AN: ¡IMPORTANTE!

Queria hacer dos anuncios para evitar confusiones. Este capitulo es el tercero, pero yo mezcle el capitulo tres Y el cuatro en uno ya que ambos eran narrados por Kyle y me pareció mas organizado fusionarlos. Por ende, el fic tendra solo 16 capitulos contra los 17 del original pero no se estaran perdiendo de nada.

Segundo... y esto seria mas como una advertencia para los distintos gustos del fandom de south park. Mi Kyle no es como lo narran la mayor parte del fandom (Con maravillosas excepciones, por supuesto). Por ende, si se esperaban un Uke timido y sumiso que responde pasivamente a las cosas que le molestan y necesita ser rescatado como una princesilla... no creo que les agrade mucho mi historia. Yo lo escribo mas como lo veo en la serie- o sea, de caracter bastante fuerte y vocabulario colorido... y como cada personaje en mi historia, tiene sus aspectos negativos que lo hacen humano. Yo respeto los gustos de cada persona, pero el mega UKE Kyle no es algo que sea de mi agrado, por lo tanto si eso es lo que desean leer y sin animos de ofender a nadie (Es mas, les estaria haciendo un favor al ahorrarles tiempo), probablemente deberian leer otro fic.

Gracias por su atencion :D

Acid

Ps. Cuantos de ustedes leen Stenny? Es solo curiosidad ya que esa es una de mis parejas favoritas y casi no hay atencion para ellos.

South Park pertenece a Matt y Trey

La armada de las siete naciones

Capitulo 3: Un mejor lugar para el juego


"Llévame al lugar donde vas donde nadie sabe si es de día o de noche" Don't look back in anger, Oasis

Kyle

Le estaba gritando para que se detuviera pero se movía increíblemente rápido y Kenny ni siquiera pretendía intentar ayudarme. Estaba ahí parado mirando como si estuviese viendo una puta película. Además, no es un secreto demasiado grande el hecho que él me ganaba hasta en genes. El tenía el ADN de un atleta redneck mientras yo… tenia los genes de un nerd diabético. ¿Quieren hablar sobre desventajas ahora?

Mis manos amortiguaron la caída cuando el grandísimo imbécil me empujo lejos de él y Mike con una fuerza bastante innecesaria. Yo sabía que era mala idea ir a casa de Stan desde el segundo que se nos presentó con la invitación. Kenny me apartó mientras caminábamos y me convenció con su maldita lógica de pseudo-filósofo. Me había dicho que si íbamos con él, al menos podríamos sostener a Stan antes de que le llovieran puños al patético clon de Edward Cullen.

¿Por qué carajo le hice caso?

Cuando al fin me puse de pie y volví a subir las escaleras en dirección a donde podía escucharlos y abrí la puerta, bastante enojado también por la movida de mierda que se había mandado mi amigo, observe un momento la escena que ocurría frente a mis ojos con sorpresa.

No podía ver muy bien ya que la espalda de Stan me bloqueaba la vista del cuerpo de Mike, así que lo que pude captar era la forma en que los puños de mi mejor amigo golpeaban una y otra vez la pared al lado de lo que asumí era la cabeza de Mike e hice una mueca de dolor ya que podía literalmente escuchar el sonido que hacían los nudillos del atacante contra la pared de ladrillos. "¡¿Siquiera sabes lo que podría hacer contigo?" Le estaba gritando tan alto a Mike que su voz ya sonaba ronca. Corrí hacia ellos para finalmente notar la posición triste en la que se encontraba el asaltado, con la cabeza hundida entre las manos y demostrando lo poco intimidado que realmente se sentía por Stan. Huelan el sarcasmo en mis palabras un momento.

Yo, por otra parte, no estaba acostumbrado a encogerme ante nadie y esta no era una excepción.

"¡Déjalo en paz!" Intenté sostener sus hombres para arrancar su porte bastante más grande lejos de su víctima, pero él seguía gritándole amenazas y tirándole puños a la pared en un intento desesperado por no golpear Mike. Incluso en esas circunstancias, me sentí bastante orgulloso de que había evitado dejar que su ira le ganara en forma completa pero se estaba lastimando bastante al hacerlo "¡STAN, PARA!" Si no hubiera estado tan preocupado por mi amigo, probablemente me hubiera burlado de la forma en la que Mike temblaba de miedo e intentaba hundir su cuerpo en la esquina en la que se encontraba aprisionado.

Cuando vi la pared empezar a ponerse rosada y me di cuenta de que los nudillos de Stan probablemente estaban sangrando, le tomé de los hombros con fuerza y lo empujé lejos de Mike y a la otra esquina de la habitación.

Bien, tal vez no conseguí empujarlo hasta la otra esquina de la habitación, pero aun así fue bastante lejos… al menos hasta la mitad de la sala.

Demonios, de veras debería ir al gimnasio un poco más.

Me fulminó con la mirada y se dirigió hacia Mike nuevamente pero, y contra cada gramo de buen juicio que tenia, lo intercepté al ponerme directamente entre él y su destino "Muévete" Dijo a regañadientes y se acercó un poco más, sólo para recibir otro empujón de mi parte.

"CÁLMATE" Le advertí y el maldito hijo de puta levantó su jodido puño para golpearme.

