Notas: Ningún personaje me pertenece, todos son obra de Funamusea.

Cabe mencionar que este fic no podría haberlo llevado a cabo sin la ayuda y rol de mi amada diosa/waifu/ardillita(?) SweetyGirl90 (¡Vean sus fics! ¡Actualiza más que yo y es cool! :v)

La beia portada también es obra suya~

Advertencias: Uso de Headcanons (Cosa que más abajo explicaré), relación homosexual e incestuosa /Esto es un fics Licorivlis, no esperen otra cosa :^)/ Traumas psicológicos. Mención de abuso infantil.

P.D.: Evítense comentarios tipo "Siii! Violación". Me incomodan demasiado. Hago el intento de tomar los temas de esa índole con seriedad en la trama. Por favor.

Gracias.

Ok... Sin más que decir, comencemos~

Hafefobia

Capítulo 2: El pasado siempre vuelve.

Allí mismo, aún perdida entre la somnolencia y la calidez de las mantas, en medio de la oscuridad de su pulcro cuarto, la joven genio nuevamente abría los ojos, deleitada magníficamente de solo comprobar que estaba en su cómoda cama y no en ese sucio cacharro.

Una simple palabra explicaba ese efímero instante.

Felicidad.

Aquella palabra era tan corta y alcanzaba para describir emociones tan inmensas como el mismo cielo.

O al menos así lo veía ella.

¡Al fin he vuelto! ...Sigo sin poder creerlo...

Se removió entre risillas entre sus propias sábanas. Todo parecía un sueño, pero era real... Muy real.

Hermosamente real.

Desde que fue liberada de la lámpara, un montón de cambios la golpearon: Su querido amo tuvo un hijo con un cerdo despreciable (al que no dudó en golpear cuando lo conoció), se estaban mudando forzosamente de mundo, el pequeño Licorice era una ternura que enamoraba con solo existir y de la nada todos terminaron en un nuevo lugar, con nuevas alcobas y nuevas camas.

Todo eso formaba parte de su nueva vida ahora. Era muy confuso y difícil de digerir al principio, pero luego de tanto tiempo perdida entre la oscuridad y el olvido, no se quejaba del todo.

Estaba de regreso, con su familia y amigos.

Junto a su alma gemela.

Se sonrojó, aún entre fantasías de un primer amor. Puede que todavía fuera tonto conservar ciertas esperanzas en el amor, pero en todo este tiempo aprendió que rendirse no la llevaría a nada.

Creyó que estaría confinada por toda la eternidad en aquella lámpara... Y mírenla ahora, libre.

Para amar y vivir junto a todos una vez más.

No desaprovecharía esta nueva oportunidad.

_Debo dar mi mejor esfuerzo -Se alentó, al fin decidida y saliendo de la cama entre un brinco animado.

Ya era hora de comenzar el día, y planeaba hacerlo agradable para todos.

Uhn... Tal vez un desayuno familiar no vendría mal. Sabía lo que, a su amo, Poemi y Emalf les encantaba para desayunar, y aún estaba en proceso de aprender lo mismo del pequeño diablo.

...Un niño.

Otro hijo de la persona que más le importaba en su vida, y quien la había liberado aquel día.

Nunca podría olvidar aquel impacto e inocente brillo peculiar que descubrió en su mirada la primera vez que lo vio ante ella; esos ojos dorados tan similares a los de su amo.

Incluso sin decírselo, supo de inmediato que éste e Ivlis estaban emparentados de algún modo.

Licorice... Igual que el dulce...

Apenas lo conocía hacía pocas semanas, pero su misión con respecto a él era muy clara y evidente: lo protegería y amaría con su vida.

Era alguien valioso y amado en la vida de su diablo, y no dudaba que en poco tiempo también lo sería en la suya.

Y es que... ¡Vamos! ¿Cómo no amar a esa ternurita que obviamente adoraba a su madre tanto?

Verlos juntos la llenaba de tal dicha que se contenía para no chillar como una niña ¡Demasiado adorables!

Rió, corriendo hacia el baño para alistarse una vez que visualizó la hora marcada en un reloj en la pared. Mejor se dejaba de monólogos internos y se apresuraba hacia la cocina.

Seguramente Medouco ya había iniciado y necesitaría una mano mágica como la suya.

¡Que inicie el día!

¡Hoy ya parecía el mejor día...!

###########

...Hoy ya presentía un muy mal día.

Soltó un gruñido, apenas removiéndose entre las sábanas. No se había cambiado desde el otro día, demasiado deprimido como para siquiera levantarse a buscar algo más cómodo.

_Ugh... -Su vista se perdía en el techo sin hallar gran forma, dudoso sobre si cambiar la posición o no.

Ya habían transcurrido varios días desde la ansiada mudanza y, bueno. No todo había resultado como esperaba.

Entre ello, la nueva presencia que sobreprotegía a su amado juguete.

...

..

.

_Así que... Usted debe ser Satanick-sama ¿No? -indagó con una casi angelical sonrisa, habiéndose adelantado a su amo y compañía.

El azabache ni siquiera se había percatado de su presencia hasta que escuchó su familiar voz.

...La conocía. En algún pasado muy lejano la vio en Flame World junto a la cucaracha, pero no terminaba de recordar.

Que extraño, incluso algo dentro de sí parecía intentar advertirle de algo apenas la vio, sin embargo, el diablo siguió con lo suyo.

Todo esto lo tenía tan emocionado que estúpidamente bajó la guardia.

_¿Uh? ¡Oh, Fufufu! No esperaba que la fama llegara a tanto~ ¿Me conoces, preciosa? ¿Uh, uh, uh? Aquella apestosa cucaracha debió hablarte de mí ¿No? ¡En especial sobre lo genial que soy en la cama! ¿Interesada~? -en medio de su tremenda idiotez ni siquiera notó que el aludido, lejos de decir algo o enfadarse, solo parecía esperar divertidamente a algo.

Los ojos de la genio brillaron ferozmente, casi estremeciéndolo. Ahora que lo pensaba ¿Por qué sentía que acababa de olvidar algo MUY importante con respecto a esta mujer?

_ Sí, bueno. Me habló tanto de usted que le tengo algo MUY especial. -garantizó feliz. - ¿Desea ver?

_¡Oh! Eso me enca-¡EKKK!

Lo siguiente que supo fue que vio algunas estrellas y todo se puso negro.

.

..

...

Vicers, aún le dolía el maldito golpe y eso que ya se puso hielo. Rieta tiene la mano muy pesada.

Creer que sería factible tener a alguien como ella bajo el mismo techo tal vez no fue buena estrategia, aún si solo estaba tratando se mostrarse amable.

Pésima idea.

Sollozó. Vamos, esto no sería tan malo... Si la pelinaranja no fuera tan evidente.

¿Creían que era idiota como para no verlo? ¡Obviamente esa exhibicionista iba por lo mismo que él y no le gustaba!

Ivlis era gay ¿Cierto? Un gay... Con excepciones, tres siendo exactos según las deducciones de 4545, pero gay al fin y al cabo ¿No?

Y precisamente Rieta era una de ellas.

Una de las tres excepciones femeninas que tal vez podrían enamorar a Ivlis sin desestabilizar el mundo en el proceso, aunque ello no las volvía únicas en sí.

Solo dejaba en claro que eran las únicas del género femenino confirmado según el pequeño robot, el resto del elenco masculino aún tenía chance.

En teoría... Rieta solo era una de las tantas opciones a un final feliz para el diablo de las Flamas.

Quería ir a gritarle al cielo por qué mierda todo esto tenía que pasar justo ahora, pero se contuvo. Conociendo su propia suerte, puede que el viejo cancerígeno lo oyera y viniera a darle una putiza por armar escándalo.

Suspiró, ignorando el insistente golpeteo de la puerta. No tenía ganas de ver a nadie, solo seguir hundido en su propia miseria.

Fue un tonto ¿No? Creer que el destino le permitiría solucionar las cosas tan fácilmente.

Ivlis no lo sabía, pero muy en el fondo tenía cierta suerte en algunas cosas, solo que aún era muy idiota o ciego para terminar de darse cuenta.

Tenía mil rumbos factibles que podrían llevarlo a la felicidad, tan solo debía renunciar a esa 'maldición' autoimpuesta por Siralos y lo lograría; mientras él... Él debía o aferrarse desesperadamente a algo que al principio ni quiso o esperar a un futuro incierto.

O, en el peor de los casos, volver a convertirse en maceta.

Sintió escalofríos de solo pensarlo.

El sonido incipiente de gotas comenzó a resonar como un susurro en su ventana, ganando intensidad conforme pasaban los minutos.

Era tal la intensidad que incluso logró camuflar el sonido de los pasos de su subordinado mientras ingresaba finalmente al cuarto. Al ojivioleta lo hubiera sorprendido, pero su desanimo lo volvía apático a su alrededor.

_Satanick-sama ¿No va a desayunar? Ya casi es hora. -Le extrañaba aún verlo en esas ropas y en cama. Lo usual era que el diablo estuviese brincando de un lado a otro, murmurando cosas sobre atrapar a la Cucaracha o lo que fuera, pero nada.

No es que se quejara de al fin dejara de hablar de Ivlis, era un profundo alivio, pero...

Tampoco era agradable esto.

No pasaba absolutamente nada. No le había respondido ni minutos antes al golpetear la puerta, ni parecía prestarle gran atención ahora.

_Uhn... Envi... -Apenas y le dio una breve mirada antes de volver a su propia depresión- No quiero levantarme... -De solo ver la distancia que lo separaba de la puerta ya lo agotaba.

Se estiró levemente, tronando un poco la espalda. Ya estuvo, hoy no se levantaría.

_¿No podrías mejor traerme el desayuno aquí? -En realidad no tenía hambre, pero no jugaría con su suerte.

Apenas había terminado de sobreponerse a esa rara cosa morada que lo destrozó desde dentro, debía comer bien. Su buen atractivo y salud dependía de ello.

El demonio pareció dudar, pero a fin de todo obedeció.

_Como desee, señor. -No le molestaba tanto, cabe mencionar.

