Buenas días/tardes/noches.
Aquí en México son noches del día jueves 30 de Octubre, siendo las 11:32 pm cumplí mi meta de subir este capitulo durante la temporada *aplausos para la lenta de Beato*
No hay mucho que decir, tarde algo de tiempo en actualizar por el simple hecho de que mi PC estaba fallando, soy ciega por naturaleza, así que intentar escribir o leer en la computadora era exhausto incluso con lentes.
Pasando a otra noticia, también tuve un accidente y obtuve un hermoso y doloroso moretón del tamaño de un puño en mi pierna, soy toda una patosa cuando menos lo espero. ¡Puff!
Gracias por los review's, ustedes son un amor :'D
Nos leemos abajo
DISCLAMER: Vocaloid no me pertenece, es propiedad de su propietario(?), yo solo juego con mis adorados Kagamine. La historia es mía, o algo así.
La elección
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III
Lobo disfrazado de oveja
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&.
Las lagrimas descendían raudamente por sus mejillas a la vez que enterraba el rostro en la almohada, cerró fuertemente los ojos aumentando el flujo salado mientras se forzaba a olvidar lo sucedido minutos atrás.
Estúpido
Imbécil
Zoquete
Idiota
Idóseo
Maldito
Bastardo
Parcino
Esas eran todas las palabras que se le venían a la cabeza para definir a Len Kagamine, el chico más horrible que había conocido en toda su vida.
Tan pronto hubo puesto un pie en su casa había corrido escaleras arriba a su habitación, ni siquiera se tomó la molestia de saludar a Teto cuando ella fue a recibirle y mucho menos cuando la llamó preocupada para saber que le pasaba. No deseaba que sus lágrimas fueran vistas, o de lo contrario su pelirroja dama se preocuparía. Entro hecha una tormenta a su habitación, pero en lugar de dejar un caos a su paso ella era la que estaba hecha un caos. Echó el pestillo a la puerta y arrojo el bolso a algún punto olvidado de la habitación antes de lanzarse de lleno a la cama, donde había tomado el primer cojín disponible y enterró el rostro para soltar un grito ahogado entre tanta suavidad. La ira y la frustración la consumían hasta el punto de querer golpear cosas, o mejor dicho, a un rubio de pacotilla que se creía con el derecho de tratarla como se le diera la gana ¡Es que simplemente no lo comprendía! ¿Qué rayos les sucedía a los chicos Kagamine? Primero Rinto la intentaba besar sin siquiera haber entablado una charla o dedicarle un simple Hola, ¿Cómo has estado?; el chico era directo, al contacto inmediato se había abalanzado sobre ella, literalmente. Y luego, luego estaba Len, quien no le prestó el más mínimo interés en todo el día para después llamarla cobarde y tratarla como basura.
—Bakamines —gruño enojada.
Estrujo el cojín que sostenía y lo lanzó con fuerza hacía el frente, donde se perdió de vista al caer por el borde de la cama. Estaba dispuesta a tomar otro y hacer lo mismo cuando su teléfono sonó con el tono de mensaje. No estaba de humor para hablar con nadie, así que decidió ignorar la música y el sonido de vibración del aparato, pero no aguando demasiado como se había dicho, el sonido la frustraba. De mala gana se dirigió al bolso y buscó el móvil entre los bolsillos. La leyenda de «Mensaje nuevo» iluminaba la pantalla. Se dejo caer de sentón sobre el suelo y tecleo algunas veces para acceder al contenido.
To: GirlonOrange +566607XXXX
Lo siento Rin, la llanta del auto se ha desinflado y no he podido llegar al colegio a buscarte, parece que tardaré una hora más en el taller. Te compensaré, lo prometo. Recuerda que en unos días tienes otra sesión de fotos y una entrevista ¡No hagas planes!
XOXO Sonika.
4:45 PM, 21 oct.
Bufó exasperada. Eso ya lo sabía, le basto con quedarse esperando como hongo para darse cuenta que ya no pasaría por ella, si tan solo…
¡Arrg!
Suspiro derrotada.
Sonika no tenía la culpa de lo ocurrido, era la suya propia por creer que tal vez Len no era tan malo, es decir, bastaba con mirar a Lenka, ella era todo un amor, sus hermanos por otra parte… Mejor ni hablar.
Tres golpecitos sonaron del otro lado de la puerta llamando su atención
—Rin, tú padre ya llego —avisó Teto
Su voz suena preocupada —pensó sintiéndose mal consigo misma.
—Enseguida voy —grito de regreso poniéndose de pie.
Pasó sus manos por su rostro retirando las últimas lágrimas y se dirigió al baño para lavarse la cara. Al menos así su apariencia dejaba de ser tan lamentable, ese imbécil no merecía sus lagrimas y sus pensamientos ¡Len Kagamine no tendría nada de ella, nada!
