Draco Malfoy estaba sentado en la sala común de su casa, su cabeza daba mil vueltas en torno a la sala, la maldita sala que hizo que todas sus ideas sobre el bien y el mal pendieran de un hilo, si todo lo que sus padres le habían enseñado era mentira, entonces, ¿era el acaso una mentira, una imaginación de los mismos? No, el era Draco Malfoy, príncipe de las serpientes y el hombre más hot y sexy, todas las chicas lo deseaban, era rico, guapo, y tenía unos ojos grises ultrajantemente atractivos que cautivaban y destilaban pasión en el momento adecuado; su cuerpo, hermosamente torneado no tenía nada que envidiarle a ningún modelo ni muggle ni mágico, su pelo como la seda brillaba bajo la luz del sol y provocaba calidez y deseo, deseo, más que nada, deseo.

Todos sus compañeros de la sala común imaginaban que mil mujeres habían pasado por su cama, su sofá, su baño… la sola idea le provocaba risa, todos sus compañeros en la sala común eran sabedores de sus dotes de conquistador pero se equivocaban al creer que el mantendría relaciones con cada una de las chicas que conquistaba, no era porque no pudiera ni porque ellas no quisieran, eso era lo de menos, siempre que quisiera podría obligarlas, no, era algo más profundo, nadie era merecedor de el… eso era lo que él le decía a su mejor amigo Theodore Nott quien lo conocía mejor y se burlaba de su virginidad, pero en el fondo él sabía que tan solo quería compartir eso con alguien que lo hiciera no por su dinero sino por el mismo.

Si su padre supiera lo que él pensaba seguramente lo desheredaría, así que cada tanto el mismo Malfoy había dejado filtrar algunos rumores, por supuesto inventados, de que mantenía relaciones con esta o aquella mujer para que llegaran a oídos de su padre y el no tuviera una razón más para flagelarlo.

Sus pensamientos volvieron a la sala, como la había encontrado, a la maldita sala...

**Flash Back**

Malfoy Manor estaba deslumbrante como siempre, los cien elfos que allí trabajaban mantenían todo pulcro y elegante, Lucius Malfoy estaba en un viaje de negocios de unos cuantos días así que Draco estaba solo con su madre y los elfos domésticos, es decir, con su madre que es lo mismo que a nada pues aunque él sabía que ella lo quería, ella no lo demostraba en la forma en la que una madre lo haría pues Lucius tenía la concepción de que una buena amistad entre madre e hijo resultaba en homosexualidad. Draco no refutaba ninguna de las decisiones que tomaba su padre pues él hombre de la casa, y uno de los más allegados a Lord Voldemort.

Draco se dirigió al despacho de su padre, el despacho estaba prohibido para él y Draco aprovechaba para entrar cuando su padre se encontraba ausente lo hacía sentir importante, sabía que en ese lugar se movían muchas cosas desde reuniones entre mortífagos hasta los sucios negocios de su padre, y quería que llegará el día en el que él fuera amo y señor del lugar.

Tras entrar furtivamente al lugar se dio cuenta que su padre había olvidado guardar unos papeles que tenia sobre la mesa, Draco no tenía conocimiento de que su padre hubiera salido de afán pero así parecía y esto corroboraba que Lucius no era sabedor de las entradas de Draco al despacho, de lo contrario no dejaría nada a la vista.

Sobre el escritorio Draco tan solo vio unas cartas del ministerio halagando a su padre, nada fuera de lo normal, pensó que tal vez podría llegar a leer algo interesante cuando vio en el piso un pedazo de pergamino viejo, tenía que ser algo importante para que su padre lo guardara ya que el solo usaba los mejores y más nuevos pergaminos, sino contenían información Lucius Malfoy no guardaría un pedazo de pergamino viejo. Malfoy tomo el pergamino del suelo y murmuro "Specialis revelio"; instantáneamente el pergamino se convirtió en un mapa mayor, Draco estaba asombrado era el mapa de Hogwarts más detallado que jamás hubiera visto en su vida. Y cuando lo descifro se encontró con un lugar marcado, un lugar que él no había tenido la oportunidad de conocer y entre mas intentaba hacer memoria, menos lo encontraba entre sus recuerdos, al lado de éste lugar había una palabra escrita con una bella caligrafía, "Aparecious". Draco borro el mapa y decidió dejar todo como estaba, nunca había tenido tantas ganas de volver a Hogwarts.

**End Flash Back**

Y así, sin quererlo, había encontrado ése espejo, y el cuaderno, no sabía que era más importante, si haber encontrado el mal en un alma o el bien en un recuerdo.


Hermione entro a la biblioteca, estaba en la sección prohibida estaba buscando un libro para leer más tarde, esa noche no se le antojaba hacer la ronda de prefecta, cuando sin querer tropezó y cayó sobre una pila de libros arrumada en una esquina de la biblioteca, Hermione nunca había notado que esos libros estuvieran allí, tal vez los habían sacado de algún otro lado de la biblioteca para limpiarlos o reubicarlos, decidió ojearlos rápidamente, el primero era un libro de pociones, el segundo tenía un grabado en la cubierta de un escorpión negro con ojos rojos penetrantes, como si te siguieran a donde te movieras, que estaba parado en la mitad de unas salientes rocosas frente a un mar que se divisaba bravo y furioso. No tenía título, lo que despertó la innata curiosidad de Hermione y una vez que empezó a leer el prologo entendió porque no tenía título, era un libro de magia negra, y vaya la suerte que tenia, había entrado en una sala llena de libros de magia negra y luego, en la biblioteca había dado de nuevo con más libros de la temida magia, decidió reubicarlo de nuevo en el montón cuando este resbalo y calló abierto sobre una página que traía un dibujo que se le hacía muy familiar, él mismo espejo de la sala de Malfoy estaba dibujado en las páginas del libro.

Hermione tomo el libro y lo metió en su mochila, sin darse cuenta que Draco Malfoy la había visto tomar el libro y salir corriendo ganándose así una mirada maligna de parte de la señora Pince. Corrió y corrió sin pararse a pensar en nada, hasta que llego ante la señora gorda, le dio la contraseña y se abrió camino hasta las escaleras, atrás de ella como un eco, escucho que Harry gritaba su nombre, pero no importaba. No interesaba lo que su amigo tuviera para decir sus deberes podrían esperar hasta mañana.

Hermione puso el libro sobre su regazo y busco la página; leyó atónita lo que esta decía, no explicaba cómo realizar el conjuro, ni que se necesitaba pero explicaba como destruirlo y qué era. Si lo que decía el libro era cierto, Malfoy era un mortífago.

La idea la había dejado pasmada, pero no había llegado a ninguna otra conclusión, era la única, eso explicaba todo, porque estaba en la sala de noche, porque en la biblioteca había tantos libros de magia negra, porque ese espejo estaba en ese lugar. Malfoy era un mortífago y estaba custodiando el espejo; Hermione no paraba de hacerse preguntas, pero porque la molestaba la idea, porque les disgustaba que Malfoy fuera un mortífago, Ella odiaba los mortífagos pero esto no era normal, es que acaso, ¿Hermione quería a Malfoy tanto como persona, como para no querer que él estuviera metido con Lord Voldemort? No, y mil veces no, esa es una idea que Hermione siempre se iba a negar…