Holaaa, como dije en el cap 1, la historia no es mía, es de yordan penny. Me encanto tanto la historia que me dije que sería bonita con naruto y hinata. Si se me pasa algo, disculpen. Ya reviso más de dos veces el cap antes de subirlo.

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Toneri y Hinata dejaron la oficina para ir a recoger el auto nuevo. El coche estaba listo cuando llegaron por él y mientras ella lo contemplaba embelesada, el vendedor y Toneri hablaban de cosas prácticas.

De regreso a casa, Toneri se mostró paciente con Hina, quien conducía nerviosa y le propuso pasear un poco pues tenían una hora libre y así se podría acostumbrar a su máquina nueva. Cuando regresaron, Hina había adquirido confianza y estaba feliz.

—¿Podría aprovecharme de tu paciencia invitándote a tomar una copa en mi apartamento para celebrar la adquisición del coche? —demando Hinata.

El miro su reloj y en su rostro apareció el mismo gesto de preocupación que Hinata notase en la oficina.

—Me encantaría Hina, lo que me inquieta es Tayra. Ella empieza a considerarse vieja y teme que me enamore de una jovencita, anqué le he asegurado en diversas ocasiones que su preocupación carece de sentido —su voz se hacía cada vez más y más tenue —El problema es que ella ha descubierto que tiene un pequeño tumor en el seno y aun cuando el doctor asegura que es benigno, la tendrán que operar.

—¡Pobre Tayra! —Hina estaba impresionada.

Que terrible debía ser para una mujer enfrentar un problema si milar. Si bien sus celos eran ridículos, pues Toneri amaba a su esposa, Hinata comprendía porque Toneri no quería darle motivo de preocupación. En ese momento se preguntó: ¿Que pasaría si por alguna razón Tayra se enteraba de las sospechas de Namikaze? Esto era imposible puesto que todos en la oficina sabían que entre ella y su jefe no había mas relación que la profesional y si Naruto preguntaba, sabría la verdad con facilidad.

Cuando Toneri partió, Hinata comió en la elegante sala de su apartamento y en ocasiones caminaba hacia la ventana para observar el panorama. Sai, el portero, le dio las nuevas llaves al llegar y la felicito por el coche tan hermoso que adquirió, ofreciéndose a estacionarlo si ella así lo deseaba. Una vez que termino de cenar y lavo los trastos, decidió ver la televisión.

El programa era un documental sobre la vida rural en Kanoha y para su sorpresa el pequeño pueblo protagonista era el mis mo en el cual ella creció. Mientras hablaban de los contrastes entre el campo y la ciudad, los ojos de la joven se fijaron en la figura del hombre que aparecía detrás del comentarista, en la pequeña plaza. Su corazón comenzó a latir más de prisa al percatarse de que se trataba de Sasuke. Un Sasuke más viejo por supuesto, pero sin duda era el mismo. Hinata trato de encontrar a Karin, lo cual era imposible pues se trataba de la hija del propietario del rancho más grande de la zona. Por supuesto no iba a frecuentar la plaza del pueblo, que era el lugar desde donde el reportero daba su explicación.

"Mi primera cita con él fue en ese lugar y lo recuerdo como si hubiese sucedido ayer".

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Hinata vivió siempre en ese pueblo, pero por razones que ella no comprendió hasta mucho después, sus padres eran muy reservados. Él era abogado de un pequeño despacho cerca del centro. Ella era una niña y su madre no tenía amigas. Sus progenitores vivían el uno para el otro, su amor era fuera de lo común y Hina lo comprendió después de su muerte.

La muchacha conoció a Sasuke cuando el llego en alguna ocasión a tratar un asunto con su padre. El papá de Sasuke murió de un ataque al corazón y el vivía con su madre y dos hermanas. Hina apenas había concluido sus estudios y comenzó a trabajar en la oficina de su padre como secretaria. Un día se encontró con Sasuke, este la invito a salir. A la joven le tomo varios minutos comprender la pregunta, pues él era el mejor partido del pueblo. Para ella el hecho de que Sasuke la invitase a salir era como un sueño realizado. La cita se acordó para el sábado y la chica saco el dinero que ahorrase con su trabajo y se compró un conjunto ligero el cual, según la vendedora, era el último grito de la moda. Sus padres supieron de la cita y se alegraron de la felicidad de su hija

EI día señalado Sasuke llego en un flamante auto deportivo rojo y después de prometerle a sus padres que la cuidaría, partieron en el vehículo, comenzando así su idilio.

