EL SHOW DE LOS ASESINATOS (PSICÓPATA DE EQUESTRIA)

Adaptada de un programa de TV, está basada e inspirada en hechos reales. Incluye medio crossover de Un Show Más en algunos personajes.

NOTA: My Little Pony pertenece a Hasbro y sus respectivos autores; idénticamente con Un Show Más que le corresponde a Time Warner vía Cartoon Network.

Capítulo 3: Continúan las muertes

ÚLTIMO FIN DE SEMANA DE ABRIL

Desde un cementerio de automóviles abandonado, en los alrededores del bosque Everfree, parecía un basural en medio de la nada. Ahí mismo, un joven drogadicto, buscando ropa y calzado desecho en este vertedero para subsistir, halló desde un coche destartalado y oxidado por la corrosión una sandalia que parecía zapato largo o bota; como no podía quitarlo se descubrió que era una pierna de una mujer, precisamente el cuerpo de una joven metida en el portaequipaje de dicha chatarra. Éste huyó hacia probablemente, a la comisaría.

El anciano vago que estaba ahí, desde otro carro desguazado, fue testigo de lo acontecido mientras acomodaba.

NOMBRE: Derpy Hooves
APODO: Ditzy Doo/Muffins/Bubbles
EDAD: Entre 13 y 17 años
OCUPACIÓN: Estudiante y cartera de correos
DOMICILIO: Canterlot
OBSERVACIONES: Preparar muffins

Esta joven cartera de nombre Derpy Hooves, fue seguida por un misterioso conductor que se ofreció llevarla a la carretera que atraviesa Equestria. Ella se dirigía a su trabajo en Villa Ponyville, pero el sujeto la desvió hacia un vertedero donde trató de amarrarla. Como ella logró escapar del auto, el conductor la siguió con un palo, y cuando le dio alcance la golpeó hasta matarla.

Finalmente, la dejó en aquel basural.

(La prensa escrita figuraban: "Encuentran cadáver de joven mujer" e "Identificaron cadáver encontrado en basural").

Tiempo después del homicidio, una vecina sin identificar va a la casa del novio de la chica rubia.

-Buenos días, vecina. ¿En qué puedo atenderle? Dijo el Doctor Whooves

-Buenos días. Saluda la vecina.

-Pase, por favor. Le concede él mismo, pero ella la rechaza.

-No, gracias, que tengo los niños solos. ¿Cómo está? Clarifica ella.

-Así no más, como me vi. Se preocupa el doctor.

-Pero, ha sabido algo. Aclaró la vecina.

-Nada, me han llamado a declarar, pero nadie sabe cómo pasó. Cuenta Whooves.

-Bueno, por eso vengo, señor Hooves. Dijo la mujer.

-¿Qué averiguó algo? Duda él.

-No sé. Pero supe que en el lugar donde encontraron a su novia, vive un mendigo. Él lo vio todo. Comentó la señora sobre aquel único testigo.

-¿Estás segura? Relata el "hombre del tiempo".

-Por qué no va a echar un vistazo. ¿Cómo sabe? Definió la mujer.

Doctor Whooves, ayudante y novio de Derpy Hooves, no podía soportar el dolor por la horrible muerte de su amiga. Ahora solo le quedaba la justa ambición de saber quién lo hizo, y porqué.

Motivado por estos propósitos, fue hasta el basural para lograr algún indicio que aminorara su pena y abriera una luz de esperanza, y se hiciera justicia la muerte de su pareja y discípula.

-Buenos días. Lo saluda.

-¿Qué anda buscando por acá, señor? Contestó el mendigo.

-¿Usted vive aquí? ¿no? Pregunta el Doctor Hooves.

-¿Qué cree que soy curita? Respondió el hombre mayor

-Disculpe, no quise ofenderlo. ¿Puedo hacer una pregunta? Dijo el castaño.

-Pregunta no más, pues. Accedió a recibir preguntas el indigente.

-Sabe, yo soy el novio y amigo de la niña que encontraron aquí. Confiesa Whooves.

-No he visto nada señor, ni una cosa por acá yo. No he visto nada, nada, nada, nada. Descartó lo dicho el hombre, molesto.

