Gracias a los reviews de la historia. A los que la han puesto en favoritos, y a los que la siguen.
Bienvenidos a los nuevos y a los no tan nuevos.
Si es el primer capitulo que lees, te recomiendo que vayas directo al primer capitulo antes de comenzar a leer este, para que puedas entender la historia.
A mis reviews, muchas gracias por sus comentarios.
DrianaIscariote: mi objetivo es continuarla hasta el final. Muchas gracias por seguirla.
LluviaDeOro: si para mí América es difícil, a veces me cae un poco mal. Pero trataré adaptarla lo más que pueda a nuestra Granger. Me alegra que te hayan gustado los libros. Me leí los tres como en cinco días. También había quedado atrapada. Espero puedas seguir leyendo esta adaptación.
Ariadna Mendes: Me alegra que te encante la historia. Espero que de aquí en adelante no dejes de leer.
Ahora sí! Hola a todas y todos! Espero que la estén pasando bien. Acá en Monterrey, México tenemos buen clima. Hace sol, pero con baja temperatura, es de mis favoritos, aunque ando un poco enferma, así que estoy tirada en la cama, y aproveche para escribirles este capítulo.
La historia va a ser larga. Como quiera tratare de resumirla lo más que pueda. Ya que pretendo desarrollar los tres libros. Es decir, hasta la elegida. Así que, va para rato. Espero estar actualizando unas tres veces por semana. Recuerden que es una adaptación de la trilogía de Kiera Cass. No me pertenece la hisotira. Sólo aquellas partes que identifiquen diferentes, con excepción de los personajes que son obra de nuestra querida JK Rowling.
Ahora bien, centrándonos este capitulo…¿alguien ya se imaginó quien puede ser la persona que se apareció en el jardín de Hermione? ¿No? ¿Sí? Bueno vamos a ver quién le atino.
A LEER!
Capítulo 3
–¡¿Ro..Ronald de verdad eres tú?!–
–Claro que soy yo Mione–contestó sonriendo.
–¿Pe…pero que haces aquí?–le cuestione sorprendida.
No hizo falta respuesta alguna. Sus labios ya estaban sobre los míos, y yo no podía pensar en nada más. La selección, la discusión con mi madre e incluso el mal día que había tenido pasaron a otro término. Sólo quedaban las manos de Ronald sobre mi espalda, guiándome hacia él, su aliento sobre mis mejillas. Mi instinto fue llevar las manos a su húmedo cabello pelirrojo, enredándose en un nudo perfecto. Olía al jabón casero que hacía su madre. Aquel olor me encantaba. Nos separamos, y no pude evitar reprimir una sonrisa.
Ronald y yo habíamos iniciado una relación en nuestro último año de Colegio. Luego de haber terminado nuestros estudios, le había pedido un tiempo para buscar a mis padres, a quienes había borrado la memoria para que no se vieran afectados por los conflictos que había tenido pie durante la primera guerra de castas. Durante la búsqueda de mis padres me había visto obligada a retirarme del Mundo Mágico. Cuando por fin los encontré e intenté regresar, me di cuenta que seguían los problemas. Fue ahí cuando tome la decisión definitiva de regresar al Mundo Muggle, sin poder darle mis explicaciones. Me partía el corazón tener que dejarle así como así.
–Recibí la carta–le dije bruscamente.
El me volteó a ver preocupado. Miró el cielo gris y se volvió a mí.
–Ah, sí, la carta–suspiró. –Ginevra también la ha recibido.
¡Claro!. Ginny acababa de cumplir los diecisiete años.
Ron estudió mi rostro mientras hablaba. Hacía eso cuando estábamos juntos, como si estuviera recordando la imagen de mi rostro que había guardado desde la última vez que nos vimos. Habían pasado más de tres meses desde aquella ocasión.
Yo también lo observé. Para mí, Ronald era uno de los chicos más atractivos del Mundo Mágico. Tenía el cabello rojo, los ojos verdes y una perfecta sonrisa. Era alto, pero no tan delgado. Observé con la luz de mi varita que tenía unas ojeras apenas perceptibles bajo los ojos; sin duda aquella semana había estado trabajando hasta tarde. Su camisa negra estaba algo desgastada, al igual que los vaqueros que llevaba puestos.
Pertenecía a una familia sangre pura, pero eran considerados traidores a la sangre por no compartir la ideología de los Sagrados 28. Así que, como consecuencia de aquello no podían acceder a buenos trabajos. Su padre trabajaba en el Ministerio de Magia, pero el sueldo que recibía no era suficiente para mantener a la numerosa familia que tenía. Durante nuestra estancia en Hogwarts, me di cuenta que la ropa que llevaba era la que habían dejado sus hermanos mayores. Jamás tenía nada nuevo que usar.
Hacía ya casi dos años que le amaba. Y él me quería a mí con la misma o mayor intensidad. Con él ahí delante de mí, acariciándome el pelo, no podía ni siquiera imaginarme entrar en la Selección. Yo ya estaba enamorada.
–¿A ti qué te parece? La Selección, quiero decir–le dije con ganas de saber su opinión.
–Está bien, supongo que tendrá que buscarse una chica de algún modo –contestó, y en su voz noté un anota de sarcasmo.
Pero necesitaba saber qué opinaba realmente.
