Disclaimer: Pokémon es propiedad muchas personas. Menos yo… Y la bella canción tampoco es mía... Aunque la historia si lo es.
Advertencias: Shippings, shippings everywhere, posible –y muy leve- OoC.
Notas de autor: Amo mezclar la historia y poner minúsculos detalles importantes en toda la trama… iré al infierno.
Las canciones del fic se encuentras disponibles en mi perfil~ Cuando veas (*) presiona play!
Inspiración.
Eso es lo que no lograba encontrar. Escribir las letras de las canciones era pan comido, lo había estado haciendo desde que el grupo inició. Nadie pensaría que Sapphire, la chica más ruda y salvaje de Goldenrod, escribía esas letras tan cursis y melosas, que incluso llegaban a conmover a Green. Pero ahora simplemente no podía encontrar la inspiración para lograrlo.
¿Desde cuándo se había vuelto tan difícil?
— ¿¡Qué?! —Sapphire no podía creer lo que había escuchado. Green, su querido y apreciado amigo Green había literalmente apostado la banda, lo hubiera imaginado de Gold, pero no del castaño.
— ¿Estás bromeando cierto? ¡Las cámaras! ¿Dónde están las cámaras? — La expresión del rubio era totalmente idéntica a la de la chica.
—No es una broma y no hay cámaras. —El ojíambar se apartó perezosamente de la ventana— Es solo una apuesta, no sean unos bebitos llorones.
Quizá, solo quizá Gold podría llegar a estar en lo cierto. Solo debían subir al escenario, tocar una canción compuesta en 5 días -ensayada lo mínimo-, y bajar triunfantes, ¿Fácil no?
— Solo imaginen la última vez que lo hicimos. —Green hablaba sorprendentemente calmado para la situación actual.
— Con la pequeña diferencia que ahora no solo serán Crys y Emerald, — La ojiazul comenzaba a alterarse. — ¡Ahora serán toda las personas que puedan entrar a Crispy's!
Mientras los otros integrantes discutían acaloradamente sobre si era o no una broma, Black simplemente estaba en shock. Cantar le gustaba y le era fácil, lo hacía a menudo en la ducha, pero nunca lo había hecho con público. Tenía pánico escénico, mucho pánico escénico.
—Dividiremos el trabajo y no se hable más. —Green debía tomar el control, después de todo su plan había funcionado, aunque no como esperaba—Sapph y Gold letra, Black y Pearl melodía, ¡Ahora muevan sus traseros y a trabajar!
¡Oh claro! Desde el día en el que casi asesinan al ojiverde, de eso ya iban tres días de tiempo perdido. Hasta ahora, su preciado compañero ojíambar ni siquiera se había dignado a aparecer, dejándole todo el trabajo a la castaña. Sapphire pensó en golpearlo -lo más lógico según ella-, pero no podían descuidar su imagen en la presentación.
El sonido del pequeño aparato telefónico en la mesa de su habitación le sacó de sus pensamientos. La chica inmediatamente dio un gran y ágil salto, para luego tomarlo, marcar el botón color verde y sin ver quién llamaba.
— ¿Hola?
— ¡Sapph! ¿Vendrás hoy?
Mierda. No lo había recordado.
—Cla-claro, voy en camino. —Mentiras blancas, una más no hace daño ¿No? — En el mismo lugar de siempre, no lo olvides.
—Descuida, no soy tan despistado como dicen. ¡Nos vemos! —Y sin darle lugar a la chica para responder, cortó la comunicación.
Sapphire suspiro resignada, esta sería un muy largo día.
El sonido de la guitarra y batería resonaban violentamente por toda la habitación, provocando que las medallas y trofeos en un estante dieran fuertes sacudidas.
Seguramente estaba contra la ley provocar tanto alboroto, y sus vecinos estarían con antorchas, palas, y un sinfín de otras herramienta, buscando conseguir la paz y tranquilidad en el edificio. Pero lo habían intentado tantas veces que ya nadie se dignaba a plantarse delante del apartamento y exigir el silencio. Era solo una pérdida de tiempo.
— ¿Qué te pareció? —El baterista se encontraba totalmente excitado y no mostraba signo alguno de estar cansado.
—Hermano… —Sus ojos color esmeralda miraron fijamente a las dos personas que se encontraban frente a él. —Lo tuyo es el atletismo. —Y sin decir más se marchó de la habitación dejando a Black y Pearl un tanto decepcionados.
Ambos chicos dejaron sus instrumentos de lado y se lanzaron a la cama del rubio.
—Aún no puedo creer que sean hermanos —El castaño, a diferencia de su compañero, se encontraba muy agotado, y su voz sonaba algo cansada. — ¡Y menos aún que sean mellizos!