Después de un inicio lleno de dudas, Hinata se sintió segura de que ambos estaban enamorados, pues de otro modo el no continuaría invitándola a salir. Era verdad que nunca la presento con su familia, ni tampoco la llevaba a las fiestas donde se reunía la gente importante del pueblo, pero ella siempre pensó que era porque el prefería que estuvieran solos.

Sus besos habían dejado atrás la vergüenza y la pasión comenzaba a abrirse camino entre ambos, hasta que una vez Sasuke le acaricio los senos y la chica creyó haber llegado a su grado máximo de excitación. Habían pasado seis meses de su relación cuando lle go el invierno y con esto la Navidad. Sasuke le dijo que la amaba, que la deseaba y que no había nada que temer. Su padre tuvo que salir a Londres a una importante reunión de negocios y su madre lo acompaño. Hinata se sintió un poco nerviosa ante la idea de quedarse sola en casa, pero sus progenitores no le preguntaron si quería ir con ellos y además tenía la cita de iniciación con Sasuke.

Aquel sábado cuando él fue por ella, llego retrasado. Se disculpó arguyendo que había estado ocupado en el rancho. La llevo a ver una película sanguinaria, en el camino de regreso condujo despacio, hasta que se estaciono enfrente de su casa. Se volvió y la beso con tal pasión que la asusto. Poco después lo invito a tomar una taza de café en su casa y cuando este se dio cuenta de que estaban solos, sus modales cambiaron. La tomo en sus brazos y ella respondió con todo el amor que sentía, protestando sin energía el metió las manos debajo de su blusa tratando de llegar a los tiernos y suaves senos. Su corazón latía con tanta fuerza que pensó que se asfixiaba mientras el la instaba a que subieran al dormitorio. La sugerencia la paralizo y contesto que no era correcto. El contesto que no tenía sentido, que se amaban. Hinata estuvo de acuerdo, pero le dijo que ella siempre deseo casarse vestida de blanco y que eso podrían hacerlo pronto pues el tenía casa donde llevarla y en su ingenuidad no pudo adivinar el motivo del brusco cambio de Sasuke que no cesaba de caminar.

¿Que te sucede? —inquirió la muchacha.

No puedo casarme contigo. ¿De dónde sacaste esa idea?, nunca mencione nada sobre matrimonio.

¡Pero aseguraste que me amabas! —grito la pobre chica co mo animal en una trampa y Sasuke no dio importancia a sus palabras.

Vamos, niña no finjas inocencia. Yo no me casaría contigo solo por la pasión que me inspiras, sin embargo, podríamos divertirnos juntos —su voz se tomó de nuevo cariñosa. Se sentó junto a la joven y trato de besarla y abrazarla, pero Hinata lo evito pensando:

"Nunca se casará conmigo y lo más probable es que ni siquiera me ame". Aunque por dentro sufría una agonía terrible, por fuera mostro una frialdad inaudita.

Creí que me amabas, y querías casarte conmigo.

¿Casarme contigo? Ni pensarlo, a mi madre le daría un ata que. Yo me voy a casar con otra mujer, al menos eso es lo que ella espera, pero nunca con la hija ilegítima de un abogadillo de pueblo.

Se dijeron muchas cosas que Hinata no recordaba y después que él se dio cuenta de que no lograría convencerla de continuar las caricias, se marchó molesto.

Lo peor de todo fue que él le aseguro que el papa de ella se casó con una amiga de su madre, antes de conocerla a ella. La primera esposa quedo confinada a una silla de ruedas debido a un accidente y aunque la madre de Hinata ya le había dado una hija que era ella misma, el no pudo casarse hasta después de la muerte de su primera esposa.

