Capítulo 3

May, evidenciando enojo, se sienta en uno de los confortantes sillones blancos del comedor de Layla.

-Me alegro que vinieras…-dice Sora nerviosa, pero sincera. Durante todo el tiempo que pasó en la casa, algo que la preocupaba era la reacción de la joven al enterarse de su protagonismo en la obra.

-¿En serio?-dice la joven china mirándola de reojo.

-Si… ansié mucho hablar contigo… May… ¿Por qué te comportaste tan raro el último día que estuve en Kaleido…?-pregunta Sora yendo directo al grano.

-Muéstrame tu alcoba…-dice la chica cortantemente y cambiando drásticamente el tema.

-¿Eh? Cl-claro…ºº-dice Sora asustada.

Ambas jóvenes suben a la enorme alcoba y May inspecciona cada parte de ella.

-Aja….

-Eeeee… quisiera que habláramos May…-dice Sora recomenzando la misión de reconciliación.

-Muéstrame la mansión…-dice May sin inmutar su semblante.

-De acuerdo…-dice Sora cansada pero nunca derrotada --

Así, la joven Naegino, guía a la acróbata china por la mansión (¿Cabe decir que después de haber hecho el recorrido con Mía y Anna sus piernas no le dan más?). Exhibiendo el bosque, la cascada artificial, la cuerda en donde entrena equilibrio y todo el contorno de la mansión Hamilton, la que debe recorrer corriendo todos los días excepto hoy por cierto.

-Y aquí es donde hago natación…-dice Sora cansadísima mostrando la piscina de Layla, mientras su acompañante no muestra ni una gota de sudor.

-Aja…

-May…por favor, seamos más comunicativas ¿Si…? De verdad deseo hablar contigo…

-Aún no lo entiendo…-dice May interrumpiéndola.

-¿Eh?

-¿Cómo puede preferirte a ti antes que a mí?-dice May seriamente.

-¿Cómo…?

-Eres buena haciendo malabares, pero en lo demás eres una tonta… no tienes gracia, ni fuerza, ni resistencia, y tienes el coeficiente de un paramecio… no eres una verdadera mujer… pero, en cambio yo…-dice apoyando sus manos sobre su corazón y bajando la embelezada mirada- yo lo entendería… y le daría todo lo que quisiera… sería la persona que más lo ama en el mundo… pero aún así… -dice May volteando hacia una Sora confundida- te eligió a ti… y sufre por ti…-dice apuntándola con el dedo- ¡Falta a las prácticas! Y está deprimido… no deja de mirar al cielo… y todo… todo es por tu culpa…-dice llorando y queriendo huir de Sora.

-¡Espera!-dice Sora tomándola del brazo.

-¡Déjame! ¡No quiero volver a verte!

-¡¿De quién hablas?!-grita Sora tratando de sostener a May que no deja de forcejear.

-Encima no lo sabes… eres una estúpida… ¡¿Quién más?! ¡Leon!-grita May zafándose de Sora y huyendo de la casa.

-…-queda Sora paralizada al escuchar las palabras de May- Leon…-dice con los ojos desorbitados- Leon… Leon…-dice corriendo dentro de la residencia y tomando el teléfono- vamos… anda… Leon… ¿Qué sucede?-dice Sora marcando el número del joven desesperadamente.

Comienza a timbrar del otro lado, pero nadie atiende. Dos timbrazos, tres… cuatro… siete… diez… y nadie responde.

-Leon…-dice Sora colgando- "Dios… ¿Será verdad? Primero me entero de que falta a las prácticas, y ahora… que está deprimido… que sufre… Leon… por favor… ¿Qué sucede? ¿Es por mí? ¿Qué me ocultas?"-piensa Sora llorando- debo hacer algo… no puedo salir de la casa… la señorita Layla no me lo permite… y si todo llegara a ser un engaño… el esfuerzo de Leon y los demás habrá sido en vano…-dice Sora mientras gotas de sudor comienzan a mezclarse con sus lágrimas- ya sé…-dice subiendo rápidamente a su habitación- ¡Fool! ¡Fool!-grita Sora llamando al espíritu.

-¿Si? ¿Qué sucede?-dice la pequeña aparición.

-Necesito de las arenas…-dice ella exasperada.

-¿Por qué?-dice él acercándose.

-Es Leon… algo le sucede… no sé…-dice tomando su frente- me dijo May que anda mal… que parece deprimido… que falta a las prácticas… que sufre… y yo… hace ya una semana que no sé nada de él…-dice ella entristeciéndose.

-De acuerdo…-dice la presencia tomando su pocillo de arena y esparciéndola en el aire. Como en la vez anterior, comienza a formarse un torbellino y se crea una especie de pantalla.

-¿Y?-pregunta ella.

-Que extraño… no se muestra nada… es la primera vez que pasa…-dice Fool.

-¡¿Qué?! ¡¿Qué significa eso?!

-Ya te lo dije… no lo sé… nunca había visto esto… es como si rehusara mostrarse ante mi…-dice él.

-Se rehúsa… ¡Diablos!-dice ella cayendo de rodillas al piso- ¿Qué puedo hacer? No puedo seguir aguardando… algo le pasó… lo sé… tendría que haberlo supuesto desde que no vino a visitarme…-dice Sora agarrándose el estómago adolorida.

-Sora…-trata de consolarla Fool, acariciando su cabeza.

-Fool… debes ir… debes buscarlo…-dice Sora mostrándole sus ojos bañados en lágrimas.

-Sora…yo…-balbucea él.

