Disclaimer: Como todos bien sabemos las bases de esta historia y sus personajes no pertenecen y nunca lo harán...solamente a veces me pasa que, inevitablemente, imagino que me pertenecen.

En el capitulo anterior:

La ojimiel giró finalmente la manilla de la puerta y la abrió, dejando entre ver un amplio hall de entrada. Harry logró percibir varias voces y divisó varias sombras que se movían. Reconoció la de su padre que se aproximaba más y más hacia ellos. Hermione puso un pie dentro de la casa y dudó.

-Tal vez te gustaría pasar…- Murmuró tímidamente.

Harry se sobresaltó a causa de su petición, la castaña se mordió el labio inferior como signo de nerviosismo.

El pelinegro iba a contestar cuando escuchó una sonora carcajada, proveniente de la casa, pronunciada por una voz que conocía perfectamente. Las sombras se movieron un poco y Harry distinguió perfectamente un par de cabelleras rubias. "Tenían que ser los Malfoy" pensó.

Súbitamente, sintió como la ira comenzaba a subir por su estómago y controlándose lo mejor que pudo contestó:

-No gracias, de verdad tengo que irme. Esperaré a mi padre afuera. Que tenga unas buenas noches señorita Granger.

Acto seguido se giró y dio unos pasos alejándose de la escalera, lugar en donde dejó a una sorprendida y confundida Hermione con lágrimas en los ojos. Lamentablemente, la pobre muchacha ni siquiera se imaginaba todo lo que se avecinaría luego de que cruzara la puerta de su nuevo hogar.


Capítulo tres: Rosas blancas y una carta

A los ojos de cualquier padre o de cualquier hija, Draco Malfoy era el pretendiente perfecto. ¿La razón? Simplemente porque lo tenía todo: el físico, el prestigio, dinero y carácter. No sólo era un joven de diez y siete años, alto, delgado, rubio y de ojos grises; sino que vivía en una hermosa mansión que sólo compartía con sus padres y la servidumbre. Decir que la familia Malfoy gobernaba Maidstone era quedarse corto, toda la vida del pueblo giraba alrededor de ellos. Los negocios, la atención, los privilegios, los castigos, a excepción de la vida social que solamente estaba reservada a una restringida elite. Toda la clase alta quería relacionarse con los Malfoy, toda la clase media y baja de Maidstone estaban atados de por vida a ellos. Eso era lo que más disgustaba a los Potter y Weasley quienes hacían lo imposible por zafarse de las garras de tan vil familia. Se odiaban, pero a veces tenían que hacerlo en silencio porque James y Arthur bien sabían que tenían una familia que mantener y sólo bastaba un chasquido de dedos por parte de Lucius Malfoy para aplastarlos a todos como mosquitos. Esa era una de las tantas razones par las cuales Harry aborrecía tanto a Draco. Se conocían desde que tenían aproximadamente once años de edad, época en la cual la poderosa familia había decidido comenzar a construir su pequeño imperio. Al principio sólo pasaban parte de la primavera y todo el verano allá, exceptuando las ocasiones en las que a Narcisa le apetecía recorrer Europa, ya que Lucius debía obedecer a sus deberes de Lord y Draco debía asistir a una prestigiosa escuela en Londres. Así fueron transcurriendo los años, con ellos los veranos y la rivalidad entre Harry, los chicos Weasley y Draco iba en aumento. A este último no le faltaba perspicacia e inteligencia por lo que a temprana edad se dio cuenta de la superioridad y el poder que podía ejercer por sobre cualquier persona. Harry albergaba las esperanzas de que aquel sería el último verano que la familia Malfoy pasase unida ya que Draco debía comenzar sus estudios de Leyes, seguramente para seguir los pasos de su padre, en otra reconocida y cara universidad. El ojiverde esperaba que una vez sumergido en el mundo universitario Draco estuviese tan ocupado e interesado en otras cosas que ya no quisiese volver a Maidstone.