¿Les cuento algo? No hay nada en este mundo que odie más que las personas que tratan de pasarme por encima. Toda mi vida fui 'el pequeño y diabético niño judío' de la clase y mis compañeros tienden a pensar que pueden hacer lo que deseen conmigo cuando quieran. Pues lo que ocurre es que lo que sea que yo no tenía en músculos, lo tenía en carácter y eso si cuenta para bastante "Ni siquiera te atrevas a probar esa mierda conmigo ¿Me oyes?" Di un paso hacia él, invadiendo su espacio personal de un modo que nadie se atrevía a hacer cuando él se encontraba en este estado. Para ser honestos, quizás yo no estaba pensando en las posibles consecuencias de mis acciones muy bien, pero en aquel momento, estaba tan enojado como él "No te tengo miedo y más vale que lo sepas si aun no te habías enterado"

La forma en que me miró hizo que mis rodillas temblaran, pero en ese momento lo confundí como ansiedad o algo así. Su rostro se relajó bastante, aunque no se movió ni un centímetro más. Se sentía como si estuviese leyendo una historia en mis ojos. Sus manos, que se habían dirigido hacia mis hombros para sacarme del camino perdieron fuerza y finalmente cayeron a sus lados.

Ninguno de los dos nos movimos de aquella posición.

El ambiente tenso de la habitación seguía permaneciendo a nuestro alrededor pero de algún modo, eso dejo de importarme.

Note algo en los ojos de Stan que me atrapo desprevenido.

Nunca había notado la gama de azules que tenían. Eran más oscuros que los ojos azules normales y lucían bastante-

"Dios mío, Stanley ¡¿Que has hecho?" Fue una voz femenina la que interrumpió mis pensamientos. Era la madre de Stan, ni siquiera la había escuchado llegar.

Escuche como caminaba hacia Mike y lo ayudaba a ponerse de pie.

Se preguntaran como es que no vi nada de esto cuando estaba en la misma habitación. La verdad es… que estaba totalmente atrapado por los ojos de mi mejor amigo. Sencillamente no podía alejar la mirada de ellos.

Realmente tenía lindos ojos.

"Vé a la sala de estar… Tendré una larga conversación contigo luego. No te atrevas a salir de esta casa" Dijo Sharon con una voz fuerte, pero él no se volvió a ver a su madre. Su mirada seguía fija en la mía y ya me estaba poniendo incomodo "¿Stanley Randall Marsh, me has escuchado?" Le dijo nuevamente y con firmeza.

"Si" contesto él con una voz suave.

Tomé su brazo y lo estiré hacia afuera levemente "Vamos a la cocina, amigo. Hagamos algo con tus manos" Le ofrecí cuando note el estado deplorable en el que se encontraban tras su vicioso ataque al muro de su habitacion. No opuso resistencia y note a Sharon ofreciéndome una sonrisa agradecida de reojo.

Tan pronto bajamos a la cocina, recibimos un saludo de la persona que había olvidado completamente se encontraba en la casa con nosotros. Estaba sentado a la mesa y meciéndose en una silla por las patas traseras. Se echó una pequeña carcajada al ver las manos de Stan "¿Lo atrapaste tigre?"

"No empieces" Advertí cuando sus ojos se curvaron en humor mientras se ponía de pie y tomaba mi lugar al lado de Stan. Lo llevó hacia el lavamanos y giró la perilla de agua caliente "Ven aquí, Sugar Ray. Créeme que sé lidiar con estas heridas bastante mejor que tu amigo el niño Harvard" Sacudí la cabeza y me dejé caer en la silla que antes ocupó Kenny, tratando de salir del trance en el que había quedado cuando estábamos en la habitación de Stan.

Era bastante obvio que Kenny sabía cómo tratar heridas mejor que yo y tampoco era difícil adivinar el porqué.

Stuart McCormick, el padre de Kenny, era en mi opinión la basura más grande que alguna vez tuve la desgracia de conocer. Era un alcohólico imbécil que nunca levantó un solo dedo para ayudar a la miserable situación en la que siempre se encontró su familia. Permanecía el día entero bebiendo y apostando el poco dinero que tenía en idioteces. No solo eso, sino que se atrevía a golpear a su esposa cada vez que ella decía algo al respecto.

Claro una vez que el Kevin, el primogénito consiguió suficiente dinero para vivir solo, escapó para no volver a quien sabe dónde, dejando a Kenny totalmente solo con su hermana, su madre y la amenaza que era Stuart. A medida que iba creciendo y se iba dando cuenta de lo que pasaba en su hogar, Kenny intentaba enfrentarse a su padre más y más para evitar que este golpeara a Carol. Perdí la cuenta de cuantas veces había venido a clases con hematomas y cortaduras que le ocurrían en casa. Sólo nos sonreía y decía que era algo a lo que él estaba acostumbrado.

No solo eso, sino que también se molestaba de sobremanera cuando cualquiera le insinuaba que debería escapar de su hogar. Se rehusaba a dejar al resto de su familia por su cuenta, por lo tanto aguantó el maltrato hasta que ya no pudo más.

El año pasado, Kenny decidió que la próxima vez que su padre le pusiera las manos encima sería la última.

Se había dado cuenta de que si su padre lo golpeaba a él…

No había absolutamente nada que le evitara devolver el golpe.

Stan, Cartman y yo recordamos más que nadie el día en que al fin se hartó de la mierda de su padre y eligió hacer más que solo proteger sus órganos vitales mientras era atacado. Recuerdo como apareció tocando la puerta de mi casa una noche, llorando descontroladamente y empapado en sangre. Tenía una sonrisa enorme en el rostro y felicidad en los ojos. Nos abrazó a cada uno más fuerte de lo que nunca había hecho y nos dijo que se ya todo se había acabado de una vez.

Pero por supuesto que no acabo allí… eso sería demasiado sencillo.

