Hola.

Primero muchas gracias por los comentarios, favoritos y follows.

Este capitulo es, como decirlo, "el fin" de la historia o algo así. Es el penúltimo... es decir el siguiente es el final...

Es un poco mas largo... y espero que les guste.


Capitulo 3. ¿Por qué Hermione?

*Media hora antes*

Estaba sentada en la sala de su casa junto a su novio. Frente a ella estaban su hermano y su cuñada. Conversaban sobre los trabajos que se les habían ofrecido y de las posibilidades de aceptarlos o bien de hacer otras cosas antes de empezar a trabajar.

Conversaban amenamente, sobre todo…

Pero un pequeño golpeteo les hizo dejar de hablar. La hermosa lechuza blanca se adentro en la casa, cuando la pelirroja le abrió la ventana. Inmediatamente tomo el pergamino que traía en la pata, le dio unas golosinas a la lechuza antes de leer la carta.

Se sentó junto a Harry y leyó en silencio…

Sorprendida y con ojos tan dilatados, se sintió mareada ante cada línea.

-Ginny ¿Qué pasa? -le pregunto Harry.

-ella salió del letargo. La carta no era larga, pero si era precisa y concisa- Debemos… -se puso de pie empezando a caminar por la madriguera.

-Ginny… -Ron también se levanto siguiendo a su hermana que se había detenido a rebuscar algo en el cajón.

-se guardo la carta en el bolsillo de su chaqueta miro a las personas que tenía enfrente, ya que todos se había levantando antes de que pudiese darse cuenta. Sabía que debía darles explicaciones pero solo podía decirles una cosa- Debemos… ir a buscar a Draco Malfoy ¡AHORA! -grito dejando un poco sorprendidos a los demás.

Se dirigió rápido a la chimenea. Al ver que nadie se movía, decidió hacerlo sola. Solo ella sabía que todo lo que decía en esa carta era importante y el tiempo era valioso.

-Malfoy Manor -y las llamas verdes la consumieron.

*O*O*O*O*O*O*

Se llevo las manos a la cara, se sentía terrible…

Y no solo por ese horrible dolor de cabeza, si no por todos los mareos y vómitos que había tenido durante la última semana. Sentía asco, especialmente a la hora de cenar. No sabía que le pasaba.

Había transcurrido tan solo un mes y algunos días desde que salió de Hogwarts, aun no tenía claro qué decisión tomar sobre algún trabajo. Pero de lo que estaba seguro era de que no quería tomar los negocios de su padre.

Después de la muerte de Lucius los negocios había quedado a manos de Narcisa, pero ella declaro total incapacidad para manejarlos diciendo que no los entendía. Solo quedaba -por supuesto- una persona para ello y haciendo eso estaba obligando prácticamente a Draco a tomarlos, cosa que el rubio no pretendía, ni quería, ni pensaba hacer por ningún motivo. No era que no le importaran, pero antes que hacer eso… quería aspirar a otra cosa. Aunque ciertamente no estaba muy seguro a que…

Su vista se fijo en el cuadro mágico de su padre que estaba arriba de la chimenea. Estaba elegantemente vestido con túnicas exclusivas, su rostro frio eh imperturbable. Draco no pasaba muchas horas -casi nunca- en la biblioteca, ya que su padre siempre se ponía a hablar o a decirle cualquier cosa. Ese día era la excepción, ese día estaba más que encantado de escucharle decir algo, cosa que no había sucedido. Resoplo, estaba solo en la mansión por eso estaba ahí.

Narcisa no estaba, había desparecido prácticamente después del almuerzo, excusándose que tenía que hacer algo importante y que volvería temprano.

Su padre rió burlonamente. Le regreso una mirada fría -que precisamente él le había enseñado- sabia por lo que él se estaba riendo, estaba tomándose un té. No era que le gustara, pero por alguna razón desconocida no le apetecía para nada tomarse un whisky de fuego, ni nada de alcohol. La sola mención de estos le daba asco.

Cerró los ojos un momento y sintiendo como el dolor en vez de mitigarse, aumentaba y no tan solo por todo lo anterior, si no porque no sabía nada de nada acerca de Hermione. Ella había quedado de mandarme alguna nota pero nada nunca llego. Es más se estaba empezando a preocupar. Quizás debería mandarle otra.