Hinata interrogo a sus progenitores cuando regresaron a casa y estos no negaron nada. Los ojos de la señora reflejaban una dolo rosa comprensión mientras observaba el pálido rostro de la joven. —De hecho, todo lo que te dijo Sasuke es verdad —acepto su madre en tanto la acompañaba a la cama —Pero trata de comprender, él y yo estábamos de verdad muy enamorados, trato de convencerme de que me fuera lejos, pero yo no lo hice porque sabía que me necesitaba. El accidente de Hana, la primera esposa de tu padre, no solo le impidió movilidad física, sino que también le afecto la mente y él nunca la habría abandonado en aquel estado. La pobre Hana era como una niña. Respete su decisión, pero nun ca pudo persuadirme de que me fuese e hiciese una nueva vida lejos de él. Sabíamos que Hana moriría pronto y entonces podríamos casarnos, pero no mientras ella viviese.

-Y yo que! —grito Hinata con angustia —soy ilegitima! La madre de Sasuke preferiría verlo muerto que casado conmigo. Él me dijo que solo quería vivir una aventura pues él pensaba que la hija seria como la madre.

Mi pobre niña. Sasuke te hirió mucho, sé que no me creerás, pero si en realidad te hubiese amado, nada habría impedido que se casara contigo, ni aun su madre. Un día encontraras un hombre que te amé de verdad y a él no le importara quienes hayan sido tus padres, o si estaban casados o no, y se casara contigo.

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La música que señalaba el fin del programa regreso a Hinata al presente. Su madre tuvo razón, Sasuke nunca la amo y desde que se fue a vivir a Londres, descubrió que la ilegitimidad no tenía gran importancia. La gente con la cual trabajaba la aceptaba por lo que era ella, sin embargo, el recuerdo de ese primer noviazgo la había frustrado y desde entonces no había tenido otro novio.

Por un tiempo ella creyó odiar a sus padres, sobre todo cuando supo que Sasuke se había comprometido. Cuatro meses después ellos tuvieron el fatal accidente. Hinata nunca dejo de agradecerle a Dios el hecho de que antes que se fuesen de vacaciones les confeso que ya había comprendido que Sasuke nunca la había amado. De lo contrario, nunca se habría perdonado que murieran con la idea de que ella los culpaba. Se incorporó y apago el televisor. A pesar de que el pasado estaba muy lejano, no era tan fácil de olvidar. Lo que ella más deseaba en ese momento era que el tumor de Tayra fuese benigno y que pudiese renunciar al trabajo sin sentirse culpable por abandonar a Toneri en tiempo de crisis.

Sus esperanzas fueron vanas, y de esto se enteró a la mañana siguiente. Cuando llego encontró a Toneri ya en su escritorio, con una expresión de angustia. Al verla, le dirigió una sonrisa.

—¿Y Tayra? —pregunto la joven.

—Malas noticias, el doctor fue a casa anoche para informarnos de la gravedad del asunto. En la mañana lleve a Tayra al hospital y esta tarde la operan. Ella estaba muy calmada, como si se negase a creer que ella era la protagonista. Trate de hablarle, pero no quiso escucharme. Temo su reacción cuando comprenda la verdad.

—Tu no la puedes proteger, tranquilízate —le dijo Hina tratando de ayudar. Estaba a punto de proponerle que le dejara todo el trabajo para que fuera al hospital, cuando se percató de que Naruto entraba en la oficina atentísimo a lo que ellos hablaban.

—¿Me podrías prestar a Hinata por el día de hoy? —pregunto áspero —Deseo hacerme cargo de la cuenta Raichel S.A, creo que han tenido algunos problemas y sé que tú y Hinata se entrevistaron con ellos cuando requirieron nuestros servicios —Raichel S.A?

"Pobre Toneri", pensó Hinata, era obvio que el en ese momento estaba demasiado preocupado por Tayra para ubicar esa cuenta. Pero ella si recordaba esa pequeña compañía en Cumbria que se especializaba en bellísimas reproducciones de muebles. La compañía había sido fundada dos generaciones atrás y ahora el padre y el hijo no se comprendían muy bien. Había sido este último quien solicito sus servicios, mientras que el padre aun quería trabajar a la antigua, como lo hiciese durante toda su vida.

—Debes recordarla, Toneri, se trata de aquella compañía en la región del lago, nosotros fuimos a verlos allá y nos quedamos un fin de semana.