Bajo las escaleras de dos en dos y corrió al despacho de su padre, en donde lo encontró de espaldas bastante concentrado en la lectura de unos documentos, tanto así que no notó sus pasos y su sigilo. Rin sonrió lo mejor que pudo y como era costumbre se lanzó a abrazarlo fuertemente antes de soltar un simple y cálido:
—Bienvenido a casa papá
El hombre se sorprendió un poco al sentir el peso extra en su espalda, pero la mueca desapareció rápidamente reemplazada por una sonrisa no tan radiante como la de su hija, giro entre los brazos de Rin y le devolvió el abrazo igual de cálido y amoroso
—Riliane —llamó al notar que ella no lo soltaba, usualmente rompía el abrazo en cuestión de segundos para preguntar animadamente acerca de su día, pero esta vez ella permaneció inmóvil y silenciosa — ¿Sucede algo? —inquirió preocupado
Rin negó suavemente con la cabeza sin apartar el rostro del pecho de su progenitor
—No, todo está bien —respondió apretando más el abrazo
—o—
Entre el gentío matinal en los pasillos y las voces que se alzaban por sobre sus cabezas Gumi y Kuroneko se hacían camino hacía el aula de la primera, la pareja iba tomada de la mano —como usualmente lo hacían ya sea dentro o fuera del colegio— a la vez que hablaban amenamente. Generalmente mantenían su relación en términos tranquilos en la escuela y con sus amigos, a nadie le gustaría que se estuvieran dando sus arrumacos tan abiertamente, sería incomodo para ellos y para los demás.
Estaban tranquilamente hablando acerca de las actividades de Gumi cuando un vendaval de cabellos turquesas paso a su lado empujando y pisando a todo aquel que se metiera en su camino, para su desgracia ellos conocían lo que significaba aquello.
—La princesita esta en el edificio —comentó el de ojos rojos formando una sonrisa burlesca al ver desaparecer al par Hatsune por las escaleras.
Gumi negó conteniendo una sonrisilla traviesa, a Kuroneko le hacía gracia fastidiar a su amiga con ese sobrenombre desde que la habían coronado como princesa para un concurso de belleza. Tan pronto llegaron a su destino escucharon algunos chillidos y gritos pertenecientes a Miku, quien reprendía a Kaito y a su primo mientras Rin era sometida por un fuerte abrazo de oso de Kaito, quien parecía renuente a soltarla. La Dankworth por otro lado aun no parecía enterarse de que estaba siendo tratada una vez más como la muñeca viviente de sus amigos.
—Nos vemos en el receso —aviso Kuroneko dándole un ligero beso en los labios antes de que sus amigos salieran despedidos como cohetes del aula a la vez que la voz de Miku retumbaba entre las cuatro paredes
—¡Y no regresen! —Chilló desde el marco de la puerta a la vez que elevaba el puño en amenaza, Kaito se volteo por un segundo y le saco la lengua descaradamente ganándose un bufido de ella —¡Argg!
La mayoría de sus compañeros de clase ignoraron la cotidiana discusión, después de todo era normal encontrar a Miku gritándoles a ese par, en especial tan temprano en la mañana. La Hatsune se encamino a su sitio dando grandes y fuertes pisotones, de su boca salían varias palabras atropelladas y tan bajo que apenas se le entendían las quejas e insultos. Gumi la imito, pero a diferencia de su amiga ella estaba de buen humor.
—Buenos días Miku, Rin —saludó dejando su bolso sobre el pupitre
La primera gruño algo así como «Buenas», pero Rin no dijo absolutamente nada, cosa que le preocupo, ella generalmente devolvía la palabra. Dirigió su mirada verdosa sobre la rubia, lucía ensimismada. Por otra parte la Dankworth apenas y estaba consciente de que las clases estaban a punto de comenzar, estaba tan perdida que apenas notó la voz suave y dulce de Lenka a su lado
—Buenos días Riliane
Rin levanto la vista lentamente para encontrarse con la sonrisa cálida de la otra rubia que tomaba asiento, su mirada se deslizo hacía el ultimo asiento de la fila de a lado encontrándose con otro par de ojos zafiros que le devolvieron la mirada, su estomago dio un tirón y el malestar volvió como el día anterior cuando él le sonrió como si no hubiera roto un plato
—Buenos días —dijo a Lenka aun con la mirada clavada en su hermano, si las miradas mataran Len ya tendría tres decenas de cuchillos clavados por todo su cuerpo.
Mentalmente lo insultó un sin número de veces, incluso se mordió la lengua para no gritarle. Len pareció notarlo, tanto así que le dedico una sonrisa hipócrita que ella deseo borrarle con una bofetada.
Indignada y completamente resentida volvió la mirada hacía el frente y se prometió no volver a mirarlo por el resto del día.
