Love Live Sunshine!

Si me miras

Disclaimer: Love Live! Pertenece a su creadora Sakurako Kimino y a ASCII media works junto con Sunrise.

NdelA: Holaaaa! Tercera parte y falta el desenlace de esta historia, pero tengo pendiente escribir otras cositas y ya que hoy estoy en cama por andar comiendo cosas que no debo, quiero aprovechar lo que pueda para escribir y descansar. Por allí ya inicie los nuevos capítulos de Wildo y DiaMaru, a ver cuál puedo avanzar más.

Gracias por los reviews. Es ¿bonito? Ver que el YouRiko les gusta aunque engañen a Chika. Les gusta el NTR, ya me di cuenta bola de pillos, pero noooo! Hay plot twist! Nah, sólo soy masoquista con el NTR.

Mucho cuidado con donde leen, si no dominan el antiguo arte de leer lemon o hard o NFSW (según lo llamen) sin emitir ninguna expresión es mejor dejarlo para un lugar más privado XD Ahora que si les gusta lean Wild star omegaverse y ya me dirán si es bueno o malo como yo.

— o —

No recuerdo haber corrido tan rápido y tanto como en esa ocasión. No me importó el dolor de mi cuerpo, los calambres en las piernas y la falta de aire. Sólo quería morirme en ese instante. Mi pecho dolía y eso era bueno, porque de eso modo no sabía si era por el dolor que me causas tú o por dolor que me causaba el correr como loca por las calles de Uchiura hasta Numazu. Quería convertir mis sentimientos en dolor físico tangible y no solo en algo opresivo en mi interior.

Me derrumbé en mi habitación incapaz de moverme más, de querer salir, ni de verte. No había sido consciente de lo que estábamos haciendo. Mi plan inicial de averiguar para comprenderte y acercarme a ti había fallado estrepitosamente en cuanto te tuve entre mis brazos. Yo no entendía nada. No entendía como es que siendo tú novia de mi exmejor amiga podías engañarla de esa manera. Como yo siendo su exmejor amiga podía engañarla así.

Me sentí una basura.

Tenía que hacer algo para remediar eso. Toda esa noche pensé en lo que habíamos hecho y no pude dormir. La culpa me carcomía por dentro y no me dejaba en paz.

¿Tú sentías culpa también?

No lo sé, ni tampoco sabía que hacer ahora que volvía a ser consciente de la presencia de esa tercer persona o más bien yo era la tercer persona que se había inmiscuido entre ustedes.

Mi resolución. Hablar con Chika y aclarar las cosas aunque te perdiera. No iba a vivir una mentira solo para tener tu cuerpo cuando lo que quería era todo lo que eras tú.

Traté de actuar en mi rutina normal. Sin embargo fue difícil mis ojos no podían despegarse de ti y tú solo ignorabas mi mirada. Rogaba por dentro repitiendo el mantra de mírame, mírame, mírame, pero no lo hacías. Eso me desespero. Me sentía impotente ante tu indiferencia y del modo en que le sonreías a ella y le hablabas a ella y te novias alrededor de ella como si yo no existiera. Debo admitir que te odie bastante.

Te odio Riko-chan.

Ese era mi gritó interno y como si de una epifanía se tratase comprendí un poco tus sentimientos. creo que a eso te referías cuando me abordaste la primera vez en el monte Benten. Cuando me dijiste que me odiabas y solo podías pensar en mí. Eso me dió una luz de esperanza en mi camino de tratar de comprenderte.

Ahora que sabía eso, mi enojo disminuyó pero no así los celos que sentí. Una extraña necesidad de posesividad se apoderó de mí y me pedía a gritos que fuera a reclamarte como mía frente a los demás. Que me pertenecías. Que tus besos eran míos y que tu cuerpo temblaba de placer cuando eran mis manos las que lo tocaban. No me importaba quien estuviera enfrente, incluso si era Chika, yo te haría mía sin ninguna restricción o limitación de tu parte.

Sólo que creo intuiste mis intenciones y en un receso donde no había nadie me llevaste aparte sin que nadie se diera cuenta. Nos encerramos en un salón vacío, lejos de las miradas indiscretas y dimos rienda suelta a la necesidad imperiosa de someter a la otra. No te lo iba a dejar tan fácil esta vez.

