Los personajes de Naruto NO me pertenecen, son propiedad de Masashi Kishimoto.

Capítulo 3

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—Yo... Lo siento -habló tembloroso Naruto aún desnudo sobre el suelo-, Hinata de verdad lo siento

—Mi señor -le habló Arata-, será mejor que se disculpe cuando se vista.

—Lady Hyuga -irrumpió preocupada una de las asistentes de Hinata-, la guardia de ángeles esta aquí comandada por el arcángel Kō

—¿Cómo dices? -estaba preocupada, si sabían de lo sucedido le iría mal a Naruto-

—Ali les ha hablado, estábamos muy preocupadas de que ese violador le hiciese daño

—No puede ser, diles que...

—¡Uzumaki Naruto, De píe! -hizo entrada el arcángel Kō junto a mas de 20 angeles armados con lanzas celestiales apuntando al Uzumaki-

—No, esperen -se puso frente al rubio Arata-, mi señor no ha hecho nada, no pueden...

—Basta Arata -se puso de pie vistiendo solo ropa interior-, he cometido un pecado y debo pagar, toma a Hajime y regresen a la mansión, cuiden de todos y no hagan ninguna estupidez.

—Pero mi señor...

—Es una Orden, Arata cuida a tus hermanos hasta mi regreso

—Como usted ordene mi señor -aceptó con una respetuosa reverencia-

—No, no pueden -cubriendo su desnudez se movió sobre la cama-, Naruto-kun no..

—Lamento lo que hice Lady Hyuga

La guardia tomó a Naruto y fue conducido hasta el carruaje que le llevaría a la sala de juzgado qu se encontraba detrás de ma cumbre de las siete estrellas.

En el camino los ángeles guardianes no dejsron de rodear el carruaje con sus lanzas celestiales, era normal que eso pasase cuando se trata de alguno de los siete dioses, pero eso no quitaba que fuese molesto.

En la residencia de Hinata, Arata tomó a Hajime y despidiendose con una reverencia emprendieron camino a la mansión del Uzumaki, debían cuidar de sus hermanos así tuviesen que abandonar a su señor, al menos por ahora.

Hinata se vistió rápidamente, se colocó la sandalias y salió al corredor principal, allí se encontraba el pequeño Kurama sentado en el centro de una de las mesillas, observaba a Hinata y se veía bastante preocupado.

—Lady Hinata -saludo el zorrito-

—Usted ¿es?

—Soy Kurama, el zorro protector de nueve colas de Naruto -se presentó-

—¿Por que no está con Naruto-kun?

—Necesito hablar con usted -habló con firmeza- sientese por favor, es una historia un poco larga

—De acuerdo

—Cuando Naruto Nació yo fui entregado a él, existimos nueve bestias para nueve dioses de poder incontrolable, pero de todos esos dioses sólo Naruto fue capaz de ascender a ser uno de los siete, tengo el poder de controlar la energía incontrolable de su interior, tengo el deber de protegerle, pero esta ocasionó fallé

—¿Por que ha pasado esto? -preguntó afligida-

—Hace algunas semanas Naruto me llamó al exterior, lo hace frecuentemente así que no me extraño, sin embargo dijo que estaba harto de que quisiesen controlarle y me selló en un cofre sagrado.

—¿No podía liberarse?

—Contrario a lo que puedes creer yo no soy un ser sagrado, las energías de Naruto son de lujuria y perversión, su energía es oscura y para controlarla sin ser corrompido por ella es necesario alguien con la misma oscuridad, soy una bestia de oscuridad, mi naturaleza es medio demonio, un medio demonio que debía cuidar de Naruto

—Naruto-kun, ¿fue nombrado tu amo?

—Si, pero jamás me ordenó nada, él se empeñó en que fuésemos amigos, no estoy molesto por que me haya sellado, se que en ese momento estaba molesto, muchos diosas inferiores se la pasan acosándolo y constantemente le avisan que si hace daño a alguna de ellas tendrá que desposarla, es por eso que controlo el 90% de sus energías y al final no puede ni excitarse, lleva siglos sin estar con una mujer por esa razón, cuando supo de la cumbre decidió que era buen momento para descontrolarse, pero las cosas le salieron mal por que se enamoró de ti y casi te daña por su descontrol.

—Naruto-kun, él ¿esta enamorado de mí? -cuestionó sorprendida colocando una mano en su pecho-

—Tanto como lo estás tú de él -miró a Hinata que parecía feliz pero en shock-, desde que se conocieron por primera vez él se interesó en ti a pesar de no haber visto tu rostro que mantenías cubierto, se interesó en ti y quería saber tu nombre pero el muy idiota siempre llegaba tarde a las cumbres, siempre olvidaba la hora correcta e incluso el día, después dejaste de asistir y tras 100 años de tu ausencia, él fue dejando tu recuerdo en el fondo de su mente, es por eso que ahora que se reencontraron, apesar de que él no te recuerda, se ha esforzado para llamar tu atención.