Sin embargo, Harry bien sabía que los padres de Malfoy estaban en busca de una esposa para su único hijo. Éstos consideraban que su hijo estaba en edad de comenzar un noviazgo serio con una hermosa señorita de la alta sociedad, no sólo para aumentar su excelente reputación sino que también para asegurar el legado de la familia. Por un lado, Harry se alegraba que Ginny estuviese automáticamente fuera de la lista de candidatas ya que el sólo hecho de imaginarse a Draco aprovechándose de la que él consideraba como su hermana menor le causaba demasiada rabia y no estaba seguro de cuanto podría resistir su autocontrol. Pero por otra parte, a Harry le irritaba saber con una certitud absoluta, porque algo en su interior se lo decía, que Hermione había sido elegida por los padres del rubio para que éste la cortejara. Era cuestión de meses para que la única hija de los Granger se convirtiera en una Malfoy, o eso creía Harry, y se uniera al clan para seguir haciendo su vida imposible. Corrientes eléctricas recorrían todo el cuerpo del ojiverde, acompañando sus tormentosos pensamientos.

Súbitamente, llegó un punto en el que Harry ya no pudo soportarlo más por lo que soltó bruscamente la cuchara que estaba sosteniendo con su mano derecha. El choque entre el metal y el frío piso de piedra produjo un sonido estruendoso que retumbó en toda la sala.

-¿Harry, cielo, te encuentras bien?-Le preguntó Lily con bastante preocupación.

El aludido logró despertar de su ensimismamiento, sin embargo sus cuerdas vocales no pudieron reproducir respuesta alguna por lo que de su boca sólo se escapó un gruñido.

-Harry, por favor respóndeme. Mi vida habla ya, no me sigas asustando.-Le suplicó su madre-Hay algo que te está perturbando ¿no? Puedes confiar en mí.

Al joven de diez y siete años le causó tanta pena verse reflejado en esos llorosos ojos color esmeralda. ¿Cómo podría explicarle que su silencio, su tortura, su rabia, todos esos sentimientos eran producidos por algo tan insignificante? Un rubio oxigenado y su prontamente novia y futura esposa.

-Hemos estado un poco estresados cariño, eso es todo.-Intervino suavemente James.

-Los Granger no pueden estar exigiéndoles tanto. Parecen tan buenas personas…-Dijo Lily, guardando el resto de sus ideas para sí misma.

-En realidad son los mejores patrones que hemos tenido y que tendremos. Para variar los Malfoy han llegado para entrometer sus narices una vez más.-Escupió con desprecio el padre de Harry.

Éste dejó escapar en un murmullo imperceptible una serie de insultos y cruzó ambos brazos sobre su estómago. James a su vez, se levantó rápidamente para correr las cortinas de su casa y pasar el seguro de la puerta. Echó un último vistazo a su alrededor, este tipo de conversaciones no debían ser escuchadas por oídos intrusos y traidores.

-¿Nos hemos metido en algún lío?- Interrogó Lily, tratando de descifrar cada detalle del semblante de su esposo.

-No, pero recemos para que no lo hagamos de un momento a otro.- Harry finalmente había decidido de romper su mutismo. Por un segundo intercambió una serie de intensas miradas con su padre hasta que éste continuó de exponerle cuidadosamente la situación a Lily.

-Como supongo que ya habrás notado, los Malfoy han mostrado un gran interés en la familia Granger. Ambas familias, aunque parezca inverosímil, parecen simpatizar bastante. Quizás qué artimañas estarán utilizando esta vez los Malfoy para salirse con la suya y fortalecer estos nuevos lazos de amistad. El asunto es que los Granger están recibiendo mucha presión social por parte de éstos. A lo que voy es que una vez más, estos rubios ricachones se empeñan en organizar a su gusto fiestas y reuniones sociales por doquier.

-Los Granger no pueden negarse, tal vez les agrada la idea de abrir sus puertas a la sociedad.-Especuló Lily- Pero necesitan que los trabajos en la casa estén acabados. ¿Estoy en lo cierto?

-Sí querida, has acertado. Sin embargo eso no es todo. No sólo tenemos un problema de tiempo…-Contestó apenado su esposo.- Lo que nos lleva a hablar de tu cuñado.

