Capítulo 2
Los Cullen
A la mañana siguiente no me levanté con muy buen humor que digamos ya que aquella pesadilla me dejó un gran mal sabor de boca, sabía que todo esto me hacía daño pero no podía evitar sentir mal.
-buenos días, bella-me saludó cortésmente Charlie, yo no dudé en sonreírle
-buenos días, padre-él me regaló otra dulce sonrisa
Le preparé el desayuno mientras me comentaba que había habido reportes de ataques de "animal" en pueblos aledaños a Forks pero que los asesinatos eran dos o tres por semana.
-¿animal?-él suspiró
-sí, lo sé bella pero tú no puedes interferir en todo esto-bufé
-es injusto es mi misión…-me cortó
-bella estás de vacaciones-rodé los ojos
-pero…-intentaba protestar pero no me dejó
-está bien no interferiré pero lo voy a contactar-él me fulminó con la mirada
-ese tipo no es de fiar-yo reí
-él es una persona neutral-lo defendí
-no lo pienso así-yo le sonreí
-Jack es un buen chico a pesar del trabajo que tiene que realizar-él rodó los ojos
-bueno como sea, no quiero que intervengas en este asunto-me dijo severamente
-está bien, pero si esto empieza a salirse de las manos…-él negó
-aún así no es tú deber a menos que te den las órdenes-bufé
-aunque no me las den, si ellos vienen a atacar este pueblo no dudaré en protegerlos-él suspiró
-bella…-me alcé de hombros mientras terminaba de desayunar
Estuvimos peleando un poco más por mi necedad de querer interferir y detener a aquellos vampiros pero mi padre me dijo claramente que no podía hacer aquello. Por ahora no iba a interferir a menos que vea que la gente de este pueblo estuviera en peligro.
Cuando estaba dentro de mi auto o "monstruo con ruedas" como solía llamarlo, no pude evitar volver a sentir aquel escalofrío que recorría toda mi columna vertebral.
Una leve baja de temperatura dentro del auto y el caer de una pluma negra sobre mi rodilla me advirtió de la presencia de mi querido amigo Jack. Para muchos eran inconcebible que nosotros dos fuéramos amigos pero él me había salvado mi vida y además había hecho de mí algo que jamás en todos los milenios de la humanidad había ocurrido.
-hola bella-saludó él con aquella voz ronca y que para cualquier humano sonaba sensual pero para mí sonaba de lo más común
-hola Jack-le sonreí
-has sentido…-dejó las palabras en el aire
-sí, hasta acá pude sentir las muertes de aquellos humanos-él rió por lo bajo
-cada vez te haces más perceptible-bufé
-llevo años de práctica-él volvió a reír
-ya veo, eso te vuelve alguien de temer-sonreí
-no lo creo, nadie puede superarte en esto-sentí como él se movía para luego encender la radio
-no funciona-escuché un bufido
-algo de esta chatarra funciona-giré un poco mi rostro mientras lo fulminaba con la mirada
-no critiques este fue un regalo de mi padre-él se alzó de hombros
-bella…-susurró-¿cómo lo llevas?-me alcé de hombros
-como lo llevo manejando los últimos años-escuché otro bufido
-bella, a mí no me puedes engañar-ahora fue mi turno de soltar un bufido
-¿a, sí?-lo reté
-sí, bella no por nada soy tú mejor amigo-quien le podía negar aquello si era cierto
-cállate y ya desaparece porque ya estoy llegando al instituto-él rió
-no sé si me quiera bajar-rió-o si me inscriba al instituto-frené el auto de repente
-¿harías eso?-le pregunté alarmada y él tomó una de mis manos
-lo haría por ti-sonrió dulcemente
-¿en serio?-le pregunté
-claro, ofende que dudes de mí-le regalé una sonrisa
-pero tú trabajo…-él se alzó de hombros
-recuerda que tengo gente trabajando para mí, además de que…-asentí
-además necesito unas vacaciones-reí por lo bajo
-tú diciendo eso-él bufó
-por ahora tengo que dejar arreglado unos asuntos y luego me tendrás estudiando a tú lado-sonreí
-gracias-no dudé en abrazarlo
Nadie podía entender mi amistad con él pero la verdad es que al principio ambos nos odiábamos ya que teníamos trabajos opuestos, él hacía lo que yo intentaba evitar o por lo menos alargar para que no suceda. Pero con el paso de los años nuestros encuentros fueron más frecuentes pero lo que no sabía era si es que era parte de su designio o era por pura mala suerte.
Algo que nadie le podía negar era la belleza sobrenatural que poseía. Tenía unos electrizantes ojos azules y un cabello rebelde pero cuando él quería mantenerlo arreglado, era de un tono entre castaño y negro todo dependía de qué lado le diera el sol.
