todo bien?
-Cómo crees si está dando saltos de alegría- dijo Nico con un poco ( N/A notese el sarcasmo) de sarcasmo.
—Sólo estoy… cansado.
Me volví para ocultar mi expresión y me acosté en mi cama.
-No va a funcionar, pude leer tus emociones- le dijo el sátiro lentamente cómo si estuviera hablando con un retrasado mental.
Percy en respuesta le saco la lengua.
No comprendía qué había escuchado allí abajo. Quería creer que me lo
había imaginado todo, pero una cosa estaba clara: Grover y el señor Brunner
estaban hablando de mí a mis espaldas. Pensaban que corría algún tipo de
peligro.
-Tú en peligro no como crees solo tienes a uno cuantos dioses en tú contra- dijo con sarcasmo Will, aunque sabía que en realidad eso para el no era nada
La tarde siguiente, cuando abandonaba el examen de tres horas de latín,
En ese momento se oyó un estrépito en la sala, cuando se giraron observaron que lo causo ese ruido fueron Hermes y sus hijos, Apolo los curo, una vez estaban cuerdos (N/A Ahora q lo pienso alguna vez han estado estos dioses cuerdos ) siguieron con la lectura.
colapsado con todos los nombres griegos y latinos que había escrito
incorrectamente, el señor Brunner me llamó. Por un momento temí que
hubiese descubierto que los había oído hablar la noche anterior, pero no era
eso.
—Percy —me dijo—, no te desanimes por abandonar Yancy. Es… lo mejor.
Su tono era amable, pero sus palabras me resultaban embarazosas.
Aunque hablaba en voz baja, los que terminaban el examen podían oírlo.
Nancy Bobofit me sonrió y me lanzó besitos sarcásticos.
-Idiota, estúpida- gruño Annabeth por lo bajo. Para su mala suerte Thalía la oyó y le susurro por lo bajo:
-No te preocupes no ha vuelto a ver a esa chica ya no tienes competencia, aunque.. a lo mejor a un te queda una- dijo señalando a Rachel.
A lo que Annabeth respondió mandándole una mirada asesina a Rachel y a Thalía.
—Vale, señor —murmuré.
—Lo que quiero decir es que… —Meció su silla adelante y atrás, como
inseguro respecto a lo que quería decir—. Verás, éste no es el lugar adecuado
para ti. Era sólo cuestión de tiempo.
-Anda que lo estas arreglando Quirón- dijo Poseidón indignado por el comentario anterior. Nadie lo oyó.
Me escocían las mejillas.
Allí estaba mi profesor favorito, delante de la clase, diciéndome que no
podía con aquello. Después de repetirme durante todo el año que creía en mí,
ahora me salía con que estaba destinado a la patada.
-Lo siento mucho Percy, pero tú sabes porque lo hice- dijo Quirón triste por los pensamientos de Percy.
Percy hizo un gesto con la mano quitándole importancia al asunto.
—Vale —le dije temblando.
—No, no me refiero a eso. Oh, lo confundes todo. Lo que quiero decir es
que… no eres normal, Percy. No pasa nada por…
—Gracias —le espeté—. Muchas gracias, señor, por recordármelo.
—Percy…
Pero ya me había ido.
-A pesar de lo que te dijo eso fue muy grosero- dijo Hestia escandalizada con su actitud.
Percy murmuro una disculpa a lo que Hestia asintió más feliz.
El último día del trimestre hice la maleta.
Los otros chicos bromeaban, hablaban de sus planes de vacaciones. Uno de
ellos iba a hacer excursionismo en Suiza. Otro, de crucero por el Caribe
durante un mes. Eran delincuentes juveniles, como yo, pero delincuentes
juveniles ricos. Sus papás eran ejecutivos, o embajadores, o famosos. Yo era
un don nadie, surgido de una familia de don nadies.
-A ver respecto a tu padre es cierto pero yo yo- dijo Apolo con un puchero.
Me preguntaron qué pensaba hacer yo aquel verano,
-Al menos se acordaron de ti- dijo Hestia feliz pensando que los chicos de ese tiempo eran considerados.
y les respondí que volvía a la ciudad. Me abstuve de mencionar que durante las vacaciones
necesitaría conseguir algún trabajo paseando perros o vendiendo suscripciones
de revistas, y pasar el tiempo libre preocupándome por si encontraría escuela
en otoño.
—Ah —dijo uno—. Eso mola.
Regresaron a sus conversaciones como si yo nunca hubiese existido.
