Disclaimer: Los personajes de Shingeki no Kyojin no me pertenecen, son propiedad de Hajime Isayama. Si fueran mios el Erwin x Armin seria cannon.

Advertencia: Relación Chico x Chico (Yaoi), Lenguaje Vulgar, Universo Alterno (AU) y Lemmon.

N/A: !Eve reportandose! Aqui les traigo el capitulo que todas esperaban, !La boda!.

Intente describirla sin que se tornara aburrida asi que espero haberlo conseguido. Y en la parte final... ustedes se daran una idea de que pasara.

Quiero agradecer a mi pequeña Mik, !que tuvo el capitulo editado como rayo!, enserio beta mia, cada dia superas mis expectativas. !Tu jefasa segunda esta orgullosa de ti! (?)

Sin darle mas vueltas al asunto, las dejo con el capitulo.

!Disfruten!

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Salió de la habitación de Eren felicitándose mentalmente al ver que su plan estaba saliendo según lo indicado. Definitivamente controlar al mocoso no le sería un problema.

– Príncipe Levi – llamo Reiner que lo estaba esperando al pie de las escaleras – Todos los preparativos están listos. Los invitados llegaran en cualquier momento, por favor, valla a alistarse.

– Tch, que fastidio – gruño mientras comenzaba a caminar hacia su habitación que quedaba solo unas puertas más adelante.

Al momento de entrar pudo ver que su traje estaba listo, colgado pulcramente en el ropero a la espera de ser utilizado. Comenzó a desvestirse de manera desinteresada, si no fuera porque todo el palacio estaba decorado podría pensar que aquel era un día normal. Al tocar su traje con los dedos, puso sentir la final tela del que estaba hecho, había pedido el mismo estilo que el de Eren, pero el suyo era de un color negro que igualaba la noche. Ni en sus malditos sueños usaría blanco para casarse, no era la jodida novia.

Empezó a vestirse, abotonando uno a uno los botones de la camisa para después seguir con el pantalón, verificando detalladamente que no contenía ninguna arruga. Paso su pañuelo por el cuello de la camisa para comenzar a acomodarlo, moviendo sus manos sigilosamente al estar acostumbrado de vestir de aquella forma. Situándose frente al espejo, peino sus cabellos hacia atrás, dejando su frente descubierta dándole una imagen formal. Verificando por última vez su apariencia, salió de su habitación para dirigirse hacia los jardines donde se realizaría la ceremonia.

Camino por los largos pasillos, topándose con varios sirvientes que solo le hacían una leve reverencia para continuar con sus actividades asignadas, apurados de tener todo perfecto con el temor de ser despedidos.

– ¡Príncipe Levi! – llamo Pixis desde los jardines al divisarlo salir por la puerta – Está todo listo, comenzaremos cuando lo indique.

– Dejen pasar a los invitados, pongan a los de la corte en la primera fila para que no les quede la maldita duda. Que alguien busque a Hanji, ella será la que entregara los anillos, seguro está encerrada en la biblioteca con algún estúpido libro de amor. – ordeno mirando los alrededores del lugar – Ve por el mocoso y hazte cargo de que este decente para la ceremonia, no quiero pasar vergüenzas.

– Como ordene – hizo una reverencia, para después comenzar a caminar hacia el interior del palacio, haciendo una señal a uno de los sirvientes para que abriera las puertas principales del lugar.

Comenzó a subir por las escaleras, topándose con un sirviente que cargaba algunos arreglos florales.

– Por favor ve y busca a la princesa Hanji en la biblioteca, y asegúrate de que este arreglada para la ceremonia – indico el hombre, deteniéndolo de un hombro.

– S-Si señor – contesto Armin mientras comenzaba a caminar rápidamente regreso hacia arriba, tratando de no dejar caer los arreglos.

Volvió a retomar su camino, dirigiéndose hacia el cuarto de Eren y tocando un par de veces la puerta.

– Señor Pixis – dijo el menor sorprendido al abrirle la puerta.

– ¿Puedo pasar? – pregunto señalando el interior.

Al ver que el castaño le cedía el paso, entro a la gran habitación, observando que la cama estaba completamente tendida a pesar de ser temprano en la mañana.

– ¿Un sirviente ha venido a limpiar? – pregunto Pixis de manera curiosa mientras señalaba el mueble, sabiendo que todos estaban ocupados por la boda.

– No, yo lo hice – contesto mirándolo como si fuera algo normal.

Pixis lo miro impresionado ante sus palabras, a pesar de tener miles de sirvientes que ahora estarían a su disposición, el menor lo hizo todo por sí solo. Todo lo contrario de Levi. Movió la cabeza de un lado a otro mientras sonreía de manera irónica, definitivamente aquella pareja era desigual.

– He venido a prepararte para la ceremonia que empezara dentro de poco – informo acomodando la corbata del traje del menor que se encontraba un poco chueca – Ponte frente al espejo, tenemos que cepillar esos cabellos revueltos que tienes.

