Esta historia está inspirada en la novela "A song of ice and fire" del escritor George R. R. Martin. Por ende, los personajes no me pertenecen, ya que son propiedad de George R. R. Martin.
"Invierno en Llamas"
Capítulo 3
—Su ejército está disponible y preparado para cuando usted dé la orden de atacar Desembarco del rey en el momento que lo desee, su majestad—dijo Tyrion una vez que hizo su movida sobre el tablero de ajedrez.
Le miré directamente a los ojos en cuanto escuché sus últimas palabras.
—Esas son buenas noticias—repliqué mientras elevaba una ceja en señal de satisfacción y dibujaba una leve sonrisa en mis labios—¿Algún consejo una vez que tengamos a Cersei Lannister en nuestras manos?—le pregunté sin dejar de mirarle directamente.
Tyrion me sostuvo la mirada y esbozó una pequeña, pero sínica sonrisa.
—Eliminarla—respondió sin remordimiento alguno mientras se llevaba un trago de vino a los labios.
Le observé por un momento y le sonreí ampliamente. Posé mis ojos nuevamente sobre el tablero de ajedrez y analicé detalladamente mi siguiente movimiento, pero su voz me desconcentró drásticamente, una vez más.
—Si disculpa mi atrevimiento, su alteza—dijo para captar mi atención—, pero es mi deber recodarle que los preparativos para la ceremonia matrimonial están prácticamente a la vuelta de la esquina.
Mis intentos de una buena estrategia para ganar esa partida de ajedrez se desvanecieron en cuanto escuché las últimas palabras que salieron de sus labios. Por alguna extraña razón, había olvidado por completo ese detalle, ya que en mis últimos días de estadía en Invernalia habían sido, hasta el momento, los mejores que había pasado en compañía de Jon Snow, el Rey del Norte. Sin embargo, me vi en la necesidad de recapacitar y comenzar a pensar en él como mi esposo y aliado en batalla.
—No es ningún atrevimiento—repliqué inmediatamente—, cómo lo dices, es tu deber—le dije mientras le mostraba mis dientes.
Tyrion me miró directamente a los ojos por un segundo.
—¿Así que nuestro Rey de Norte acudió a la llamada de auxilio de su antiguo hogar y destino, la Guarda de la Noche?
Suavicé las facciones de mi rostro al recordar que, efectivamente, en ese momento me encontraba en Invernalia sin la compañía y presencia de Jon Snow.
—Estás en lo correcto—respondí sin dudarlo—, sí mal no lo recuerdo, Jon llegó a adjudicarse el titulo de Lord Comandante—continué hablando sin dejar de mirarle directamente—, creo que es su deber ayudarles, por la confianza que depositaron sobre su persona al nombrarlo su comandante.
—Era lo menos que podía recibir después de regresar a la vida por ser traicionado y apuñalado por sus colegas—dijo sin dejar de verme.
Era cierto. El regreso de Jon Snow a la vida después de haber sido traicionado y apuñalado por sus compañeros de la Guardia de la noche, fue sin duda, lo que llamó mi atención sobre el actual Rey del Norte. No podía negar que encontré fascinante el hecho de establecer una alianza con su ejército y sobre todo, con su persona. También tenía que reconocer y aceptar el deseo que brotó una vez que nuestras miradas se cruzaron por primera vez, y fue el querer conocerlo mucho más allá de su perfecta e inquebrantable actitud.
—Eso fue lamentable—dije volviendo mis ojos nuevamente sobre el tablero de ajedrez—Sin embargo, creo que eso ya quedo en el pasado de Jon—terminé de decir una vez que detecté mi siguiente movimiento.
—Estoy totalmente de acuerdo con usted, su majestad—exclamó Tyrion ante mis últimas palabras—No tiene de que preocuparse, le aseguro que Jon Snow regresará sano y salvo.
Le sonreí ampliamente por sus últimas palabras y quedamos en silencio por unos leves segundos, tratando de localizar nuestras mejores movidas e intentar encontrar un ganador para nuestras partida de ajedrez. Sin embargo, decidí interrumpir el momento una vez que me decidí hablar nuevamente.