-llegamos-le dije, él sonrió
-así que esto es el infierno de todo adolescente-reí por lo bajo
-sí, este es su infierno-él sonrió
-quiero conocerlo-suspiré
-no tenías asuntos que arreglar, además no tienes "tus papeles"-hice comillas en el aire
-nah, eso no presenta problema para mí-suspiré en derrota
-no hagas nada que llame la atención-él sonrió angelicalmente
-sí, señora lo prometo-alzó su mano en señal de promesa, no pude evitar reír
Al bajar del auto me sentí completamente incómoda al sentir TODAS las miradas sobre mí pero especialmente sobre Jack quien no dudó en enviar su mejor "sonrisa", nótese el sarcasmo, de "no me miren o los asesino"
-deja de mirarlos así-él se alzó de hombros y tomó mi mano
-no me gusta que me miren-reí por lo bajo
-eres guapo después de todo-él giró su rostro y me regaló su mejor sonrisa de autosuficiencia
-¿en serio?-por su rostro curvaba aquella sexy y sensual sonrisa, que a muchas chicas haría suspirar, pero a mí no me ocurría lo mismo
-eso no funciona conmigo-él se alzó de hombros
-antes no pensabas eso-lo fulminé con la mirada
-siempre he pensado eso-volvió a sonreír
-¿ah, sí?-odiaba que tuviera razón. Sí lo acepto hubo un tiempo en el que él me atraía pero al pasar los años aquella atracción fue disminuyendo porque había llegado a mi vida aquel hombre que me robaba el aliento.
-ok, tienes razón-él sonrió con autosuficiencia
-ves es más fácil aceptar tus errores-lo fulminé con la mirada
-ven te muestro la oficina de inscripción-él asintió
Mientras nos habríamos paso entre aquella multitud no pude evitar sentir unas miradas penetrantes que hicieron que me recorriera un escalofrío por toda la columna vertebral. Jack al sentir mi malestar se giró para observar al mismo lugar donde yo estaba observando justo en estos momentos y les envió su "mejor" mirada.
-patéticos-susurró mientras apretaba mi mano, yo no pude evitar reír a su lado.
Cuando escuchamos algunos gruñidos en aquella dirección, Jack como todo hombre y amigo sobreprotector se detuvo para luego observarlos y sonreírles de aquella manera que hacía que tú sangre se helara.
-ya, ven-intentaba que los dejara
-pero que se creen si son…-le tapé la boca
-olvídalo-él lamió mi mano y yo chillé de sorpresa
-hmmm…-no pude evitar sonrojarme por aquella mirada llena de perversión que me daba
-¡pervertido!-le dije furiosa mientras quitaba la mano que sostenía y caminaba a pasos agigantados
-oh, pero qué cosas dices-dijo con voz fingida mientras caminaba atrás de mí
Pasó a aquella oficina le entregaron algunos papeles que su "representante" necesitaba llenar así como le dijeron los documentos necesarios que necesitaba para poder entrar al instituto.
Luego de aquello dio unas cuantas vueltas más al instituto mientras sacaba su celular y pedía que lo fueran a ver. Una vez que se marchó pude volver a respirar con normalidad, lo que sucede es que me tenía alterada con tantas emociones que provenían de él cada vez que se topaba con alguien ya sea hombre o mujer.
Las clases aquel día pasaron con normalidad exceptuando de que en clase de biología mi compañero de asiento no había asistido a clases cosa que agradecía de todo corazón, porque en serio tener a tú lado alguien que te esté observando de una manera tan intensa y algo tenebrosa no es algo bonito o "romántico" es lo más escalofriante y extraño.
A la hora del almuerzo no dudaron en lloverme las preguntas sobre ¿quién era él?, si iba a estudiar aquí y lo más importante de todos, según el punto de vista de ellas, si era mi novio ¿qué clase de relación teníamos?
Solo les dije lo necesario que se llamaba Jack que pronto iba a venir a estudiar con nosotros y que éramos amigos desde hace mucho tiempo. Y otra pregunta por parte de Jessica, se notaba que estaba chica estaba a falta de atención, si era soltero y les dije un rotundo "no lo sé". No podía contestarles con la verdad porque sinceramente no lo sabía o más bien sí, pero algo complicado y muy extenso de explicar y no tenía la intención ni podía contarles nada al respecto.
Al término de la hora del almuerzo y las clases, volví a sentir aquellas intensas miradas que preferí ignorar y seguir con mi camino. Lo que sí no pude evitar es sentir aquella corriente fría que solo significaba una cosa "alguien más había muerto" y eso era algo que me empezaba a molestar porque aquella corriente se sentía mucho más fría y fuerte que las anteriores y lo que estaba temiendo aquellos malditos seres se estaban acercando a este pueblo.
Los días pasaban en un abrir y cerrar de ojos, cuando me había percatado ya había pasado 1 mes desde que había llegado a este pueblo y mi compañero de banca en clase de biología aún no se aparecía. Jack me había comunicado que iría a clases el día de hoy y que tuvo que dejar arreglado algunos pendientes.