– ¿El príncipe Levi ya está abajo? – pregunto mientras se acercaba hacia el tocador del lugar, observando como el hombre tomaba el cepillo para comenzar a peinarlo.

– Si, ya todos están listos, solo falta uno de los novios – dijo mientras le guiñaba un ojo al tratar de darle algo de confianza.

– Señor Pixis, ¿Usted cree… Que seré un buen príncipe? – cuestiono bajando la mirada al sentirse avergonzado por su pregunta.

– ¿Por qué lo dices? – lo miro con el ceño fruncido al escuchar sus palabras.

– Bueno, no recibí de los mejores estudios como el príncipe, tampoco se de modales o de cómo actuar frente a la sociedad – contesto mirándolo desde el espejo, preocupado ante la situación. Tenía miedo de hacer algo que enojara a Levi.

– Eren, eso es lo que menos importa cuando gobiernas un reino – se detuvo de peinarlo para mirar fijamente su reflejo – Lo que debes hacer es que tus súbditos te tengan confianza y respeto, escuchar sus problemas y tratar de solucionarles para hacer del reino un lugar mejor. Trata de guiarlos, no sirve de nada tener los mejores estudios cuando el reino que gobiernas está a un paso de la destrucción. Solo confía en ti mismo y haz lo que consideres mejor para todos.

– Lo hare – contesto asintiendo energéticamente al escuchar sus palabras – Gracias por decírmelo.

– Para eso soy el consejero – menciono el hombre en forma de broma mientras retomaba su actividad – ¿Listo para bajar?

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El lugar se encontraba rodeado de grandes y hermosas flores, de colores llamativos que atraían la atención de cualquiera. El cielo se mostraba de un color completamente azul sin algún signo de nube en señal de una próxima tormenta, un día perfecto para realizar una boda. Las sillas se encontraban perfectamente alineadas una tras otra en las orillas del jardín, mientras que en el medio se podía apreciar un camino de pétalos de flores, conduciendo a una pequeña capilla con un arco de decorado en la entrada. Todo aquel lugar daba una imagen de elegancia y digna de la realeza.

Los invitados estaban ya acomodados en sus lugares respectivos, admirando cada detalle de la decoración que les ofrecía el lugar. Levi se encontraba al pie de la capilla con un semblante inexpresivo ante la situación, mientras más pronto terminaran con aquella mierda, mejor.

La música comenzó a sonar y los invitados voltearon curiosos hacia el inicio del camino, preguntándose qué tipo de persona había conducido al príncipe del reino a contraer matrimonio.

Eren comenzó a caminar lentamente por el lugar, tragando duro al ser víctima de tantas miradas.

Jamás le gusto llamar la atención.

Se obligó a sí mismo a respirar profundamente y a controlar sus movimientos, evitando así caer frente a todos al sentir como sus piernas comenzaban a temblarle.

Cuando estuvo al lado de Levi, sintió como el azabache lo tomaba del antebrazo para acercarlo más a él, dejando el mínimo espacio entre ellos. Al recibir la señal de que podía comenzar, el sacerdote se aclaró un poco la garganta mientras los miraba detenidamente, buscando alguna pista de que todo aquello era una mentira. Las bodas por conveniencia estaban estrictamente prohibidas dentro de la iglesia.

– Queridos hermanos, estamos reunidos para cele-

– ¿Puede saltarse toda esa mierda e ir a la parte final? – gruño Levi de manera fastidiada al pensar en lo largo que sería el discurso.

– Como ordene príncipe – dijo mientras inclinaba la cabeza, llamando con una mano a Hanji para que se acercara hacia ellos y aclarando su garganta de nuevo para dar énfasis en sus próximas palabras – Príncipe Levi ¿Acepta a Eren Jaeger como su legítimo esposo, para amarlo y respetarlo, en la salud y en la enfermedad, uniendo sus vidas en sagrado matrimonió hasta que la muerte los separe?

– Acepto – contesto mientras tomaba uno de los anillos de cargaba Hanji dentro de una cajita de terciopelo.

– Felicidades – susurro la joven, dándole una ligera sonrisa.

– Tch – volteo los ojos ante sus palabras, dándose la vuelta para tomar la mano izquierda de Eren y poner el anillo en su dedo anular.

– Y tu Eren Jaeger ¿Aceptas al príncipe Levi Rivaille como tu legítimo esposo, para amarlo y respetarlo, en la salud y en la enfermedad, uniendo sus vidas en sagrado matrimonio hasta que la muerte los separe? – pregunto el hombre mirándolo fijamente a la espera de su respuesta.

– Y-Yo… – el menor volteo hacia Levi, observando que el azabache lo miraba de reojo de manera amenazante, alzando una ceja y retándolo con la mirada para que se negara a todo aquello – A-acepto.

Tomo entre sus manos temblorosas el anillo que le ofreció Hanji para comenzar a introducirlo en el dedo anular de Levi, sintiendo la suave piel de su mano y cerrando así el trato que uniría sus vidas para siempre.