-Fool… por favor… sino sé algo de él… me volveré loca...-dice Sora más exasperada.

-Está bien… iré a buscarlo…-dice el espíritu.

-Gracias… gracias Fool…-dice ella tomándolo entre sus brazos y abrazándolo con cariño.

-Tranquila… yo me encargaré…-dice Fool en un momento de seriedad.

-Ten cuidado…-dice Sora abriendo la ventana.

-Nada me puede pasar…-dice él desapareciendo en el aire.

-Leon… espero que estés bien…-dice Sora comenzando a llorar.

Las horas pasan y Fool no regresa… pasan las siete, pasan las ocho, las nueve de la noche.

-Dios… Fool ¿Qué pasa que tardas?-dice Sora con los ojos enrojecidos de tanto llorar- ¡No puedo más! ¡Debo salir!-dice Sora abriendo la puerta y encontrándose cara a cara con Tabris.

-Sora…-dice él al ver su estado.

-Tabris…-dice ella antes de caer desmayada.

-¡Sora! ¡Sora!-grita él atrapándola.

-¿Eh?... yo… Eeeee… ¿En dónde…?-balbucea Sora volviendo en sí- ¿Qué sucedió?-dice abriendo con gran dificultad sus ojos y encontrándose a sí misma en la reposera del patio de Layla.

-Despertaste…-dice Tabris trayendo humedeciendo un paño y colocándolo en la frente de ella.

-Joven…Tabris…-dice ella débilmente.

-Te desmayaste… estás muy débil… y pálida ¿Sucedió algo?-pregunta él sentándose en una silla a su lado.

-Nada…-dice ella mirando la piscina.

-Está bien… no tienes que contarme…-dice él cambiando el paño.

-Gracias…-dice ella.

-Traeré más agua…-dice él levantándose, pero ella lo detiene.

-Espere joven Tabris… puede decirme ¿Qué hacía aquí?

-Solo venía a arreglar unas cosas con Layla…-dice él furtivo como siempre.

-Ya veo… pero la señorita Layla no vuelve hasta las doce…-dice ella.

-Entiendo… pero menos mal que vine… pero creo que ya estás mejor-dice acercándose a ella y apoyando su mano en la frente.

-¿Eh?-dice ella sonrojándose levemente.

-No tienes fiebre…-dice Tabris.

-No… solo he recibido muchas malas noticias en un solo día…-dice ella entristeciéndose.

-No hables… aún estás mal…iré a traerte un té…-dice yendo a la cocina.

-Si…-dice ella y después de un rato, se pone dificultosamente de pie y comienza a mirar el cielo estrellado, muy parecido al de la noche de la cita con Leon, pero la luna está diferente… es luna menguante, la luna que muere… y eso no hace más que entristecerla más y más…

Las lágrimas comienzan a caerle… y sus recuerdos brotan de los rincones de su corazón.

-"Leon… Leon… Leon… ¿En dónde estás? ¿Sucedió algo? ¿Acaso ya no me amas? ¿Acaso me utilizaste? Leon… no quiero perderte…"-piensa ella recordando más que nada, cada uno de los momentos en que ella y Leon se sintieron unidos… momentos incluso antes de su primer beso… actuaciones… momentos difíciles… como la vez que él veía en ella a su hermana Sophie… o cuando justamente por esa razón, se abalanzó sobre ella, creyendo que la salvaba de un auto…nunca olvidaría lo cerca que estuvo de su rostro esa vez; juntos, tendidos sobre la arena, Leon sobre ella… mirándola con tal amor… aunque sabía que no era para ella esa mirada, no podía evitar amarlo en ese momento. También, cuando no la dejaba de mirar… Ella nunca había dicho nada, pero se daba cuenta de cómo la miraba… la observaba meticulosamente… y uno de los momentos donde más lo notó, fue cuando hicieron El Lago de los Cisnes… muchos podrían decir que su expresión era perfecta, que él tenía verdadera expresión de enamorado, pero ese gesto no se puede igualar… se puede lograr algo parecido, pero nunca a imitar una emoción tan hermosa… y la simple explicación era… que ella sentía exactamente lo mismo…

De repente, la visión comienza a nublarse, las piernas le tiemblan descontroladamente y la voz se le va como murmullo en el frío viento.

-Tabris…-llega a suspirar antes de caer nuevamente desmayada a la piscina. Su ser cae pesadamente hacia las profundidades, el agua a cada instante se torna más fría y a pesar de que conserva algo de conciencia, casi no siente su cuerpo. Poco a poco va perdiendo los sentidos, hasta que escucha un grito.

-¡Sora!

Lentamente trata de abrir sus ojos y antes de cerrarlos, llega a distinguir la silueta de alguien.

-"¿Quién es…? ¿Tabris?"-dice antes de caer completamente en la oscuridad.

Alguien la toma entre sus brazos y la saca del agua. No puede ver, pero puede sentir, alguien la llama.

-Sora… vamos despierta… vamos…-dice alguien agitándola- diablos… casi no respira… debo hacerlo…-dice la voz y Sora siente algo cálido en sus labios. Paulatinamente va recobrando la conciencia y vislumbra unos ojos frente a los suyos, unos hermosos ojos azules.

-"¿Quién…?"-piensa tratando de enfocar, pero sus ojos reniegan de ella y se vuelven a cerrar.

Más tarde…

-¿Eh? No… otra vez no…-dice Sora hallándose en su cama y con Tabris a su lado-perdóneme… le causé muchos problemas…

-¡¿Problemas?!-grita él exasperado- ¡Pudiste haber muerto…!-grita e inmediatamente trata de calmarse.

