Ranma 1/2 no me pertenece, y esta historia es solo para entretener sin obtener lucro alguno. En colaboración con la mente vivaz de Azari Calloway, Maya Shapiro presenta:

Cúrame.

Capítulo Tres: "Mía".

Despierto y estoy en mi cama, no sé ni siquiera como es que llegué aquí después de haber ido al cementerio, seguro me emborraché, mi habitación está muy oscura y no escucho ruido, sí, de seguro estoy borracho, aunque, no recuerdo haber bebido nada, ¿Cómo diablos es que estoy en casa?

Siento frío, paso a un lado del gran espejo de cuerpo completo que era de mi madre cuando voy rumbo al clóset, me detengo debido a que algo llama mi atención, mi reflejo es diferente, cuando alzo la vista veo el brillo de algo que sé que no estaba ahí y siento terror de verlo, en mi corazón sé que eso no estaba ahí, debe ser una ilusión de mi borrachera.

—Ni siquiera tomé nada— Me digo a mí mismo, sé que no estoy borracho, pero tengo la seguridad de que eso no estaba ahí, en mis ojos tengo unos lentes redondos, ¿Qué está pasando? Palpo mi rostro y no hay nada, pero esos lentes que me parecen extrañamente familiares siguen en el espejo, algo no está bien, tengo miedo porque mi reflejo está cambiando a cada segundo, las manos se ensanchan y envejecen, mi cuerpo se deforma y se hace voluminoso, ya no hay cabello, la ropa cambia y sé con toda seguridad quién aparecerá ante mí, siento rabia y estoy paralizado de terror al mismo tiempo, porque esto no puede ser.

—Esto no es real, no, ¡No puede ser! — Grito consumido por los nervios.

—Pero lo es— Me dice con voz espectral mientras sale del espejo.

Lo miro en seguida y ahí está, tal como lo vi la última vez, la única diferencia es que su pómulo ya no sangra, hay una cicatriz que me recuerda a un repugnante gusano.

—¡Lárgate! — Le grito, pero de inmediato llevo mi mano a mi boca, el terror ahora sí es real, porque mi voz no es mi voz, es la de un niño de siete años.

Él sonríe y yo tengo miedo, miro a todos lados y todo es negro, ya no me encuentro en casa y me está costando respirar.

De la nada su mano se cierra alrededor de mi cuello, lo apresa y yo siento ese ardor sofocante de no respirar, pataleo porque mis pies ya no tocan el suelo, soy pequeño ahora ¡Soy Débil!, me desespero, y siento las lágrimas calientes en mis mejillas, intento golpearlo, patearlo, rasguñarlo, me muevo como carnada en el anzuelo y no puedo con él ¡Maldita sea! nada funciona, yo no puedo hacer nada, entonces me golpea en las costillas con su puño libre y yo me doblo en un agonizante dolor, quiero gritar, estoy desesperado ¡Maldita sea!, lo miro con odio mientras me asfixia.

—¡No te temo! — grito más para convencerme a mí mismo que para asustarlo, ¡Como si ese infeliz pudiera sentir temor!

Por fin me suelta y caigo al suelo, tomo una bocanada de aire que me hace toser en un frenesí y provoca que me duelan las costillas.

—¡Eres un maldito papá! —le grita mi voz infantil intentando respirar—¡Te voy a matar Genma! ¡Lo juro!

Quiero levantarme, pero él me detiene colocando una de sus piernas que ahora es tan fuerte como un roble sobre la mía que es débil y enclenque y sin pensar la deja caer con toda su descomunal fuerza sin piedad, y es entonces cuando el mundo se rompe, escucho cómo cruje y sólo pienso en la inminente muerte que me espera a manos de mi padre.

—¡Lárgate!, ¡Qué cosa quieres ahora! ¡Te odio! — Grito desesperado, no puedo respirar, y todo mi cuerpo quema, estoy temblando, me invade esa seguridad de que voy a morir, estoy empapado en sudor y mi sudor huele a licor, huele a perfume barato de mujer, huele a humo, huele a sangre y a muerte.

Se acerca a mi cuerpo maltrecho y herido, se detiene a pocos centímetros de mi oído y puedo olerlo claramente, ese asqueroso olor a aguardiente, ese olor penetrante que hace que mis ojos se llenen de lágrimas.

—Sí lo eres— Me susurra, y abro los ojos con horror, él me conoce, él sabe qué soy ahora.

—Sí eres peor que yo—.

Sonríe triunfante, se acerca a mí y cierro los ojos, pienso en ella…

—¡Ranma!, ¡Despierte! ¡Ranma! —.

—¡Doctora ya abrió los ojos!