– Por el poder que me otorga la corte, declaro este matrimonio legal ante el reino. Puede besar al novio.

Eren se sorprendió por la indicación del sacerdote, mirándolo suplicante como si quisiera que todo fuese una broma.

– Pero y-

Sin embargo Levi se adelantó a sus palabras y poso sus labios sobre el menor, tomándolo de la cara con una mano mientras con que con la otra sujetaba la cintura de Eren para atraerlo hacia el en un intento de profundizar más el beso. El castaño abrió los ojos sorprendido ante aquella acción inesperada, sintiendo como el azabache se abría paso en su cavidad para comenzar a acariciar su lengua de manera erótica, separándose tras unos segundos ante la mirada atónita de los presentes.

– Para que no queden dudas – susurro Levi en la oreja del menor para que solo el pudiera escucha.

– Por favor, pasen dentro del palacio para disfrutar de la recepción y celebrar la unión de este matrimonio – dijo Pixis inmediatamente, tratando de llamar la atención de todos.

Los invitados comenzaron a caminar uno a uno hacia el interior del lugar, susurrando entre si la actitud que tuvo el azabache durante la ceremonia, aunque era algo que no los sorprendía demasiado. Pero casi toda la atención la recibía Eren, aquel muchacho joven y de apariencia inocente que uniría su vida con el príncipe arrogante y prepotente que todos conocía.

Levi seguía sujetando al castaño de la cintura, observando como los jardines comenzaban a vaciarse hasta quedar solo los sirvientes encargados de limpiar el lugar. Al ver que no quedaba nadie de los invitados soltó el agarre que ejercía inmediatamente sobre el menor, mirando de reojo a Eren que se encontraba con la mirada baja y con un ligero rubor en sus mejillas. ¿Enserio se había sonrojado solo por un maldito beso?

– Bueno, al menos te vez decente – dijo el mayor mirándolo de arriba abajo, observando que se encontraba impecable para la ceremonia. Cualquiera lo confundiría con un verdadero príncipe.

– Gracias – susurro tocando su cabello inconscientemente.

– No era un alago – corto de manera fría mirando hacia el interior del lugar – Vamos, aun no acabamos con toda esta mierda.

Comenzó a caminar hacia la entrada, siendo seguido por Eren que corrió un poco para poder llegar a su lado.

El interior estaba iluminado por grandes candelabros situados a lo largo del techo, que contenían pequeñas velas dando la apariencia de un lugar mágico. En un lado de la estancia estaba situada una gran mesa, donde se podían ver diferentes tipos de postres y bocadillos, que a simple vista se veían exquisitos.

Los sirvientes encargados de atender aquella área se encontraban perfectamente uniformados, cargando una charola con la mano derecha llena de copas de champan para los invitados del lugar.

Había una pequeña orquesta en un rincón de la habitación, tocando música de fondo, creando un ambiente relajante. Todos los presentes se encontraban deleitados por la fina y elegante decoración del palacio..

Cuando Levi y Eren mostraron su presencia, todos los invitados, incluyendo los sirvientes, hicieron una pequeña reverencia hacia ellos, mostrando respeto a los futuros monarcas del reino.

– Levi – llamo un joven mientras se acercaba a ellos, mostrando una sonrisa en su rostro.

– Erwin, me alegra que hayas podido venir – dijo el azabache mirando al rubio con los ojos entrecerrados.

– Me ha tomado por sorpresa recibir esta mañana una invitación para tu boda, pero aquí me tienes mostrándote mi apoyo – menciono riéndose de manera sarcástica – Quien diría que el gran Levi Rivaille contraería matrimonio ¿Ahora quién será mi compañero en mis juegos de seducción? Pero dime ¿Cómo se llama el afortunado?

El hombre dirigió su vista hacia el castaño de manera curiosa, observando detenidamente a la persona que había hecho que el príncipe mujeriego que todos conocían ahora estuviera casado, en especial con un hombre.

– H-Hola, mi nombre es Eren Jaeger – saludo el menor haciendo una pequeña reverencia.

Levi lo miro furioso ante su acción mientras que el rubio solo alzo una ceja de manera impresionada al ver su actitud.

– Mi nombre es Erwin Smith, príncipe del reino María – menciono mientras tomaba a Eren para depositar un beso en el dorso de su mano – Jaeger, ¿Verdad? No recuerdo haber escuchado ese apellido en alguna familia real. ¿De qué reino vienes?

– Lo siento, yo no so-

– Eren no es de los alrededores – intervino rápidamente Levi, tomando al castaño de la cintura para alejarlo un poco del rubio – Su familia es extranjera, por lo que seguro que no tienes contacto con ellos.

– Entiendo, es una lástima. Seriamos buenos aliados – le guiño un ojo al menor de manera seductora.

– ¿Cómo esta Isabel? – pregunto Levi fastidiado por la acción del rubio e intentando cambiar de tema.

– La he dejado – informo el hombre alzando los hombros de manera desinteresada – Solo me traía puros problemas.

– ¿Estas soltero? – cuestiono el azabache, alzando una ceja de manera irónica.

