Ni Little Nicky ni High School DxD me pertenecen, pertenecen a sus respectivos autores. Yo hago esto sin ánimo de lucro, solo para pasar el rato.

TRYNDAMER95: y aquí nos vemos de nuevo XDDD

The-Code-Zero: jajajaja, estos son hermanos cabrones XD

Ritchy Bloodriver: ser o no ser, he ahí el dilema XP Si Kuroka dejara su forma gato, no perdería la gracia :) ?

antifanboy: lo de retraído es posible, pero lo de sufrir… en serio ? Recapitulemos; atropellado por todo tipo de vehículos, casi ahogado por comer, muerto por oso polar, palizas de casi la mitad de New York… No, me parece a mí que no XDDD Kuroka violarlo :O ? XP XDDD

Guest: tranqui. Como dije en el anterior, este fin está terminado. Solo dejo un par de días entre uno y otro. Y lo actualizare hasta el fin… a no ser que algo malo me pase :)

Grantsprada: hombre, gracias XD

No importa xD: me alegra que te guste XD

Este fic contiene/contendrá violencia, palabrotas y demás cosas. Leedlo bajo vuestra responsabilidad, que yo ya lo he puesto en categoría M.


Os invito a leer mis demás historias, buscadlas en mi perfil


Capítulo 3:

BUSQUEDA Y CAPTURA


Sentados en el sofá, y Kuroka desde las escaleras de servicio, disfrutaban a través de una gran pantalla de plasmas el partido de los Globetrotters contra el equipo de la ciudad de New York. Issei, que poco entendía del deporte humano, tuvo que admitir que era divertido ver el partido. Las acrobacias que hacían con el balón los jugadores de los Globetrotters eran fantástico.

Pero había muchas veces en las que el árbitro pitaba cosas sin sentido. Lo sabía porque cada vez que pasaba eso, Kiba soltaba una maldición contra el árbitro. Al final pitó una falta y mandó al jugador al banquillo por que supuestamente era su quinta falta.

-¡Arg! ¡Esto es lo que no entiendo! – Exclamó enojado Kiba - ¡¿Qué demonios le pasa a ese árbitro?! – pudo ver como el jugador se encaraba con él, lo cual era de lo más normal ante la injusticia del árbitro. Fue entonces cuando vio que pitaba técnica - ¡Por Dios! ¡Que echen a ese árbitro! ¡Y encima se ríe el mamón!

Entonces el árbitro hizo algo que a Issei le sonó al instante. Fue el cómo chasqueaba los dedos.

-¡Ese tío chasquea los dedos como alguien que yo se me! – gritó mientras señalaba al televisor.

Kiba le miró sin entender, pero su duda aumentó al ver como cinco jugadores de los Globetrotters se levantaban de sus asientos, caminaban hasta la mesa de los jueces y se golpeaban las cabezas varias veces ante la risa del árbitro.

Entonces Issei desvió su mirada a Kuroka, que asintió. Entonces corrió hacia la puerta. Había localizado a Sairaorg.

XXXXX

En el estadio de la ciudad, los aficionados estaban de lo más furiosos ante el desastre de partido, pero sobre todo mostraban su furia en forma de abucheos hacia el árbitro que pitaba el encuentro.

-Los Globetrotters son un entretenimiento familiar. – le dijo el comentarista principal al árbitro.

Se trataba de un hombre de cabello rubio llamado Raiser.

-¿Y qué coño importa? – se burló.

Los niños presentes lloraban ante el penoso espectáculo.

-¡Estos críos vienen a ver ganar a los Globetrotters! – exclamó indignado un aficionado.

-¡Diez puntos menos para los Globetrotters por ese bocazas! – indicó el árbitro mientras se reía. Luego de bajarles la puntuación volvió a hablar – Y tocad la bocina del descanso. Estoy cansado.

-Si algo no mejora en la segunda parte, aquí va a haber un motín. – dijo Raiser mientras los jugadores y árbitros se marchaban a los vestuarios.

Los abucheos del público subían y subían de tono. Todos descontentos por lo que estaban viendo. Pocos segundos después de que los jugadores se marcharan, un una mujer de gafas con un balón en una mano y un micrófono en la otra hizo acto de presencia. Su nombre era Sona.

-Damas y caballeros. Es la hora del concurso de la 'Gran Canasta' en el descanso de los Globetrotters. Si encesta, ¡todos los presentes se llevaran una pizza gratis!

