Disclaimer: Los personajes no me pertenecen.
Hola a todos... aquí les traigo un nuevo cap!!
Muchas, pero muchas gracias a quienes dejaron reviews, en serio me puse muy contenta (Espero que se repitan en este cap =P)
Un beso grande, grax por leer la historia, y por agregaralas a sus favoritos y o ponerla en alerta!
*Lucia99*
III
AMIGA
Vi a mi mamá sentada en la mesa con una cara que nunca le había visto. No sabía que era, ¿enojo, decepción, tristeza, preocupación? No tenía ni idea. Mi novio me apretó la mano, lo miré a la cara y pude ver que aún sonreía, no pude evitarlo y yo también sonreí.
-Bella, cariño... ¿Te sientes bien? –Mi mamá cerró el periódico que estaba leyendo y se acercó hasta mí -¿Tienes fiebres? –Tocó mi frente para asegurarse de que no fuese así y luego agregó –Tienes un color horrible.
Yo no lo podía creer... ¿Se estaba haciendo la tonta o no se había dado cuenta? Reneé seguía inspeccionándome con la mirada mientras yo pensaba en todas las opciones y en las mejores respuestas. Pero un codazo de Emmett me hizo reaccionar.
-Si mamá, me siento bien –Reneé me miró dudoso pero sonrió y fue a la cocina a buscar cereales y leche.
-Desayunen chicos... yo voy a empezar con mi rutina de los sábados –Tomó las llaves, se dirigió a mi y me dijo –Avísame qué vas a hacer y dónde vas a estar –Nos saludó a ambos y salió por la puerta.
Emmett comenzó a reírse mientras vertía un poco de cereales y de leche en un tazón. ¿Qué le parecía tan gracioso? Para mi gusto la escena con mi mamá había sido de lo más embarazosa y anormal.
-Bella... tu mamá no dijo nada, no sé si lo sabe o no, pero obviamente no quiere sacar el tema. Tendrías que haber visto tu cara... te entregaste vos sola –Dijo riéndose.
-¡Basta Emm! Yo no encuentro gracioso nada de esto. Tal vez no dijo nada ahora pero... –Se acercó y me beso dejando mi frase a la mitad.
-Pero nada –Volvió a besarme para evitar que le respondiese algo y luego me preguntó -¿Cuáles son nuestros planes para el día de hoy?
-No sé, pero por mí me quedaría todo el día haciendo esto –Me acerqué lentamente y lo bese.
...
Estas sensaciones eran completamente nuevas para mí, pero debo admitir que cada vez me gustaban más y con toda seguridad quería sentirlas lo más seguido posible.
Luego de nuestro desayuno, habíamos vuelto a mi cuarto. Esta vez fue muy distinta a la de anoche. Era casi imposible de creer que para mi novio también hubiese sido la primera vez, pero como su mejor amiga sabía que ninguna otra mujer había pasado por su cama.
Me sentía un poco mal por estar con Emmett, cuando en estos momentos mi mamá estaba en el cementerio. Esa era su rutina de los sábados, antes de la muerte de papá ella solía salir a caminar bien temprano, luego iba al gimnasio y volvía para la hora del almuerzo. Ahora salía a caminar y terminaba siempre en el mismo lugar: la tumba de papá.
Muchas veces había querido hablar con ella y acompañarla, pero Reneé simplemente lo negaba y aseguraba que pasaba el tiempo en el gimnasio. No me parecía mal que fuese a visitar a papá, de hecho ambas íbamos todos los miércoles pero me daba pena que lo hiciese sola. Si no insistía en acompañarla era para darle un momento a solas con Charlie.
El teléfono de Emmett sonó interrumpiendo mis pensamientos. Alcancé a ver quien era antes de que contestase: Edward, "su perfecto hermano" La verdad, me molestaba un poco que mi novio lo tuviese en la gloria, en realidad no era solo él, sino toda la familia, me molestaba principalmente porque Emmett era tan perfecto o más perfecto que Edward.
