Disclaimer:

Los personajes son propiedad de Rumiko T, y solo los uso como referencia para la historia :)

Capítulo 3 - Una Sacerdotisa y un Hanyou

A lo largo de los días las cosas iban tomando su curso, Kagome estaba viviendo temporalmente aún con la abuela Kaede, quién la había tomado como su propia aprendiz. Diariamente se despertaba con el alba para iniciar sus labores como hacer los quehaceres propios del hogar lavando ropa, limpiando la casa y preparando sus ropas, gracias a Dios su mamá siempre fue estricta con que aprendiera a valerse por sí misma en todos esos aspectos, lo menos que quería era ser una carga para la abuela Kaede.

Una vez finalizados los quehaceres, era momento de recolectar hierbas, hoy era su primer día en esa tarea y debían tener siempre bien provisto su almacenaje de hierbas medicinales, nunca se sabía cuando podría llegar un enfermo, era aquí donde el entrenamiento empezaba. Kagome ya conocía algunas de ellas, las que les fueron de mucha ayuda durante su viaje, pero existían muchas más que eran nuevas para ella, así como su preparación y uso.

Kagome y Kaede caminaban despacio hacia los prados donde podrían recolectar sus insumos, conversando de todo y de nada, cosas muy generales pero una conversación muy amena, " Justo como conversaría con mi abuela si la hubiera podido conocer" pensó Kagome para sí misma.

- Kagome, la tarea de hoy no creo que te resulte extremadamente complicada, ya tienes cierta experiencia y tienes buena memoria, confío en que no te resulte difícil.- comentó la abuela Kaede sin quitar la mirada al frente.

- Quiero ayudar lo más que pueda en la aldea, ahora que tengo pensado quedarme aquí, debo acostumbrarme a la época y a las tareas que me encomienden.

- Tengo que admitirlo, me siento un poco aliviada de ver que estás aquí, sé que no soy joven y que algún día, quizá pronto, deba partir a donde se encuentra mi hermana dejando la aldea sin alguien que los guíe y los atienda, espero poder confiarte esa tarea cuando yo ya no esté, claro si es que estás dispuesta.

- Quiere decir, como la sacerdotisa de la aldea?

- Exactamente niña, necesitarás mucho entrenamiento, alguna parte te podré enseñar yo, y otra tendremos que acudir a otros maestros.

- No lo sé abuela, yo quiero ayudar en todo lo que pueda y aprender mucho, pero no sé si esté a la altura, nunca podré llegar a ser, ya sabe, como Kikyo.

- No niña, no eres ni serás nunca Kikyo, tu esencia es diferente, inclusive tus poderes son distintos. Si bien ambas comparten almas que han sido reencarnadas y se parecen físicamente, sus personalidades son muy opuestas. Mi hermana siempre fue una mujer tenaz, enfocada en su tarea y un poco fría debido a todas las responsabilidades que tuvo desde niña. Ese enfoque y esa concentración fueron siempre la fuente de su poder, en cambio tu mi niña, tu deseo de proteger a tus semejantes, tu calidez y tu determinación son lo que impulsa tu poder espiritual, por lo que sus poderes no son iguales, pero no significa que una sea más poderosa que otra, tus poderes no conocen límites y crecerán tanto como tú misma decidas llevarlos.

Kagome miró a la abuela con una dulzura en sus ojos, aquella mujer acababa de decirle lo que siempre había querido escuchar de ella, que no era una copia de Kikyo, que tenía su propio poder y que no debería ser nunca comparada con su anterior vida. Con la cara llena de entusiasmo y apretando sus puños le dijo animadamente "Daré mi mejor esfuerzo!"

La abuela Kaede le sonrió y continuaron caminando hacia el campo, donde pasaron buena parte de la mañana ,eligiendo hierbas y dando extensas explicaciones de como utilizarlas y de enfermedades que han habido previamente en la aldea, para sorpresa de Kaede, Kagome ya conocía algunas porque en su época fueron controladas, por lo que pudieron intercambiar algo más de conocimiento.

- Abuela Kaede Abuela Kaede! - gritó Rin mientras corría hacia ellas.

- Qué pasa pequeña?

