Hola a todos!
Lamento la tardanza de esta historia, pero como me estoy haciendo vieja lo cual aumenta mis responsabilidades, no tengo mucho tiempo para escribir y suelo dar prioridad a otras cosas.
Lo siento... pero por lo menos quiero darles la confianza de que terminaré todas y cada una de mis historias, aun si tengo que escribir hasta que tenga sesenta años! Jeje
Sin más disfruten!
Capítulo tercero
—¡Dios!— exclamó con fuerza.— ¡Uf, cielos!
Poedía sentir la respiración agitada de Karin junto a su oído, sus largas uñas clavadas en su espalda, y el sudor de ambos cuerpos mezclándose. Podía sentir que venía otra vez… esa sensación en la parte baja de su estomago, algo como una bomba a punto de estallar, algo que lo hacía aumentar la velocidad de sus movimientos.
—¡Oh!...— el gemido final inundó toda la habitación. —"Dios… eso si que fue intenso"— pensó Sasuke, cuando rodó al lado de su novia.
La observó y ella parecía satisfecha, su sonrisa lo comprobaba pensó. Pero no fue igual…
Cuando Sakura había cerrado la puerta de la habitación y las cortinas, Sasuke había notado que sus mejillas estaban levemente sonrosadas. Lo que le pareció muy adorable.
La observó desabotonar su falta lentamente y quitarse la polera con sensualidad, ella le miraba fijamente casi como estudiando su reacción ante aquel acto.
Jamás había visto a Sakura tan… mujer. Sin duda había dejado de ser una niña hace bastante ya.
Él se acerco lentamente y toco su hombro derecho con la yema de los dedos, acariciándolo… bajando por su clavícula hasta el plexo solar. Observó atento como ella elevó la barbilla y soltó un suspiro
Sintió cómo su piel se estremecía con el contacto de sus manos. Le gustó sentir como sus poros reaccionaron al sentir sus dedos que le acariciaban suavemente. Un leve gemido le indicó que aquello le gustaba, así que se aventuró a acariciar el vientre, sólo para descubrir el abdomen terso de la chica. Concentró la respiración en el cuello de Sakura, el pequeño cuerpo se arqueó cuando exhaló cerca de la oreja... no decía nada, pero el lenguaje de su cuerpo le decía que continuase.
Un fuego interno comenzó a apoderarse de sus acciones, sus manos recorrían todo delicadamente y podía sentir perfectamente como los latidos de su corazón se aceleraban. Sakura elevó sus talones alcanzando el cuello de Sasuke; el cual devoró a besos, mientras enredaba sus dedos en el oscuro cabello del chico.
La humedad de su boca rozando su piel era simplemente chispeante. Ya no tenía control sobre si mismo, sus manos jugueteaban por el cuerpo de la chica sin pudor alguno.
—¡Ah!— un gemido cortó las caricias. El gemido de Sakura.
Y esa fue la gota que renvalsó el vaso para Sasuke. ¡Mierda! La tomaría en ese mismo momento.
Poco recordaba que tan rápido buscó su pantalón para sacar el condón que traía en el bolsillo trasero. Pero lo que si recordaba era como Sakura le esperaba tendida en la cama, con las mejillas arreboladas de excitación, recordaba claramente también cuando se recostó sobre ella. —sintió el cuerpo de Sakura, tan pequeño bajo el de él, que le pareció que era una niña la que estaba a punto de cogerseeso lo excitó—.
Pero cuando ella elevó sus caderas incitando la penetración, Sasuke supo que aquella no era una niña, era una Sakura muy adulta.
Sasuke la penetró desesperado. Una tibieza envolvió de inmediato su pene provocando una ola de calor que subió hasta sus orejas. Pegó otra estocada en la angosta cavidad con más profundidad, sentía que necesitaba llegar hasta el fondo de Sakura. Se sentía tan apretado allí dentro… tan delicioso.
Simplemente no fue igual…—reflexionó—.
—Sasuke, ¿te encuentras bien?—preguntó Karin al verle tan callado.— te noto distraído nuevamente…— Él se volvió a mirarla, y sonrió quedadamente.
—Estoy bien.
—Esto ha sido maravilloso, realmente… estuviste muy bien.— Karin se sintió apenada al pronunciar esas palabras.
—También tú.— Sasuke estiró un brazo, para que la chica se acomodara en él, y le acarició los cabellos hasta que esta se durmió.
La luz comenzó a filtrarse por entre las cortinas color carmesí, y Sasuke se levantó de inmediato. Mientras se vestía observaba con letargo a su novia desnuda enredada aún entre las sabanas. ¡Se veía tan envidiable! Que no daría él por dormir otro poco.
Miró el reloj de la mesita de noche, el cual marcaba las ocho y treinta. ¡Diablos, mas le valía apresurarse!
—Mm ¿Sasuke? ¿Qué haces, donde vas tan temprano?— preguntó Karin, al despertar debido a la bulla que Sasuke provocaba.
—Es domingo amor…
—Lo sé, lo sé… pero no pasan de las nueve aún,¿Qué no puedes quedarte un poco más? Mis padres no llegarán si no hasta el medio día.
—Lo siento, pero tengo cosas que hacer antes. Ya no veremos en la escuela el lunes. Pasaré todo el día contigo. — prometió mientras besaba su frente y luego sus labios, como despedida.
Las calles de aquella mañana cálida, aún estaban vacías. Sasuke caminaba como de costumbre con las manos en los bolsillos, y con una mirada rastreadora por todos los escaparates. Sus profundos ojos negros buscaban por aquí y por allá con rapidez sin éxito alguno; ya casi se estaba dando por vencido cuando al final de la calle observó una tienda que captó toda su atención de inmediato. Tenía una fachada menos lujosa que todas las que había pasado, pero aún así tenía algo que le inspiraba algo.