Resulta que, Kenny no solo le devolvió el golpe a su padre, sino que casi termino matándolo, lo cual le ganó un lugar asegurado en el reformatorio. El idiota de su padre mereció cada golpe que su hijo le hizo tragar por los años que habían pasado cuando los roles estaban invertidos pero eso no importo.

Claro que a nadie le interesaba escuchar la historia de un niño de dieciséis años con antecedentes de violencia doméstica y proveniente de una familia humilde. Situaciones como esas eran casi algo esperado de alguien con ese contexto.

Fue Cartman quien lo sacó de allí. Sin importar cuánto odiase a ese idiota, era el único de los cuatro que tenía dinero propio para gastar como quisiese y afortunadamente para Kenny, Cartman todavía lo consideraba su mejor amigo.

Y te dice algo de amistad cuando Eric Cartman invierte su dinero, que pudo haber gastado en McDonald's, en sacar a un tipo de prisión.

Al final, el que terminó tras las rejas fue Stuart después de que Cartman de hecho fue a hablar con un juez y lo amenazó con arruinarle la carrera y cocinar a su esposa si no hacia algo al respecto. Digamos que hay razones para tener miedo de las amenazas de Cartman, de modo que esa parte fue fácil. Sin embargo, esto significaba que la familia de Kenny tenía aún menos ganancias y su madre no era capaz de sustentarlos económicamente, por lo que el gobierno amenazaba en poner a Kenny y su hermana Karen bajo custodia del estado.

Es así como Kenny término viviendo en mi casa… y antes de querer agradecerle a mi padre el abogado por abrirle las puertas a mi amigo cuando más lo necesito, piensen otra vez porque de hecho fue mi madre quien explotó al escuchar la noticia y se plantó ante el juez para prácticamente obligarlo a retirar sus palabras. Insistió en el hecho de que mi familia podía sustentar perfectamente a uno de los niños mientras que Carol se podía encargar del otro.

De igual modo, Kenny estaba bajo libertad condicional y el trato demandaba horas de servicio comunitario en el asilo de ancianos y además… El trato estipulaba que Kenny debía atender a clases de control de ira.

Si, fue ahí que Stan, Kenny y Craig se volvieron inseparables. No creo necesitar explicar la razón por la cual Craig debía asistir a esas clases. El siempre tuvo problemas en la escuela desde la primaria y algunas cosas sencillamente nunca cambian.

Se sentía bastante mal que me estaba distanciando de mis amigos sólo porque yo si podía controlar mis puños cuando me molestaba y ellos no. Era demasiado injusto y aparentemente también sorpresivo. De nuestro grupo de amigos, todos creían que si alguien debería terminar en clases de control de ira, seriamos Cartman o—pues yo. No es como si no supiera que tengo un temperamento bastante malo y tal vez que me molesto más rápido que Stan o Kenny pero Dios… ¿Compararme con el culo gordo? ¡Él tenía muchos más problemas psicológicos que yo!

Toneladas de problemas.

Kilogramos y kilogramos de problemas que le pesaban bastante.

¿Debería dejar de burlarme ya?

"Oye" La voz de Kenny me sacudió de mis pensamientos "Voy a ir a visitar a Karen por un tiempo, Mamá trabaja hasta tarde y debo cuidarla unas horas así que probablemente no vaya a tu casa para cenar" Simplemente asentí con la cabeza y lo vi irse.

Stan se sentó frente a mí y sonrió dulcemente "¿Me harás compañía hasta que tenga que enfrentarme al demonio con pechos de ahí arriba?" Dijo, apuntando con un dedo al cielo raso. Me causo bastante gracia el hecho de que, por primera vez en la historia del pueblo, 'Demonio con pechos' no estaba siendo utilizado para describir a mi madre. Sharon era la mujer más dulce que jamás he conocido pero aún así daba algo de miedo cuando se enfadaba.

Asentí en acuerdo y me recline en la silla que ocupaba "Iras a la fiesta de San Valentín que está organizando Token?" Tal vez debería preguntarle por su arranque de furia de hace algunos minutos pero supuse que eso solo le haría sentir peor y era el trabajo de su madre. Yo, al contrario, quería alejar su mente de eso.

"Wendy estará ahí…con Gregory" su voz sonaba despechada y casi sentí lastima por él.

"Probablemente" De pronto, mis ojos se vieron más entretenidos por el servilletero que yacía en el medio de la mesa. Hablar con él estaba empezando a convertirse en algo increíblemente incomodo.

"No puedo meterme en más problemas, Kyle" Seguro era horrible tener que estar aguantándose todas sus emociones en todo momento y era este tipo de cosas las que me hacían recordar que, de hecho, Stan ya no era el mismo y estaba tratando volver a lo que fue con todo lo que tenía. A parte de aquel percance con Mike, no recordaba una ocasión anterior en la que hubiese perdido el control de esa forma. Claro, mucho de eso se debía a que Stan prácticamente evitaba cualquier evento social en el que hubiera alcohol o cosas más fuertes por el miedo que tenia a no darse cuenta de lo graves que pueden llegar a ser las consecuencias de sus episodios violentos bajo la influencia de cualquier sustancia recreativa.

"Estarás bien… Yo también voy a ir y prometo mantenerte lejos del fuego"

"Sí, pero que pasa si-" Algo cambio en sus ojos y me di cuenta que lo tenía donde quería. Al fin y al cabo, Stan merecía salir de una vez por todas. Encerrarse en su cuarto todo el día le estaba empezando a afectar bastante y no deseaba verlo hundiéndose en el pozo que él creía merecer.