- El señor Ichigo está de nuevo en la casa, espera su medicina para el dolor, está algo malhumorado y no sé cuál es la que debo entregarle.

- El señor Ichigo es un paciente regular, tenemos algunas preparadas, te acompañaré para hacer la entrega, Kagome está bien si terminas de recolectar la regaliz? Necesitamos bastante ya que se acerca la época de frío y serán comunes los resfriados.

- No hay problema abuela, volveré en cuanto tenga suficientes.

- Gracias niña, acá dejo el almuerzo, ah y toma, es el arco del monte Azusa, lo he traído conmigo desde que te fuiste, pero te pertenece y has de llevarlo contigo siempre. Ahora que vistes como sacerdotisa es probable que seas presa para muchos monstruos.

Kagome recibió el arco y flechas y se despidió de la abuela y de la más alta y esbelta Rin, pensó para sus adentros por qué no estaría con Sesshomaru, luego se lo preguntaría.

Era común ahora para Kagome sentir presencias demoníacas constantemente, sobre todo estando en el campo donde sabía que más adentro del bosque, vagaban bastantes monstruos, aunque todos bastante débiles, nada de qué preocuparse. De nuevo empezó a sentir que la miraban, pero ahora tenía su arco consigo así que no tenía miedo, era una buena ocasión para practicar sus poderes.

Cerró sus ojos y se concentró lo más posible para poder sentir las auras demoníacas a su alrededor, había varias, al menos cuatro, tres de ellas eran bastante débiles aunque podía sentirlas con claridad, pero había otra, esta era diferente, era un aura mucho más fuerte, era definitivamente un youkai poderoso, pero era difícil concentrarse en su aura, era como si desapareciera y volviera, era muy extraño, era muy fuerte y poderoso pero difuso.

Tuvo que poner el doble de esfuerzo en poder encontrar el punto de donde provenía esta última presencia, y cuando lo logró la ubicó en un árbol cercano, podría estar a unos 25 metros de donde estaba ella, definitivamente podría acertarle con una flecha si era necesario, se puso de pie aún con los ojos cerrados y repitió en voz lo más alta posible, manteniendo la compostura "Sal de ahí o vete, no tengo deseos de pelear con ningún monstruo hoy pero lo haré si esas son tus intenciones! "; sin embargo solo el silencio le respondió.

Estaba segura de que aquel demonio seguía ahí y no le gustaba para nada que siguiera mirándola, menos aún después del último ataque del que fue víctima, tenía que mostrarle al monstruo que no estaba jugando, así que tomó su arco con delicadeza y sacando una de sus flechas la colocó a tiro suavemente y repitió en alto "es tu última oportunidad!", y al no tener respuesta, apuntó al árbol donde se encontraba el monstruo, levemente arriba de donde sentía la presencia, no quería matarlo pero quería dejar claro su punto, y dejó ir su flecha.

Kagome se sintió realmente sorprendida, pudo lanzar la flecha con facilidad, a pesar de que hacía 3 años que no usaba un arco, pero la sorprendió aún más la luz que emitió la flecha, la estela usual era mucho más grande y brillante que antes, sin duda sus poderes habían crecido con ella estos años fuera.

-"Maldición!"- gritó Inuyasha mientras veía como la flecha pasaba a unos cuantos metros sobre él, sin embargo la estela era lo suficientemente grande como para debilitarlo un poco, por lo que cayó del árbol de bruces contra el suelo.

- Ahhh por Dios Inuyasha qué estás haciendo tú aquí!- gritó Kagome preocupada mientras corría el espacio que había entre ella y el ahora estrellado hanyou.

- Qué te pasa estás loca? por qué me disparas?

- Pues no sabía que eras tú, pensé que era algún monstruo con malas intenciones como el anterior.

- Vaya pues pobre monstruo si hubiese sido así, definitivamente estás loca!

- Perdona, trataré de memorizar mejor tu energía demoníaca para distinguirte, fue difícil de percibir, es parte de lo que me puso ansiosa.

- Es por ser medio demonio, mi energía no es completamente demoniaca, tiene su parte humana, supongo que por eso la percibes extraña.

- Es posible, bien lo lamento no fue mi intensión, pero no has respondido mi pregunta, por qué estabas espiándome?