El supuesto tirados, un chico llamado Bikou miraba alarmado a su alrededor. Le gustaban los retos, pero no estaba tan loco como para intentar tal cosa con el público como estaba. Seguramente le matarían si fallaba.

-Yo paso de tirar. ¡Esa gente esa loca! – indicó.

-Disculpe. – haciendo acto en la escena, Issei apareció al lado de Bikou – Yo me encargaré del tiro.

-Perfecto.

Sonriendo aliviado, Bikou se quitó la camisa que debía llevar para el tiro y se la dio a Issei, el cual se la puso y empezó a caminar hacia el centro de la pista de baloncesto.

Entre el público, sin que el joven Diablo se diera cuenta, Rias y Akeno le miraban con gran asombro e ilusión.

-Joder. Mira quien ha vuelto de entre los muertos. – dijo contenta Akeno.

-¡Joder, ya te digo!

Se abrazaron de lo más contentas mientras dejaban sus asientos. Si o si, esta vez no se les iba a escapar.

-Demos la bienvenida a Bikou, de New York. – presentó Sona.

XXXXX

En el apartamento, Kiba y Kuroka seguían observando el partido. Cuando Issei salió a la pista, Kiba miró incrédulo la pantalla.

-Pero bueno, ¿qué hace Issei ahí?

-Intentar meter a su hermano en una petaca para mantener el equilibrio entre el Bien y el Mal en la Tierra. – le respondió Kuroka mientras le miraba.

Kiba giró lentamente su rostro, asombrado.

-¿Acabas de hablar?

-… no.

Lentamente fue apoyando su espalda en el respaldo del sofá sin apartar la mirada de la gata.

XXXXX

Una vez Issei legó, Sona le hizo una pregunta.

-¿Eres tu Bikou?

-No. Soy Issei, del muy al sur.

Sona entrecerró los ojos mientras miraba al público. La tensión aumentaba al igual que los ánimos.

-Pues ya puedes ganar una pizza para toda esta gente, pues parece que se vayan a matar. – dicho esto le entregó el balón y se marchó hasta la línea lateral.

Issei miró la pelota y una idea se le cruzó por la mente.

-Libera el Mal. – murmuró mientras sus ojos brillaban.

Pasaron un par de segundos hasta que…

BOOOM

La pelota petó como palomita. Todo el estadio se quedó mudo, pues la gente se asustó de que la pelota explotara así sin más.

-Demasiado Mal. – susurró.

-Creo que el balón ha explotado. – Informó Raiser, el cual tenía el pelo ardiendo – Y si… tengo el pelo en llamas.

Sona se acercó hasta Issei con un nuevo balón.

-No sé qué demonios has hecho, pero que no se repita.

Issei cogió el nuevo balón y se disculpó. Sus ojos volvieron a brillar, pero esta vez no se pasó de Mal.

-Te ordeno que no explotes y te metas por ese círculo de metal. – le murmuró a la pelota y la lanzó.

El arco que dibujó era perfecto. Sin duda sería un tiro limpio. Pero, cuando estaba a punto de encestar.

-¡Yip! – El árbitro apareció, saltó y capturó la pelota - ¡Sacad a ese payaso de aquí! – ordenó con una sonrisa divertida.

El público volvió a estallar en abucheos e insultos contra el árbitro. Habían estado a un segundo de ganar una pizza gratis, y ahora ese desgraciado aparecía y les jodia, nuevamente.

-*Sé que te estas divirtiendo, Sairaorg, pero tienes que volver al Infierno*

Sairaorg avanzó por la cancha mientras extendía sus manos y giraba sobre sí mismo.

-*Fíjate Issei. Estamos en el Infierno… ¡en el nuevo Infierno!*

Issei observó detenidamente a los presentes. Hay había de todo, y no precisamente bueno.

-¡Hermanos, a pecar como marranos! – exclamó una anciana gorda sin camisa.

Frunciendo el ceño Issei volvió su mirada a su hermano.

-*Me mandaron aquí a llevaros de vuelta… ¡y eso pienso hacer!*

-*Ya me gustaría ver eso*

Desde su lugar, Akeno y Rias observaban maravilladas al dúo.

-Me parece que vamos a ver un duelo de Diablos. – se carcajeó Rias mientras Akeno la abrazaba extasiada.

-*¿Sabes que papá se puso enfermo al iros vosotros?* - le dijo Issei intentando hacer que Sairaorg recapacitara.

-Ojalá se muera. – le dijo esta vez con la boca mientras le lanzaba el balón – Porque ahora me toca a mí. – sonrió retador mientras se ponía en posición defensiva.