"Al demonio… iré"


"Kenny-"

"Vamos, solo será un segundo… ¿Acaso no somos amigos?"

"Solo quiero que te calles hasta que termine. Dios, no significa que no te aprecie, sólo significa que en este momento aprecio al silencio un poco más" me lleve una mano a la nuca para masajear mis cansados músculos. Estaba intentando trabajar en un ensayo y mi compañero de cuarto me había estado jodiendo los huevos porque aparentemente, necesitaba un tiempo a solas con el internet de manera desesperada. Lo que significa… que quería manchar mi historial web con nombres de páginas pornográficas nuevamente.

"¿Te atacó el síndrome Pre-Menstrual, Kyle?" No debía dejar que un idiota caliente me distrajera de tal forma, pero en realidad me estaba incomodando el que fuera tan abierto acerca de sus sucias intenciones. Vi aquella sonrisa crecer en su rostro… aquella sonrisa que me decía que iba a decir algo que me haría querer castrarle.

"Kenny, te lo juro por Abraham-"

"Me encanta cuando me hablas en Judío, Kyle. Es tan sexy-"

"¡YA! entendí… te dejo la computadora, Dios" Tan pronto como me alejé del escritorio, el rubio pervertido ya estaba trotando hacia él con seguridad para dejarse caer en la silla unos segundos más tarde, instantáneamente pegando su vista al monitor.

Nuestra convivencia nunca fue perfecta, pero aun así me sorprendía cuanto me gustaba tenerlo como compañero de habitación. Como que nunca me había dado cuenta de lo solitaria que era mi vida sin alguien que me estuviese molestando todo el día.

Me tiré en la cama de espaldas y fijé mis ojos en la pared contra la que se encontraba pegada. Sentí el aire frío proveniente de la ventana que tenia a lado y cerré los ojos, creyendo inocentemente que podría dormir con los acontecimientos que se llevarían a cabo solo a cinco pies de donde yo me encontraba. Cuando me percate de esto, abrí los ojos nuevamente a tiempo para ver el parka anaranjado de Kenny volar hasta el pie de su cama, seguido rápidamente por su camiseta.

"¿K-Kenny?" Pregunte con inseguridad, tratando de no volver mi mirada hacia él por miedo de lo que podría presenciar.

"¿Si?" Respondió casualmente

"¿Por qué estas desvistiéndote?"

"Hace calor aquí"

"Afuera está nevando" No respondió por unos minutos y rodé los ojos porque, tenia sueño pero a la vez entendía la pequeña indirecta de mi amigo "¿Quieres que vaya a tomar una ducha?"

"No te importa ¿verdad?" Lo tomé como una indirecta bastante directa.

Solté un suspiro antes de arrastrarme fuera de la cama nuevamente. Tome un par de audífonos y se los arrojé antes de caminar hacia el baño. "Úsalos. Ike podría escucharte o peor…mi mamá"

"Si señor" respondió y fue lo último que escuche antes de cerrar la puerta.

Una vez dentro, suspire nuevamente al ver mi reflejo en el espejo que colgaba sobre el lavamanos.

Las ojeras moradas que resaltaban bajo mis ojos no eran algo que me sorprendía ya que había estado estudiando el día entero por semanas.

Stan también tenía ojeras bajo los ojos todo el tiempo.

Suena triste, pero nuestro grave problema de insomnio ya parecía ser lo único que teníamos en común. Y ni siquiera era por la misma razón. Él se desvelaba por las pesadillas y malos recuerdos. Mis razones eran bastante menos espectaculares.

Deje que mi chaqueta resbalara de mis hombros hasta el suelo.

El hecho de que mi relación con Stan se ponía cada vez más rara tampoco me ayudaba a dormir mucho.

Cuando al fin me deshice de toda mi ropa, me apresure hasta la ducha. Odiaba bañarme cuando hacía frío… Todo estaba bien tan pronto como llegaba al calor del agua, pero esos leves segundos de desnudez congelada eran realmente terribles. Dedos entumecidos fueron hasta el grifo y cerré los ojos cuando la temperatura del agua al fin se torno agradable y empezó a entibiar mi piel.

Algo realmente fuera de lo común estaba ocurriendo y no había forma de evitarlo. Mi relación con Stan ya no era la misma sin importar cuánto los dos nos empeñábamos en pretender que así era.

No parecía ser tan malo… definitivamente no era algo bueno.

Raro

Es la única palabra para describirlo.

Cuando estábamos solos, apenas hablábamos y cuando estábamos en grupo, jamás podía discutir algo tan personal con él. No era como si me sintiese totalmente fuera de lugar con Stan, pero me parecía extraño todo el tiempo que pasábamos juntos sin hablar en lo absoluto.

Y luego ocurrían cosas como lo que pasó en su habitación que me dejaban totalmente confundido.

Él… él me miraba, a veces. Sé que no suena como algo tan grave, pero me afectaba más de lo que me gustaría admitir.

¿Es normal acaso que mi mejor amigo se me quedaba viendo por minutos enteros sin hablarme?

Normal o no, eso es lo que hacía y cada vez que intentaba descubrir sus motivos llegaba a una encrucijada más grande que la vez anterior.

El contexto era siempre el mismo. Tras una charla sobre cualquier tema, repentinamente posaría sus ojos en mí y yo me quedaría totalmente paralizado por ello sin poder girar mi vista en otra dirección. Finalmente, haría falta un comentario inapropiado por parte de alguno de nuestros amigos acerca de lo homosexuales que parecíamos antes que el hechizo se rompa.

El resultado era que estaríamos muy avergonzados para hablarnos hasta que algo causara que las cosas se volvieran cómodas nuevamente.