-¡Hola Edward! –Una sonrisa se dibujo en el rostro de mi novio –Si, no dormí anoche en casa... –Tapo el micrófono del celular y me preguntó -¿Te molesta que le cuente que estuvimos?.
-No, no hay problemas... –Por más que me molestasen algunas cosas de "Don perfectisimo Edward" no podía eludir lo feliz que le hacía a Emm hablar con él, o tener esa relación tan buena de hermanos.
Mientras mi novio le contaba sin muchos detalles (gracias a Dios) nuestra primera vez, yo me metí a bañar. Hoy era sábado y quería disfrutarlo al máximo.
Salí del baño ya cambiada y lista para salir. Emmett seguía hablando por teléfono, pero en cuanto me vio se despidió de su hermano, me besó y se metió en la ducha. Estuve tentada de acompañarlo, pero en vez de eso me puse a acomodar la pieza.
Cuando por fin estuvimos listos los dos, ya casi era hora del almuerzo. Como no teníamos ganas de cocinar o de pedir algo, Emm llamó a Esme y le dijo que iríamos a comer a su casa.
...
Pasamos la tarde con Esme y Carlisle, nos entretuvimos charlando del viaje que haríamos ese verano. Carlisle y Emmett se pasaron toda la tarde haciendo bromas acerca de todas las caídas y cosas por el estilo que le habían pasado a Esme. Al parecer esperaban que yo me uniera al club: "Odio la naturaleza, no me gusta comer tierra" el cual tenía como presidenta a mi suegra.
El reloj marcó las siete de la tarde y eso nos anunció a mí y a mi novio que era hora de organizar qué haríamos esa noche. Como todos los sábados a esta hora, nuestros teléfonos celulares comenzaron a recibir mensajes del grupo (Angela, Jessica, Jasper y Ben). Al final, como siempre, terminamos acordando encontrarnos en lo de Rodi, y luego ver qué hacíamos.
-Amor, si quieres que lleguemos temprano tengo que ir ahora a casa... –Mi novio, tan infantil como siempre, se había puesto a jugar a la play y no me quería llevar hasta mi casa.
-Ya voy Bells, pasó un nivel más y vamos –Eso estaba diciendo hacía cinco niveles.
-Yo te llevo Bella, de todos modos tengo que ir para el hospital –Se ofreció Carlisle.
Saludé a mi novio y a Esme y me subí al auto. El viaje hasta mi casa fue mucho más largo de lo normal, eso se debió a que Carlisle, a diferencia de Emmett, maneja como una persona normal.
Cuando llegué a casa mamá ya estaba preparando la comida. Intercambié un par de palabras con ella, y subí a prepararme mientras la cena estaba lista.
Revolví entre todo mi ropero. No quería usar una pollera, durante el día era bastante soportable, pero a la noche, el frío de Forks no daba tregua. Cuando ya me estaba por rendir, encontré lo que buscaba: un jean negro y bien ajustado, mi favorito para salir. Me coloqué una remera blanca, sin espalda y con cuello volcado. Estaba por buscar los zapatos cuando Reneé me llamó a comer.
-Las pantuflas te quedan perfectas con el resto de tu ropa –La fulminé con la mirada –¡Que carácter! No soportas ni una broma.
-No cuando son burlas sobre mi persona –Me serví un poco de arroz y comencé a comer.
Luego de cenar, subí nuevamente a mi cuarto y terminé de prepararme. Unos zapatos negros, un bolso haciendo juego, y un sweater gris. Me maquillé lo más rápido que pude, y estuve lista justo a tiempo.
-¿A dónde van a ir? –Preguntó mi mamá cuando bajé para irme.
-No se, primero nos juntamos en lo de Rodi y luego veremos que hacer –Le di un besó y me estaba por ir cuando Reneé me dijo.
-Cuídate.. –Puse cara de fastidio, nunca me había metido en problemas –No me refiero a esta noche, me refiero a cualquier noche... con Emmett.
Me quedé congelada en donde estaba. Yo sabía, sabía que mi mamá se daría cuenta. ¿Qué le decía? ¿Qué tenía que responder?... Nada, una voz en mi mente gritó esa respuesta y lo único que hice fue sonreír y salir corriendo de la casa.