—o—
De alguna forma sabía que eso era su culpa.
Su máxima y completa culpa. Nunca en su vida se había arrepentido de ayudar a alguien como en ese momento, tanto así que unas colosales ganas de golpear su cabeza contra el muro más cercano la dominaban, y por supuesto lo haría si no fuera porque Miku había enganchado su brazo con el suyo, ambas caminando en dirección a la cafetería.
Pisándoles los talones Lenka caminaba junto a su hermano y Kaito, los dos chicos charlando acerca de un videojuego que parecía tener al Shion y al Hatsune de cabeza.
Nuevamente los Kagamine se habían unido a su mesa, cosa que no desagrado a los demás cuando Mikuo los invito. Al parecer la química entre esos tres había ido de maravilla y sus amigas aceptaban de buen agrado a la dulce Lenka. Todo sería perfecto si él imbécil de Len no hubiera estropeado su posible amistad con lo del beso. Rin hizo una mueca, tener que compartir mesa con el zopenco de Kagamine nunca estuvo en sus planes, no cuando lo único que deseaba era verlo tres metros bajo tierra.
—¿Qué pasa? —inquirió Miku percatándose del humor de su amiga.
Rin no era una persona huraña, o al menos no hasta que la provocaran. Ella era como un gatito, podía ser lindo y tranquilo cuando se le cuidaba y la trataban pacíficamente, pero cuando la picaban y se metían con ella sacaba sus garras. La rubia lo meditó un momento, si informaba a Miku estaba segura de que no pararía hasta que el chico lamiera sus pies en disculpa, pero eso sin duda causaría en Lenka un profundo pesar, ella era delicada y tal vez eso la entristecería, además disfrutaba de su presencia.
—No es nada, me siento algo cansada —mintió tomando asiento junto a Mikuo, quien había dado algunos golpecitos a su lado al verla
Miku la miro algo dudosa, pero decidió no indagar más. Darle espacio a Rin era lo mejor, cuando ella tuviera ganas de hablar iría en su búsqueda.
La distribución de la mesa fue similar a la vez anterior. Len quedo justo frente a Rin, quien obvio ese detalle y se concentro en su bento como si fuera lo único interesante en el mundo. Mikuo de vez en cuando picaba su almuerzo provocando que la chica le mirara amenazante.
—Quedarás gorda si sigues comiendo todo lo que te da Teto —comentó tomando con su tenedor un rollo de tortilla de huevo
Rin frunció el ceño, ante semejante comentario. ¡Ella no estaba ni quedaría gorda!
—El único que engordara aquí serás tú —respondió alejando su caja de almuerzo del alcance del Hatsune —, mira que comer tu ración y robar parte de la mía trae sus consecuencias —su mano se deslizó rápida hacía en abdomen de Mikuo y pellizco la masa de piel que se formaba allí.
—¡Ey! Suelta
Mikuo tomó la delgada mano de la rubia entre la suya y la llevo directamente a sus labios, su lengua rosada lamio su dorso de forma lenta y pausada causando un estremecimiento en ella, intento soltarse, pero Mikuo la tenia bien sujeta y no la dejaría escapar tan fácilmente. Dio un tirón suave haciendo que Rin se inclinara hacía él y la acerco hasta tomar su rostro y estirar sus mejillas de forma dolorosa. Ella gimió de dolor
—M-Mikuo —balbuceó tratando de alejar las manos masculinas de su rostro —D-du-ele~
Hatsune sonrió perversamente y apretó un poco más la presión sobre la piel de Rin, quien volvió a gemir de dolor, sus manos sobre las de él en un intento de alejarlo.
—¿No son una pareja adorable? —habló Gumi sonriendo tal cual gato Cheshire ganando la atención de los aludidos. Todos en la mesa los observaban burlones a excepción de dos pares de ojos zafiros.
Lenka sonrió amable una vez que el estupor se fue, pero Len no fue tan benévolo.
—No sabía que estaban saliendo —comentó ladeando su rostro ligeramente a la vez que los observaba con ternura y regocijo —, felicidades
Las risas y carcajadas no se hicieron esperar, incluso Miku reía descontroladamente, sus manos cubriendo su boca a la vez que se apoyaba sobre Kaito, quien estaba abrazando su estomago y doblado sobre sí mismo. Mikuo y Rin se miraron por un segundo, las muecas de repulsión no tardaron en aparecer y se separaron como si la sola idea de estar juntos fuera una aberración.
—¿Yo con él? Ni de broma —exclamó ella señalándolo con un dedo a la vez que negaba fervientemente.
Mikuo la miro de mala manera y acerco su boca al dedo acusador dispuesto a morderla, ella lo agito suavemente de arriba a abajo y de un lado al otro distrayéndolo, cuando menos lo espero le pico la nariz con un leve empujón.
