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Recuerdos

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Sakura guardo el vestido en el armario y se puso una camiseta roja y los pantalones cortos del pijama. Eran poco mas de las diez y su madre ya estaba durmiendo,

Se sentó en el borde de la cama y llamo a Seattle para hablar con su hijo. En el estado de Washington eran solo las ocho de la noche; estaba segura de que Itachi no se habría ido a dormir todavía.

Y estaba en lo cierto.

-Hola lindo…-dijo cuando Itachi respondió al otro lado de la línea tras cuatro tonos.

-Ah, mamá...

De acuerdo, no era un gran principio para una conversación, pero era estupendo escuchar su voz.

-¿Cómo va todo?

-Estupendamente

-Te echo de menos…

-Entonces vuelve a casa…

-Estaré ahí dentro de poco más de una semana.

-¡Mama, no quiero quedarme aquí una semana más!

Había mantenido la misma conversación antes de marcharse. Sus tíos no eran sus parientes favoritos. No era que le pareciesen horribles, sino que simplemente eran enormemente aburridos. Especialmente para un chico de quince años.

-Oh vamos, no puede ser tan malo…

-¿Cómo lo sabes? ¿Alguna vez has vivido con la tía Junnie y el tío Olly el sabelotodo?

-¡Itachi! Van a oírte…

-No pueden. No están aquí… me han dejado a los niños para que les haga de canguro…

-Tenni solo tiene un año menos que tú…

-Lo sé, y es como un grano en el culo. Me sigue a todas partes y no deja de preguntarme tonterías.

-Lo que creo es que está enamorada de ti.

-¡Oh Dios mío! ¡Eso sería horrible mamá!-respondió indignado-¿Cómo puedes decir eso? ¡Es mi prima!

-Esas cosas pasan Itachi- dijo solamente para molestarle

-¡Pero no sabe ni atarse los zapatos!

-Tal vez tú podrías enseñarle…

Sakura se echo a reír en cuanto escucho el gruñido de su hijo del otro lado.

Minutos después la conversación había derivado desde las chicas del liceo, a los profesores, al liceo en sí, hasta las vacaciones. Solo quedaban cinco días para las vacaciones de verano. Había cumplido quince en diciembre y estaba contando los días que le quedaban para poder aprender a conducir.

Todavía le faltaba un año, pero ya había elegido su futuro coche.

-Tendré un Nova Súper Sport. Y también una cuatro por cuatro. Nada de esos trastos con tres marchas, ¿Para qué, si no puedes quemar neumáticos no?

Sakura ni siquiera fingió saber de que estaba hablando. Era un fanático de los coches, y de eso no había duda. Su madre su ponía que lo llevaba inscrito en el ADN. Es más, era altamente probable que hubiese sido concebido en el asiento trasero de un Chevrolet.

Itachi estaba condenado a ser un amante de la velocidad.

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Para cuando colgaron en el teléfono, Sakura se unto los brazos con un poco de loción con aroma a almendras. En el dedo anular de la mano izquierda, donde había llevado el anillo de casada durante quince años, le había quedado una pequeña marca blanca. Había metido ambos anillos en el bolsillo del traje con el que enterraron a Sai. Pensó que lo apropiado era que descansasen junto a su corazón.

Mientras extendía la loción por sus manos, le echo un vistazo a la habitación. Era su antiguo dormitorio, pero no quedaba de él más que la cama y el pequeño armario, dentro del cual sabía que encontraría una caja con el millar de recuerdos que pretendía olvidar.

¿Realmente le apetecía hacer un repaso al pasado?

A decir verdad, no.

Pero de todas maneras, retiro la cinta y abrió la caja.

Lo primero que surco sus ojos fueron las instantáneas del equipo de animadoras, en las que aparecían con sus uniformes dorados y azules.

Luego se fijo en la foto de su clase y se le encogió el corazón.

Se detuvo a contemplar la cara de Sai. La rozo con los dedos y sonrió. Siempre le había parecido el típico ejemplo de chico perfecto, guapo, chispeantes ojos pardos y aquella sonrisa tejana tan suya, como si no hubiese preocupación alguna en la vida.

Al contrario de Sai, Sasuke siempre estaba serio. No mostraba más que esa constante sonrisa socarrona, como si no desease gastar energía riendo sin ton ni son.

Aquel año acababa de cumplir los dieciséis.

Ese año, Sasuke dejo el equipo de futbol americano porque su padre necesitaba que trabajase en el taller después de clase. El Uchiha siempre había sido quarterback titulas en el equipo hasta el último año de instituto, y cuando lo dejo, Sai pasó a ocupar su lugar.

Ese fue el año en que se enamoro de Sasuke Uchiha.

El día en que todo cambio, Sasuke estaba esperando a que Sai acabase su entrenamiento sentado en la parte de atrás de la vieja camioneta de su padre. Ella se había quedado en el instituto después de clase para hacer los carteles del siguiente baile y al salir, lo vio en el aparcamiento, contemplando a sus compañeros, en lugar de entrenar con ellos.

