La serie de Once Upon a Time y sus personajes aquí mencionados no me pertenecen.

Muchísimas gracias a todos por leer y comentar.

No puedo dejar de agradecerles a todos por los increíbles comentarios que me dejan. Créanme que me encanta leerlos, siempre y me hace feliz hacerlo, mucho.

Espero que el capítulo les guste.

Agradecimientos a mi querida Autumnevil5 :)


Despertó de pronto al sentir el cuerpo enseguida de él ardiendo. Volteó a un lado y ahí estaba ella. La reina estaba dormida pero su temperatura corporal había subido de nuevo, respiraba agitada, tenía su ceño levemente fruncido y la boca entreabierta

- Regina… - susurró intentando despertarla, no quería simplemente comenzar a tocarla sin que estuviera al menos consciente. Estaba sonrojada a más no poder, muy pegada a él y su olor era fuerte, penetrante y era sumamente delicioso para el alfa.

Un poco inseguro llevó su mano a su bello rostro y acarició su mejilla. Su piel era tan suave, tersa y ardiente a la vez, parecía un sueño estar así con ella. Tragó pesado asimilando que jamás se le hubiese ocurrido llegar a tanto con la reina y esperaba que cuando comenzara a ser más ella no estuviera furiosa con él por lo que había pasado… por lo que estaba pasando

- Hey - intentó de nuevo esperando que al fin abriera sus ojos. Como respuesta Regina dejó escapar un pequeño gemido que era prácticamente un lloriqueo apenas perceptible.

Estaba a punto de sacudirla ligeramente cuando la omega abrió sus ojos desenfocados pero claramente nublados de placer y llenos de lágrimas. Suspiró entre aliviado que ya hubiese despertado y un poco apesadumbrado de que Regina no pudiera salir aún de ese estado

- Ven aquí - dijo con el afán de tranquilizarla, la abrazó contra él y comenzó a acariciar su espalda mientras ella respiraba contra su cuello y comenzó a besarle de pronto ahí mandando agradables sensaciones a todo su cuerpo. Deslizó su mano por entre las nalgas de la reina y bajó más acariciando todo a su paso sintiendo de pronto la humedad entre sus piernas. Ella gimió cuando alcanzó su entrada posterior que estaba mojada de su esencia y jadeo entrecortadamente al momento que apenas tocó sus pliegues.

No pudo evitar comenzar a mover sus caderas contra él y esa mano que le acariciaba tiernamente y que ahora apenas tocaba su excesivamente húmeda intimidad, le estaban matando de anticipación, necesitaba con urgencia de David.

Fue ella quien le urgió al príncipe a colocarse sobre su cuerpo sorprendiendo al alfa un poco, quien no perdió tiempo al tenerla bajo él y empezó a besar entre sus pechos, la reina se abrazó a su cabeza moviendo sus caderas contra su fuerte y varonil cuerpo. Aferró el cabello de David entre sus dedos y lo guió hacia su pezón derecho e inmediatamente sintió como la boca del alfa se prendía de su ya endurecida protuberancia que demandaba por atención y comenzó a succionar deliciosamente haciéndola gemir.

Era un poco más consciente de todo lo que sucedía y podía sentir claramente que su esencia resbalaba en abundancia de su intimidad y muy seguramente caía en la cama. Sentía su sexo palpitante y ardiendo, alzó más sus caderas buscando fricción en su necesitado clítoris con la piel del hombre sobre ella.

Cambió sus atenciones hacia el otro pezón y con su mano izquierda tomó el que acababa de soltar y lo estrujó levemente entre sus dedos, jalaba un poco haciendo sisear a Regina por la sensación. Era el punto exacto entre placentero y un poco rudo el trato que en ese momento le daba, algo que a la reina le encantaba

- Ahh - gimió levemente - Encantador… - susurró con un tono de voz completamente erótico que amenazaba con enloquecer a David. Volvió a colocar sus manos sobre su cabeza y comenzó a empujarlo hacia abajo.