—Entonces Naruto-kun está...

—Así es, Sai será llamado al juzgado para determinar el estado de Naruto, como parte de su poder y obligación él no podría mentir, cuando se enteren de los sentimientos de Naruto y el conjunto de sus acciones será castigado y enviado al infierno

—No puede ser, como podría, ¿cómo puedo ayudarlo?

—Lo siento, no hay forma de ayudarlo sin que te veas comprometida, él jamás me perdonaría algo así, me envió hasta aquí para pedirte algo, es un favor especial

—Pero tengo que ayudarlo, no podría permitir que sea enviado al infierno, sus poderes serían sellados y podría llegar a ser asesinado por los demonios -miró con preocupación a el pequeño Kurama frente a ella-, no puedo permitirlo, debo ayudarle

—No puede, Naruto no quiere ser salvado por nadie, él no tiene idea de sus sentimientos hacía él, -de un salto llegó hasta las piernas de Hinata y allí continuó hablando-, si quieres ayudarlo solo escucha el mensaje que te ha enviado

—Pero... -vio la mirada triste del zorro h asintió, no podía insistir, de todas formas no llegaría a nada-

—Naruto quiere que porfavor cuides de su gente, Hajime, Arata y todos los que viven en su mansión.

—¿Cómo podría yo cuidar de ellos? -preguntó confundida-

—Ellos, todos ellos son semi dioses -aclaró con seriedad-, serán enviados a la tierra, allí correrán peligro, pero si tu pudieses mantenerlos a salvo, él estaría muy feliz y tranquilo

—Él, los quiere mucho ¿cierto? -preguntó conmovida-

—Todos ellos han vivido en la miseria, hijos de padre o madre mortal que mueren a la hora del parto, en el caso de que el padre sea el mortal, este es asesinado por un ángel, todos fueron abandonados por su padre o madre sagrado, fueron rechazados tanto aqui arriba como abajo en la tierra, él los encontró por coincidencia cuándo un hombre intentó abusar de uno de ellos, fue perversidad y lujuria que Naruto siempre trata de aplacar ya sea por las buenas o las malas, reconoció el poder de cada uno de ellos y los trajo hasta aquí, les dio techo, comida, educación e hizo de todos ellos una misma familia.

—¿Cómo fue que se pusieron a su servicio?

—Se empeñaron en tratar de retribuirle al menos un poco de todo lo que él había hecho con ellos, se negó rotundamente pero aún así no se detuvieron en su determinación, al final terminó aceptando, jamás los trato como menos, todos los tratos como: "mi señor", fueron impuestos por ellos, en algún momento todo se giró, el no aceptar lo que para ellos era una forma de pago, era igual que pisotear su agradecimiento y lealtad, él no es como los demás

—¿A que se refiere Kurama-san?

—Naruto, él no es cómo los demás, no anda ordenando a diestra y siniestra, él pide las cosas como un favor, es por eso que cuándo él le ordenó a Arata, éste no pudo negarse, es la primera orden que Naruto le da desde que lo conocieron, ellos jamás desafiarían una orden directa de aquel a quién consideran un padre.

—Esa es la razón, ¿por eso dejaron que se lo llevaran?

—Si, les dio la orden de proteger esa familia, retar esa orden sería imperdonable -con una de sus patas acarició las manos de Hinata-, es por eso que te pide que los protejas, que cuándo sean enviados a la tierra cuides de ellos, ellos son su familia.

—Yo daré lo mejor de mí

Kurama se retiró de la mansión de Hinata, en su alcoba ella pensó muchas cosas y comprendió aún mas, los motivos del actuar de Naruto, kurama le mencionó también el hecho de que sería enviado junto a Naruto al infierno, no entendía el por que Naruto debía pagar de esa manera, él era tan bueno, los Dioses tienen prohibido traer personas de la tierra hacía el paraíso donde los Dioses habitaban, no importaba si eran humanos o semi dioses, seguro que el rubio había desafiado todo eso para conservar a su lado a todos esos abandonados, entonces ¿por que a pesar de todo lo bueno que hacía debía ser castigado con el exilio?, no solo la sociedad humana estaba mal, la de los Dioses tampoco era perfecta, juzgar a una persona solo por sus errores sin tomar en cuenta sus múltiples virtudes, sin embargo entendía que eso mantenía el equilibrio, aún que sonara injusto.