Ella hizo este comentario sin malicia olvidando lo que imaginaba Naruto. Tayra los acompaño aquella vez y Hinata estuvo sola la mayor parte del tiempo para permitir que Toneri y Tayra disfrutaran del paseo.

—Claro que sí, ahora lo recuerdo, nos quedamos en un albergue estilo rustico y en la habitación había un enorme retrato.

—No hay tiempo de ir y venir en un solo día —advirtió Hina a

Naruto, con la esperanza de que cambiase de idea. En lugar de eso

un dulce brillo apareció en sus ojos y suavizando la expresión

declaro:

—Entonces tendremos que quedarnos, necesitare a uno de ustedes para que me acompañe y como Jiraya está en Amsterdan creo que lo mejor es que Toneri se quede en la oficina.

Hinata estaba a punto de negarse y decirle que no iría con él a ninguna parte, y recordó a Tayra. Si ella se negaba tendría que ir Toneri.

—¿Cuándo planeas el viaje? —pregunto la chica, desafiante.

—Hoy, te daré una hora para que recojas todo lo necesario, después pasare por ti y nos pondremos en camino. Dale a Tenten el nombre del albergue para que reserve las habitaciones.

—Puedo llegar ahí por mi cuenta —sugirió Hinata — No hay necesidad. . .

—¿Y usar dos coches? Con lo caro que esta la gasolina, tú quieres aumentar los gastos del viaje y luego cargarlos a la compañía. De ningún modo, nos vamos juntos —miro su reloj y añadió —Ya transcurrieron diez minutos de la hora que te di y quiero estar allá antes que oscurezca.

La idea de quedarse una noche bajo el mismo techo con Naruto, provocaba nerviosismo en Hina. Sin embargo, no había forma de evitarlo si le quería ahorrar problemas a Toneri. Consciente de que Naruto los observaba se acercó a Toneri y le dijo con tono tan bajo que a Naruto le fue imposible escuchar:

—Espero que todo saiga bien.

—Lo que me preocupa es lo que ocurra después —le confeso Toneri —Tayra siempre ha sido insegura y con esto será imposible quitarle la idea de que ya no es atractiva. Me gustaría encontrar la forma de reconfortarla. De cualquier modo, este no es tu problema, ¿estas seguras de que no te molesta ir con Naruto? Sé que no es de mi incumbencia, pero te aprecio y Naruto tiene mala fama.

—Se lo que hago Toneri, no te preocupes —aseguro Hina.

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Confiaba en mantener a Naruto a distancia. Una vez en su apartamento comenzó a preparar sus cosas, no necesitaría mucho después de todo: ropa interior limpia, un conjunto que le sirviese para una reunión de negocios, sus pantalones de mezclilla por si acaso tenía un poco de tiempo libre y algo apropiado para viajar. En el momento que cerraba la maleta, el teléfono interno sonó, contesto y le dijo a Sai:

—En este momento voy para abajo.

Para su sorpresa, escucho el sonido del timbre y adivino que era Naruto que ya había subido. Tomo su chaqueta de ante que pensaba llevar para el viaje y le quito el seguro a la puerta. Suponía que Namikaze esperaría en el pasillo mientras ella recogía su maleta, pe ro el entro hasta la sala y observo todo con atención.

—Muy bonito, Toneri te debe querer mucho —Hinata escucho el cínico comentario y asió la maleta con fuerza como si quisiera desquitarse con ella.

—EI me quiere de la misma forma que yo a él.

—¿De verdad? —musito incrédulo —¿Entonces por qué vas a destruir su matrimonio?

—Yo no quiero destruir su matrimonio —las palabras se le escaparon sin que las pudiera detener, cuando se percato era demasiado tarde.

—Demuéstralo y cásate conmigo.

—¿Casarme contigo? —demando desconcertada —Tu no quieres decir que. . .

—Si no lo quisiera decir, no lo habría dicho. Cásate conmigo, de otro modo me asegurare de que la esposa de Toneri sepa lo de tu aventura amorosa con él.

—¿Harías eso? ¿Por qué?