—Gemelos Black —Contestó inmediatamente Pearl un tanto molesto. —Emerald y yo somos gemelos, no mellizos.
El aludido le miró interesado durante unos momentos, pensando en una ingeniosa respuesta.
— ¿No es lo mismo? — Ingeniosa respuesta desde el punto de vista del castaño.
Pearl se golpeó fuertemente la frente con la palma de su mano. Estaba harto de que la mayoría de las personas fuera un tanto ignorante en el tema, pero estaba más harto de la idiotez de Black.
— ¿Otra taza de té Ruby?
—Por favor —Respondió el aludido con una sonrisa en el rostro. Se encontraba en casa de Wally, nuevamente.
El día anterior, decidió arreglar las cosas con el peliverde, eso significaba volver a ser los amigos de antes, bueno en verdad ese era solo uno de sus motivos. Observó a la madre del chico retirarse de la habitación, y dirigió su mirada Wally.
—Y… —Debía actuar con cautela para no ser descubierto. — ¿Cómo te sientes?
—Muy bien Ruby, gracias por preguntar.
—Oh, ya veo… —Esto no estaba dando resultado. Hora de implementar el plan B. — Wa-Wally, ¿Puedo preguntarte algo?
—Lo estás haciendo ahora Ruby. —El ojiverde sonrió dulcemente al ver que el chico del gorro no respondió —Adelante.
—Bueno, esto sonará un poco raro, pe-pero… — ¡Por Arceus! Ruby sabía la respuesta a la pregunta, les había visto juntos un montón de veces en el Instituto. — ¿Eres amigo de los chicos castaños? — Wally le miró confuso. Esa sí era una pregunta extraña, y más viniendo de Ruby.
— ¿Te refieres a Sapphire y Black? —El ojírubí solo le miró directamente, para luego sonreír de forma traviesa.
Ya sabía sus nombres, primer paso completo.
Pearl le había indicado que se verían en ese extraño edificio. Nadie sabía exactamente a quien pertenecía, pues lo habían construido hace unos pocos años, aunque con su elegante aspecto de antena puntiaguda en el techo y muchas más antenas por todos lados, parecía ser una torre de radio.
¿Para qué dos torres en la misma ciudad?
El chico miró su reloj, el otro llevaba 20 minutos de atraso. Le habían dicho que era impuntual, aunque nunca pensó que fuera a ese nivel.
Pero no debía desviarse de su tema principal: Conquistar a la chica.
Su rubio amigo, le había asegurado que la persona con la cual se encontraba citado, era un experto con las mujeres, o algo así, no había prestado atención cuando conversaron. Quizás él le ayudaría a dejar esa timidez de lado y poder de una vez por todas dirigirle la palabra, aunque existía una interrogante de por medio.
¿Y sí ya se encontraba con alguien?
Ni Arceus lo quiera, pero era una GRAN posibilidad, después de todo Platina Berlitz era la chica más popular de todo Goldenrod y sus padres eran dueños de la gran parte –por no decir toda- de la ciudad.
— ¿Qué posibilidades existen de estar juntos…? —Susurró decepcionado.
—Si haces todo lo que digo, muchas. —El chico de la boina miró en dirección a la voz. Cuando iba a responder, el otro se le adelantó. —No, no, no, no hay necesidad de presentarse, conozco tu historia. Tu nombre es Diamond y estás enamorado de mi amiga Platina ¿No es así?
¿¡Su amiga!?
El nombrado palideció fuertemente. Pearl en ningún momento dijo eso.
—Antes de que te mueras niño, necesitamos establecer ciertas reglas. —El ojíambar se acomodó la gorra y comenzó a enumerar. —Primero, cumplirás todo lo que yo te ordene, y eso incluye hacer mi tarea. Segundo, esto quedará en completo secreto, nadie más puede enterarse ¿Entendido? —Dia solo respondió con un leve movimiento de su cabeza. —Así me gusta. Y por último… desde ahora te dirigirás a mí como Gold-Sama.
El ojígris asintió esta vez más convencido y Gold sonrió satisfecho mientras cruzaba sus brazos.
Otra vez el "Señor despistado" no llegaba, y cuando lo hiciera, le refregaría en cara sus propias palabras.
Estaba haciéndole perder el tiempo, su valioso tiempo. Podría haberlo ocupado –entiéndase como desperdiciado- en muchas cosas; comer, dormir, escribir la canción, alimentarse nuevamente y volver a dormir. ¡Pero no! Debía estar allí, esperando al despistado capitán de Básquet. Si así sería, debía aprovechar la situación.
Miró en todas direcciones, se encontraba en la fuente de agua ubicada frente al gran centro comercial, circulaban muy pocas personas a esas horas, algunas le miraban interesadas mientras caminaban y otras solo pasaban de ella. Ya era habitual verla ahí, la mayoría de los días.
