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NA: TRADUCCION AUTORIZADA POR SAMPTRA


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Capitulo tres: nuevos comienzos

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"Ahí estas…" Ojos grises miraron la figura que se aproximaba. "Hermione y Ron dijeron saliste durante la cena… ¿Algo que te molesta?" El pálido rubio se quedó mirando el suelo, abrazándose las rodillas con fuerza, sin decir nada. La desgarbada figura por encima de él suspiro antes de deslizarse por la pared, sentándose al lado de Draco. Harry hizo una mueca de dolor, las costillas se las había fracturado la semana pasada y el dolor seguía presente.

Draco miro a su nueva compañía. La cabeza apoyada contra la fría pared de piedra, ojos cerrados, Harry Potter se veía para todo el mundo como si estuviera dormido. Piernas largas y vestido de jeans extendiéndose delante de él, la pollera gris que llevaba tenia las mangas hacia arriba revelando brazos fuertes, brazos bronceados en la actualidad cruzados a través de ese ancho pecho. "Yo podría sentarme aquí toda la noche sabes, y tú puedes ignorarme, y negar hasta el final, pero algo te está molestando…"

Sorprendido el rubio aparto la vista de esos fuertes brazos a la cara de Harry. El adolescente de pelo azabache seguía relajado con los ojos cerrados, pero una vaga sonrisa jugaba alrededor de sus labios. 'Él es tan hermoso…" Ruborizándose Draco bajo los ojos de nuevo, de tener esos pensamiento… no podía… no podía… no debía… enamorarse de Harry Potter…

"¿De dónde viene?" El rubio hablo por primera vez, haciendo un gesto con la barbilla mirando fijamente las dos blancas cicatrices en la parte superior del apetitoso antebrazo. Abiertos ojos verdes miraron hacia abajo, "No te dijeron que solo seguí." Draco tristemente cerró los ojos. "¿Por qué nos vas a ver a Madam Pomfrey? Ella puede curar las costillas en un día… brazos rotos… cicatrices… podría hacer que se vallan…" El Slytherin cada vez que veía lastimado a Harry con una mueca de dolor o cojera, o todo… le dolía. Cada vez que su amado se lastimaba.

"El dolor esta en tu mente, aprende a trabajar con ella, ignórala, y presiona lo que te hace más fuerte." Dijo Harry mirando a la pálida figura junto a él. "¡Por que necesitas ser tan fuerte!" Draco había tenido suficiente, "No es necesario que seas más fuerte, ¡Eres el mago más poderoso de nuestro tiempo! Incluso Dumbledore no puede esperar competir contigo, sin embargo, insistes en torturarte. ¿Por qué Harry? ¿A quién estas tratando de impresionar? Empujas, empujas y empujas y un día de estos vas a empujar demasiado lejos y luego… y luego… ¿Dónde estaremos?" El rubio ya no pudo ahogar los sollozos que había estado amenazando toda la noche por salir. "¿No te cansas Harry? Cansado de ser quien eres, ¿Y lo que sabes que tienes que hacer?" Lágrimas de cristal seguían por las pálidas mejillas.

Imperturbable por el repentino estallido, Harry se acercó a su compañero fácilmente colocado al adolescente más pequeño arriba. Sin decir una palabra se instaló al rubio ruborizado entre sus piernas extendidas, sosteniendo estrechamente al chico llorando. "Está bien Draco… está bien, déjalo ir…" Harry murmuro acariciando el fino y claro cabello. Susurrando palabras de consuelo sin sentido al sollozante Draco.

Finalmente, él se calmó en la paz del abrazo de su amor secreto. El silencio estaba cargado de esperanza y nerviosismo. Draco le había preguntado… y ahora casi temía la respuesta que recibiría. La espera fue una tortura, pero valió la pena cuando la voz fuerte y suave comenzó a hablar con él, "Te puedo contar una historia sobre un joven muy, muy enfadado. Un niño descuidado la mayor parte de su vida, pensando que había sido rechazado por la sociedad. Hasta que un día un gigante lo salvo, le abrió los ojos a un mundo completamente nuevo. Uno, donde fue aceptado, y si tal vez incluso reverenciado, ero todo significaba nada para el niño porque él fue finalmente aceptado en alguna parte."