-buenos días-saludó cortésmente mi amigo
-buenos días, Jack-mi padre a pesar de que no le agradaba mucho la idea de que fuera amiga de él, sabía mostrarle respeto
-es hora de irnos-él asintió
-no te ofendas bella, pero no has pensado cambiar de auto-bufé
-fue un presente de mi padre, no pienso cambiarlo-él se alzó de hombros
-ok, no me quejaré-asentí
De camino al instituto me estuvo contando sobre aquellos "asuntos" que lo mantuvieron ocupado durante aquel mes, así como me comentó que había alquilado una pequeña casita cerca de donde yo vivía y que de ahora en adelante iba a venir a mi casa para irnos al instituto.
-¿por qué no mejor te quedas en mi casa?-ofrecí
-esa es una invitación indecente, bella-lo fulminé con la mirada
-olvídalo-le respondí mientras cerraba la puerta de mi auto
-ok, no te pongas así-alzó las manos hacia el cielo
-jum-el rió por mi infantilismo
-que madura-se burló mientras pasaba su brazo alrededor de mi cuello
-en serio, piénsatelo-él meditó unos segundos
-y tú padre-me alcé de hombros
-no creo que tenga problemas con ello-él me sonrió
-y cuando Ariel venga, ¿dónde se va a quedar?-esta vez fui yo la que meditó
-también cabe en la casa-él sonrió
-esperemos a ver qué dice Charlie-asentí
Mientras caminábamos otra vez fuimos el centro de aquellas molestas miradas y yo no pude sentirme menos incómoda, se suponía que estaba en aquel pueblo para estar de "vacaciones" así que por una vez en mi vida quería tener una vida normal.
-odio ser el centro de atención-él rió a mi lado
-es envidia que me tienen al no tener semejante belleza cogida de la mano-sí, ahora caminábamos tomados de la mano
-¿qué clase tienes ahora?-le pregunté mientras sacaba mi libro de biología de mi casillero y él dejaba algunas cosas en el suyo, que extrañamente quedaba al lado derecho del mío
-biología-lo interrogué con la mirada
-¿en serio?-él me regaló una hermosa sonrisa
-por supuesto-suspiré en derrota
Caminamos de nuevo agarrados de la mano a nuestra clase de biología y ¡oh, sorpresa! Mi compañero de asiento había regresado mágicamente, no pude evitar sentir molestia ante eso.
-esta es mi boleta-Jack le entregó la boleta al profesor Banner
Yo le sonreía mientras él fruncía el entrecejo al ver el peculiar apellido de mi querido amigo y él no pudo evitar reír ante aquella broma personal. El profesor luego de haberle firmado la boleta le entregó su libro y le indicó que se sentara alado de Ángela, que misteriosamente se había quedado sin compañero de banca ya que Ben ahora se había cambiado con una chica de larga cabellera rubia y "hueca" como suelen llamarle los humanos.
-hola, soy Edward Cullen-se presentó de repente mi compañero
-Isabella Swan, pero me gusta que me digan bella-no pude evitar dar un leve brinco al escuchar su voz
Ok, he de admitir que el tipo no era feo al contrario tenía una belleza extravagante y casi dolorosa al observarla. Había conocido a muchas personas con una belleza exquisita y sin igual, como es el caso de Jack, pero él es caso aparte.
Nos pusieron a separar las diferentes capas de una cebolla, que clase más aburrida si me lo preguntan, con mi compañero de banca tuvimos una breve charla y tuve que decirle la misma mentira del por qué me había venido a vivir con Charlie y él al igual que todos los humanos de este pueblo creyeron mi historia.
-¿usas lentes de contacto?-le solté de pronto mientras me acompañaba a mi casillero y con cebolla de oro en mano, debido que acabamos primeros la tarea; su cara de confusión fue total, no pude evitar sonreír mentalmente
-no-fue su escueta respuesta, al parecer no entendió que calló en mi juego
-tus ojos el otro día eran de un color negro-él se sobresaltó y sus ojos me observaban sorprendidos
-y ahora son de un color…. Como dorados-terminé de rematarlos
-es porque…son por las luces…fluorescentes…-fue su pobre respuesta, para luego marcharse y no pude evitar sonreír
-no pudiste aguantarte, ¿no es cierto?-me soltó Jack de repente mientras nos dirigíamos a nuestra siguiente clase que compartíamos con una de los Cullen, Alice
-no-le respondí con una sonrisa
-y escuchaste su patética respuesta-él rió a mi lado
-sí, ¿Qué fue eso de las luces…?-nos burlábamos de su respuesta
-a pesar de ser…su respuesta fue muy…tonta…-decía Jack mientras se reía, yo negué divertida
Aquella clase también fue un poco incómoda, estoy completamente segura de que aquella vampira no pudo escuchar nuestra conversación ya que había demasiada gente a nuestro alrededor y susurramos nuestra conversación.