– Estoy saliendo con una princesa que viene de visita – dijo el rubio, llevándose una mano hacia sus cabellos para revolverlos un poco – Su padre tiene mucho dinero, así que creo que es una buena opción para casarme con ella.

Sin embargo antes de que Levi pudiera responderle, la música del lugar cambio de volumen, haciéndo escuchar aquellas bellas notas de una manera más clara y elegante, invitando a los asistentes a pasar a la pista de baile.

Erwin los miro con confusión al ver que seguían en la misma posición, sin dar señales de comenzar a moverse.

– ¿No van a bailar? – pregunto señalando la pista que se encontraba vacía.

– ¿Deberíamos? Que sea mi palacio no significa que tenga que comenzar todas las malditas cosas – dijo el azabache volteando los ojos de manera fastidiada.

– Pero es tradición que la pareja casada valla primero a la pista de baile – contesto el rubio alzando los hombros como si aquello fuera algo normal.

Al mira a su al rededor, Levi pudo darse cuenta que la mayoría de los invitados los miraba con curiosidad, susurrando entre ellos al ver que la nueva pareja seguía conversando con el príncipe del reino María.

– Tch, vamos – gruño mientras tomaba a Eren del antebrazo para guiarlo hasta el centro de la pista, posicionándose frente al menor y esperar el momento en que la música retomara el ritmo.

El castaño poso su mano temblosa en el hombro de Levi, observando de reojo como todos estaban atentos a su primer baile como esposos.

– Jamás vuelvas a hacer una reverencia a alguien – le regaño el azabache mediante un susurro mientras comenzaba a moverse, recordando la acción que hizo frente a Erwin – Recuerda que ya no eres un sucio sirviente. También debes decir que no eres de aquí y-

Se detuvo al ver Eren se novia de manera tensa, casi robótica, manteniendo su mirada en sus pies.

– ¿Qué mierda te pasa? – pregunto mirándolo con el ceño fruncido, dejándose de mover para tener la atención del menor.

– L-Lo siento, pero no se bailar – contesto el castaño bajando poco a poco la mano que posiciono sobre el hombro de Levi.

– ¿Por qué jodidos no me dijiste antes? – miro de reojo a su alrededor, notando que eran el centro de miradas. No tenían escapatoria.

– No me dio la oportunidad de decirle – dijo el castaño con firmeza, sabiendo que no todo era su culpa.

– Tch, pues tendrás que aprender – ordeno mientras acercaba más al menor hacia el – No nos podemos salir así como así de esta, y ni creas que pasare vergüenzas diciendo que no sabes bailar. Solo sígueme y trata de igualar lo que hago.

Levi volvió a posicionar la mano del castaño sobre su hombro para después regresar a tomar la cintura de Eren, ejerciendo un poco más de fuerza para juntar sus cuerpos. Juntando sus manos derechas, espero unos momentos hasta que comenzó a moverse de un lado a otro, indicándole al menor con la mirada que siguiera el ritmo de la música.

Eren al principio se mostró inseguro ante aquella posición pero después de unos segundos se encontraba concentrado en los movimientos de Levi, tratando de igualarlos a la perfección, sin embargo no se aprendía a bailar de un momento a otro y hubo momentos en los que perdía un poco el ritmo, siendo reprendido por el azabache.

Comenzaron un vals lento mientras se adaptaban a aquella nueva experiencia. El menor comenzó poco a poco a subir la vista al sentirse un poco más confiado con los pasos por lo que al tratar de tomar un ritmo más rápido, Levi aprovecho el momento y comenzó a guiarlo por los alrededores de la pista, luciéndose frente a los invitados que al ver que la pareja tomaba un ritmo más relajado, comenzaron a unirse a ellos, bailando con sus respectivas parejas alrededor del lugar.

– Hujumm – carraspeo la joven, acercándose un poco hacia la pareja principal, haciendo que Levi volteara a verla de manera interrogativa.

– ¿Qué quieres cuatro ojos? – pregunto el azabache deteniéndose de bailar al ver que la atención se había quitado de ellos

– ¿Puedo bailar con el nuevo miembro de la familia? – la castaña poso su vista en Eren, sonriéndole de manera sincera.

– Tch, ya era hora, necesito hablar con los cerdos de la corte – respondió el mayor, soltando el agarre que ejercía sobre el menor, comenzando a alejarse de ellos para dirigirse hacia los miembros de la corte que se encontraban en una esquina bebiendo, haciendo solo un movimiento de mano hacia Eren, indicándole que tenía su permiso para bailar sin él.

– ¿Vamos? – pregunto Hanji, ofreciéndole su mano.

– ¡S-Si! – respondió el menor rápidamente, tomando la mano de la castaña para volver a retomar el ritmo de la música, siendo ahora más fácil que la primera vez.

– Te ves muy guapo en este traje – señalo la joven, observando la apariencia del menor.

– Usted se ve muy hermosa princesa – dijo Eren con sinceridad, mirando al ligero y esponjoso vestido que llevaba la castaña.