Sintió como la chimenea se activaba. No podía ser su madre ella tenían acceso. Lucius también pareció darse cuenta por lo que le dirigió una rápida mirada a su hijo, cosa de la que él no se percato. Aburrido Draco y queriendo saber quién era con un movimiento de varita activo el acceso.

Fue en ese momento en el que se arrepintió de haberlo hecho o al menos en ese instante.

-frunciendo el seño y hastiado ya de ese horrible dolor. Miro fijamente a la persona que había salido de entre las llamas- ¿Qué demonios quieres? Es mas ¿Qué haces en mi casa? -le pregunto fastidiado y con deje de repulsión al ver que ella estuviera en su casa.

-le dirigió una resentida mirada y asiendo acopio a toda su voluntad para no mandarle un maleficio- Vine a buscarte -espeto Ginny quien salió finalmente de la chimenea, se movió un poco intuyendo que los demás venían en camino.

La chimenea se volvió a activar y aun con la mirada de fastidio Draco le permito -a quien fuera- el acceso a la mansión. No le sorprendió demasiado, que salieran San Potter, la comadreja Weasley y Lunática Lovegood.

-¿Qué hacen aquí? -les pregunto nuevamente mirándoles fijamente a cada uno y viendo de reojo el cuadro de Lucius.

Los recién llegados miraron a Ginny, como si fuera ella quien tuviera la respuesta. Ante toda la presión de las miradas la chica le extendió la arrugada nota que había sacado de su bolsillo.

Draco la tomo con cierta mezcla de sentimientos y en medio de eso con un mal presentimiento, se levanto dándoles la espalada para obtener más intimidad al leerla y por supuesto no reflejar las emociones que estaba seguro que saldrían.

No hacía falta preguntar de quien era, al leer la primera línea supo que era de ella.

Ginny:

En esta pequeña nota quiero disculparme inmensamente contigo y por supuesto con los chicos por las cosas y situaciones que les he ocultado.

Necesito que busques a Draco Malfoy, él tiene las respuestas que les puedan surgir. Y él sabe donde me encuentro en este momento.

Hermione Granger.

-Ahora soy yo la que pregunta Malfoy ¿Qué tienes que ver tú con Hermione? -pregunto la pelirroja detrás del.

-Draco se tenso de pronto. Él sabe donde me encuentro. No eso era mentira, ¿Cómo iba a saber el donde se encontraba? Si no la había visto- No sé de que hablas -el rubio de devolvió una mirada indiferente.

-Harry dio un paso hacia Draco- Escucha Malfoy no sé que dice esa carta, pero por alguna razón Ginny vino aquí y por lo que veo a petición expresa de Hermione. De verdad quisiera entender ¿Tienes algo que ver con ella?

-frunciendo los labios y ya queriendo acabar con ello, le respondió- No Potter y compañía, no tengo nada que ver con la sangre sucia… -mintió sintiéndose asqueado de llamarla así, no les diría la verdad, es mas ¿Por qué tendría que hacerlo?- ahora como ya conocen la respuesta, los invito a irse -les dijo con voz fría señalando la chimenea.

-enfadados Ron y Harry por como el rubio había llamado a su amiga se lanzaron contra él, pero fueron detenidos por las manos delicadas de sus novias- ¡Basta! -exclamo Ginny, poniéndose frente a ellos- no merece la pena -les dijo con lastima. Se giro a Draco- espero que de verdad n…

-Draco -Ginny callo y todos giraron sus rostros al cuadro, Lucius permanecía imperturbable de igual manera en definidas cuentas era así como lo había pintado mágicamente- diles la verdad.

-el rubio sorprendido y boquiabierto. Le dirigió una mirada interrogante al cuadro de su padre ¿Qué demonios quería decir con diles la verdad? ¿Acaso el sabia? Palideció- ¿Tú… tú lo sabes? -se atrevió a preguntar conociendo la respuesta.

-el Malfoy mayor solo asintió queriendo aclarar la duda de su hijo- Nunca me engañaras a mí Draco. Nunca. A cualquiera menos a mí.