El rubio se movió en el abrazo mirando a Harry, esos bonitos ojos verdes estaban mirando más allá de ellos, los recuerdos hervían fuera como él continuo hablando. "Pronto se enteró de lo que realmente era, o al menos lo que todos esperaban que fuera. Se enteró de su destino, su maldición… La profecía. Por supuesto, ¿Qué tu no podías sacarlo de quicio? La infancia fue tomada incluso antes de que pudiera empezar, un peso que se cargó a una tierna edad. Estaba tan enojado… lo tomo con todos lo que le rodeaban. Todos los que amaba, lo habían aceptado. Pero él sabía… en el fondo sabia… y un día acepto que si quería mantener lo que había esperado por tanto tiempo, él tenía que luchar para protegerla." Serios, penetrantes ojos color esmeralda miraron directamente a los grises, "Para mantener lo que me gusta mucho… seguro que tengo que luchar. Puedo llorar, y gritar hasta el amargo final, pero no va a cambiar lo que tengo que hacer. Si, lo odie, me canso, pero se tenía que hacer. Un mal necesario si quieres. Yo entreno, lucho, con la esperanza de que algún día sea más y voy a ser libre para vivir como yo quiera. Así que hasta entonces voy a ser más fuerte, voy a entrenar hasta el día que me enfrente a lo que más me da miedo."

Draco podía sentir las lágrimas que en silencio empezaban de nuevo, podía sentirlo de una forma tan aguda y fuerte. Este no era Harry Potter el niño flaco pálido que de primero que había aparecido en los pasillos de Hogwarts, este era Harry Potter el hombre que ahora buscaba proteger esos pasillos. Draco se sintió avergonzado, Harry había recibido un trato injusto durante toda su vida, pero él había hecho la mayor parte de ello. El rubio había dado recientemente dado retos y aquí se oponía a la injusticia del mundo.

Como si Harry le leyera la mente le dio al rubio un pequeño apretón, "Créeme que he llorado mares de lágrimas, he rasgado y roto el mundo, le grite a la injusticia de la vida… pero con el tiempo me di cuenta de que no podía cambiar lo que sido, pero no puedo controlar lo que va a ser." Riéndose el Gryffindor agito el pelo rubio, "Eso es una especie de lema ahora, 'mirar hacia el mañana' y solo esperar que el sol suba y yo siga viviendo."

Esta vez Draco lloro en silencio, a salvo y seguro en los brazos de su enemigo.

Él no lo haría,

No podía,

No debía,

Enamorarse de Harry Potter.

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Harry estaba leyendo uno de su más reciente libro de Artes Oscuras, medio oía la televisión y al rubio en el otro extremo del sofá. Ellos habían estado en casa durante varias horas y ahora Harry estaba preocupado, Draco no había dicho nada desde que salieron de la toma de fotos. La cena se había mantenido en silencio, que no era nada nuevo para Harry, pero Draco era una caja de parloteo. Ahora se sentaron en silencio, en extremos opuestos del sofá viendo la televisión, el otro leyendo.

Sin previo aviso, Harry sintió un peso en sus piernas, mirando hacia debajo de su libro se encontró con los ojos tormenta. El bello rostro de Draco quedo desde su nueva posición en el otro chico. "Harry… he visto el tatuaje de hoy…" El rubio se removió un poco antes de instalarse. Harry cerró el libro con cuidado colocándolo en la mesa junto al sofá.

"El dragón era lindo, pero el de la espalda…" Asintiendo en silencio vio como Draco parecía luchar con algo. "¿Cuándo las hecho?" Los dedos se sacudieron en el aire por encima de Draco, 'Justo antes de la batalla final.' Con un suspiro, el rubio parecía trise, "Dulce et decorum est pro patria mori," cito en voz baja, "Que dulce y apropiado es morir por el país." Asintiendo con la cabeza Harry calibro la mirada en los ojos grises. Por alguna razón, su pequeño parecía enojado, no tuvo que esperar mucho para averiguar por qué.

"Nunca esperaste vivir ¿Verdad? Por el amor de Merlín Harry, como podías vivir pensando que iba a morir esa noche." El hombre de pelo oscuro parecía imperturbable, 'Yo acepte mi muerte, le sucede a todo el mundo con el tiempo. Elijo estar listo en caso que suceda, en lugar de vivir en el temor.' El rubio estaba caminando por el salón, "Maldita sea… ¿Cuándo te has vuelto tan sabio?... pero tienes que entender… si hubieras muerto no sé lo que habría hecho, o la Orden, o Hermione, o Ron incluso. Te necesitamos Harry, ¿No puedes ver eso?" Sonriendo tristemente Harry miro sus manos, abriendo y cerrando los dedos con cicatrices. Finalmente los dedos se movieron en los patrones ya familiares, 'Vive cada día como si fuera el ultimo, nada de arrepentimiento, y nunca mires hacia atrás.'