Prefería mil veces tener que traerle algo en una bandeja a verlo fraternizar con los 'nuevos inquilinos', aunque curiosamente el motivo de su desagrado más bien recaía en que Satanick no solo compartía con la familia Flama, quería que TODO PRESENTE lo hiciera.

Antes no le importaba tanto, pero ahora las cosas eran muy molestas para su gusto. Ivlis y el resto era muy ruidosos, en especial si Crea o su propio amo se terminaban uniendo a las charlas/discusiones.

Su jefe parecía feliz (en lo que cabía), pero... Eso no ayudaba a que la situación fuera más agradable para su sirviente.

Le daba jaqueca de solo recordar esos intentos. La tensión era tan palpable al inicio que podría ser cortada con un cuchillo.

Mejor ni pensarlo.

Dirigió una mirada rápida al clima, suspirando con pesadez. Otro día de lluvia ¿Eh?

Desde la llegada de esos tontos, eran muy frecuentes.

Contuvo un bufido en lo que se retiraba por el desayuno ajeno. Como si le sorprendiera de esas pestes.

Una vez solo de nuevo, el diablo de Pitch Black regresó a sus propias cavilaciones, sobre todo.

Las cosas realmente estaban cambiando, aunque no como deseaba.

Si seguía suspirando tanto puede que su alma dejara su cuerpo, aunque a veces no le importaría.

Qué problemático.

Sabía que debía esforzarse más, pero al menos por este día no guardaba gran interés.

Bah, ya renovaría sus energías luego.

¿Y qué era lo peor de todo?

Que realmente no se sentía molesto de ver a Ivlis feliz en compañía ajena.

Volvió a chillar, tratando de ahogarse en su almohada.

En serio... ¡¿En qué momento se metieron en una mala parodia de manga shoujo?!

Esto apesta... Incluso peor que Fumus...

Y eso, ya era un caso serio.

##########

Azúcar, café, galletitas.

Esa era la principal melodía que se repetía dentro de la Gorgona, yendo de un lado a otro entre tazones y cucharas para asegurarse de elaborar el desayuno más delicioso posible.

Y no era la única con tal dulce objetivo en mente, pues una pequeña robot de cabello bicolor y la enérgica genio de Flame World se habían unido a ella para ayudar.

_¿Las ayudo con algo? -Tanteó la niña, haciendo un enorme esfuerzo por alcanzar la mesa para ver que tanto hacía el par.

Observaba que mientras la albina batía sin descanso algo, Rieta parecía estar friendo algún omelette en una de las hornallas, con tal maestría que comenzó a pensar que ser un omelette volteado era divertido.

Rió un poco, captando al fin la atención de su fiel amiga quien divagó un poco entre lo que necesitaba para solicitar su ayuda.

_Uhn...¿Podrías pasarme el azúcar, Crea? No sé si alcance para los waffles.

_¡Claro! ¡Enseguida la traigo! -respondió, imitando tiernamente un saludo militar antes de ir por el azúcar.

Según entendía, lo guardaban en la parte baja del mueble de la cocina.

Medouco no se contuvo en observarla con una tenue sonrisa enternecida. A diferencia de muchos de sus colegas, ella no subestimaba en lo absoluto las habilidades de la pequeña ni se negaba a ser auxiliada por ésta.

Se supone que fue creada para hacer feliz a su amo ¿No? Por lo tanto, instruirla por ese buen rumbo era muy necesario.

Fue la primera compañía femenina que obtuvo desde que la señora Lil los dejó atrás, su única y mejor amiga. La primer que pudo hacer, sin miedos ni dudas.

La apreciaba mucho y le constaba que el inocente sentimiento era mutuo.

Esta situación no pasó desapercibida para cierta genio, quien consideraba esto como algo muy adorable.

_Si que se llevan bien ¿No? -picó un poco, sin entender muy bien el motivo para que el rostro ajeno enrojeciera de golpe.

_S-sí, eso creo... Uhh...

Rieta creyó verla con un fondo de algodón rosa por un segundo.

¡Oh, por Vicers santísimo!

¡Ternurita!

Medouco era demasiado tímida, pero eso la volvía aún más linda.

_Es tan adorable. -soltó al aire sin detener su labor, animando poco a la albina a seguir conversación- Los niños como ella saben hacerse querer ¿No crees?

_Cierto. -Calló por unos pocos segundos, permitiendo a algunos ámenos recuerdos golpear su mente- Estar con ella... Me recuerda a cuando el amo Glasses era un niño...

Un castillo alegre, repleto de las risas de sus amos y del niño, una época dorada que recordar y que la llenaba de silenciosa dicha. Unos años que ahora no eran más que recuerdos perdidos en el tiempo.

_Sí... Te entiendo.

La genio compartía el sentimiento, reflejando en su mirada la misma nostalgia que la enfermera.

También tenía un corazón lleno de ámenos recuerdos junto a Ivlis, unos infantes Adauchi y Emalf, junto a la pequeña Poemi. Tal vez serían las memorias más valiosas de su vida... Y aún no estaban completa.

Todavía quedaban unas risas infantiles más por adornar y un niño que ver crecer.

Una oportunidad más.

_Aquí está el azúcar. ¿Ayudo con más? -terminó por hablar nuevamente la niña, sin haber prestado mucha atención a ellas. Estaba más atenta a ayudar.

Rieta y Medouco se respingaron un poco por su sorpresiva voz, pero finalmente compartieron un par de sonrisas cómplices, tal vez queriendo guardar esa corta charla solo para ambas a la vez que soltaban algunos 'Gracias' a Crea antes de seguir su arduo trabajo.

Estaban tan entretenidas entre sí que ni siquiera notaron a Envi cuando este pasó fugazmente por la cocina, llevando lo esencial para su amo en una bandeja. No era gran cosa, solo algo de café y avena, ni siquiera puso empeño en ser notado ni en pisar fuerte.

¿La verdad? Era mejor así.

Desde la llegada de la genio y su inesperada y veloz amistad con la Gorgona, casi parecía que cuando comenzaban a hablar ignoraban la realidad y se perdían en su propio mundo. Las únicas veces en que alguien intentó interrumpirlas por algo, terminó en incidentes con alguna vajilla rota o leche quemada, así que mejor ni arriesgarse.

No estaba de humor para arreglar desastres ajenos.

Casual, mientras su jefe caía en una depresión masiva, ellas vivían en su raro mundo rosa. No sabía si enfadarse o preocuparse de que sea lo que tuvieran llegara a ser contagioso.

Bufó, alejándose cuanto antes.

La amistad femenina era tan peculiar y misteriosa que a veces era mejor no entenderlo.

Rodó los ojos, preguntándose que era tan gracioso como para que sus risas se escucharan hasta el pasillo.

Bah, mujeres.

No las entendía ni le interesaba hacerlo. Su obligación solo era por y para Satanick.

###########

Dormir... Era una delicia.

Cuando dormía no tenía que preocuparse por nada ni nadie, solo se dejaba seducir por el cansancio, permitiéndose perderse entre sueños fantasiosos y la calidez de las sábanas.

Era curioso, pero incluso a su joven edad le encantaba hacerlo. Cuando dormía se permitía muchas cosas, pero una de ellas era su favorita por mucho...

Dormir junto a su madre.

_U-uhn... ¿Uh? -Fue abriendo los ojos, encontrándose con una hermosa imagen a pocos centímetros de su rostro.

Mamá es adorable cuando duerme.

Una vez había oído algo sobre que las personas solo mostraban su verdadera cara mientras dormían; y ahora podía dar toda la razón a ello.

En momentos como este era cuando podía realmente darse el lujo de ver al diablo con una expresión tal dulce y pacífica como ninguna otra. No quedaba rastro alguno de molestia o tristeza, solo una profunda relajación.

La visión le resultaba tan perfecta que se resistía en lo posible a despertarlo, deseoso por perpetuar un poco más el momento.

Desde que comenzaron a vivir en Pitch Black World, muchas cosas habían pasado.

Nuevo mundo, nueva vida, nuevos horarios, nuevo clima...

Nuevo todo.

Se había prometido el ser paciente con esto y no cuestionar a lo que sea que haya obligado a Ivlis a aceptar esto, pero... Era difícil.

Y nada de lo anterior mencionado tenía que ver con ello.

_Uhh...

.

..

...

_¡Y-y hemos llegado! -exclamó el azabache con una sonrisa. A pesar del evidente ojo morado que cargaba (Cortesía de la recién llegada Rieta) estaba de buen humor con todo esto- No se queden allí. ¡Entren! ¡Pónganse cómodos! ¡Bienvenidos! ¡Todos son bienvenidos!

Satanick soltaba exclamación tras exclamación, acompañando todo con exagerados gestos para incitarlos a seguirlo mientras los guíaba al interior del inmenso Castillo de Pitch Black.

En medio de toda la oscuridad y entre el reflejo de la luna, la majestuosa arquitectura se imponía como nunca antes, casi dándole un aspecto sacado de una película de terror.

El niño tragó grueso, manteniéndose casi pegado a su madre y la genio.

Había pasado un muy largo tiempo desde su última 'visita' a aquel sitio, pero su disimulado pánico no lo consideraba suficiente.

Hubiese sido más feliz de nunca volver, pero ya no había caso.

_Bueno... Mejor sigámoslo. Quiero terminar con esto antes de que me de jaqueca -Habló el de mechas rojas, dando inicio a la marcha tras el otro diablo y siendo rápidamente seguido por la pelinaranja y su hijo.

_Como diga, señor Ivlis. Si quiere, puedo prepararle un té para eso luego -sugirió, más que feliz y cargando las maletas de su amo.

_Eso me encantaría. Muchas gracias, Rieta. -sonrió encantado. Probablemente aprovecharían eso para charlar y ponerse al día con todo.

_No hay de qué~

Se notaba que haber vuelto y poder servirlo la hacían muy feliz.

Detrás de éstos, los seguían ambos niños y su fiel niñero de gafas de sol, quien, dicho sea de paso, arrastraba su propia maleta y la de la aterradora loli.

¿Por qué? Porque la castaña así lo quería obviamente. ¿Para qué intentar discutir contra la lógica de una sádica?