—Por si no lo sabías muchas chicas estarían felices de salir conmigo —replicó ofendido.
—En tus sueños —Miku le miro burlona, apenas había podido dejar de reír para escuchar tan agradable chiste.
El Hatsune rodó los ojos, ellas se lo perdían, aunque realmente ni loco saldría con su prima ni con Rin, eso era algo similar al masoquismo, no, él no era un M; La rubia Kagamine pestañeo algo confundida ¿Se había perdido de algo?
—¿No están saliendo?
—Claro que no —respondió automáticamente Rin picando de su bento —, no creas todo lo que sale de su boca —señalo a Gumi con un tomatito ensartado en su tenedor, Kamui le sacó la lengua a Rin y le guiño el ojo a Lenka en complicidad.
Dankworth se llevo la bolita roja a su boca y estuvo a punto de escupirla cuando sintió como algo se instalaba entre sus piernas por debajo de la mesa, justo en el borde de su asiento. Disimuladamente bajo la vista y se encontró con la punta de un zapato, sus dientes se apretaron de forma rabiosa y su mirada se elevo un poco hasta dar con el torso del chico frente a ella, pero sin llegar a mirarlo al rostro. Len
Ese estúpido…
—Pero parecen tan cercanos —continuó Lenka suspirando, su codo apoyado sobre la mesa sosteniéndole el rostro —, realmente estaba feliz de escuchar que estabas saliendo con alguien
Rin la volteó a ver con un extraño calor en su pecho ante el comentario, ganas no le faltaban de abrazarla y de golpear al imbécil de su hermano.
—Sí bueno, antes de que llegaran estaba saliendo con alguien —murmuró ensimismada en sus recuerdos, tanto así que olvido el pie invasor, hasta que este se movió entre sus muslos dejándola tiesa en su sitio. En ningún momento había mirado a Len y no lo haría —, pero eso ya paso.
—Rin y yo somos como hermanos —Mikuo intervino al notar que Kagamine preguntaría por el susodicho —, pensar en ella más allá de eso es perturbador —admitió demostrando lo dicho en su mirada horrorizada
Dankworth bajo sus manos a su regazo y pendiente de que Mikuo no notara lo que estaba sucediendo por debajo de la mesa tomo el zapato y lo estrujo tan fuerte como pudo. Este se agito y empujo hacía adelante enterrándose más entre sus piernas, Rin ahogo un chillido y lo detuvo con todas su fuerzas, sentía el calor deslizarse por entre sus mejillas producto de la vergüenza y la ira.
El muy desgraciado de Kagamine estaba charlando con Kuroneko, fingiendo que nada estaba pasando. Mikuo por suerte se había entretenido con Kaito, y ella fingía estar tecleando algo en su móvil.
Furiosa apretó sus piernas en torno al chico a la vez que empujaba con sus manos el pie ajeno, pero este no cedía, Len lo tenía bien enterrado en la silla. Por entre su cerquillo pudo ver que él sonreía ¡el muy cínico sonreía! Sentía su mirada sobre ella, pero su voz denotaba que estaba charlando. Sus piernas se estiraron hacia adelante tanteando el espacio hasta que encontró la otra pierna, la cual atacó con una patada. Rin sonrió, le había dado justo en la tibia, pero el chico no retiro su pie de entre las piernas femeninas.
—Rin —llamó dejándola con la respiración contenida ¿La estaba llamando por su nombre?—¿Sucede algo? —cuestionó con preocupación fingida
La invasión masculina se empujo nuevamente hacía ella hundiéndose en el calor de la piel interna de sus muslos, presionándola de forma casi efectiva y arrancándole un violento sonrojo ante tan mínima cercanía. Rin volvió a balancear su pierna y le propino otro golpe que él pareció obviar ¿Acaso era de acero o qué? ¡¿Por qué rayos no retiraba su promiscuo pie?!
Inevitablemente las miradas de sus amigos se posaron en ella al no haber respuesta, fue entonces que temió realmente por la situación. La campana anunciando el regreso a clases resonó por el casino provocando que todos a su alrededor emprendieran el regreso al aula, a excepción de su propia mesa, quienes estaban atentos a ella. Dankworth respiro hondo soltando el zapato, sus manos apretaron su falda de forma contenida a la vez que clavo su mirada zafiro como un puñal sobre la de Len, y con una sonrisa igual de falsa a la inocencia que él mostraba sonrió
—No, todo está perfectamente —El pie se retiro de su cómodo sitio entre los muslos femeninos mientras Len sonreía, visiblemente satisfecho.