Oh por Dios, David tragó pesado al sentir la demanda de la omega. Quería que fuera al sur de su cuerpo, se retorcía deliciosamente bajo él, soltaba unos pequeños gemidos y jadeos que le encendían sin mencionar lo bien que olía y ahora estaba demandante, casi exigiendo que llevara su boca a su intimidad, todo eso era algo que lo tenía ya durísimo y mentiría si dijera que por poco se viene al darse cuenta de las intenciones de Regina.

Hasta ese momento no lo había intentado porque no estaba seguro de que fuera lo correcto. Sí, estaba tenía sexo con ella, algo que sonaba inimaginable para dos personas como ellos pero había algo que le frenaba a dejarse ir completamente con ella. Posiblemente fuera por la responsabilidad que sentía ahora que era su omega, no quería besarla a pesar de que se moría por hacerlo y no había querido tampoco darle placer con su boca por lo íntimo que eso pudiera ser.

De seguro Regina lo iba a querer encender en una bola de fuego cuando fuera consciente de lo que había sucedido pero David pensaba que sería más lógico que entendiera que todo lo que hizo fue por su bien, pero darle placer con su boca y besarla quizá era algo más invasivo y podría resultar incomprensible para la reina.

Un poco desesperado por brindarle lo que necesitaba llevo una de sus manos a su intimidad y acarició sus pliegues tiernamente y todo de ella viendo como se entrecerraban sus bellos ojos y se mordía su labio inferior. Se relamió los labios instintivamente y llevando sus dedos a su pequeño botón de placer empezó a trazar pequeños círculos sobre el mismo

- ¡Ohhh… mmhh, sí! - gimió la reina de forma audible y se retorció bajo ese toque que provocaba un placer inmenso en su cuerpo. Estaba segura que podía llegar al orgasmo con esos suaves pero firmes movimientos en su clítoris. Comenzó a jadear sin descanso saboreando el momento de la cúspide de su placer que sentía acercarse cada vez más y más, haciendo que su cuerpo temblara por completo.

Desesperada elevó más su cadera, abrió un poco más sus piernas y las dobló dejando todo de ella más a disposición de la alfa quien aumentó la estimulación en su pequeño botón de placer y empezó a besar su torso específicamente bajo sus senos. Besaba y lamía de pronto y chupaba levemente su piel aumentando las sensaciones en su cuerpo

- David… - logró articular con la voz estrangulada y de pronto se arqueó levemente sobre la cama cuando alcanzó un delicioso orgasmo. No había sido propiamente potente pero fue extremadamente placentero y le dejaba una sensación muy agradable y relajante para el estado en el que se encontraba.

El príncipe se colocó entre sus piernas, las tomó y las llevó a sus propios hombros, estiró sus propias piernas hacia atrás obligando a que las caderas de Regina se elevar sobre la cama mientras él se apoyaba con sus brazos a cada lado de la cabeza de la omega, de tal forma que estaba suspendido sobre ella, con sus tobillos en sus hombros y podía ver su hermoso rostro. A decir verdad le sorprendía la flexibilidad de la omega pero sobretodo lo agradecía enormemente porque esa posición era en particular especial.

La reina le miró fijamente y asintió con lentitud como dándole permiso de tomarla. El príncipe movió su mano derecha para colocar la punta de su hinchado miembro en su empapada entrada y empujó lo suficiente para meter la cabeza de su pulsante erección haciéndole contener el aliento a ambos.

Regresó su mano a su posición inicial para seguirse introduciendo en ella, cerró sus ojos momentáneamente saboreando la sensación de esa estrechez que se amoldaba perfectamente a su miembro y que le quemaba por lo ardiente que estaba. Abrió sus ojos y ella tenía los suyos cerrados fuertemente, se mordía el labio inferior y su ceño estaba fruncido, además estaba divinamente sonrojada

- ¡Ohhh! - jadeó él mismo al sentir su cuerpo vibrar cuando al fin estuvo por completo dentro y la vio entreabrir su boca, echar su cabeza un poco hacia atrás y llevar sus delicadas manos a sus muñecas para sostenerse de ahí, la sintió acomodarse levemente bajo él y tuvo que hacer gala de su autocontrol para esperar un poco a que amoldara a su tamaño y tomará una posición más cómoda si es que era posible

- Muévete, David - demandó e inmediatamente las caderas del príncipe comenzaron a moverse sin hacerla esperar, haciendo que su miembro se deslizara dentro y fuera de ella y Regina no pudo evitar comenzar a gemir ahogadamente por la exquisita sensación. El ángulo de la penetración hacía que el alfa llegara más profundo dentro de ella y la curvatura de sus caderas lograban masajear ese punto especial dentro de ella con precisión - ¡Mmmhhn! - gimió más alto cuando el príncipe aumentó un poco la velocidad y cuando menos pensó estaba a punto de alcanzar otro orgasmo.