Harry sintió como la sangre comenzaba otra vez más a hervir dentro de sus venas. Los Dursley eran la segunda familia más despreciable de todo Maidstone, sólo iban detrás de los Malfoy porque sus orígenes no eran tan distinguidos. Petunia Dursley era la detestable hermana de su madre que se había casado con Vernon Dursley. Éste último se dedicaba a la mercancía de materiales de carpintería, muebles y objetos para el hogar. El tío de Harry junto con su único hijo Dudley controlaba un monopolio, es decir que dentro de Maidstone era la única persona a la que se le podía comprar tales productos. Todo esto a raíz del carácter mafioso de Vernon, era el ser más codicioso, vil y deshonesto, después de Lucius y Draco Malfoy por supuesto. Los Dursley no eran considerados una familia poderosa en el pueblo ya que estaban a la merced y por debajo de los Malfoy. Petunia sentía tanta admiración por Narcisa que hacía hasta lo imposible por complacerle todos sus caprichos, pasaba más tiempo atendiéndola a ella que preocupándose de si misma y de su casa. Harry creía que incluso quizás viviese feliz en su mundo de fantasía, después de todo Narcisa Malfoy nunca la dejaría adquirir demasiado poder. Por su parte, Vernon le lamía los pies a Lucius y dedicaba la mayor parte de su tiempo libre a realizarle sus trabajitos sucios. Finalmente, Dudley se había convertido en un hijito de papá que había caído en el alcoholismo, afortunadamente para Harry, Draco no hacía más que despreciarlo por lo que tan terrible alianza había sido rápidamente descartada.

-¿Qué ha hecho Vernon esta vez?- Preguntó suavemente la madre de Harry quien, al tener tan buen corazón, se mostraba reacia a odiar la familia de su hermana.

-Que no ha hecho.-Añadió el adolescente de ojos verdes poniendo el énfasis en el "no".-Yo creo que ese sería el término más apropiado.

-Tu cuñado-James rehusaba mencionar su nombre.-está atrasado de tres semanas con la entrega de mercancía.

Lily suspiró.

-Lo siento cariño, he esperado demasiado tiempo. No me gusta pero tendré que pedirle al señor Malfoy que intervenga. Realmente no le veo otra salida. El esposo de tu hermana al parecer hace caso omiso de mis advertencias y disfruta jugando con mi paciencia.-Agregó el padre de Harry tratando de reprimir las emociones expresadas a través de su tono de voz.

-No tienes por qué disculparte James. Yo sé que a ti no te simpatiza mi familia pero es que no puedo hacerlos a un lado de mi vida, aunque no sean las personas más honradas del mundo, simplemente no puedo. Y te agradezco por hacer todo esto por mí.-Le contestó cariñosamente la pelirroja.

James le regaló una hermosa sonrisa mientras acercaba hacia sus labios la delicada mano de su esposa y le depositaba un tierno beso en ella.

-Creo que ya sé cómo podríamos ganar un poco de tiempo mientras los "señores" Malfoy toman cartas en el asunto.-Anunció una vez calmado el ojiverde.-Estoy seguro que la familia Longbottom podría darnos una mano. Tienen unos cuantos contactos y Neville estaría encantado de proporcionarnos materiales suficientes para continuar con las obras. En realidad es un excelente muchacho y un buen amigo.

-Me parece una estupenda idea hijo. Eso sí, no olvides ser prudente. Está bien que los Longbottom estén dispuestos a participar cada vez más activamente pero recuerda quien es el mandamás en estas tierras.-Respondió sabiamente el padre del adolescente.

-Harry cielo, es tardísimo y mañana comenzamos de madrugada. Estoy segura que tienes que estar exhausto.-Le recordó cariñosamente su madre.

-Claro mamá, buenas noches.-El ojiverde le besó la mejilla.-Podré ver a Neville como a las tres de la tarde mañana, mientras que todos duermen siesta, así no seremos molestados y todo será más discreto.

-Perfecto.-Concordó James.-Recuerda que mañana tienes asignado ayudar a Ron en el jardín. No podemos construir sin materiales por el momento.

Harry bufó, no había nada que le disgustara más que plantar, cortar y regar florcitas…Bueno, tal vez hubiesen un par de cosas más que colmaran su paciencia, los Malfoy por ejemplo, el tema de Ginny que consideraba como tabú y el hecho de pasar casi todo su tiempo trabajando en la casa de cierta castaña. Y con ese último pensamiento mientras su corazón bombeaba sutilmente cada vez más sangre, Harry cayó en un dulce sopor.