- Yo no estaba espiándote! Yo solo estaba mirando, en caso de que apareciera algún otro monstruo, la última vez casi te devoraron.

- Ah pero de ahora en adelante será diferente, ahora tengo mi arco de vuelta conmigo y podré defenderme.

- Bien si ya no me necesitas más para protegerte pues me iré- diciendo esto se levantó para irse, la verdad es que quería verla, ya habían pasado mucho tiempo alejados por culpa de las tareas de la casa. Aún sentía que en cualquier momento volvería a desaparecer como cuando fue llevada por la perla.

- Bien si te vas, ya no tendré con quién compartir este almuerzo ahora que la abuela Kaede se fue - abrió la tapa del almuerzo que había preparado esa mañana para ella y para la abuela y dejó que el aroma inundara la nariz de Inuyasha, que se detuvo en seco y la miró de re ojo.

- Khe! está bien me quedaré.

Comieron en silencio uno junto al otro hasta que estuvieron satisfechos, no era la comida ninja que tanto le gustaba a Inuyasha, pero la había preparado Kagome y estaba realmente deliciosa, se sentía feliz de poder comer algo preparado por ella y de tener la excusa para poder pasar tiempo juntos, si tan solo tuviera el valor para pedirle lo que llevaba pensando desde antes de que ella volviera, que fuera suya, era lo que más deseaba en el mundo, que Kagome estuviera con él para siempre.

- Te extrañé mucho cuando no estuve acá, todos los días pensaba en tí y en cuánto deseaba volver a verte Inuyasha.

Inuyasha se quedó pasmado, lo tomó por sorpresa el comentario de Kagome, la miró incrédulo, ella tenía la mirada baja hacia su taza vacía, como recordando no tan gratos momentos.

De repente Kagome sintió como era envuelta en un par de fuertes brazos, Inuyasha la estaba abrazando con fuerza mientras ponía la barbilla sobre su cabeza. - No sabes cuánto te extrañé Kagome, traté de convencerme muchas veces que estabas mejor en aquella época sin peligros y con personas que se preocupan por tí, pero no hubo un solo día en que no deseara que estuvieras a mi lado -

Kagome respondió al abrazo y se quedaron así un rato, como si quisieran detener el tiempo, como si temieran que la perla volviera y de nuevo tomara a alguno para separarlos y quizás no volverse a ver jamás, al cabo de unos minutos se separaron pero aún arrodillados entrelazando sus brazos se miraron fijamente, Inuyasha aún un poco más alto que Kagome, de manera que ella debía mirar hacia arriba para encontrar sus ojos.

- Kagome, por favor quédate aquí, conmigo, para siempre.

- Inuyasha…

Se miraron intensamente hasta que poco a poco se acercaron, manteniendo fijos sus ojos hasta que Inuyasha colocó su mano en la mejilla de Kagome mientras ella colocó su brazo contrario en el cuello de Inuyasha, poco a poco se acercaron aún más hasta que sus frentes se tocaron.

- Inuyasha, quiero estar a tu lado.

Al escuchar esto las orejas de Inuyasha se movieron y su corazón dió un vuelco, sin pensarlo ni analizarlo acercó más a Kagome hasta que sus labios estaban rozándose - Te quiero - dijo mientras sus labios se tocaban y se hundían en un beso al inicio tierno e inexperto pero que evolucionó a algo lleno de amor, como si culminaran sus más profundos deseos con ese beso, manteniendo el abrazo firme y estando lo más cerca posible el uno del otro.

Al cabo de unos momentos sus bocas se separaron pero se mantuvieron firmes en su abrazo, mientras Inuyasha movía sus garras por entre los cabellos sueltos de Kagome

- Mantendré la promesa que te hice aquella vez, aunque Naraku ya no esté, siempre te protegeré con mi vida.

- Y yo a ti Inuyasha, por eso vine, quiero estar contigo, cuidar de ti y hacerte feliz, te quiero.

- Hubo momentos en que llegué a pensar que no te volvería a ver, que tal vez ya te habías casado con algún tonto de tu época.

- Jaja no Inuyasha, como les dije el día que llegué, soy muy joven aún para estar casada en mi época, además, nunca encontré a nadie lo suficientemente bueno.

- Khe! como el tipo Hobo, era un tonto.