Dirigió toda su atención al objeto entre sus manos, su inseparable electroacústica CD60CE Fender color negro. Aún conservaba ese viejo aroma familiar... el perfume de su madre.
Sapphire cerró los ojos y respiro calmadamente, ya se cumplirían 10 años y eso era mucho tiempo. (*)
Últimamente he estado, he estado perdiendo el sueño,
Soñando con las cosas que podríamos ser
Pero nena, he estado, he estado rezando mucho
Pronto ya no contaremos pokedólares
Estaremos contando estrellas
Sí, estaremos contando estrellas
Las personas que transitaban comenzaron a interesarse en la chica.
Veo esta vida como una viña balanceándose
Se balancea mi corazón a través de la línea
En mi cara parpadean señales, buscaras y las encontrarás
Viejo, pero yo no soy tan viejo
Joven, pero no soy tan audaz
No creo que el mundo se venda
Sólo estoy haciendo lo que nosotros decimos
Me siento tan bien, haciendo lo incorrecto
Y me siento tan mal, haciendo lo correcto
Podría mentir
Todo lo que me mata, me hace sentir viva
La ojiazul tomó un poco de aire al tiempo que cerraba los ojos.
Últimamente he estado, he estado perdiendo el sueño,
Soñando con las cosas que podríamos ser
Pero bebé, he estado, he estado rezando fuerte
Pronto ya no contaremos pokedólares, Estaremos contando estrellas
Últimamente he estado, he estado perdiendo el sueño,
Soñando con las cosas que podríamos ser
Bebé, he estado, he estado rezando fuerte
Pronto ya no contaremos pokedólares, Estaremos, estaremos contando estrellas.
Las personas que ya se habían agrupado alrededor de la chica comenzaron a aplaudir al ritmo de la música.
Sapph deslizo silenciosamente con apoyo de sus pies la funda de la guitarra.
Siento el amor y siento que quema
Abajo de este río cada vez
La esperanza es una palabra de cuatro letras
Hacer el dinero y ver como se quema
Viejo, pero yo no soy tan viejo
Joven, pero no soy tan audaz
Yo no creo que el mundo se venda
Yo solo hago lo que nosotros decimos
Me siento tan mal, Haciendo lo correcto
Podría mentir
Todo lo que me ahoga
Últimamente he estado, he estado perdiendo el sueño,
Soñando con las cosas que podríamos ser
Pero bebé, he estado, he estado rezando fuerte
Pronto ya no contaremos pokedólares, Estaremos contando estrellas
Últimamente he estado, he estado perdiendo el sueño,
Soñando con las cosas que podríamos ser
Bebé, he estado, he estado rezando fuerte
Pronto ya no contaremos pokedólares, estaremos contando estrellas
Las monedas y algunos billetes comenzaron a ser lanzado en dirección a la funda, mientras los espectadores comenzaban a aplaudir con más entusiasmo.
Toma ese dinero, mira cómo se quema
Cantando en el río, Las lecciones que se aprenden
Todo lo que me mata.
Últimamente he estado, he estado perdiendo el sueño,
Soñando con las cosas que podríamos ser
Pero bebé, he estado, he estado rezando fuerte
Pronto ya no contaremos pokedólares, Estaremos contando estrellas
Últimamente he estado, he estado perdiendo el sueño,
Soñando con las cosas que podríamos ser
Bebé, he estado, he estado rezando fuerte
Pronto ya no contaremos pokedólares, Estaremos, estaremos contando estrellas
La castaña abrió los ojos, tenía que estar atenta a cualquier vestimenta de color azul, ya había tenido altercados con la policía y no quería más problemas.
Comenzó a divisar gorras, esa era la manera más fácil de localizarlos. Pudo divisar tres gorras blancas con medio círculo en su interior y un extraño cabello rojizo, pero nada más alarmante.
¡Hey, esa es una gorra roja!
Toma ese dinero, mira cómo se quema
Cantando en el río, las lecciones que se aprenden
Toma ese dinero, mira cómo se quema
Cantando en el río, las lecciones que se aprenden
La canción dio paso a un estruendoso aplauso. La castaña hizo una pequeña reverencia y luego recogió todo el dinero recaudado. Las personas que antes le miraban comenzaron a desaparecer rápidamente.
Cinco…. Ocho….Diez…. ¡Doce! Había logrado juntar gran cantidad de dinero, esto le serviría por un tiempo. Guardó el dinero en un lugar seguro, no quería quedarse sin él.
—Perdón por llegar tarde. —El ojirojo se rasco la nuca relajadamente. —Creí que tocarías en el casino hoy.
Sapphire levantó la mirada y le dedico una sonrisa al recién llegado.