– ¡¿En serio?! ¡Gracias! – exclamo sintiendo feliz por su elección – Pero deja de decirme princesa, somos familia ahora ¿No? Puedes decirme Hanji.

– No creo que sea correcto – el menor frunció el ceño ante la petición de la castaña.

– Pero somos familia – volvió a decir con más firmeza – Yo te llamo Eren y tu me dices Hanji. Olvidémonos de las odiosas formalidades.

Eren dudo unos momentos, pero al ver que la joven no declinaba su propuesta y se veía que no iba a hacerlo, solo acepto lanzando un suspiro de derrota.

– Esta bien… Hanji – dijo riéndose un poco por la cara de satisfacción que tenía la joven. Definitivamente era muy diferente a Levi.

– ¿Te ha gustado la decoración? – pregunto la castaña, paseando la vista alrededor del lugar – Cuando me valla a casar, sería bonito hacerlo cerca de una laguna o bosque. Espero contar con tu presencia ese día.

– Si aún sigo aquí, con mucho gusto lo hare – respondió Eren pensando que seguro y para esos momentos, Levi ya lo hubiera corrido al conseguir su herencia.

– Pero dime ¿No estás un poco nervioso? – cuestiono Hanji mostrando una sonrisa pícara.

– ¿Nervioso? – se mostró confundido por sus palabras – ¿De qué?

– ¡De la noche de bodas! – exclamo la joven en un tono en el que solo ellos pudieran escuchar.

Eren sintió como su cara pasaba a una tonalidad rojiza, desestabilizándose un poco del baile al saber que la castaña tenía razón. Se había olvidado por completo de aquel detalle. Busco con su mirada a Levi que se encontraba hablando con algunos señores cerca del área de bebidas. ¿Lo iban a hacer?

– Y-Yo… – no sabía que decir, no había hablado con el azabache sobre ese tema.

– Eren, ¿Eres virgen? – pregunto la castaña sintiéndose curiosa por ver su actitud.

– ¡Hanji! – exclamo el castaño ante su pregunta, sintiéndose más avergonzado por la situación.

La joven comenzó a reír de manera escandalosa al verla expresión de Eren, atrayendo las miradas de los presentes que se preguntaban cuál era el tema de conversación entre ellos.

– Por favor no lo diga en voz alta – susurro el menor bajando la mirada al saber que de nuevo era el centro de atención.

– Tranquilo Eren, tu secreto está a salvo conmigo – dijo la joven mientras trataba de recuperar el aliento.

Hanji dirigió su vista a Levi, mostrándose ajeno a lo que estaba pasando en esos momentos. Conocía perfectamente a su hermano, así como sabía que no tendría piedad aunque supiera que Eren era virgen.

Asi era Levi, solo se preocupaba por sí mismo.

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La ceremonia siguió sin problemas, Eren bailo un poco más con Hanji hasta que el azabache fue por el para comenzar a presentarlo a los demás invitados.

Conocía a príncipes, reyes, princesas, duques y algunos importantes mercaderes, presentándose a todos como el príncipe de un reino extranjero. Su apariencia le ayudaba, ya que al tener aquel peculiar color de ojos las personas creían que no era de los alrededores, siendo elogiado por ser poseedor de ellos.

Al llegar la tarde, los invitados comenzaron a partir de regreso a sus carruajes, siendo despedidos por Levi y Eren que fueron felicitados por su matrimonio. Bastaron un par de horas para que palacio se encontrara vacío, dándoles la oportunidad a los sirvientes para limpiar todo lo que se utilizó para ese día.

– ¡Estoy tan cansada! – exclamo Hanji lazando un bostezo mientras comenzaba a desarmar su peinado.

– Tch, ve a cambiarte a tu cuarto, mierda – gruño Levi observándola con fastidio.

– Enano, es tu boda, debes de mostrarte menos amargado – replico la joven con burla mientras comenzaba a subir las escaleras hacia su habitación, sin embargo se detuvo a mitad de camino, girándose hacia el menor que no se había apartado de Levi – Suerte Eren.

Se despidió con un movimiento de mano para volver a retomar su camino, dejando a los dos solos en la recepción.

Levi dirigió su vista hacia el castaño, observando que bajo la mirada sonrojado ante las palabras de Hanji, ¿A qué mierda se refería?

– Tch, vamos, me está doliendo la cabeza de recibir tantas jodidas felicitaciones – dijo mientras comenzaba a subir las escaleras, siendo seguido un par de pasos atrás por el menor.

Eren sentía como su corazón comenzaba a golpear de manera frenética al saber lo que pasaría a continuación, obligándose a respirar hondo al acercase hacia las habitaciones.

– No es necesario informarte que a partir de hoy dormirás en mi habitación – informo el azabache mientras abría la puerta lo suficiente como para dejar pasar al castaño – No podemos arriesgarnos a que alguien informe que no dormimos juntos a pesar de estar casados.

