Declameir: Los personajes aquí presentados son propiedad de J.K Rowling.

N/a: Woww, más de lo que llegue a pensar. MUCHISIMAS GRACIAS A TODAS POR SUS REVIEWS, ustedes sí saben como hacer feliz a la gente que bárbaro….jajaja. Además de corregirle una cosilla a la gente distraída como yo, gracias Piper Lupin.

Perdón por la demora, pero no estaba decidida a cual subir y a uno se le va el tiempo en cualquier cosa. Bueno, espero que esta viñeta también les guste y me vuelvan a dejar su valiosa opinión (sí es que vuelven a echarse una hojeada xD).

Gracias de ante mano a todos por leer, y si no han dejado un comentario por ahí, los invito a que lo hagan (me parece un plan muy bueno...jajaj)

¡Muchos saludos y besos!

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Sobre los años

Por ela

Con los acabados lentes de media luna, el anciano en la mecedora trataba de leer un confuso manuscrito de papel viejo. Su pequeña casa estaba vacía, para su secreta desgracia, y un hombre mayor como él debía de distraerse con cualquier cosa. No estaba muy anciano, como le gustaría pensar, pero su eterna enfermedad lunar lo hacía parecer algo más antiguo y gastado que todas las reliquias que poseía.

Un cosquilleo vergonzoso le dio en el estomago a medida que deslizaba sus cansados ojos por las largas líneas de tinta negra, aunque tenía que admitir que le estaba costando algo de trabajo descifrarlas. Sin embargo, necesitaba leerlo, recordar un poquito más, sino serían malas las consecuencias solo porque su cerebro que ya no formulaba buenas ideas…

- ¿Qué haces?

Al oír la voz dulcemente femenina detrás de él, el manuscrito en sus manos había desaparecido inmediatamente sin chistar.

-Nada en especial – pronunció algo cansado quitándose sus lentes de media luna. – Pensé que te habías ido con los demás muchachos

Ella medio sonrió ante el comentario, pero al final le importó poco y con desfachatez se deslizó a su lado en aquel gran sofá.

-Demasiada actividad adolescente para mí…

-Que dices, pero si tú eres una jovencita muy activa…- tocio con burla.

Falsamente indignada alzo una de sus cejas y se recargó tranquilamente en su hombro para no hacerle daño. Y por culpa de aquella joven patosa con aspecto de rockera, el anciano con fascinación, comenzó a sentir que los años se le quitaban de encima casi al instante.

-¿Estas insinuando que no quieres pasar el rato conmigo? –preguntó ella con dramatismo.

A él, las arrugas se le notaron aun más al alegrarse y rodearla con su brazo.

-Claro que no, si eres una lindura…

-Vaya, vaya un anciano seduciendo jovencitas ingenuas. No cambias…- dijo ella entre risas mientras lo abrazaba con fuerza, dejando que su cabello cambiara al rosa fosforescente. –Debería darte pena…

-¿Por qué? Si yo no hago nada.

-Ese es el punto, lobo sin vergüenza.

Los dos se miraron a los ojos. Ella se deslizo y lo beso suave en la mejilla desviando su camino; por alguna retorcida razón no se atrevió a dárselo en la boca. Él se rió mucho de la expresión enfuruñada que ponía la cara con forma de corazón de su acompañante.

-Tonks¿sabes que es demasiado raro verdad?

Ella se quedo seria con una expresión inaudita en el rostro, que sinceramente nunca en su larga vida había podido definir bien. Y en un segundo dejo de tener la cara tan fina, la piel tan dócil, el cabello tan largo, su cuerpo esculpido, y su mano igual de suave pero de piel débil le atrapó la suya con tremendo cariño.

-Tú sabes que no me importa Remus…- sonrió mientras ahora si se acercaba, atreviéndose un poco más. -Pero dado que siempre eres un miedoso, no me queda más remedio.

Caray, siempre recalcándole quien era la de las primeras acciones…

-Como sea, feliz aniversario Nymphadora

-Feliz aniversario, Remus

Y resignado, fue besado por su amada esposa con su aparatoso rosa chicle, mientras una sutil canción de jazz ambientaba el salón desde su viejo reproductor de discos. Llevando por el viento viejas notas musicales y queridos recuerdos, donde el anciano Remus Lupin ya no necesitaba recurrir a antiguas cartas de amor, puesto que con los años, esos momentos románticos en los que no era muy bueno, ya estaban destinados a suceder gracias a aquella abuela rara y rockera de cabello fosforescente.

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-¿Nymphadora?

-¿si?

-¿Envejece a mi lado quieres?

Y su canción de Jazz favorita seguía tocando desde su nuevo reproductor de discos, al mismo tiempo que Nymphadora Tonks muy secretamente sonreía victoriosa.

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¿Reviews? Claro, no me molestan….x)