Capitulo feo. Al menos voy a actualizar esta cosa mas seguido, para acabar pronto lel.


Hacia la nada. Hacia la nada se concentraba su mirada, mientras recordaba lo que había vivido hace solo unos cuantos minutos.

El sonido de un susurro lo desconcentró de todo aquello.

-Qué asco.-Oyó por lo bajo murmurar a Abey, y volteo a mirarla. Vio que tenía igualmente la nariz tapada con la mano por el olor desagradable y también ella pareció observar el tono verdoso de la piel de Zim que para Abey era extraño. Por un momento se preguntó quién era esa chica, ¿Cuándo llegó ahí? Ni siquiera había notado su presencia. Ella volvió a fijarse en los apuntes de su cuaderno. Fue ahí que la chicharra sonó, indicando el término de la clase. Para Zim, eso fue como un golpe que lo regresó a la realidad.

-Finalmente ya acabó.-Suspiró Heffer, y empezó a guardar sus cosas-.

-¡Espere maestra!-Gritó Danny, antes de que la mencionada pudiera salir totalmente del aula-

-¿Qué ocurre, señor?

-Podría decirme por favor ¿Cómo fue que "x" da igual a dos?

-Lo siento, pero yo ya lo había explicado, si no puso atención es su problema

-Suspiró-¿Al menos podría decirme cuándo nos toca clase con usted de nuevo?

-Para desgracia de todos ustedes y para mí también, nos estaremos viendo a diario, siempre a primera hora.

-Ah, bueno, gracias.

Todos los demás se precipitaron para salir al pasillo de la escuela y aprovechar para tomar aire fresco. Abey también lo hizo y los únicos que se quedaron dentro fueron Zim, Dib y Keef.

-Y dime, Zim, ¿Te dolió mucho cuando te hiciste los rasguños?-Preguntó el pelirrojo mientras miraba el abdomen de Zim.

-¿Y tú que crees estúpido humano?

Keef solo pudo fruncir el ceño por la respuesta de Zim y salió hacia el pasillo muy indignado.

-Zim, ¿Te importaría acompañarme?-Preguntó Dib-

-¿A dónde?

-Tú solo sígueme- Y salieron del aula.

Justo en eso, Abey los vio irse hacia la izquierda mientras ella tomaba asiento en el suelo y se puso a escribir cosas en una libreta; Keef pasó frente a ella también dispuesto a dirigirse hacia la derecha y casi tropezaba con sus pies, pues los tenìa extendidos sobre el piso.

-¡Oye!, ¿Por qué te pones ahí? Le haces estorbo a la gente, por tu culpa casi caigo-Gritó molesto.

-Ya, bueno, discúlpame.

Pareciera que no la escucho, pues simplemente se fue alejando por el pasillo alegando cosas como "si el piso ni siquiera es para ponerse a escribir cosas" hasta que se perdió de vista.

-No le hagas caso.-Escuchó que alguien le dijo-Normalmente no se comporta así de enojado, pero bueno, yo espero que no te haya ofendido.

Abey giro su cabeza para ver a la persona y vio que se trataba de una chica rubia-igual que ella-y de piel bronceada, era muy linda y se veía en su forma de vestir que venía de una familia de dinero.

-No, no te preocupes, de todas formas èl tiene razón, mejor me meto al salón a seguir escribiendo.

-Ay, no, no lo hagas, además el salón huele horrible y todo por culpa de Zim-Dijo quejándose.

-¿Zim? ¿No es el chico que está enfrente mí y que huele feo y tiene la piel verde?

-Sí, es él.

-Tienes razón, me estaba asqueando ahí adentro por como olía, creo que sì se dio cuenta de eso, pobrecito.

-¿Puedo preguntar qué estas escribiendo?

Abey se paró del suelo y respondió-Estoy escribiendo en mi diario, siempre he tenido uno y no hay día en que no escriba algo en él.

-Ah, bueno, con todo y eso que vas a estudiar en la carrera de literatura… eso está bien, pero dando mi opinión personal, yo creo que es muy aburrido..

-¿Y entonces tú qué piensas estudiar en un futuro?

-No es por presumir, pero te aseguro que yo no tendré que mover ni un dedo para salir adelante con mi vida y tener dinero.

-¿En serio?-Dijo sin creérsela todavía, de hecho Abey pensó que la chica estaba bromeando.

-Sí, en serio. Mira, resulta que mi papà es el dueño de una empresa de automóviles extranjera, y en esa empresa tiene un empleado que es amigo del tío de la cuñada del hermano que es primo del hijo del asistente personal del hijo del presidente de este país

-Ah, eso está padre.-En verdad no había comprendido ni "J" de lo que dijo (y yo tampoco). Aun no le quedaba claro el hecho de que eso tuviera algo que ver con que ella "no tendría que mover ni un dedo para salir adelante con su vida y tener dinero".