Cerré los ojos y dejé caer mi cabeza hacia tras un poco, bien viniendo el calor del agua contra mi piel sin importarme lo rosada que se estuviese poniendo ni la poca visibilidad que había en el baño por el vapor que flotaba a mi alrededor. Noté que los dedos se me estaban arrugando y decidí terminar mi ducha. Cerré la canilla lentamente, viendo como la lluvia de agua se hacía cada vez menos intensa hasta que solo caían algunas pequeñas gotas residuales.

Siempre existía la posibilidad que hablar con Stan lo solucionara todo.

Pero hay que tener en cuenta que era solo una posibilidad y eso jamás sería suficiente para mí.

Ya que las probabilidades iban más hacia el lado opuesto.

O sea, hablar con Stan al respecto también podría hacer que todo empeore.

No era la primera vez que se me cruzaba por la mente, pero aun no encontraba una forma en la que pudiese decírselo. De algún modo 'Amigo ¿No te parece totalmente bizarro que te pases la mitad del día viéndome?' no sonaba como algo que Stan recibiría de buen modo. Conociéndolo, sólo se pondría inseguro, nervioso y- probablemente evitaría mirarme en absoluto por el resto del año lo cual no era una solución. Podría decirle 'Anormal ¡Deja ya de mirarme!" Pero probablemente se enojaría bastante y una de dos, me golpearía –cosa bastante mala ya que yo jamás podría devolverle el golpe a mi mejor amigo- o entraría en uno de sus estados góticos de depresión –cosa que resultaba peor, ya que me haría sentir como un completo imbécil y tendría ganas de decirle que no fue mi intención, cosa que sería una mentira-.

Solo debía encontrar una forma en que no me molestara tanto.

Unos minutos después, decidí que ya le había dado suficiente tiempo a Kenny para hacer lo que sea que quería hacer solo en mi habitación con el computador… parcialmente desnudo.

Era bastante obvio, pero prefería no imaginármelo.

El aire de mi habitación estaba frío, pero probablemente era algo relativo ya que la calefacción parecía estar encendida y Kenny cerró la ventana "Toda tuya, compañero" Le dije, odiando siempre tener que coaccionarlo a bañarse por que sabía bien que él no lo haría si no se lo recordaba. Tal vez podía pasar desapercibido en su casa pero yo soy bastante obsesivo con el tema de la higiene personal y no estaba dispuesto a dormir en la misma habitación con un bulto de bacterias. Gruñó suavemente y se levantó, murmurando incoherencias y rascándose la espalda mientras caminaba hacia el baño.

Tal vez mi problema era que pensaba demasiado. Analizaba cada situación con cada desenlace posible y para el momento en el que terminaba ese análisis, ya había perdido demasiado tiempo.

Probablemente eso fue lo que falló en mi corta relación con Bebe.

Aquel periodo de mi vida también puede llamarse el tiempo en el que comprendí lo hijo de perra que puedo ser con las niñas.

Para resumirlo, yo estaba hormonal y ella enamorada. Me agradaba lo suficiente y –por amor a todo lo que es santo- tenía el par de tetas más increíbles que había visto. Aparentemente, eso fue todo lo que necesite para empezar un noviazgo con ella, un noviazgo que me tomé considerablemente menos en serio que ella, lo que hizo que rompiera su corazón sin darme cuenta cuando le dije que lo nuestro no valía la pena y la dejé.

Y sí, ya lo sé. Un hombre que abusa así de los sentimientos de una mujer es un tarado, un idiota, un hijo de puta sin corazón y todos esos nombres que sus amigas usaron como adjetivos calificativos de mi persona.

Verán, eso es algo que realmente odio de las mujeres. Es que ellas hablan TANTO.

No tengo derecho a decir que merecía un buen trato después de lo que le hice a Bebe pero, por la espalda de Moisés, ella les había contado absolutamente todo a todas y cada una de sus amigas, al final me gané una reputación de mujeriego.

Yo, un mujeriego…

¿Acaso soy el único que ve el problema con esa oración?

Voy a admitir algo que usualmente, ningún tipo de mi edad admitiría.

Mi conteo de mujeres con las cuales tuve sexo son exactamente…dos. Y Bebe es una de ellas.

Dos tías… y ahora no podía caminar por los pasillos de la preparatoria sin que todas me vieran como si mi hobby fuera comer mujeres y escupirlas por ahí todos los días.

Ese es el problema de South Park. Es jodidamente pequeño.

Sé muy bien lo difícil de tratar que puedo ser a veces y no es algo que pueda controlar. Soy una persona naturalmente distante. No necesito 3000 llamadas diarias de mi novia para sentir mariposas en el estómago ni mensajes como 'Te amo tanto' o 'Buenos días mi amor' llenando el buzón de mi celular cada dos segundos. Soy, probablemente, la persona menos afectuosa en el universo. No me agradan los abrazos espontáneos ni acurrucarme con mi pareja después del sexo.

Es más, creo que nunca siquiera le tomé la mano a menos que ella me lo pidiese.

Pongámoslo de este modo. Mi relación con Bebe era el polar opuesto de la relación de Stan con Wendy y yo soy el polar opuesto de mi mejor amigo en ese sentido. Él amaba tener novia… yo solo lo hacía por los beneficios. Y cada momento que no lo estábamos haciendo, yo encontraba excusas para reunirme con mis amigos en lugar de pasar tiempo de caridad con ella. Era eso o tenía que ir a estudiar en la biblioteca.

Supongo que ser la número dos de tu novio en todo ya es bastante malo. Imagínense ser la número tres.