Rin se tuvo que tragar toda la bilis que subía por su garganta al ver ese gesto que repentinamente había comenzado a detestar, además de todo él. Porqué Len Kagamine era todo menos dulce o considerado, él era el chico más desagradable que había conocido
—o—
—¡Lo odio! — chilló estrujando una pelota anti estrés, no le era difícil imaginar que aquel objeto era la cabeza de aquel a quien deseaba tener justo en frente para golpearlo.
Sonika le dedico una mirada burlona por el espejo retrovisor, completamente divertida por los gestos poco usuales en la rubia. Ella generalmente actuaba como toda una señorita, pero esta vez parecía tener fuera de control la situación
—No recuerdo que prestaras tanta atención a alguien por un simple roce —comentó ganándose una mirada fulminante de ella.
Rin bufó y lanzó la pelota hacía el asiento trasero, sus brazos delgados se cruzaron por debajo de su pecho y clavo la mirada en la ventana a su lado.
—Es un idiota bueno para nada —se limitó a decir.
A Sonika era a la única a la que le había contando acerca del beso, sin embargo, se había omitido algunas, por no decir todas las partes. Ella era de confianza, después de todo era su representante y tenía la seguridad de que no le diría a los Hatsune acerca de ello, si Mikuo se enteraba le arrancaría la cabeza con las manos y ella sería sermoneada, no le apetecía poner a Mikuo en su modo Hermano sobreprotector.
Después de almuerzo había regresado a su actitud de indiferencia hacía Len, ni una mirada, ni una mísera palabra y la nula atención. Estaba segura que con eso él la dejaría en paz, ella no estaba dispuesta a seguir con el juego, él no era nadie para decirle con quien salir. Pero vaya su sorpresa al darse cuenta que durante las clases Len había desarrollado un escalofriante placer a observarla. Se había quedado atosigándola con su mirada zafiro hasta la hora de salida. Por suerte ese día había quedado con Miku para acompañarla a su trabajo, por lo que no hubo regresado con los Kagamine a casa.
Durante los días siguientes las cosas se mantuvieron mejor, Rin solo se había preocupado de abrigarse bien con su chaqueta y de que sus manos se mantuvieran calientes, cosa que fue fácil cuando Mikuo las sostenía. Ella estaba tan acostumbrada a su cercanía que lo encontraba normal, incluso los abrazos improvisados de Kaito comenzaban a agradarle mientras no desviara sus manos del camino. Los hermanos Kagamine a esas alturas se comenzaron a desenvolver más allá de su círculo de amigos, la clase los aceptó con agrado, en especial porque se veían irresistiblemente atraídos hacía ellos. Lenka era casi venerada por los chicos ante sus gestos delicados y su dulzura natural, de vez en cuando alguno se acercaba a su banco en busca de charla, pero los más atrevidos y aquellos que se creían con derechos eran ahuyentados por la mirada fulminante de Len. Él por su parte sabía desviar la atención de las chicas de formas estratégicas, de vez en cuando les seguía las charlas, pero cuando no estaba de humor las despedía con una sonrisa, que a oídos de Rin había sido nombrada Moja bragas, vaya a saber quien la había bautizado así.
Kagamine se había limitado a dejarla por la paz, nada de besos sorpresivos y pies promiscuos, solo su mirada azulada le recordaba de vez en cuando que él la tenía en la mira. Nadie había notado algo fuera de lugar entre ellos, tal vez porque apenas y cruzaban palabras en la academia. Rin se había encargado de siempre estar en compañía de alguien cuando estaban juntos, incluso se valía de Lenka para mantenerlo a raya. Lamentablemente ese día por capricho del destino Kiyoteru-sensei tuvo la brillante idea de dejar un trabajo en binas, todo iba bien ahí, Rin no dudo en tomar a Miku como compañera, pero la terrible realidad la golpeo tan fuerte cuando informó que el formaría las parejas.
Bien, la suerte y la lógica están de mi lado —se dijo antes de dejarse abatir por sus pensamientos fatalistas —, el que me emparejen con Kagamine Len es 1/45, es casi imposible
Una sonrisa confiada adorno sus labios antes de relajarse en su asiento y esperar tranquilamente a que la llamaran, aunque todo rastro del gesto se borró cuando esas dos palabras sonaron junto a su nombre, fue como si la hubieran golpeado en el vientre y sacado todo el aire de sus pulmones.
Él por su parte le había dedicado una mirada significativa que ella no supo interpretar, en sus labios se ocultaba una sonrisa gozosa que la hizo estremecer del miedo. Sin pedirle opinión alguna le había dicho que se presentara en su casa al terminar su compromiso, alegando que tenían que ponerse de acuerdo con el dichoso trabajo de Literatura. Rin trato de debatir el lugar de reunión, nada bueno le traería ir a la casa Kagamine, pero Len la hizo callar con una mirada de advertencia, sus ojos azules posados en sus labios, Rin entendió perfectamente la indirecta y con las palabras atoradas en la garganta salió a paso firme del aula.