Issei cogió el balón, se lo puso en el dedo y lo hizo girar velozmente mientras su gesto se volvía serio.

-Vas a deseas no haber dicho eso. – masculló mientras empezaba a botar la pelota.

Y fue así como ambos hermanos empezaron un uno contra uno.

XXXXX

Desde el apartamento, Kuroka y Kiba, el cual aún miraba incrédulo a Kuroka, observaban el partido entre Issei y Sairaorg. La verdad es que daba gusto verlo.

-¡Machácalo Ise! ¡Machácalo! ¡Destroza a esa basura dopada! – exclamó Kuroka con los ojos brillantes. Entonces, al acordarse nuevamente de la presencia del rubio, le miró – Digo, miau, miau.

El pobre Kiba estaba empezando a pensar que se había vuelto loco.

XXXXX

Dentro de la cancha, Issei intentaba pasar a Sairaorg, pero la defensa de este era magnifica. El público animaba a Issei mientras los jugadores de ambos equipos salían al campo, observando fascinados el encuentro.

Mientras Sairaorg se reía y le retaba, Issei dio varios pasos hacia atrás hasta la zona de medio campo mientras Sairaorg se quedaba un poco más delante de la línea de tres.

-*¡El angelito de papá! ¡Eres el angelito de papá!* - se burlaba Sairaorg al ver que Issei no pida con él.

Entonces, sacando fuerzas de no sabía dónde, Issei corrió hacia el botando el balón y, cuando estaba a un metro, dio un salto que provocó el asombro de todos los presentes, incluido el propio Sairaorg.

Cuando Issei llegó al tablero, hizo un mate con tal saña y fuerza que rompió el tablero de cristal. Al caer empujo a Sairaorg, que se había puesto justo debajo, tirándolo al suelo mientras los cristales caían sobre ambos.

El estadio entero estalló en aplausos y ovaciones para Issei, el cual miró a su hermano mayor arrogante.

-Que pasada.- admitió Sairaorg - ¿Quién te ha enseñado eso?

-Lo siento Sairaorg. Debe ser el súper zumo de Diablo que me dio papá. – explicó mientras sacaba la petaca de su pantalón.

-¡¿Súper zumo de Diablo?! – Exclamó sorprendido Sairaorg mientras le quitaba la petaca de las manos - ¡Trae aquí, imbécil!

-¡No te lo tomes!

Pero Sairaorg no hizo caso. Destapó la petaca y posó sus labios. Pero entonces pasó algo que no solo le sorprendió a él, sino que también a todo el público. El árbitro se apartó la petaca de la boca, pero entonces todos pudieron ver el cuerpo de Sairaorg, el cual salía de la garganta del humano y desaparecía a través del cuello de la petaca.

Cuando todo el cuerpo de Diablo fue absorbido por la petaca, el humano cayó desmayado y la petaca cayó de sus manos.

-¡Esto es mejor que esa mierda de David Copperfield! – gritó alguien del público.

Al ver que había logrado atrapar a su hermano, Issei salió de su ensoñación y cogió la petaca.

-¡Eres un cerdo Issei! ¡Aquí no hay súper zumo de Diablo! – gritaba Sairaorg desde dentro de la petaca.

Sonriéndole arrogante, Issei cerró la petaca, observándola contento de sí mismo.

-"Sairaorg atrapado. Ya solo queda Vali"

-¡Sable Issei! – Ante el grito cercano, Issei dejó de mirar la petaca para fijar su vista en dos hermosas rockeras, que le saludaban con el típico saludo de los rockeros - ¡Somos tus esclavas para siempre! – exclamaron al unísono.

XXXXX

Esa misma noche, en el apartamento de Issei y Kiba, se celebraba una pequeña fiesta en honor a Issei y su logro. Los presentes eran; Issei, Kiba, Kuroka, Akeno y Rias. El dúo femenino había llevado una tarta de chocolate que tenía dibujadas unas llamas con el nombre de Issei.

Issei y Kuroka disfrutaban de la deliciosa tarta. Akeno partía un nuevo trozo mientras Rias ponía un disco de Ozzy. Kiba, por su parte, intentaba terminar de aclararse.

-Entonces tu padre es el Diablo. – le dijo a Issei.

-Exacto.

-Y tú eres una gata que puede hablar.

-Y más cosas. – sonrió Kuroka mientras terminaba de devorar su trozo.

-¿Y quiénes sois vosotras?

-Solo unas fans de Ise y del trabajo de su padre. – respondió Akeno mientras ponía su mano en su mejilla.