Quizás no fue más que la luz de la tarde, esos rayos dorados que le iluminaban el rostro, pero a Sakura le pareció más guapo que lo normal. No se trataba solo de las pestañas, más largas que las suyas, ni de su perfecta barbilla. No era solo el relieve de sus bíceps, tan visibles cuando cruzaba los brazos: Sasuke no levantaba pesas, levantaba motores de autos.

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Flashback

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-¿Qué tal?- Le dijo Sasuke mientras le indicaba que se sentase a su lado.

-¿Qué estás haciendo?

-Estoy esperando a Sai

Justo en ese momento los Mustangs de Lovett habían acabado de entrenar y se dirigían a los vestuarios.

-¿echas de menos jugar Sasuke?

El muchacho echó una carcajada.

-Que va, lo que echo de menos son las chicas bonitas

Era cierto que los jugadores acostumbraban salir con chicas más guapas, pero que no echase de menos jugar no lo era.

-Ahora tienes que conformarte con las feas-comento burlándose de él, obteniendo una mirada por el rabillo del ojo.

-Sakura, ¿acaso no sabes que no hay chicas feas en Texas?

Él siempre insistía en eso.

-¿Quién te lo ha dicho?

Sasuke se encogió de hombros.

-Es un hecho….-murmuro, para luego tomarle la mano y acariciarle los nudillos mientras examinaba sus dedos- Además, tu seguirás viéndote conmigo ¿verdad?

Ella volvió su cabeza y lo miro fijamente. Estuvo a punto de darle una respuesta ingeniosa, pero cuando se encontró con sus ojos negros algo la detuvo. Por un instante, el modo en que la miró le hizo pensar que la respuesta era importante para él. Como si se sintiese inseguro.

Pero entonces sonrió y todo volvió a la normalidad.

-Por supuesto Sasuke- respondió- seguiré viéndome contigo.

-Sabía que podía contar contigo florecita.

Por primera vez su vos le llego al corazón y la emociono. Quedo anonadada ante lo increíble y fantástico que resulto todo. Pero era algo imposible, No podía enamorarse se Sasuke. Era su amigo y no quería perderlo. Y aun cuando no hubiese sido su amigo, habría sido una idiota al permitir que ocurriese

Él le apretó la mano y se puso de pie.

-¿quieres que te lleve a casa?

Sakura levanto la mirada y le vio allí, delante de ella, con las manos metidas en los bolsillos de sus Levi´s. Sasuke Uchiha tenía muchas cualidades, pero la fidelidad no era una de ellas. LE rompería el corazón como si fuese de cristal. Y si eso ocurría no podrían seguir siendo amigos.

En ese momento, Sai salió de los vestuarios, con el pelo húmedo peinado hacia atrás y Sakura se dijo a si misma que no cedería ante el impulso de enamorarse de Sasuke.

Había tenido un momento de confusión. Eso era todo.

-Hola Sakura-dijo Sai mientras se acercaba-¿Qué haces aquí tan tarde?

-Estaba preparando los carteles del baile. ¿Iras al baile?

-Sí. Había pensado pedirle a Marilee que fuese conmigo ¿crees que aceptara?- Sai sonrió.

No había duda alguna de que la muchacha aceptaría.

Sakura se encogió de hombros.

-¿Tu vas a ir Sasuke?- pregunto, aunque estaba segura de conocer la respuesta.

-Para nada. Ya sabes que solo me pongo traje cuando mi madre me obliga a ir a la iglesia o si tengo algún funeral… además, no me gusta bailar.

Sakura sospechaba que no se trataba tanto de que no le gustase, sino de que no sabía cómo. Era de ese tipo de personas que cuando no saben hacer algo, no se atreven a probarlo.

-Podrías simplemente ponerte una camisa bonita y una corbata- le dijo ella. Por alguna razón el hecho de que Sasuke no llevase a ninguna chica al baile le agrado más de lo que debería.

-Ni hablar…-contesto mientras montaban todos en la vieja camioneta y encendía el motor-¿Y a ti ya te lo ha pedido alguien?

-Si…- Les extraño tanto que alguien la hubiese invitado a ir al baile que ella no quiso decirles nada más.

-¿Quién?-pregunto Sai

Ella tenía la vista clavada al frente, por encima del salpicadero

Sai alzo una ceja.

-Vamos Sakura, ¿Quién te lo ha pedido?

-Kiba Inuzuka

-¿Vas a ir con el bicho?

-Ya no le gusta que lo llamen así...

Sasuke miro a Sai por encima de la cabeza de Sakura.

-Además, ¿Qué tiene de malo bicho… quiero decir, Kiba?-Pero levanto la mano antes de que tuvieran tiempo de responder-Retiro la pregunta, no me importa lo que penséis ninguno de los dos. Me gusta Kiba.

-No para de salir con una y con la otra.

-No es el chico adecuado para ti-añadió Sasuke.

Sakura se cruzo de brazos y permaneció en silencio hasta que llegaron a su casa. Esta si era buena, tanto uno como el otro habían salido con montones de chicas, así que no estaba dispuesta a escuchar su opinión. Además, si había algún chico inadecuado con el que ella o cualquier otra chica no debería de salir, ese era Uchiha Sasuke.

