Disclaimer: ¡Los personajes son todos de Marvel! Yo solo pongo las historias.
Era impredecible, en verdad, la forma en que el destino había decidido ponerse en su contra. El pelinegro se afirmaba a ello con la misma obstinación con la cual un niño se aferraba a su juguete perdido. Pero después de tantos fracasos, de tantas vueltas y caídas, Loki por fin decidió resignarse. Y no se quejo, no grito maldiciones contra su familia ni contra los mortales. Se dejo llevar hasta la celda en donde pasaría el resto de su vida, y se quedo ahí, indiferente a las miradas discretas que le daba Thor cuando lo iba a ver a escondidas.
Y el dolor empezó a expandirse por su cuerpo. Oh la cruel angustia, esta vez, sin ninguna pisca de rencor o deseos de venganza. Y cuando Odin se dio cuenta de la depresión que su hijo sufría encerrado entre esas paredes, supo entonces que Loki se estaba muriendo. Lento y sin más síntomas que la amargura.
Loki durmió una noche, y cuando despertó, ya no estaba en su celda, en cambio, estaba recostado entre un montón de tierra y pasto cuidadosamente armados para asemejarse a una cama. Se incorporo confundido. Por un momento cruzo por su mente que tal vez, como nuevo castigo, habían decidido desterrarlo en alguna tierra desconocida y sin sus poderes, como había hecho con Thor. Pero descarto enseguida la idea; la magia seguía corriendo por su cuerpo.
Se puso en pie, y en cuanto lo hizo unos ojos brillantes y gigantescos lo cegaron por unos segundos. Pero se mantuvo firme, con valentía. Más después cayó de rodillas, con el rostro contorsionado de dolor.
-Fenrir… -Susurro, con voz quebradiza, y el gigantesco lobo se acerco con las orejas hacia abajo, y repaso la lengua por el rostro de su padre, y froto su suave pelaje contra él. Lo había reconocido.
Odin lo había decidido así, que Loki pasara sus últimos días con el hijo que nunca pudo besar, criar y enseñar. Y así lo hizo, durante la semana en la que estuvo en esa isla, se encargo de llenar a Fenrir de todo el amor que tuvo que esconder tras el orgullo.
La noche en la que el pelinegro murió, lo hizo en paz. Y no fue una sorpresa ni para Odin, Frigga y Thor, enterarse en medio de sus lágrimas que el espíritu del Dios de las travesuras había ido a parar a Vingólf.
Para quienes no sepan, Vingólf es el cielo de los dioses que tenían un corazón "puro" o también para los que caían en batalla.
¡Gracias por leer!