-Oye Ise. – le llamó Rias. El castaño se giró, mirando a la pelirroja - ¿Qué intenta decir Ozzy? – preguntó mientras giraba el disco del tocadiscos en dirección contraria.

-Nada de nada. Ozzy no mandaba mensajes ocultos. – Negó divertido, levantándose de su asiento, caminando hacia una estantería – Pero alucinad con esto. – Sacó un álbum – Chicago.

Akeno y Rias le miraron sin entender mientras Kuroka se carcajeaba. Issei puso el disco, eligió una canción en particular y dejó que la música empezara a sonar. Kiba miró a Akeno.

-Me encanta esta canción. Es preciosa. – le dijo.

Entonces Issei la detuvo y empezó a girarla en sentido contrario. Para sorpresa de los humanos, esta vez sí que había un mensaje oculto.

-Os ordeno en nombre de Lucifer, que derraméis la sangre de los inocentes.

Kiba estaba con la boca abierta. Ese grupo que tanto le gustaba y tenía hermosas letras… resulta que tenía ese aterrador mensaje oculto. Rias y Akeno observaban alucinadas y sonrientes al castaño.

-Ahí va, que fuerte. Chicago sí que mola. ¡Jajajaja!

-Que pasada Ise. – sonrió Rias mientras levantaba la mano, la cual choco con la de Issei.

Las risas no tardaron en inundar el lugar. Kiba, intentando recomponerse, le dio una probada a la tarta preparada por las chicas, pero notó un extraño sabor.

-Hum. Oye, esta tarta, sabe cómo rara.

-Es que le he echado una buena bolsa de maría…

-¡!

-Para alegra un poquito la fiesta.

-No me jodas. – comentó sorprendida Kuroka.

-¿Quién es María? – preguntó ingenuo Issei.

-¿María? ¡Pues la que da alegría! ¡Jajajaja! – se carcajeó Kuroka.

Durante las horas siguientes, el apartamento se volvió un caos. Con el ánimo por las nubes, gracias sobre todo a su amiga María, el quinteto no dejaba de hacer burradas y locuras. En no se sabe qué momento, pues la noche ya estaba cerrada, Rias le pedía a Issei que repitiera algo.

-Venga Ise, hazlo otra vez.

-¡Eso! ¡Otra vez, otra vez! – suplicó Akeno.

-Es que me empezar a doler. – se rio Issei desde el suelo.

-Venga Ise. Por fiii.

-Vale. Está bien. Pero la última.

Mientras se reían, el castaño se incorporó y, ante la mirada de todos, empezó a girar su cuello trescientos sesenta grados. Las carcajadas no tardaron en salir.

-¡Joder!

-¡Como mola!

-¡Da cosa!

Issei, carcajeándose también, se volvió a tumbar en el suelo.

-Madre mía, yo me corría juergas como estas con mi pequeña hermanita. ¡Nos cogíamos tales pedos que luego no nos acordábamos de nada! ¡Joder como se cabrearon mis padres!

-¿Es pequeña?

-Si fuera humana tendría unos quince.

-¡Jajajaja!

-Sabéis… - Kiba tomó la palabra – una vez me enamoré. Pero ella dijo que no era fiable y ella necesitaba eso.

-¿No sería él, en vez de ella? – le corrigió Rias con una sonrisa burlona.

-… graciosa. – murmuró con sonrisa fingida Kiba.

-¡Te ha pillado Kiba! ¡Jajajaja! – dijo Kuroka.

Issei dejó de reírse un momento y se cayó. No dijo nada durante unos segundos y se quedó con la mirada perdida.

-¿Ei? ¿Cómo te sientes? – le preguntó Akeno.

-Pues un poco raro. Me siento mal por lo que pasó con Asia.

-¿Qué pasa? ¿Te hizo daño? ¿Quieres llorar en mi hombro? – le ofreció Kiba.

-Tranquilízate reina.

-¡Ogh, déjame en paz, Rias!

-¡Jajajaja! ¡Le ha dicho reina! ¡Jajajaja!

-En verdad me gustaría disculparme con ella. Me lo estaba pasando bien, hasta que me encontré con Vali, y me hizo decirle cosas muy feas.

-Oye Ise, quizás es que te sientes culpable. – Comentó Kuroka - ¡Pero yo que voy a saber que ni veo ni siento! ¡Que llevo un colocón del quince! ¡Jajajaja!

Rias y Akeno también se rieron, hasta que la morena cayó en algo.