Ahora, cuarenta minutos después de lo ocurrido, estaba en el auto de Sonika en camino a la entrevista de una revista de modas, completamente enojada por el comportamiento engreído del rubio.
—Si sigues frunciendo el ceño te saldrán arrugas antes de tiempo —advirtió la mujer aparcando el auto a escasos metros del edificio.
Rin resopló deshaciéndose paulatinamente del problema y una vez serena bajo del auto acompañada de Sonika. En la recepción la peliverde habló con la encargada mientras ella esperaba tranquilamente en uno de los sillones dispuesto en el sitio. Antes de ir a la editorial había sido forzada a vestir una falda azul naval que se plegaba en el borde acompañado de un top amarillo a rayas naranja que se anudaba detrás del cuello, sobre ella una blusa blanca holgada con la palabra CUTE en brillante rosa chicle. Medias negras por sobre la rodilla y botines café adornados con un moño, entre Miku y Gumi habían elegido la ropa con el pretexto de distraerse un poco.
Apoyo los codos sobre sus rodillas juntas y dejo la cabeza reposar entre sus manos, distraída miraba los adornos de la sala cuando alguien tomo asiento a su lado, lo notó cuando el sofá se hundió ligeramente haciendo que ella se viera inclinada hacía ese lado.
—¿Riliane? —la voz sonó cercana, demasiado para su gusto y con tanta familiaridad.
La rubia levantó la vista encontrándose con la mirada rojiza de Matsuda, el hijo de un conocido de su padre.
—Matsuda ¿Qué haces aquí? —preguntó recuperando algo de su espacio personal. El peliazul sonrió divertido al advertir el gesto, Riliane era de esas personas que raras veces dejaba que desconocidos se le acercaran demás, principalmente porque era algo tímida.
—¿Lo has olvidado? Aquí realizo mis practicas —comentó encogiéndose de hombros —, al parecer la entrevista con la famosa modelo Riliane es mi trabajo
Ella lo miro algo incrédula a sus palabras, sabía que él estaba estudiando comunicación en la universidad de Tokyo, pero nunca imaginó que él fuera a realizarle la entrevista. Matsuda rió ante la forma en que ella entreabrió ligeramente los labios del asombro.
Su padre recientemente le había comunicado acerca del la propuesta que el señor Dankworth había lanzo a todo aquel que quisiera su fortuna, por lo que se había alegrado en gran medida cuando se le asigno el trabajo de entrevistarla, esa era una oportunidad de oro. Su relación con Riliane era algo superficial, a penas se frecuentaban fuera de las fiestas y eventos sociales en los que sus padres asistían, así que solo se limitaban a hacerse compañía durante esas reuniones.
—Rin —llamó Sonika acercándose a ellos, pero se quedo en silencio cuando notó al chico junto a ella. Matsuda se puso de pie y extendió su mano en dirección a la peliverde, quien miro de reojo a Rin en busca de respuesta, ella asintió en señal aprobatoria
—Buenas tardes, soy Matsuda, seré el entrevistador de la señorita Dankworth —se presentó dando un leve apretón a Sonika, ella asintió antes de que las dos chicas fueran guiadas a una habitación.
El lugar era cómodo, lo suficientemente grande para tener algunos asientos distribuidos alrededor de una mesita de café, las paredes de un cálido amarillo y algunas pinturas colgadas. Rin tomo asiento en un sillón individual, justo frente al peliazul, quien no puedo evitar verse decepcionado de no poder sentarse junto a ella. Matsuda dispuso una pequeña grabadora en la mesita y se hizo con una libreta y un bolígrafo, todo bajo la mirada curiosa de Rin, raramente se veía en situaciones de ese estilo, generalmente se limitaban a fotografiarla, ya sea como modelo o en compañía de su padre o amigos para revistas como PEOPLE o sociales.
—Bien iniciemos —dijo Matsuda prendiendo la grabadora y procediendo a leer sus anotaciones en la libreta.
Al principio comenzó con preguntas simples y dirigidas a su trabajo como modelo, generalmente tocando temas como con quienes había trabajado, su equipo profesional de maquillistas y vestuaristas, su experiencia en el medio, entre otras cosas. Una vez que Rin dejo de estar algo inquieta y se acostumbro al ejercicio decidió que era tiempo de preguntar cosas más personales.
Matsuda estratégicamente había hecho una pausa para mandar a Sonika por bebidas, siendo consciente de que la cafetería se encontraba en el tercer piso del edificio, se tomaría algo de tiempo para volver.
—Bien ¿Qué edad tienes? —inquirió preparando su bolígrafo
Rin sonrió ligeramente dejándolo un momento absortó en ese simple gesto, pero bastante bonito a la vista de cualquiera.