Que el tamaño no les engañe, el veneno viene en frascos pequeños.

_Hey, Licorish. ¿No es eso muy pesado para ti? -tanteó la mayor, notando que su hermanito se estaba quedando atrás por arrastrar sus cosas- ¿No quieres que Emalfsh las cargue por ti? No te sientas mal por él, que sea útil en algo. -hizo un gesto de restar valor, a lo que el aludido se quejó llorosamente.

_¡Poemi! ¡¿P-por qué tanta maldad?! ¡Piedad! -Era muy injusto haber pasado de 'perro' a 'mula' solo por llegar último en la carrera del otro día.

¡Injusticia! ¡Quería un abogado!

_¡Silencio, bashura y sigue cargando! ¡Si rompes algo, Poemi te romperá a ti!

El demonio optó por callar y seguir llorando internamente como el macho que era. No podía contra esa lógica.

Licorice por su parte no hizo más que forzar una sonrisa mientras negaba con la cabeza.

_N-no, gracias. No hace falta, estoy bien así.

Se sentiría muy mal si aceptaba tal oferta, pobre Emalf.

Y no es como si de verdad pesara tanto, solo que todo el estrés de la mudanza y las emociones del día lo tenían bastante agotado.

Ni siquiera podía considerar la opción de usar su forma adulta en ese estado.

_Uhn. Si tú lo dices -Encogió sus hombros antes de seguir el paso.

De igual modo solo los guiarían hasta sus respectivos cuartos ¿No? No debía ser mucho.

Una vez que terminaron de ingresar por la inmensa puerta, Satanick los guió directamente hasta las escaleras que los llevarían a las recámaras.

Al parecer, estaba tan deseoso de ponerse cómodo como los demás (por el golpe, tal vez); sin embargo, eso no evitaría lo que seguiría...

Y lo que el menor más temía.

Presentar a los subordinados.

Éstos se encontraban a tan solo un par de metros de las escaleras, en una hilera junto a la pared.

Al parecer se habían tomado la molestia de dejar algunas de sus tareas sólo para esto, probablemente gracias a un capricho más del de orbes violáceos.

Típico.

_¡Oh! No puedo dejar que pasen sin presentarse, aunque algunos ya se conocen ¿No? -soltó una risa, a lo que Ivlis solo rodó los ojos.

Se trataban solo de tres de los tantos que trabajaban para el azabache. Puede que el resto anduviera ocupado o muy lejos del castillo en aquellos instantes, daba igual.

Su presencia actual solo indicaba una cosa: Eran quienes pasaban la mayor parte del tiempo allí, sirviendo de primera mano a su diablo.

A quienes resultaría muy difícil evitar.

Entre estos se encontraban la muy enérgica Crea; quién fue la única en mostrar creciente emoción en saludar a todos; la tímida Medouco; que apenas dirigió un leve saludo general; y, obviamente, la mano derecha del diablo de Pitch Black World, Envi; quién solo se limitó a dar un breve asentimiento con marcado desinterés.

El niño tragó grueso, aunque pudo disimular su inquietud al arrastrar sus maletas. No había por qué preocuparse ¿No?

Delante de todos nunca pasaría nada; además de que tanto la cabra como el joven diablo parecieron coincidir en algo:

Ni siquiera dirigirse una mirada.

Era lo mejor; para el pellejo del adulto y la salud mental del niño.

Pero... ¿Por qué al destino le gustaba ir en contra de tales expectativas?

_¿Uh? ¡Oh! Eso se ve muy pesado para ti fufufu~ -comentó su padre, apenas notándolo. - ¿Necesitas ayuda? ¡Perfecto! Hey, Envi. Puedes ayudarlo a llevar sus maletas al cuarto ¿No?

Daba igual si lo había hecho por intentar demostrar que era un buen padre o cualquier otra tontería, su hijo quiso cerrarle la bocota de un puñetazo de haber podido.

¿Por qué? ¡¿Por qué justo ahora se le daba prestarle atención?!

¿Por qué no podía actuar como normalmente hacía y solo pensar con la entrepierna?

Tenía su cabeza dando mil vueltas.

Y la cabra no estaba mejor. Tampoco se le hacía muy en gracia todo esto, pero... Ah, órdenes son órdenes ¿No?

Y él era un profesional.

_Por supuesto, señor. No hay problema alguno. -respondió con un tono neutro, a la vez que se acercaba al joven diablo para cumplir lo acordado.

_N-no es necesario, yo puedo-

_Yo puedo ayudarlo con eso, joven amo. Descuide -Casi escupió la última sílaba, tomando la maleta sin mayor problema para seguir su paso sin gran expresión.

No lucía preocupado o algo parecido. ¿Por qué debería?

El simple hecho de que Ivlis no le hubiera saltado al cuello apenas lo vio ya le indicaba que el niño fue tan gallina como esperó y que no lo acusó.

Licorice por otro lado solo se limitó a adelantarse tras el resto, dejándolo atrás lo más rápido posible.

No prestó gran atención a lo que los demás estuvieron comentando o conversando. Se mantuvo callado, escogiendo un cuarto al azar y siguiendo a Ivlis muy de cerca.

Le daba igual en dónde le tocaría dormir, solo quería que Envi terminara lo suyo y se largara a hacer lo que sea que hiciera; cosa que pasó apenas lo dejaron atrás cuando dejó el equipaje del menor en su respectiva habitación.

Nunca creyó que una simple caminata por las escaleras le causara tanta tensión.

Ojalá nunca se repitiera.

...

..

.

Tragó grueso, agradecido de estar entre las sábanas y el cuerpo de su madre ahora.

No deseaba estar en ningún otro lugar de momento, solo allí se sentía a salvo de todo.

Tal vez aún no dejo de pensarlo lo suficiente...

No había pasado nada al final de todo ¿Cierto?

Cuando se animó a ir a su propio cuarto solo, ya no había rastro alguno del peliverde y sus cosas estaban intactas para que empezase a acomodar todo.

Sí. Tal vez solo se trataba de aprender a dejar la paranoia atrás y vivir como si nada.

Era lo mejor, y su salud mental se lo suplicaba. Y de cualquier modo... ¿Qué más podría hacer?

No es como si tuviese con quien hablar del asunto, y ni, aunque tuviera... No lo haría.

Tenía miedo aún, aunque las heridas ya habían sanado y la amenaza siguiera marcada en su alma, más aún ahora que vivía en terreno enemigo.

¿Era justo sentirse tan desprotegido? ¿O solo el miedo lo hacía exagerar?

Ya había transcurrido un largo tiempo, quizás solo se estaba ahogando en un vaso de agua. Conocía a quienes cargaban con vidas más difíciles que la suya y no vivían tan paranoicos como él.

Ya ni el mismo Ivlis, y eso que él la pasaba peor.

Madre...

La había pasado tan mal, pero nada se comparaba a la tortuosa vida de su progenitor. Por eso lo admiraba tanto, a pesar de todo seguía allí, de pie y criándolo con todo el afecto y atención posible.

Su madre pudo ser fuerte y seguir avanzando; él también ¿No?

Yo... ¡Yo debo dar mi mayor esfuerzo también!

Si deseaba volver a sentirse digno de él y su amor, ese era el único camino factible que veía.

Quiero... Quiero que me ames, aunque sé que no lo merezco...

Soltó un leve suspiro, cerrando los ojos nuevamente.

¿Y si mejor intentaba dormitar un rato más?

No era tan mala idea el querer aprovechar más rato junto a su madre.

De todo lo malo que había significado la mudanza, el poder permitirse pasar algunas noches con él eran la mejor parte.

Ya sea por algunas pesadillas, aguarle los planes a Satanick, la pereza de volver a su cuarto luego de un rato de jugueteos o simple capricho de ambos, Licorice se deleitaba con la oportunidad de compartir el hechizo de Morfeo junto al de mechas rojas, sintiéndose a salvo y cómodo, incluso en aquel castillo del horror.

_Mamá... -Levantó fugazmente sus ojos hacia él, rozando con sus dedos el rostro ajeno.

Solo fue un mimo espontáneo, no esperaba despertarlo como indicaron que sucedió los balbuceos del adulto poco después.

_Uh... ¿L-licorice...? -Entre-abrió los ojos un poco, encontrándose con el tierno rostro de su hijo.

Que hermoso despertar ¿No?

_¿U-uh? ¿M-mamá...? ¡Perdón! ¡Te desperté!

¡Tonto, tonto, tonto! ¡¿Cómo puedes ser tan tonto?!

_...U-uh... ¿Cielo...?-se detuvo entre un bostezo- ¿Ya... despertaste...?

Su mirada somnolienta apenas lograba concentrarse en algo, pero sus brazos acurrucaban al pequeño contra sí suavemente.

Este sí era un buen despertar y no broma. ¿Qué mejor compañía que la de su pequeño consentido?

Y cabe mencionar que no estaba molesto en lo absoluto, solo algo perdido.

_S-solo hace poco, yo... D-de verdad no quería despertarte y...

_Shhh. No pasa nada. -Tranquilizó, aprovechando la cercanía para abrazarlo más y besar su frente- ¿Dormiste bien?

El joven diablo ni siquiera logró disimular del todo el rubor en sus mejillas, casi sintiéndose derretir mientras respondía con un leve asentimiento antes de ocultar su cara en el cuello ajeno.

Amaba su beso de 'Buenos días', pero no podía contra su propio fangirleo interno.

Ah... Los murciélagos en llamas revoloteando en su estómago lo ponían nervioso.

Ivlis, por otro lado, no opuso resistencia alguna al gesto, aprovechando para juguetear con su oscura cabellera mientras planeaba lo que harían hoy.

_¿Tienes hambre? Tal vez pueda ir a prepararnos algo... ¿O prefieres tomar un relajante baño conmigo?

No estaba seguro de qué tan tarde o temprano era, su leve apetito no lo ayudaba mucho. El clima de afuera apenas era notorio desde su cuarto, aunque la fría sensación de humedad que lo invadió al intentar destaparse le decía mucho.

Sonrió. Qué bueno que ese puto la estaba pasando mal, eso solo indicaba que para sí sería un muy buen día.

