Lo sé, lo sé. Antes de que me regañen, las excusas están al final del capítulo.Gracias por seguir aquí.Disclaimer: Todos los personajes pertenecen a Toby fox.

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Abres tus ojos de golpe y te incorporas con una rapidez casi frenética sobre la suave superficie donde ahora te encontrabas sentada, jadeas, tu temperatura corporal está más alta de lo normal y tu cuerpo sufre de un sentimiento parcial de debilidad; pero te es imposible notar esto todavía pues tus sentidos aún no estaban bien atentos debido al cansancio y a tu repentino despertar. Miras a tu alrededor mientras tu vista comienza a agarrar enfoque permitiéndote reconocer tu entorno: Te encontrabas acostada en tu habitación, la luz mañanera del sol se colaba dulcemente por tu ventana y el reloj de alarma que yacía estratégicamente colocado en la cima de tu comodín marcaba fielmente el horario como las ocho y cuarenta de la mañana.

Estabas en casa, en tu cama, no descansando en los relajantes estanques de agua turbia en Waterfalls como dictaban tus últimos recuerdos; cosa que te hacía poner en duda el hecho de que toda tu reciente travesía fuese un verdadero recuerdo de algo que hiciste en realidad.

- "Oh demonios… Estoy empezando a cansarme de esto"- Piensas irritada mientras frotas tu rostro con tus manos frenéticamente. -"¿Un sueño donde tengo pesadillas? Eso es nuevo…-

Seguramente te habías rendido ante el cansancio después de leer aquel libro, quedándote dormida por dos horas seguidas mientras soñabas que ibas a Waterfalls. Era lo más plausible a decir verdad, pero la idea de que todo lo pasado fue un sueño te relajaba e incomodaba al mismo tiempo: Por un lado significaba que tu encuentro con Sans nunca sucedió y que por ende no tendrías que darle explicaciones sobre tu preocupante comportamiento en la cima del monte Ebbot en un futuro, por el otro…

Sentías que perdías un poco de tu cordura cada vez que tenías ese tipo de sueños tan realistas y angustiantes, era como si con cada sueño perdieras el sentido de la realidad…

Pero no había de qué preocuparse, después de todo, un sueño es un sueño, y los sueños no deberían ser un problema real ¿Cierto? Ahora solo tienes que concentrarte en continuar con el día de la mejor manera posible, después de todo, se trata del último domingo antes del comienzo de clases y quieres aprovecharlo al máximo.

Con ese pensamiento en mente, comienzas a remover las pesadas sábanas de tu cuerpo para después tratar de bajar de tu cama y así empezar el día con buenos ánimos y tomando mejores decisiones: No irías a Waterfalls, por ejemplo. Buscarías una manera más segura y divertida de pasar el día hasta que llegara el tiempo de poder visitar a tu padre y luego prepararte para el comienzo de clases al siguiente día.

-"Suena como un buen plan para mí"- piensas positivo mientras te pones de pié.

De repente, escuchas el rechinar de la puerta de tu habitación abriéndose, te giras en esa dirección para encarar al visitante.

-Oh, ya estás despierta, Finalmente.- Flowey hizo presencia en la habitación con su habitual expresión amargada en el rostro. Le sonríes amigablemente.

Te llenaba de felicidad el hecho de que la flor había hecho acto de presencia por su cuenta, usando la maceta con ruedas en la base que tú y Alphys habían armado para él unas semanas atrás. Flowey se había negado a usarla en un inicio, alegando que lo hacía verse ridículo, pero poco a poco se había dado cuenta que esa maceta le convenía mucho más que depender de alguien más para transportarse dentro de la casa. Esa maceta le convenía y, a tu parecer, lo hacía lucir adorable.

*Le das a Flowey los buenos días. Alegas diciéndole que no es tan tarde todavía y que no exagere.

-No me refiero a eso, idiota. ¿Cómo te sientes?- rebatió con fastidio, sus recientes palabras te desconciertan.

*Respondes algo extrañada que te sientes bien, un poco débil ahora que lo pregunta, para después cuestionar la razón de su pregunta.