Abrió sus ojos un poco sorprendida porque era demasiado pronto y tardó un poco en enfocar su mirada en la de él, esos bellos ojos azules le miraban atentos y consternados y le gustaba, esa atención le fascinaba a la omega en ella que aún le dominaba la razón

- Estoy… p-por venirme - jadeó sintiendo como sus paredes se apretaban de pronto sobre la erección del alfa dificultando apenas el movimiento y era sumamente placentero

- No te contengas… déjate ir - habló el príncipe entrecortadamente. Había algo poderoso en las palabras de la omega, cada que le hablaba le impulsaba a darle más, a satisfacerla más y era todo lo que quería David quería en esos momentos

- ¡oh,oh...oh, Dios! - lloriqueó la reina y apretó el agarre que tenía en las muñecas del príncipe mientras todo su cuerpo se tensaba y temblaba de exquisito placer. Ese orgasmo había sido más potente y sentía su cabeza un poco embotada, podía sentir que su sexo se apretaba fuertemente en el miembro de David y de pronto un pulgar le acariciaba el rostro. Abrió sus ojos que había cerrado con fuerza al sentir esa deliciosa explosión y miró de nuevo al príncipe quien le sonreía levemente y no pudo evitar sonreírle igual.

Aún su sexo se seguía apretando intermitentemente sobre la ardiente erección que tenía dentro cuando comenzó a deslizarse de nuevo a un ritmo cadencioso haciéndola retorcer al instante. Se mordió el labio inferior sintiendo ese nudo en su estómago que anunciaba que su orgasmo comenzaba a formarse de nuevo y entonces fue consciente que la posición que David había elegido era una que podía llevarla al orgasmo varias veces y con rapidez antes de que él se viniera.

Subió su mano derecha por el brazo del príncipe y de pronto él siseo apretando los dientes asustándola un poco. Se dio cuenta que tenía una herida en ese punto que había tocado

- E-Estoy bien - dijo David, le ardió un poco cuando Regina tocó la herida que Hook había causado en su brazo que hasta ese momento había pasado desapercibida para ambos

- ¡Ah, ah, mmhh Daaavid! - gimió la reina cuando el príncipe aumentó la velocidad de sus penetraciones de nuevo - M-Más fuerte, alfa - la omega quería que fuera todo más intenso porque necesitaba que él se viniera, necesitaba que la anudara de nuevo

- Aún no - gimió el príncipe pero aun así su voz sonó autoritaria para la omega que soltó pequeños quejidos claramente inconformes haciendo sonreír de lado a David.

Regina definitivamente era una omega distinta, posiblemente se debía a la manera en la que fue educada y como había sido su vida, era demandante, no le importaba decirle lo que quería y necesitaba, así como tampoco se limitaba de hacerle ver que sus elecciones no eran de su agrado. Era un comportamiento típico de la reina y eso lejos de molestar al alfa le estaba fascinando

- Eso es… - siseó el alfa con deseo - Vente una vez más, mi preciosa omega - demandó cuando empezó a sentir de nuevo esas suaves y ardientes paredes que penetraba apretarse de pronto sobre él en espasmos deliciosos que le incitaban a alcanzar el orgasmo junto con ella pero todavía no quería. Quería que alcanzara ese orgasmo y después llevarla a otro junto con él.

Podía ver que Regina seguía cansada, estaba seguro que solo habían pasado un par de horas y el descanso no había sido suficiente para él muchísimo menos para ella por lo que se estaba esmerando en calmar la necesidad en la reina para que pudiera descansar de nuevo

- ¡ohh Dios! - gimió cuando la bellísima mujer bajo él se venía una vez más frente a sus ojos y sobre su miembro, era un espectáculo maravilloso.