—Y dime, Tyrion—dije para romper el silencio y, obviamente, obtener su atención—¿Has hablado con Sansa Stark en estos días?—le pregunté una vez que le miré directamente a los ojos.
Pude observar el momento en el cual no logró replicar inmediatamente ante mi última pregunta.
—No he tenido el placer de toparme con Lady Sansa por los pasillos de Invernalia—logró contestar a mi pregunta—¿Existe algún motivo especial por el cual debería hablar con ella?—preguntó rápidamente sin dudarlo.
Dude por un momento en contarle sobre el último encuentro que sostuve con Sansa Stark. Sin embargo, la confianza que tenía en Tyrion Lannister se hizo presente en ese momento y decidí hablar abiertamente sobre la importante decisión que tenía que tomar la hermana de Jon Snow sobre el destino de una inocente criatura.
—Así que le propuse, que sí tomaba la decisión de tener al bebé, yo me haría responsable de educarlo y criarlo bajo mi tutela—terminé de contarle sobre el desafortunado incidente de la mujer, que una vez fue su esposa.
Tyrion tardó unos leves segundos en procesar toda la información que le había proporcionado sobre el problema de Sansa Stark. Aclaró su garganta y se llevó un trago de vino a los labios.
—Es una decisión muy noble de su parte, su alteza—por fin pudo articular palabra alguna en cuanto terminó de beber su vino—Sin embargo, debo preguntar: ¿Jon Snow sabe sobre el problema de su hermana?
—Por supuesto que no—contesté en automático y me levanté de mi silla de un sólo movimiento—Sansa depositó en mí una gran confianza al haber acudido y solicitar solamente mí ayuda antes que la de su hermano—terminé de decir una vez que me volví sobre mi lugar para verle directamente a los ojos—Ella misma me rogó que nada de esto llegará a los oídos de su hermano.
—Déjeme darle un consejo—comenzó hablar—, le recomiendo que lo hablé con Jon Snow—me sugirió—, ya que es mi deber el recodarle que va a ser su futuro esposo y no creo que sea buena idea mantener ninguna clase de secretos entre ustedes—posó nuevamente sus ojos sobre mi rostro—La confianza y, una buena comunicación, son las principales bases de un buen matrimonio.
Continué mirándolo fijamente sin poder emitir alguna palabra coherente ante su consejo matrimonial. De alguna manera, tenía que aceptar que su consejo era bueno. La confianza y comunicación eran necesarias sí se deseaba mantener un buen matrimonio, sin mentiras, engaños o traiciones. Sin embargo, el sonido de la puerta nos interrumpió descaradamente provocando que volviera mis ojos directamente a la persona que se atrevió a irrumpir en el lugar.
—Lamento mucho interrumpir, mi Reina—dijo Melissandei desde la entrada de mi habitación—, pero Lady Sansa solicita hablar con usted.
Deposité nuevamente mis ojos sobre Tyrion y elevé una ceja en señal de positivismo. Él por su parte extendió sus brazos en señal de estar totalmente de acuerdo con aceptar la petición de Sansa Stark.
—Hazla pasar, Melissandei—le dije mientras asentía con un leve movimiento de mi cabeza.
—Cómo lo desee, su alteza.
De un momento a otro, Sansa Stark apareció a la entrada de mi habitación. Una vez que cerró la puerta tras ella, quedó en un largo silencio, el cual no duró por mucho tiempo, ya que Tyrion decidió hablar.
—Lady Sansa—dijo para captar su atención—No sabe el placer y la enorme alegría que me da el saber que, desde nuestro último y desafortunado encuentro, usted haya podido regresa a Invernalia y estar alado de su hermano, el Rey del Norte—terminó de decir en cuanto se levantó de su lugar para emprender camino hacia su dirección.
Una vez que Tyrion se detuvo a unos cuantos pasos de distancia de Sansa Stark, pude observar cómo ella no fue capaz de replicar inmediatamente hacia las nobles y sinceras palabras que salieron de los labios del hombre, el cual una vez fue su esposo.