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A la mañana siguiente, Harry se reunió con Ron al borde del camino. El ojiverde se consoló pensando que trabajar todo el día en compañía de su mejor amigo sería bastante entretenido. Harry no solía trabajar con Ron ya que él estaba dedicado a la construcción con su padre pero al pelirrojo, que era mucho más torpe y menos cuidadoso, aquella labor estaba lejos de acomodarle. Arthur Weasley había encontrado la solución, mientras que Molly y Ginny ocupan su tiempo en la limpieza y la cocina, los hombres de su familia serían jardineros. Bill, Charlie y Percy, quienes estaban casados y tenían sus propias familias, habían ganado suficiente experiencia como para colaborar con el negocio de su padre sin su directa supervisión. Sin embargo, ya que Fred, George y Ron seguían viviendo con sus padres, todavía estaban atados a sus reglas. A Ron no le importaba tanto, Fred y George lo detestaban por lo que pasaban la mayor parte del tiempo bromeando y boicoteando gentilmente las órdenes de su padre. El sueño de los gemelos, y verdadera vocación, era abrir una tienda para magos e ilusionistas. Éstos estaban resurgiendo en todo su esplendor y el mayor sueño de los Fred y George era ser partícipes de aquel mundo. Desgraciadamente, la familia Malfoy, a través de sus contactos, logró arruinarles toda posibilidad de realizar su sueño, utilizando como principal argumento que era una profesión de vagabundos y estafadores. Era inconcebible contaminar así el hermoso pueblo de Maidstone y tachar la reputación que con tanto esfuerzo le habían construido. Esa era una de las otras razones por las que Harry repudiaba a aquellos rubios oxigenados…

Emprendieron su camino siguiendo la salida del sol, charlando animadamente como suelen hacerlo dos grandes amigos. En poco tiempo divisaron la espléndida fachada de la viviendo de la familia Granger. Fueron directamente hacia el pequeño taller que tenían instalado cerca de las caballerizas donde recogieron las herramientas necesarias para realizar sus labores. Básicamente debían preparar la tierra y plantar variados árboles, arbustos y flores que el señor Robert y la señora Jane habían escogido. No perdieron mucho tiempo y se pusieron rápidamente manos a la obra. El tiempo transcurrió a una velocidad increíble, Harry y Ron a penas se percataron que ya era mediodía.

-Harry, mira lo alto que está el sol en el cielo. Ya no falta tanto tiempo para el almuerzo, la verdad es que ya me está empezando a dar bastante hambre. Me pregunto que habrá preparado mamá el día de hoy.-Ron se perdió por unos minutos en sus golosos pensamientos.

El ojiverde rodó los ojos.

-El día que no tengas hambres me preocuparé seriamente.-Le respondió divertido Harry.

-¿Crees que todos se hayan levantado en la casa a esta hora?-Le preguntó Ron cambiando repentinamente de tema.

Harry, a causa de la sorpresa, dejó caer el macetero que tenía entre sus dos manos, el cual se rompió en mil pedazos. Ron lo miró confundido por un segundo y luego se echó a reír descontroladamente. El ojiverde enarcó una ceja mientras observaba furioso a su mejor amigo. "El frío corazón de Harry Potter ya no puede soportar sus nuevas emociones." ¡Cállate! Se maldijo.

Súbitamente, la puerta principal de la casa, que estaba a unos cuantos metros de ambos muchachos, se abrió. El ataque de risa de Ron se detuvo al instante. Por aquella puerta salió Hermione. Ella no los percibió pero Harry pudo verla claramente. Llevaba un ligero vestido de primavera blanco con encajes de color naranja y un elegante sombrero sobre la cabeza que combinaba con su tenida. Los cabellos estaban domados por una trenza esta vez, pero a Harry no le molestó. El ojiverde vio como la joven se precipitaba corriendo colina abajo con un libro en una mano y una canasta en la otra.

-¡Tierra llamando al embobado de mi mejor amigo!-le chilló el pelirrojo una vez que la castaña estuvo fuera de su campo de visión.

-¿Ah?