Su mente comenzó a maquilar una idea, esa idea poco a poco comenzó a transformarse en un plan, sin embargo sabía que dicho plan debía mantenerlo en secreto, tal vez sonaba incorrecto, pero era adecuado hacerlo, era por un bien, aún que ese bien solo beneficie a unos pocos.

En la sala de juzgado se encontraba la mesa directiva, el líder de los sietes y otros dioses que se jactaban de parcialidad por el tema, Naruto estaba rodeado por ángeles y arcángeles que se negaban a dejar de apuntarle con sus lanzas, se sentía cansado pues Kurama había regresado y por ende su energía había sido sellada de nuevo, había intentado hablar con él pero este se negaba, alegaba que debía estar pendiente de su juicio, no es como que le importada, en el fondo sabía que su castigo era el exilio al infierno, al menos queria tener la certeza de que su familia no estaría desprotegida.

—Naruto Uzumaki -resonó una voz en el pasillo-, veo que has caído

—Veo que es necesaria la presencia del resto de los siete para tratar de provocarme un poco de vergüenza, lamento decir que eso no funcionará

—No estamos aquí para eso -habló una voz tranquila y un tanto floja-, Tenten solo quiere molestarte.

—Terminen de llegar a la sala -les reprendió Chouji-.

Shikamaru, Ino, Tenten y Sai hicieron acto de presencia en la sala, ocuparon los cuatro lugares disponibles junto a su líder y comenzaron con la sesión.

—Naruto -habló Chouji-, está tarde se recibió un llamado desde la zona de hospedaje de la Diosa de la Pureza, Hinata Hyuga, se te acusó de haber sometido a la deidad con deseos carnales propios de tu propio poder -levantó la mirada observando a un impasible rubio-, en tu defensa, ¿Podrías explicar lo que pasó?

—En mi defensa, no hay nada que pueda objetar -respondió con calmada voz-

—Entonces -se aclaró la voz confundido-, ¿Podrías contar lo que pasó?

—Lo que fue reportado es lo que pasó -dijo nuevamente seguro-

—Sai -habló de nuevo Chouji dando órdenes con la mirada-

—No está mintiendo -aclaró tranquilo el pelinegro como siempre-, pero tampoco está diciendo todo

—Naruto, dime todo lo que pasó

—En resumen -comenzó el Uzumaki-, intenté abusar de la Diosa Hinata

—Naruto, necesito que seas...

—Ya ha aceptado su pecado -interrumpió Tenten-, es nuestro deber que se cumplan las reglas, no importa el motivo, Naruto a cometido un pecado

—Siempre tan mordaz -susurró el rubio-

—Me apena tu situación, pero atentaste contra Hinata, sabes que es lo correcto -refutó de nuevo tenten-

—Sai, realiza un análisis completo -ordenó el líder-

—Naruto debe estar de acuerdo para que pueda hacerlo

—Esta en juicio -interrumpió la chica de nuevo-, no tiene derecho a opinar o elegir

—Tenten -reprendió akimichi-, es una orden, hazlo Sai

—Está bien -concentro sus energías y se adentro en la mente de Naruto-, inicialmente solo quería besarla, tenía un plan, enamorarla y poder llegar a desposarla, él encerró a Kurama, hubo un accidente en la casa Hyuga y las energías liberadas de Hinata-san lo descontrolaron, inicialmente fue su plan fingir descontrol pero con intenciones menos dañinas

—Entonces fue un accidente -aclaró Chouji-

—No -habló Naruto-, intenté abusar de ella

—Sai no mentiría, significa que ella también es culpable por liberar su energía de forma...

—No -volvió a decir el rubio-

—según lo que viste, ¿Ella trató de defenderse? -le cuestionó el líder a Sai-

—Hubo resistencia oral, trató de alejarse y cuándo no pudo alejarlo lo golpeó con una palma de vacío

—Naruto, se que tienes poder suficiente para sellar partes de tus recuerdos, estas forzando el bloqueo de esos recuerdos y Sai no puede ver algunos detalles -chouji miró atentamente a Naruto-, por eso luces cansado

—No tengo nada mas que decir, ya conoces la verdad -le respondió Uzumaki-

—Llamaremos a Hinata para declarar -se puso de píe mientras el resto le miraba con atención-, mientras tanto serás confinado a encierro total en tu residencia de alojamiento, no tienes permitido tener cerca a ninguno de tus asistentes.

—Lo correcto es enviarlo a zona de restricción -replicó molesta tenten poniendose de píe-, podría escapar.