La omega gritó al llegar de nuevo y luchaba por aliento mientras pequeños sollozos abandonaban sus labios. Sus ojos se cerraban involuntariamente al sentirla apretar fuertemente su miembro dentro de ella como no queriendo dejarle ir amenazando con llevarle directo al orgasmo

- Necesito sentirte David… - gimió débilmente mientras su mano temblorosa a causa del reciente orgasmo alcanzaba la mejilla del príncipe. Se sentía exhausta y quería dormir pero aparentemente para su cuerpo aún no era suficiente - ¡Mmhg! - gimió cuando el príncipe se movió de nuevo, la sensación era electrizante porque aun habían remanentes de su reciente orgasmo y era como si su cuerpo sufriera pequeñas oleadas de placer que inundaban todo su cuerpo trayendo esa agradable y reconfortante sensación que tanto necesitaba. Esa que no quería que acabara nunca.

Estaba por pedirle de nuevo que fuera más fuerte y rápido pero David comenzó a arremeter contra ella, con fuerza y rudeza, se introducía hasta el final en ella y empujaba más. Llegaba tan profundo que lo único que la omega podía hacer era lloriquear con abandono de puro placer enardeciendo al alfa.

Subió ambas manos para acariciar el cuello del príncipe que tenía una expresión concentrada mientras se empujaba con desespero dentro de ella, su frente estaba sudorosa y todo su fuerte y varonil cuerpo también. Pronto comenzó a sentir que la base de ese miembro que le penetraba crecía y no pudo evitar relamerse los labios en anticipación de quedar unida a él. Sentía sus piernas un poco adormecidas por la posición pero poco le importaba en esos momentos

- V-Vente David - le pidió en un jadeo necesitado - No me hagas esperar más por ti - lloriqueó cuando el príncipe flexionó levemente sus caderas golpeando con más intensidad ese punto especial dentro de ella, se retorció bajo él y la mandó al orgasmo en ese instante haciéndole lanzar un grito fuerte, sintió como el nudo del alfa era forzado dentro de ella y terminaba de expandirse al tiempo que David soltaba un gruñido de satisfacción mientras se vaciaba dentro de su interior, haciéndola lloriquear más.

Gruñía con los dientes apretados conforme se derramaba dentro de Regina y le sentía convulsionar en su miembro ayudándole a llenarla con su esencia. La omega luchaba por aliento y su respiración era extremadamente agitada. Bajó sus piernas de sus hombros y ella se quejó levemente estirándose a lo largo de la cama.

David dobló sus propios brazos para apoyarse en la cama y poderla acariciar mejor. Pasó su mano tiernamente por su frente sudorosa y se quedó así, solo viéndola y acariciando su bello rostro hasta que Regina se quedó profundamente dormida. Al paso de algunos minutos su nudo bajó lo suficiente para poder salir de ella y se recostó a su lado, no sin antes dejar un beso largo en su frente.


La siguiente vez que despertó Regina estaba un poco alejada de él y le daba la espalda. Podía escucharla gemir desesperada y lloriquear no precisamente de placer. Tomó aire y se alzó un poco poniéndose de lado tras ella

- Aquí estoy - susurró en su oído y ella sollozó un poco como con frustración - ¿Qué pasa? - preguntó consternado al sentir el estado de estrés de la omega

- N-no puedo - sorbió su nariz - Es demasiado y… y no pudo hacer que pare - sollozó de nuevo.

Y entonces se dio cuenta que la reina tenía ambas manos entre sus propias piernas seguramente intentando darse placer. Besó su hombro y pudo sentir la elevada temperatura de su cuerpo en sus labios

- No puedes hacer que pare - su voz se escuchaba ronca - Habrá veces que prefieras tu toque sobre el mío y viceversa - intentó explicar

- Sé que estoy cerca pero no puedo llegar… no logro hacerme llegar - habló con desespero en su voz

- Es porque necesitas de mí - tragó pesado al decirlo, aparentemente Regina era un poco más consciente de su realidad y temía que le rechazara

- Entonces hazlo tú - pidió - Por favor… - sollozó y de inmediato las manos del alfa estuvieron sobre ella brindándole confort. Cerró sus ojos y dos lágrimas cayeron de sus ojos cuando la mano izquierda del príncipe pasó por debajo de cuerpo alcanzando su seno derecho y su mano derecha se metía entre sus piernas alcanzando su sexo empapado y palpitante - Ahh… David - gimió su nombre con gusto al sentirlo tocarle con precisión en su necesitado clítoris, abrió sus piernas dándole mejor acceso a su intimidad y esa mano comenzó a acariciar todo de ella - Ssssiii - siseó de deseo. Sus caricias eran maravillosas y eran justo lo que necesitaba en esos momentos y no le importaba nada más que el placer que su alfa le daba.