Entró a la tienda y la campanilla de la puerta lo sobresaltó; un hombre de unos sesenta años apareció por detrás de una puerta en el acto.
—¡Bienvenido!— gritó. — ¿busca algo en especial?
—No realmente… sólo estoy en busca de algún regalo de agradecimiento. —al pronunciar esto ultimo, Sasuke rió por lo bajo.
El viejo le hizo señas apuntando hacia una de las vitrinas. Sasuke se acercó a ella y emuló una mueca al verla tapizada en polvo. A los pocos segundos el anciano apareció con un gran plumero y comenzó a sacudir mientras se excusaba.
— Lamento el polvo, pero como verás esta no es una tienda muy concurrida. La gente ya no acostumbra a visitar anticuarios. La joyería moderna con diseños estrafalarios al parecer es más apreciada que lo clásico.
Sasuke no dijo nada al respecto, y se concentró en encontrar lo que buscaba. ¿Qué es lo que Sakura le había pedido? ¡Ah! Aretes…
En un rincón había una almohadilla de terciopelo con seis pares de aretes, los observó a todos con gran atención, pero allí no había nada que le interesara, no eran más que aretes que encontraría en cualquier parte. Después de todo, luego del aquel favor mas le valía tomarse la molestia de elegir algo especial.
No. No había nada en esa tienda para Sakura.
El chico comenzó a retroceder hacia la puerta.
—¡Espera!— gritó el anciano al ver como el primer cliente del día hasta ahora, se estaba yendo.— aún no ves la vitrina completa. Soy viejo, pero sé lo que les gusta a las chicas. De seguro alguna joya que les inspire romanticismo. — Sasuke se detuvo. El viejo acababa de describir los gustos Sakura. Tal vez una última mirada no le vendría mal.
—Observa esta pieza…
El anticuario camino hasta el otro extremo de la vitrina y cogió una pequeña caja forrada en tela roja. Le sacudió el polvo y levantó la tapa con cuidado. Extendió su brazo para que Sasuke lo tomara.
Era un guardapelo.
Tenía una forma ovalada, con una piedra translucida grande en el centro. "Cuarzo rosa" le explicó el anticuario, tenía vetas rosa palidas y delicadas de al menos 5 tonos. Parecía un pequeño huevo partido por la mitad. El bordillo era de plata y parecía entretejerse en el cuarzo.
—Ábrelo, en el interior hay espacio suficiente como para una fotografía y además trae algo grabado.
Sasuke corrió la tapa hacia un lado y leyó en voz alta: "Until the end of time". Estaba escrito es un manuscrito muy elegante.
—Me lo llevo…
—Excelente elección. Sabías que el cuarzo rosa es el mejor sanador. Libera las penas y las emociones no expresadas aliviando el dolor interiorizado y sanado las carencias. Según las leyendas es la piedra del amor…
Después de que el anticuario le entregara el guardapelo a Sasuke en la pequeña caja, éste corrió hacia la estación de tren. Semi sonrió al imaginar a Sakura esperándole allí, como cada domingo.
Se detuvo a unos tres metros de la cafetería, y observó a través del gran ventanal a Sakura con un libro entre sus manos; sobre la mesa había dos mocaccino, uno más oscuro que el otro Mocaccino expreso para mí, suave para ella pensó. Sakura lo sabía.
Entró y caminó hacia la mesa.
—Es expreso, lo pedí hace cinco minutos, sé que no te gusta muy caliente.— habló rápido y segura, sin quitar los ojos de su libro.
—Sabelotodo como siempre…
Una leve sonrisa adornó el rostro de la joven. Sasuke tomó asiento y de inmediato tomó el primer sorbo de su café.
Perfecto.
—Y, ¿como te fue anoche?— la pregunta sonó un poco forzada, con un matiz de vergüenza.
—Bien
—Ah… eso es bueno.
—A propósito, te he traído algo— Sasuke sacó del bolsillo de su chaqueta la caja y se la alcanzó a la chica. Esta la miró por unos segundos.
—¿Y esto?
—¡Ábrelo!
Cuando Sakura vió el guardapelo, quedó atónita. Era hermoso.
—Sakura… Gracias.— dijo Sasuke un poco osco. Levantó su mirada y vió el ceño fruncido de Sakura. ¡Mierda! Conociéndole ella recibió aquella frase como si el le estuviera pagando por aquel "favor".—Por toda tu ayuda y apoyo que me has dado siempre—trató de arreglar el mal entendido, y vió en los ojos de la chica sed de escuchar más— siempre has estado para mí cuando más lo he necesitado… desde lo de mis padres, has sido la persona más cercana a mí.—Sasuke no había pensado llegar tan lejos en aquellas palabras, la mitad de ellas se habían escapado de su boca como el agua.
Sakura sonrió complacida. Sasuke era un idiota… pero era su amigo. Su mejor amigo y eso nada ni nadie lo cambiaría.
Sasuke observó la reacción de la chica en silencio. Y por medio segundo su mente le jugó una mala pasada.
¡Ah! Sasuke…
La recordó sonrosada y con la mirada nublada de pasión. Nervioso se levantó de golpe y se ofreció para abrochar el guardapelo. Sakura corrió su cabello hacia un lado para facilitarle la labor a Sasuke, pero ésto sólo provocó que un bochornoso recuerdo invadiera sin pena la mente del chico. Como había besado cada parte de la suave piel de su mejor amiga, reclamando cada parte, cada centímetro, cada…
—Sasuke ¿Estás bien?
—Sí…
—No… no estaba bien. ¡Claro que no estaba bien maldita sea!