Emmett se quedó mirando la expresión de mi cara cuando subí a su auto. Le hice gesto de que arrancara y eso fue lo que hizo. Durante el camino le conté la breve conversación que tuve con Reneé, por supuesto, como es propio en él, no le dio importancia y se hecho a reír. Claro, él no es el que vive con Reneé todos los días y aunque la mayoría del tiempo se comporta como una niña, cuando quiere... sabe como hacerse respetar e imponer.
Cuando llegamos pensamos que éramos los primeros, pero un bulto que se movía nos reveló que alguien había llegado antes. Nos acercamos en silencio para que no se diera cuanta de nuestra presencia. Había poca luz pero a pesar de eso reconocimos en seguida a Jazz...
-¿Jessica? –Preguntamos a dúo, cuando vimos que nuestro amigo no estaba solo, y que la chica con la que se estaba besaba era otra de nuestras amigas.
-Te mato si le dices a alguien –Me amenazó directamente Jes –y a ti también Emmett.
-En serio chicos no digan nada, nosotros solo... – Jasper comenzaba a tartamudear.
-Tranquilos somos una tumba –Dijo Emmett –Pero ni que estuviesen asesinando a alguien.
No entendía porque tanto alboroto. No tenía nada de malo que comenzaran a salir, si era por temor a arruinar su amistad no importa si nadie lo sabe, si las cosas salen mal todo cambiará. Verlos así me recordó a cuando Emm y yo comenzamos a salir. Recuerdo que estaba aterrada, tenía tanto miedo de que él no me quisiera tanto como yo a él, tanto miedo de que todo terminara mal y perdiera lo más valioso que tenía.
Decidí que más tarde hablaría con Jessica a solas, quería ayudarla. Conocía muy bien a mi amiga y si ella no me lo había contado era porque tenía miedo o dudas sobre lo que estaba haciendo.
Esperamos unos diez minutos más hasta que llegaron Ben y Angela. Una vez que estuvimos los seis juntos, tomamos algo y nos fuimos a un Pub a las afueras del pueblo. Si no fuese porque Ben conocía al dueño, no hubiésemos podido entrar. El lugar, como todos los del pueblo, era para mayores y a la hora de pedir identificaciones eran condenadamente estrictos.
Mientras los chicos fueron a buscar algo para tomar, con Ang y Jess nos sentamos en una de las mesas más alejadas de la pista.
-¡Que caras tienen ustedes dos! ¿Pasó algo antes de que llegásemos Ben y yo? –La cara de Jess se transformó, era obvio que no quería hablar del tema, así que conté otra verdad.
-Anoche estuve con Emmett –Originalmente no era mi intención contarle al grupo que Emm y yo habíamos pasado al siguiente nivel, pero mi cariño por Jess era mayor y solo ver el temor de sus ojos me había hecho abrir la boca –Reneé lo invitó a dormir... y bueno pasó lo que tenía que pasar.
-¿Qué fue lo que pasó? –Preguntó Ben a nuestras espaldas, Jasper se tensó en seguida. Me apresuré a contestar para salir rápido de todo.
-Emmett y yo estuvimos por primera vez anoche –Una cosa era decírselo a mis amigas; otra muy distinta a mis amigos. El calor no tardó en llegar a mis mejillas.
Por suerte para Jessica y Jasper, y por desgracia para mí, esa noche no se habló sobre otra cosa que mi primera vez con Emm. Por supuesto Ben y Jazz no tardaron en felicitar a mi querido novio, no entiendo porque los hombres ven al sexo como un premio. Estaba claro que para ellos el tiempo que él había esperado para estar conmigo era demasiado.
Cansadas de sus tonterías, con las chicas, decidimos ir a la pista de baile. La música era genial y solo volvimos a sentarnos cuando un grupo de chicos se nos acercó con mucha insistencia.
A las cuatro de la madrugada decidimos que ya era hora de regresar, como habíamos venido en autos separados nos despedimos ni bien llegamos al estacionamiento y cada uno se fue para su casa.