Tus besos eran como licor embriagando mis sentidos y emborrachando mi mente. Sabías cuánto darme y como para que yo hiciera lo que quisieras, sólo que en esta ocasión te devolví ese trago de alcohol.

Subí tu falda y metí una de mis manos por debajo sosteniendo las otras dos detrás de ti para que no me impidieras lo que estaba haciendo. Choque tu espalda contra la pared y con mi pierna me hice espacio para ir hasta ese lugar.

—¡No You-chan! ¡Aquí es demasiado arriesgado! —dijiste a mi oído y yo hice caso omiso a tus palabras.

Estabas húmeda, bastante mojada. Te gustaba mucho lo secreto de nuestras acciones. El riesgo de ser descubiertas te excitaba aún más pues tú cuerpo hacia lo contrario a lo que tus palabras me pedían. Roce la tela mojada oprimiendo levemente sintiendo la forma de tu intimidad y llenándome de los gemidos que salían de tu boca. Eso te gustaba.

Acelere mi ritmo cuando tus caderas comenzaron a moverse buscando más contacto y quise apartar esa última barrera para llegar hasta la dulce felicidad de hundir mis dedos en tu interior.

Pero el destino no estuvo de mi lado.

Oímos ruido de pasos afuera del salón y aprovechaste ese descuido mío para apartarme con brusquedad tratando de recuperar el aliento y la normalidad en tu rostro colorado. Para provocarte más me llevé la mano que había estado entre tus piernas a mi cara y aspire el delicioso aroma de tu excitación. Era tan intoxicante. Me tomaste del cuello y plantaste un beso rudo con dientes de por medio en mis labios que quedaron con una fina línea roja de sangre. La fuerza de tu beso me hizo retroceder hasta una mesa donde me tuve que sostener para no caer.

Estabas molesta conmigo por llevarte hasta ese punto. Pude ver en tus ojos dorados el conflicto entre quedarte y terminar lo que estábamos haciendo o irte y dejarme allí quedándote con las ganas de llegar hasta el final. Los segundos pasaron y fue la vida la que tomó la decisión por ti.

Hiciste distancia a una velocidad sorprendente cuando la puerta del salón se abrió dejando ver a una pequeña Ruby-chan parada a la entrada con su rostro asombrado de encontrarnos a las dos dentro. Su rostro se puso rojo por la vergüenza de vernos en una situación comprometedora y volvió a cerrar de golpe.

Descubiertas en el acto.

Aunque en realidad no estábamos haciendo ya nada. Cualquiera pensaría que simplemente estábamos en una discusión acalorada pero nada más allá de eso. Ruby-chan no es de las personas que pensaría que pudieras estar haciendo cosas lascivas en el interior de un salón.

Alisaste tu falda y sin mirarme saliste detrás de ella. Probablemente la irías a convencerla de no decir nada porque no había pasado nada malo. Vaya engaño.

Yo recogí los pedazos de mi dignidad y salí del salón poco tiempo después.

Creo que el destino estaba ese día confabulando de forma maquiavélica pues ni bien ni bien di dos pasos fuera me tope con Chika.

Me congelé.

Me quedé estática como una piedra que no la fuerza del viento ni la lluvia pueden mover. Me miraste con tus ojos carmín de un modo que no supe interpretar. Era entre enojo, impotencia y contención. Una mezcla extraña. Mi cerebro alzó la voz diciendome que ya lo sabías. Que sabías lo que pasaba entre Riko y yo a tus espaldas y que te estaba lastimando a ti, a quien alguna vez consideré mi mejor amiga.

—Estas llorando —hablaste de pronto y me di cuenta de que forma inconsciente mis ojos habían empezado a derramar las lágrimas de mi alma atormentada.

Te acercaste y yo di un paso atrás avergonzada de la clase de persona horrible que era contigo. Quise hablar, decir algo pero aunque abrí la boca ningún sonido salió de ella. Solo agache la cabeza pidiendo tu perdón.