-¿Cómo qué por qué? ¡Estás enferma, estúpida! ¿Es que no te acuerdas lo que hiciste ayer?- exclamó fastidiado acercándose a ti con sus raíces para después posar una de estas en tu frente para tomar tu temperatura. -Genial, aún tienes fiebre.-

Pero tú no sentías fiebre.

Tratas de hacer memoria del día anterior, pero lo único que obtienes son imágenes de tu actual pesadilla. Tratas con más fuerza, pero eso solo te provoca un dolor de cabeza fastidioso.

*Le preguntas a qué se refiere ignorando el dolor.

-Aparte de enferma, olvidadiza.- bufó quitando su raíz de tu frente para después obligarte a tomar asiento en tu cama -Escapaste en la mañana para ir al subsuelo, Frisk. El idiota sonriente te encontró después sumergida en las aguas de Waterfalls delirando en fiebre y te trajo aquí. Lo que me recuerda…-

Flowey usa sus raíces para alcanzar una hoja de papel que estaba sobre el comodín y ponerla en tus manos, ignorando completamente tu perplejidad ante la información que acababa de darte. De verdad que no podías creerlo.

-Esto es de parte de Toriel. Yo me largo, si necesitas algo hay una pequeña campana de mano al lado de la cama, suena y alguien vendrá a ver qué quieres.- informó sin ánimos dando media vuelta para después impulsarse hacia adelante con ayuda de sus raíces.

Mientras lo ves irse no puedes evitar poner una mano en tu frente con preocupación, si todo aquello fue real, estabas en problemas, serios problemas. Y la carta en tus manos era solo el prólogo de uno de ellos, estabas segura. Con cuidado abres la carta y empiezas a leer su contenido, casi podías escuchar la voz de tu madre leyéndolo.

Querida Frisk.¡¿En qué estabas pensando?!Irte temprano en la mañana sin avisar ni pedir permiso, dejando a tu pobre madre preocupada hasta la muerte ¿Es así cómo te he educado todos estos años? ¡No sabes lo angustiada que estuve cuando desperté y no estabas! ¡¡Ni hablar de cuando Sans te trajo a casa hirviendo en fiebre!! Has sobrepasado el límite, jovencita, en gran manera. Sé que estás creciendo y acercándote cada vez más a la edad adulta ¡Pero eso no te da derecho a hacer lo que te dé la reverenda gana! ¡No mientras estés bajo MI techo!Es innecesario decir que estás castigada, muy, muy castigada y que seguiremos con ésta discusión una vez vuelva de la escuela. ¿Quedó claro? Y No quiero que te muevas de esa cama hasta que no estés completamente curada de tu fiebre ¡Hablo en serio, Frisk! ¡Ni siquiera un solo paso afuera! ¡Te lo estoy advirtiendo!Flowey estará en casa cuidando de ti todo el tiempo y llamaré a uno de nuestros amigos para que venga a ayudarle a cuidar de ti, así que no seas terca y quédate en la cama mientras ellos se ocupan del resto.Nos veremos en la tarde después de que vaya al mercado a conseguir un par de cosas para ayudarte a mejorar tu salud. Quiero que todo esté en orden para cuando llegue.¿Entendido?Nota: Antes de irme dejé lista una sopa de caracoles para ti, tómala, te ayudará a recobrar fuerzas y no, no me interesa que no te guste la sopa de caracoles. Te ayudará a sentir mejor. Te la comes.Con amor, Toriel.

Maldices internamente.

¿Tan enojada estaba Toriel para redactar una carta en vez de un simple mensaje de texto? La respuesta era tan obvia como contraproducente para ti. Decides guardar la carta en tu comodín y miras tu cama con desdén: No, regresar a dormir era la última que querías hacer en al menos doce horas, pero tampoco tenías permitido salir siquiera de tu cama con tu condición.

Tu condición, ni siquiera te sentías tan mal como para generar tanta preocupación de parte de los otros, solo sentías algo de debilidad y ya; considerabas exagerado tener que estar todo el día encerrada en tu habitación por eso, pero también considerabas una mala decisión poner a prueba la paciencia de tu madre.

Aunque… Siempre que ella no lo supiera podrías bajar y buscar algo mejor que hacer dentro de casa.