—Porque desde que te conocí me ha obsesionado la idea de hacerte mía. Te necesito, es como una enfermedad crónica.

—Pero ¿por qué casarse?

—No quiero compartirte con nadie y no deseo que me exhibas como uno más que cayó en tus redes. Algún día me aliviare de este pernicioso mal y entonces me divorcio. Mientras tanto quiero que me pertenezcas para hacer contigo lo que me plazca.

—¿Y si me niego?

—Me asegurare de que Tayra sepa que eres amante de su marido. Que él te compro el apartamento, del fin de semana que pasaron juntos, y del coche que acaba de obsequiarte.

—¡No es verdad, nada de eso es cierto! Adquirí este lugar con mi dinero y Toneri solo es un magnifico amigo.

—Te preocupas tanto por el que lo quieres proteger, nunca me imaginé que conocería esa parte de tu personalidad. De cualquier modo, solo hay dos opciones: o te casas conmigo o le diré todo a Tayra.

En otras circunstancias Hinata no hubiese dudado y habría ido directo a advertir a Toneri. Pero la operación de Tayra y su estado emocional hacían esto poco menos que imposible.

—Por qué casarse? —repitió Hinata —¿Por qué no sostener un breve encuentro de una noche y ya? Después de todo, de acuerdo con tu opinión soy una ramera.

—Ya te he dicho por qué. No puedo explicar lo que me sucede, desafía todas las leyes de la lógica. Sé muy bien que eres una mujer que vende sus favores al mejor postor y que no te importa herir ni lastimar a la gente. Pues aun así te deseo, es como un dolor que sé muy bien no se aliviara con una posesión momentánea. Ofrécele a este hombre que muere de hambre, unas migas de tu ardor.

La vehemencia con que decía estas palabras azoraban a la chica, Sasuke le había mentido solo para hacerle el amor, pero Naruto quería llegar mucho más lejos.

—Necesito tu decisión ahora. Así, cuando regresemos del viaje seremos marido y mujer, de lo contrario, le diré a Tayra la verdad. Este hombre era capaz de hacerlo, Hinata estaba segura.

—Si acepto perderé a Toneri de cualquier modo.

—Por supuesto, no pienso compartirte con nadie. Más de esta forma podrás conservar tu orgullo. El nunca dejara a Tayra por ti, deberías saberlo y si de verdad lo quieres, no trataras de destruir su matrimonio. Que extraño, nunca hubiese creído que eras de las que comparten a su hombre.

Hinata le quería decir que estaba equivocado y que quería a Toneri solo como amigo, pero sabía de antemano que no le creería.

—Este apartamento no parece el de una pareja de amantes —comento Naruto observando el lugar. Antes que pudiese detenerlo abrió el armario y miro la ropa que allí estaba —¿Cómo es posible que no haya nada de Toneri aquí? ¿Es tan discreto que no deja evidencias? —sintiéndose muy herida para replicar, Hinata fue a la cocina. Tal vez un vaso con agua pudiera aliviarla de la náusea. —Y bien, ¿cuál es tu respuesta?

—Si se tratase solo de mí no habría forma de que me obligases a aceptar. Lo que estás haciendo se llama chantaje, no hay otra for ma de describirlo. El hecho de imaginar que hago el amor contigo me enferma, pero si eso es lo que quieres, hazlo de una vez y déjame en paz.

—No ahora, cuando lo haga quiero saborear la experiencia. Yo hare que me respondas, no importa cuánto placer te haya dado Toneri, yo lo duplicare.

—No podrías —las palabras de la joven se habían vuelto un susurro.

Ella odiaba a ese hombre, pero la advertencia le había hecho recordar aquel momento en el cual se sintiese arder con pasión.

—No me tientes y responde, ¿le digo todo a Tayra o te casaras conmigo?

Hina pensó que no tenía otra opción, si se negaba pondría en peligro la vida de Tayra y si aceptaba el descubriría cuan equivocado estuvo. El rubor la inundo cuando imagino en qué forma se daría cuenta de la verdad. Tal vez podría decir que si y después encontrar la forma de escapar. Si lograra que saliese del apartamento y persuadirlo de esperar hasta que Tayra se recuperase de la operación.