—¡You-chan! —tomaste mi hombro y yo lo aparté enseguida—. Lo siento You-chan —pronunció y como un rayo levante la vista para mirarla sin comprender porque ella me pediría perdón a mí.

Sus brazos me rodearon en un abrazo reconfortante haciendo un poco de fuerza para que no me pudiera separar. Estaba tan confundida. ¿Por qué Chika actuaba así conmigo? Leíste mi confusión cuando te separaste levemente sin soltarme del todo y volviste a hablar.

—Riko-chan dijo que debíamos darte tu espacio, que era mejor así, para que pudieras pensar y calmar tu corazón —abrí los ojos desmesuradamente, ¿qué clase de mentira había dicho Riko sobre mi a las demás?

—¿De qué hablas Chika-chan? —la interrogue para averiguar cuál era el trasfondo de todo aquello.

—Se que a veces puedo ser algo distraída y que probablemente esa fue la razón por la que te distanciaras de mi cuando puse toda mi atención en Riko-chan, perdóname You-chan —me abrazarse de nuevo y mis brazos siguieron caídos a cada lado de mi.

—No Chika-chan, no… —ella se separó con los ojos a punto de llorar—. Soy yo quién debe pedirte perdón a ti —mi voz tembló pero aún así me arme de valor para decirle la verdad.

—Se que has estado viendo a Riko-chan —dijiste de pronto y un escalofrío recorrió mi cuerpo—. Ella dijo que trataría de acercarse a ti para saber qué sucedía contigo y traerte de vuelta, pero no puedo seguir dependiendo de que Riko-chan haga eso. Eres mi amiga, es mi responsabilidad el venir y hablar contigo sobre lo que te pasa aunque Riko-chan haya dicho que no nos acercaramos a ti por el momento. No puedo seguir al margen.

Temblé, de rabia, de impotencia, de ira. Riko había hecho todo lo contrario. Me había mantenido alejada del resto, me había prohibido acercarme a cualquiera de ellas, sobre todo a Chika y no entendía el porqué.

—Chika-chan… tú… ¿tú estás con Riko-chan? —Chika me miró por unos instantes tratando de entender a qué me refería y su cara se iluminó cuando supo de qué hablaba.

—You-chan… yo quiero a Riko, es verdad, pero no de ese modo, tal vez al inicio lo creí pero después me di cuenta de que no...—bajó los ojos sosteniendo su codo con una mano abrazándose a sí misma—. Riko-chan y yo hablamos mucho cuando me dijo que tú la… besaste… no me había dado cuenta… estaba enojada, celosa más bien y por eso al principio no hice el intento de acercarme a ti para arreglar las cosas y solo deje que Riko-chan se hiciera cargo…

—Lo siento Chika-chan, yo bese a tus espaldas a Riko-chan —casi grité inclinandome para pedir su perdón.

—You-chan… ya te dije… yo no veo a Riko de ese modo… no a ella sin embargo… —me alcé un poco y ví el rubor en las mejillas de Chika y la indecisión presente en sus ojos.

—¡Chika-chan! —exclame preocupada.

—No me hagas caso You-chan, sólo volvamos a ser amigas... como antes… no me importa si amas a Riko-chan —aunque decía eso sus ojos carmín estaban enrojecidos conteniendo las lágrimas que luchaban por salir.

—Pero tu amas a Riko-chan y yo la alejaría de ti —ella sacudió la cabeza.

—No You-chan, la quiero como a una amiga, sólo eso… —susurró algo que no alcance a escuchar a pesar de que hice el esfuerzo de querer oír y ella no lo repitió—. No quiero perderte a ti… tu amistad…

—Chika… yo lo siento… lamento haberme distanciado, no lo volveré a hacer. Seamos amigas de nuevo —extendí mis brazos y Chika me abrazó con fuerza envolviendome por completo.

Podía respirar en paz. Las cosas se habían arreglado con mi mejor amiga. En realidad no la había estado engañando con Riko, ellas no tenían ese tipo de relación que yo tontamente pensé que era así.

Entonces, ¿por qué Riko-chan actuó así?

Necesitaba respuestas y solo había un lugar donde encontrarlas.

— o —