—Tyrion—por fin pudo emitir palabra alguna—, le agradezco mucho sus nobles palabras—continuó hablando mientras le miraba directamente a los ojos—, sin embargo, necesito hablar con Daenerys a solas—terminó de decir sin despegar sus azules ojos de Tyrion.
Tyrion esbozó una sonrisa e inmediatamente se volvió sobre su lugar e hizo un leve movimiento hacia mi presencia para hacerme saber que se retiraría del lugar para dejarnos a solas, no sin antes despedirse apropiadamente de Sansa Stark.
—Milady—dijo una vez que volvió su cuerpo nuevamente en su dirección—Espero que la decisión que haya tomado sea la correcta y no se arrepienta de ello—terminó de decir inclinando delicadamente su cuerpo en señal de respeto, para después abandonar la habitación inmediatamente.
Una vez que se escuchó el sonido de la puerta cerrar, pude observar cómo Sansa quedó atónita ante las últimas palabras de Tyrion Lanniester. Sin embargo, logró depositar sus ojos sobre mi dirección para comenzar a hablar.
—¿Tyrion sabe…—comenzó a formular palabra, pero me atreví a interrumpirla drásticamente.
—Sí—respondí rápidamente sin dudarlo—, pero te aseguró que no tienes de que preocuparte sobre él—continué hablando—, te puedo jurar por mi vida que Tyrion es incapaz de revelar tu problema—terminé de decir sin dudar de mis palabras.
Sansa meditó por un momento mis últimas palabras. Tragó un poco de saliva y depositó las palmas de sus manos sobre su vientre.
—Sansa—me atreví a hablar—, nuevamente te digo que sea la decisión que hayas tomando, te apoyaré sin reproche alguno—le dije sin intenciones de apartar mis ojos de su rostro.
Sansa reaccionó inmediatamente a las últimas palabras que salieron de mis labios y me miró directamente mientras esbozaba una leve y débil sonrisa de alivio.
—Sin embargo, me atrevo a expresarte mis deseos de contarle sobre tu decisión a Jon, una vez que lo hayas decidido—le confesé de golpe, provocando que desapareciera por completo la sonrisa de alivio de su rostro.
—No, por favor—replicó rápidamente—, no quiero que Jon me odié y piense que soy un monstruo por terminar con la vida de esta criatura.
Quedé atónita al poder escuchar salir de sus propios labios la decisión que había tomado. Debí reconocer que me decepcionó por completo la final decisión que tomó sobre el destino de la inocente criatura.
—¿Estás segura de ello, Sansa?—le pregunté una vez para reconfirmar por completo su decisión.
La hermana de Jon Snow se acercó lo más rápido posible hacia mi dirección sin despegar sus ojos llenos de desesperación y dolor al mismo tiempo. Me tomó de los brazos y comenzó a llorar.
—No—replicó entre lágrimas—, no estoy segura de nada—se dejó caer sobre el piso, provocando que yo también lo hiciera.
—Entonces déjame ayudarte, Sansa—le dije mientras posaba las palmas de mis manos sobre sus mejillas para que me mirará directamente a los ojos—No dejes que el amargo recuerdo de ese bastardo tomé la decisión sobre el destino de una inocente criatura, tienes que luchar y yo te voy ayudar—terminé de decirle con toda sinceridad y la envolví entre mis brazos, protegiéndola.
Sentí cómo Sansa hizo más fuerte su agarre contra mi cuerpo, como si fuera una pequeña niña asustada por el horrible monstro que habitaba bajo su cama. Sin embargo, el sonido de la puerta interrumpió nuevamente nuestro momento, dejando entrar a Jon a mi habitación. Una vez que lo hizo, nuestras miradas se cruzaron y fue inevitable no echarse a correr a nuestra dirección dejándome ver una confundida y preocupante expresión en su rostro en cuanto vio a Sansa llorar en mis brazos.
—Sansa ¿Qué tienes?—preguntó una vez que se arrodilló para estar a nuestra altura.