-¡Hostias! ¡Que Ozzy toca dentro de quince minutos! – Exclamó alarmada mientras miraba el reloj - ¡Vámonos ya!

-Joder, es verdad. – Masculló Rias – Oye Ise, puede que eso te anime. ¡Anda, vente!

-Lo lamento chicas, pero no estoy en condiciones de concentrarme en Ozzy y su música como él se merece. Lo lamento. – se disculpó poniéndose de pie.

Ambas mujeres se miraron con desilusión.

-Pues vaya. Si has de sentirte mal. En este caso no pasa nada. ¡Pero a la próxima te vienes! – sonrió Akeno.

-Eso mismo. Venga, corre, discúlpate, y luego te vienes. ¿Va?

-Es una buena idea Rias. Veré que hago.

Primero Rias y luego Akeno se despidieron de Issei dándole un abrazo y un beso bastante cerca de los labios. Kuroka le miró con una leve sonrisa mientras se tumbaba cómoda en el sofá.

-Bueno, pues ya puedes estar fresco mañana Ise. Nos iremos a buscar a Vali… a primera hora. Ale, buenas noches.

-Buenas noches Kuroka. Has eso de dormir.

Kuroka roncó y empezó a cantar un 'la, la, la, la, lalaaa'. Por el ritmo se podía saber que era la canción de Freddy Krueger.

-Esto sí que es lo más horrible que he visto en toda mi vida. – Murmuró Kiba - ¿Entonces? ¿Qué vas a hacer? – le preguntó a Issei.

-… voy a ir a disculparme.

-Venga. Ve machote.

-Nos vemos Kiba.

Dicho esto se marchó del apartamento, tambaleándose un poco.

XXXXX

Issei caminó por las largas calles de la ciudad hasta el lugar donde vivía Asia. El edificio era uno de apartamentos parecido al suyo. Una entrada principal y varias escaleras de servicio. Tenía claro que Asia no le iba a recibir con los brazos abiertos, por lo que tendría que subir por la escalera de servicio.

Empezó entonces su ascenso piso a piso. Siguiendo el olor que recordaba de la rubia, Issei se asomó por una ventana del primer piso. Fue en ese momento cuando deseo por primera vez no tener vista.

Dentro del apartamento había un hombre. Tenía el cabello corto y su nombre era Gasper. A Issei no solo le extrañó que llevara diminuta lencería femenina, sino también el decorado del lugar. Un esqueleto, esperaba que falso, juguetes que usaban las dominatriz, cuadros con pinturas escalofriantes y otras que no hacían falta mencionar.

-Oh, hola. – saludó con tono sensual el travesti.

-H-hola.

-¿Quieres pasar?

-No, gracias. En realidad busco a una chica llamada Asia.

-¿Asia Argento? Dos pisos más arriba guapetón.

-Gracias. Buena suerte con lo de frotarte los pezones.

-No necesito suerte. Se hacerlo. – dicho esto empezó a frotárselos.

-Y-ya veo. – murmuró mientras seguía subiendo por las escaleras.

Sin duda le sería muy difícil olvidar aquello. Siguió el ascenso durante dos pisos, tal y como le había dicho el travesti. Fue entonces que, al llegar a su destino, la vio.

Asia llevaba un pijama rosado. Tenía varios muñecos de peluche en su habitación y estaba jugando con uno de ellos. Para cualquiera que la viese, adorable seria la palabra que usaría para describir lo que estaba viendo.

Inspirando profundamente golpeó dos veces el cristal. Asia dio un brinco y se fijó en él.

-¿Issei?

-Hola Asia.

-Espera un momento. – le pidió mientras se levantaba y cogía algo.

-De acuerdo. – esperó pacientemente, de cuclillas, hasta que ella abriera la ventana. Una vez que ya no había objeto alguno separándoles, saludó – Hola.

En ese preciso momento, Asia sacó un spray de pimienta y se lo roció en los ojos.

-¡Toma esto! – gritó enojada.

-¡Joder como duele! ¡Quema mucho! – gritó de dolor mientras se frotaba los ojos.

-¡¿Cómo se te ocurre volver?!

-¡Yo solo quería disculparme, pero no quedarme ciego! – intentaba explicarse mientras se movía sin ver.

Fue entonces que, al dar varios pasos hacia atrás, se cayó por la barandilla. Al ver como caía, Asia salió de su habitación y se asomó por la barandilla.

-¡Ay por Dios! ¡Issei! ¡No te mueras!

Fue entonces que, de algún modo, Issei detuvo su caída a menos de un metro del suelo.