—Estamos hablando de Naruto, de haber querido escapar ya lo habría hecho -sentenció Shikamaru-

—He dado una órden y es definitiva -chouji miró a todos y salió de la sala-

Después de la sesión, Naruto fue llevado por la guardia hasta su lugar de alojamiento, se colocaron en perímetro rodeando por completo la mansión, las puertas y ventanas fueron selladas y sólo podían ser habiertas por los arcángeles y Kurama quién no podía ayudar a Naruto a escapar por que de hacerlo uno de sus hermanos sería sacrificado.

Naruto intentó contactar con Kurama un par de veces, pero este cumplió la promesa de no decir nada mas aparte de que Hinata prometió cuidar de los semi dioses, caminó por todo el lugar, ahora que se hallaba sólo se daba cuenta de que el lugar era bastante grande y muy silencioso, mas que silencioso era solitario, resignado se fue a la habitación y se tiró sobre la cama, la mirada la llevó al techo y se puso a pensar en cuanto extrañaría a toda esa familia que siempre cuidaba de él.

Cerca de media noche se comenzó a escuchar una trifulca fuera de la mansión, aún así sonaba retirado de donde él se encontraba, sumado a que ninguno de los guardias había comentado nada o hecho ruido alertando de alguna emergencia.

Kurama despertó rápidamente al escuchar ruido fuera de la mansión, salió disparado del cuerpo de su amigo y se paró frente a la puerta, miró hacía atras y allí lo vio recostado sin moverse pero con los sentidos activos, Naruto no pensaba escapar así que no era necesario mantenerlo bloqueado, abrió la puerta y salió a investigar un poco.

Caminó por las salas principales y habitaciones, observó por las ventanas y no vio nada anormal, iba con intenciones de regresar hasta la habitación cuando escuchó bastante ruido en el perimetro de los guardias, corrió hasta llegar a la entrada principal y abrió la puerta, se asomó medió cuerpo y vio a los guardias ir hacía la zona oeste de la región, los arcángeles que cuidaban por aire emprendieron el vuelo junto al resto, solo cuatro ángeles y un arcángel se quedaron como método de vigilancia.

A lo lejos Kurama logró divisar una figura moverse temblorosa y con rapidez, vestía de colores opacos y sus ropas parecían gastadas, su respiración sonaba agitada y su corazón latía con fuerza, cerca de los escalones de la mansión había resbalado pero uno deblos ángeles le había auxiliado mientras le daba indicaciones de entrar a la mansión para mantenerse a salvo, Kurama se hizo a un lado y le dejo entrar.

—¿Quién eres? -le cuestionó apenas la vio mas calmada-

—Soy Addisson Malín -respondió nerviosa-

—Eres una Diosa ¿no?

—No, soy asistente de la Diosa Leyla Hirel de la felicidad

—¿Por que te han dejado pasar y que pasa alla afuera?

—Hay un ataque cerca de la zona Oeste, algunos demonios se han infiltrado y están atacando a todos, allí me he encontrado con seis de los siete Dioses y me han enviado a refugiarme aquí

—¿Te enviaron sola sabiendo la gravedad de la situación de Naruto? -cuestionó desconfiado-

—Si, han dicho que vienen en camino para protegerlo antes de llevárselo a una zona segura

—Espera -miró sorprendido el cuerpo tembloroso de la mujer-, dijiste que habían seis de los siete, ¿la puerza estaba allí?

—Si, escuche algo sobre una declaración que daría pero fueron interrumpidos por el ataque

—¿Quiénes mas estaban alli?

—Había alli un gato azul, un pulpo con cara de toro, un mapache molesto, un insecto enorme, un caballo de muchas colas y algunos mas que no recuerdo

—Mis hermanos -susurró bajito Kurama, observó las escaleras que iban hacía la habitación de Naruto y apretó los dientes-, escucha, quedate aquí y no te acerques a la segunda planta, si escuchas que alguien dice "Kurama" sólo responde que está en camino, no será por mucho, sólo hasta que los seis vengan aquí

—Entendido

Kurama salió corriendo de la mansión a toda la velocidad que sus patas se lo permitían, salió de camino al mismo lugar al que fueron los guardias, pasó evitando ser visto por los que se habían quedado en vigilancia, podía escuchar ataques a lo lejos, pero podía intuir que era bastante lejos, su velocidad era solo la mitad de lo que acostumbraba por alguna razón desconocida, su visión se veía distorsionada por momentos y le hacía perder el equilibrio, pero siguió el camino, debía llegar para ayudar a sus hermanos.