– Entendido – dijo Eren, impresionándose por la belleza del lugar. Si creía que la habitación donde durmió ayer era grande, definitivamente la habitación de Levi era una mansión. No era algo extraño, era el príncipe después de todo.

La habitación estaba pulcramente ordenada sin ningún signo de pelusa alrededor, los libros en los estantes estaban acomodados por orden alfabético mientras que la cama se encontraba perfectamente doblada y tendida, llena de suaves almohadones que hacían querer sumergirte entre ellas, sin embargo eso no quitaba que Eren se sintiera un tanto incómodo y nervioso ante la situación.

– ¿Sabes lo que sucederá, no? – pregunto el azabache cerrando la puerta tras de sí, haciendo que el castaño se tensara un poco.

– Si – susurro Eren, mirándolo fijamente a los ojos.

– ¿Y tampoco vas a poner resistencia alguna? – cuestiono alzando una ceja mientras se desataba el pañuelo y comenzaba a acercarse poco a poco hacia él, como si de una presa se tratase.

– Y-Yo sé que esto es normal en una pareja casada – dijo el menor más para sí mismo.

– Me alegra, porque ahora que no voy a poder acostarme con otras mujeres, espero que tú me satisfagas – respondió mordiendo un poco el lóbulo del castaño.

Empujo un poco a Eren, haciendo que cayera sobre la amplia cama para posicionarse a horcadas sobre él, apoyando sus manos al lado de su cabeza. Llevo sus labios hasta la boca del menor para comenzar a besarlo de manera demandante, tomando el control de la situación. Eren jadeo un poco al sentir aquellos labios, saboreando el ligero sabor a champan que tenían, preparándose mentalmente para aquella nueva experiencia.

Separándose del beso, Levi bajo sus manos hasta el cuerpo del menor para comenzar a despojarlo de sus ropas, tocando con los dedos su delgada y frágil figura, haciendo que Eren se sobresaltara un poco por aquel tacto. Dejándolo solo en ropa interior volvió a regresar al rostro del menor para continuar con el beso, mordiendo un poco su labio inferior, saboreando el sabor metálico de la sangre, y pasando su lengua para detener la pequeña hemorragia.

– Abre – indico el mayor, observando como Eren hacia caso de su petición y abría un poco más la boca, dejándole pasar su lengua con facilidad.

Sintió la calidad cavidad del castaño envolverle, masajeando la lengua contraria y haciendo el beso más profundo, dejando escapar algo de saliva por la comisura de sus labios. Sin perder más tiempo comenzó a bajar su mano por el torso del castaño, deteniéndose en uno de los pezones para empezar a pellizcarlo con los dedos.

– Mgh – el castaño se retorció un poco ante aquella nueva sensación, sin embargo fue detenido por el azabache que con la mano libre lo tomo del hombro para inmovilizarlo.

Sintiendo como el pezón de Eren comenzaba a endurecerse paso hacia el otro, haciendo la misma tareas pero esta vez abandonando la boca del menor para comenzar a recorrer su cuello, dando pequeños mordiscos alrededor y dejando pequeñas marcas rojas.

Ahora que tenía la boca libre Eren jadeaba sin obstáculos, llevando sus manos temblorosas hacia los lados para apretar las sabanas con sus manos, en un intento de buscar algo con que aferrarse.

El azabache comenzó a descender su boca, pasando por las clavículas y su torso, deteniéndose un momento para dar pequeños lamidas a los pezones de Eren que ya para ese momento, se encontraban erectos. Bajó hasta llegar al borde de sus calzoncillos y encajando sus dedos en el elástico, comenzó a quitarlos lentamente dejando salir el miembro del castaño.

– E-Espere…– Eren llevo sus manos rápidamente a su hombría, en un intento de cubrirse ante los ojos del mayor.

– ¿Qué? ¿Jamás te han visto así? – pregunto con burla ante su reacción, sin embargo al ver que el menor se sonrojaba y apartaba la mirada a un lado, supo que en definitiva había tenido razón – Espera, joder, ¿Eres virgen?

– N-No lo diga como si fuera algo malo – respondió jalando un poco la sabana para comenzar a cubrirse al no encontrar su ropa cerca.

– Alto mocoso – le ordeno deteniéndolo de la muñeca – Ahora estamos casados por lo eres de mi propiedad, es bueno saber que yo seré el único que tendrá tu cuerpo.

Se acercó hacia el menor dejando sus caras a escasos centímetros de distancia.

– No te preocupes, hare que lo disfrutes.

Llevo una de sus manos hasta el miembro del castaño para comenzar a mastúrbalo de manera lenta, desde la base hasta la punta, posicionando su dedo pulgar en el glande, moviéndolo en forma de círculos.

– ¡Ah! – jadeo sin poner contenerse al sentir la mano intrusa sobre su parte más íntima, mordiéndose el labio en un intento de callar aquellos sonidos que jamás había emitido.

Aprovechando el momento llevo sus labios hacia los pezones de Eren, lamiéndolos alrededor y succionando en el centro, para finalmente morderlos un poco, aumentando el ritmo de la masturbación ocasionando que el menor tuviera espasmos al sentir placer.