—¡Ranma, siga despierto! ¡Sayuri!, por favor necesito vendas y yeso.

—Enseguida doctora.

—Gracias, Daysuke, por favor, traiga una solución necesito estabilizar su presión arterial.

—Regreso en un momento Akane.

—¿Usted es Ranma? ¿Su nombre es Ranma Saotome? — Pregunto al enorme joven que se encuentra tendido frente a mí, despacio voltea a verme, posa su mirada en la mía y no puedo evitar sus ojos azul profundo, debo reconocer que son preciosos, es una lástima que se vea tanto miedo en ellos.

—¿Cómo? ¿Dónde estoy? ¿Qué está pasando? —. Me contesta muy alterado, me sorprende su voz, es grave pero suave y no sé por qué me preocupa tanto, se ve demasiado asustado, mira a todos lados buscando algo que lo ayude, quisiera saber ¿Qué estará atormentándolo tanto?, se supone que ya no debería sentir dolor, le dieron anestesia, ahora sólo tendrá unos leves momentos de lucidez.

—Está en el Hospital Memorial Japan y necesito que se calme, yo soy…

—¡Akane! Aquí están las vendas y Daysuke me dio la inyección que pediste.

—Gracias Sayuri.

—¿Necesitas algo más?

—Por favor busca a los familiares o amigos de Ranma Saotome, confirma que sí sea él, y si hay resultados llámalos para que sepan que está aquí, después regresa a ayudar a los demás médicos, por favor yo me ocupo de él, gracias.

Él me mira como si estuviera paralizado, debe ser que está en shock, la morfina que los paramédicos le pusieron para el dolor pronto empezará a hacer efecto, toco su mano para calmarlo y siento una descarga eléctrica que él mismo debió sentir también porque dio un ligero respingo, ¿Qué me pasa?, ni quiera es tan apuesto ¿O sí?, ¡Qué tontería, Akane ponte a trabajar!

—Ranma— Comienzo con calma mientras empiezo a inmovilizarlo — Necesito que se quede quieto, voy a vendarle el costado, lo haré con cuidado para no lastimarlo, usted tuvo un accidente, salió disparado de su motocicleta y se estrelló contra una pared, tiene una fractura en la pierna izquierda, y voy a enyesarlo, sus costillas no se fracturaron, pero los golpes son de cuidado.

—Había un niño…— Susurra y comienza a alterarse, ya recordó.

Me mira horrorizado —¡Había un niño! ¡Yo sé que había un niño! ¡Oh por Dios! —.

—Ranma, ¡Cálmese!, los paramédicos me dijeron que se accidentó esquivando al niño, sólo usted resultó herido —.

Le sonrío y noto enseguida un ligero rubor en su rostro, cosa que me agrada.

— Quédese tranquilo, le aseguro que el pequeño no tiene un solo raspón y debe estar dormido ahora—.

Él se calma de inmediato, sus ojos comienzan a verse cansados, su respiración se regula y ya no se ve asustado.

—Yo… Yo no estaba borracho— En seguida noto que voltea a verme, pero sigo vendándolo y sólo asiento afirmativamente sin decirle nada, eso no le gustó porque estira su mano y toma mi brazo, me sorprende y eso me advierte que debo calmarlo, me da un tirón con la fuerza suficiente para obligarme a mirarlo y habla convencido:

—¡Créame!, Akane, yo no había tomado nada—.

—Por favor Ranma tranquilícese, —Ruego internamente que me suelte, me está poniendo muy nerviosa, en todos mis años no había sentido esto y es extraño y no me gusta, pero a la vez, ¡Qué estás pensando tonta! vuelvo a la realidad de golpe cuando noto que me mira con intensidad, necesita una respuesta.

—Sé con seguridad que no estaba intoxicado, puede estar tranquilo, de verdad le creo, además de que no estoy aquí para juzgarlo— le digo calmadamente y me suelta poco a poco, no sé por qué le importa lo que yo pueda pensar.

Él medita un poco lo que le he dicho, continúo para vendar su pierna y finalmente me habla de nuevo.

—¿Cómo sabe mi nombre? — Pregunta recargándose en la camilla y mirándome fijamente.

—Los paramédicos que lo trajeron me dijeron que usted es el campeón representante de Japón en artes marciales, ellos me dieron su nombre, me dijeron que usted es muy famoso, supongo que por eso lo trajeron aquí, este hospital es un poco exclusivo—.

—Le dijeron… Supongo que no soy tan famoso como creí, usted no tenía idea de quién soy ¿Verdad? — Sonríe de manera tranquila, la morfina ya debe estar haciendo efecto y debo apurarme, no sé qué me pasa, no quiero que se duerma.