-Primero te hago una pregunta inocente sobre los habitantes de la casa y se te rompe un macetero, luego aparece la señorita Hermione y te quedas pasmado sin darte cuenta que te estoy hablando. ¿Me puedes explicar que diablos te pasa?

-Eh, este, bueno, yo.-Titubeó el pelinegro, todavía no se encontraba bastante atontado.-Tú sabes que detesto la jardinería.

Esto último lo dijo lo más rápido que pudo, cruzando los dedos para que los colores no se le subieran a la cara, esa era la excusa más ridícula que se le podía haber ocurrido.

-Ya veo.-Añadió Ron suspicaz.-Supongo que te gustaría haciendo otra cosa ¿no es cierto?

-Claro.-Soltó sin pensarlo Harry, no se había parado a meditar el doble sentido utilizado por su amigo.

-Pues tus deseos son órdenes. Estamos atrasados por lo que tenemos que trabajar en distintos sectores para avanzar más rápido. Tú irás cerca del río y yo seguiré dirección al sur.-Ordenó sospechosamente Ron.

-¿Qué pero cómo, cuándo?-Protestó Harry, no obstante estas fueron en vano ya que Ron le obligó a tomar las herramientas y semillas por plantar. Por último, usando uso de una fuerza que no conocía empujó al ojiverde cuesta abajo en dirección hacia el río.

Harry se fue gruñendo los tres cuartos del trayecto, luego se dijo que estaba teniendo una estúpida actitud infantil y que debía serenarse. Se instaló en la orilla derecha del pequeño caudal que recorría el terreno comprado por Robert Granger. Mientras hacía pequeños agujeros en la tierra su mente y cuerpo se iban calmando. Estuvo dedicado a esa tarea durante unos veinte minutos hasta que se le acabaron las semillas por plantar en aquel tramo. Avanzó un poco más por el jardín, siempre guiándose por el río, ahora le tocaba podar. Percibió sin problema el sector en el que le habían ordenado trabajar, la verdad es que aquellas hermosas rosas blancas eran muy llamativas. Lenta y cuidadosamente cortó tallos así como pétalos marchitos.

Unos minutos después se levantó para descansar de la incómoda posición que había adoptado durante los últimos quince minutos. Estiró cada vértebra de su espalda y admiró el paisaje que tenía delante. Sin embargo, algo que se movió a su derecha le llamó la atención. Giró el rostro en aquella dirección y la vio. Hermione estaba a tan sólo unos cuantos pasos de él, recostada en un robusto tronco, con la canasta a su costado. La castaña estaba concentradísima leyendo un libro que Harry no supo distinguir mientras en la otra mano sostenía una roja manzana, aún sin morder. El corazón del ojiverde dio un vuelco. Se veía tan preciosa, inocente y radiante al estar rodeada únicamente por la naturaleza. Era un espectáculo nunca antes visto.

Inconscientemente Harry se quitó los guantes que había estado usando y comenzó a dar unos pasos en la dirección de la muchacha. Lamentablemente, en el trayecto pisó una vieja rama, el sonido de ésta al crujir alertó a Hermione. La ojimiel giró sorprendida el rostro hacia su izquierda, por donde provenía el sonido. La castaña ahogó un gritito al percatarse que Harry había encontrado su pequeño escondite. Sin embargo ningún sonido salió de su garganta, en cambio en su rostro se dibujo una tierna sonrisa.

-No fue intención interrumpirla, incomodarla o perturbarla señorita Granger.-Se apresuró a decir Harry.

-No hay problema, señor Potter.-Contestó tranquilamente la aludida.

En cambio, Harry no pudo evitar reprimir la mueca que se dibujo en su rostro.

-¿Ves que es incómodo?-Le reprochó suavemente la castaña.

-¿Qué cosa?-Preguntó confundido el ojiverde.

-El que nos tratemos de señor Potter y señorita Granger en vez de nuestros nombres.

-Me temo que no puedo darle la razón. Mi situación es distinta, la sociedad no me permite un trato más informal hacia usted.-Respondió mirándola a los ojos descuidadamente.

-¡Ay Harry por dios, no seas ridículo! ¿Acaso no somos los dos seres humanos? ¿No me digas que crees que unas cuantas libras y un apellido van a hacer la diferencia entre nosotros? Esa no es excusa válida. Sería distinto si me dijeras que me odias y que no quieres ser mi amigo.-Se exclamó casi sin aliento Hermione.