-Pero, a mí me dijeron que usted había visto a la persona que la vino a dejar aquí. Dice el ojiazul.

-Ve a preguntar a otro, señor, yo no ha visto ninguna cosa. Ya, no me gusta meterme en líos tampoco, así que, por favor, vaya, yo tengo mucho que hacer acá. Sentencia el vago presionado, que ignora lo sucedido; el "doctor" de aleja lentamente.

Sumido a la desesperanza y la soledad, este hombre no puede encontrar eco en aquel vagabundo. Algo sin embargo le decía, su intuición de amigo, que este hombre prefirió callar a comprometerse. Fue quizás, ese íntimo pensamiento el que le hizo continuar con su particular investigación. Ya que para la policía el caso, se había cerrado por falta de antecedentes. Y él no estaba dispuesto que su partida, se produjera con total impunidad.

En el cementerio…

El diálogo silencioso del maestro con Derpy, no resiste mayores análisis; es que nada puede compensar la pérdida de una amiga. Es un dolor que no tiene fin, es la pena eterna, es una forma de morir en vida, y eso fue lo que sentía este hombre.

En la declaración

-Tengo entendido que usted habló con él. Detalla un actuario de la policía.

-Bueno, sí. Interroga Whooves.

-¿Qué le dijo de su amiga? Preguntó el funcionario.

-Nada, no quiso decirme nada, pero él vio todo lo que pasó yo, yo lo sentí aquí -en su corazón-. Tiene que creerme. Habló el joven.

-Por supuesto que le creo, señor. Por eso se dio curso a su denuncia y yo entro a investigar. Dijo el policía.

-Él era un anciano. Cuando yo le dije que era la novia y amiga de Derpy, él se puso muy inquieto, pero por mí no me quiso hablar. Responde ciertamente el doctor.

-¿Miedo, miedo a quién? Insinuó el funcionario.

-No sé, ¿pero por qué me pregunta todo esto? Reseña Whooves.

-(Suspira) Lo que pasa, señor, es que la policía lo fue a ver. Lo detalló el actuario.

-¿Y lograron que le dijeran algo? Se entera el castaño.

-Usted tiene razón, el hombre era muy anciano. Lo encontraron muerto. Mencionó el policía.

-¿Muerto? Pero no puede ser. ¿Y de qué murió? Duda el inventor.

-No se sabe, lo siento, señor. Concluyó el actuario dado por terminado el caso.

Los medios decían: "Pareja de joven ultimada pide justicia ["Asesinos de mi novia siguen libres"] Otro homicidio sin resolver en Equestria".

Dr. Whooves terminó frustrado y creyó que los responsables seguían impunes.


POR OTRO LADO, DESDE CANTERLOT

Después de celebrar una fiesta de cumpleaños, Rarity lleva a su hermanita Sweetie Belle a llevarla a la cama. Junto con Cookie Crumbles, su madre, ayudaba a desorganizar y limpiar la fiesta que dejaron.

-¿Despertó? Dice Cookie Crumbles

-No, de aquí duerme hasta mañana. Dijo Rarity.

-¿Hasta cuándo me lo vas a dejar? La ofrece su madre.

-No le molesta que se lo deje hasta pasado mañana. Asevera Rarity.

-Ay, cómo se le ocurre, niña. Decía Cookie.

-Es que mañana tengo un partido de bolos. Cuenta la ojiazul.

-Oye, ¿cómo te va con eso? Explica su progenitora.

-Bien, soy titular de la selección, y no puedo faltar.

-Mira. Ah, oye, antes que se me olvide. La señora del departamento, tiene un teléfono.

-Ya pues, cuando paso a buscar a la niña la paso a ver.

-Oye niña, quiere un cafecito. La pide la mamá socialité.

-No mamá, se me puede hacer tarde y tengo que alcanzar el último autobús para Equestria. Dijo Rarity debido que su coche está en mantención.

-Eres tan porfiada, ¿por qué no te quedas aquí mejor?

-No, tengo todas mis cosas allá. No se preocupe, no me va a pasar nada, adiós. La despide Rarity.

-Ya niña, adiós. Adiós. Cuídate. La despide Cookie Crumbles.