-hoy iré a tú casa a cenar-me soltó de repente
-¿qué…?-me miró a los ojos y no pude evitar dar un leve chillido
Me quedé estática mientras veía aquella escena desarrollarse enfrente de mis ojos, yo siendo "aplastada" por un camioneta y mi sangre siendo esparcida por el pavimento mientras yo "moría" y aquellos vampiros se volvían locos de sed o la siguiente era yo siendo salvada por aquel vampiro de respuesta patética y siendo llevada al hospital. En cualquiera de los dos escenarios ninguno me convenía ya que en ambos mi sangre o era derramada o era expuesta a los ojos humanos y eso era algo que no podía permitir.
-yo conduzco-lo fulminé con la mirada mientras observaba como se dirigía hacia la puerta del conductor
-sabes que, necesito que me acompañes a la biblioteca a recoger unos libros-él rió divertido mientras caminaba hacia el otro lado de mi camioneta y nos alejábamos justo unos segundos antes de ver como aquella camioneta se acerca velozmente para perder el control y chocarse a un costado de mi camioneta
-whao, eso estuvo cerca-exclamó sin ninguna emoción Jack
-Jack…-lo reprendí
Luego nos vimos rodeados de muchos estudiantes mientras nos preguntaban si nos encontrábamos bien para luego llamar a una ambulancia para aquel chico.
-sí, no encontramos bien-fue la respuesta de Jack mientras tomaba mi mano y me halaba lejos de aquellas miradas
-mejor llama a tú padre, porque dudo mucho que ese pedazo de…-lo fulminé con la mirada mientras hablaba
-eso, sirva después de aquello-asentí y llamé a Charlie le expliqué el casi accidente y me dijo que enseguida venía para acá
-ya viene-él asintió y sentimos de nuevo aquellas miradas intensas pero en especial de aquella chica pixie que nos observaba con el ceño fruncido, en seguida saqué la conclusión de que ella era la que veía el futuro
-patéticos-susurró Jack mientras los observaba
-vamos-lo halé hacia el instituto mientras escuchábamos de lejos las sirenas de la ambulancia que se acercaba
Nos sentamos en las escaleras a esperar a mi padre, ya que de repente ya no tenías ganas de ir a la biblioteca, los profesores nos preguntaron si nos encontrábamos bien y que sería bueno que viéramos a un médico, a pesar de que la camioneta ni siquiera nos tocó, pero según dicen por algún daño emocional.
-aburrido…-susurró de nuevo Jack mientras bostezaba
-¡compórtate!-le regañé
-¡qué!-me respondió con voz ofendida
-eres incorregible-él se alzó de hombros mientras observaba a los vampiros que susurraban entre sí para luego echarnos un vistazo
-no tienen nada mejor que hacer que estarnos observando-susurró molesto pero era obvio que podían escucharnos
No le respondí y empecé a jugar con un mechón de mi cabello, pasado los 10 minutos llegó mi padre y junto con los paramédicos nos insistieron que viéramos a un médico. Resignados tuvimos que ir al hospital.
-¡yupi, un hospital!-dijo con sarcasmo Jack, comentario al cual no dudé en darle un zape
Cuando arribamos al hospital nos hicieron pasar a una sala donde habían varias camas y me pude percatar de que en una de ellas se hallaba el muchacho del accidente que se empezaba a disculpar y yo solo le sonreía.
-en serio esto es necesario, ya les dijimos que estuvimos lejos del accidente-discutió por enésima vez mi amigo
-sí, uno nunca sabe-susurró una enfermera y él tuvo que suspirar en derrota
Unos minutos más tarde por aquella sala atravesaba un ser sobrenatural-¡otro vampiro! Pensé-mientras se dirigía hacia nosotros y Jack lo fulminaba con la mirada. A él jamás le han agradado los vampiros en especial los de esta especie.
-¿Isabella Swan…?-preguntó él
-solo bella-él observó el historial médico y luego hizo un chequeo mínimo
-no parecen tener nada-dijo, al instante Jack bufó
-eso es lo que les venimos diciendo, no estuvimos en el accidente-mi padre lo fulminó con la mirada
-pero estuvieron centímetros del mismo-rodé los ojos
-ya podemos irnos, no me gustan los hospitales-Jack tomó mi mano entre las suyas y les dio un leve apretón
-tranquila pequeña ya nos vamos-me sonrió dulcemente
Algo que jamás verías en el rostro de Jack es una sonrisa ya que él es una persona fría, distante y sin sentimientos que no le importa el sufrimiento de la humanidad al contrario le daba igual. Al pasar de los años en el que nos fuimos conociendo él poco a poco fue rompiendo esa máscara de insensibilidad pero solo lo hacía cuando yo estaba a su lado, le daba igual si el mundo se estuviera destruyendo y sufriendo en agonía, para él nada era importante exceptuando yo. Suena algo presuntuoso pero esa la realidad.