_Uhn... No tengo hambre aún. -la idea de ir a compartir una cálida tina o seguir enterrando la nariz en el cuello del adulto lo seducía más que algún tazón de cereal. - ¡Sí! ¡Si quiero! Y... ¡Con patitos! ¡Y burbujas!

El ambiente actual incitaba tanto a su pereza que casi parecía un crimen el levantarse.

_¿Soñaste algo bonito, mamá? -curioseó, apartándose un poco para verse cara a cara. Le estaba regalando una dulce sonrisa, siendo correspondido al instante- Yo soñé... Con algo de un mar de helado y nubes de azúcar.

_Uhn... Yo hace mucho que no sueño -Para él, dormir era algo cercano a un coma que mantenía su mente en blanco- Oh ¿En serio? Que sueño más delicioso, cariño.

Licorice era tan dulce que el que tuviera ese tipo de adorables sueños no le sorprendían en lo absoluto.

Aún era joven, se merecía permitirse fantasear tan inocentemente mientras dormía.

Sonrieron de nuevo, abrazándose una vez más, listos para empezar a levantarse, aunque el diablo mayor aún no lo soltaba.

_Bueno... Se nos hará tarde sino nos damos prisa. Y créeme, no quieres conocer a Rieta cuando llegas tarde a las comidas -Ya fuera cocinando o no, aún recordaba cuan estricta era la pelinaranja con esos horarios. - Así que... Vamos a la tina~

Y en medio de un canturreo y cargándolo con cuidado, los sacó a ambos de la cama, obteniendo más de una risa del niño.

El buen humor de su madre era contagioso.

Era tan curioso. Luego de verse obligados a vivir allí, Licorice creyó que el diablo de las Flamas estaría incluso más deprimido y paranoico de lo usual, pero no fue así...

Gracias a Rieta.

_¡Hay que apurarnos, mamá!

_Ahí vamos~

Curiosamente, incluso luego de conocerla de tan poco tiempo y de aquella forma tan abrupta... le agradaba.

Y mucho.

Estaba dichoso por Ivlis porque ella también lo hacía feliz.

Y eso... Ya bastaba para ganarse al niño.

A la vez, sin que lo notaran, no muy lejos de ellos cierta genio llevaba espiándolos desde hacía un buen rato.

Tan~ lindos~

Quería avisarles del desayuno, pero mejor no los interrumpía en sus ratos madre e hijo por ahora y se adelantaba a despertar a Emalf y Poemi primero.

Tal vez eso les daría tiempo al otro par de tomar su baño primero.

Solo serán unos minutos. Puedo volver a calentarles el desayuno si hace falta.

Esto de ser testigo del nuevo lado familiar de Ivlis le encantaba. Conocía una faceta más alegre y cariñosa de su parte, una que creyó perdida hace tiempo.

Y todo se lo debía al niño.

Estaba tan feliz porque él lo hacía así de feliz.

Y con eso bastaba... para ganarse a Rieta.

###########

_...Y eso fue lo que pasó -Terminó de explicar junto a un pesado suspiro. - Así que, si pasan por el Castillo, no se sorprendan si ven habitantes de Flame World, ahora ya saben el motivo. Manténganse al margen y ya.

La verdad, la noticia aún lo impactaba. Su padre no se había explicado muy bien y solo fue a Flame World a avisar (cofcofObligarcofcof) a todos allí a seguirle el hilo en esa estupidez.

No lo malentiendan, a Glasses le alegraba un poco el tener la compañía de su pequeño hermano, pero no de ese modo.

Así solo se acarrearían más problemas y el inconsciente de su padre no lo parecía entender.
Bufó.

Me pregunto si mamá ya lo sabe.

Ya no era ningún niño, no es que creyera que mágicamente todo se solucionaría si sus padres volvieran a estar como antes, pero... De algo estaba seguro, Satanick usaba más la cabeza cuando estaba junto a su madre.

Suspiró.

Le urgía un cigarrillo o un café bien cargado. Su cabeza no soportaría mucho más de tanta locura.

_Vaya... Se nota que el jefe ha estado aburrido -Comentó cierto demonio al aire, rompiendo el silencio por fin.

A Yagi no podría importarle menos la vida amorosa/familiar de su diablo, cosa de cada uno ¿No? Pero... luego de la última vez que fueron a beber y que éste confesara su 'amor' hacia a un tipo al que le hacía bullying, ya ni sabía si mejor evitarlo o seguir al tanto nomás por el morbo del chisme.

Bueno. No lo culpen, Yagi también se aburría mucho.

_Y yo que creía que Roc era un obsesivo por encapricharse con una chica langosta... -Masajeó Lec sus sienes con estrés, ignorando que tenía la atención de todos encima.

_...¿Chica langosta?

_No pregunten. A veces ni yo quisiera saber. -Los gustos raros de su hermano no eran preocupación suya ahora.

Glasses bufó, urgiéndole como nunca algún café o cigarrillo. Toda esta absurdidad le daba un mal presagio.

_Francamente no sé en qué estaba pensando mi viejo con esto. Es una locura...

Esto era mucho para digerir en lo que respectaba al hijo mayor del ojivioleta.

Sin embargo, no todos lo tomaban tan en serio como él quisiera.

_A ver si entendí ¿Esto significa que el señor diablo traerá a vivir a Pitch Black a su pequeño y lindo hijo? -tanteó cierto azabache, con un brillo tan perturbador en sus ojos que más de uno lo miró con cierta repugnancia o incomodidad.

O en el caso de Glasses, con puras ganas de asesinarlo.

_¿Qué estás insinuando, Dokugai? -su violácea mirada centelleó de ira de solo hacerse una idea. Sabía de los 'peculiares' gustos de ese enfermo, así que no pensaba mostrarse muy tolerante- Si es lo que creo que es, date por muerto.

¡Con su hermano no, putos!

_¿Eh? ¡O-oye! ¡N-no, espera! -chilló, retrocediendo un par de pasos. No quería perder la cabeza- ¡Bromeaba, bromeaba! ¡C-chicos! ¡No se queden callados, digan algo!

Pero ninguno planeaba ponerse de su lado, no eran tan idiotas.

_A mi ni me mires, me van las mujeres tetonas -Y francamente, a la vieja cabra no le importaba lo que fuera de Dokugai.

_A mi tampoco. Ya tengo suficientes degenerados con Roc -No pensaba salvar el cuello de nadie.

_En resumen: Tus cochinadas, tu problema. Si te matan por eso, no es asunto de nadie.

El aludido rodó los ojos. Jah, como si realmente esto le sorprendiera.

Nadie apreciaba la belleza de ls juventud ilegal como él lo hacía.

_¡Bah! No sean tan aburridos solo es broma, es broma. Además, ni saben el placer que genera probar carne joven como para descartarlo. -Rió, acercándose de golpe a uno de sus colegas, quien ni parecía prestarles gran atención. Solo buscaba señal para su teléfono, moviéndose de un lado a otro y desarreglando todo a su paso.

Lo normal en Sullivan ¿No?

Solo le importaba tratar de saludar a su amada Olivia, lo demás podía esperar todo lo que quisiera.

Y de cualquier modo, sea lo que fuera, Glasses seguro le hablaría de ello con más detalles cuando estuvieran a solas.

Así era su confianza mutua.

_¿Uh? ¿Dokugai, qué quier-? ¡Wahh!

¿Por qué siempre lo trataban con tanta brusquedad?

¡Él era un demonio frágil!

_¿Tú qué dices, Sullivan? ¿No te gustaría la idea de juguetear con una linda colegiala?

_¿Eh? -detuvo sus intentos de buscar señal- ¿De qué me estás...?

_Dokugai, te estás metiendo en terreno peligroso -advirtió Yagi, aunque no pensaba interferir.

Ver lo que pasaría seguro sería muy divertido.

El azabache lo ignoró, prosiguiendo en sus tonterías sin mediar en las posibles consecuencias que su larga lengua le acarrearía.

_¡Vamos! ¡Ya sabes! Faldas cortas, rodillas con ligeros raspones, inocencia, virginidad... ¡Todo lo que define la belleza de alguien de cumplir los 18 años! ¡Una linda colegiala! ...O colegial, el género da igual... ¡Oye! Eso me recuerda. ¿No era tu hija una, uh? ¿Cuántos años tiene? ¿Cree que tenga oportunidad, sue-? ¡EKKKK!

Sin embargo, antes de poder terminar la oración, un violento puñetazo en el estómago terminó por estamparlo en la pared.

Y a pocos metros suyos, un molesto cuervo lo observaba, tronando sus puños y dirigiéndole una expresión de homicida serial.

_Dokugai-san, agradecería que alejara sus asquerosas insinuaciones de MI hija, o de lo contrario... Te mataré.

A él le podían hacer lo que sea, pero a su hija NO.

Caso cerrado.

_A-ay... -Por un segundo creyó que moriría.

En serio que lo creyó.

_...Por eso te dije que te metías en terreno peligroso -Yagi no era tan despistado.

Conocía bien a su subordinado para saber que tecla no tocar.

_Y si me disculpan... -Aspiró hondo, tan solo para terminar perdiendo sus aires de seriedad en cuestión de segundos, chillando como todo un fanboy empedernido- ¡Debo hablar con mi hija! ¡OLIVIAAAA!

Encontraría forma de hacerlo así tuviera que subir a la mismísima cima del castillo y arriesgarse a que un rayo lo rostice para obtener señal.

Su amada y adorada hija valía el riesgo.

De hecho... ¿Y si de verdad funcionaba?

Ni siquiera se detuvo a pensarlo, solo corrió hacia la ventana más cercana antes de lanzarse en su forma de ave.

_¡Papá ya va por ti, Oliviaaaaa!

Ya no tenía remedio.

_¿Eh? ¡¿Ah?! ¡Espera, Sullivan! ¡No salgas afuera sin paraguas! ¡Los rayos! ¡La lluvia!

¡Argh! Glasses solo quería descansar con algo caliente dentro de su estómago, pero al parecer eso tendría que esperar un poco más.

_Argh... Bueno. Los veo luego, debo ir tras el jefe.

