Chapter III: Convivencia
Después de terminar de cenar, Yao se preparaba para ir a la cama, no sin antes ver cómo la coreana daba pequeños saltitos de entusiasmo. El mayor supo inmediatamente a que se debía ese comportamiento y decidió cortarle la idea antes siquiera de que se la propusiera.
—Ni lo pienses, aru.
—¿De qué habla Oppa? —preguntó de forma inocente.
—Sé lo que estás pensando y de ningún modo vendrás a la cama conmigo, aru.
La joven hizo un puchero y luego sus ojos se mostraron llorosos, amenazando con brotar lágrimas de ellos.
—¡Aiyah! ¡Eso no te funcionará más, aru! ¡Ya tengo suficiente con tenerte aquí en mi casa!
—Oppa es tan cruel. Yo… voy a escribir una novela, y me aseguraré que todos la lean para que vean lo malo que es Oppa con su hermana —dijo apuntándole con su dedo.
—¿Qu…? Tú… De nuevo con ese tipo de tretas, aru —replicó el mayor entre dientes—. ¡No me harás caer en esa esta vez!
—Pero Oppa… —se acercó repentinamente a su pecho y empezó a acariciar su rostro en él.
—¡Aiyah! ¡Ya deja de acercarte a mi pecho! —gritó alterado, sonrojándose y apartando a Corea de sí—. ¡Ahora quédate ahí y no me molestes! —cerró la puerta de su cuarto, dejando a la menor afuera.
—¡Oppa, oppa, abra la puerta, oppa! —llamaba la joven golpeando la puerta, insistiendo en entrar.
China se tapó los oídos un segundo, luego bajó sus manos y notó que ya no escuchaba más los gritos de la coreana.
—¿Corea? —preguntó, extrañado.
Preocupado se volvió a la puerta esperando escuchar una respuesta, pero no hubo más que silencio del otro lado.
—¡Corea! ¿Estás ahí? ¡Responde!
Sin poder aguantarlo más, abrió la puerta y se cercioró que la menor no se encontraba a la vista, lo que lo inquietó profundamente.
—¡Corea! —le llamó más fuerte, viendo a todos lados de la casa, angustiado.
—¿Sí Oppa?
Al voltear, China se encontró con que su hermana había entrado a su pieza y se hallaba nada menos que sobre su cama, sonriendo victoriosa.
—¡Oppa ha caído en el truco más viejo de todos, da-ze!
—Tú… pequeña… —refunfuñó el mayor, furioso de que ésta lo burlara.
—Ahora oppa y yo podremos descansar tranquilos, ¿no es cierto?
—¡Ni hablar! ¡Ahora sal de mi cama!
—¡No quiero! —contestó haciendo un puchero, envolviéndose entremedio de las frazadas.
—No me obligues a… —se detuvo, pues no podía usar la fuerza con su ahora hermana menor, de modo que se resignó soltando un largo suspiro—. Bien, puedes dormir conmigo, siempre y cuando no hagas nada extraño durante la noche ¿entendido?
—¡Está bien, lo que sea por compartir la cama con Oppa! —exclamó dando un salto, emocionada.
Minutos después, Yao se cubría con las sábanas mientras que Corea parecía querer apegarse más al cuerpo de su hermano. Por lo que China le dirigió una mirada algo recriminatoria.
—Recuerda bien lo que te dije, aru.
—Sí, Corea se mantendrá a una distancia prudente de los pechos de Oppa —contestó la muchacha sonriendo de forma juguetona, mientras simulaba un saludo de sargento al mayor.
China volvió a ver el rostro de la menor, y esta vez sonrió, complacido de que ésta se comportara. Pero era algo más. Esa sonrisa tierna de alguna manera lo hacía sentirse confortado.
Sacudió su cabeza para quitarse esos pensamientos de la cabeza. Para estar seguro que su hermana no haría nada mientras estuviera dormido, decidió esperar a que se durmiera.
Tras pasar la noche, llegó el cálido aire de la mañana y la nación milenaria comenzaba a despertar. Fue entonces que se dio cuenta que la parte de arriba de su pijama estaba desabrochada, dejando al desnudo su pecho donde Corea del Sur reposaba su cabeza. China miró a la joven, quien aún dormía, y con el rostro completamente rojo, explotó.
—¡Ah! ¡Corea!
—¿Hum? ¿Oppa? —murmuró la joven, soñolienta, mirando a su hermano.
Rápidamente el mayor se abrochó la parte de arriba de su camisón y miró a la coreana con una expresión de furia y sus mejillas aún teñidas de rojo.
—¡Te dije que te mantuvieras lejos de mi pecho, aru!
—Oh, le juro que no me di cuenta, oppa. Debió ser un reflejo cuando estaba dormida —sonrió la joven, sacando su lengua de forma traviesa.