Sansa por su parte reaccionó inmediatamente ante la voz de su hermano Jon. Le miró directamente a los ojos y se abalanzó en su dirección para abrazarle.
—Lo siento mucho—dijo tomándole por el cuello mientras escondía su rostro de vergüenza sobre su pecho sin dejar de llorar—Perdóname, por favor.
Jon por su parte la abrazo fuertemente entre sus brazos y depositó una de sus manos sobre su cabeza en señal de consolación.
—Tranquila, no tengo nada que perdonarte. Todo estará bien—replicó mientras intentaba tranquilizar el llanto de su hermana menor.
Una vez que lo logró, no pasaron más de cinco minutos cuando Sansa cayó en un sueño profundo a causa de las lágrimas que había derramado por culpa de su inestable decisión. Entonces fue en ese momento que decidí contarle a Jon sobre el embarazo de su hermana y de la decisión que había tomando respecto a terminar con él.
—¿Por qué no acudió a mí?—preguntó Jon desde el otro lado de la cama mientras acariciaba el cabello de Sansa.
—Porque temía que la juzgarás y la odiarás por eso—le respondí para captar su atención.
Jon me miró directamente y esbozó una leve sonrisa.
—Yo jamás haría eso—replicó soltando un leve suspiro de resignación.
—Lo sé—dije rápidamente sin dudarlo y le mostré mis dientes.
—Gracias—fue lo último que salió de sus labios antes de volver a depositar sus ojos sobre Sansa.
El silencio se hizo presente por unos leves segundos, hasta que me atreví a interrumpirlo en el momento que decidí hablar nuevamente.
—Le prometí a Sansa que yo me haría cargo de criar bajo mi tutela al pequeño sí desistía en interrumpir su embarazo—hablé de golpe para captar nuevamente su atención, lo cual logré con éxito.
El Rey del Norte posó sus negros ojos sobre los míos para dejarme ver una expresión de asombro en el.
—¿Por qué?—preguntó sin dudarlo.
—Porque los niños no tiene la culpa de los actos impuros que cometen o cometieron sus padres—le respondí inmediatamente sin dejar de verle directamente a los ojos—, aunque desafortunadamente por situaciones desesperadas recurren a soluciones desesperadas sin prestar atención a las consecuencia, y por mala suerte o azares del destino, ellos llegan a pagar el precio por esos actos.
Jon escuchó con mucha atención mis últimas palabras, desvió por un momento sus negros ojos de mi dirección para posarlos sobre su hermana, meditó por un segundo y volvió sus ojos nuevamente sobre los míos.
—¿Cuál fue el precio que tuviste que pagar?—preguntó de golpe sin darme la oportunidad de formular una respuesta coherente y adecuada a su pregunta.
Ante su última pregunta lo recordé inmediatamente. Recordé el precio que tuve que pagar, recordé el momento que desperté de mi labor de parto, sólo para enterarme que había sido engañada por la bruja del clan, al haberle solicitado su ayuda para que Khal Drogo se recuperara de sus heridas y volviera a ser el mismo de antes, arrebatándome la vida del niño que llevaba en mi vientre.
—"Cuando el sol salga por el oeste y se ponga por el este—comencé a citar exactamente las mismas palabras que Mirra Maz Durr me dijo aquel día—, cuando los mares se sequen y las montañas se mezan como hojas al viento. Cuando tu vientre vuelva a agitarse y des a luz un niño vivo. Entonces volverá, no antes" —terminé de recitar sus palabras mientras desviaba por un segundo mis ojos de la dirección de Jon— Y con ello, se llevó la vida de el primer y único ser que cargué en mi vientre—le confesé una vez que volví nuevamente mis ojos hacia su dirección, sólo para descubrir que él aún me miraba fijamente.
—Debiste amarlo lo suficiente como para recurrir a los dones de esa bruja—me dijo mientras aún sostenía sus penetrantes ojos sobre los míos.
—¿Alguna vez has amado a alguien lo suficiente como para sufrir por ella?—pregunté espontáneamente.
Pude observar como las facciones de su rostro se suavizaron para darle entrada a una expresión de tristeza extrema, tanto que no pude evitar sentirme culpable por lo que mi pregunta le hizo sentir o recordar en ese momento.
