Hola a todos, antes de que empecéis a leer este fic quiero deciros que los personajes no me pertenecen a mí, sino a la gran Rumiko-sensei y que la historia tampoco me pertenece sino a la gran escritora Jesireth de cem(punto)zoo. Esto no es ningún plagio ya que yo estoy en total desacuerdo con eso. Yo, ladrona de almas, he pedido permiso para publicar esta historia aquí y Jesireth me lo ha concedido. Aclarados estos puntos que disfrutéis del fic: El ladrón Red Rose
Nota autora
Hola, muchas gracias por sus post, pues este es un capitulo especial así que presten atención. Muchas gracias por sus consejos es cierto casi siempre me olvido de acentuar por el sueño, escribo los capítulos a altas horas de la noche y no me fijo, lo siento intentare mejorar jajja. Pues aquí la conty
Capitulo 3: Red Rose
EL baile estaba completamente oscuro, no se veían mas que destellos causados por la brillante luna llena que encendía por las ventanas.
– Inuyasha, Sango, Kouga, Kikyo ¿Están bien?- Pregunté un poco alterada.
– Estamos bien Kagome.- contestó Sango.
– Si Kagome no te preocupes sólo es un apagón.- comentó Inuyasha.
– ¡Mucho gusto!- Gritó alguien desde la ventana.
Todos giraron su rostro hacia ella, donde se podía vislumbrar la figura de un hombre. Increíblemente estaba montado en una de las ventanales mas altos de la casa. La luz de la luna permitía ver su largo traje de color rojo. Su rostro estaba cubierto por una mascará o eso me pareció.
– Me llamó Red Rose es un placer conocerlos a todos.- de repente saltó de la gran ventana hacia el salón.
Justo después de eso el sujeto dejó de verse debido a la oscuridad.
– Regresadme mi corona.- gritó Kouga.
– Ah, suelte mi capa señor.- grito el ladrón.
No veía lo que estaba ocurriendo pero al parecer Kouga lo había aferrado por la capa luego de que intentó robarle la corona. En seguida la silueta volvió a aparecer
en el ventanal, solo que no llevaba la capa.
– A sido un placer robarles, espero con ansias volver a verlos. Dicho esto se esfumó.
La luz regresó de inmediato, me acerque a Kouga quien poseía la mirada furiosa y apretaba con fuerza la capa roja del ladrón.
– ¿Kouga?- pregunté tímida.
– No pasa nada Kagome, es solo que no me gusta que me tomen por tonto.- contestó intentando no parecer enojado.
– Ja no te has visto en un espejo ¿verdad?- comentó Inuyasha de modo altanero.
– Inuyasha.- reprendí molesta.
– Es mejor que todos regresen a sus residencias, ya he enviado a los guardias a perseguir a ese ladrón. El baile se pospone hasta nuevo aviso-. ordenó mi padre.
Kouga se encamino a la habitación que le fue asignada, no sin antes arrojar con furia la capa del delincuente al suelo.
La tomé entre mis manos, la llevé conmigo a la habitación. El baile había acabado hacia ya dos horas y no lograba conciliar el sueño.
Había olvidado quitar mi peinado por lo que me dispuse a hacerlo. Debido a la posición de la luna supuse que debían ser como las 2:30 de la madrugada. Me senté en el peinador de mi habitación y comencé a retirar las pequeñas cintas de mi cabello. Justo cuando estaba por soltar el moño escuche un ruido en el balcón de mi alcoba.
Abrí la puerta del balcón, me quedé un tanto sorprendida al notar quien era el que se encontraba allí, nada mas que a Red Rose, no llevaba su sombrero lo que me permitía observar su largo cabello negro recogido en una cola alta, su piel era sumamente hermosa, su rostro a pesar de estar cubierto por una mascara permitía deslumbrar sus encantadoras facciones. Su cuerpo estaba realmente bien formado pero algo me resultaba extrañamente familiar.
– Eres Red Rose.- dije asombrada.
– Un placer verla princesa Kagome.- hizo una reverencia y beso mi mano.
– ¿Qué hace usted aquí?- pregunté intrigada al mismo tiempo que apartaba mi mano con fuerza.
– Vine en busca de mi capa.- informó con una sonrisa en su rostro.
No tenía idea del porque pero el verlo sonreír causo que mi corazón volara desbocado.
– En seguida se la traeré.- entre de nuevo a la habitación mientras el se quedaba en el balcón contemplando la luna. Se veía realmente apuesto. - ¿Qué rayos estoy
pensando?- dije para mi misma.
