HOLA MIS QUERIDOS LECTORES n_n
AGRADEZCO LOS REVIEWS
AQUÍ ESTÁ EL EPISODIO 3 :)
UN POCO CORTO
Capitulo III
La Voz que Me Pide que Regrese
Luego de un pequeño regaño, por parte de la madre y el padre de la chica, por haberse escapado de las labores, cayó rápidamente la noche, el cielo estaba tan negro y la oscuridad besaba cada rincón del tenebroso bosque.
Dentro de la casa, estaba reunida la familia alrededor del fuego de la chimenea, el padre de Beatrice le contaba a Wirt sobre alguna hazaña de sus años mozos, mientras que el chico solo se dedicaba a escuchar con suma atención.
Beatrice estaba sentada sobre el sillón, se notaba muy aburrida, solo contemplando casi transportada las intensas bocanadas rojas y amarillas que expelía el fogón encendido.
Una joven un poco más baja que ella, de cabello igual de rojo carmesí, recogido en una diadema plateada, ojos café oscuro con pequeñas pecas en su rostro se le acercó y se sentó en el mueble junto con ella.
Que tienes, Betty?- preguntó su prima, Beatrice reaccionó al momento.
Eh? No es nada… tengo un poco de sueño.
Y por qué no vas a dormir?- preguntó de nuevo la insistente muchacha.
No quiero hacerlo- la chica pecosa hizo una mueca como de inconformidad y se le quedó mirando a la chica, la cual su atención rápidamente había pasado de las llamas del fogón hacia el chico castaño sentado en el suelo.
Recuerdo a este chico…- mencionó la prima de Beatrice quien también había fijado la mirada en él, solo que no con la misma intención que Beatrice- es el chico que llegó al nido un día…
Si…- suspiró la chica sin muchos ánimos de seguir hablando. Wirt estaba realmente entusiasmado escuchando las historias de aquel corpulento hombre, bastante asombrado y entretenido con las alocadas anécdotas.
Más tarde en la noche, se repitió el mismo ritual de la noche anterior, de nuevo Wirt mirando desde su ventana, de nuevo Beatrice contemplando la nada en medio de la noche, sin embargo, esta vez Wirt no se atrevió a bajar, solo observar desde su ventana en la comodidad de la habitación le resultó más placentero que salir a la fría noche, Beatrice estaba sentada, con las rodillas sosteniendo el peso de su cuerpo, mientras observaba la luna, una costumbre que adquirió en las noches que volaba sola buscando refugio para seguir con su búsqueda al día siguiente.
Wirt le miraba con cierta melancolía, el simple hecho de observarla en silencio le causaba un placer excepcional, pero sabía que su tiempo se estaba acabando, mientras más se empeñaba en quedarse en ese mundo, más se alejaba de su hogar y de la gente que él estimaba. Sin pensar mucho y abatido por el dolor de cabeza decidió recostarse para poder dormir, sin embargo, antes de pegar la cabeza de la almohada, un golpeteo le llamó la atención.
Wirt… estás despierto?- se escuchó una voz del otro lado y suavemente se abrió la puerta- lo siento, creí que estabas dormido- se excusó la pelirroja algo avergonzada, el chico simplemente le hizo caso omiso.
Que sucede?- preguntó con un tono algo golpeado, pero era su cabeza que lo estaba matando.
No tengo sueño- dijo lentamente la chica y se sentó en la cama con la cabeza gacha- no puedo dormir.
Es por eso que te quedas sentada allá afuera?- preguntó el chico súbitamente, ella sonrió.
No lo sé… tal vez sea por eso… sabes… realmente pensé que no volvería a verte nunca…- sacó súbitamente la chica.
Yo también- respondió el chico un poco triste- es lamentable cuando tienes que olvidar a tus amigos… ya que es menos doloroso que pensar que no los verás de nuevo.
Espera… me… extrañaste?- formuló la chica sin poder disimular la emoción, Wirt frunció el ceño y luego sonrió.
Pues claro! Como puedes olvidar a un ave parlante?- bufó el chico, Beatrice se enojó un poco- no… en serio… como poder olvidar a mi mejor amiga?- Beatrice se ruborizó y esquivó la mirada un tanto avergonzada- y tú me extrañaste?- preguntó ahora curioso el chico.