Estaba decidido. Te pones de pié e ignoras el ligero mareo que esto te provoca, para después caminar hacia la puerta y salir. Una vez en el pasillo te encuentras con Flowey, quien estaba bajando las escaleras con dificultad. Flowey trataba de no resbalar y terminar rodando por las escaleras, por lo cual era muy cuidadoso en cada paso. Decides ayudarle por lo cual te acercas cautelosamente hasta él y cuando estás lo suficientemente cerca lo tomas en tus brazos con una sonrisa juguetona, sorprendiendolo.

-¡¿Frisk?! ¡¿Que demo-...?! ¡Bájame en este instante y vuelve a la cama!- demandó retorciéndose en la maceta mostrándose completamente molesto.

Esperas a que se calme y te mire a la cara para pronunciar lentamente cada sílaba de la frase "¿Necesitas ayuda?" sin usar tu frágil voz, flowey se toma su tiempo pero al final logra leer tus labios y comprenderte. Como respuesta frunció el ceño con fastidio.

-No seas idiota, sabes bien que puedo solo y que tú deberías estar en cama.- reprocha apuntando hacia ti acusadoramente con una de sus dos hojas.

No puedes hablar en señas con las manos ocupadas, por lo cual como respuesta haces un cara que denotaba aburrimiento y fastidio para hacerte entender.

-¿Crees que me importa? Mamá no dejó de insistir por esto todo el día mientras estabas inconsciente, no voy a meterme en problemas por tu culpa, niña terca.- aseguró.- Además aún estás enferma.-

Optas por usar la lectura de labios una vez más y pronunciar lentamente las palabras "Yo estoy bien" para convencer a la flor.

-No, no lo estás. Tienes fiebre.- rebate seguro de sus palabras.

Su respuesta te hace fruncir el ceño por unos segundos, hasta que una pequeña idea vino a tu mente haciéndote cambiar tu expresión a una más pícara. Flowey, por su parte, se mostró preocupado por tu reacción.

-...¿En qué demonios estás pensan-..? ¡Wow!-

No le diste tiempo para poner cuestionamientos o resistencia; mientras estaba formulando la frase comenzaste a lanzarlo al aire y a atraparlo repetidamente como si de un muñeco de tratara. El ex príncipe del subsuelo empezó a maldecir tu existencia mientras tú te reías a gusto, sin preocuparte de un posible ataque de parte de la planta.

-¡¡Bájame!! ¡¡Bájame, maldita sea Frisk!! ¡¡Pagarás por esto!!-

Después de unos lanzamientos más, accedes a su petición colocando a la flor al inicio de la escalera manteniendo una sonrisa juguetona mientras él seguía quejándose.

*Le preguntas si ya está convencido o si quiere volar un poco más.

-¡¡Haz lo que se te de la maldita gana!! ¡Tú, pequeña hija de-...!- a su afirmación le siguieron varias expresiones de un vocabulario que no tenías permitido usar, por lo cual decidiste ignorar lo que decía de inmediato.

Hubo algo que llamó tu atención aún así: La fuente de luz que iluminaba el lugar se encontraba detrás tuyo, por lo cual, tu cuerpo producía naturalmente una sombra a tus pies, pero esa sombra… Era antinatural, demasiado grande para corresponder al ángulo de luz que caía sobre ti, demasiado oscura para corresponder a la intensidad de dicha luz; ésta caía sobre tu rabioso hermano adoptivo cubriéndolo completamente como si estuvieras a punto de arremeter contra él.

De hecho, para tu sorpresa y justo delante de tus ojos, la sombra comenzó a moverse sin tu consentimiento alzando en su mano la figura de lo que parecía ser un cuchillo afilado y al mirar abajo, flowey yacía oscurecido con una mirada perdida fija en ti y su rostro demacrado por muchas estocadas…

Abres por completo tus ojos mientras tú cuerpo sucumbe ante un repentino sentimiento de debilidad que provoca que tiembles.

-Frisk.-

Tratas de retroceder, la sombra se extiende sobre el muro, está vez, tu eres la víctima de su asalto.