Bastaron un par de movimientos más para que Eren se vinieran con fuerza sobre la mano de Levi, arqueando su espalda de manera involuntaria y lanzando un sonoro gemido que se escuchó por la habitación, siendo música para los oídos del azabache.

– ¿Tan rápido? – se burló observando al menor que se encontraba jadeante y con la cara roja, apartando la mirada al sentirse avergonzado por haber perdido el control.

Jamás había visto una expresión tan inocente y pura. ¿Cómo mierda podio mostrarse así a pesar de ser un sirviente? Esa gente solo servía para humillarlos y hacerlos trabajar, sintiendo asco con tan solo mirarlos. Sin embargo al ver aquella cara sonrojada y esos ojos cristalinos de una tonalidad extraña sintió deseos de más. Deseos de hacerlo totalmente suyo. De poseerlo.

¿Qué cojones les estaba pasando? Seguro eran efectos de la champan.

Apartando aquellos pensamientos comenzó a desvestirse frente a Eren, quitando sus ropas de una manera sensual y provocativa, haciendo que el menor apartara la vista sonrojado al ver su torso bien trabajado.

Sin perder más tiempo se volvió a posicionar sobre el menor, rozando débilmente sus miembros ante la falta de ropa.

– Lámelos – ordeno el azabache mientras acercaba sus dedos a la boca de Eren.

– ¿Por q-que? – pregunto receloso al no saber qué tipo de cosas haría el azabache.

– Tch, tu saliva va a ser tu lubricante mocoso – contesto volteando los ojos fastidiado – ¿O quieres que te la meta así sin nada y dejarte sin caminar por una semana entera?

Eren dudo solo unos segundos pero finalmente comenzó a abrir su boca lentamente, dejando pasar aquellos dedos largos y delgados, que al momento de entrar en su cavidad, comenzaron a moverse de un lado a otro, como si estuviesen explorando la nueva zona descubierta.

Aburriéndose un poco de solo usar una mano, llevo la que tenía libre hacia los glúteos del menor, apretando y sintiendo la suave piel de aquella área. Jugueteo cerca de ahí, delineando con los dedos los muslos internos, pasando alrededor de sus testículos, delineando su miembro que aún se encontraba sensible por el orgasmo y rozando levemente la entrada del menor, que ya para esos momentos se encontraba palpitante por recibir atención.

– Mgh – gimoteo al sentirse torturado de aquella, lamiendo con más amplitud los dedos del mayor, pasando su lengua dudoso por ellos y succionándolos con los labios, ganándose un gruñido por parte de Levi.

– Alto – ordeno el mayor, sacándolos y observando como un par de hilos de saliva los unía con la boca del menor. Aquella imagen tan erótica hizo que su miembro comenzara a ponerse más duro de lo que ya estaba.

Levantándose un poco, tomo de las caderas al menor para arrastrarlo hacia él, dejando su área intima completamente expuesta a los ojos del azabache.

– Te sentirás un poco incómodo pero durara solos unos momentos – advirtió comenzando a acercar sus dedos hasta la entrada del menor, introduciendo uno dentro de su interior y empezar a moverlo poco a poco.

Eren se removió inquieto al sentirse invadido, la sensación era desagradable pero soportable, sintiéndose más avergonzado por a tener a Levi admirando su parte intima sin obstaculos. Sin embargo al sentir como el mayor introducía un segundo dedo, sintió un fuerte ardor que lo hizo sujetarse fuertemente de las sabanas, clavando sus uñas en suave tela.

– N-Ngh… D-Duele – se quejó intentando cerrar las piernas de golpe, siendo detenido por el azabache que se posiciono sobre ellas, obstaculizando aquella acción.

– Relájate – susurro con lujuria, empezó a dirigirse hacia el cuello del menor para succionar y morder su delicada piel, ganándose un par de jadeos al encajar un poco más fuerte sus dientes en esa tostada y deliciosa piel.

Al sentir como el castaño se empezaba a relajar y a olvidar la intromisión, comenzó a hacer tijeras dentro de su interior en un intento de dilatarlo lo más que pudiera.

– ¡Ahh! – jadeo al recibir el tercer digito, removiéndose entre las sabanas y llevando sus manos temblorosas hacia los hombros de Levi, en busca de algún soporte.

Comenzó a moverlos con rapidez, observando la deliciosa expresión del menor, que se encontraba con la respiración agitada y los ojos perdidos al comenzar a sentir placer.

Bastaron un par de movimientos más para que Levi notara que estaba lo suficientemente dilatado como para aguantar lo que venía, por lo que sin perder más tiempo se posiciono sobre Eren y acercó su miembro hacia la entrada del menor, hundiendo lentamente la punta.

– ¡AH! – grito al sentir como su interior era invadido por la hombría del azabache. La dilatación había ayudado pero aun así sentía un fuerte dolor en su zona baja, haciendo que un par de lágrimas resbalaran por sus sonrojadas mejillas.