Llevó su mano derecha al cuello del alfa y le acarició mientras él empezó a repartir besos en su cuello, en su mandíbula y bajaba más para mordisquear levemente su clavícula. David era tan pasional, tan entregado y cuidadoso que sentía su corazón revolotear en su pecho de emoción.

Besó tras su oreja haciéndola gemir ahogadamente, era sumamente satisfactorio escuchar sus preciosos gemidos, jadeos y cuando lloriqueaba era la mejor de las sensaciones del mundo. Era simplemente perfecta y disfrutaba tanto que estuviera tan mojada, tan excitada y necesitada de él.

Metió dos de sus dedos, su estrecha intimidad apenas le permitió la intromisión y ella se removió un poco incómoda contra él. Soltó su seno y llevó su mano izquierda también a su intimidad para encargarse de su pequeño botón de placer y en un momento la tenía completamente abandonada al placer que le daba y exigiendo más, su cuerpo se movía al ritmo que sus dedos imponían como intentando tomar más de ellos dentro de su precioso cuerpo.

Besó su nuca y aspiró su aroma que le embriagaba y le hacía sentir una extraña sensación en su estómago. Era algo que hacía muchísimo tiempo no sentía, Regina despertaba algo más en él. Algo que era mucho más fuerte y poderoso que no alcanzaba a percibir qué era…

Tragó pesado y apretó sus dientes jadeando contra su nuca, seguramente era el vínculo que amenazaba con unirles por una eternidad y el alfa en él se enorgullecía del saber que la omega entre sus brazos, que en esos momentos se arqueaba contra su cuerpo alcanzado un orgasmo era de él… de él y de nadie más.

La ayudó a bajar de su orgasmo mientras acariciaba su vientre y besaba su hombro, la escuchaba jadear por aliento y cuando la sintió relajarse se levantó de la cama para buscar un poco de agua y comida.

Regresó y Regina estaba sentada en el centro de la cama como aguardando por él, le miraba atenta aunque un poco adormilada y cansada. Tomó el vaso y bebió un poco de agua pero no quiso comer nada, algo que frustró al alfa un poco, pero sabía que si todavía era mucho lo que el celo causaba en ella no querría comer nada, al menos agradecía que hubiese bebido un poco de agua

- Quiero que me tomes de nuevo, David - le dijo. El príncipe sonrió de lado, su miembro ya estaba completamente duro después de olerla, tocarla, escucharla y hacerla alcanzar un orgasmo. Estaba más que listo para hacerlo.

Lo tomó del brazo y lo jaló para que se recostara en la cama junto con ella, se colocó de nuevo de espaldas a él dándole a entender que quería que fuese en esa posición, algo que el alfa agradeció porque de esa forma podrían quedarse dormidos inmediatamente y todo sería más cómodo.

Asintió y tomó la posición tras ella, le urgió a llevar sus rodillas a su estómago para tener mejor acceso a su intimidad, acomodó su miembro en posición y comenzó a adentrarse en ella. Ambos gimieron ante la sensación, se estaba volviendo algo tan natural y tan placentero que David de pronto se olvidaba de su realidad y entonces se daba cuenta que seguía sin poder creer lo que estaba sucediendo. La omega respiraba pesado y abrazaba una almohada mientras él acariciaba sus muslos

- Sabes que me gusta escucharte - le dijo intentando apartar la almohada de ella, forcejearon levemente pero al fin Regina la soltó y el alfa se acercó a su cuello para olerla, se mordió el labio inferior y la sintió temblar ligeramente cuando comenzó a entrar y salir de ella.