-Pero ni siquiera te he contado la mejor parte

-¿Y cuál es?

-En un par de meses el hijo del presidente va cumplir dieciocho años y mi papá ya me prometió que llegaríamos hasta la casa presidencial en ese día con el auto más bonito, caro y lujoso que tengamos, cuándo el hijo del presidente lo vea, querrá saber quién se lo regaló; en ese momento aparecerá mi papá y yo también y el cumpleañero va a quedar prendado de mi belleza, me pedirá que sea su novia, luego nos casaremos y asi serè la primera dama y tendré asegurado todo mi futuro.

-Claro que sí, era tan obvio, yo ya me lo había imaginado- En realidad en su mente pensaba "Pobre muchacha, debe estar loca para alucinar esas cosas". En ese momento, una tercera voz sonó en ese pasillo.

-En primer lugar, Daphne, el hijo del presidente tendría que hacer campaña para que los ciudadanos voten por él y convertirse, pues… en…en…-Balbuceó un poco-ser como… su papá, y en segunda, ya habías dicho que tu plan para el futuro era mantener a la empresa del tuyo.

Daphne bufó fastidiosa-Y yo ya te había dicho que ese plan ya quedó en el pasado, Kat.

Abey observó como desde el baño de mujeres salía una chica vestida totalmente de negro y apostaría su propio diario a que era una chica con tendencias suicidas, y le entró miedito, le pareció como alguien muy sombría, seria y tenebrosa. Esta se acercó a saludar.

-Hola amiga nueva ¿Qué nos cuentas? ¿Es cierto que te gusta leer y escribir?-Pasó su brazo por sobre los hombros de Abey.

-Sí, así es.

-Oye ¿Te gustaría juntarte con nosotras en el receso?

Dudó un poco.-Sí, claro.

-Qué bueno; pero por ahora, debemos ir al gimnasio, que nos espera el entrenador, no le gusta que lleguemos tarde y aparte te pone a hacer entrenamientos que te dejan agotado hasta el día siguiente ò incluso una semana entera.-Las tres chicas comenzaron a caminar para dirigirse al gimnasio.

-Al menos lo peor ya acabo, la clase de mate-Dijo Daphne-Es que son tantos números que no comprendo, ¿Quién iba a decir que existía un numero llamado "pi"?.

-Bueno, pero aun así la maestra Heffer nos lo advirtió, ¿Recuerdas?

-Hablando de ella, ¿Qué le pasa? En primer grado nos daba la clase de música y parecía tan amable con todos, ahora es como un monstruo, claro que solo le falta tener la piel verde, como Zim.-Y Daphne no pudo evitar reírse de su propio chiste. Su risa era poco peculiar, casi parecía reírse como una maniaca homicida acabando de matar a alguien.

-Oye ya cálmate-La reprendió Kat fastidiada-En primer lugar la maestra Heffer siempre se ha comportado como ahora lo hace, es solo que nosotros no la conocíamos suficiente como para saber que así era, eso es todo. Y en segunda, no debes juzgar a otros por su apariencia, no debes búrlate de Zim, después de todo, el color de su piel es por una enfermedad, él mismo lo dijo. ¿Tú qué opinas, Abey?

-Sí, yo opino que está mal juzgar a las personas antes de conocerlas.

-¿Lo ves?-Casi como diciendo "yo tengo razón" y vaya que siempre la tiene.

Daphne volvió a reír por lo bajo-¿Y ahora qué tienes?-Preguntò Kat.

-Es que recuerdo el día en que Zim se presentò ante el grupo, y luego Dib empezó a gritar como loco "¡Es un alíen! ¿Por què no me creen?" –Rio-Esos fueron buenos tiempos.

-¿Dib?-Interrumpió Abey de repente-¿No es un chico que usa lentes y tiene un cabello…único?

-Sí-Respondieron al unísono Daphne y Kat.

-Bueno, es que lo vi pasar junto con Zim cuando yo estaba sentada en el pasillo, y vi su cabeza…es algo grande… ¿No tendrá algo feo creciendo dentro de ella?

Daphne y Kat se soltaron a carcajadas que seguramente resonaron en toda la escuela-¿Puedes creer que ese es el tamaño normal de su cabeza?-Dijo Daphne sin parar de reír aun.

"Y yo que pensaba de mi misma que no juzgaba mal a las personas"-Pensó Abey para sí, un poco sentida.-Oigan, ¿Qué tan grande es esta escuela? Llevamos varios minutos caminando y no veo que lleguemos a ningún gimnasio.

-Ya estamos cerca-Dijo Daphne.

-Sí, no tardaremos-Completó Kat.