Sabiendo que si se detenía sería más doloroso para el menor, siguió su recorrido y metió por completo su miembro, abriéndose paso en su interior.

– J-Joder eres tan estrecho – gruño al sentirse envuelto por las cálidas paredes internas de Eren, que se encontraba con los ojos fuertemente cerrados y con los labios apretados.

Esperando solo unos momentos a que el castaño se acostumbrara comenzó a sacar su miembro lentamente hasta la mitad para volver a penetrarlo de golpe, disfrutando de aquella sensacion. Eren se aferró firmemente a las sabanas de la cama, apretándolas con las manos en un intento de soportar aquel dolor, sintiendo un fuerte ardor que recorría toda su columna y espalda baja.

Tomándolo de las caderas, Levi comenzó a aumentar sus movimientos, sacando su miembro hasta la punta y metiéndolo por completo, oyendo como el menor gimoteaba de placer al comenzar a olvidar el dolor y dejaba las resistencias para entregarse completamente. Eren sintió como su vista comenzaba a nublarse mientras imitaba débilmente los movimientos del azabache, moviendo las caderas al mismo tiempo que él.

En un intento de hacer las penetraciones más profundas, levanto las caderas de Eren un poco y de un solo movimiento lo embistió fuertemente, escuchando el morbosos sonido de sus pieles al chocar.

– ¡AHH! – grito el menor al sentir como Levi golpeaba algo en su interior, haciendo su cuerpo temblar mientras arqueaba un poco la espalda de manera involuntaria en busca de más.

El mayor rio por debajo al saber que había encontrado la próstata de Eren, por lo que sin perder más tiempo volvió a embestirlo en aquel punto, ganándose otro par de gritos por parte del menor. Eren jamás había experimenta algo como aquello, perdiendo su juicio por completo al sentir como Levi volvía a penetrarlo de nuevo, por lo que envolvió sus piernas alrededor de las caderas del azabache en un intento de buscar más contacto.

– Ngh L-Le – jadeaba sin poder contenerse, mordiendo su muñeca al querer amortiguar el sonido.

– Di mi nombre – gruño Levi embistiéndolo de golpe.

– ¡A-Ahh! ¡L-Levi! – comenzaba a sentir como una extraña pero placentera sensación recorría su parte baja hasta llegar a su miembro – Y-yo ¡Mgh! v-voy a-

Bastaron un par de penetraciones para que Eren se viniera sobre sus cuerpos, manchando con su semilla sus estómagos. Al sentir como el interior del menor se estrechaba por el reciente orgasmo, Levi aumento el ritmo de sus embestidas, gruñendo ante la deliciosa sensación que le daban las paredes internas del castaño, acabando de golpe dentro de él, haciendo que Eren pegara un grito de placer al sentir como sus entrañas se llenaban con el caliente semen del azabache.

Temblando un poco por el reciente orgasmo desenredo sus piernas de la cadera de Levi, dejándolas caer exhausto sobre la cama mientras intentaba regular su respiración agitada, sintiendo como el azabache sacaba su miembro lentamente, ocasionando que rastros de semen mancharan las suaves sabanas.

Deleitándose por la expresión que le ofrecía Eren en aquellos momentos, se acercó lentamente hasta su oído de manera seductora.

– Ahora me perteneces por completo – susurro para después levantarse de la cama y dirigirse hacia el baño para tomar una ducha, siendo observado por el menor que comenzó a cerrar sus parpados lentamente al sentirse cansado por todo lo experimento.

Siendo la espalda tonificada del azabache lo último que vio antes de sucumbir al sueño.

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- se limpia la hemorragia nasal con un pañuelo -

¿Que tal a quedado? Admito que es mi primera vez escribiendo lemmon por lo que me gustaria saber su sincera opinion en los review, definitivamente me ayudaria a mejorar.

Dudas, quejas, comentarios, tomatazos, piedras y comida, !no duden dejarlos en un comentario! Leo y contesto todo ~

Si encontraron algunos errores de ortografia les pido perdon.


Respondiendo review en anonimo: esta vez solo fue uno :(

Annyel: La verdad si creia que escribiria mas de 7 mil palabras, pero afortunadamente solo quedaron como 6 mil, tampoco las quiero aburrir con tantas palabras. Bueno... -lee de nuevo el lemmon - no creo que le dio tan fuerte ¿o si? Al menor lo dilato y no se la metio de golpe (?) Y con lo de tu posdata, aun no se exactamente que dias actualizar ya que eso varia mucho a el tiempo en que me tardo en escribirlo y en el que Mik pueda editarlo, pero aproxidamente habra 1 capitulo por semana.


!Gracias por tomarse el tiempo de leer este fic!

Nos leeremos en el siguiente capitulo; ¿Que le esperara a Eren ahora con su nueva vida como principe? y en especial ¿Como empezara su relacion con el prepotente de Levi?

!Las quiero y gracias por su apoyo!

Nos leemos ~


~ ¿Review? ~