Se empujaba contra su precioso cuerpo con cadencia y a un ritmo firme, pasó su brazo izquierdo tras ella y la abrazó contra él colocando su mano en su hombro derecho. Su mano derecha viajó de nueva cuenta al hinchado clítoris de la reina y comenzó a masajear con algo de fuerza logrando que el cuerpo de la omega vibrara contra el de él y arrancar un precioso lloriqueó de sus labios.

Impulsado por la reacción de Regina empezó a empujarse con fuerza, en esa posición no podía ir tan profundo por lo que debía cambiar un poco el ángulo de su propia posición para poder hacerlo y lograr meter su nudo

- Avísame cuando estés cerca, belleza - pidió el alfa y la omega asintió entre sus lloriqueos que no habían cesado desde que comenzó a estimular su pequeño botón de placer. Sonrió y se excitó más, si era posible, cuando la vio empujar sus caderas contra él cada que entraba en ella como si estuviera buscando tomar más de él dentro de su cuerpo

- Más… profundo, Daavid - gimió entrecortadamente la omega.

En respuesta el alfa tomó su nalga y la abrió para exponer más de su intimidad y tener mejor acceso desde el ángulo que penetraba. Sacó su mano de debajo de la omega y se apoyó con el antebrazo en la cama logrando imprimir más fuerza a sus penetraciones e ir más profundo.

El nuevo ritmo que tomó David le obligó a girar su cuerpo un poco hacia la cama y eso permitió que el príncipe pudiera enterrar su miembro por completo en ella, no dejó de estimular su clítoris y podía sentirla acercarse a su orgasmo. Movió un poco sus caderas cambiando el ángulo

- ¡Aah! - gimió alto - Ahí… - susurró alzando su rostro que por la posición no podía ver pero con solo escucharla sabía que estaba haciendo lo correcto - Ahí, David… ahí, por favor - se alzó un poco en sus brazos y sus paredes se apretaban sobre el miembro del alfa intermitentemente pero cuando lo hacían, lo hacían con excesiva fuerza y no podía evitar lloriquear porque golpeaba con precisión ese punto especial dentro de ella y sus dedos masajeaban exquisitamente su clítoris - y-ya… - gimió tragando pesado - Estoy muy cerca -

- Muy bien - le elogió David por haber hecho lo que había pedido - Dime qué quieres Regina - demandó con su voz de alfa, con esa voz que era una orden indiscutible para la omega

- A ti… - jadeó con desespero y cerró sus puños en las sábanas empezando a sentir que su cuerpo se tensaba

- Me tienes - gruñó el príncipe - Pero quiero que me di… - tragó pesado - digas exactamente lo que quieres de mí - su nudo comenzó a formarse y sabía que ambos estaban muy cerca pero quería escucharla pedirle que le anudara

- ¡Que te vengas dentro de mí! - exclamó un poco desesperada y la escuchó sollozar levemente - Que me des t-tu nudo… p-por... ¡Mmhhaaahhh! - gritó al llegar al orgasmo y al sentir que el alfa empujó su nudo dentro de ella y quedó atrapado en su cuerpo.

Sollozó bajito en cuanto empezó a sentir su ardiente semilla llenarle y se retorció de puro placer a causa de ello y el orgasmo que azotaba su cuerpo. David no dejaba de estimular insistentemente su clítoris y entonces pasó lo que jamás había sucedido, un nuevo orgasmo atacó su cuerpo haciéndole abrir los ojos sorprendida y ningún sonido salió de su boca

- Eso es - siseó con gusto el alfa al sentir el nuevo orgasmo de la reina. Feliz de haber hecho que se viniera una vez más, sacó su mano de entre las piernas apretadas de la omega - Eres tan buena - susurró David con cariño.

Se recostó de nuevo y envolvió a la omega con su brazo derecho en esa misma posición sintiendo aun las convulsiones de su delicioso sexo en su nudo y su miembro que de pronto dejaba escapar más de su semilla. Hasta que la escuchó respirar con tranquilidad y no supo en qué momento exacto se quedó dormido junto con ella.


David estaba seguro que fueron otras dos veces que había despertado durante la noche a causa del estrés y la temperatura de Regina que volvía a perturbar su calma y no le dejaba descansar como era debido, la reina no podía encontrar tranquilidad ni descanso hasta que tenía su nudo dentro de ella y el alfa gustoso concedía.