-¿Issei? – Escuchó el llamado de Asia desde arriba - ¿Estás muerto?

El joven Diablo, el cual tenía los ojos llorosos, miró a uno y otro lado, observando alucinado que estaba flotando.

-¡No! ¡No estoy muerto! ¡Me parece que estoy flotando! – dijo mientras empezaba a elevarse.

-¿Flotando? ¿Cómo que flotando?

-No tengo ni idea. Es posible que sea gracias a la tarta que he comido hace poco.

-Vale, pues no debería estar alucinada… ¡pero lo estoy!

-No te creas que eres la única que lo está flipando.

Mientras flotaba dejó de estar boca arriba para estar boca abajo. Para su desgracia volvió a equivocarse de piso, encontrándose con el travesti, que ahora se echaba cera caliente encima.

-Te has vuelto a equivocar. – le dijo Gasper.

-Oh, lo lamento. Sigue con lo tuyo. - Y siguió elevándose lentamente hasta estar frente a Asia – Hola nuevamente. – Saludó, pero ahora se llevó un puñetazo en toda la nariz - ¡Joder! ¡Corta el rollo!

-¡Oye guapo, porque flotes no voy a perdonarte lo del nabo en el huerto!

-Ese no era yo. Estaba poseído por mi hermano Vali. – explicó mientras se acercaba poco a poco, pues Asia le apuntaba con el spray de pimienta.

-¿Cómo que poseído?

-¿Recuerdas que te dije que mi padre estaba en el Infierno? Pues es porque es el Diablo. Él quiere seguir en el Trono otros diez mil años, pero a mis hermanos no les gustó nada de nada. Salieron del Infierno, congelando la Entrada, y ahora mi padre se está descomponiendo.

-El Diablo… - murmuró Asia sin creérselo.

-Y yo quiero mucho a mi padre, ¿sabes? Así que he venido a la Tierra para llevar a mis hermanos de vuelta, a rastras si hace falta.

-Ahora entiendo lo del muy al sur. – murmuró mientras bajaba el spray.

-¡Exacto!

-… Hum, no sé si debo creerte.

-¡¿Cómo coño no me vas a creer?! ¡Estoy volando, hostias! – exclamó incrédulo mientras descendía.

-¡Vale, vale, te creo! Vuelve a subir.

Issei la miraba con el ceño fruncido mientras volvía a elevarse. Entonces avanzo, haciendo retroceder a Asia, y se posó nuevamente sobre las escaleras.

-Gracias por creerme. – Modificó la mueca por una sonrisa – Eres la primera amiga que hice aquí y te tengo bastante cariño. Nuevamente quiero disculparme por lo que mi hermano me hizo decirte.

-Yo… la verdad… no sé qué pensar ahora mismo…

-Ven conmigo. Yo puedo darte el poder. – le ofreció su mano sonriente.

Un poco dubitativa, Asia se la cogió y, para su asombro, empezó a elevarse. Issei guio a Asia por los cielos de New York. Fue un momento agradable para ambos. Además, gracias a eso, Asia se convenció de que Issei no era en realidad una mala persona.

-¡Mira, es el Empire State! – señaló la rubia el icónico edificio.

-¡Y ahí está el Pollo Popeye! – señaló el castaño el puesto de venta.

Desde las calles, Dulio se detuvo y observó el cielo, más precisamente donde estaban Issei y Asia.

-¡El Diablo esta sobre nosotros! ¡Y lleva con él una puta maligna!

Entonces escuchó un ruido y luego…

SPLASH

CRASH

Una boca de agua se había roto, el agua salió disparada, golpeando al ciego, enviándolo varios metros hacia atrás, rompiendo un escaparate.

-¿Has sido tú? – preguntó asombrada Asia.

-Nadie llama a una amiga mía puta maligna. – se carcajeó Issei.

XXXXX

Esa noche, luego de hacer las paces con Asia, Issei se encontró de mejor humor para ir al concierto de Ozzy. Esa noche se lo pasó de fábula junto a Rias y Akeno, que llevaban un poco del pastel. No supo en que momento el mundo se convirtió en un lugar de colorines.

A la mañana siguiente Issei se despertó en un cuarto ajeno.

-Hum. Joder que bien me siento esta mañana. Incluso mejor que las otras. – sonrió.

-Hum.

Escuchó un gemido y miró a ambos lados. En la cama, junto a él, estaban Rias y Akeno totalmente desnudas. El asombro no abandonó el rostro de Issei durante varios segundos, pero luego dio paso a una sonrisa de victoria.