NOMBRE: Rarity
APODO: Ninguna
EDAD: Entre 13 y 17 años
OCUPACIÓN: Estudiante y modista
DOMICILIO: Canterlot
OBSERVACIONES: Ser la mejor diseñadora de modas y la chica más sexy del mundo.

EN LAS AFUERAS DE VILLA PONYVILLE

En este estado federal hay decenas de autos particulares usados, cuyos dueños en sus ratos libres, los trabajan como taxis piratas. La mayoría de ellos son blancos, el comprador se lo pintan de este color para ocultar más fácilmente las fallas en su carrocería.

Ocasionalmente, usan en colores vivos y metalizados como el azul. Una minoría de la flotilla hay híbridos.

Desde un desierto páramo, el carro azul se estaciona en este paisaje. El conductor iba acompañado de su pareja y se bajan en él a sentir el aire fresco.

-No te parece que está empezando a helar. Dijo la mujer.

-¿Tienes frío? Contesta el misterioso conductor.

-No, había dicho que nos veníamos acá, habría traído un termo con café, por lo menos. Dijo ella.

-Pero yo no te traje a tomar café. Dijo el hombre besándose.

-Mejor dentro del auto. La interrumpe ella en sus brazos.

-Aquí afuera, no seas bruta, acá afuera no más. Es más romántico. Suspira el tipo abrazándola.

-Qué sale romántico, pero déjame sacar un chal por lo menos. Señala la cónyuge.

-Ya, ya. Responde el sujeto. La mujer saca del auto la manta ubicada en el asiento trasero.

-Ayúdame. Dijo la mujer pidiendo que pusiera el chal en la tierra.

-Ojalá que ahora te sentí un poco, que estáis más exigente que una colegiala. Recalca el hombre desprevenido.

-Oye, por qué siempre me traes acá. Duda la señora.

-No te gusta. Responde el hombre.

-No sé si me gusta o no, pero este lugar es raro. Asevera la mujer.

-¿Raro? ¿Por qué? Inquiere el señor del taxi.

-Nunca te he dicho antes, pero siento como si alguien nos mira. Curiosea la pareja de este conductor.

-Mmh. A mí me excita. Finaliza el taxista haciendo el amor.

AL DÍA SIGUIENTE

Rarity trabajaba como diseñadora de modas en su boutique Carrusel, estudiaba (en Canterlot High) y jugaba bolos. Ella vivía sola con su hermana menor Sweetie Belle, en Canterlot, como una forma de adquirir independencia.

Ahora se está dirigiendo a la ciudad sin nombre y tiene claras intenciones de pasar por la casa de su madre, con el afán de ver a su primo, quién en la noche anterior, a principios de mayo, celebró su cumpleaños.

En horas de la tarde, tiene una ronda de bolos muy importante por su desempeño como jugadora -amateur-, su entrenador la tiene considerada como titular en el equipo. (El de la práctica de los bolos es un invento, porque en realidad la violeta índigo no practica ningún deporte).

Justamente en la esquina de su casa, dio el encontrón con aquel taxi azulado, la de piel enteramente blanca subió adelante del coche. Sin saberlo se dirigieron a un destino sin retorno, siendo ésta su último viaje.

Caía la noche, Caramel, un conocido de la familia Apple y de sus amigas, dirigió a la casa de los padres de la modista para saber si ella volvió al hogar. Solo estaba la progenitora, porque su esposo no se encontraba en el estado.

-Buenas noches, señora. Lo recibe el joven.

-Buenas noches, adelante. Dijo la mamá de Rarity y Sweetie Belle.

-Permiso. Dice el castaño ojiazul.

-Pase. Adelante, joven. ¿Y qué lo trae por acá? Murmura la señora.

-Eh, quería sabe qué le pasó a Rarity. Consultó Caramel.

-¿Rarity? Acierta la señora concediendo el asiento.

-¿Cómo? ¿Qué no tenía un partido con usted? Continuó Cookie Crumbles.

-Sí, pero nos cansamos de esperarle y no llegó; usted sabe que estaría aquí. Piensa el muchacho.

-No. Si incluso dejó al niño conmigo para ir al partido. Ay ¿Qué le habrá pasado? Dudó la mujer.