-ya me puedo llevar a los muchachos a casa-sonreí ante lo que dijo "muchachos"
Como mencioné Charlie no le agradaba para nada Jack pero algo debía de reconocerle era que él siempre estaba a mi lado intentado hacerme sentir mejor y siempre estaba para protegerme.
-sí, solo deja que descansen-mi padre asintió
Mi padre firmó nuestros papeles, Charlie había sido nombrado "tutor" de Jack según lo que me comentó él mismo, y nos dirigimos a la salida pero cuando íbamos saliendo vimos a la rubia y al de patética mentira hablando con el doctor. Cuando se percataron de nuestra presencia callaron, Jack solo los ignoró.
-ah, muero de hambre-Jack se sobó el estómago
-iremos a comer algo-le sugerí yo y mi padre asintió
-yo tengo que regresar al trabajo-miró a Jack-muchacho cuídala-él asintió
-padre podemos conversar unos minutos-Charlie asintió, no me importaba que los vampiros seguían observándonos
-y este es el momento incómodo donde el muchacho apuesto tiene su retirada-reí ante su comentario
-adelántate-él asintió
-dime de qué quieres hablar-como siempre directo al grano
-lo que sucede es que Jack se está quedando solo y…-él alzó una ceja sabiendo por dónde iba el asunto
-bella…-le hice la mejor cara de perrito a medio morir
-está bien…-suspiró en derrota
-gracias, papi-chillé emocionada mientras lo abrazaba
-pero cuando llegue Ariel, ¿qué vamos a hacer?-yo le sonreí
-ahí veremos donde lo ubicamos-él suspiró
-ven vamos a comer-asentí emocionada
El viaje de ida a un restaurante cercano fue muy tranquilo, exceptuando una que otra broma por parte de Jack acerca de los vampiros o del clima "perfecto" del pueblo.
Al caer la noche, Charlie había arreglado algo el cuarto de huéspedes que teníamos en casa. Sí había un cuarto extra en mi casa pero este era usado de bodega por mi padre.
-buenas noches-me despedí de ambos hombres que veían entretenidos aquel partido sin sentido para mí
Aquella noche fue un sueño lleno de pesadillas en donde el chico de respuesta patética era el monstruo sediento por mi sangre y a él se le sumaba toda su familia vegetariana.
A la mañana siguiente le comenté mi "lindo" sueño, nótese el sarcasmo, a Jack quien moría de risa por aquel sueño mientras yo lo fulminaba con la mirada.
Cuando llegamos al instituto fuimos de nuevo el centro de atención, exceptuando que esta vez se debía al auto del que bajábamos. Sí, Jack había pedido a comidamente que le trajeran un auto. Lo quería matar solo hasta ayer tenía un auto de los años, no sé, para que llegue al instituto en auto clásico. El auto era un shelby cobra negro gt 500.
-esto es saber llegar con estilo-bufé
-prefiero mi auto-él sonrió
-ya no te quejes-me decía mientras tomaba mi mano
Las clases pasaron con normalidad aquel día exceptuando a la hora de biología cuando nos dieron la gran "noticia" que haríamos unas pruebas de sangre, con nuestra propia sangre, yo no sabía qué hacer así que recurrí al único engaño posible fingir un desmayo.
-no le gusta el olor de la sangre-fue la excusa de Jack mientras me sacaba del laboratorio
-gracias-le susurré una vez que nos habíamos alejado del lugar
-hay que llevarte a enfermería para cubrir todo-asentí
Fuimos a enfermería y me dieron un algodón con alcohol y Jack le dijo que solo necesitaba salir al patio a tomar aire para que se me pasara el mareo. Nos sentamos en las bancas del patio.
-¿qué hacemos ahora?-él sonrió para luego desviar la mirada
-me tengo que ir-susurró, no pude evitar suspirar
-llegarás para la cena-asintió mientras depositaba un casto beso en mi coronilla
-te paso a recoger-asentí mientras lo veía alejarse
Me quedé en aquel inmenso patio observando las ramas de los árboles moverse, inhalaba para dejar que el aire se cole por todo mi cuerpo relajando cada músculo.
-veo que a ti tampoco te gusta el olor de la sangre-dijo una suave voz a mi espalda, di un leve respingo
-no-fue mi única respuesta mientras seguía observando el panorama
-y tú amigo-su voz sonó algo molesta
-tuvo que irse-me alcé de hombros restándole importancia
-veo que son muy apegados-asentí mientras sonreía
-él es alguien muy especial para mí-en estos momentos era mi soporte
-ya te sientes un poco mejor-decía mientras se sentaba a mi lado
-algo-le respondía mientras giraba mi rostro y lo observaba
Nos quedamos mirando el uno al otro unos segundos, como queriendo leer el alma del otro. Cuando me empezaba a sentir algo incómoda por aquella pesada mirada, no dudé en desviarla.