-"¡Ole, ole y ole!" – gritó para sí mismo.

Entonces cogió su ropa y abandonó el piso. Había quedado con Kuroka para ir en busca de Vali.

XXXXX

Por su parte, Kiba y Kuroka veían la tele con gran preocupación, pues el telediario nuevamente daba una asombrosa noticia.

-*Buenos días, New York. Esto es un avance informativo. Un espantoso crimen ha dado lugar a una recompensa record de quince millones por la captura de este sujeto. – al lado de la presentadora salió una foto de Issei. Kiba se tapó la boca, asombrado – Nadie sabe cómo se llama, pero se ha ganado el sobrenombre de 'El monstruo'. Hay que considerarlo armado y es tremendamente peligroso. Estas son las palabras del jefe de la policía.*

La imagen dio paso a la entrevista del jefe de policía. Desde la misma comisaria, un montón de periodistas grababan las palabras del hombre.

-*El hombre que causó sensación anoche no es un héroe. De hecho es un asesino de masas.* - y mostró una foto de Issei.

-Ufff. Esto no me gusta nada. – murmuró preocupado el rubio.

-Joder. ¿Dónde coño estará? – masculló Kuroka.

La imagen de la tele descendió hasta los pies del hombre, mostrando que estaba descalzo sobre una plancha a máxima potencia.

-Como suponía. Es una trampa. Ise, ¿Dónde estás?

XXXXX

En alguna parte de la ciudad, Issei caminaba con un gran humor y una gran sonrisa, saludando a todo el que se encontraba por delante. En un puesto chino de flores se detuvo a olerlas. Entonces vio que los dueños, un matrimonio de orientales, le miraban mientras cuchicheaban entre ellos.

-Cariño, mira. Es el monstruo. – dijeron en su propio idioma.

-Buenos días amigos. – saludó en el mismo.

-¡Tu llama a la policía y yo le golpeare con una pala! – le dijo el marido a su mujer.

Frunciendo el ceño confuso, Issei decidió que lo mejor era alejarse de ahí. Para su sorpresa, los orientales empezaron a llamarle 'El Monstruo'. Conforme iba caminando, con los viejos detrás, más gente se le iba uniendo, llamándole del mismo modo.

Al final, debido a toda la gente que se les había unido, tuvo que empezar a correr. Incluso discapacitados en silla de ruedas se le unieron. Entonces empezó a correr cuesta abajo. Debido a que los discapacitados iban a toda pastilla, estaban cerca de darle caza.

Entonces Issei giró bruscamente, metiéndose en un callejón. Debido a que no podían parar, estos se estamparon contra un pequeño autobús. La gente pasó de largo del callejón en el cual Issei estaba escondido.

-¿Qué demonios está pasando? Con lo bien que había empezado el día. – masculló sin entender.

Pensando que se había librado, pudo relajarse un poco. Pero, para su desgracia, el chino cabrón le vio, llamando al resto.

-"Puto chino de mierda"

Los perseguidores entraron al callejón despacio. Pueden que fueran muchos, pero se guiaban por lo dicho en las noticias.

-¡Joder, dejadme en paz, pesados! ¡No soy un monstruo! – Gritaba, pero no le hacían caso – "Mierda, que hago… ¡Un momento!" Libera el Mal. – susurró.

Entonces sus ojos volvieron a brillar en fuego. Para sorpresa y terror de los humanos, Issei se dividió en cientos de pequeñas arañas con su cara. La gente empezó a gritar y salir pitando del callejón, intentando que ninguna de esas arañas les atrapase.

XXXXX

En el apartamento, Kiba y Kuroka buscaban por internet y la tele alguna noticia de Issei.

-No encuentro nada. – decía Kiba mientras dejaba el portátil en la mesa y se sentaba en el sofá.

-En la tele tampoco dicen nada. – dijo Kuroka.

Fue entonces que, para terror del rubio, un montón de arañas aparecieron por debajo de su puerta. Pero entonces estas arañas empezaron a unirse hasta crear nuevamente el cuerpo de Issei.

-¡Kuroka, tengo un problema muy gordo!

-Joder que susto. – murmuró Kiba recuperándose del ataque de pánico.

-Estas de mierda hasta el cuello. Ven, fíjate.

Issei se acercó y se puso junto a Kiba. Por la tele, el jefe de policía mostraba un video sobre lo que supuestamente Issei había hecho luego del partido. En ella se veía a Issei disparando con metralleta en un local.