–Ronald…
–Bueno, estamos hablando de Malfoy ¿no?. Quien en su cinco sentidos quisiera elegirle a él. Supongo que por eso ha tenido que recurrir a otros métodos. Además, él ni siquiera tiene sentimientos por nadie, no puedo imaginar cómo es que podría elegir a su futura esposa.
–¿Y Ginny querrá presentarse a la Selección? –
–Sí. Desde que íbamos a Hogwarts ha tenido una pequeña obsesión con él. Piensa que es un príncipe. Pavoneándose de aquí para allá con aire de grandeza. Dando órdenes a quien se le antoje como si fueran sus súbditos. No sé porque razón, pero eso le encanta.
–¿Te imaginas si Ginny ganara?
–No he pensado en otra cosa en todo el día–dijo–. El sonido descarnado de su voz se imponía a cualquier otro pensamiento. Yo sólo deseaba no hablar más de aquello, así que le pedí a Ronald que entrara a la casa para comer algo.
Estábamos comiendo unos emparedados que había preparado rápidamente. Ron se hacía agua la boca con cada mordida que le daba. Con la boca llena alzo la cabeza hacía mí.
–¿Mione?–me habló.
–¿Sií?–
–¿Vas a participar en la Selección?–
–¡No! ¡Por supuesto que No!, No pasa por mi cabeza siquiera la más mínima posibilidad de casarme con él. Lo odio–contesté con vehemencia.
–¿Acaso no quisieras vivir mejor que esto? ¿No querías darle la mejor atención médica a tu Padre?–cuestionó.
Detectaba el dolor en su voz, pero también la pregunta de fondo. Si tuviera que escoger entre dormir en una de las miles habitaciones de la Mansión Malfoy, o en un piso de cuatro habitaciones con toda la Familia de Ronald, ¿con que me quedaría?.
–Ronald, saldremos adelante. Somos listos. Estaremos bien –respondí, deseando de verdad que así fuera.
–Sabes que no va a ser así, Mione. Mientras sigan las difrencias de las clases sociales, no podremos acceder a más que a esto. Tu nunca podras darle la mejor atención médica a tu Padre, ni pulir esa inteligencia que tienes. Y mi familia jamas podrá conocer algo nuevo. Aunque todos trabajemos, jamas será suficiente.
Volvimos a quedarnos en silencio, sin saber muy bien qué decir. Ronald era una persona muy apasionada; solía dejarse llevar un poco por sus sentimientos cuando discutíamos. Había ido aprendiendo a controlarse con el tiempo, pero aun le costaba un poco.
–Creo que deberías hacerlo–dijo él de pronto.
–¿Hacer qué? –pregunté.
–Participar en la Selección. Creo que deberías hacerlo.
Me le quedé mirando fijamente.
–¿Acaso has perdido la cabeza?–
–Mione, escúchame. –respondió, con la boca junto a mi oreja. No era justo, sabía que eso me hacía sentir especial. Cuando por fin hablo, su voz era como una suave y lenta caricia. Como si me hablara de forma romántica, aunque en realidad se trataba de lo contrario. –Si tuvieras la ocasión de conseguir algo mejor que esto, y la perdieras por mi culpa nunca me lo perdonaría. No podría soportarlo–
Solté un profundo suspiro.
–Es ridículo. Sabes que odio a Malfoy, que nos odiamos. Ni siquiera me elegiría. No se para que perder el tiempo con eso.
–Lose Mione, pero tienes una oportunidad. Las oportunidades no se presentan a diario. Si te ha llegado esa carta, debe ser por algo.
–Ronald, para. Yo te quiero a ti.
–Y yo a ti Mione–contestó, depositando tiernamente un beso en mi frente. –Y si me quieres, participaras en la Selección para que no me vuelva loco preguntándome lo que pudo haber llegado a pasar.
Cuando hacía que algo tuviera que ver con él, me dejaba sin defensa. Porque no podía hacerle daño.
–¿De acuerdo? –me dijo al oído en un susurro.
Un escalofrió me recorrió todo el cuerpo.
–Está bien–susurré. –Lo haré, pero sólo para que sepas que no te equivocabas, y que mi Madre pueda ver la realidad–
Sonrió.
–Te quiero Hermione Granger. Y te querré toda la vida–Dijo con una profunda emoción en su voz.
–Te quiero Ronald Weasley.
Y me besó hasta cansarnos.
...
Parecía como si hubieran pasado horas. Me pesaban los ojos. A Ronald nunca le preocupaba la cantidad de horas que pudiera llegar a dormir, pero mostraba preocupación por mi descanso. Así que se paró de la mesa aclarándose la voz.
–Creo que ya debería irme. Te escribiré. Lo prometo.
Con una sonrisa sincera asentí, viendo como se volvía de nuevo al jardín.
...
Ya de vuelta en mi habitación, miré por la ventana y solo pude ver como las hojas de otoño que había tiradas se elevaron ante la desaparición de él.
Me quedé despierta un rato más pensando en todo aquello y en lo mucho que le quería. Me sentía especial a su lado. Con aquel pensamiento grabado en mi corazón me quedé dormida.
Continuará...
¿Y bien? ¿Que les pareció?
Dejen su comentario en los reviews.
Háganme saber si les ha parecido buena la adaptación. A que personajes quisiera ver.
Que quisieran agregarle o quitarle. Todo lo que quieran saber!
Gracias por leer!