-Retiro lo dicho- dijo Hestia enfadada algo muy raro, era todo lo contrario de lo que había pensado, esos chicos eran crueles.
La única persona de la que temía despedirme era Grover,
pero luego no tuve que preocuparme: había reservado un billete a Manhattan en el mismo
autobús Greyhound que yo,
-¡Acosador!- gritarón los Stoll con un dedo acusatorio dirigido a Grover. Su broma les costó una colleja de las gemelas Gardner
así que allí íbamos, otra vez camino de la ciudad.
Grover no paró de escudriñar el pasillo todo el trayecto, observando al
resto de los pasajeros. Reparé entonces en que siempre se comportaba de
manera nerviosa e inquieta cuando abandonábamos Yancy, como si temiese
que ocurriera algo malo. Antes suponía que le preocupaba que se metieran con
él, pero en aquel autobús no iba nadie que pudiera meterse con él.
Al final no pude aguantarme y le dije:
—¿Buscas Benévolas?
-Por los dioses Percy tienes q tener mas tacto para decir algunas cosas- le regaño Afrodita dulcemente. Percy murmuró una diculpa por lo bajo, a lo q Afrodita asintió satisfecha
Grover casi pega un brinco.
—¿Qué… qué quieres decir?
Le conté que los había escuchado hablar la noche antes del examen.
Le tembló un párpado.
—¿Qué oíste? —preguntó.
—Oh… no mucho. ¿Qué es la fecha límite del solsticio de verano?
-Q alivio y yo q pense, q me habías oído saludar a Quirón- contestó el sátiro con "alivió"
—Mira, Percy… —Se estremeció—. Sólo estaba preocupado por ti. Ya sabes,
por eso de que alucinas con profesoras de matemáticas diabólicas…
—Grover…
—Le dije al señor Brunner que a lo mejor tenías demasiado estrés o algo
así, porque no existe ninguna señora Dodds, y…
—Grover, como mentiroso no te ganarías la vida.
-Coincido contigo Percy- le contestó Annabeth a su amigo mientras chocaban las manos y Annabeth le regalaba una dulce sonrisa a su amigo que lo dejaba medio tonto.
Se le pusieron las orejas coloradas. Sacó una tarjeta mugrienta del bolsillo
de su camisa.
—Mira, toma esto, ¿de acuerdo? Por si me necesitas este verano.
La tarjeta tenía una tipografía mortal para mis ojos disléxicos, pero al final
conseguí entender algo parecido a:
Grover Underwood
Guardián
Colina Mestiza
Long Island, Nueva York
(800) 009—0009
-Por que le pones esa letra a nuestros hijos si sabes que son dislexicos- contestó enfadada Demetér
-Es divertido ver como intentan leerlo- contestó divertido Dionisio, sin intimidarse ante la mirada asesina de los dioses con hijos
—¿Qué es colina mes…?
—¡No lo digas en voz alta! —musitó—. Es mi… dirección estival.
Menuda decepción. Grover tenía residencia de verano. Nunca me había
parado a pensar que su familia podía ser tan rica como las demás de Yancy.
-Ya me gustaria a mi ser rico ya- contestó Grover medio-divertido ante los pensamientos de su amigo
—Vale —contesté alicaído—. Ya sabes, suena como… a invitación a visitar
tu mansión.
Asintió.
—O por si me necesitas.
—¿Por qué iba a necesitarte? —Lo pregunté con más rudeza de la que
pretendía.
-Percy ten un poco mas de tacto- le dijo/gritó Annabeth mientras le daba una colleja .
Mientras las cazadoras pensaban en reclutar una nueva cazadora ( N/A Si ja q se atrevan, a hacerlo no lo conseguirán nunca ya q soy yo la que controlo esta historia *Risa malvada* )
Grover tragó saliva.
—Mira, Percy, la verdad es que yo… bien, digamos que tengo que
protegerte.
Lo miré fijamente, atónito. Había pasado todo el año peleándome,
manteniendo a los abusones alejados de él. Había perdido el sueño
preocupándome por qué sería de él cuando yo no estuviera.
Hestia, al oír esto ensancho una gran sonrisa al darse cuenta de que aún quedaban personas leales.
Grover le dio una gran sonrisa a su amigo, q enseguida correspondió. Pero a Grover se le borro al acordarse de su terrible futuro.
Y allí estaba el muy caradura, comportándose como si fuese mi protector.
—Grover —le dije—, ¿de qué crees que tienes que protegerme exactamente?