-¿No se habrá atrasado en su trabajo? Creyó él mismo.

-No, no, no. Ella deja cualquier cosa por el partido. Qué raro. Ella quizás ya me habría llamado por teléfono. Insinuaba la Sra. Crumbles.

-Yo voy a ir a Canterlot mañana. Dijo Caramel para intentar ubicarla y resolver las dudas.

-Ay. Por favor, llámeme. Y dile que me dejó bien preocupada. Mencionó la madre de la niña.

-Está bien, no se preocupe, en todo caso disculpe que la haya molestado a esta hora de la noche. Y si llegase a aparecer, dígale que ganamos. Buenas noches. Añadió él despidiéndose.

-Buenas noches. La despide Cookie Crumbles algo urgida y llena de preocupación.

Título del artículo de la prensa escrita con fotografía: "Denuncian desaparición de joven rica".

Rarity desapareció como las anteriores víctimas.

(Escena donde aparecen tres estudiantes con uniforme en la salida de la Preparatoria de Cristal -Sugarcoat, Sour Sweet y Lemon Zest- cuando el taxista lo ve al volante a las niñas egresando)

Pero lo que aconteció con ella de acuerdo a la investigación posterior, es que el taxista del auto azul, la llevó al Everfree. La amenazó con un cuchillo, luego la amarró y le dio muerte pegándole con un objeto contundente en su cabeza; fue enterrada en pleno desierto, y se desconoce, si la ultrajó.

Todas estas jóvenes desaparecidas generaron en Equestria y Canterlot un sentimiento solidario entre sus pares.

DESDE LA PREPARATORIA DE CRISTAL

-Oye, ¿qué nota te sacaste tú? Le pregunta Sugarcoat.

-Más que me preguntas, yo estudié dura. Dice Sunny Flare adivinando que no quiere revelar sus calificaciones.

-Oye, a mí igual me fue súper mal. Reconoce Sour Sweet.

-A mí también. Revela Lemon Zest.

-Es que el profesor no regala ni la nota. Reseñó Sunny.

-Oye, oye. Se supo de la niña que desapareció la otra vez. Advierte Indigo Zap.

-¿De quién, de Pinkie Pie cierto? Adivinó Sunny

-Sí, ¿será verdad que se fue a Canadá? Aclaró Indigo

-No, yo no creo. Señaló Sour Sweet.

-¿Quién sabe? Es que yo supe, de que ella había quedado embarazada. Y por eso salió de la casa. Comenta Sunny Flare.

-Ah, pero son puras cosas que hablan de la gente, no más. Lo que pasa que como somos ricas, dicen que nos metemos cualquiera con un poco de dinero. Relata Lemon.

-Bueno, pero hay varias que andan en esas. Dijo Indigo.

-Claro, pero es que esas son las prostitutas. Explicó Sunny.

-Sí. A veces la necesidad te lleva cualquier cosa, y una es nadie para juzgarla. Menciona Lemon Zest.

-Y eso es verdad. Dijo Indigo.

-¿Por qué no hacemos un pacto? Propuso Lemon.

-¿Un pacto? Respondieron las demás.

-¿Pero pacto de qué? Decía Sunny.

-Miren, nos tomamos de las manos, cerramos los ojos, y prometemos que vamos a hacer lo imposible por salir adelante. Planea Lemon

-Ah, ya. Qué bien.

-Buena onda. Dice Sugarcoat. El resto también estuvo de acuerdo.

Ellas cerraron los ojos y tomados de sus manos como círculo declararon.

-Pero habla tú. Dijo Sunny Flare apuntando a Lemon Zest la promesa.

-Desde ahora hacemos un pacto. Todas nosotras prometemos que nunca lo vamos a dedicar a la prostitución. Pase lo que pase. Juró Lemon haciendo que cumpla el trato.

-Ni tampoco vamos a quedar embarazadas todavía nos casemos. Enfatizó Indigo Zap.

-De acuerdo. Finaliza la chica de los audífonos. Las otras replicaron lo dicho con señales de sonrisas.

Continuará...

N de la R: La identidad del supuesto taxista no será revelado hasta los próximos capítulos.