Dentro de la mansión, Addisson llenó sus manos de energía blanca y colocó un sello en la puerta principal, se quitó la capucha que cubría su rostro y sus ropas se transformaron en un largo vestido blanco con detalles dorados a la cintura, el cabello que parecía sucio en un principio, se transformó en una larga y lacia cabellera negra azulada, los zapatos viejos se transformaron en sandalias de oro.

Era Hinata.

Caminó por toda la mansión sellando puertas y ventanas mientras retiraba los antiguos sellos, cuándo terminó con el sellado empezó a ir hacía el segundo piso, estaba nerviosa pero se decía a si misma que no podía dar marcha atrás, no se lo perdonaría jamás.

Llegó hasta el pasillo de las habitaciones, no sabía en cuál estaba Naruto, podía saber que era en la principal pero no podía saber donde se encontraba esta, su mansión tenía el mismo aspecto en el exterior, pero en el interior estaban distribuidas de manera diferente, siguió caminando hasta que escucho sonidos en la habitación del lado derecho, se escuchaban pasos y algunos suspiros, sonrió satisfecha de haber dado con la habitación, dio pasos lentos y silenciosos hasta que se encontro frente a esta, estaba temblando como un conejo, pero no podía dar paso atrás, el avance ya era grande.

Abrió la puerta lentamente después de varios minutos en los que su mano solo sostuvo el pomo de la puerta, la atención del rubio se posó en ella casi la instante, había girado su rostro hacía ella y juraba haberlo visto todo en cámara lenta, este quedo mirándola en shock.

—Lady Hinata -apenas pudo hablar-

—Naruto-kun -respondió sorprendida de sí misma por haber llegado tan lejos-

—¿Qué hace aquí?

—Naruto-kun, he venido a verte por que quiero hablar contigo -respondio tímida-

—Tiene que irse de aquí, si descubren que ha venido a verme estará en problemas

—No me iré, quiero hablar con usted

—Pero... -Naruto se sintió asustado por un momento, pudo sentir la energía de Hinata rodearle- ¡Kurama!

—Naruto-kun, escuchame por favor

—Tiene que irse -dijo mientras retrocedía alejandose de ella-, ¡KURAMA!

—Naruto-kun, detente, quiero hablar contigo

Hinata pudo ver que Naruto estaba decidido a no escucharla, lo entendía, entendía que se sentía culpable y por eso estaba decidido a pagar por su pecado, pero a pesar de que lo entendía también le dolía, le dolía por que lo amaba tanto y verlo de esa manera le lastimaba, él se veía tan arrepentido y ella no hacia nada, había dejado que se lo llevaran e incluso se había negado a declarar, pero lo había hecho por que supo que la condena era segura, Naruto sería exiliado al infierno después de que ella declarase y no importaría si declaraba a su favor o en su contra, por eso tomó decisiones, que esperaba fuesen las correctas.

Las inhibiciones de Hinata se liberaron, su energía comenzó a fluir como una cascada mientras ella estaba en calma como un río, sus ropajes comenzaron a desvanecerse dejando su cuerpo a la vista. Naruto sintió que su energía salía, su cuerpo comenzaba a tensarse y su erección fue instantánea y dolorosa, buscaba alejarse de ella, mantenerse alejado le daba esperanzas de mantenerla a salvo, alejarla antes de su descontrol era su prioridad.

Trató de correr hacía la ventana pero esta tenía sello, podría romperlo pero sería complicado y no tenía tiempo, los espasmos causados por la excitación estaban causando estragos en su cuerpo, el dolor en su cabeza se volvió latente y su vista se nubló, llamaba tanto como podía a Kurama pero este no respondía, no tenía idea de donde estaba metido ahora que lo estaba necesitando como un loco.

Finalmente Naruto perdió el control, salió de dónde se había metido buscando alejarse con una sonrisa llena de lívido en el rostro, con sus manos quitándose la camisa y sus pantalones desapareciendo a cada paso, los ojos brillantes de lujuria y la lengua venenosa mojandose los labios, preparandose para lo que venía.

—Mi hermosa Hinata -habló acercándose a ella que seguía sin moverse-, puedo sentir el dulce aroma de tu excitación, puedo incluso sentir el suave palpitar de tú coñito gracias a mi energía que te está recorriendo, dime preciosa, ¿Por que no habías venido antes?

—Tenía miedo -respondió con timidez-

—¿Miedo?, no debes tenerme miedo, no te haría daño, solo te follaría tan duro que no podrías andar durante algunos días -sonrió con sorna-

—Espera

—He esperado por siglos, desde que te conocí, ¿recuerdas?, en la primera cumbre, lucias tan hermosa y apetitosa como siempre, no puedo esperar por comerme cada espacio de tu cuerpo.