-Lo siento…-dice ella llorando.

-Eso ya no importa…-dice él retirándose.

-¿A dónde va?

-Sólo duerme…-dice él cerrando la puerta.

-Tabris… -dice ella dejándose caer en la cama, cuando repentinamente aparece Fool.

-Sora…

-¡Fool!-dice ella aún débil.

-¿Cómo estás?

-He estado mejor…-dice ella tratando de sonreír- ¿Averiguaste algo de Leon?

-No… nada… no lo encontré…-dice él triste.

-No te deprimas… hiciste todo lo que pudiste…-dice Sora cerrando los ojos.

-Te traeré algo para que te sientas mejor…-dice Fool desapareciendo y después de un rato, reapareciendo con un bulto entre sus manos.

-¿Eso es…?

-La chaqueta de Leon…-dice Fool cubriéndola con ella.

-Gracias…-dice ella impregnándose de su aroma-de verdad Fool… eres un ángel-dice Sora cayendo en profundo sueño.

Horas más tarde, ella se despierta y siente un vacío, un frío que le recorre el cuerpo. Rápidamente se levanta y no encuentra la campera de Leon.

-No… ¿En dónde está?-dice ella levantándose y buscándola por toda la habitación, totalmente desesperada- ¡¿En dónde está?! ¡¿En dónde está?! Dios… ¡No!-grita y comienza a sentir un olor extraño- ¿Eh?

Velozmente baja las escaleras y encuentra a Layla.

-Señorita…

-No permitiré más distracciones…-dice mirando a la pared.

-¿Qué…?-dice Sora mirando donde ella y encuentra la chimenea, y en ella, ardiendo en llamas, la campera de Leon- ¡Noooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooo!-grita llorando, cayendo de rodillas y tapándose la cara.

-Te dije que te deshicieras de ella… te lo dije Sora…-dice Layla alejándose del lugar.

-Leon… Leon… Leon…-repite una y otra vez viendo como la campera se consume.

-Sora vamos… vamos pequeña…-dice Clara tomándola por los hombros, pero Sora no responde, se levanta por inercia y por esa misma fuerza, sube las escaleras y se acuesta a dormir. Pero dormir es una palabra, ya que durante la noche no hizo más que llorar, sollozar, proclamar el nombre de su amado… implorando que cuando mañana despertase todo fuera mentira…

-¿Por qué señorita? ¿Por qué…?-dice con los ojos hinchados.

-Sora… lo siento…-dice Fool muy triste.

-No fue tu culpa… solo quisiste ayudar… la que está mal es la señorita Layla… Entiendo que quiera ayudarme…-dice ella rompiendo nuevamente en llanto- pero esto… es demasiado… no sé como está él… no puedo verlo, tengo prohibido enamorarme de él… y ella destruye lo único que me conecta a Leon físicamente… el único recuerdo que me quedó de él…-dice tapándose el rostro con la sábana.

-El camino siempre es difícil… pero la pregunta aquí es ¿Confías en Layla?-dice Fool desapareciendo en el aire.

-La verdad… no lo sé Fool…-dice ella volteándose para la pared "Y tampoco sé… que me pasa con Tabris…"-piensa antes de dormirse.

-Sora…-dice Layla mirando la chimenea de su propia pieza, imaginando la campera de Leon entre las llamas- Sora… perdóname…-dice derribándose de rodillas en el suelo, con una mano en el corazón y otra en su boca, para apaciguar su lastimero llanto- perdóname… pero no puedo dejar que nada salga mal… no debe repetirse mi error…-dice ella mirando el fuego.

A la mañana siguiente… (Domingo)

-Vamos Sora… arriba… hoy irás al escenario… tendremos una práctica y necesitamos utilizar el escenario principal para ello…-dice Layla llamando a la joven que baja pesadamente las escaleras.

-Si…-dice ella totalmente en un estado de desolación. Sus hermosos ojos aún no volvían a la normalidad… aún estaban enrojecidos por su infinito llanto…

Aún dormida podía ver a Leon alejándose de ella… corriendo a toda velocidad para luego tomar vuelo… pero ese era solo uno de sus horribles sueños… es otro, Leon caía… y ella nada podía hacer para ayudarlo… era más que desesperante… y él la llamaba… gritaba su nombre… y le extendía su mano… y por más de que ella quisiera y tirara… y forcejeaba, no lograba alcanzarlo… Pero el más extraño de todos fue uno en el que tanto él como ella estaban juntos, danzando en el escenario, y de pronto Leon desaparecía… y en su lugar, aparecía una figura negra que le decía "En esto me convertí por ti"

-Sube al auto…-dice Layla abriéndole la puerta del rojo auto de Yuri.

-Si señorita…-dice Sora ya por mecánica.

-Vamos Yuri…-dice la señorita Hamilton sentándose en el asiento del copiloto, junto a su compañero de siempre.

-¿Cómo han estado las cosas…?-pregunta él mirando por el espejo retrovisor a Sora.

-Bien…-responde ésta mirando al piso.

-Si… mucho mejor desde que nos deshicimos de algunos estorbos…-dice Layla mirando a su discípula- ¿Verdad Sora?

-Si señorita…-responde la muchacha decayendo cada vez más.

-De acuerdo…-dice Yuri triste.

Los tres llegan al escenario y todos se encuentran en la entrada, esperando a que baje Sora.

-Llegamos…-dice el Joven Illian abriéndole la puerta a Sora.