Como Emmett había tomado un poco, la que manejó fui yo. Creo que tomó para que lo invitara a dormir a mi casa, algo que hubiese hecho de todos modos. A la velocidad que manejé y por lo lejos que quedaba el Pub, llegamos a casa cerca de cinco.
Subimos las escaleras lo más silenciosamente posible y una vez que nos acostamos en la cama caímos rendido en un profundo sueño.
...
Al otro día, cerca del mediodía, cuando Emmett se fue, decidí llamar a Jess para invitarla a casa. Ella sabía de lo que quería hablar y contrario a lo que imaginé, aceptó en seguida.
Mientras esperaba a Jess, me puse a hornear unas galletas con mamá, que como era domingo, estaba en casa sin nada del trabajo que hacer. La miré sorprendida, no sabía como había hecho para organizar nuestras vidas luego de la muerte de papá. Reneé siempre había sido una ama de casa, una excelente esposa y una madre excepcional, pero del manejo de la economía, de los horarios y de las actividades se encargaba Charlie. Sin embargo desde que nuestras vidas cambiaron para siempre, tomó las riendas de todo sin dudar ni un momento.
Suspiré una vez más, como cada vez que pensaba en lo fuerte que era mi madre. Si yo estaba en una pieza, si yo continuaba con mi vida, si yo estaba bien, era por ella. Ella, mi aniñada madre, me daba las fuerzas día a día para soportar el vacío que dejó papá.
-Bella, deja de pensar en cosas tristes –Dijo ella secándome las lágrimas que habían empezado a correr por mi mejilla –Yo también lo extraño, pero no le agradará saber que estas llorando todo el tiempo...
Me quedé en silencio sin saber que decir, Reneé simplemente me abrazó hasta que logré recuperar la postura. Yo sabía que ella sufría, y lo hacía demasiado, pero delante de mí eran raras las veces que se desmoronaba. Realmente la admiraba.
El timbre interrumpió el momento y fui corriendo a abrir la puerta. Delante de mí se encontraba Jess, con la expresión más triste que le había visto desde que la conocí. La invité a pasar y nos sentamos en el sillón del living, Reneé nos trajo las galletas y un poco de leche y se fue a dormir la siesta.
-Bella, siento no habértelo dicho, es que... –Fue Jess la que rompió el silencio, pero su llanto impedía que hablara bien.
-Tranquila amiga, cálmate... cuéntame todo y vemos como podemos hacer que te sientas mejor –Jessica se tranquilizó un poco, tomó un sorbo de leche y empezó con su relato.
-Bien, empezamos a vernos hace como un mes ¿Te acuerdas esa vez que fuimos a La Push y yo me caí al agua y él me llevó a casa? –Yo asentí –Bien, esa fue la primera vez que nos besamos, ese día no hablamos sobre lo que había pasado, ni tampoco la siguiente semana. Tú sabes que siempre me gustó, pero que nunca hice nada por temor a su rechazo y a perder nuestra amistad. Pero como fue él quien dio el primer paso yo no pude resistirme, estaba en las nubes Bella... estoy en las nubes. –Unas lágrimas se escaparon de sus ojos, pero ella las limpió rápidamente y continuó –Luego de una semana y media, más o menos, de haber comenzado con esto, decidí que era apropiado hablar sobre lo que fuese que estabamos haciendo –Tomó otro sorbo de leche, le dio un mordisco a una galleta y prosiguió –Lo invité a casa para hablar, yo me había pintado un mundo de rosas, y me dolió terriblemente cuando Jasper dijo que lo nuestro era solo para pasar el rato, y que era mejor mantener las cosas así, sin decir nada y sin ningún tipo de compromiso, para no arruinar nuestra amistad –Se largó a llorar y esta vez la tuve que abrazar y consular para que se tranquilizara.
-¿Y tú que le dijiste? –Pregunté algo molesta por la actitud de mi amigo.