Naruto se movió con gran velocidad y aprisionó a Hinata, olió su cuello y lameteo la zona, le susurro al oído y le mordió el lóbulo, la tomó en brazos y la llevó hasta la cama donde se recostó sobre ella, aprisionándola con sus brazos a cada costado.

—Hinata, ¡Alejate de mí! -gritó con desesperación cuando logró recuperar un poco de su conciencia-, ¡Hinata huye!

—No huiré -levantó sus brazos y abrazó a Naruto del cuello llevándolo hacía ella-, no huiré de ti, yo vine por ti, por que te amo, por que quiero y deseo esto tanto como tú

—¿Qué estas diciendo? -preguntó hundiendo su rostro en el cuello de ella-

—Te amo Naruto-kun, te he amado desde hace cientos de años y cuándo me di cuenta que me enamoraba cada vez más me fui, me fui huyendo de ti, de lo que siento, me fui por que soy cobarde, por miedo a ser rechazada, por que sabía que amarte como te amo es un pecado, por que yo soy pureza y tu lujuria, por que fuimos catalogados como opuestos, luz y oscuridad que no se unen.

—Hinata -comenzó a haar con los ojos llenos de lágrimas, tan triste por el destino que les esperaba separados y tan feliz a la vez por ser correspondido, por ser dueño de aquel puro corazón-, si yo lo hubiese sabido habría actuado diferente, no habría cometido tantas estupideces, pero ya está hecho, no podemos cambiar nada, Hinata, solo dejame hacer una sola cosa, dejame besarte

Con lentitud sus rostros se acercaron, los labios de uno fueron rozados por los ajenos, Hinata sentía los labios de Narutos tan tibios, eran suaves y cálidos, gruesos y húmedos, atrapó entre sus propios labios los ajenos, los adoró cómo al tesoro mas sagrado, tiró levemente de ellos antes de atacarlos de nuevo, escuchó un suave gemido de él, tan masculino y erótico, sus labios se buscaban a si mismos y a cada roce provocaban un leve sonido, su lengua acarició el labio inferior del rubio, él atrapó el de ella y lo mordió con dulzura, su lengua se removió y se adentró en la boca de Hyuga, tan caliente y rasposa, chocaba con la propia y danzaban una danza sin fin.

—Hinata, te amo -dijo el rubio a centímetros de los hinchados labios de ella-, no sabes cuanto te amo y te deseo, pero no puedo tomarte, eso te condenaría a ti también.

—Naruto, no me importa condenarme, no me importa nada mas que tú, por favor, hazme tu mujer, tomame

—No es correcto

—Es mas incorrecto negar lo que sentimos, tratar de mentirnos a nosotros mismos.

—si empiezo no podré detenerme

—No querré que te detengas

Había sinceridad en la mirada de Hinata, había verdad, había amor, había pasado de la locura que le propiciaba su propia lujuria a controlarla por Hinata, pero no podía hacerlo por mucho tiempo, su cuerpo jamas lo resistiría, pero al menos la trataría como la Diosa que era mientras podía.

Sus labios fueron apresados por los del Dios, ella se sintió muy feliz, tan dichosa de ser besada por aquellos hermosos y dulces labios, se abrazó mas a él, mientras sentía las grandes manos recorrerle los brazos y la cintura, los labios se movieron a través de su cuello, allí fueron repartidos besos húmedos, mordidas y lamidas.

Con cada acción que él ejercía sobre su cuerpo, un gemido escapaba de sus labios, pudo sentir los dedos deslizarse por su cadera y bajar con delicadeza hasta atrapar entre sus manos aquellas delgadas piernas, acariciándolas y guiarlas hasta enrollarlas en la cintura de él, apegandolos, provocando un delicioso rocé, aquél tormentoso roce entre el húmedo coño y el erecto falo que estaba caliente y latente por ser liberado de su presión, por vaciarse.

El dios de lujuria deslizó sus manos hasta arriba, apresó las delgadas manos de Hinata y las llevó sobre su cabeza, besó con delicadeza el hombro y lo mordió con delicadeza, repartió besos desde la clavícula hasta el valle de sus mejestusos pechos, besó y lamió el montículo, deslizó la caliente lengua hasta rozar con ella el duro pezón, aquel rosado botón que se alzaba arrogante clamando por atención, con la punta de su raposa lengua lo redondeó una y otra vez, Hinata se sumía en la locura y se mojaba cada vez mas, ya no tenía el control de su energía ni de su cuerpo.

Cuando Naruto apresó el duro pezón entre sus dientes, Hinata creyó que explotaría de excitación.