-Rápido Sora…-dice Layla abriéndose camino por la multitud.

La joven Naegino baja del auto totalmente irreconocible para sus compañeros, quienes la ven decaída, triste, sufriente, herida y llorosa. Sus cabellos opacos, sus manos marchando firmes al costado de su cuerpo, sin saludar; su mirada baja, con ojos fríos y sombríos, y sus labios sellados, sin sonrisas, sin pucheros, sin gritos ni palabras.

-Sora…-dice Rosetta espantada al ver a su amiga tan sumisa y diferente después de tan solo una semana. Se acerca a ella y trata de mirarla a los ojos- ¡Sora! ¡Sora! ¡Contéstame!-grita y cuando por fin puede ver sus ojos, los nota sin expresión, sin brillo, sin vida… sin esa luz especial que hacía que miles de personas se llenaran de alegría-So-Sora…-balbucea sin poder creerlo.

-Ro-rosetta…-dice débilmente Sora levantando la mirada, pero antes de enfocar a su pequeña amiga, Layla la llama.

-¡Vamos Sora! ¡No pierdas el tiempo!-dice mirándola severamente.

-Si… señorita Layla…-dice Sora caminando hacia la joven Hamilton y siguiéndola como un muñeco.

-¡Dios! ¿Qué sucedió con mi amiga Sora?-pregunta Rosetta casi atónita.

-Está muy cambiada…-dice Mía a su lado.

-¿Cómo?-pregunta la pequeña niña pelirroja de Bélgica.

-Si… tú tenías ensayo, así que durante el sábado fuimos a visitarla… hablamos con ella… y se encontraba cansada lo admito, pero no estaba en estas condiciones…-dice Mía Guillen.

-¿Cómo pudo sucederle esto?

-No lo sé… y además fue en unas horas… ¿Tendrá que ver con…?-dice Mía guardándose el comentario.

-¡¿Con qué?!-preguntan tanto Rosetta como Anna a Mía.

-Bueno… ustedes saben que Leon ha estado faltando a los ensayos… y cuando viene, lo hace sabiendo cada una de las acrobacias… ¿Es extraño no creen?-dice Mía.

-¿Y?

-Puede ser que Sora esté así por él… tal vez sabe algo… recuerden que faltó al último ensayo… puede ser que ella sepa algo que nosotras no… me preocupa demasiado…-dice Mía.

-Es verdad… pero yo no aguanto…-dice Rosetta corriendo tras Sora y Layla.

Éstas últimas ya se encuentran en el escenario principal, Layla en la tribuna, junto con Carlos; mientras en el aire, a punto de saltar, Sora y Yuri.

-Quiero que te balancees…-grita Layla desde abajo.

-Si señorita…-responde Sora aún en su desesperante estado.

-Layla… creo que es demasiado… la estás matando…-murmura Carlos a la joven Hamilton.

-No te preocupes… yo sé lo que hago…-dice Layla mirando al cielo.

Sora se tira por el trapecio, balanceándose de un lado al otro y aumentando periódicamente la velocidad.

-Quiero que te tires… que quedes en el aire…-dice Layla.

-¿Qué?-reacciona Sora ante esa petición.

-Hazlo…-dice Layla.

-Está bien… lo haré…-dice Sora balanceándose más rápido hasta que en un momento sus manos se sueltan y su cuerpo queda suspendido en el aire, boca arriba a más de 50 metros del suelo. Busca a ambos lados y encuentra al joven Yuri que se lanza a buscarla- "¡No llegará a buscarme…! ¡Voy a caer…! ¡Dios….!"-piensa Sora estando en el aire.

Yuri se acerca más y más, pero Sora temerosa, mueve su cuerpo, tratando de interponer sus brazos a la caída, así alejándose de Yuri.

-¡Sora!-grita Layla al verla caer rápidamente y precipitarse fuertemente sobre la red.

-Señorita…-dice Sora débil después de la caída

-¡Sora!-grita Rosetta, quien había presenciado todo.

-Vete Rosetta… ella estará bien…-dice Layla volviendo a su fría actitud.

-Pero ella tuvo una fuerte caída, además… mírela… está muy mal… -dice Rosetta acercándose a Sora.

-Rosetta… no te preocupes por mi…-dice Sora acercándose al poste para columpiarse nuevamente.

-Pero Sora… no puedes seguir así…

-Yo debo confiar… en la señorita Hamilton…-dice Sora trepándose hacia el trapecio y dejando muy preocupada a su amiga.

-¡Hazlo de nuevo!-grita Layla desde la tribuna.

-Si señorita…-dice Sora tirándose, pero por más que lo intenta una y otra y otra vez… no resulta, inconcientemente, no puede confiar en que Yuri la atrapará.

-¡Basta!-grita Rosetta llorando- ya lo ha hecho al menos 15 veces… por favor…-dice abrazando a su amiga que respira con dificultad.

-Sora… ¿Ahora entiendes el por qué de mis acciones…?-pregunta Layla dándole la espalda y así ondeando sus cabellos.

-Si señorita…-dice Sora aún arrodillada en el suelo.

-Vamos a casa…

-Si señorita…-dice Sora retirándose detrás de ella, cuando ve salir por una de las puertas continuas al escenario, una larga melena plateada- ¡Leon!-reacciona al verlo, y corre tras él.

-¡Sora regresa!-grita Layla tras su alumna, pero esta no le responde. Solo corre hipnotizada hacia donde escapó la larga cabellera de su amado.