Me gusta pensar que soy independiente, pero la verdad, tal vez solo sea un grandísimo bastardo.

No significa que no me preocupara por ella en lo absoluto. De verdad me había apegado a su compañía pero para ser justos y en mi defensa, ella sabía muy bien que yo no estaba ni cerca de estar enamorado y me ofreció la granja entera para intentar forzar el sentimiento. No creo ni tener que decirlo, pero- no funcionó.

Nunca funciona, damas.

Si un muchacho no te ama, acostarte con el no hará que te ame ni siquiera un poco más. Considérenlo un consejo desde el punto de vista del idiota que se aprovecha de inseguridades como esas.

Ni siquiera soy así con todas. De algún modo, Bebe sólo- sacó lo peor de mi.

Si se lo preguntasen a Kenny, el les diría que la razón Freudiana de porque soy tan hostil con la especie femenina está en la primera novia que tuve en mi vida.

Rebecca Cotswolds era su nombre y era una total y completa puta.

Había tenido algo por ella desde la primaria, pero se me había pasado cuando se volvió fácil.

Estaba convencido de que ya se había acabado todo lo que sentía por ella, pero eso fue sólo hasta que sus padres finalmente la dejaron entrar a la escuela pública el primer año de preparatoria.

Como explicarlo, había vuelto hecha una erección en forma de mujer.

Y caí… como todo buen retardado, caí nuevamente.

Salimos juntos, perdí mi virginidad con ella y fue unos días más tardes que me entere que me había estado engañando desde el principio. Con muchas personas...

Y por favor noten el termino ambiguo 'personas'.

El número de cuernos fue lo suficientemente grande como para ir corriendo a un hospital para hacerme un chequeo de emergencia.

Fue así como todo terminó…

O en términos Freudianos, fue así como todo empezó.

No creía extrañarla demasiado… ni a ella ni a Bebe. Stan decía que eso era solo porque nunca estuve verdaderamente enamorado, pero en realidad no entendía cual era el alboroto tan grande al respecto, ni siquiera quería estar enamorado, no realmente.

Escuche a Kenny salir de la ducha y decidí que mi cerebro iba a explotar si seguía pensando en ello así que me recosté sobre mi estomago y escondí el rostro en una almohada para obligarme a mí mismo a dormir.


Cuando desperté, sentí un dolor familiar en la nuca que me decía que dormí en la peor posición posible, pero intente ignorarlo. Solté un bostezo grande y rodé hasta descansar sobre mi espalda, cerrando los ojos nuevamente.

"¡Kyle, estoy tratando de estudiar y Kenny sigue tocándome! ¡No puedo concentrarme así!"Fue el grito agudo de mi molesto hermano que distrajo mi vuelta al país de los sueños.

'Estúpido Ike, sé que no ha de ser agradable que Kenny te toque mientras tratas de estudiar pero- un momento, ¡¿QUE?'

Me sobresalté y me apresuré fuera de mi habitación, tomando el primer objeto duro que encontré, que fue un bate de baseball "¡¿Qué demonios crees que le estás haciendo a mi hermanito? ¡Maldito degenerado!" Empecé y me dispuse a ir a la habitación de Ike para partirle el culo a Kenny. Las palabras murieron en mi garganta tan pronto abrí la puerta que daba al pasillo cuando vi a mi victima en el suelo riéndose y a la supuesta víctima de este recostado contra la pared, con una mano sobre la boca tratando de contar la risa.

"Pequeño hijo de perra" Mi bate tuvo un nuevo blanco en aquel momento. Se llevo los brazos frente al rostro y grito "¡MAMÁ!" y yo arroje el bate dentro de mi habitación casi por instinto para eliminar la evidencia cuando ella troto hacia arriba con una expresión de shock.

"¿Pero por que están gritando tanto?"

"Kyle iba a- nada… lo siento" Dijo y suspiró, volviéndose hacia ella y bajando los escalones para ir a desayunar cuando se dio cuenta que esta era una batalla que no podía ganar. Quizás el era el genio, pero yo seguía siendo el hermano mayor y conocía muy bien a mis papás.

"Kyle, deberías estar listo para la escuela, van a llegar tarde. Dios, no te crié para ser un haragán. Mira a Kenneth… listo para ir a clases" Dijo ella e hice un sonido de irritación cuando Kenny me sonrió desde donde estaba, campante y entretenido por la tremenda mañana que estaba teniendo incluso si solo habían pasado cinco minutos desde que abrí los ojos.

"Ya voy, ma" Le dije con una voz ronca y me frote el cansancio de los ojos. ¿Cuándo fue que mi madre empezó a irritarme tanto? La amo y todo pero-

"Y baja a comer algo, te estás poniendo muy delgado" Escuche las risas de mi amigo mientras bajaba y apreté mis manos en puños. Me gustaba tener a Kenny en casa, pero en lugar de ayudarme a torturar a mi hermanito como dictan las reglas universales, él y Ike tendían a juntarse en mi contra y jugarme bromas como la idiotez que me habían hecho esa mañana. Era ese tipo de cosas que hacía que e dieran ganas de matar a Kenny una y otra vez y deportar a mi hermano adoptivo de vuelta a Canadá.

Soñar es gratis… es todo lo que diré.


Un libro se volvió una pila de ellos.

Luego es pila se convirtió en varias pilas.

Y luego estas fueron reemplazadas por una torre de capetas archivadoras.

Una taza de café se tornó en tres y cuando mis manos empezando a temblar, fue momento de parar.

Miré mi trabajo y suspiré, guardando las carpetas importantes en la mochila.