Con la mirada cruzándose con la mirada de Hinata, decidió atender al otro pezón, aquel que le llamaba estando tan solitario, hizo lo mismo que con él anterior y de nuevo Hinata se perdió.

Él quería hacerle tantas cosas, queria perder su rostro en medio de aquellas piernas, quería beber de aquel paraiso y comer de aquella temblorosa almejita que lucia brillante por el flujo, que era tan rojita por em roce que habían tenido, que estaba tan estrecha, cerrada y que le llamaba para ser corrompida por su venenosa lengua que moria por bañarse en ella, deseaba tenerla de rodillas frente a él y enterrarle su latente polla hasta la garganta donde ésta se cerraría apretandole el glande, deseaba tanto verla lamiéndole la polla como si fuese algo muy dulce, y que aún que no pudiese tragarselo por completo que al menos lo intentara, pero no podía, estaba demasiado deseoso de enterrar su carne debtro de ella que si alargaba un poco mas la espera, sentía que se volvería loco.

—Voy a entrar, ¿estás lista?

—Sí, se gentil

—Seré cuidadoso, amor

Tomó la polla entre sus dedos, le dolía como el demonio, la acercó a la húmeda entrada y comenzó a tallarla arriba y abajo, el sonido provocado le parecía simplemente mágico, podía ver los pliegues separarse para él, era encantador, las mejillas de ellas sonrojadas por la vergüenza solo lo hacían desearlo más.

—No lo mires así -dijo avergonzada mientras veía como el adoraba lo que provocaba en aquella zona-

—¿Qué cosa? -preguntó él con malicia-

—Mi cosita, es vergonzoso

—Tu coñito es hermoso, me encanta

Detuvo su polla en la estrecha entrada y comenzó a ejercer presión, ella gimió y apretó sus puños, presionó un poco más y metió por completo el glande, se detuvo al sentir la presión en él, era tan delicioso, gruño bajito y regresó a su trabajo, presionó un poco más abriéndose paso en el húmedo y apretado canal cuándo escuchó un quejido, se detuvo para besarla buscando tranquilizarla, después de algunos momentos entró un poco más hasta que sintió el himen obstaculizarlo.

—Voy a meterlo por completo, voy a romper tu himen, seré lo mas gentil que pueda, pero no podré detenerme aunque quiera

—Esta bien, quiero que lo metas todo

Besó a Hinata quien se abrazó con fuerza a él, hizo un pequeño retroceso y se empujó con fuerza penetrandola por completo, ella arqueó su espalda y ocultó un quejido en el beso que mantenía con él.

Naruto se detuvo por un par de minutos, sin dejar de besar a Hinata comenzó a moverse lentamente, era tan estrecho que moverse para sentirse apretado era una adicción, su polla se lo agradecía en cada movimiento que hacía, el dolor se había ido y Hinata había dejado de quejarse, lo estaba disfrutando, le aruñaba la espalda o le mordía el hombro, soltaba gemidos y se mordía los labios para de vez en cuando tratar de ocultarlos.

Su energía se apoderó de una parte de él, movía su cuerpo frenéticamente pero sin alterar su mente, lo tenía completamente consciente de lo que pasaba, era él quien escuchaba a Hinata gemir.

—Naruto-kun... ¡AAAHHH! No te detengas, se siente tan grande y tan bueno

—Hinata... Voy a girarte, quiero tener tu espalda pegada a mi pecho, voy a hacertelo tan profundo

—Si, por favor

Giró a la Hyuga sobre la cama, la colocó boca abajo con la cadera sólo un poco levantada, le abrió los pliegues y se enterró en ella con fuerza, la escucho gritar de placer mientras apretaba con sus puños las sabanas, la tomó de las caderas y salió por completo de ella para volverse a enterrar hasta el fondo, volvió a repetirlo un par de veces antes de recostarse sobre ella para besar su espalda y cuello.

Siguió penetrándola con fuerza y rápidez, escuchaba el choque de sus cuerpos calientes y cubiertos por una leve capa de humedad, sentía que ella se hacía mas estrecha y como su cavidad se contraía.

—Naruto, mi vientre se siente extraño, esta muy caliente -lloriqueo ella gimiendo cada vez mas-

—Vas a correrte, lo harás para mi, dejalo ser, apretame la polla tanto como quieras

—¡Aaahhhhhh! ¡Naruto~!

—Eso es preciosa, correte

Las paredes vaginales se abrasaron al palpitante miembro de Naruto, pero aún así no se detuvo, siguió entrando y saliendo hasta que sintió su propio orgasmo acercarse mientras el de ella comenzaba a extinguirse, aumentó la fuerza hasta que se sintió en el cielo, se vacío con fuerza dentro de ella.