Suspiró y tomó un paraguas, listo para iniciar su usual persecución tras el lunático.

Bien. Al menos este era el jefe que conocía. Ya le urgía algo de normalidad en su rutina.

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_¡A-achús!

Y casi como algún tipo de broma, al mismo tiempo y en algún lugar, la tan mencionada peligris acaba de soltar un estornudo.

_Oye ¿Estás bien? -tanteó con una colmilluda sonrisa mientras sus compañeras también detenían el paso para ver qué pasaba- No me digas que te resfriarás. Estamos en pleno verano.

Kurotsuno gruñó, ignorando su comentario.

_No es nada, debe ser a causa de esta odiosa lluvia. -hizo un gesto, retomando el paso junto a Hanten y las demás. Desde que uno de sus cuernos causó un agujero a su paraguas, nada era igual... Pero, en fin, al menos Jork se ofreció a prestarle uno.

_Uhn... Quizás es eso -se encogió de hombros sin mucho interés. Solo quería ir a casa y dormir. Eso era lo bueno de los días lluviosos junto a la suspensión de sus dobles turnos de clases- O alguien estará hablando de ti.

La joven entornó los ojos molesta. Ya se estaba haciendo una idea de quién y eso solo la fastidiaba.

Esa peste...

Incluso sin estar presente la jodía.

_Pero no te preocupes, Kurotsuno~ -canturreó la pelirroja, interrumpiéndolas descaradamente- Si logras resfriarte, entonces ya no serás una idiota~ ...¡EEEKKK!

_¡TÚ ERES LA IDIOTA! -No importaba cuanto golpease a Met, ésta no parecía entender.

La demonio de cuernos en espiral soltó una risilla, negando con la cabeza mientras observaba la masacre.

_Nunca cambian ¿Eh?

Algo le decía que lo del resfriado tal vez sí sucedería, pero por andar a lo imbécil con ese absurdo clima encima.

Par de idiotas.

Para que nadie pelease, Hanten opinaba lo mismo de las dos.

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_¡Insisto en que podría funcionar! -rió cierto demonio de cuernos en espiral, ya yendo por su tercer cóctel del día.

Se había quedado varado la noche anterior gracias a unas copas de más y el turbulento clima, por lo que al recuperar consciencia y toparse con la grata presencia de su bella ex jefa, no perdió tiempo a iniciar una divertida charla junto a ésta. Había que aprovechar que ese día no hubiera tanto trabajo ¿No?

Incluso Maekami estaba aportando algo, y eso que era el silencioso del equipo.

_...Y yo insisto en que te buscas a pulso que te den un puñetazo -Habló en lo que secaba algunos vasos cercanos. Anten ya no tenía remedio. - De verdad ¿Por qué sigues insistiendo con esto? Tú sabes que a Daimonji no le interesa, ya tuvo su momento y no quiere más de ello.

Comprendía perfectamente el punto de su amigo por querer ayudar, no creía que ésa fuera la forma adecuada de hacerlo.

¡Por favor, el pobre seguía de luto! ...Desde hace siglos, pero debían aprender a respetar tal decisión.

_¡Pero si la idea es buenísima! Dijo que no quería amar a otra mujer luego de lo de Cosmea ¿No? ¡Pues simple! ¡A buscarle un hombre!

El peliblanco tan solo negó con la cabeza, resignado. A Anten el razonamiento no le cabía en la jodida cabeza, y una vez que se empecinaba con una 'brillante idea', no existía forma de quitársela.

Su amigo podía ser de pensamientos tan simples, ah.

Ya ni para qué tratar.

_Vicers-sama, ilumínalo. Y si no puedes, elimínalo.

_¡Estás celoso de mi buena idea! Eso es lo que pasa. -se encogió de hombros, volteando su cara con dignidad.

Envidia pura, estaba muy seguro que solo era eso.

_Sí, claro.

_¡Envidioso! -Siguió insistiendo, dispuesto a incluir a la pelirrosa a su disputa, sin notar que llevaba callada desde hacía rato- Oiga, señorita Lil. ¡Dígale a este frígido que mi idea de darle pijas a Daimonji no es tan mala!

_...¡¿F-frígido?!

_¡Pues eso eres...! ¡Hahahaha! ¿Uh? ¿Señorita Lil? ¿Señorita Lil~?

La súcubo tenía la mirada fija hacia la nada, aunque en dirección a la ventana donde veían la lluvia caer sin piedad alguna. Hasta hace un rato en verdad los estaba escuchando, pero... Ahora su mente se había ido vagando.

Ay, que bonita lluvia... Le traía ciertos recuerdos que creía perdidos...

.

..

...

Bostezaba perezosamente, apenas alcanzando a estirarse a recoger su bata de dormir entre sus intentos por desenredarse de las sábanas.

Estaba despeinada, con algunas que otras ojeras y no traía nada más que aquella holgada prenda; una imagen totalmente ajena a la extrema belleza y sensualidad propia de su naturaleza, pero estaba lejos de mostrarse infeliz por todo ello.

¿Cómo podría? Si esto solo era una de las tantas pruebas de la nueva y dulce vida que estaba llevando.

Una que nunca imaginó poder gozar en primer lugar.

_¿U-uh? ¿Y ese llanto? -murmuró para sí, apenas levantándose y notando la falta de su esposo a su lado. Rió un poco, ya se hacía una idea de dónde se encontraba, aunque ello no evitó que al llegar a destino a solo unos pasos en una habitación continua se llevara una enorme sorpresa- ¡Oh, mon Diue Fumus! ¡Ese no es el biberón!

Y no era para menos, su aparentemente muy adormilado esposo estaba por alimentar a su hijo con una zanahoria en lugar del de la leche correspondiente en su recipiente.

_¿E-eh? ¡Wahh! ¡¿Q-qué?! -De no haber sido por Lil, seguramente su pobre bebé no la habría contado. Casi tan rápido como la escuchó, apartó la zanahoria de su sollozante hijo, permitiéndole a su esposa acercarse mientras soltaba mil disculpas una y otra vez- ¡Perdón! ¡Perdón! Me quede dormido... ¡Lil! ¡Ayuda! ¡E-en serio lo siento!

Ella sonrió, perdida en la ternura de sus disculpas. Pobre hombre, se notaba que esto de ser padre primerizo y no dormir no le iba mucho.

Pero no lo culpaba, ella también estaba aprendiendo poco a poco.

_Ya, ya. Ambos, tranquilos. -Apaciguó el momento, tomando entre sus brazos al pequeño para empezar a mecerlo, a la vez que acallaba las disculpas ajenas- No pasa nada, para algo estoy aquí~

Una vida como aquella, no la había esperado en lo absoluto, pero la disfrutaba como nunca.

Le hubiera gustado seguir con el rol de esposa y madre, pero... en lugar de ello prefirió ser solo...

...

Jefa.

¡Jefa!

¡Señorita Lil!

...

..

.

_¿E-eh? ¿Qué? -Sacudió la cabeza, apenas recordando dónde o qué estaba haciendo.

Es verdad... Se supone que estaba ayudando a sus viejos subordinados para algo ¿No?

Soy una jefa terrible. ¿Cómo pudo ignorarlos así solo por fantasear con el pasado?

Tonta, tonta Lil. Enfócate en tu presente.

_...¿Le pasa algo? -Esto les había asustado.

Usualmente la subcubo se interesaba mucho en asuntos de cortejos o casamenteras, pero hoy no parecía ser así.

_¿Uh? No es nada, solo... Recordaba algunas cosas. No es importante. -No planeaba preocuparlos más.

_...¿Segura?

_Claro, claro. No te preocupes, Anten. -Hizo un delicado gesto de restar importancia. - ¿Qué me estabas diciendo, mon ami? La lluvia... mi distrajo un poco.

Se supone que estaba ayudándolo con algo importante, no tenía tiempo de distraerse. Ya podría ir a darle una visita fugaz a su esposo luego, seguro que eso lo sorprendería.

...Lástima que ni imaginaba que la sorprendida sería ella.

Su última respuesta pareció convencer al menos convencer al par de demonios.

Bien, un problema menos.

_Oh, bueno. Lo que le decía, necesito que ayude a convencer a Daimonji de tener citas de nuevo. El pobre idiota no merece ser un quedado y su linda hija me está apoyando con esto, así que pensé que...

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Suspiró con pesadez, observando la bandeja de té con la cual se adentraba a la habitación de su amo.

La lluvia no se había detenido en todo el día y esto lo tenía irritado.

Bufó. Todo era culpa de Ivlis y su apestosa familia; desde que llegaron los pesares y problemas para el de orbes violetas nunca se terminaban, así como los repentinos diluvios que sus cambios de humor significaban.

Nunca debieron haber venido. Si alguna vez se daba la oportunidad, degollaría a Sullivan por originar esa estúpida idea.

Apretó la bandeja, segundos antes de dejarla sobre la mesa de noche. El diablo parecía tan perdido en su pesar que ni parecía haber notado su presencia aún.

Bueno, era hora del té. No desayunó mucho ni tampoco almorzó, así que no lo iba a dejar sin picar algo ahora.

Olvidaría al resto de retrasados mentales por ahora.

_Satanick-sama, levántese un momento, por favor. Le he traído el té de hoy. -Habló hacia el bulto bajo las mantas que, por los pies sobresaliendo al borde de la cama, suponía se trataba de Satanick.

No obtuvo gran respuesta, solo un lastimero sollozo. Pero se necesitaba más para resignar a la cabra.

Aún podía tener algunas ideas, como intentar jalarle de los pies para que, mínimamente, saliera de debajo de tantas sábanas y mantas.

_Sé que no está de humor, pero no debe dejar de comer... solo... por... eso... -No estaba usando toda su fuerza, pero darse cuenta que no lograba mucho, aunque se apoyara en el mismo mueble para jalar seguía siendo frustrante- Vamos... Salga de ahí un momento.

Bueno, al menos la siguiente respuesta que recibió le indicó que no estaba siendo del todo ignorado.

_¡N-no quiero! ¡Aquí sufro menos del rechazo del mundo real! -Chilló el azabache, sosteniéndose como podía de la cabecera de la cama.