A pesar de poder conciliar el sueño se mantenía en un estado de vigilia constante que le permitía estar pendiente de ella. Se aseguró que la omega bebiera agua de nuevo y que accediera a comer aunque fuese un poco, no podía simplemente seguirla tomando de esa forma en la que ella misma demandaba sin que estuviera hidratada y con algo de energía.

Cuando la mañana comenzó a anunciarse despertó de nuevo con la reina sobre él, besando y acariciando su pecho, para ese momento la omega tenía muy en claro que la exigencia de su cuerpo era únicamente saciada por el alfa y le buscaba de inmediato.

David no perdió tiempo en hacer lo que le correspondía como el alfa de Regina.


Los héroes despertaron hacía un par de horas, no se levantaron junto con la mañana, se habían quedaron dormidos mucho más de lo necesario, seguramente porque todos lo necesitaban y ahora caminaban un poco apresurados por la jungla en espera de encontrar la costa y por consiguiente el barco

- Hola, Emma - saludó de pronto el niño perdido - Veo que no has podido descifrar el mapa - rio casi diabólicamente poniéndoles a todos en alerta - ¿Qué clase de salvadora eres? - preguntó despectivamente

- No lo escuches, Emma - dijo Snow muy cerca de ella - Solo lo dice para hacerte enojar - intentó calmar a su hija quien apretaba sus puños en un claro gesto de impotencia.

Pan miró a la princesa, podía notar su desespero ante la situación en que ella sola se había metido y le gustaba…

- Te daré una pista - le dijo a Emma - Henry no está hacia el lado que vas - después vio a Snow y sonrió con maldad de nuevo - Solo espero no te arrepientas de lo que hiciste - le dijo y la princesa tragó pesado pero no dejó de apuntarle con su flecha - Porque si tu príncipe reclamó a Regina sabes perfectamente lo que eso significa - retrocedió de pronto - ¡Se están quedando sin tiempo! - exclamó divertido tanto para Snow como para Emma y así como llegó se fue corriendo

- Bien… - dijo el pirata - Ustedes vayan por Henry yo seguiré el camino hacia el barco - propuso

- Por supuesto que no - alegó Snow - No debemos separarnos. Suficiente con que David y Regina no estén con nosotros - intentaba como podía mantener la calma pero las palabras del niño perdido habían aumentado su angustia - Tengo que llegar a David antes que sea tarde… - dijo en un susurro siguiendo el camino que el alfa había estado marcando e increíblemente maldijo que Regina fuese una omega porque a causa de ello estaban en ese problema - ¿Emma? - preguntó cuando se dio cuenta que su hija no le seguía, estaba parada mirando hacia la nada

- V-Voy - dijo comenzando a caminar. No tenía idea de cómo funcionaba eso de los alfas y los omegas pero por lo poco que entendía de los vínculos no podía evitar preocuparse de que la familia que acababa de encontrar se viera afectada a causa de ello y la actitud de la que se suponía que era su madre le confirmaba que no sería nada sencillo.

Por su lado Snow intentaba contener la angustia de pensar que podía haber sido la causante de que su marido en su condición de alfa se hubiese unido a la omega a consecuencia de su estado de celo. Muy en el fondo no se arrepentía porque había salvado a Emma pero le carcomía el pensamiento de que con ello se hubiese creado otro problema que no anticipó. Un problema en su relación con David...

¿Qué iba a pasar con ellos si David había reclamado a Regina?


Por varias horas durante ese día lo único audible en el barco del Capitán Hook fueron los gritos, gemidos y jadeos del príncipe encantador y la ex Reina Malvada.

El cuerpo de Regina seguía tan exigente como el día anterior, al menos David agradecía que la reina estuviera comiendo y durmiendo constantemente, eso parecía revitalizarla de cierta forma y a pesar de verse cansada no paraba. Le tranquilizaba que su temperatura ya no estuviera subiendo tanto y afortunadamente ya no alcanzaba ese punto donde se estresaba.