Hinata sintió su vientre siendo llenado por un espeso y caliente liquido, sentía el miembro de Naruto temblar dentro de ella y lo había escuchado llamarla por su nombre mientras mordía suavemente su hombro, sentía que si seguía derramandose dentro de ella su cuerpo no lo podría retener, era demasiado, sus piernas temblaban y su respiración era dificultosa, el cuerpo caliente de él cayó sobre su espalda, estaba tan caliente.

Pasaron algunos minutos, sus respiraciones volvieron a la normalidad y Naruto pudo salir de ella, se recostó a su lado y la abrazó, ella acariciaba su pecho, hacia figurillas invisibles y le sonreía con dulzura, sus piernas aún temblaban un poco, era normal, la había follado como un animal a pesar de haberse contenido, además que para ella era la primera vez.

Afuera de la mansión, todos los ángeles y arcángeles junto a los cinco dioses restantes y Kurama intentaban abrir la puerta o alguna ventana.

—No puedo quitar el sello -dijo preocupado Kurama-

—Sólo tu y los arcángeles tienen la llave para el sello -habló ino-

—Este no es el mismo sello que cuándo me fui

—Dejame ver -mencionó Sai acercándose para revisar el sello-

—¿Qué pasa Sai? -le preguntó chohji que ya estaba muy preocupado-

—No puedo romperlo, me repele

—Yo lo intentaré -se acercó Shikamaru para estudiarlo-, el sello no es complejo, fue hecho con prisa pero aún así no me es posible quitarlo

—¿por que no?

—El poder, es un poder mas allá de los nuestros, es un sello blanco que solo puede ser retirado por el sellador o alguien con mayor poder que el sellador

—Un ¿sello blanco? -miró sorprendido el líder-, ¿Hinata?

—Si, y sólo conozco a alguien con mas poder que ella y que aún así se le dificultaria. Naruto.

"CLICK"

El sonido del sello siendo roto llamó la atención de todos, Shikamaru abrió la puerta y se adentró con rapidez a la mansión seguido de todos, corrieron por las escaleras y fue rebasado por Kurama quién al llegar a la habitación abrió de golpe dejando ver a Naruto completamente vestido con una débil Hinata en brazos con un delgado vestido blanco.

—¡NARUTO! -se alarmó Chouji-, ¿que hiciste?

—Naruto-kun no hizo nada -respondió Hinata tratando de incorporarse-, yo fui, yo provoque la falsa alarma para que los guardias fueran allá, yo le mentí a Kurama diciendo que sus hermanos estaban luchando allá para que se apartara de Naruto, yo puse los sellos, yo vine y me entregué a él, liberé mi energía y lo seduje al igual que lo hice en mi mansión, yo soy la única pecadora aquí.

—No -habló Naruto-, fui yo quien lo hizo, yo quice abusar de ella, yo la seduje y fui yo quien hoy la hizo mujer, yo soy quien ha pecado

—Sai -habló chouji confundido, tan confundido como los demás-, ¿quién miente?

—... -miraba a ambos confundidos, estaba paralizado y sin hablar-

—¡SAI!, responde

—Nadie -dijo sorprendido-

—¿nadie?

—Así es, nadie miente, los dos, Hinata y Naruto, ambos dicen la verdad, ninguno de los dos esta mintiendo

Todos quedaron sorprendidos, como era posible eso, miraban atónitos como Naruto mantenía a Hinata en sus brazos y ella se abrazaba sonriente a él, kurama sonrió con timidez, le habían tomado el pelo.

Las cosas estaban por complicarse un poquito más, Hinata había pecado, la pureza se había corrompido por la lujuria pero al mismo tiempo había sido la pureza quien corrompió a la lujuria.


Hola... Volví con nuevo capitulo... Me tomó bastante completar este capítulo, habían muchas cosas que explicar aquí, como saben esta historia solo tendrá 5 capítulos y ya vamos por el tercero, ahora pues las cosas se complicaron y en el próximo capítulo nuestros protagonistas pagarán las consecuencias de sus pecados, esperó que les haya gustado este capítulo, si me regalan un review yo soy feliz, por cierto que ya casi cumplo un año desde que me uní a esta hermosa plataforma, en celebración subire un one shot NaruHina super especial y el primer capítulo de un fic que empezaré que sera Otayuri que se llamará "A la caza de hadas" será de fantasía y estoy emocionada, muchas gracias por todo su apoyo, el os de celebración tendrá participación como personajes de algunas lectoras que me han apoyado desde el inicio y quiza algunos mas... Muchas gracias por todo ❤❤❤