Era más fácil estudiar en la biblioteca escolar que hacerlo en casa donde mi madre me molestaba una vez por hora para asegurarse que estuviera haciéndolo bien. De modo que cuando si voy a casa, es para ver televisión y jugar juegos en la computadora. No soy holgazán de ninguna manera. Hago cada proyecto y asignación que me entregan con honores. Estudio como un desquiciado y tengo tantos créditos extras por actividades extracurriculares como son posibles tener.

En otras palabras, estaba al punto de enviar una queja formal a Dios si la mejor Universidad del planeta no me rogaba que me uniera. Era esa la noche de la fiesta de Token, por lo que me había hundido en mis libros para tener tiempo libre a la noche sin que mi madre se queje de que no fue un día productivo.

Cuando caminé fuera de la biblioteca, tenía una sonrisa enorme de satisfacción en el rostro.

"¡Kyle, espera!" Escuche detrás de mi mientras caminaba por los pasillos de la preparatoria y supe bien quien era sin siquiera darme la vuelta a mirar.

Era Rebecca, por supuesto "Eh- hola" dije torpemente una vez que me alcanzó. Estaba totalmente hermosa ¿Cómo demonios se me había olvidado lo buena que estaba?

Antes de mi crisis de 'Los ojos de Stan son realmente lindos' eran los ojos de Rebecca los que me obsesionaban. "Tengo que pedirte un favor" Dijo finalmente.

"¿Un favor?¿...a mí?" Levante una ceja "¿Estás hablando en serio?"

Bajo su mirada hacia el suelo cuando notó el significado de mis palabras y se mordió el labio inferior.

Me encanta cuando hacen eso.

"Es que yo… Quiero decir, pensé que éramos buenos amigos y yo-" Fue entonces que noté su apariencia desordenada. Sep… había salido del mismo closet de donde estaba saliendo ese otro tipo y ahí fue todo el respeto que me quedaba por ella "Es importante" Siguió.

"Escucho"

"Bien…es acerca de Craig. Sé que es tu amigo y-"

"No realmente, pero continua" Interrumpí y hice una mueca de descomodidad cuando me di cuenta de lo que me estaba pidiendo.

"Como sea, pensé que tal vez tu podías hablar con él para-"

"Por favor no me preguntes lo que creo que me vas a preguntar"

"Lo nuestro paso hace años, Kyle. Eres el único al que puedo recurrir. No hablo con ningún otro de sus amigos y el… me gusta. De veras" dijo y empezó a lucir demasiado honesta para que yo aguantase.

Cuando me quedé callado por demasiado tiempo, bajó la vista nuevamente y casi me ofrece un sonido bastante caprichoso "Bien… entiendo. Perdón por preguntar" Dijo y dio media vuelta. Mientras le veía la espalda, mis defensas fueron cayendo poco a poco.

Eran cosas como la forma en que sus jeans caían de sus caderas y la forma en que su cabello castaño volaba con el viento—

'Aaahhh, no' Creo que mi columna vertebral se me cayó por el culo en ese momento porque se sintió como si hubiera asesinado por completo a mi orgullo con dos sencillas palabras.

"Rebecca… Espera" 'Kyle Broflofski…eres todo un perdedor'

Se volvió hacia mí con confianza y se colgó de mi cuello "Me ayudaras" Victoria's Secret… probablemente de manzana. Eso era tan injusto… ¿Porque tenía que oler tan sexy?

"Te ayudare"


"¿Eso dijo?"

"Sí"

"¿Te lo pidió a ti?"

"Sí"

"¿De verdad?"

"No Stan, lo acabo de inventar… sí tarado, de verdad"

"No tienes por qué ser tan hostil"

"Puta madre, Stanley"

"Calma, calma… estoy bromeando" Soltó una risa corta antes de intentar buscar palabras de aliento para darme "Y… ¿Exactamente por qué has dicho que lo harías?"

"No lo sé… Me estaba negando y ella sólo, se resignó y se empezó a alejar" Mi rostro se hundió en mis manos "Sabes cómo me gusta verlas alejarse"

"Ni siquiera eres amigo de Craig"

"Lo sé"

"A Craig ella ni siquiera le agrada" ¿Se estaba divirtiendo con esto?

"Lo sé"

"A él no le gustan las chicas"

"Lo sé… espera- ¿Que dijiste?"

"Sólo debiste decírselo de una vez. No es como si él lo escondiera o algo" Respondió tranquilamente y tomó un trago de su gaseosa "Probablemente te hubiese dejado en paz antes que hicieras un dominado de ti mismo"

Mi cabeza se quedo unos cuantos pasos atrás en nuestra conversación y el no parecía darse cuenta "¿Desde cuándo?" Sus cejas se curvaron en confusión antes de entender a que me estaba refiriendo.

"¿No lo sabías?" Preguntó y sacudí la cabeza levemente "Un tiempo, creo… No fue la gran cosa. Estábamos hablando un día y le pregunté si tenía novia, a lo que él respondió 'soy gay'. ¿Que más se suponía que preguntase?" Se rió de mi expresión unos cuantos segundos y me pregunté la razón de su buen humor ese día. Era realmente bipolar.

"¿No sentiste curiosidad?"

"Un poco, pero incomodidad fue lo más grande que sentí. Solo le dije 'ah, ya veo' y lo dejamos en eso"

"¿Y Kenny?" Pregunté entonces, no entendiendo la forma tan campante que todos tomaron la noticia sin siquiera preguntar nada. Sabía que si Cartman hubiese estado en la habitación, las cosas hubiesen sido diferentes.