Incluso luego de estar todo el día reflexionando al respecto logró animarse un poco.

No podía, no mientras veía como su brillante plan terminaba por ser inútil... Como cada intento para acercarse a Ivlis o Licorice.

Su servidor suspiró resignado, optando por mejor soltarlo. Esto no los estaba llevando a ningún lado.

Mejor probaba otra cosa.

_Sea lo que sea que lo aflija, tal vez pueda idear alguna otra solución. -Aduló un poco.

Si era franco, Envi preferiría 'sugerir' que tal vez lo mejor era devolver a los habitantes de Flame World del agujero por donde salieron, pero dudaba que su jefe deseara eso.

No. Debía controlarse y pensar en algo más.

_¿Solución? No creo que la haya... -Se quejó, al fin dignándose a sacarse tanta manta de encima y sentándose con una marcada decepción. - Todo siempre falla, así como todos siempre se van -Se lamentó, apenas estirando el brazo para tomar algún panecillo de la bandeja.

Al menos así ahogaría sus penas más a gusto.

_Todos siempre huyen y se alejan, h-haha... -Reía para ya no seguir lloriqueando. Se estaba deshidratando mucho.

Primero fue Lil, luego Glasses... Que Licorice e Ivlis siguieran ese mismo rumbo no le sorprendía siquiera.

Siempre había sido de ese modo y lo más probable es que solo se estaba aferrando a su propia desesperación, pero...

¡No importaba! Pronto un nuevo día empezaría y podría volver. Su depresión nunca era duradera y su terquedad lo caracterizaba demasiado.

No tenía mayor opción que seguir ese lamentable camino ¿No es así?

_Señor...

_¿Uh? No me mires así, Envi. Aunque haya dicho que todos siempre se van, sé que al menos tú y los demás no lo harán~ -Soltó entre una risilla, casi resignado, pero no por ello menos alegre.

Era la total verdad, ninguno de sus subordinados lo dejaría. No era exactamente lo que buscaba, pero le aliviaba saber que, en teoría, aún no estaba tan cerca de quedarse totalmente solo.

Eso... Sí daba miedo.

Se estremeció. Mejor ni considerarlo y aferrarse a lo que ya tenía; ya en un futuro quizás obtendría algo más.

_N-nunca lo abandonaría. -Se ahorraría el incluirse en la manada de sus colegas, pero mínimamente podría hablar de sí mismo.

Aunque lo que había dicho no era sorpresa para el diablo. Ya lo sabía.

_Sé muy bien que puedo confiar ciegamente en ti, fufufu~ -No por nada era su subordinado número uno.

Nunca lo traicionaría ni abandonaría.

Pero eso no significa que tengas a alguien que te ame.

Se crispó, pero ignoró ese pensamiento. No importaba mucho.

El demonio por su parte se sintió gratamente halagado por sus palabras. Al fin, luego de mucho, su esfuerzo y empeño era reconocido.

No como anhelaba, pero era un comienzo.

_Satanick-sama, usted sabe que haría lo que sea por usted. -Garantizó con total seguridad en cada sílaba. Y tal vez con un deje de... ¿Maldad?

Quizá, pero por su fidelidad todo se valía ¿Cierto? En especial si ello significaba borrar del mapa a todo estorbo posible.

Ya lo hice antes y puedo hacerlo de nuevo si es necesario.

Sí. En verdad era capaz de ello y más, incluso más allá de lo que él mismo diablo podría en realidad desear... aunque pudiera significar un riesgo a su propia cabeza.

Incluso, si era sincero no había estado del todo seguro si de verdad hacía falta llegar tan lejos, pero el día de hoy había recibido la motivación necesaria.

Después de todo, él existía con el único propósito de proteger y hacer feliz a su diablo.

No importaba lo que tuviera que hacer.

_Eso lo sé muy bien, Envi~ -Comentó, un poco más animado. Ay, su ego era feliz de sentirse al menos un poco más apreciado luego de tan mal día- Y ya que lo mencionas ¿Me pasas mi piyama de conejos del closet~?

¿Qué? Ya se acercaba la noche y su humor seguramente seguiría arribando si lo usaba.

_Claro. -Bien, ese extraño cambio de ambiente al menos indicaba que Satanick volvió a ser el de siempre.

Era mejor así.

Ahora... Solo le quedaba un inconveniente.

¿Por qué siempre guardan todo tan alto? Pensaba el peliverde, conteniéndose para no maldecir su propia altura.

No era la primera vez que sucedía, pero crispaba sus nervios cada que sucedía.

Casi parecía como si el destino se burlara constantemente de él.

Pero, en fin, a lo que iba. Solo tenía que estirarse un poco y...

_¿Uh? -¿Era idea suya o de repente closet dejó de ser tan alto?

...No. Esperen. Ya sabía que había pasado, pero de igual modo tomó el dichoso piyama.

_¿Ya lo alcanzaste? -Había notado su mirada de odio hacia el closet, así que... le dio una mano... A sus cuernos.

A que era un gran jefe ¿No?

_Sí, pero... ¿Satanick-sama? -Comenzaba a desear sentir el suelo bajo sus pies de nuevo, en más de una forma.

_¿Sí?

_Esto... no era necesario. En serio.

En serio.

_Lo sé... ¡Pero estoy aburrido! -Soltó con una leve risa en lo que regresaba a la cama, todavía sin bajarlo. Quería jugar un rato más antes de comer y cambiarse la ropa; y no tenía a nadie más cerca.

Tanto tiempo deprimido y sin molestar a nadie le afectaba un poco. Ni siquiera había ido a acosar a su cucaracha favorita, pero eso cambiaría... a partir de mañana.

Pero eso no importaba ahora, a su subordinado no parecía molestarle realmente.

_¿Quieres un pase-?

_No, gracias.

#########

Poco a poco, el resto del día fue siguiendo su curso para todos, hasta el punto en que sin mediar nada, la hora de ir a la cama se acercaba, aunque el más pequeño presente del castillo se encontraba muy entretenido con algo en particular.

No ha parado en todo el día.

Lluvia.

Un fenómeno muy natural en aquel oscuro mundo que nunca dejaría de sorprenderlo. Y no era para menos, considerando que en Flame World tal cosa no sucedía.

Lo cual lamentaba, pues a sus ojos era algo hermoso.

Y no, el hecho de que la lluvia implicara el sufrimiento de su padre no tenía nada que ver con su amor a la lluvia.

_¿Qué tanto ves por la ventana, Licorish? -Preguntó de golpe su hermana, puesto que había notado su interés hacia tal dirección.

Vamos, que no era normal que Licorice se detuviera a medio dibujo de Ivlis. Algo realmente debía estar robando su atención para que ello sucediera.

_¿Uh? Solo miro la lluvia. -Respondió con simpleza, hasta sonriendo un poco- Me gusta.

La castaña le observó, incrédula y sorprendida. No era extraño, ella era un demonio de Flame World. Y por ende, su naturaleza la hacía preferir los climas cálidos.

La humedad y el frío por otra parte, era casi un enemigo natural.

_¿En serio te gusta? Eres tan... Bah, no importa. Licorish siempre has sido raro.

Bueno, su hermanito no era 100% alguien de aquel mundo en llamas. Si lo pensaba, no tenía mucho de raro.

_¿Qué tiene? -Arqueó una ceja, probablemente listo para dar inicio a otra discusión tonta entre hermanos. - ¡¿Y eso que significa?!

_B-bueno, ya. N-no peleen -Los interrumpió el demonio de bonitos ojos.

No quería otra pelea. Tenía sueño y no quería terminar golpeado por alguno de los niños por terminar en medio del fuego cruzado.

_¡Cállate, Emalfsh! ¡¿Estás de su lado?!

_¡Wahh! ¡N-no estoy de ningún lado! Es solo que... No me sorprende mucho.

Es decir, a su parecer todo cobraba sentido si imaginaba al niño disfrutando del clima por el sufrimiento de su padre.

Nada muy extraño.

_¡¿Lo ves?! ¡Emalf no ve raro! ¡Tú eres la rara!

_¡¿Qué dijiste?!

Ivlis por otra parte, los dejaba ser y 'debatir', algo entretenido con su amena lectura hasta que un bostezo de su niño lo hizo voltear a ver la hora.

No podría ser tan tarde ¿Oh sí?

_Uh... -Observó el reloj de la sala, dispuesto a dejar su libro de largo apenas se percató de lo tarde que era- ¡...!

11:45 pm.

Si no pegaba un grito era por respeto a las almas que, de seguro, ya debían estar en su cama.

¿Q-qué? ¡Licorice ya debería estar dormido!

No entendía cómo pudo ignorar que se hizo tan tarde.

Suspiró. Bueno, el transcurso del día había sido tan tranquilo... Tal vez fue por ello.

_Emalf, Poemi, Licorice, ya es hora ir dormir -Avisó, captando la atención de todos al instante y deteniendo una guerra campal que ignoraba.

Eso daba igual ahora, las horas de descanso de su niño estaban en juego.

Los ojos del niño se iluminaron, deteniendo todo movimiento en sus lápices o deseo de discutir.

Ya sabía lo que vendría ahora.

¡Otro cuento y noche con su madre!

_¡Sí, mamá! Ahora mismo voy a alistarme -Aseguró, dando inicio a su carrera hacia su cuarto.

No tenía tiempo que perder, ni siquiera para guardar las hojas y lápices que había usado.

Bah, Emalf o Poemi podrían encargarse.

_¡Oye, bro! ¡Espera! Ayúdanos al menos a... Ay, ya se fue. -Lloriqueó por lo bajo.

Ya ni para qué molestarse, le tocaría a él limpiar, pues dudaba que la terrorífica loli lo ayudara.

Y, dicho y hecho.

_¡Licorish es tramposo! -Gruñó. Ya era la cuarta vez en la semana que el menor hacía lo mismo- ¿Uh? ¡No te quedes mirando, bashura! ¡Guárdalo todo!

_Sí, sí. Ya voy.

Ivlis reía de solo verlos. Ay, tan bonita rutina ¿No?

Ojalá nunca cambien.