El chico asintió queriendo buscar un punto de inicio por donde comenzar, pero la historia era tan larga que no… sabía por dónde hacerlo. Miro a las cuatro personas que tenia al frente. Se sintió mareado de pronto, se sentó.

-En la carta… -comenzó- Hermione… -tres personas exclamaron un sonido de sorpresa cuando menciono el nombre- menciona que yo sé donde esta… pero nunca me lo menciono en la última nota que le envié, mejor dicho nunca me llego la respuesta.

Todos estaban atónitos, incluso Ginny que no creía lo que en su mente se empezaba a formar Malfoy y su amiga Hermione. Era imposible si en el colegio se llevaban muy mal, demasiado. Incluso en el último tiempo.

-En… entonces… tú y ella -murmuro.

-el asintió- Sí… -demonios, odiaba eso… hablar de su relación con las personas- ella y yo estamos juntos -les miro a todos esperando alguna reacción.

-Ron iba a protestar, pero Lucius se le adelanto- Si quieres saber donde esta yo buscaría en la habitación de tu madre.

-¿Qué? -Draco se levanto del sillón mirando a su padre.

-el rubio mayor suspiro, haciendo una mueca- Ella sabe dónde está.

Entonces Draco, sin decir más desapareció por la puerta…

*O*O*O*O*O*O*

Demoro por lo menos quince minutos en encontrar la dirección donde se suponía que estaba su madre y su novia. Juntos, es decir los cinco. Se encaminaron hacia allí. Como era Harry el único que conocía bastante bien Londres muggle, por primera vez Draco le "pidió" a regañadientes ayuda al niño-que-vivió.

Y así faltando un poco para las cinco de la tarde. Llegaron a un enorme edificio.

-¿Estás seguro Potter? -pregunto Draco sin mirarlo, pero estudiando cuidadosamente el edificio.

-Harry releyó el papel y miro hacia el edificio- Sí es la dirección correcta.

Draco camino hacia allí sintiendo ahora el mismo mal presentimiento en el acto, el que había sentido en la mansión, sintió una opresión en el pecho. Cuando atravesó la puerta principal, se permitió mirar el lugar. Siguió caminando por el único y largo pasillo y a lo lejos vio sorprendió a su…

-¿Madre? -pregunto.

-Narcisa estaba sumida en sus pensamientos, a Hermione se la habían llevado hacia algunos minutos a la sala. Por esa razón cuando la voz de su hijo llego a sus oídos, se tenso y miro en la dirección en donde era llamada- ¡Draco! ¡Hijo! Tú no deberías estar aquí -se levanto rápidamente.

-Draco camino a grandes zancadas y fue ahí -impactante y dolorosamente- donde le llego el peso de lugar, ese olor, esa sensación. Alcohol, desinfectante, paredes blancas. Estaba en un ¿Hospital?- ¿Qué haces tú aquí? -le pregunto en un hilillo de voz, escucho pasos a su espalda, pero no le importo.

-Yo… -enmudeció. No tenía idea de que decir, pero dirigió una mirada rápida hacia la gran puerta que tenia atrás, acto que a Draco no le paso desapercibido.

El chico dio un paso atrás negándose a creer lo que estaba pensando, vio a su progenitora como si la viera por primera vez. Le dio una dura mirada, antes de correr hacia la puerta. La empujo, corrió, mirando de reojo las salas -horriblemente equipadas y con grandes ventanas a la vista de todos- se detuvo, inmóvil, shockeado, incapaz de creer lo que veía, incapaz de creer lo que ese lugar realmente era. No había corrido mucho, aunque el pasillo era grande. En esa sala había una chica… acostada con la piernas abiertas y en medio de ella un medico o por lo menos así se veía, introduciéndole cosas… cosas… estaban haciéndole un aborto. No conocía mucho ese término, pero por supuesto había escuchado de ello y sabia lo que significaba.

Lucho por moverse, con ojos vidriosos siguió su camino rápidamente… Hermione estaba en una clínica de abortos, estaba embarazada y quería deshacerse del niño. Inmerso en sus pensamientos, tuvo que retroceder cuando vio lo que no quería ver. No le importo quien estuviera. Empujo la puerta dando un paso hacia adelante.

-ella estaba ahí y alzo la mirada, con ojos llorosos- ¿Por qué Hermione?