"Creo que estaba leyendo una Playboy en ese momento así que ni siquiera creo que nos haya estado escuchando" Me echó una mirada que me decía que no podía creer la conversación que estábamos teniendo "No estábamos teniendo una fiesta en piyamas o algo parecido, lamento mucho que la información no satisfaga tu curiosidad"

Sonreí y cruce los brazos frente a mi pecho "Bien… Entendí cómo va la cosa, leñador, prometo ya no hacer preguntas que cuestionen tu masculinidad. ¿Cómo pude haberlo olvidado? Los hombres no hablan, ellos solo escupen y gruñen" El sarcasmo bañaba mis palabras.

Stan solo me miro un segundo, tomo un trago de su brebaje azucarado y sonrió "Disculpa aceptada" No pude evitar reír también, cuando lo que en verdad quería hacer era arrojarle algo. Continuamos caminando en silencio. Creo que Stan es la única persona con la que podía estar tan tranquilo sin hablar. Probablemente eran los años que llevábamos siendo amigos. Incluso si ahora ya no parecíamos ser tan cercanos, los años de 'súper mejor amistad' eran difíciles de olvidar.

"¿Y Kenny?"

"Está en casa"

"¿Ira a la fiesta de Token esta noche?"

"Hay una fiesta y me estas preguntando si el irá"

"Note que era una pregunta estúpida tan pronto como lo dije" A veces hasta me anonadaba lo calmado que era Stan para ser alguien con problemas de ira. Parecía hasta tener dos personalidades diferentes. Cuando estaba en este estado, era como si cada palabra que alguien decía lo haría sonreír.

La madre de Stan le dio un beso en la mejilla cuando llegamos antes de dejarnos entrar. ¿Ya mencione lo dulce que es Sharon? Subimos hasta su habitación y nos sentamos en el suelo, tomando los controladores de su PlayStation para continuar nuestra usual maratón de la tardes después de clases. Era casi una rutina nuestra desde la infancia.

Como una hora después, cuando la forma en que estaba ganando ya ni era justa, lo detuvimos.

"La fiesta… es hoy" Dijo él suavemente, y gire mi cabeza hacia él. Estaba sentado al lado mío contra la cama y sus piernas estaban retraídas hacia su torso. Descansaba los antebrazos en las rodillas y parecía que su mirada estaba algo perdida.

"¿Te estás echando atrás?" Pregunté, dejando caer mi control al suelo.

"No, sólo- estoy algo nervioso" Se llevó una mano a la nuca y la masajeó un poco. 'Algo nervioso' era un término algo modesto, parecía que estaba a punto de tener un ataque de pánico.

"Stan…vas a estar bien. Sólo tomaras un par de tragos y te relajaras un poco. Creo que ya todos saben que no deben hacerte enojar, no creo que eso sea un problema"

"Haces que suene como Hulk"

"Eres algo parecido a Hulk"

"No es apropósito"

"Estoy bromeando" dije y me puse de pie "Tengo que ir a casa por unas horas. Te veré ahí esta noche, pero nos encontramos ahí para ir juntos, ¿Si?"

"Seguro" Respondió


La casa de Token era gigantesca. Fue lo primero que se me cruzó por la mente cuando doblamos la cuadra en donde se encontraba. Ya había estado en casa de Token antes cuando éramos niños, pero el tamaño se me había olvidado.

Había gente por todos lados. Afuera se reunían en la entrada, el patio delantero y la fuente que había en una esquina. ¿A cuanta gente había invitado a su pequeña fiesta? Aquello tenía que ser toda la población joven de South Park.

"Hermano… esto es fabuloso" Escuché a mi lado y no me sorprendió ver a Kenny casi temblando de emoción. Él era la definición literal del término 'animal fiestero'.

Los sonidos que se escuchaban desde afuera no podían ni compararse con la intensidad que tomaron una vez que entramos. "Jodido caga dinero" Stan dijo entre dientes y yo pude solo reír nerviosamente por que la mansión de Token era casi intimidante. Parecía una disco, no era nada que hubiese visto antes. Las personas inundaban cada salón de la casa y su euforia era bastante contagiosa. Sentía el ritmo de la música vibrando en mi pecho.

Era casi como estar drogado sin necesidad de tomar nada.

Contrató a un decorador y contrató a un DJ… ¿por qué aquello me sorprendió tanto? Yo sabía de antemano que Token era millonario. Hasta había un Jacuzzi que se podía ver en el patio trasero tras las ventanas. Estaba tan lleno de gente que casi era repugnante.

¿Cómo es que la policía no había venido aun? Probablemente la mitad de la población de la fiesta era menor de edad y había alcohol por todos lados. ¿Dónde estaban los padres de Token? Toda la fiesta parecía demasiado arriesgada, pero no dije nada ya que tampoco era un perdedor TAN grande.

Mire a Kenny, quien ya tenía un trago en la mano y se dirigía a la pista de baile, donde lo perdí entre la gente

Mi mano estrechó el brazo de Stan y lo estiré hacia mí para sacarlo de sus pensamientos. Se estaba preocupando demasiado otra vez y era obvio por lo tenso que se encontraba "Vas a estar bien" Le repetí "Aquí estoy apoyándote, ¿no?"

"Si" Dijo y cerró los ojos un segundo. Cuando los abrió nuevamente estaba sonriendo "Gracias"

"Cuando quieras" Le sonreí también.

Y sucedió otra vez… sus ojos se anclaron en mí y yo no pude evitar devolverle la mirada.

Dios, es que tenía ojos realmente lindos.

TBC