-fue un milagro que nada les sucediera ayer-asentí
-sí, no era nuestro turno de morir-sentí como él se tensaba a mi lado
-morir…-lo escuché susurrar
Luego de unos minutos empezamos a entablar una amena conversa, no me pregunten cómo, porque ni yo misma lo sé. Hablamos de distintos temas sobre nuestros gustos, disgustos, nuestra vida y lo que anhelamos en un futuro.
-no lo sé, jamás me he detenido a pensar sobre ello-le respondí siendo sincera ya que con mi trabajo no podía pensar en nada de eso. Un día puedo estar aquí riendo y disfrutando y al día siguiente puedo estar rodeada de muerte y sangre.
-no has pensado en tus estudios en la universidad, casarte algún día-no pude evitar sentir aquel dolor en mi pecho
¿Casarme? Había dicho, claro que lo había considerado muchas veces pero luego de perder a dos de los hombres que más has amado sobre la faz de la tierra y que él último haya muerto por tú culpa, todo sueño de matrimonio se había desvanecido.
-no lo sé, quizás muera mañana, uno no tiene comprada la vida-sonreí mirando al cielo-yo intento vivir el día a día como si fuera el último porque no me quiero arrepentir de no haber hecho ciertas cosas porque no tuve tiempo suficiente-él asintió
Nuestra charla se extendió un poco más hasta casi la hora del almuerzo. Nos fuimos juntos a la cafetería y de nuevo fui el centro de atención, no solo de todos los adolescentes sino también de su familia.
-creo que no le agrado a tú familia-le dije medio en broma y medio en serio
-no lo creo-fue su respuesta mientras nos dirigíamos a retirar nuestra comida
-almuerza con nosotros-fue la inesperada invitación de la pixie
-claro-le sonreí tímidamente mientras era halaba hacia la mesa
-miren les presento a Isabella Swan-Alice me trataba con tanta familiaridad como si nos conociéramos de toda la vida
-solo bella-les sonreí
-estos son Alice-Edward me presentó a la pixie ya que yo solo la conocía pero ella no a mí
-Jasper Hale-señalando a un chico apuesto, con mirada extraña y adolorida, cabello castaño y ojos dorados
-Rosalie Hale-señalándome a una rubia despampanante, mirada desafiante y arrogante y ojos dorados
-Emmett Cullen-él era un muchacho sumamente musculoso, cabello negro, mirada traviesa y ojos dorados
Asentí a cada uno y les regalé mi mejor sonrisa, mientras me sentaba a lado de Edward y un tenso silencio se formaba en aquella mesa. Que solo era roto por el masticar de mi manzana.
-y bien bella, ¿ya te has adaptado al instituto?-preguntó la pixie
-sí, aquí es un lugar muy agradable-la misma frase que repetía siempre que me mudaba
-y tú amigo-la voz de ella también sonaba algo molesta cuando se refería a Jack
-Jack-sonreí-él también aunque no le gusta mucho la idea de estudiar-volví a sonreír. Yo sabía perfectamente que odiaba estar rodeado de tantos adolescentes llenos de hormonas, él prefería la soledad. Esto todo lo hacía era por mí.
-sí, nos hemos percatado-susurró el de cara adolorida
-pero y sus padres-preguntó la pixie de nuevo
-oh, ellos viajan mucho-no pude evitar sonreír ante aquella mentira-y como mi padre conoce a sus padres, ellos le dieron la tutoría de Jack a mi padre así como lo dejaron a su cuidado-
El resto del almuerzo pasó en un incómodo silencio. A veces los veía picar su comida-por lo menos intenten parecer más humanos-pensaba mientras engullía mi sándwich. De repente el sonar de mi celular rompió el silencio.
