Advertencias: Son muy malos, bla bla bla...


Jimbo va en auto por la ruta. Cuando pasa en frente de un hospital psiquiátrico, siente que una rueda está floja. Se detiene y ve con horro que la rueda no tiene ninguna de las cuatro tuercas. Desesperado, no sabe cómo hacer para solucionar el problema y seguir. Un demente que lo está observando desde una ventana del manicomio le dice:

–¿Por qué no le saca un tornillo a cada rueda y le pone tres tornillos a cada una? De esa forma puede ir hasta el mecánico para que le agregue las tuercas que faltan.

El hombre de gorra naranja queda asombrado por la brillante idea del demente.

–Oiga, ese es razonamiento perfecto –Le dice-. ¿Cómo puede ser que esté usted encerrado en el manicomio?

-Estoy acá por loco, no por tonto.

-.-.-

En el manicomio, suena el teléfono y Sharon atiende.

–Hola, ¿quién está en la habitación 24?

–Nadie –dice la mujer.

–¡Qué suerte! ¡Entonces me escapé!

-.-.-

Se encuentran Mackey y Garrison en la calle.

–Hola, Garrison, qué casualidad ¿mmkay?. Iba para su casa a visitarle.

–¡No lo haga! Si va ahora seguro que no estoy.

-.-.-

Kenny se escapa del manicomio, sale a la calle y se trepa en la primera columna de teléfonos que encuentra. Vienen los enfermeros y no logran hacer que el rubio baje de ahí. Stan, los observa desde el muro del psiquiátrico.

–Si me dejan a mí, yo lo hago bajar –les dice.

Al principio, los enfermeros no le hacen caso, pero como este insiste y Kenny no quiere bajarse, deciden sacarlo a la calle para que intente bajarlo. El pelinegro que se ofreció a ayudar llega al pie de la columna, saca una diminuta cortaplumas y le grita al otro:

–¡Si no bajas en un minuto, corto la columna y tú te estrellarás contra el suelo!

El rubio mira el cortaplumas, entra en pánico y baja corriendo. Los enfermeros los felicitan y elogian su habilidad para convencerlo con esa burda mentira, pero el demente Stan se ofende:

–¿Mentira? ¡Si no se bajaba se la cortaba!

-.-.-

Victoria, la directora de un manicomio llama a Randy que es uno de los internados.

–Me enteré de que ayer salvó a un paciente de que se suicidara ahogándose en la pileta.

–Así fue señora directora –responde el hombre.

–Le agradezco el gesto, pero lamento que se haya esforzado por nada.

–¿Por qué lo dice?

–Quería suicidarse y al final lo logró: hoy los enfermos lo encontraron ahorcado.

–No, no se suicidó. Lo colgué yo, para que se secara.

-.-.-

El psicólogo a Butters.

–Joven, mi diagnóstico es que usted padece de doble personalidad.

–N-no estamos de acuerdo con e-ese diagnóstico, doctor.

-.-.-

Hay un enorme alboroto en el patio del manicomio. El director manda a Gerald que es enfermero a ver que está sucediendo y poner orden. Cuando este vuelve, tiene el guardapolvo destruido y raspaduras en los brazos y en la cara.

–Dígame, ¿qué pasó? –pregunta el director muy asustado.

–Uno de los locos trazó una raya en el piso y ofreció mil dólares al que logre pasar por debajo.

–¿Y con eso, qué me quiere explicar?

–Y, que mil dólares son mil dólares…

-.-.-

En el psiquiatra, un enfermo conocido como Stephen ya recuperado va a agradecer la cura.

–Doctor, yo era muy fóbico cuando vine a verlo a usted. En aquella época, si sonaba el teléfono no me animaba a atenderlo.

–¿Y ya lo pudo superar?

–Totalmente. Hoy atiendo el teléfono sin problema, suene o no suene.

-.-.-

En la clínica, llega Randy a una consulta con el psiquiatra.

–Doctor, desde que mi mujer me dejó, no logro dormir.

–¿Por qué? ¿La echa de menos?

–Para nada. Lo que pasa es que se llevó la cama…

-.-.-

Gerald le elogia el reloj a Randy.

–¡Qué lindo reloj te compraste! ¿Qué marca?

–La hora…

-.-.-

Butters le cuenta a Kyle:

–Perdí a mi perro.

–¿Y por qué no pones un aviso en el diario diciendo que lo perdiste?

–¿Para qué? Si mi perro no sabe leer.

-.-.-

Steve Black, bastante enfermo, llama a su abogado.

–Le encargo hacer mi testamento.

–Déjelo todo en mis manos –le contesta el abogado.

–Bueno, esa no es la idea. Quisiera dejarle algo a mis familiares…

-.-.-

Kyle vuelve a su casa, luego de ir a visitar a su abuela. Sheila le pregunta:

–Hijo, ¿cómo encontraste a la abuela?

–¿Cómo quieres que la encuentre? Buscando en todo el geriátrico.

-.-.-

Stan va a la oficina de la Marina.

–Quisiera entrar al servicio de alta mar.

–¿Sabes nadar, niño?

–¿Cómo, ustedes no tienen barcos?

-.-.-

Randy, integrante de un contingente de turistas que viajaba por el desierto para visitar los monumentos egipcios, se extravía de la caravana y termina perdido entre las dunas. Camina varios kilómetros sin encontrar a nadie. La sed lo empieza a matar cuando, al bajar por una duna, se encuentra con un nativo montado en un camello. El hombre, casi sin fuerzas le dice:

–¡Por suerte lo encuentro! ¡Por favor, necesito tomar agua!

–Agua no tengo –dice el árabe al tiempo que abre una vajilla–, pero le puedo vender corbatas.

–¿Y quién quiere corbatas? Por favor, agua… quiero agua…

–Mire qué lindas corbatas. Rayadas, con dibujitos, con rombos, con motivos escoceses. Ibserve qué colores…

–¡Agua… agua…! ¡Sólo quiero agua…!

–Acepto dólares, tarjetas de crédito o cheques de viajeros. Cómpreme una corbata y no se va a arrepentir.

–Se lo suplico, ¿no me podría decir en dónde hay agua?

–Mire esta de seda italiana. Toque, toque…

–No me torture más con las corbatas. Quiero agua, ¿me entiende? ¡Agua! ¿Sabe dónde puedo encontrar agua?

–A dos kilómetros de aquí hay un restorán. Ahí puede tomar toda el agua que quiera.

Al escuchar ese dato, Randy se reincorpora como puede, tambaleando, y va hacia el lugar adonde señala el árabe.

–Oiga, ¿se va air sin comprarme una corbata, por lo menos?

–¡Váyase al diablo con sus corbatas! –responde el hombre, que sólo tenía en sus pensamientos tomar un poco de agua.

A duras penas, Randy llega casi de rodillas a la puerta del restorán y se enfrenta con el portero.

–Un momento, ¿adónde va? –pregunta este.

–Por favor, déjeme pasar, sólo quiero un poco de agua…

–Lo lamento, señor. A este restorán no se puede entrar sin corbata.


¡Casi me atraso! Llegué justo a timpo, ahora son las 11:55 de la noche PERO sigue siendo lunes así no pueden decir nada XD

Gracias por leer, espero que los hayan disfrutado ¡Nos leemos el lunes que viene!

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