Estos cortos momentos ámenos le daba vida, pero no se quedaría a solo verlos. Él también necesitaba ir a alistarse a dormir, así que iría a buscar a Rieta para que preparara la tina en lo que él buscaba su ropa.

Además de que suponía que la genio no tardaría de hacer lo mismo con el niño.

_Recuerden no desvelarse mucho -Despidió a su hija y subordinado por ahora, aunque no obtuvo gran respuesta. - Erh...¿Buenas noches?

Por la forma en que de la nada la castaña comenzó a atacar al de gafas de sol de la nada, lo suyo llevaría rato.

_¡Eres un tonto, tonto, tonto! ¡La caja de lápices de Poemi es la roja! ¡LA ROJA! -Le enfurecía que casi guardara SUS cosas entre las de Licorice.

_¡A-Ay! ¡Ay! ¡P-perdón! ¡Lo olvidé!

Es que no le tienen paciencia.

########

Feliz.

Estaba realmente feliz y ansioso porque esta hora del día llegara; tanto que corría por los pasillos y escaleras tan rápido como sus piernas le permitieran.

Debía adelantarse lo más posible para darse un baño y esperar pacientemente a que Ivlis hiciera apto de presencia para dar inicio a todo.

Me pregunto cuál me contará hoy.

Un cuento de su madre. En sus infantiles días no existía algo mejor que eso. Desde algunos clásicos para niños hasta otros inventados por el mismo diablo, todos resultaban interesantes para el pequeño de orbes dorados.

Este era uno de los pocos placeres que compartían sin falta cada noche, nunca permitía que nadie los interrumpiera.

Ni siquiera a esa basura odiosa; por quien estaba muy feliz de no haber visto en todo el día.

Una jornada sin preocupaciones, sin Satanick, con una hermosa lluvia y paz en cada rincón. ¿Qué más podría pedir?

De verdad parecía que, por primera vez en mucho tiempo, la suerte le sonreía un poco... Pero tal pensamiento murió cuando, al subir las escaleras, se topó con quien menos deseaba.

Envi.

_¡...! -Ahogó un grito, retrocediendo de golpe hasta darse de espaldas, sin desearlo, con una puerta cercana.

¿Cómo es que no fue más precavido? ¡Debería saberlo con ese desgraciado rondando de un lado a otro!

Contuvo el aliento, atento a cualquier movimiento del adulto, a la vez que buscaba rodearlo para seguir su camino y alejarse lo más rápido de su presencia.

Estaba... Realmente asustado. Rogaba a Vicers no haber visto y permitirle llegar a su cuarto sin mayores inconvenientes.

¿Por qué? ¡¿Por qué ahora?! Todo rastro de calma y alegría de segundos atrás ni parecía haber estado presente.

Tal vez fue iluso al dejarse llevar por una felicidad momentánea mientras no lograra escapar del verdadero miedo que lo aquejaba.

Envi, por su parte, ni se había percatado de su presencia hasta que lo escuchó al chocar con la puerta.

Apenas y le dirigió una breve mirada en lo que bajaba las escaleras, pero había bastado para causar pánico en el niño.

Río. Oh, realmente no esperaba que ese malcriado siguiera tan asustado después de tanto tiempo. En serio, el mocoso siempre le pareció patético, pero esto lo superaba.

Como siempre, Licorice solo era un llorón sin remedio.

No esperaba nada del crío, y aun así, se decepcionaba.

Es más inútil de lo que ya creía.

Le hubiera gustado quedarse para asustarlo un rato, pero tenía cosas muy importantes que atender.

Era una pena.

Aunque no dudaba en que dicha oportunidad no tardaría en repetirse.

Él mismo se encargaría de ello.

Pero por hoy, pasaría del niño para terminar sus labores.

Una vez que finalmente creyó que se alejaría sin más, Licorice aprovechó para retomar su camino hasta su habitación.

Sin mirar atrás y cerrando la puerta tras de sí con fuerza.

Temblaba... Pero no solo de miedo, sino de rabia.

¿Por qué? ¡¿Por qué de nuevo?!

No entendía el capricho del destino por burlarse de él y recalcarle, una y otra vez, lo patético y débil que era.

¿Realmente había hecho algo que ameritara tal castigo? ¿Era en verdad un ser tan horrible como para merecer un camino como este?

Cada vez que daba un mísero paso, algo debía suceder que lo obligara a regresar al inicio.

Sin remedio alguno, terminó por romper en llanto. Fue tan iluso e idiota.

No debió confiarse en vagos momentos felices para olvidar, era más que evidente que el destino NUNCA le permitiría olvidar.

Solo estaba tapando al sol con un dedo. Solo escapaba de la realidad.

Los días sin Satanick no borrarían el hecho de haber sido humillado. Los cuentos de su madre no aliviarían el dolor de haber sido ensuciados.

Todos los días felices que pudieran venir... No cambiarían el hecho de haber sido violado.

Se abrazó a sí mismo, desesperado por frotarse la suciedad que todavía sentía sobre su cuerpo.

De repente... Ya no estaba tan seguro de merecer dormir entre los acogedores brazos de su madre.

Al menos no esta noche. Tal vez... Solo tal vez se dormiría antes de su cuento hoy.

Sucio. Asqueroso. Indeseable.

Sollozó, tratando de no seguir pensando más en ello para enfocarse en su ansiada ducha. No valía la pena.

Y puede que hubiera continuado su lamento, hasta que...

_Licorice~ ¿Ya encontraste toda tu ropa? -Escuchó la voz de Rieta, distrayéndolo de sus amargos pensamientos al fin. - ¡Vine a ayudarte a preparar tu baño~!

Cierto. Su ropa, la ducha. Había olvidado que Rieta solía ayudarlo con esto.

Tan rápido como pudo, se alejó de la puerta en lo que la genio entraba para cumplir su labor; al mismo tiempo que intentaba secar su rostro torpemente.

No. ¡No debía ser tan obvio!

_¡Y-ya casi! ¡Voy enseguida! -Hizo un esfuerzo monumental en disimular su voz, casi lanzándose dentro de su armario para buscar su ropa. - ¿P-puedes preparar la tina mientras?

Al principio la pelinaranja pareció algo extrañada por su comportamiento, pero no tardó en hacer caso.

Ah, para ella resultaba tan tierno cuando parecía querer ser mayor e independiente en ciertas cosas.

_Oh, como gustes~

Una vez que la notó entretenida en el baño, fue cuando el niño volvió a respirar.

Debía aprender a tener más cuidado.

Casi...

Lo mejor que podía hacer ahora era tratar de despejarse un poco... Tal vez pensando en Ivlis.

Sonrió tristemente, apenas escogiendo un piyama al azar. Bueno, al menos en medio de tantos sentimientos bañados en miseria, se sentía satisfecho de recordar su sonrisa.

Mamá.

No debía importarle otra cosa ¿Cierto? Pues Licorice solo había nacido y vivía para una cosa: Proteger y hacer a su madre muy feliz.

Daba igual cuanto tuviese que sufrir para ello.

_El baño ya está listo~ Tibio y con burbujas, como te gusta.

Trató de mostrarse animado a ello.

_Gracias, Rieta. -No podía hacer otra cosa.

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Cálido y renovado.

Nada mejor que una tina caliente para sentirse de aquel modo y garantizarse un sueño perfecto y sublime por el resto de la noche.

_¡Ah! Esto sí es vida... -Jadeó, apenas terminando de desanudar su larga cabellera en lo que iba rumbo al cuarto de su niño.

Últimamente esa nueva costumbre de buscarlo para un cuento, justo antes de llevárselo a su cuarto, se había vuelto muy frecuente. Y no le molestaba, cabe mencionar.

Le recordaba a aquella época en la que el niño solo era un bebé y su cuna se encontraba junto a su cama.

Awww, lindos recuerdos que guardar. Todos los que incluían a su hijo siempre lo eran.

Bueno... Casi todos ¿No, Ivlis?

Frunció el ceño. A veces no soportaba su propio genio, tan empeñado en arruinar su felicidad, pero no esta vez.

Tenía algo importante por hacer.

¡Ir a mimar a Licorice!

Después de todo la genio ya le había avisado que dejó al niño listo sobre la cama... Y vaya que así fue.

_Cariño~ Ya vine para tu cue- ¿Eh? ¿Cielo? -Había entrado casi canturreando al cuarto.

Tuvo un lindo día; sin Satanick y a gusto con su familia; por lo que su buen humor estaba a flor de piel aún, aunque descubrir a su pequeño ya dormido lo llenó de sorpresa... Y hasta apagó algo de su euforia.

¿Y-ya está dormido? ¿Me tardé tanto? Vamos, solo fue a tomar un baño y alistarse para la cama.

_Uhn... ¿C-cielo? - Tanteó en llamarlo, pero no obtuvo respuesta.

El joven diablo se encontraba totalmente acurrucado entre las mantas de su cama, dándole la espalda desde su posición.

Quiso creer que tal vez su niño estaba cansado y seducido por el clima para sedarse tan rápido, aunque no estaba muy seguro.

La realidad estaba muy ajena a sus posibles suposiciones, en donde el pobre niño sufría bajo una angustia mayor a la imaginada.

Pero... Aún no era el día en que Ivlis tuviera que enterarse.

Suspiró, sentándose de igual modo al borde de la cama. Bueno, aún podía arroparlo ¿No?

Por lo menos esa idea lo consolaba un poco.

Mi regaliz.

Le dedicó una dulce sonrisa, tomando con cuidado los pliegues de la manta antes de comenzar a arroparlo. No quería despertarlo.

Tan pacífico y calmado, a veces ni parecía el niño travieso de todos los días.

Lentamente se acercó, besando su cabeza junto a un suave susurro de 'Buenas noches' a su oído. Nada muy raro, solía hacerlo cada noche, pero... Hoy notaría algo inusual.

_¿Uh? -Al fijarse más de cerca en el rostro de su hijo, un cristalino camino de lágrimas se le hizo visible en las mejillas infantiles del menor.

Esto lo desconcertó por completo.

¿Su hijo había estado llorando? ¿Por qué?

Una parte de sí consideró que tal vez se debía a su posible tardanza, pero no tardó en descartarlo.