Se produjo un súbito y chirriante frenazo y empezó a salir un humo negro y acre del salpicadero. El conductor maldijo a gritos y a duras penas logró
detener el Greyhound en el arcén. Bajó presuroso y se puso a aporrear y toquetear el motor, pero al cabo de unos minutos anunció que teníamos que bajar.
Nos hallábamos en mitad de una carretera normal y corriente: un lugar en
el que nadie se fijaría de no sufrir una avería. En nuestro lado de la carretera
sólo había arces y los desechos arrojados por los coches. En el otro lado,
cruzando los cuatro carriles de asfalto resplandeciente por el calor de la tarde,
un puesto de frutas de los de antes.
Percy tragó saliva y se aparto de Annabeth viendo ya que le iba a dar la paliza de su vida.
Annabeth, que se dio cuenta de esto lo miro como si estuviera loco.
La mercancía tenía una pinta fenomenal: cajas de cerezas rojas como la
sangre, y manzanas, nueces y albaricoques, jarras de sidra y una bañera con
patas de garra llena de hielo.
Atenea y sus hijos tragaron saliva, sabiendo ya quienes eran esas ancianas, Annabeth miro a Percy preocupada, temiéndose lo peor. (Ooh nada de palizas, y yo q tenía ganas de ver un poco de acción en este fic. Quien lo escribira?, es súper aburrido)
No había clientes, sólo tres ancianas sentadas en
mecedoras a la sombra de un arce, tejiendo el par de calcetines más grande
que he visto nunca. Me refiero a que tenían el tamaño de jerséis, pero eran
claramente calcetines. La de la derecha tejía uno; la de la izquierda, otro. La
del medio sostenía una enorme cesta de lana azul eléctrico.
Las tres eran ancianas, de rostro pálido y arrugado como fruta seca, pelo
argentado recogido con cintas blancas y brazos huesudos que sobresalían de
raídas túnicas de algodón.
Lo más raro fue que parecían estar mirándome fijamente.
Annabeth miro a Percy con un rostro lleno de furia, aunque por dentro estuviera conteniendo algunas lagrimas.
Poseidón, en cambio miro a su hijo con preocupación, a su hijo no le podía pasar eso. Sally, en cambio miraba triste a Luke, sabiendo que ese hilo que estaban a punto de cortar las Moiras sería suyo.
Me volví hacia Grover para comentárselo y vi que había palidecido. Tenía
un tic en la nariz.
—¿Grover? —le dije—. Oye…
—Dime que no te están mirando. No te están mirando, ¿verdad?
—Pues sí. Raro, ¿eh? ¿Crees que me irán bien los calcetines?
—No tiene gracia, Percy. Ninguna gracia.
La anciana del medio sacó unas tijeras enormes, de plata y oro y los filos
largos, como una podadora. Grover contuvo el aliento.
—Subamos al autobús —me dijo—. Vamos.
—¿Qué? —repliqué—. Ahí dentro hace mil grados.
-PERCY SUBE AL MALDITO AUTOBÚS!- coreó toda la sala, provocando q Percy se encogiera en el sitio.
—¡Vamos! —Abrió la puerta y subió, pero yo me quedé atrás.
-Percy- le grito Annabeth angustiada
Al otro lado de la carretera, las ancianas seguían y
cortó el hilo, y juro que oí el chasquido de las tijeras pese a los cuatro carriles
de tráfico. Sus dos amigas hicieron una bola con los calcetines azul eléctrico, y
me dejaron con la duda de para quién serían: si para un Bigfoot o para Godzilla.
la sala río, Percy sabía cómo aligerar el ambiente con unas cuantas palabras.
En la trasera del autobús, el conductor arrancó un trozo de metal
humeante del compartimiento del motor. Luego le dio al arranque. El vehículo
se estremeció y, por fin, el motor resucitó con un rugido.
La sala suspiro aliviada, con un poco de suerte solo tendría que subir, largarse de allí y ahí no había pasado nada.
Los pasajeros vitorearon.
—¡Maldita sea! —exclamó el conductor, y golpeó el autobús con su gorra—.
¡Todo el mundo arriba!
En cuanto nos pusimos en marcha empecé a sentirme febril, como si
hubiera contraído la gripe. Grover no tenía mejor aspecto: temblaba y le
castañeteaban los dientes.
—Grover.
—¿Sí?
—¿Qué es lo que no me has contado?
-Nada, solo q existen los dioses esos dioses tienen hijos sueltos por el mundo llamados semidioses, tu eres uno de esos nacido de un juramento roto, y por eso tienes algunos dioses en tu contra q intentan matarte. Nada de lo que preocuparse- ironizó Nico, recibiendo una descarga de su prima q lo dejo con los pelos de punta.