-Nada, le dije que estaba de acuerdo, a lo que él agregó que era fantástico lo que teníamos, que así podíamos pasarla bien cada vez que tuviésemos ganas –No podía creer como Jess había aceptado esos términos, ella se comprendió en lo que estaba pensando y agregó –Me dolió en el alma, me sentí usada, y para nada querida. Quería llorar ante semejantes palabras, pero mi corazón ya roto por lo que Jasper acaba de decir, solo pudo pensar en lo que dolería no estar con él para nada. Porque, si así dolía sentirse poca cosa, ¿qué sería sentirse nada? –La abracé fuertemente –Lo amo Bells, con todo mi ser... y no puedo ni pensar en terminar esta situación. Cuando estoy con él me siento en las nubes, me siento querida, imagino que somos novios o que por lo menos él no me usa para pasar el rato; pero cuando me quedo sola la realidad se me viene encima y me sumerjo en la tristeza.
Pasé el resto de la tarde escuchando más detalles de la historia. Me dolía terriblemente ver como sufría mi amiga, y me enfurecía hasta más no poder que fuese por culpa de mi otro amigo. ¿Cómo podía hacerle esto a Jess? No le reprochaba que no la quisiera tanto como ella a él, pero si no entendía cómo se había metido con ella, cómo jugaba con ella de esa forma. Jessica era su amiga, ¿es que acoso no le importaban sus sentimientos? ¿Qué clase de hombre era Jasper?
Intenté conseguir el permiso de mi amiga para hablar con él, pero ella no me dejó. Sabía de sobra que si me decía que sí, descargaría toda mi ira contra Jazz. Traté de consolarla lo más que pude y de persuadirla que lo dejara, pero la simple mención de ruptura la ponía peor.
Yo entendía a lo que se refería, ella lo amaba y antes que no tener nada de él, prefería tenerlo así. Aunque Jasper no le diera importancia, ni la amara como ella lo hacía, para Jessica que él la quisiera besar y pasar "el rato" con ella, significaba mucho, por lo menos mucho más que ser solo amigos. Algo a lo que definitivamente no podrían volver.
Cuando Jes se fue me quede mal, desde hacía un tiempo la tristeza era mi amiga, y sucesos como estos la convertían en mi compañera de vida. Quería llamar a Emmett y contarle, pero no podía, sabía que si lo hacía éste hablaría con Jasper quien inmediatamente dejaría a mi amiga.
Como de costumbre a las siete y media Emmett pasó a buscarme. Todos los domingos iba a cenar a su casa. Durante el camino estuve callada, mi novio se dio cuenta enseguida de que algo pasaba, y por más que intentó hacerme hablar, no pudo. Lo que más quería yo, era contarle todo, hacer que él me ayudara a arreglar las cosas entre mis amigos, o por lo menos quería que le partiese la cara a Jasper por ser un...
-Hola Bella –Me saludó Esme cuando entré a la casa -¿Cómo esta Reneé? –Nuestras madres se estaban haciendo amigas, cosa que me agradaba, ya que Reneé necesitaba compañía adulta y todas sus amistades se habían quedado en Phoenix.
-Muy bien, le manda saludo –Charlamos un rato más y luego pasamos al comedor.
Cuando terminamos de comer mi novio me arrastró hasta su cuarto. Una vez que lo dos estuvimos ahí, cerró la puerta y se sentó en la cama, tirando de mi brazo para que hiciera lo mismo.
-Amor, ¿Qué pasa? –Me dedicó una de sus miradas, era algo así como la mirada de un niño pequeño mezclado con la madurez de un hombre, sus ojos transmitían ternura, confianza y madurez; y yo sabía que no podía ocultarle nada.
-Es Jes... y Jasper.
Le conté todo, no me guardé ningún detalle ni ninguna opinión, después de todo Emmett era mi mejor amigo, mi novio, la persona en la que más podía confiar, el hombre al que amaba con todo mi corazón. Si fuese necesario le confiaría mi vida, la de mi madre y la de todos mis seres queridos. Con él me sentía segura.
Ojala les haya gustado!!
Un beso grande y estoy a la espera de su opinión!!
*Lucia991*
