Holasssss, llego con la continuación, y esta si que es más... T (?)
Disclaimer: Hetalia ni sus personajes me pertenecen, solo escribo este fic como medio para disfrutar de mi imaginación.
Advertencias: Contenido catalogado como T (al menos por mí) y un SpaBel muuuucho menos fluff que los otros dos anteriores.
Idea 3: En tiempo actual (tiempos contemporáneos, no me digan que esto no es común e.e)
"Creo que una de las cosas más conmovedoras es el amor no correspondido y la soledad" — Wilbur Smith
.
—Toni. —susurro, la noche nos envuelve, y él sigue haciendo el movimiento pélvico.
—Toni. —repito, ahogando los gemidos. Y él no contesta.
Cuando acabamos —acaba—, se ducha, se viste y se va, con un simple "—Nos vemos mañana. —". Estoy acostada, en la cama que ya no tiene mi olor, sino el de Toni, el del desquite, el de la pasión de las noches, pero no es olor a cariño, o a amor. Muchas veces me miro en el espejo, ¿qué estaré haciendo mal, por qué sigo haciendo esto?
Toni me hiere, Toni me daña sin procurarlo. Yo me hago cicatrices en el alma, soy la amante. Soy la otra. Pero no soy aquella a la cual le dicen mentiras, con la cual terminará con la esposa y se vendrá conmigo. No. Toni ya me ha dicho, tú solo eres la otra.
Y se repiten las palabras. Me siento sucia, en la ducha estoy sentada, llorando. O ya no, se han gastado las lágrimas y ahora son gotas tibias por el calefón. Y pensar que he sido la otra desde siempre con Toni, desde sus noviazgos de dos semanas, he sido la otra. Pero no cambio, y él tampoco cambia, porque si me rebelo contra esos pensamientos, estaré en la angustiosa soledad.
Ya es de noche, nuevamente, y siento los golpes en la puerta. Es él, y viene un poco ebrio. Se enojó con su esposa, y me dice mil balbuceos, y es primera vez que oigo que se separará de ella. Pero, mientras estamos en aquello, lo repite, pero nunca dice lo que yo espero "... y estaré contigo".
Salgo a fumar luego de que terminamos —termina— y se duerme. Error garrafal, pero qué le va a importar. Fumar es la víbora dentro de mí, es mi mala manía desde los 17 años, desde que Toni me unió a esta situación. Pero Toni no es el culpable, no, soy yo.
Me apoyo en el barandal a ver la ciudad, no importa que la bata se haya desabrochado y qué no ha sido visto en esta noche que comienza a ser madrugada.
—Feliz año nuevo, Toni. —susurro al viento. —Feliz 2015 a mí. —
Entro y me preparo un jugo. Voy nuevamente hacia mi habitación y Toni reclama, año nuevo, resaca nueva. Me desea nuevamente, no sabe controlarse.
Pero todo esto está mal, está muy mal. Él tiene hijos, él tiene esposa, él tiene familia. Y yo le sigo el juego.
Voy de compras, todos están felices en el supermercado. A veces siento que la vida es muy hipócrita, o los que la viven. Hace no más de 12 horas, estaba en mi puesto de trabajo y mis compañeras y compañeros reclamaban el 2014. Ahora, mientras paso los objetos que he comprado por la caja, mientras leo lo que han publicado en una página social, agradecen al año que recién pasó. Al menos Toni nunca cambia de opinión.
Toni, siempre Toni. No puedo dejar de pensar algún momento sino en él, en el factor que me ha causado tantos problemas, tantos huevos en mis ventanas, tantas groserías, tantos tirones de pelo, tantas miradas no-tan-disimuladas.
Creo que estoy llorando, porque la cajera me pasa pañuelos y me pregunta si estoy bien.
—Nada, solo errores en el amor. —
—Para eso es año nuevo, cielo, reivindicarse. —
Llego a mi casa, y escucho el agua en el baño caer. Se está bañando, qué lindo gesto de él acompañarme siquiera estos minutos el primer día de año nuevo. Al salir, ni se digna a taparse con una toalla.
—¿Por qué te sonrojas, si me has visto así desde los 17? —
Toni y yo somos —éramos— amigos desde la infancia, pero desde pequeña aprecié esos cambios de humor que tiene, esa insatisfacción al obtener algo y buscarlo en otra gente.
Me acaricia el pelo cuando se va, y me desea feliz año nuevo. Hoy planeo visitar a mis hermanos, y contarles las mentiras que les he inventado —y saben que son falsas— por todos estos años. Cuando llego, los veo con sus familias, con sus parejas y, al menos mi hermano mayor, con sus hijos. Son tan lindos y han creado tal armonía, que yo, impura, no me permito entrar y arruinarla.
Mi día de año nuevo es simple, ver televisión. Pero algo brotó, y fui a casa de Toni.
—¡Oh, Laura! —Inés, la esposa de Toni, otra española, me saluda. Se sorprende al verme, y creo que sabe lo que ha hecho su marido todas esas madrugadas desaparecido, desde hace 10 años.
—Buen año Inés, ¿cómo estás? —
—Bien, bien. —me responde, y me queda mirando. —Pasa, Laura, no te aproblemes allí parada. Siéntate. —me dice. —Lamento informarte que Toni fue a saludar a sus amigos un poco antes de las 12 de la noche, así que debe de haber bebido cerveza y haberse quedado dormido. Seguramente está donde Gilbert. —sus ojos esconden la pena al no creer sus propias palabras.
Sí, fue a saludar a Gilbert y a Francis, y sí, bebió alcohol, pero luego fue a mi casa. Al despedirse, no sé a dónde pudo haberse dirigido. Me asaltó la idea de que tenía más amantes, y no me sorprendió. Más otras.
—Inés, tengo algo que decirte. —
Y le conté la verdad. No me sorprendió el saber que ella ya lo suponía, y que no iba a arriesgar 10 años de matrimonio y 2 hijos en ese lapso por las aventuras que tiene su marido por más de 20 años.
—A nuevo año, nuevos cambios. —le dije.
—¿A qué te refieres exactamente, Laura? —me reprochó.
—Saluda a los niños de mi parte. —
Y me fui, y me encontré a Toni frente a frente.
—¡¿Laura, qué haces aquí, no me digas qué ... ?! —dejó la frase incompleta
—Toni, muchas gracias por haber estado conmigo toda mi vida, y por haber compartido conmigo noches por 22 años, pero creo que he superado esa etapa. Esto es un adiós. —
¿Que si amé a Toni? Obvio, si es el amor de mi vida, pero eso no quita que, quién sabe, a los 39 no pueda encontrar a un amor que me corresponda.
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