-¡Ese no soy yo! ¡Obviamente es de una película de gánsteres! ¡Esto es cosa de Vali!

-Lo tienes jodido. – Le dijo Kuroka - ¡Le ha puesto tu careto al malo de 'El precio del poder'! Al menos tiene gusto por buenas pelis.

-Coincido con ella. Es una de las tres mejores películas de De Palma. – comentó Kiba.

Fue entonces cuando tocaron la puerta varias veces, asustando al trio.

-No me jodas que ya te han localizado. – murmuró asombrada Kuroka – Que rápido.

-¡Ise, Kiba, Kuroka, somos nosotras! – reconocieron la voz de Rias.

-¡Dejadnos pasar!

Aliviado, Issei no tardo en abrirles la puerta. Al instante ambas entraron en el apartamento.

-Eres malo Ise. – le regañó Akeno – Nosotras que esperábamos encontrarte con nosotras para el polvo matutino y no estabas.

Desde su sitio, Kuroka miró al trio con mal gesto.

-¡Akeno, no es momento para eso! Hemos visto las noticias. Y hay mogollón de gente que viene hacia aquí.

-Oh Dios. Es como si siguieran un rastro de mierda gigante de insecto. – comentó Kiba mientras miraba por la ventana, viendo el mogollón de gente que había en la calle.

-¿Y qué hacemos ahora Kuroka? – le preguntó Akeno.

-Pues no sé. Esto… como que me viene un pelín grande, ¿sabéis?

-¿Qué haría tu viejo? – le preguntó Rias a Issei.

-¡Claro! ¡Esa es una gran idea! ¡Se lo preguntaré! ¡Ahora matadme!

-¿Estas de coña?

-¡No! ¡Va en serio! ¡Quedamos a las doce en la estación Gran Central! ¡Y ahora os lo ordeno, matadme!

Con un brillo en los ojos, ambas mujeres cogieron al Diablo.

-¡Pos vale!

Corrieron hacia la encimera, estampando con toda su fuerza la cabeza de Issei en ella. Ambas esperaban abrirle la cabeza y matarlo pero, para su descontento, eso no había sido suficiente.

-Ohhh, duele mogollón, pero sigo vivo. – murmuró Issei muy adolorido.

Kiba se enderezó y giró lentamente.

-Siempre he querido matar a alguien. ¿Me dejas probar?

Los cuatro le miraron con asombro, pero accedieron. Kiba llenó la bañera hasta arriba y sumergió a Issei en ella. Al principio no pasó nada, hasta que Issei se quedó sin aire, pero Kiba no le iba a dejar respirar.

-¡Me las vas a pagar! ¡Me arruinaste la vida! – gritaba el rubio mientras se reía disfrutando.

Rias y Akeno se descojonaban junto a él, mirándole con un nuevo respeto.

XXXXX

En el salón del Trono, el yayo Rizevim, Saji Cara-teta y mala copia de Chewbacca jugaban una partida de póker mientras el resto de demonios veían.

-Colega, has perdido. ¡Escalera de color! – Exclamaba victorioso Rizevim - ¡Fuera el sujetador! – Saji Cara-teta les miraba ofendido - ¡Joder, no había visto un par de melones tan grandes desde la feria de mi pueblo!

Las carcajadas de los demás jugadores no se hicieron de esperar.

Issei, siendo ajeno a eso, caminó hasta al Trono. Pero, en cuanto vio a su padre, supo que realmente no le quedaba mucho tiempo.

Sirzechs no tenía cuerpo de cintura para abajo y su aspecto era decrepito.

-Joder papá, que mala cara tienes. – comentó asustado.

-Hijo, no tengo piernas, no tengo caderas, solo tengo una oreja. – Pero esta se desprendió – Ya no tengo orejas.

Grayfia cogió la oreja y miró duramente a Issei.

-Ala, ya no tiene orejas. ¿Estas contento?

-¡¿Y qué quieres que haga?! ¡Ya he atrapado a Sairaorg, pero Vali ha puesto a TODA la ciudad en mi contra!

-¡No te oigo Ise! – gritó Sirzechs.

-Probando, probando. – decía Grayfia a la oreja desprendida.

-¡Pónmela, pónmela!

-Ise, por la pinta que tiene te queda hasta media noche. Vuelve ahí arriba y salva a tu padre. ¡Vamos!

-¡Yo te salvare, papá! – gritó Issei mientras corría nuevamente hacia la Entrada de fuego.

Su corazón se estremecía con los gritos de dolor de su padre.