—Lo siento. No fue mi intención que mi pregunta te incomodara—le dije con toda sinceridad.
Jon desvió por un segundo la mirada para después soltar una leve, pero profundo suspiro de resignación.
—Todos lo hemos hecho—respondió una vez que volvió sus ojos nuevamente hacia mi dirección.
Solamente le pude mostrar una leve sonrisa sobre mis labios en señal de estar totalmente de acuerdo con su última oración.
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Después de la afortunada aparición de Jon en medio de la inestable decisión de Sansa sobre su embarazo, le ayudó mucho a tomar la decisión correcta. Sin embargo, aún sostenía que las noches en Invernalia eran muy crueles para mí, pero en ese preciso momento pude soportarlo gracias a la caliente y cálida agua que estaban cubriendo todo mi cuerpo con su compasión. Recargué mi cabeza sobre la orilla de la tina de baño y me dejé llevar por la calidez del momento.
De alguna manera el estar en ese momento de relajación me ayudó a proyectar la imagen de la hermosa, pero tímida sonrisa del Rey del Norte. Fue inevitable el deseo de querer recorrer con mis propias manos todo su cuerpo, el cual descaradamente escondía de bajo de toda esa formal vestimenta, digna de un Rey. Posé las yemas de mis dedos encima de mi clavícula y comencé a descenderlos en dirección a mi pecho, pasando directo sobre mí estomago, hasta llegar a mi vientre. Me detuve de golpe por un momento al lograr recapacitar sobre lo que estaba a punto de hacer. El hecho de no haber estado en compañía de un hombre en mi cama durante los últimos meses, me estaba volviendo loca, más bien tenía que reconocer que no se trataba de cualquier hombre, ya que el hombre que estaba provocando que deseará auto complacerme era Jon Snow, y nadie más. Deseaba con todo mí ser que él, y solamente él, me ayudará a calmar estas enormes ganas de poseerlo. Llené las palmas de mis manos con un poco de agua para regular mi temperatura corporal, una vez que lo hice deje caer todo mi cuerpo sobre la tina de baño provocando que el agua cubriera todo mi cuerpo. Después de unos leves segundos salí nuevamente a la superficie dejando que el agua me cubriera de la altura de mi vientre hacia abajo y que mi largo cabello solamente cubriera mis pechos. Una vez que abrí mis ojos lentamente me topé con la silueta de Jon Snow frente a mí dejándome ver una expresión atónita sobre su rostro. Al principio creí que todo era un sueño, pero eso se disipó una vez que pudo emitir palabra alguna.
—Yo…lamento mucho mi inapropiada visita—comenzó a decir entre pausas, nervioso—, no fue mi intención—tragó un poco de saliva—Es sólo que llamé a su puerta y como no recibí respuesta, me preocupe por ti—terminó de decir desviado sus ojos de mi cuerpo semidesnudo.
Le observé por un momento y le sonreí ampliamente, ya que jamás me hubiera imaginado que Jon Snow, el caballeroso y decente Rey del Norte, en vez de echarse a correr al momento de ver a una mujer desnuda, se quedará para continuar observando.
—No hay nada que perdonar, Jon Snow—le dije mientras daba unos cuantos pasos hacia su dirección y elevaba una ceja sin dejar de verle provocativamente.
Jon posó nuevamente sus ojos negros sobre mi dirección al escuchar mis últimas palabras. Sin embargo, no fue capaz de emitir palabra alguna.
—¿Serías tan amable de pasarme ese trozo de tela para poder secar y cubrir mi cuerpo? —le pregunté una vez que entrelacé mis brazos a la altura de mi clavícula para poder descansar mi barbilla sobre ellos a la orilla de la tina de baño.
Pude observar el momento en que Jon reaccionó ante mi pregunta y se volvió hacia la dirección en donde se encontraba el trozo de tela que le había solicitado. Lo tomó entre sus largos dedos y lo extendió hacia mi dirección. También pude observa que aún se encontraba nervioso, más no incómodo por la situación. Tomé delicadamente el trozo de tela provocando que nuestras manos establecieran contacto directamente e hicieron que nuestras miradas se cruzarán.