-¡Leon! ¡Espera! ¡Por favor!-grita ella corriendo por los pasillos, pero sin encontrarlo-¡Leon! ¡Leon!-grita desesperadamente por todo el edificio hasta que ve la melena correr hasta un salón. Ella entra tras ella y encuentra una sala de entrenamiento muy parecida a la que estaba anteriormente, pero totalmente a oscuras.

-¡Leon!-grita ella en medio del llanto, cuando ve una silueta treparse por uno de los postes, dirigiéndose hacia el trapecio-¡Ya voy Leon!-grita ella trepándose también, segura de que era su amado.

Los demás llegan detrás de la joven Naegino y la encuentran ya al final del poste.

-¡Sora! ¡Baja de ahí! ¡Es una orden!-grita Layla desde el piso.

-¡Sora, te harás daño!-grita Rosetta al borde de la desesperación.

Pero ninguno de los gritos es escuchado por la joven, solo le importa llegar a Leon. Comienza a balancearse en el columpio al ver que él lo hace. Desea llegar hasta sus brazos más que nada en el mundo, y dejándose guiar por su corazón, se suelta del trapecio quedando suspendida en el aire, al igual que lo hacía según las órdenes de Layla, pero en esta ocasión, la idea de moverse no pasó ni una sola vez por su cabeza… sino que se rindió a la idea de estar en sus brazos y lo hizo de tal forma… que se desvaneció en el aire…

En el instante antes de quedar inconciente, ella siente los brazos de alguien que la llena de su calidez y la lleva como si fuera ligera cual pluma. Pero aunque lo desee más que nada en el mundo, su estado no le permite ver el rostro de su amado Leon.

-¿Eh?... ¿Qué…? ¿Rosetta?-pregunta Sora al despertar.

-¡Sora! ¡Dios mío! ¿Estás bien?-pregunta la joven con lágrimas en los ojos.

-Rosetta… si… ¡¿En dónde está Leon?! ¡Yo lo vi!-grita Sora al recordar todo.

-Tranquila… no te levantes… no sé muy bien… es decir… no sabemos quien fue que te trajo… el escenario al que entraron justo está en reparación del sistema eléctrico… -dice Rosetta sin querer mirar a su amiga.

-No es verdad… yo lo vi… sentí su cuerpo… era él… ¿Quién más me pudo haber atrapado?-pregunta Sora con los ojos desorbitados.

-No importa… desde ahora, ya no te daré oportunidades para eso…-dice Layla apareciendo por detrás de Rosetta.

-¿Qué...?-pregunta Sora confusa.

-Desde ahora, no saldrás de mi casa hasta concluir el entrenamiento, ni para ensayar… lo harás todo en casa…-dice Layla retirándose- andando… haré que te revisen…

-Si…-dice Sora poniéndose de pie con dificultad mientras sus amigas no podían creer que esa era la Sora Naegino que conocían, esa persona tan alegre y positiva que siempre sonreía y daba lo mejor de si… pero ahora, estaba apagada… como muerta… carente de esa energía que irradia hacia todos sus amigos.

-Layla está matando a Sora…-dice Rosetta bajando la mirada.

-No lo sé… es decir… la señorita Layla es estricta, pero se está pasando… no si se confiar en que todo será por alguna razón o solo… temo que haya vuelto a ser la de antes…-dice Ana muy seriamente.

-Debemos confiar en Layla…-dice Sarah haciendo acto de aparición.

-Pero Sarah… ¿Viste cómo está Sora?-dice Rosetta tratando de no exasperarse demasiado.

-Si, pero deben saber que ella aceptó el riesgo, Sora puede irse de la casa cuando lo desee…-dice Sarah cruzándose de brazos mientras mira a la joven Naegino retirarse del lugar.

-No lo sé… puede que tengas razón…-dice Anna.

-Chicas…deben prometerme que no interrumpirán el entrenamiento de Sora… se los pido en nombre de todos los integrantes del Kaleido… sino, el pasado volverá… los errores se repetirán…-dice la cantante misteriosa antes de retirarse del lugar rápidamente.

-Está rara…-concluye Mía.

-Si, pero quiere decirnos algo…-reflexiona Rosetta.

-Si, que no interrumpamos a Sora…-dice Anna.

-No, eso no… con eso del pasado y los errores…-dice Rosetta observando como la melena rubia de Sarah se menea en el aire.

-Mejor no nos metamos en esas cosas… Layla se ha ganado nuestra confianza…-dice Mía.

-Es verdad…-dice Anna- yo ya no me permito desconfiar de ella…-dice retirándose tras Mía.

-¿Tan fácil le creen?-pregunta la joven Rosetta incrédula.

-Nuestras energías deben estar en perfeccionar el espectáculo…-dice Anna.

-Sino, todo el trabajo de Sora será en vano…-dice Mía.

-Tenemos cosas más importantes que hacer que jugar a los espías…-dice Anna dejando a Rosetta meditabunda.

En el auto de Yuri…

-Te aviso que hicimos algunos cambios en el espectáculo…-dice Layla mirando por la ventanilla del auto, hacia el mar.

-¿Si?-pregunta Sora mirando el suelo.

-Para el final utilizaremos cuerda española…-dice Layla- ya la has utilizado antes ¿No?

-Si…-suspira ella, ya que la primera vez que la utilizó fue para cubrir la ausencia del joven Leon ante el público. Lo recordaba tan bien… transformándose en princesa y en príncipe paulatinamente ya que su amado no quería siquiera compartir un escenario con ella.