Y entonces se alegro mas todavía de no estar enamorada de él.

Pero el día del baile, todo empeoró.

Sakura había trabajado por las noches en un restaurante para ahorrar el dinero suficiente y poder comprarse el vestido perfecto. Era de raso blanco, sin mangas y con piedrecitas brillantes en el corpiño y la falda.

Pero la noche antes de baile, Kiba la llamo para cancelar la cita. Le dijo que su abuela había muerto y que tenía que ir al funeral en otro condado. Pero todo el mundo sabía que había empezado a salir con otra chica justo una semana antes.

Había dejado a Sakura en la estacada. Y todo el mundo se entero.

El día del baile, pidió turno en el restaurante, de manera de evitar pasar todo el día llorando por el maldito que se había burlado de ella. Mantuvo la compostura y actuó como si no la hubiesen humillado. Fingió no estar triste ni dolida.

Pero al terminar su turno, se fue a casa, colgó el vestido en la puerta del armario y se tumbo en la cama a llorar.

Era lo más humillantes y ridículo que le había pasado en la vida, probablemente debería quedarse a vivir en esa habitación por el resto de su vida.

Mas sus pensamientos se vieron interrumpidos cuando a las 8 de la noche, Sasuke llamo a la puerta de su habitación. Su madre traicionera lo había dejado entrar a la casa cuando sabía que no quería ver a nadie. Evidentemente con la cara y los ojos hinchados de tanto llanto, no pensaba recibir al Uchiha.

-Sakura….- grito desde el otro lado de la puerta- Sal de ahí.

Ella se sentó en la cama y saco un pañuelo de papel de la caja.

-Ya vete Sasuke…

-Abre.

-No- contesto sonándose la nariz.

-Tengo algo para ti-

Ella miro hacia la puerta.

-¿Qué es?

-No puedo decírtelo. Tendrás que verlo.

-Tengo una pinta horrible Sasuke.

-No me importa, ya sal.

De acuerdo pensó ella. Se levanto de la cama, entreabrió la puerta y saco la mano.

-¿de qué se trata?

Él no respondió, y Sakura se vio obligada a echar un vistazo.

Sasuke estaba en el pasillo, iluminado por la luz proveniente de la habitación de su hermana y parecía un ángel. Llevaba un traje negro y una camisa blanca.

-¿Qué sucede Sasuke? ¿Has tenido que ir a un funeral? ¿Quién murió?

El se echo a reír y saco la mano que tenia oculta a la espalda. En ella llevaba un ramillete de rosas blancas.

-¿querrías venir al baile conmigo?

-Tu odias los bailes del instituto Sasuke- dijo con la puerta todavía entreabierta y la boca haciéndole compañía.

-Lo sé.

Sakura se acerco el ramillete a la cara y lo aspiro con fuerza. Tenía la nariz tapada, así que no pudo sentir mucho del aroma. Se mordió el labio superior para que dejase de temblar.

Al verlo allí, en el pasillo de su casa con un traje que odiaba y pidiéndole que fuese con él a un baile que le revolvería las tripas, se sintió desesperadamente enamorada de Sasuke Uchiha

Todos sus años de lucha se convirtieron en nada. Estaba enamorada de aquel muchacho y era inútil intentar evitarlo.

Esa noche Sasuke la beso por primera vez.

O mejor dicho, ella lo beso a él. Cuando Sasuke la acompaño hasta la puerta de su casa, ella se le abalanzo, lo rodeo con sus brazos y lo beso. Más allá del asombro, él consiguió separarla y apartarla para preguntarle.

-¿Qué haces?

-Bésame Sasuke…-Si él la rechazaba, estaba convencida de que caería muerta al instante. Ahí, en el porche de su casa.

Él la agarro con más fuerza y la atrajo hacia sí, besándola en la frente.

-No, no me trates como una amiga-Trago saliva con dificultad- Por favor. Quiero que me beses como besas a las otras chicas. Quiero que me toques como las tocas a ellas- susurro mirándole a los ojos.

Sasuke se aparto y observo los labios de la joven.

-No te burles de mi Sakura. No me gusta.

-No me estoy burlando- le acaricio el hombro y después el cuello- Por favor, Sasuke.

Entonces, como si no quisiera hacerlo, pero sintiéndose incapaz de oponerse a sí mismo, la beso despacio. Se abrazo con fuerza a él, mientras que le otorgaba besos que hacía que le doliesen los pechos y que su cuerpo temblase.

Sasuke no aparto ni un momento las manos de los hombros de Sakura, y en ella se encendió el deseo de algo más.

Habría querido que la tocase por todas partes, en lugar de marcharse y dejarla aturdida y llena de deseo.

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Hola

Mil perrrrdoooones por demorar en las publicaciones." A medio vivir" está en camino, porque estoy armando TODO otra vez, ya que perdí todo cuando mi computadora decidió morirse…

Aquí les dejo la continuación de esta historia. ¡Estoy calculando que tendrá aproximadamente 10 capítulos, y prometo que el martes tendrán la continuación!

¿Qué les pareció?

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