El viento tomo por completo las velas de Draco. Con bravuconería se sentó al lado de su amor una vez más, "¿Cuándo empezaste a tener tanto sentido?" Sonriendo Harry movió los dedos, 'Siempre lo he tenido, nadie ha escuchado…' Sonriendo levemente Draco empujo el pelo rubio suelto de su rostro, los largos mechones que se estaban desprendiendo de la corta cola de caballo. Tirando de la goma, él paso los dedos por los mechones, cuando un repentino pensamiento le golpeo. "Harry quiero cambiar mi aspecto…"

El hombre de pelo azabache levanto la vista de su libro recién recuperado, levanto una ceja en cuestión. "Tienes un aspecto diferente, ¿Por qué yo no puedo?" Le pregunto cayendo en el mocoso maleducado como Harry le gustaba llamarlo. "¿Me llevaras de viaje al Londres muggle?" Encogiéndose de hombros el adolescente de pelo negro puso nuevamente el libro en la mesa y se levantó, 'Vamos.'

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'¿Por qué haces esto Draco?' Harry firmo mirando la masa de patrones de tatuajes que cubrían las paredes. "Porque soy diferente ahora ¿No? Estoy cansado de ser el Malfoy adecuado, quiero verme como me siento." Sonriendo levemente Harry vio el intento del pequeño rubio eligiendo un tatuaje, "¿Qué tal este?" Señalo un intrincado diseño, solo las líneas de bucle de ida y vuelta en ningún patrón particular de verdad. '¿Dónde?' Harry firmo, el rubio se quedó pensativo, "Mi espalda… y me gustan los símbolos chinos. Quiero dos de ellos…" Señalo el área justo sobre la línea de los pantalones, cerca de su cadera. Asintiendo con la cabeza dio su aprobación, Harry fue atrapado por una pequeña cruz, celta. 'Voy a tener ese,' señalo apuntando la cruz.

La pareja se dirigió a la parte posterior, donde estaban otros clientes. Justo antes de entrar a la trastienda Draco miro nerviosamente a Harry, "No hace mucho daño, ¿No?" Sonriendo Harry camino delante seguido por un rubio aún más pálido que antes.

Draco no estaba seguro de cuánto tiempo le había tomado, que podrían haber sido horas como podrían haber sido minutos. Todo lo que sabía era que le dolía. No tenía idea de lo que Harry había hecho con todos sus tatuajes. El hombre de pelo azabache había tomado solo unos minutos para recibir su última adición, luego paso el resto del tiempo con el rubio.

Una vez terminado Draco se sentía eufórico. Lo había hecho, "Mira Harry ¿No se ven bien?" Sonriendo suavemente el de pelo oscuro asintió con la cabeza, pasándose la mano por el pelo. Draco sonrió, adecuadamente aseguro, "El tuyo se ve bien." Dijo señalando la pequeña cruz en el interior de su muñeca derecha.

'Gracias, ¿Vamos a casa ahora?' El rubio sonrió respondiendo a Harry, "¡Infiernos no, nos vamos a un lugar de perforaciones ahora!" Suspirando Harry lo siguió, tratando de ocultar su sonrisa. No les tomo demasiado tiempo para encontrar un lugar que se viera prometedor, y en poco tiempo Draco supo lo que quería. "Ok Harry… quiero uno en mi ombligo, uno en la lengua, y una de estas barras en mi oreja." Harry asintió con la cabeza mirando las imágenes en su mente, "Y tu Harry necesitas uno en la ceja…" Draco sonriente apunto a una imagen. El adolescente de pelo azabache frunció el ceño, '¿En serio?' Firmo. Draco rodo los ojos grises. "Si, Harry realmente."

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Esa noche Draco estaba en la cama en silencio, tratando de no moverse mucho. Le dolía… mucho. Pero estaba contento. Se veía diferente, él era el nuevo y mejorado Draco Malfoy, y tenía a Harry. Tal vez no como él quiera, pero Harry era su mejor amigo y no quería arruinar eso por el mundo.

Volviendo un poco atrás pensaba en el día… había sido durante mucho tiempo, y destrozando la tierra. La vida de Draco estaba cambiando tan rápidamente a su alrededor, y se sentía feliz por ello. Los ojos de mercurio poco a poco se fueron cerrando…

No podía… no lo haría… no debía… enamorarse de Harry Potter…

Pero lo hizo.

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NA: GRACIAS POR LEER Y POR FIS DEJEN REVIEW