Tomé la capa que se encontraba sobre mi cama, justo cuando me disponía a llevársela él ya se encontraba a mis espaldas, muy cerca de mi.
– Gracias por cuidarla, es muy valiosa para mi, princesa.- comunicó aun con una sonrisa en su rostro.
– Me alegro que la hubiese recuperado.- comenté nerviosa por su cercanía.
– Es mejor que me vaya después de todo me buscan los guardias del reino- se dio la vuelta, estaba a punto de colocarse su capa – pero antes…- no terminó la frase
debido a que estaba sintiendo por primera vez que era besar.
Sus labios estaban junto a los míos, era un rocé divino, tímido al comienzo, intente zafarme pero sostuvo mi mano contra la pared, mientras que con la otra
acercaba mi rostro mas al suyo.
Era la primera vez que sentía un besó de esta manera, dulce y a la vez un tanto brusco, era una sensación inexplicable que te elevaba al cielo y al mismo tiempo
que te hacia quemar. Mi respiración era agitada al separarnos. La de él era igual.
– Ahora si debo marcharme.- se dio la espalda y se coloco su capa. – Volveré a verla se lo aseguró. Espero que ahora comprenda que es besar.- dicho esto se
marcho con una encantadora sonrisa en el rostro.
Caí en el suelo estática, había sido besada por un hombre completamente extraño, no solo no era mi prometido sino que además me había gustado. Ese beso había sido perfecto en todo sentido de la palabra, pero no podría verlo de nuevo. No debía, no lo haría por mas que lo deseara.
Me recosté a dormir después de eso…
Ya había pasado 3 días, sentía cada vez mas ganas de ver de nuevo al encantador ladrón Red Rose, necesitaba tener noticias acerca de él. Aunque no debería estar pensando en ello debido a que estaba comprometida con Kouga.
Necesitaba con urgencia hablar con alguien acerca de lo ocurrido esa noche, así que pensé que quien mejor para hablar de eso que el experto: Miroku, aunque si le decía a él, obviamente Sango terminaría enterándose o cualquier otra mujer debido a alguna borrachera del señor. Entonces mejor hablaría con Inuyasha, otro experto en el tema aunque conmigo no lo platicará mucho.
Me encamine al salón donde se practicaba esgrima, al juzgar por la hora el se encontraría allí, después de todo la luchas de espada era una de sus pasiones mas vívidas.
Como lo imaginaba se encontraba allí, estaba luchando con el que supuse sería Miroku ya que el no era un buen espadachín, sin embargo era muy listo en la batalla lo que lo hacia mas interesante.
– Ya verás Miroku, Touché -. Exclamó el hanyou.
– Esta bien me rindo Inuyasha, pero me vengaré en nuestra partida de ajedrez-. Aseguró Miroku confiado.
– Te felicito Inuyasha, ganaste. Tendrás mas suerte en la próxima Miroku-. Aplaudí animada.
– Tranquila Kagome que la cobro en el ajedrez-. Comentó Miroku divertido con una sonrisa.
– Oye Inuyasha ¿podemos hablar en privado?
– Claro, Miroku nos vemos en la biblioteca-. Pidió- Así aprovechare de descansar antes de ganarte en ajedrez-. Comentó arrogante.
– Si claro Inuyasha lo que digas…-. Contestó con una sonrisa sarcástica.
Miroku se marcho, Inuyasha se cambio y se coloco su típico traje rojo, no me había percatado que tenía cierta similitud con Red Rose si lo observaba bien. Tomó asiento junto a mi mientras secaba su cuello con una toalla.
– ¿Qué ocurre?-. preguntó intrigado.
– Pues tengo que contarte algo, recuerdas que hace 3 días entro al palacio un ladrón llamado Red Rose ¿verdad?
– Si, el que le robó la corona de esmeraldas al perro ese, es un ladrón bastante conocido en Austria ¿Por qué?-.
– Pues esa noche, cuando el baile había terminado, entro a mi habitación y pues digamos que… descubrí que era besar-. Comenté sonrojada.
Inuyasha tenía la cara descompuesta, sus cejas mostraban una extraña reacción que no comprendí.
– ¿Qué te pareció el beso?-. preguntó disgustado, era como si intentara ocultar una extraña furia contenida.
– ¿Sinceramente?-. pregunté avergonzada.
– Kagome contéstame-. Pidió aun mas enojado.
– La verdad es que fue maravilloso, me refiero a que fue dulce y a la vez pacífico, las piernas me temblaban, era algo indescriptible, sentía como mariposas en el
estomago.- expresé sonrojada.