—Bueno yo… No he vivido en Japón los últimos cinco años, regresé hace unos meses— Explico a manera de disculpa, ¿Disculparme? ¡Akane concéntrate!

—Eso es mucho tiempo, ¿Dónde estaba? —.

—Primero en Estados Unidos, hice la residencia ahí, me dieron una beca, después en filipinas, Perú, México, de nuevo volví a Estados Unidos cuando azotaron los huracanes, China, Hawái, India, vine a Japón cuando fue el terremoto de Hokkaido y las inundaciones, pero sólo atendí la contingencia y de inmediato me mandaron a atender un brote de ébola en África, después de eso tuve que quedarme para una cruzada contra la hambruna, regresé hace seis meses—.

Él me miraba con tanta atención que me puso nerviosa de nuevo, pensé que se había quedado dormido mientras lo enyesaba y hablaba sin cesar, pero no, al levantar la vista el me miraba fijamente.

—¿Es una especie de Heroína? — Sonrió con picardía — Porque déjeme decirle que si así fuera, me parece una falta enorme de respeto que no se vista en traje entallado de cuero y zapatillas—.

—¿Qué ha dicho? — Pregunto atónita quedándome de piedra, y él, en cambio, se ríe como un niño que acaba de hacer una travesura, sus mejillas están encendidas y se ve tan encantador que me irrita, me intimida y me paraliza, ¡Bravo, Akane!, ahora te gusta el paciente dopado, que de seguro es vicioso y pervertido.

—¡Oh por favor!, por favor no se enoje, enójese con sus padres que la hicieron tan hermosa y que por eso yo el encuentro endemoniadamente sexy— Habla arrastrando las palabras, pronto se va a dormir.

—¡Ya cállese Ranma, alguien lo puede escuchar, estamos en un hospital! — Lo regaño, más para calmarme y no molerlo a cachetadas, ni siquiera debería gustarme, un hombre así sólo puede estar rodeado de mujeres.

—Creo que voy a dormir ahora— Sorpresivamente extiende su mano y me acaricia la mejilla, cuando me toca inexplicablemente mi cuerpo tiembla y siento una fiebre que arremete contra mi rostro —¿Estará aquí cuando despierte? —.

—Dormirá hasta mañana por la mañana, yo estaré aquí por la tarde—.

Abre los ojos de golpe —¡No!, ¿Por qué se va?, ¡No se vaya a cuidar al mundo, cuídeme a mí! — Baja su mano de mi mejilla y entrelaza con fuerza sus dedos con los míos, su contacto es cálido, ¿Por qué no quiero soltarlo? ¿Por qué tomó este giro la conversación?

—Ranma cálmese, voy a descansar y después voy a mi otro turno en el Hospital de Nerima, cuando termine regresaré aquí a verlo—.

—Prométalo, prométame que la veré—.

— Lo prometo Ranma, ahora duerma—.

De nuevo abre los ojos en un intento de no dormir.

—Gracias —Sonríe— ¿Podría hacerme dormir hasta que usted llegue? No quiero despertar si no está—.

—Veré qué puedo hacer Ranma, ya duerma— Es encantador.

—Bien, ¡Y no quiero verla con ningún novio! Eso que quede claro—.

—No tengo novio Ranma, quédese tranquilo y ya duerma— Me río, está completamente perdido por la medicina, empiezo a retirarme y me doy cuenta de que aún me tiene tomada de la mano, le doy un ligero jalón para soltarme, pero no me lo permite y hace un último intento de mantenerse despierto.

—Me alegra saberlo, venga, le diré un secreto— Ni siquiera puedo reaccionar, su agarre se vuelve fuerte, se resiste a dormir y me acerca firmemente para susurrarme al oído — Usted… Usted es mía… Akane— Voltea su rostro hacia el mío antes de perderse en sus sueños y hacer que yo me pierda en él.

Notas de la autora: Hola a todos, primero que nada, quiero agradecer a las chicas del TeamRanmaconda por su recibimiento y cariño, chicas sin ustedes esta historia no sería lo mismo, gracias, Maryconchita, enormes gracias por ayudarme y enseñarme, gracias a ti no estoy perdida y la historia ya está aquí, de igual forma gracias a quienes se han suscrito a este relato y me han dejado sus comentarios, es más divertido escribir para alguien más, gracias.

Y bien como pueden notar Ranma sigue siendo tan guapo como lo imaginamos, y viene un enrollo marca diablo que espero les guste, y claro nuestra Akane además de ser preciosa físicamente es un ser en extremo bondadoso, por favor dejen sus comentarios y su deseo de seguir la historia en los mismos si es que me dan ese honor, han sido totalmente encantadores y amables conmigo, gracias, los amo.

Suya siempre, Maya Shapiro.