—Sí lo desea puedes quedarte esta noche—le sugerí sin pensarlo dos veces. —Recuerda que después de todo, vamos a ser marido y mujer—terminé de sugerirle mirándole directamente a los ojos.
Pude observar como Jon tragaba un poco de saliva ante mi atrevida propuesta tan tentadora de mi parte.
—Mi intención no es faltarte al respecto, Daenerys—logró articular palabra alguna—, ni mucho menos que pienses que no te deseo—dijo clavando sus ojos negros sobre los míos—, pero mi padre me enseño a respetar a las mujeres y no quiero arruinarlo—terminó de decir una vez que soltó el trozo de tela y dio unos pasos hacia atrás.
Le sostuve la mirada por un segundo y me mordí el labio inferior.
—No cabe duda que no me equivoqué en elegirte como aliado y esposo—le confesé una vez que eché mi cuerpo hacia atrás para recargarlo a la otra orilla de la tina de baño.
—Sí me disculpa, su majestad—replicó Jon volviéndose sobre su dirección y emprender camino a la salida.
Una vez que abandonó el lugar y me dejó completamente sola, no pude evitar soltar una leve risita de nervios para después soltar un profundo, pero pequeño suspiro ante la tensa situación que se presentó hace un par de segundos, que obviamente fue muy excitante para mí persona. De alguna maldita manera tenía que reconocer y aceptar que ningún hombre llego a provocar lo que Jon Snow provocaba en mí con cada una de sus delicadas y respetuosas palabras y, acciones. No había duda que me estaba enamorando profundamente del Rey del Norte.
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Jon Snow
Caminé rápidamente por el pasillo de Invernalia, el cual siempre me llevaba directo a mi habitación. Una vez que llegué a mi habitación, cerré la puerta tras mi espalda, y no pude evitar no volver a reproducir en mi cabeza la imagen de Daenerys en la habitación de baño. Di unos leves pasos hacia mi cama y me senté a la orilla de ella, me quite de encima mi abrigo de piel y lo dejé caer al suelo. De un sólo movimiento eché mi cuerpo hacia atrás y posé mis ojos hacia el techo. Dios, hacía mucho tiempo que ninguna mujer provocaba lo que la madre de Dragones me hacía sentir cada vez que la tenía cerca de mí.
—Idiota—me dije a mismo mientras soltaba una estúpida sonrisa al aire.
Tenía que reconocer, que sí aún fuera Lord comandante y parte de la Guardia de la noche, Daenerys Targaryen sería la segunda mujer que pondría en duda mis votos de no poseer esposa ni engendrar hijos. Cubrí mi rostro con las palmas de mi manos y solté un leve, pero profundo suspiro de resignación al estarme lamentando por no haber aceptado su invitación de hace unos momentos.
Continuará…
Notas de la autora (LiLiCo): Hola, mis queridas (os) lectores. Principalmente quiero agradecer sus reviews, follows y favorites que me han llegado en los últimos días. Bueno, en esté capitulo quería dejar en claro la decisión de Sansa sobre su embarazo de una vez, y sobre todo, indagar más en los lazos familiares que existen entre Jon y Sansa, a pesar de que no son familia por sangre. Por otra parte, también quería explorar y sacar el dado sensual y provocativo que posee nuestra madre de Dragones (Vamos, todos sabemos que esa mujer es una tentación para cualquier hombre, inclusive hasta para nuestro Lord comandante) sin embargo, también quise mantener el lado caballeroso y tierno que posee nuestro queridísimo Rey del Norte, pero no os preocupéis, que más adelante les prometo un acercamiento (bueno, varios) más intimo entre nuestros dos protagonistas. En fin espero y hayan disfrutado del capítulo, tanto como yo disfruté redactándolo para ustedes.
Sí les gustó, no olviden dejar su reviews: Eso, es lo que más me gusta de redactar fics, leer sus comentarios. xoxo