—¡Aiyah! ¡Esto es el colmo, aru! ¡Te permito quedarte y luego dormir conmigo y mira que haces!
—Lo siento... de verdad no quería molestar a Oppa —se disculpó la joven sinceramente.
China la miró y volvió a sonrojarse. Aquellos gestos de ternura de la coreana eran los que lo ablandaban y que lo hacían tener una actitud distinta hacia ella.
—N-No importa, aru, mejor vístete. Prepararé el desayuno mientras te arreglas —dijo ya más sereno, abandonando la habitación.
Corea del Sur por su parte se sentía algo extrañada sobre el comportamiento de su hermano, pero a fin de cuentas decidió prepararse para estar lista en la mesa junto a su oppa.
Yao se encontraba inmerso en sus pensamientos mientras preparaba el desayuno. Estaba más calmado que antes, pese a que todavía tenía a la coreana bajo su techo, y no podía darse el lujo de estar así más tiempo. Tenía que frenar su caso con Corea. Debía hallar al británico para que lo volviera a la normalidad. Pero vería ese asunto después de desayunar con su hermana.
Una vez que acabó con los platillos, listos para llevarlos a la mesa, llamó a la menor.
—Corea, ya está listo el desayuno, aru.
Al no haber respuesta salió de la cocina para ver si se encontraba con ella.
—¿Corea? —la llamó nuevamente.
Recorrió la casa en busca de la muchacha, volviendo a preocuparse, ya que no la veía por ninguna parte. Pensó que de nuevo le estaría jugando alguna broma como la de anoche y decidió que no sería parte de su juego. Se impondría como la nación mayor que era e iría a buscarla para decirle que no pensaba seguir soportando sus caprichos.
Escuchó un leve ruido que provenía desde el baño, se acercó cuidadosamente y como queriendo pillar a un niño desobedeciendo a su padre por no hacer la tarea, abrió la puerta abruptamente para ver que tramaba la coreana.
—¡Ajá! ¡Te tengo, Corea, aru, sabía que estabas…!
Antes de que pudiera terminar la frase quedó paralizado al ver que su hermana se hallaba sentada sobre un balde, totalmente desnuda, mientras se preparaba para echarse otro balde de agua encima.
—¿Oppa? —pronunció extrañada la muchacha mirando al mayor, quien se encontraba inerte en la entrada.
China no pudo hacer otra cosa que sonrojarse por completo. Luego de que pudiera recobrar el habla y el movimiento de su cuerpo, reaccionó enfurecido.
—¡Aiyah! ¡¿Qué crees que haces, aru?! ¡¿Quién te autorizó para usar la ducha de mi casa?!
—Sólo quería estar presentable para Oppa —respondió de manera inocente, aún extrañada del comportamiento de la nación milenaria.
—Ah-h… ¡pero debiste haberme avisado primero, aru! —le reprendió éste—. Así yo… yo no…
Corea siguió mirándolo extrañada, hasta que después de un momento sonrió y se levantó con su cuerpo desnudo, siendo cubierto sólo por su cabello, hasta donde su oppa quien volvía a sobresaltarse por tenerla frente suyo así.
—¡Ah! ¡¿Qué crees que haces, aru?! —exclamó tratando de desviar la mirada de su hermana.
—Yo sé que Oppa vino para tomar una ducha conmigo ¿no es cierto? —rió la joven con un tono travieso y pícaro tomando el brazo del mayor para luego jalarlo hasta la ducha.
—¡N-No, suéltame, aru! —se resistió el chino, completamente rojo y nervioso. Debido a eso, Corea no tuvo mayor problema en arrastrarlo hasta la ducha junto con ella.
En ese momento un muchacho de vestimentas chinas se aproximaba a la casa de la nación milenaria. Al entrar, se detuvo frente al baño, ya que se oían un par de voces que provenían de ahí. Entonces vio como la figura de Yao junto a la de una joven, se movían tras las cortinas, con esta última queriendo sacarle sus prendas al mayor.
—Vamos, yo sé que Oppa quiere —escuchaba la voz de la muchacha.
—¡N-No, aru! ¡Déjame en paz!
—Blooding Hell… —masculló el joven, quien por primera vez parecía sorprendido.
Sin poder imaginarse más aquella escena, Hong Kong abandonó la casa de su maestro con algo que informar al resto.
N.A: Perdón la demora, espero les guste el capítulo :D Dije que actualizaría más seguido y lo voy a hacer ;) pero antes necesito también ponerme al corriente con mis otras historias así como otras que pienso subir xP Espero les agrade este capítulo y dejen sus comentarios. Pronto vendrán algunas escenas más subidas de tono xD