-Intensificaremos las lecciones de Tango, tienes que agilizar y feminizar más tus movimientos…-dice Layla.

-Si señorita Layla…-responde Sora por mecánica de sus labios.

-Ya no tendremos más baile de salón…-dice la joven Hamilton a Sora.

-Ya llegamos…-dice de pronto Yuri.

-Si, muchas gracias Yuri…-dice Layla luego de que su discípula bajara del auto.

-No tienes que darme las gracias…-dice él enterneciendo la mirada.

-Yuri…-suspira ella- adiós…-dice acercándose para besarle la mejilla, pero él gira su rostro y sus labios terminan unidos.

Al separarse, ella no puede más que mirarlo.

-Yuri… Sabes que no puedo…

-Yo siempre te esperaré… tú lo sabes… te lo digo desde siempre… y te lo seguiré diciendo…

-Adiós Yuri…-dice ella saliendo del auto.

-No, hasta luego…-dice él por la ventanilla antes de arrancar el vehículo.

-La señorita Layla… tampoco se permite enamorarse…-dice Sora detrás de la puerta de la residencia.

-Señorita Sora… ¿Se encuentra mejor?

-Si Clara… estoy mejor… mucho mejor…-dice Sora casi recobrando su sonrisa.

-¿Desea que le caliente un baño?

-No, no te preocupes por mi…-dice la joven Naegino yendo a su habitación.

-La señorita Layla no quiere que yo sufra como ella… no quiere que alguien vuelva a morir… ahora, creo que lo entiendo un poco más… no recuerdo bien…-murmura tomándose la cabeza- pero sé que me lancé sin que me importara nada… tal como quería la señorita que yo lo hiciera con Yuri… pero de algo estoy segura… ese allí era Leon… era él…-dice ella poniendo sus manos sobre su corazón- lo sé… lo sentí en todo mi ser… esa calidez que sólo él me da…

-¡Sora!-grita de pronto Layla.

-¿Eh?-balbucea antes de bajar las escaleras para ir al encuentro de la joven Hamilton.

-¡Apúrate!-grita la muchacha rubia.

-¿Qué desea?-pregunta Sora al llegar.

-Te aviso que tu comportamiento en el escenario no será tolerado…-dice Layla mirando el fuego de la chimenea- te lo advierto Sora… mi paciencia tiene un límite…

-Si señorita Layla…-dice Sora firmemente.

-Otra cosa… ya decidí quien será tu pareja en el espectáculo…

-¿Quién?

-Tabris…

-¿Qué? Pero señorita… El joven Tabris ¿Es acróbata?

-Si, pero también da maravillosas clases de tango…

-Pero señorita… ¿No tengo que estar enamorada de la persona con la que haré el espectáculo?

-¿Y?

-Yo no amo a Tabris…

-Eso lo decidiré yo…

-Señorita… esto es demasiado… yo trato de seguir sus órdenes al pie de la letra… pero esto es extremo…-dice Sora tratando de contenerse.

-Discúlpame… me expresé mal… tú lo decidirás, pero sé que elegirás a Tabris…-dice Layla retirándose a su alcoba.

-¿Qué…?-balbucea Sora quedando completamente anonadada por la respuesta de su compañera.

-Te aviso que él llegará en unos minutos…-dice Layla desde su habitación.

-¿Ya? Pero…-dice Sora, sin embargo el timbre de la mansión suena y Sora sabe que debe enfrentar su destino.

Temblando se dirige a la puerta y temblando la abre, pero al ver al joven, las palpitaciones culminan. Él estaba allí, como siempre, vestido de negro; pero había algo diferente en él… en su aura… como si hubiera cambiado, ahora era frío.

-Hola joven Tabris…-dice ella haciendo una reverencia.

-Sora… Buenos días… ¿Layla te contó que adelantaremos las clases?

-Si… pase…-dice ella mostrándose más fría que él. No era culpa de Tabris, pero igual, no podía creer las palabras que la señorita Layla había pronunciado con respecto a su futuro.

-¿Pasa algo?-pregunta él clavando sus ojos en ella, traspasando la máscara.

-Nada… empecemos…

-Ve y ponte tu traje… yo iré a la sala de entrenamiento…-dice él dándole la espalda.

La muchacha sube por decimotercera vez a su pieza y coloca sobre su cuerpo el vestido que Tabris le regaló, pero esta vez lo encuentra asfixiante, monótono y opaco, muy opaco.

Ya en la sala de entrenamiento, Tabris coloca la música y toma a Sora entre sus brazos.

-Dime que sucede… ¿Por qué estás fría?-pregunta él a un centímetro de su rostro.

-Nada que usted pueda remediar…-dice ella sin desviar ni un poco su desafiante mirada.

-Así que nada…-dice él soltándola. Ella, que pendía solamente de sus brazos, cae al piso, pero antes de tocarlo siquiera, él la toma por la nuca y la parte trasera de la cintura, quedando sobre ella.

-¡¿Qué hace?!

-Dime que te sucede…

-¿Quiere saber que sucede? Pasa que estoy cansada de ti y de todo… te agradezco que me hayas salvado la vida y todo, pero preferiría no volver a verte… ni a ti ni a esta casa…-dice ella soltándose de sus brazos.

-…

-¿No va a decir nada…?-pregunta ella cerrando el puño enérgicamente.

-No…

-Entonces ¿Puedo decir algo yo…?-pregunta ella con lágrimas cayendo de su rostro.

-Si, claro que puedes…

-No te amo…-dice ella sin dejar de mirarlo.