– Entiendo-. Comentó con un tonó de voz comprensivo.
– ¿No estas molesto?- inquirí confundida, normalmente hubiese explotado.
– Si lo estoy, pero prefiero al ladrón que al lobo sarnoso con el que te comprometieron.
– Ja ja ja, no seas malo con él Inuyasha, es un buen sujetó.- expresé contenta de que no estuviese tan enojado como lo imaginaba.
– No soy malo, soy realista. Ese imbécil no sabe si quiera donde esta parado-. Comentó con disgustó.
– Si tú lo dices…-. "Mejor le doy la razón" pensé.
– Inuyasha-. Había algo que me estaba intrigando y era la ultima frase que me dijo Red Rose antes de marcharse "Espero que ahora comprenda ahora que es besar"
¿Cómo sabia Red Rose que yo deseaba saber que se sentía?
– ¿Qué ocurre?- preguntó.
– ¿Has comentado algo de lo que repregunte hace unos días con alguien?
– No para nada, no tocarías ese tema con ninguna persona, ni siquiera estando ebrio.- aseguró.
– Esta bien, solo quería saber-. ¿Entonces solo seria una coincidencia? Posiblemente.
– Mas tarde ¿te gustaría ir a cabalgar un rato?-. invitó.
– Claro que si, tengo tiempo que no salgo del palacio, aunque creo que no podré ir debido a que tengo que ensayar el Vals con mi prometido en el estudio.
– Kagome puedes hacerme un favor-. Pidió con arrogancia.
– Dime.
– Cuando estés frente a mi, no llames "prometido" a ese lobo sarnoso, hace que se me revuelva el estomago.- llevo sus manos al estómago y a su boca fingiendo
querer vomitar.
– Esta bien Inuyasha, no volveré a decirle así mientras este en tu presencia.- complací con una sonrisa.
– Bien, nos vemos mas tarde, luego de ir a donde Miroku, tengo que ir a ver a Kikyo por eso quería ir a cabalgar contigo, me endulzaría un poco el viaje.
– No seas malo, después de todo tu pediste su mano-. Recordé.
– Feh, pero solo para quitarme la fama de casanova, aunque no funcionó-. Admitió disgustado.
– Pues eso es porque eres mujeriego-.
– Ni tanto.
– Bueno ya debo irme al estudio, nos vemos mas tarde Inuyasha-. Me despedí con un beso en la mejilla y me marche.
Luego de caminar durante un buen rato comencé a preguntarme algo realmente importante ¿Por qué diablos había tantos pasillos en este castillo? ¿No podríamos
vivir en una casa donde no haya que cruzar dos pisos para ir al baño? Pero no iba sumergir mis pensamientos en temas tan profundos como esos.
Llegué al estudió de baile del palacio, este se encontraba en el 5 piso del castillos, luego de cruzar la sala preferida de mi madre y el invernadero de mi padre. Casi nada, gracias al cielo en el estudio se encontraban los vestidos para cualquier clase de música.
Me coloque el traje de vals, esperé pacientemente a que llegará Kouga, este se encontraba aun habitando mi palacio hasta el día de nuestra boda. Me acerqué a la ventana y di un enorme suspiró, estaba intrigada preguntándome cuando volvería a ver a ese maravilloso hombre.
Estaba encerrada en mis pensamientos hasta que el ruido de la puerta al cerrarse me sacó de ellos, era el profesor de vals, el señor Myoga hermano de mi profesor de la infancia Totosai.
– Buenas Tardes Señor Myoga-. Saludé formalmente.
– Buenas tardes princesa Kagome ¿Dónde se encuentra su prometido?- se preguntó luego de examinar el amplio estudio vacío.
– No ha llegado-. Contesté.
– Pues sin caballero no podremos comenzar-. Explicó un tanto enojado.
De improvisto la puerta del estudio se abrió, Kouga lucía un traje negro muy hermoso, resaltando su porte masculino.
– Lamento llegar tarde, la verdad es que a pesar de tener una semana en este palacio aun me pierdo-. Comentó avergonzado.
– No se preocupe, pero que no ocurra de nuevo-. Pidió el señor Myoga.
Continuara____________
Espero que les haya gustado
Bueno ahora si me despido
Nota ladrona de almas
Las imágenes las encontrareis en la siguiente página:
http://foro(punto)cemzoo(punto)com/f85-fanfics-sobre-rumiko-takahashi/210628-el-ladron-red-rose(punto)html
Desearía recordar que la historia NO me pertenece a mí, sino a Jesireth de cem(punto)zoo. Gracias a todos y continuar leyendo.