— ¡Red! —Que luego cambio a una expresión de enojo. — Hoy tendrás entrenamiento extra por tu retraso.
— ¡Si señora! —El chico se giró en los talones para dirigirse hacia la castaña, quien ya se encontraba caminando, pero un pequeño desequilibrio provoco que callera fuertemente contra el piso. Sapphire le miró mientras negaba con la cabeza.
—Eres un despistado. Andando, no tenemos todo el día.
Ambos chicos tomaron rumbo al famoso "Parque Nacional" con una guitarra en sus espaldas. Todo esto bajo una atenta mirada ojiazul.
El sonido de la campana anunciando el ingreso de un cliente le sacó de su concentrada lectura. ¿Por qué no se había deshecho de la campanita?
Simplemente porque no era su tienda.
Dirigió su mirada a la entrada, quizá solo eran esas pequeñas sabandijas que se la pasaban preguntando por cualquier libro que se les ocurriera, para su sorpresa se topó con unos ojos de extraño color.
— ¿¡White!? —Ver a la castaña en una biblioteca era más extraño que ver a Diamond haciendo dieta. — ¿Qué haces aquí?
—Mi querida prima pidió poemas. —Respondió desganada mientras avanzaba hacia el mostrador y se apoyaba en él. — Está escribiendo canciones o algo así, nada interesante.
—Oh, ya veo… —Crys calló unos momentos, creando un pequeño silencio incómodo.
Había conocido hace muy poco tiempo a la chica frente a ella. Sapphire se la presentó en uno de sus alocadas y destructivas celebraciones de cumpleaños. En ese entonces la castaña de la gorra fue muy educada y gentil con ella, todo lo contrario a lo que es hoy. Desde el momento en que comenzó a salir con las "Pink Girls" se había convertido en una chica detestable, pero amable, una muy extraña combinación. Llego en su momento al extremo de no saludar a su prima en el instituto, por lo que ambas estuvieron peleadas, afortunadamente Crystal pudo remediar la situación sin que alguna terminase con un hueso roto.
La trabajadora se dirigió a la sección de poemas, conocía las preferencias de su mejor amiga a la perfección, en resumen "Nada Cursi".
Regresó lentamente a registrar los libros, bajó la perezosa mirada de White todavía sin moverse. Y sin pronunciar palabra alguna le entrego el pedido, sin embargo la castaña no se movió de su lugar y le miró fijamente. La peliazul comenzó a ponerse nerviosa.
—Sé que no hemos tenido la mejor relación en cuanto a amistad. —Eso Crystal lo afirmaba fuertemente, aunque se mantuvo sin responder. —Pero necesito tu ayuda para algo muy importante.
— ¿Qué se supone que es eso importante? —Bien, lo que estaba sucediendo era muy raro ¿¡White pidiéndole ayuda!? Eso no sonaba bien, no sonaba para nada bien.
—Quiero… que me ayudes a separar a Black de Sapphire.
¿Qué hacer? No podían desistir de la apuesta, habían establecido reglas y sellado el contrato con un apretón de manos. Era irrompible.
Todo por culpa de esa chica. Estúpida y entrometida castaña ojiazul.
Ojos azules.
Esos ojos y esa mirada los había visto en algún lugar, hace mucho tiempo, ¿Pero dónde?
"—Vamos Greeny no seas un gruñón. Te pondrás viejo si te enojas y te saldrán grandes arrugas, ¡Serás muy feo!"
Esa era la voz de una niña, una niña pequeña. ¿Por qué escuchaba esto sin razón?, ¿Por qué ella le llamaba así?. Su cabeza comenzó a sentir un fuerte dolor, como si un enorme tractor estuviese pasando por ella, a la vez que un martillo le golpea.
"—Y luego de comprar una mansión gigante llena de joyas y helado, tendré un perro, se llamará…. ¡Blasty! Es un nombre muy lindo ¿Cierto Green?"
¿Por qué esta chica le hablaba a él? Su voz era tan familiar…
"— ¡Te quiero mucho Greeny!
—Chica ruidosa."
De pronto las voces cesaron. ¿Qué había sido eso? Quizá un recuerdo, pero ¿De dónde provenía? Últimamente había estado soñando reiteradas veces con una pequeña niña de cabello castaño que le hablaba, pero no lograba distinguir su rostro, ni su nombre. Necesitaba respuestas, muchas respuestas a todas las interrogantes que se formaban en su cabeza. Tomó su celular y emprendió camino a la casa de la familia Birch.
Repentinamente el pequeño aparato comenzó a sonar y emitir luces. Green lo sacó de su bolsillo y leyó el mensaje proveniente de Gold en la pantalla.
"Días para la perdición total 2"
Hola~
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Vydugs~