- Se llama Hoyo, él me pidió que fuera su novia.

- Qué! se quería casar contigo!

- Nooo, bueno no sé en el futuro. En mi época primero se le pide a una chica que si quieren ser novios, y después de un tiempo de ser novios si las cosas van bien y se conocen mucho, entonces ahí puede que se casen.

- Qué reglas tan complicadas tienen en esa época tan extraña.

Kagome rió mientras recogía los restos de comida y los guardaba de nuevo en su pequeño bolso, debía continuar recolectando algunas hierbas más antes de irse.

- Escuché que ahora serás la nueva sacerdotisa de la aldea.

- Sí, la anciana Kaede me lo ha pedido.

Inuyasha cruzó los brazos y miró hacia un lado mientras caminaba a su lado

- Khe! estás segura que quieres hacer eso? Es peligroso, muchos monstruos estarán tras de ti a todo el tiempo, no estoy seguro si sea buena idea.

- Estoy segura, ahora que vivo en esta época, debo valerme por mí misma y tener un trabajo, en esto soy buena y puedo ayudar en la aldea y ganarme mi espacio.

- Si eso es lo que quieres no hay de otra, tendré que mantener a raya a cualquier youkai que tenga alguna idea estúpida como tratar de comerte o atacar la aldea.

- Jaja oh bien, lo siento por ponerte trabajo extra.

- Khe!

Kagome continuó recolectando lo que le faltaba, mientras Inuyasha se paseaba a su alrededor con los brazos cruzados, preguntando por las personas que quedaron al otro lado del pozo y que pasaría con ellos. Poco a poco Kagome le contó cómo estaba la salud del abuelo, que su madre estaba de acuerdo con su decisión y como Sota era todo un muchacho ahora, se sentía tranquila de poderse despedir de su familia antes de partir y poder cerrar una etapa completa de su vida allá al finalizar el instituto.

Al terminar con su labor, empezaron a descender la colina que daba a la aldea, mientras Inuyasha le contaba que Rin vivía en la aldea al menos hasta que fuera adulta y pudiese decidir, Kagome extendió su mano libre y entrelazó la de Inuyasha mientras sonreía. Realmente no sabía lo que eran, estaba acostumbrada a su época y ciertamente Inuyasha no le pidió que fuera su novia, así que no sabía como sentirse con respecto a su relación, pero estaban juntos ahora y pudieron expresar sus sentimientos, era lo que más importaba.

Inuyasha por su parte aún sentía un remolino de emociones, maldición en verdad que esto de los sentimientos no era su fuerte, pero estaba feliz de poder sostener la mano de la mujer que amaba sabiendo que estaba dispuesta a permanecer con él. Tendría que pensar un poco ese asunto de los novios que mencionó Kagome, en esta época si fuera humano él simplemente le pediría a Kagome que fuera su esposa, no novios ni tiempos extraños, y si fuera youkai le pediría que fuera su compañera y sellarían su compromiso con la marca característica de los Inu youkai, pero él tampoco era un demonio completo.

Kagome de otra época, no ser humano ni demonio, era mucho que pensar y no sabía cuál era el camino a tomar para que Kagome fuese feliz, pero en este momento era feliz con solo sostenerla junto a él, luego podría pensar qué hacer con todo eso.

Caminaron tomados de la mano hasta llegar a la aldea, donde fueron recibidos de sorpresa por Miroku, quien saltó al camino de pronto diciendo - Bueno mis queridos amigos, qué alegría ver que al fin han llevado la relación al siguiente nivel - dijo señalando las manos entrelazadas.

Kagome e Inuyasha inmediatamente se sonrojaron y voltearon a ver hacia los lados opuestos, pero esta vez, contrario a otras, no separaron sus manos, siguieron caminando tomados de la mano e ignorando a Miroku que se quedó en el camino riendo para sí mismo.

- Que bueno que haya regresado a casa señorita Kagome.

Gracias por sus comentarios, cualquier idea será bien recibida, la historia aún está abierta a nuevas posibilidades, si hay algo que les gustaría me cuentan :)

Y disculpas por la tardanza en el capítulo, estuve de mudanza y las cosas se complicaron, pero voy a tratar de seguir actualizando más seguido :)