David también se sentía un poco agotado, a pesar de haber dormido un poco, en realidad esas horas no eran suficientes para toda la energía que estaban gastando, se estaba frustrando enormemente porque temía tanto no poderle seguir el ritmo a la omega y no poderla satisfacer como debía hacerlo.

Además la preocupación le comenzaba a invadir, poco a poco la reina comenzaba a dar más indicios de ser ella misma, sabía que no faltaba mucho para que ese momento llegara y no había forma de preparar a Regina para ese momento aunque David podía darse una idea de cómo reaccionaría.

Era casi de madrugada de nuevo cuando ambos totalmente exhaustos cayeron sobre la cama y al fin lograron quedarse completamente dormidos.

Por primera vez después de que Regina entrara en celo durmieron durante varias horas sin interrupciones.


Los héroes siguieron caminando y mientras lo hacían escucharon los árboles moverse anunciando la presencia de alguien y poniéndoles en alerta pero nunca vieron a nadie

- De seguro es la sombra de Pan - murmuró el alfa

- En verdad empiezo a creer que no estamos yendo a ningún lado - dijo Snow molesta - ¿Sigues oliendo a Regina? - le preguntó al pirata

- Por supuesto amor - respondió con una sonrisa socarrona que irritaba a la beta.

Continuaron por algunos minutos más y de pronto se dieron cuenta que habían llegado al mismo lugar donde acamparon la noche anterior

- Odio esta maldita isla - renegó la rubia.

Decidieron acampar de nuevo por la noche y antes de dormir Emma intentó descifrar el mapa una vez más sin éxito.


Entrada la mañana Regina despertó desorientada, se sentía acalorada, casi como sofocada, estaba un poco mareada y mientras intentaba despabilar su mente se enfocaba en reconocer el lugar donde estaba… El barco del pirata y específicamente sus habitaciones, no necesitaba un gran análisis para saber que era la cama de Hook porque el lugar se veía más elegante que todo lo demás que había visto del barco.

Intentó levantarse y todo su cuerpo protestó. Gimió mortificada al ser consciente que estaba desnuda y se espantó al darse cuenta que obviamente había tenido sexo, no tenía duda de ello porque inclusive su intimidad estaba adolorida y entonces lo recordó todo… Estaba en Neverland, la revelación que hizo Pan, era una omega, había entrado en celo y se había acostado con David. De entre todos los hombres con los que se pudo haber acostado había sido precisamente el príncipe encantador.

Espantada se paró de la cama que era un desastre, escuchó un ruido en el baño que seguramente era él. Apresurada se dirigió hacia su ropa que estaba en el suelo y maldijo al príncipe porque su brasier y su blusa interior estaban arruinados. Llevó una mano a su frente, estaba caliente pero no estaba ardiendo ni se sentía mal. Quiso invocar su magia para reparar su ropa y poderse vestir pero su magia no le respondió, frunció su ceño e intentó de nuevo pero nada pasó.

No tenía magia…

Escuchó que David se movía de nuevo dentro del baño y alcanzó la enorme camisa gris de él y se vistió con ella lo más rápido que pudo, no quería que le viera desnuda… al menos no de nuevo.

Y de pronto sus ojos se llenaron de lágrimas porque recordó a su pequeño príncipe y corrió hacia la puerta e intentó empujar el mueble que se interponía en su camino. Sollozó frustrada al ver que no podía moverlo lo suficiente y la desesperación la empezó a invadir. Empujó de nuevo con todas sus fuerzas y en ese momento la puerta del baño se abrió

- Regina… no - escuchó la irritante voz del príncipe y volteó a verle furiosa

- Tú no me dirás lo que debo hacer, encantador - habló molesta y le miró desafiante como siempre lo hacía, deteniendo inmediatamente el andar de David y entonces fue consciente que había sucedido algo más… Su firmeza y determinación flaqueaban al percibir el aroma, escuchar la voz y ver la figura imponente de… del alfa frente a ella.

Tragó pesado mientras llevaba una mano instintivamente a su cuello y sintió la herida ahí. Sus ojos se abrieron enormes y le miró entre sorprendida y horrorizada.

La había mordido, David había creado el vínculo con ella.

Abrió su boca incrédula al asimilar que ahora no solo se tenía que enfrentar a la cruel realidad de ser una omega, sino que... era una omega reclamada.