-disculpen-decía mientras tomaba mi celular
-hola bella-saludaba alegremente Ariel
-hola Ariel-sonreía-¿cómo has estado?-escuché una risita
-mejor que tú, sí-eso me confundió un poco
-¿por qué dices eso?-otra risita-
-sé que Jack Ripper-reí ante el apellido que había escogido mi amigo-está en tú casa-
-¿y?-le pregunté
-oh, ya sabes él no es alguien que pueda estar tranquilo por mucho tiempo-en eso tenía razón
-bueno tienes razón, pero hasta ahora se ha mantenido al margen-escuché una risita
-por ¿cuánto tiempo será eso?-suspiré
-el suficiente-le respondí enviándole mi indirecta
-ya veo-suspiró-por lo menos te está haciendo compañía-su voz sonaba preocupada
-ajá-fue mi escueta respuesta, del otro lado de la línea escuchaba un bufido
-Isabella…-sonaba su voz de "autoridad" pero sabía que conmigo no funcionaba no por nada era más "vieja" que él
-no uses esa voz de autoridad conmigo, jovencito-lo regañé y pude escuchar su suave risa
-sonaste como a abuelita-reí con él
-tonto-reí, él sabía cómo alegrarme el día
-espero que se sepa comportar o sino…-rodé los ojos
-o sino nada-le regañé-además no tienes nada que reclamar no estás aquí-le acusé
-bella…-bufé
-nada de "bella"-enfaticé mi nombre intentando imitarlo
-no me piensas decir absolutamente nada-su risita habitual resonó en mi oído
-no-bufé molesta
-¿por qué?-ya me estaba empezando a preocupar él siempre me contaba sus misiones
-no puedo-bufé molesta
-¿por qué no puedes?-le pregunté
-porque no-ok sus respuestas me estaban empezando a poner de los nervios
-¡awww!-exclamé molesta
-lo siento princesa pero por ahora no puedo decirte nada-sonreí ante el "por ahora"
-ya veo-suspiré-como sea ¿cuándo te veo?-escuché un suspiro
-creo que esto me va a tomar mucho tiempo-fruncí el entrecejo
-explica el "mucho"-enfaticé lo último
-bella, no sé cuando acabe lo que tengo que hacer-rodé los ojos
-está bien, no preguntaré más-sonreí
-y ¿qué tal las clases?-pensaba que contestarle mientras sentía aquellas miradas sobre mí
-bien, nada bueno que mencionar-le contesté sincera
-supe que estuviste involucrada en un accidente-su voz sonaba con tono de acusación
-nada me sucedió-escuché un suspiro del otro lado
-Jack estaba a tú lado-eso sonó más como afirmación que como pregunta
-ya sabes él es mi amuleto de la buena suerte-una risita sarcástica se escuchó
-aja-rodé los ojos
-y que tal los chicos-en serio me estaba preguntando eso
-nada en especial-le contesté sincera
-¿en serio?-ya veo que se mantenía informado
-no, nada-intentaba que dejara de hablar
-mentirosa-me acusó
-como sea, estás interrumpiendo mi hora del almuerzo-sonreí
-bueno, ya en la noche hablamos-suspiré
-esperaré tú llamada-
-ok-y colgamos
Mi mente divagó unos breves minutos mientras intentaba pensar qué podía estarle llevando tanto tiempo. También el por qué no me quiso contar nada de su misión, jamás hemos tenido secretos entre nosotros y esto me estaba empezando a dar mala espina.
-¿ocurre algo, bella?-la voz cantarina de Alice me atrajo hacia la realidad
-no nada-le sonreí
El resto del almuerzo se desarrolló con algunas preguntas que Alice me hacía acerca de mi vida, actividades y mi pasado. Le conté las mismas cosas que le había dicho a su hermano. Podía notar al chico de mirada adolorida que ponía todo su esfuerzo para no saltarse sobre mí y drenarme-¡pobre iluso!-era lo que pensé mientras lo veía contenerse.
El olor de mi sangre era como un afrodisiaco para los vampiros ya que les deba poder pero había un alto precio que pagar y eso era mi muerte ya que si un vampiro prueba una sola gota de mi sangre, ese vampiro va a querer más y por ende no va a poder parar.
Las clases siguientes se fueron volando. Aprendí que Alice era una compradora compulsiva por las compras, Rosalie era una persona arrogante que solo le importaba a sí misma y su belleza. Emmett era un niño grande atrapado en el cuerpo de un adolescente, era muy divertido y amistoso. Jasper era alguien serio y sin mucho que decir o eso era lo que me dio a entender. Edward era alguien interesante con el que podría hablar de cualquier tema y jamás aburrirme.
-veo que has hecho nuevos amigos-me molestó Jack mientras me alejaba de los Cullen
-tonto-fue lo que respondí mientras me subía a su auto
Los meses volvieron a pasar y mi relación con los Cullen fue creciendo, así como mi atracción hacia el vampiro llamado Edward Cullen y eso era algo que no me podía permitir.
-te gusta-me acusó Jack
-no-le respondí de inmediato mientras giraba mi rostro
-mírame y respóndame mirándome a los ojos-no quería mirarlo porque si lo hacía descubriría que estoy mintiendo
-no me gusta-le decía mientras tomaba la perilla e intentar bajar del auto pero su mano me detuvo
-bella…-usó aquella voz acusatoria, suspiré y giré para mirarlo
-sí, me gusta-suspiré frustrada-contento-le decía mientras bajaba del auto y escuchaba una pequeña risita proveniente de él
-sí, no sé porque intentas engañarme si te conozco mejor que tú misma-lo fulminé con la mirada
El sonido de mi celular me distrajo de no decirle una que otra verdad. Cuando leí la pantalla de mi celular no pude evitar sonreír.