No. Licorice no era así. Pero entonces... ¿Qué pasó?

No era la primera vez que notaba que el niño había estado llorando, pero seguía sin dar con el motivo.

El niño lo esquivaba o se excusaba en todo momento. Al principio le había creído, pero algo le advertía que ocultaba algo más.

Lo cual... le dolía un poco. Licorice nunca le ocultaría nada ¿Cierto?

_Cariño...

Volvió a verlo, intentando secar sus lágrimas delicadamente con la punta de sus dedos, a lo que el pequeño se removió un poco.

_U-ugh...

_Shh... No pasa nada, sigue durmiendo. -Habló en murmullos, permitiendo al letargo del joven diablo volver a su sueño profundo casi al instante; incluyendo hasta una pequeña sonrisa ahora.

El de mechas rojas suspiró, resignándose por esta noche.

La angustia sobre esto aún lo mantenía incómodo, pero se negaba a perturbar el dulce dormir de Licorice.

Bueno, aún podría preguntarle todo en la mañana. Pensar en ello lo aliviaba un poco.

Lástima que lo olvidaría.

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_Fufufu~ Cuanto silencio. -Comentó al aire, sorprendida de ello.

¿De verdad había llegado tan tarde? Perdió el sentido del tiempo entre sus actividades del día.

¿Qué te pasa hoy, Lil? Andas muy distraída.

Bueno, no era como si la hora importaba mucho. Luego de la última vez que vino a 'salvar' a su esposo, la adorable Gorgona le había facilitado una copia de las llaves del Castillo, así que era libre de venir cuando quisiera.

No estaba del todo segura si tomar esto como una prueba de que ambos estaban "volviendo", aunque le hacía feliz sentirse bienvenida, así solo fueran visitas fugaces por ahora.

Por algo se empieza ¿No?

Satanick ni siquiera le había pedido una explicación o similar. Lo suyo siempre fue extraño, y ahora no fue una excepción.

Después de todo ¿Qué tan normal era volver a ver a tu 'ex' aun sabiendo que ahora iba tras otro diablo y aparentemente redescubría su sexualidad?

Soltó una risilla al recordar lo incómodo que parecía luego de que ella hiciera notar su obvia preferencia a los hombres en la actualidad.

Lindo a su extraña manera.

Pero no se iba a poner a pensar en ello ahora, sino en sorprender a su apuesto diablo en su cuarto, y de ser posible, por la espalda.

Sin embargo, justo cuando estaba frente a la puerta de la mencionada, logró vislumbrar la presencia de alguien en el pasillo.

Específicamente una genio proveniente de Flame World, Rieta, quien solo se dirigía a su cuarto lista para dormir sin notar la presencia ajena. Alguien que la subcubo... desconocía por completo.

Eso la descolocó un poco. ¿Quién era esa joven? ¿Qué hacía allí y tan tarde?

Miles de dudas abarrotaban su mente, bajándole el lívido y la picardía con la que había llegado; reemplazándola con una inquietante incomodidad.

¿Por qué de repente sentía que fue una mala idea venir?

No estaba muy segura, pero tenía un mal presentimiento para esta noche.

Tal vez... Pueda venir mañana por la mañana. Consideró, alejando su mano de la manija, lista para retirarse en lo que intentaba digerir tantas incógnitas de golpe.

Y en el momento exacto en el cual el diablo, que buscaba minutos atrás, abrió la puerta para ir a buscar algo en la cocina, topándose con una inesperada pero grata sorpresa.

Su esposa.

_¿Uh? ¡LIL! -No podía creer que estuviera allí. No la había visto desde... aquel penoso incidente, pero mentiría si dijera que verla no la alegraba. - No esperaba verte Fufufu~

Necesitaba a alguien que entendiera sus chistes guarros.

La pelirrosa sonrió un poco. Le aliviaba verlo tan bien luego de su última visita, pero a la vez las dudas seguían presentes.

_U-uh, sí. Venía a darte una divertida visita, mon ami. Aunque creo que tienes nueva compañía -No estaba muy segura de querer soltar tales indirectas para conseguir algo de información, pero conocía a Satanick.

Él nunca le mentiría. Si tramaba algo sin duda ella tarde o temprano lo sabría.

Y así sería.

_¿Uh? ¿Envi no te lo comentó al llegar? -Sabía que el peliverde solía ser el primero en recibir a las visitas, no importaba quien fuera.

_No. Nadie estaba cuando llegué. -Respondió, recién sorprendiéndose del hecho.

A ver, a esas horas no era raro que Medouco y Crea no estuvieran por ahí; seguro estarían dormidas, pero no era igual con el demonio cabra.

Él tendía a ser el primero en despertarse y el último en dormirse.

De hecho, si lo pensaba... el que Envi no haya mostrado rastro ni señal de vida sí que era raro.

Conocía lo suficiente al subordinado de su esposo como para saber que era imposible que alguien entrase y saliera sin que él lo interceptara.

Que raro.

_Bueno, no importa. Seguramente estará dormido o divirtiéndose por ahí~ Tú me entiendes ¿No? ¿Uh, uh, uh? -Rió, restándole importancia al asunto.

Ahora tenía otras prioridades, como charlar y otro montón de cosas con la hermosa subcubo.

_Oh, mon ami. Claro que te entiendo~ -Optó por seguirle el juego, dejándose llevar hasta el interior de su recámara.

Ya no quería pensar en nada más, aunque algo le decía que lo que la entretendría por esta noche... No sería solo sexo.

_Es bueno saberlo, hermosa. Porque ahora hay mucho por contarte~ -Ahora que la presencia ajena al fin pareció revivir su espíritu, anhelaba pasarlo muy bien con Lil.

Ya sea explicándole graciosamente su 'brillante idea' o repartiéndose algo de amor.

Lástima que en medio de su repentina algarabía, ignoraría el hecho de que la subcubo no sonrió tan sinceramente esa noche.

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El aire olía extraño, y por primera vez no tenía nada que ver con alguna nueva marca de cigarrillos del dios de aquel mundo.

_Taffy... Dime que no me estoy volviendo loco por favor -Intentaba mantener el valor, pero con todo lo que aguantaban día con día era difícil- Oye... ¿L-lo hueles?

El rubio se removió en su sitio, muy incómodo de repente.

_Siento algo. Algo muy malo, pero no sé qué es. No lo reconozco.

No. Este olor era diferente. Era un mal presagio, uno envuelto en dolor y muerte, algo que no se supone que abundara en el cielo.

Parecía en su lugar algo proveniente de abajo, de aquel oscuro mundo que aún les daba escalofríos.

Uno de ellos; el pelirrojo con una coleta; ahogó un sollozo mientras observaba a su compañero con duda. Se suponía que estaban de turno por esta semana, todos los demás debían estar dormidos a estas horas.

Si algo pasaba... Estaban solos para enfrentarlo.

_N-no me gusta esto, no me gusta nada -Al demonio si lo consideraban un gallina solo por admitirlo. Si no hablaba y seguían envueltos en ese silencio, para él sería mucho peor.- ¿Y-y si le decimos a Fumus-sama?

Lo admitía, la idea era absurda y suicida, pero lo estaba considerando en lugar de seguir con tanta incertidumbre sobre ambos.

En ángel jefe dudó, analizando el perímetro con su mirada. No alcanzaba a ver nada, pero la inseguridad seguía allí.

_No creo que debamos molestarlo... -No sin pruebas al menos.

Su Dios era muy impaciente como para hacer caso solo a sospechas o temblorosos balbuceos. Por ahora estaban atados de manos.

Un estridente sonido hizo eco de golpe.

Ambos ángeles se removieron, inquietos y nerviosos. Por un segundo creyeron oír algo, pero al callar y al agudizar sus oídos ya no oyeron nada.

Solo más silencio.

Se volvieron a mirar entre sí, tragando grueso.

_N-no debió ser nada. Un gato, tal vez -empezó a balbucear el mayor, siendo sorprendentemente apoyado por Tsurugi, quien asintió entre risas nerviosas.

_S-sí. Solo eso. N-nada importante. H-haha... ha...

El miedo era un pésimo consejero, pero también servía para nublar la mente y los sentidos. Preferirían fingir no ver nada y convencerse en que todo era producto de su imaginación y el cansancio... Por ahora.

Ya en la mañana, con la claridad y la compañía de sus compañeros, tratarían de investigar más a fondo.

Sin que su dios lo notara, claro. De lo contrario terminarían 'desplumados' por actuar tan cobardemente.

Se estremecieron. Ese mal augurio no les asustaba tanto como Fumus, eso era definitivo.

_Y-ya es hora de un café ¿No, crees? O mejor un té... -sugirió, como señal de retirada.

Taffy asintió, siguiéndolo al poco rato, sin olvidar asegurar cualquier posible entrada a los dominios de su señor.

Por si acaso.

A la vez que el par de ángeles se perdían entre el interior del Castillo, una misteriosa figura los observaba desde la oscuridad.

Sonrió. No fue mucho, pero en este corto tiempo aprendió mucho de sus posibles objetivos.

Número 1: Son más miedosos de lo que intentan aparentar, atrapar a uno cuando estuviese solo sería más fácil.

Número 2: No querían que Fumus se enterara de nada, un punto importante para un chantaje, si es que amenazar con arrancarles sus bonitas alas no funcionaba.

Y número 3: La guardia nocturna solo utilizaba a dos ángeles por vez, los cuales se separaban al dar su recorrida; momento perfecto para efectuar el punto 1.

Son tan patéticos y predecibles como imaginé.

Ni siquiera le representaban un reto real. Qué pena.

Sonrió, regresando sus pasos por ahora.

Ya tenía un plan, solo debía saber cuándo y cómo efectuarlo.

Nada muy difícil para él.

Notas finales: Holi~ No esperaban verme tan pronto ¿O sí? -Le caen a palos-(?)

¡Ok! ¡Ok! Me volví a tardar, pero... Tuve mil inconvenientes, pero da igual. El punto es que volví. (?)

Además de que el hype por esta historia al fin volvió, así que estaré esforzándome con ello~

En fin. Espero que les haya gustado y nos leemos pronto~