—No tengo que contestar esa pregunta cuando ya conoces la respuesta —indicó cruzando sus piernas bajo la mirada rojiza del chico. Hizo un gesto de resignación a lo que Rin se encogió de hombros
—¿Fecha de cumpleaños?
Ella movió suavemente la cabeza en gesto resignado. Él siempre había asistido a sus cumpleaños desde que tenía memoria, después de todo era alguien apreciado por su padre
—27 de diciembre
—¿Peso y estatura?
Dankworth enarcó la ceja casi retándolo a obligarla a contestar
—¿Sabes que no se le debe preguntar a una chica su peso? —cuestionó tratando de aguantar la risa ante la mirada del chico
—Y sabias que es grosero contestar con otra pregunta —contraataco ganándose un puchero por parte de ella, quien en esos momentos jugaba con sus hebras doradas — ¡Oh vamos! No te estoy haciendo preguntas tan malas como tus tres tallas
—Pues antes de que la hagas déjame decirte que no las obtendrás —advirtió juguetona, se dejo caer sobre el respaldó del sillón esperando las siguientes preguntas.
Matsuda negó ligeramente derrotado, se había hecho la ilusión de que al menos le dijera su BCC, pero bueno, inspecciono sus notas para dar con la siguiente pregunta
—¿Color favorito?
—Amarillo
—¿Alguien que te guste? —Se aventuró a preguntar, primero tenía que tantear el terreno antes de hacer algún movimiento.
Rin mordió su labio inferior a la vez que su vista se desviaba del peliazul, negó suavemente causando curiosidad en el chico, esa no era una respuesta certera. Repentinamente todo el avance logrado en Rin pareció irse al caño, ella volvió a mostrarse algo renuente a responder tan abiertamente como él quería.
—¿Nada? —pico esperando que ella se volviera a relajar, pero eso no sucedió — ¿Ni siquiera con el DJ Hatsune?
Pestañeo confundida ante esas palabras ¿Ella con Mikuo? ¿De dónde rayos todos sacaban semejante conclusión?
—¡Por supuesto que no! Mikuo es como de la familia —admitió haciendo ademanes exagerados con las manos. Eso era incesto para ella, y ni siquiera estando loca se enredaría con él. Era tan absurdo como decir que ella y Len Kagamine se querían
Un escalofrió atravesó su columna ante el pensamiento, antes muerta.
—Mmhp, con que así son las cosas —habló para sí mismo mientras tachaba el nombre de Mikuo en la libreta, él era el principal obstáculo a vencer en su camino de enamorar a la rubia, después de todos ella asistía a todas sus presentaciones y generalmente se le veía a su lado —¿Y qué tal tu ex novio, el tal Yohio?
Grave error.
Rin lo miro entre incrédula y sorprendida por tal pregunta, nunca espero escuchar nuevamente ese nombre cerca de ella, en especial cuando sus amigos lo consideraban tabú.
—Es un ex, así se les llama cuando todo termino ¿no? —respondió evasiva y algo incomoda.
Matsuda se dio cuenta de ese ambiente poco alentador que había creado entre ellos, pero había obtenido la información que necesitaba, incluso ella tenía sus secretos.
—Bien, es todo. Muchas gracias por tú cooperación —anunció apagando la grabadora y guardando sus cosas en la mochila a un lado suyo.
Ella asintió a la vez que se ponía de pie, debía llamar a Sonika para que la llevara a casa. Aunque reamente no tenía ganas de llegar pronto, no cuando sabía que debía encontrarse con el pesado de Kagamine.
—¡Es verdad! —Habló repentinamente Matsuda llamando su atención — ¿Participaras en el desfile de día de brujas de la revista, verdad?
—Sí, me invitaron —respondió Rin curiosa.
—Después del desfile habrá una fiesta de disfraces —comentó acercándose a ella con intención de hacerse notar, él confiaba en sus armas masculinas, sabía que era bien parecido y esperaba que Rin pronto lo notara —, en nombre de la editorial me gustaría invitarte, claro, si estás de acuerdo.
La rubia lo meditó un momento, no era la primera y última vez que asistía a fiestas, pero no estaba muy convencida de asistir, después de todo al único que conocía ahí era a Matsuda, sería algo solitario estar ahí completamente sola. El chico leyó sus pensamientos y antes de que ella pudiera declinar la invitación ofreció algo que ella no podría rechazar
—Por supuesto puedes traer a tus amigos
La reacción fue inmediata, ella asintió alegremente y se acercó un poco a Matsuda, él no retrocedió, no le veía caso. A esa distancia podía ver perfectamente las largas y espesas pestañas de Rin, incluso el delineador liquido que adornaba en un pincelazo limpio y seguro sus parpados. Ella con o sin maquillaje se veía completamente preciosa.