Durante unos minutos, el salón queda en un consumado silencio, sólo interrumpido por los latidos del corazón de la joven.

-Ya veo… ¿Tiene algo que ver con el espectáculo?-dice Tabris como si nada.

-Si… ¿Por qué no me dijo que era acróbata?

-No tenía porqué decírtelo…

-Ya basta… ¡Deja de ser hostil! ¡Yo me estoy abriendo a ti! ¡Puedes al menos contestar bien!-grita ella cansada de su actitud.

-Al menos ahora ya no estás tan reprimida y tímida…-dice él sonriendo.

-Joven Tabris…-balbucea ella antes de tocarse el rostro y encontrarlo húmedo, estaba llorando y no se había dado cuenta. Cae de rodillas sin entender el comportamiento de su cuerpo y lo único que hace es mirar el suelo. Su pobre corazón late cada vez más rápido y, a pesar de la vergüenza que sentía al estar en esas condiciones enfrente de su maestro de tango, no podía detenerse. Ya estaba creyendo que iba a tener un ataque cuando ve una sombra sobre el suelo. Sabe que es el joven maestro, pero no quiere levantar la vista.

-"¿Por qué…? ¿Por qué lloro…? ¿Es por ti Leon? ¿O es por alguien más?... ¡¿Por qué lloro?! ¡No lo entiendo!"-piensa Sora furiosa consigo misma, con el mundo, con Layla y con Leon.

Su frío cuerpo siente de repente una suave calidez que toca su rostro. Sus ojos, aunque abiertos, recién descubren que Tabris la ha tomado de la barbilla. Antes de poder asimilar la imagen, sus labios son acallados por el dulce beso de su instructor. El joven se había arrodillado frente a ella y tomaba su rostro con dulzura, pero ella estaba confundida.

Un sonoro ruido se escucha por la mansión, una mano vuela y un trozo de piel se enrojece.

-¿Cómo…? ¡¿Cómo se atreve?!-grita Sora después de haberlo abofeteado.

-…-pero él no le responde, ni siquiera se toca la mejilla en donde lo golpeó, a pesar de que está roja.

-¿Por qué…? ¡¿Por qué lo hiciste?!-grita ella furiosa antes de correr a su cuarto.

-Porque te amo…-murmura él estando solo.

-¡¿POR QUÉ?! ¡¿POR QUÉ ME HACE ESTO?!- pregunta Sora recostada sobre su cama, con la cara tapada por la almohada.

-¿Qué pasó?-pregunta Fool acariciando su hombro.

-Él me… él me besó… ¡Y no lo entiendo!-grita ella tratando de sofocar su llanto con la almohada.

-¿Tabris?

-Si, él…

-Oh… Sora…-murmura el espíritu tratando de consolarla.

-Fool… ¿En dónde estabas?

-Averiguando…

-¿Qué?

-Sobre Leon…

-¡¿Y?!-grita ella levantándose de pronto y aventando la almohada a un rincón de la habitación.

-Es raro… no se presenta a los espectáculos, en su casa pasa poco tiempo y todos los días desaparece a las 18:00…

-Leon… ¿Qué te está ocurriendo…?

-Sora, es demasiado sospechoso…

-Lo sé… me gustaría ir a verlo… saber que está ocurriendo…. Pero le prometí que haría este espectáculo… si abandono la casa, la señorita Layla suspenderá el entrenamiento…-dice Sora con las manos en el corazón.

-No te preocupes… yo trataré de hacer lo posible por investigar…

-Gracias Fool…-dice Sora antes de que el espíritu del escenario se retire- Leon… me haces tanta falta… ya no sé que hacer… no creo resistir otras tres semanas…-dice ella abrazándose a la almohada.

-¡Sora!-grita Layla desde lo bajo- ¡Ven ahora mismo!

-Debe querer que termine mi clase con Tabris… ¿Qué hago?-se pregunta la joven Naegino.

Inmediatamente se escuchan pisadas que se acercan, seguramente de alguien que sube las escaleras.

-¡¿Se puede saber qué pasa que no vienes cuando te lo ordeno?!-pregunta Layla abriendo la puerta de la pieza, enojada.

-No quiero… no quiero tener la clase con Tabris…-murmura Sora.

-¿Qué? Vas a bajar y a tener esa clase, necesitas el adiestramiento del tango… además recién vas una semana…-dice Layla acercándose a la cama.

-El joven Tabris… me besó…-murmura ella.

-¡¿Qué?! No puede ser… ¡Quédate aquí!-dice Layla espantada, mientras baja más rápido las escaleras que cuando las subió.

-Señorita Layla…

-¡¿Qué piensas que haces…?!-le pregunta Layla a Tabris estando en la sala de entrenamiento.

-No pude resistirme…

-Tienes que hacerlo… sino lo haces, todo será en vano…

-Tú no la viste… estaba llorando porque extraña a Leon…

-Leon no está, no va a aparecer… al menos no por ahora…-dice Layla enojada.

-Esto está siendo más difícil de lo que pensábamos…-dice Tabris.

-Si, pero no por ello hay que precipitarnos…

-Está bien…

-No hagas más movimientos en falso… después de todo, tú aceptaste esto… ¿No te estarás arrepintiendo?

-No… es lo mejor…

-De acuerdo… yo convenceré a Sora para que vuelva contigo, pero no fuerces nada… solo se irá dando todo… confía en mi…-dice Layla saliendo de la sala de entrenamiento para dirigirse al cuarto de Sora.