Harry estaba asombrado, nunca una mujer, por muy bella e inteligente que fuese le había hablado así. ¡Pero que decía, nunca había conocido a alguien como ella!

-¿Cómo sería yo capaz de odiar a una señorita como usted? Sin embargo, un humilde muchacho como yo no merece su amistad.-Harry no tenía ni idea de donde había sacado esa declaración pero si sabía que sí había sido sincero. Quizás por eso le costaba tanto acercarse a Hermione. Ricos y pobres no pueden, no deben ser amigos. Harry se daba cuenta al ver cuanto sufría Ron al estar perdidamente enamorado de la señorita Luna, un amor imposible.

Hermione dejó su libro y la manzana a un lado. Se incorporó ágilmente y caminó hasta quedar, literalmente, a dos pasos de Harry. Para el asombro de éste, la castaña le tomó las manos. Incluso, el ojiverde creyó percibir un leve destello en sus hermosos ojos color miel.

-Harry, escúchame bien. Primero de ahora en adelante me llamarás Hermione y yo te llamaré Harry. Al menos en secreto entre nosotros dos, si te parece mejor.-Se apresuró a añadir la castaña ante el signo de protesta por parte del pelinegro.

Harry le sonrió y le indicó con un gesto que lo esperara un momento. Se alejó apresuradamente de una incrédula Hermione pero tan solo por unos minutos. Harry regresó unos minutos más tarde con una hermosa rosa blanca en la mano. Se la tendió gentilmente. La joven de diez y siete años se ruborizó y sonrió encantada.

-Como símbolo de amistad, Hermione.-Le explicó Harry guiñándole el ojo.

La ojimiel aceptó la flor y la contempló por unos segundos. Era una de las rosas más hermosas que jamás le hubiesen regalado porque era la primera rosa que un muchacho le regalaba en su vida.

-Harry, gracias. Yo…

Sin embargo, la castaña fue interrumpida por el galopar de un caballo que se aproximaba a gran velocidad. Harry levantó la vista, sus ojos se abrieron estupefactos y la ira comenzó a burbujear en sus venas, podría reconocer ese caballo en cualquier circunstancia.

-Al parecer tienes visita, vuelvo a mis quehaceres.-Se despidió Harry lo más calmadamente que pudo.

Se precipitó a buscar sus herramientas para ir a encontrar a Ron lo antes posible sin ser visto por Draco Malfoy. El animal fue más rápido que Harry y llegó en algunos segundos al lado de Hermione, afortunadamente el ojiverde tuvo tiempo de esconderse detrás de unos arbustos. Éste no pudo evitar escuchar parte de la conversación entre la castaña y el rubio.

-No esperaba verte el día de hoy, Draco.

-He venido a buscarte para invitarte a almorzar, mi madre ha planeado un día de campo. ¿Te apetecería ir?- Harry bufó. Claro que idiota había sido, él le había ofrecido una rosa como "símbolo de amistad". ¡Qué cursilería más grande! En cambio, el ricachón pomposo de Malfoy llegaba a caballo como un príncipe azul para llevarla a un día de campo. No había comparación. ¡En qué estaba pensando!

-Claro, encantada, déjame recoger mis cosas.-Respondió dulcemente la ojimiel.

-No, permíteme a mí.-Insistió Malfoy.-Veo que estás leyendo "Jane Eire" de Charlotte Brontë.

-Es un libro hermoso.

-¿Has leído "Cumbres Borrascosas" de su hermana Emily Brontë? No, bueno si te portas bien quizás recibas un premio.-Ambos rieron.

Harry no quiso saber más del asunto, no sólo se sentía furioso y frustrado, si seguía escuchando más le darían nauseas. Afortunadamente, el ojiverde se acordó que tenía una reunión con Neville, su oportunidad para boicotear a los Malfoy, al menos un poco. Eso lo puso de mejor humor. Cualquier cosa con tal de borrar de su cabeza las imágenes de su día de campo con Hermione, no podía soportarlo.