-otro mensaje de Jacob-asentí
-no me agrada ese tipo-reí en voz baja
-nadie te agrada-fue mi respuesta
-solo tú-suspiré mientras le respondía
Estos últimos meses mi amistad con Jacob se había estado reafirmando, aunque tenía la leve sospecha de que yo le gustaba. A pesar de eso me llevaba bien con él aunque a Jack no le agradara eso.
-tienes amistades desagradables-dijo cuando íbamos pasando alado de los Cullen y yo les sonreía
-Jack…-él se detuvo y tomó mi mano entre las suyas
Me miró por unos segundos y no pude evitar dar un leve brinquillo de susto y sorpresa. Él me observaba preocupado y yo no sabía que decirle o responderle.
-tranquilo-fue mi respuesta y él me fulminó con la mirada mientras me alaba a su lado
-no lo voy a estar-me respondió con aquel tono carente de emociones que me recordaba su "yo pasado"
-Jack…-intenté usar mi mejor voz conciliador pero no funcionó porque ni siquiera me miró
-no dejaré que nadie te lastime-fue su respuesta mientras nos dirigíamos a nuestros casilleros
Las clases dieron su comienzo mientras yo intentaba tranquilizar a Jack pero nada funcionaba. La hora de biología solo podía empeorar las cosas y todas las clases que compartía con Edward.
-ven, vamos a almorzar afuera-me dijo de sopetón mientras me alejaba de Edward
Tomamos nuestras bandejas de comido y nos dirigimos al patio. Hoy era de esos días raros donde solo estaba nublado y no caía ni una sola gota de agua.
-Jack…-lo llamé pero él solo se concentraba en su comida
-no me hables…-suspiré, sabía que estaba molesto pero no pensé que fuera para tanto
-Jack…-volví a llamarlo pero él solo me observó por unos segundos y aquellos hermosos ojos azules se transformaron en unos negros como el carbón y él me desvió la mirada. No dudé en tomar su mano entre las mías y darles un leve apretón.
-no dejaré que nadie te lastime-volvió a repetir
Cualquiera pensaría que estaba siendo paranoico pero si algo me llegase a suceder, Jack se volvería a perder en aquellos túneles de obscuridad, dolor y miseria. Él estaba acostumbrado a vivir de aquella manera pero hubo un tiempo en el que muchas veces soñó que alguien lo sacaba de ese sitio pero al ser él quien es y tener el trabajo que tenía, nadie se iba a preocupar por él. Cuando nos conocimos es verdad que nos odiábamos pero él me decía que yo era la única que no lo miraba de manera despectiva bueno yo y él.
-no te dejaré-él me observó unos minutos y habiendo recuperado su tono de ojos normal y sonriéndome
-gracias-asentí
Estuvimos charlando de cosas sin sentido, era solo para alejar aquel mal sabor de boca. También le comenté que estaba preocupada por Ariel ya que casi no tenía noticias de él pero Jack me dijo que no me preocupara que él se sabía cuidar solito.
Cuando regresamos del almuerzo Edward intentó acercárseme pero negué con la cabeza y seguí mi camino tomada de la mano de Jack, me dolió la cara de decepción del vampiro pero por ahora mi prioridad era la estabilidad emocional de mi amigo.
Algunos días más volvieron a pasar y recibí algunas invitaciones a un baile que se iba a dar en el instituto, rechacé todas y cada una de las invitaciones ya que no me interesaba ir a esos tipos de eventos pero una idea vaga cruzó mi mente-"si Edward me invitara quizás asistiría"-pero luego desechaba aquella idea.
-bella quisieras ir con nosotros a comprar los vestidos-preguntó Ángela
-claro-le sonreí
Aquel día estaba soleado, por eso nos encontrábamos en el patio para recibir algo de los rayos UB en nuestra piel.
Ángela era una chica muy dulce, tímida y confiable. Era la única de todos los humanos en los que podía decir "es una amiga". No sentía sentimientos negativos en ella al contrario, sentía buenos sentimientos. Además de eso sentía una gran poder atrapado dentro de su ser y que demandaba con ser usado y puesto a prueba. Ya le había comentado esto a Jack, quien extrañamente se llevaba bien con Ángela para molestia de Ben que era el chico que estaba interesado en aquella adolescente, él me dijo que también podía sentir aquel poder pero no sabía cómo hacerlo explotar sin mencionarle sobre el mundo sobrenatural. Él al igual que yo no queríamos que ella se viera involucrada en este caótico mundo en el que nosotros estábamos metidos.
Tenían pensado hablar con ella, si llegase a ocurrir algo en el que necesitasen su ayuda, y decirle qué era lo ella era en realidad y cómo ellos podían ayudarla.
La hora del almuerzo había acabado, los Cullen no se aparecieron aquel día lo que era lógico, y se dirigió al resto de sus clases. Le comentó a Jack que ese día iría con las chicas y él la miró de soslayo.
-tranquilo, no me va a suceder nada-él suspiró y asintió