-Hablé con Tabris… lo lamenta… dice que se dejó llevar pero que nunca más volverá a suceder...-dice Layla junto a Sora.

-¿Usted todavía confía en él?

-Si, además es el mejor maestro que hay… si alguien puede llevarte a la perfección, ese es él…-dice Layla tratando de no sonar muy maternal.

-Está bien… si usted confía en él… yo también…

-Eso es… ahora baja… debes continuar…-dice Layla retirándose de la habitación.

-Debo confiar en la señorita Layla… debo hacerlo…-se repite Sora una y otra vez acomodándose el vestido negro.

Minutos después, baja las escaleras con la mirada seria. En los pies, estaba Tabris esperándola.

-Lo siento mucho…-dice él haciendo una reverencia- no debí… no sé que me pasó…

-Está bien… ya no importa… ahora solo quiero tener la clase…-dice ella.

-De acuerdo… vamos…-dice Tabris guiándola hacia la sala.

La música comienza a sonar y el baile inicia. Al principio frío y sin emoción, sin ser tango.

-"Sigo sintiendo esa calidez… no lo entiendo…. No puedo estar enojada con él… ni aunque quisiera… ¿Qué tanto me afectó ese beso?"-piensa ella dejándose llevar por él.

-¿Todavía confías en mí?-le pregunta el joven enmascarado.

-No lo sé…-responde ella.

-Perdóname…-dice él mirándola profundamente a través de su máscara.

-… ya pasó…

-Tendré que ganarme tu confianza nuevamente…-dice él.

-Es lo más probable…

-Sigamos bailando Sora… aún después de que la función termine…-dice él.

-¿Cómo?

-Después de que hagas el espectáculo de "La bella durmiente"… sigue bailando conmigo…

-No lo sé…

-Piénsalo… -dice Tabris culminando el baile presionándola contra su cuerpo.

-"¿Por qué me propone esto? Acaso… le gusto…"-se pregunta Sora estando en sus brazos.

La segunda semana pasó volando en un santiamén sorprendiendo a todos, en especial a Sora, quien empezó a notar grandes cambios en ella. Su cuerpo en tan solo dos semanas ya estaba más resistente, más ágil, más flexible; y sus movimientos eran más delicados y femeninos, incluso su modo de caminar había cambiado.

Las clases con Tabris estaban empezando a normalizarse, recobrando lentamente la confianza en él y aprendiendo a reír de a poco entre ambos. Y no solo las clases, sino también los ensayos con él y Yuri, ya que entre ambos se turnaban para ayudarla en las acrobacias.

-Vamos Sora, ¡Más alto!-gritaba Tabris al momento que Sora saltaba de un trapecio al otro- no temas… no te inhibas al saltar… debes tener confianza en lo que haces… como si el trapecio se moviera hasta donde lo indica tu pie y no al contrario...

-De acuerdo…-decía Sora obedeciendo rápidamente y soltándose al momento de saltar.

-Bien hecho… ahora, lo haremos juntos…-dice él trepándose junto a ella y comenzando a saltar sincronizadamente.

Todo parecía estar bien en la vida de la joven Naegino, excepto una cosa ¿En dónde estaba su novio? Su amado… ¿Acaso se lo había tragado la tierra…? No había aparecido ni una sola vez a pesar de su promesa y las dudas, aunque se resistiera, comenzaban a aparecer en su mente. ¿Acaso la había usado? ¿Le había hecho algo sin darse cuenta? ¿Le había pasado algo?

La única que parecía saber algo de él era May, pero ni siquiera se aventuró a acercarse a la casa ni mucho menos a llamarla. Parecía que la primera y única vez que había aparecido le había bastado.

Ni siquiera Fool, un espíritu, tenía noticias de él. No aparecía en la casa y en el escenario lo veían una vez a la semana, y no se dignaba a hablar con nadie.

Anna, Mía y Rosetta vinieron a visitarla el fin de semana, anunciándole que las entradas anticipadas para el espectáculo se habían agotado el primer día, en unos minutos, en todo el país.

Solo quedaban dos semanas, nada más que dos semanas… ¿Qué podía cambiar en dos semanas?

El lunes a la mañana suena el teléfono en la habitación de Sora, ésta contesta y una voz masculina la saluda.

-Sora…

-¿Leon…?-contesta ella casi dejando caer el tubo del teléfono.

-Si Sora, soy yo…

-Leon… ¡¿Dónde has estado?! ¡Te he esperado tanto! Ya creí que te había pasado algo…-dice ella llorando- ni siquiera en el escenario te podía ver…

-Si, lo sé… algo ha cambiado…

-¿Cambiado?

-Sora… ya no podré volver a verte…-dice él fríamente.

-¿Qué…?-balbucea ella con las manos temblorosas y sin poder creer lo que escucha.

-Lo siento mucho…

-Leon…-susurra ella cayendo de rodillas al suelo, pero sin soltar el tubo del teléfono.

Fin

Pobre Sora… soy una perra por hacerle esto… Cuando terminé de escribirlo me dieron ganas de oprimir DELETE y acabar con su sufrimiento, pero al final decidí que no siempre un capítulo puede tener un final que guste a todos… pero tranquilos, todavía queda un capítulo, él último (Eso espero…)

Otra cosa que me molestó… (y me viene molestando hace rato) es Layla… aún no puedo creer que me haya salido tan sádica la loca…

La pobre Sora se la re-banca y dicen que las personas que se la bancan hasta el final obtienen la felicidad… esperemos que así sea…

por cierto gracias por sus comentarios y lamento haberlos hecho esperar esperar xau