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Harry tocó a la puerta de la familia Longbottom exactamente a las tres en punto de la tarde. La criada, la madre de una amiga de Ginny, lo hizo pasar, lo saludó con un beso y le preguntó por los Weasley. Luego le dijo que Neville se encontraba en su estudio y que lo estaba esperando. Harry golpeó suavemente la puerta. Espero hasta que escuchó un "Adelante". Giró la manilla y entró tranquilamente. Un muchacho de su misma edad, sólo un poco más bajo que él y menos corpulento pero saludable se acercó a estrecharle la mano. Harry admiraba a Neville por ser tan bueno con todo el mundo. Incluso Harry sentía que si aquel corazón albergaba algún tipo de odio hacia los Malfoy, el de Neville no era ni la quinta parte de su odio. O sino al menos en ese especto el chico sabía dominarse mucho mejor que él.

-Asiento Harry, ponte cómodo.-Le indicó animadamente su interlocutor.

Harry eligió una de las sillas frente al escritorio de Neville, no pudo evitar echar un vistazo sobre el mueble. Estaba sumamente ordenado y limpio. Distinguió varios tipos de plumas, libros, sobres y papeles. Hubo, no obstante, un papel que parecía ser una carta recién terminada pero que no había sido aún introducida en un sobre, que le llamó mucho la atención.

-Aquí tienes, te he servido un refresco.-Le indicó Neville sacándolo de su ensimismamiento.

Sin embargo, al percatarse Neville que Harry tenía la vista enfocada en aquel curioso papel, se precipitó a doblarlo, meterlo en un sobre y guardarlo en un cajón.

-Dime Harry, ¿Qué te trae por aquí?-Le preguntó aún sumamente nervioso el chico.

Harry estaba asombrado, Neville nunca se comportaba así. Aquel asunto tenía que ser de suma importancia y demasiado privado para que él armase tremenda escena. Mas el ojiverde decidió hacer caso omiso del episodio y concentrarse por el momento en lo que más importaba. Terminar los trabajos en aquella casa lo antes posible.


Notas de la autora: Hola a todos! primero que nada quiero dar la bienvenida a toda la gente que se nos unió en el capitulo anterior y por supuesto agradecer a todos los que se tomaron la molestia de dejarme comentarios. Muchas gracias! No está de más expresarles cuan importantes son los reviews para mi, sobre todo porque asi puedo saber si lo que escribo les gusta o no. Gracias a Yuna Granger, AndyPG, Ale-Kaze,Amneris Erinnys, Lilyan1783, cintita potter, LoonyPotter, HarryPeru.Espero que les haya gustado el capitulo, a mi gustó escribirlo. Me encantaría saber que opinan! lo de la rosa no estab previsto en mi cabeza hasta hace unos días, me gustaba la idea a ustedes? Lo de la carta ya sabremos de que se trata en los proximos capitulos, yo creo que se sorprenderan o eso espero. y ya veremos que traman por ahi los Malfoy. A todo esto, este capitulo lo hice más largo que previsto para compensarles todo! son lo maximo!

Ahora los mensajitos que me falta por responder:

HarryPeru: Gracias por tu review! me pone muy contenta que te guste y que encuentres que es digna de leer. Me halaga muchisimo. Espero no haberte defraudado con el capitulo. y feliz de que si puedes pases por mis otras historias, todo un lacer. un beso!

Lilyan1783: Hola hola! gracias por comentar. y la verdad es que no me molesta para nada que digas todas las veces que quieras cuanto te gusta la histoira. creeme que nunca me cansaré de oirlo. ajajajja. Ahora sobre tu duda acerca de Neville. Ciertamente proviene de una familia rica pero él y Luna son buenas personas, el contrario de los Malfoy, solamente que no tienen tanto poder y todavia no se puede armar la revolucion...noc si me entiendes ajajaja. Espero que te haya gustado muuucho este capitulo. Lo hice con cariño. Un beso!

cintita potter: Hola! gracias por regalarme de tu tiempo y dejar un review. Repito, me dan mucho animo y ayudan MUCHO con la inspiracion. Ojalá este capitulo te guste y leer esto te haga sentir que vale la pena. un beso!

OK eso es todo, la actualizacion lo más pronto posible. Como antes mi plazo máximo son dos semanas. Besos a todos!

Cam-tz