Quien quiere recordar a un mequetrefe?- se burló ella, Wirt volvió a fruncir el ceño y esta se calló de inmediato, luego empezaron a reír como dos tontos. Nuevamente la habitación quedó en silencio, Wirt sentía que la migraña estaba taladrando su cabeza, empezó a marearse y a rogar en su mente que ella se fuera, no por ser grosero, sino porque ese dolor realmente lo estaba acabando.
Tienes algo que decirme, Beatrice?- preguntó el chico impaciente, la muchacha bajó la cabeza nerviosa, jugando con sus dedos, sin saber que responder. Wirt estaba incómodo también y sin pensar mucho intentó mirar a la cara a su amiga a ver si podía adivinar lo que pasaba por su mente en ese momento. Se acercó un poco para verle el rostro, pero esta lo esquivó volviendo la mirada a otro lado- que te pasa?- preguntó nuevamente, le chica estaba totalmente ruborizada, su corazón golpeaba a mil por hora, sus labios estaban temblando, quería decir algo pero no encontraba las palabras. El chico se dispuso nuevamente a conseguir la mirada de la muchacha, intentó tomarle del hombro pero esta se levantó súbitamente de la cama y caminó hacia la puerta.
E-es que…- esbozó la chica tartamuda- no importa… que tengas buenas noches- luego de eso abrió y salió con un fuerte estruendo que estremeció todo el cuarto, Wirt estaba todavía recostado sobre el espaldar de la cama sin entender lo que había pasado, pero sintió alivio al ver que ella se había ido sin que él se lo pidiera. Luego de eso se recostó sobre la almohada y se dedicó a buscar el sueño que tanta falta le hacía. Del otro lado de la puerta estaba Beatrice, recostada de espalda sobre ella, sollozando un poco con una mueca de arrepentimiento… como si ella hubiera hecho algo malo.
Más tarde esa noche, Wirt se encontraba flotando en una bruma oscura, sin saber dónde estaba, sin poder ver nada a su alrededor, sin reconocer donde era arriba y donde abajo, donde era al frente y donde estaba atrás. Wirt abrió los ojos y se vio sumido en una oscuridad absoluta, no podía verse a sí mismo solo se sentía guiado por una voz lejana, tanto como un eco, un eco que repetía su nombre sin cesar.
Wirt…?
Que…?
Wirt… hola, soy yo…
Qué?... quien… quien está ahí?
Hola, Wirt…
Conozco esa voz… es… S-Sara?!- Wirt se encontró sorprendido al escuchar la voz de su amiga, que parecía lejana pero poco a poco se hizo clara- Sara, eres tú?
Hola, Wirt. Soy yo de nuevo… si sabes, verdad? Soy Sara…
Sara? Dónde estoy?... Dónde estás?- el muchacho miraba a todas direcciones tratando de adivinar de donde provenía la voz.
Ha pasado un tiempo desde que vine por última… m-mira lo que traje! Es una película que está de moda en estos días! T-tal vez cuando despiertes… podríamos verla todos juntos... ah claro… no puedes verme… ni siquiera sé si puedes oírme…
Si te oigo! Pero no sé dónde estás… espera… cuando despierte? Es que acaso estoy dormido?- de pronto Wirt sintió un calor extraño en su mano derecha, como si alguien se la estuviera sosteniendo.
Oye… realmente no estoy segura si puedes verme… pero presiento que si puedes oírme… Wirt, tienes que despertar… no puedes darte por vencido… todos te extrañamos mucho… tienes que volver… de donde quiera que estés…
S-Sara…
Escucha, tienes que volver, bien? No importa cómo, pero tienes que hacerlo, por todos nosotros. Tu hermano está muy preocupado, todos nosotros, tus amigos, tus padres… necesitamos que vuelvas… no puedes dejarnos… por favor, Wirt… Despierta, pronto, quieres?
Espera… como se supone que haga eso? - de repente la voz se fue alejando lentamente, haciendo más y más tenue.
Adiós, Wirt…
Sara… espera! Sara! No entiendo que quieres decir con… Sara! Sara! SARA!
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