Se secó la frente con la manga de la camisa.
—Percy, ¿qué has visto en el puesto de frutas?
—¿Te refieres a las ancianas? ¿Qué les pasa? No son como la señora Dodds, ¿verdad?
-No son muchísimo peores- susurraron perfectamente coordinados los tres primos. Nico se estremeció, al vivir en el inframundo sabía perfectamente como era, tendría q hablar con su padre para que deje de poner a las furias como sus maestras.
Su expresión era difícil de interpretar, pero me dio la sensación de que las
mujeres del puesto de frutas eran algo mucho, mucho peor que la señora Dodds.
—Dime sólo lo que viste —insistió.
—La de en medio sacó unas tijeras y cortó el hilo.
Cerró los ojos e hizo un gesto con los dedos que habría podido ser una
señal de la cruz, pero no lo era. Era otra cosa, algo como… más antiguo.
—¿La has visto cortar el hilo?
—Sí. ¿Por qué? —Pero incluso cuando lo estaba diciendo, sabía que pasaba algo.
—Ojalá esto no estuviese ocurriendo —murmuró Grover, y empezó a mordisquearse el pulgar—. No quiero que sea como la última vez.
-¡Grover! ¿Como tengo que decirte que no fue tu culpa?- gritó/preguntó la cazadora sulfurada. Grover bajo la mirada, en el fondo sabía que si había sido su culpa, el jamás debió dejarla enfrentarse sola a los ciclopes, pero tuvo miedo algo que jamás tuvo la cazadora, lo demostró claramente al haberse enfrentado sola a los ciclopes para salvar su vida, la de Annabeth y la de luke.
—¿Qué última vez?
—Siempre en sexto. Nunca pasan de sexto.
—Grover —repuse, empezando a asustarme de verdad—, ¿de qué diablos
estás hablando?
—Déjame que te acompañe hasta tu casa. Promételo.
Me pareció una petición extraña, pero lo prometí.
—¿Es como una superstición o algo así? —pregunté.
No obtuve respuesta.
—Grover, el hilo que la anciana cortó… ¿significa que alguien va a morir?
Su mirada estaba cargada de aflicción, como si ya estuviera eligiendo las flores para mi ataúd.
-Y... Se acabo el capítulo- declaró Apolo.
En ese momento cayo una carta en la sala que por orden de Zeus Apolo leyó:
Las Moiras
Ahora que habéis acabado el capítulo imaginamos que algunos de vosotros querréis hablar tendréis hasta esta noche para hablar y solucionar vuestros asuntos.
Annabeth, pensó que su padre querría hablar con ella, pero en su lugar su padre se fue a hablar con Sally. "De todas maneras no quería hablar con el"- pensó un poco más animada dirigiéndose hacia Thalía, solo se paró cuando oyó unas voces que le llamaban, sobra decir que fue algo que le sorprendió bastante, pues esas voces no las conocía. Más grata fue su sorpresa cuando vio las personas que la llamaban. ¿De qué querría hablar un dios y héroes del pasado con ella?.De todas maneras se acerco y aceptó no muy convencida cuando le dijeron que querían hablar con ella. Atenea vio que Annabeth se fue con ellos, después hablaría con ella y claramente con Poseidón ¿qué pintaba él y sus hijos con su hija?. Percy también observo aquello obviamente confuso, mientras Annabeth seguía a Poseidón ,y a sus hijos muy confusa ¿De que querrían hablar?
Hola! se que he tardado mucho pero tengo una excusa, hace unas 2 semanas se rompio mi lap no hay problema una semana después mi padre me aviso de que ya había llegado como me aviso por la mañana no pude empezar a escribir, me fui al insti pero ese día fue horrible pues una amiga mia se despidio de nosotras porq se iba vir a otra ciudad a unos 25 km de donde vivo como era una de mis mejores amigas me he pasado depre varios dias ahora me siento mejor ya q hace unas horas em llamo por skype. Dadle las gracias a quien invento el skype :)
La verdad no me ha gustado mucho este capítulo pero eso lo judgais vosotros. De q creeis q querra Poseidón y sus hijos hablar con Annabeth?
Espero q os guste el proximo capítulo no tardare mucho en subirlo os lo prometo. Disfrutad el capítulo!
PD: Percy y Annabeth vienen de la batalla del laberinto, Luke de el dia en el que iba a robar el rayo y el resto de la marca de Atenea menos Jason, Piper y Leo que vienen del héroe perdido.