—No voy a esperar Hinata —agrego Naruto como si leyera sus pensamientos —Y más vale que no trates de huir pues en el acto iré a casa de Toneri. Quiero tu respuesta ahora.

Hinata respiro profundo, lo tendría que hacer por el bien de Toneri. Sabía que un matrimonio podía anularse, aunque para ello tendría que mantener alejado a Naruto hasta que Tayra estuviese bien.

—Muy bien, me casare contigo.

—Muy sabio de tu parte, pero no empieces a pensar en una larga espera, lo haremos hoy mismo.

—¿Hoy? —el corazón casi se le salía - Pero. . . pero eso no es posible.

—Es posible con una licencia del arzobispo y con un tío mío que es sacerdote. Me tomara un poco más de una hora hacer los arreglos necesarios. Cuando lleguemos a Cumbria estaremos casados y no intentes huir de mi porque te encontraría y además le informaría a Tayra lo sucedido entre tú y su esposo. Mientras me voy, te sugiero que busques algo apropiado para usar en tu boda —saco la billetera y le firmo un cheque en blanco —Ve por ahí y cómprate ropa, no quiero que mi mujer use prendas que le obsequio otro hombre.

—¡No me pondré nada comprado con tu dinero! —grito furioso —Preferiría quedarme desnuda.

—Es una idea excitante —dijo el con frialdad —Solo que da la casualidad de que no voy a permitir que otra persona que no sea yo vea a mi cónyuge desvestida y no vayas a tirar ese cheque pues te llevare yo mismo a comprar algo.

—¿Y que se supone que voy a usar, algo blanco? Si mis aventuras son incontables, será mejor que me ponga algo negro.

—Guárdate tus dramas para aquellos que los aprecian, con un bonito vestido del color que sea será suficiente. Cualquiera que escojas estará bien, sé que tienes buen gusto. Recuerda que nos casaremos en una iglesia de un pequeño pueblo, y nadie aparte de nosotros dos sabrá que no es un matrimonio normal.

—En realidad es un vehículo que te servirá para satisfacer tu li bido y una vez satisfecho te desharás de mi como si fuese una basura.

—Yo mismo no lo habría expresado con tal claridad y de modo sucinto. Una hora Hinata y recuerda, si escapas iré directo a entrevistarme con Tayra.

En cuanto él se marchó Hina se sentó en la silla más cercana, con piernas temblorosas. ¡Casarse con Naruto Namikaze, todavía no lo podía creer! Tomo el teléfono y llamo a la oficina tratando en un último y desesperado esfuerzo de hablar con Toneri.

—Está en el hospital —le informo Tenten —Lo llamaron y tuvo que ir para allá. Al parecer su esposa necesitara de una cirugía ma yor y es por eso que requerían la presencia de Toneri.

Después de asegurarle a Tenten que no tenía objeto dejarle un mensaje pues no era nada de importancia, la chica colgó el teléfono. Se sentía como un animal acorralado. En ese momento recapacito en que solo le restaban escasas cuarenta y cinco minutos del tiempo que le había dado Naruto. Miro el cheque y recordó que tenía un traje precioso que aún no había estrenado. Estaba colgado en el guardarropa. Era un precioso conjunto verde pálido de tres piezas, que incluía una blusa de seda delgada. También tenía un sombrero que estaba adornado de unas flores de un rosa muy suave. Hinata recordó que la vendedora le había comentado que ese conjunto sería ideal para un viaje de bodas en verano y ella estuvo de acuerdo. Nunca imagino que lo usaría para su boda. Habían pasado muchos años en los que había desechado la idea de casarse.

Apenas había terminado de cerrar la maleta, cuando Naruto ya estaba de regreso. Se había mudado de ropa, ahora llevaba panta1ón de mezclilla y una playera ajustada que marcaba su musculatura.

—¿Lista?

Como podía ser tan fría la voz de un hombre que minutos le había confesado que la necesitaba.

—Ya hice todos los preparativos. Nos casaremos en Cumbria, pasaremos el fin de semana allí y regresaremos a Londres.

—Qué esperas? —inquirió Naruto al ver que ella se quedaba inmóvil y como alguien que sueña lo siguió.