—Muchas gracias por la invitación —dijo parándose de puntillas e inclinándose hacia él para depositar un suave beso en su mejilla —, me divertí en la entrevista —comentó antes de desaparecer por la puerta.
Esa era su oportunidad para mover sus piezas, después de todo su objetivo era dejar en jaque a la reina.
—o—
Cuando Sonika la dejo frente a la casa ella sintió un retortijón en sus entrañas.
Sabía que esa era una señal de lo inevitable, de lo que significaba estar en la presencia de Len Kagamine, y eso no era nada bueno en lo absoluto. Como acto reflejo su mano fue a parar a su pecho, tanteo la zona hasta sostener el dije en clave de sol oculto entre sus ropas, sentir el metal la hizo relajarse un poco y recobrar la valentía que la había abandonado por minutos, ella no se echaba para atrás.
Con paso decidido comenzó a avanzar hacia la propiedad, las rejas estaban abiertas, por lo que no tuvo que llamar por el intercomunicador.
El frio de octubre volvió a calarle los huesos como la vez de la sesión de fotos, el fatídico día en el que había vuelto a reencontrarse con los chicos Kagamine —Lenka para su agrado y su molestia no podía ser odiaba aun cuando lo quisiera—, esta vez se encogió sobre sí misma y estiro las mangas de su abrigo color crema en busca de mantener el calor. Sus guantes se le habían olvidado, por lo que sopló suavemente entre sus manos para retirar un poco la heladez que sentía. Tan pronto como se encontró frente a la puerta tocó suavemente esperando que alguien le abriese, dentro suyo rogaba que fuera Lenka quien la recibiera con esa cálida sonrisa y una invitación a tomar té y pastelillos.
Rin observó el jardín, curiosamente estaba bien cuidado, pero sin vida a falta de las flores que poco a poco se iban durmiendo a causa del cercano invierno. El sonido de la puerta abriéndose la hizo reaccionar e inmediatamente se volteo para encontrarse con un par ojos azules que la miraron con algo de sorpresa, pero esta fue reemplazada rápidamente por satisfacción.
Ella evitó que un jadeo angustiado escapara de sus labios, pero el tono rosado se apodero de sus mejillas delatándola vilmente.
Frente a ella, enfundado en un suéter de lana color oscuro y pantalones holgados a la cadera, pantuflas y lentes de marco oscuro, Rinto Kagamine la recibió.
continuara...
¿Qué tal?
Pienso que eh avanzado bastante, ahora fueron 14 hojas de word, y yo planeaba dejarlo a las 10 u 11, al menos deje de ser la chica de menos de 10 hojas, eso me alivia.
Matsuda hace su aparición LOL, desde hace tiempo lo quería incluir en una de mis historias, ¿si Nami y Ren podían por qué él no? Rin no puede escapar del destino, no mientras su dolor de cabeza viva justo a lado suyo, es como decía mi madre, lo que más odias es lo que tienes a lado.
Bien ¿Cómo planean celebrar el Halloween?
Yo por mi parte no soy muy fan de ello, pero me gusta el día de muertos, después de todo soy Mexicana, una orgullosa chica con sangre de la cultura maya corriendo en sus venas. Mi familia es algo tradicionista con ello, solemos ir al cementerio a limpiar, ponemos el altar, convivimos en familia, recordamos a los seres queridos que ya se fueron, etc.
Sea como sea disfruten estos tres días :)
Muchas gracias por los reviews, me hacen feliz, mucho, mucho.
Dianis Mar: Mikuo y Miku la consolaran, ellos aman a Rin tanto así que no dudarían en darle todo lo que tienen, para ellos es como una hermanita pequeña.
Lilliamne: Sí, igual a mi me ha pasado, a veces voy por la plaza y se acercan a saludarme o me hacen gestos y yo con cara de: ¿Me esta hablando a mí? Lenka es diseñada para ser un pedacito de cielo andante.
Concuerdo con lo de Rinto, hasta ahora esos dos no me agradan, espero que sus personajes evolucionen mejor a futuro, aunque lo dudo. Solo espero que no los terminen odiando.
Kiaraen Kagamine: Muchas gracias, no sabes lo feliz que me haces con tú comentario, estoy segura que vomitaría arcoiris si fuera un pony(?) Lo sé, los dominantes me gustan, es un experimento que empleo con Len, veamos que tan lejos puede llegar.
*le devuelve el abrazo de oso panda y le da galletas*
Sychronicity girl: Yo también lo espero, pero bueno.
Sí, es un maldito, espero que en este capitulo no fuera tan malo.
Un beso a todas y muchos dulces para sus calabazas y calaveritas de chocolate. Incluso para ustedes lectores fantasmas.
Nos leemos pronto, o al menos eso espero. Hasta pronto readers
Pc fuera.