-¡Frisk!-

Dos luceros rojos y una sonrisa macabra, das un paso hacia atrás: Tan rápido como el cuchillo baja, tu caes al vacío.

-¡¡FRISK!!-

Regresas a la realidad debido al grito preocupado de tu hermano, no había ninguna sombra fuera de lo normal, pero tus pies no tocaban el suelo y tu cuerpo estaba suspendido en el aire. Miras con más atención y te das cuenta de que tu alma yacía fuera de tu cuerpo con un tono de color más frío.

Era azul ahora.

-¡No temas humana! ¡El gran Papyrus llegó justo a tiempo!-

Escuchar esa voz te quitó toda necesidad de explicaciones, diriges tu mirada al final de las escaleras para ver a tu salvador vestido con ropas normales acompañado por un delantal y saludarlo con la mano y una sonrisa nerviosa. El esqueleto sonríe de vuelta y usa su magia para llevarte hasta él y sostenerte en sus huesudos brazos.

-Tienes que tener más cuidado, Frisk, Eso estuvo muy cerca.- aconsejo orgulloso de sí a lo cual le respondes con un pulgar arriba.

-Ya muy cerca ¡¿Y qué demonios fue eso?!- interrumpe flowey desde arriba, ganando la atención de ambos con su griterío histérico. -¡Estuviste mirando a la nada con cara de imbécil por unos segundos y luego te aventaste de las escaleras!-

No querías hablar sobre tus pesadillas e ilusiones en ese momento, no tenías las fuerzas ni las ganas de hacerlo, por lo cual lo único que hiciste para dar una respuesta decente fue alzar los hombros en señal de desconocimiento irritando a la flor aún más.

-¡Hasta aquí! ¡Estoy harto de ti! Papyrus, carga su gordo trasero hasta su habitación por favor y mantenla allí. Yo voy a por unas cuerdas.- habló la flor provocandote una pequeña risa infantil.

*Preguntas a Flowey si se la ha pasado observando mucho tu trasero últimamente.

La flor no pudo evitar sonrojarse en vergüenza antes de explotar en rabia una vez más completamente fastidiado por tu comportamiento provocando una animada carcajada de tu parte.

-¡Papyrus! ¡Ahora!- apuró Flowey al alto esqueleto quien dejó de reír por lo bajo y asintió gentil para empezar a subir las escaleras.

Comienzas a mover tus manos frenéticamente para detener a tu amigo, una vez obtuviste su atención, negaste con tu cabeza mientras con tus manos hacías un ceño de súplica.

-Lo siento pequeña humana, Pero las órdenes de Lady Toriel fueron muy claras, debes descansar hasta que mejores.- afirmó sereno comenzando a subir de nuevo para llevarte a tu habitación.

No querías regresar allí, no querías dormir, no querías aburrirte y no querías pensar en tus pesadillas otra vez, así que con desesperación buscaste con la mirada algo que pudiera detenerlos o con lo que pudieras inventar una excusa para quedarte fuera de tu habitación. Tu mirada se posó sobre el sofá delante de la chimenea encendida con fuego mágico y eso te dio una idea, algo vaga, pero era lo mejor que tenías hasta el momento. Comenzaste a retorcerte en los brazos de Papyrus otra vez, haciendo rumores con tu boca y apuntando hacia el sofá con empeño.

-¿Qué sucede, humana?-

-Seguro es alguna excusa barata para evitar que la lleves a su habitación Papyrus, no le prestes atención y apúrate.- insistió la flor, pero sus palabras no te detuvieron de seguir intentando.

*Le ruegas a Papyrus que te permita descansar en el sofá ya que no quieres quedarte sola en tu habitación.

-Bueno… En ese caso quizás puedas…-

-Toriel ordenó que te quedarás en tu habitación hasta que mejoraras.- se interpuso la planta.

*Rebates diciendo que igual puedes descansar en el sofá estando bien arropada. Afirmas que solo quieres un poco de compañía para ayudarte a sentir mejor, dudas que Toriel se enoje por ello.

-Eso es algo que no sabes.- refuta serio, ganándose una mala mirada de parte tuya.

*Le dices que hay algo que sí sabes y eso es que unas cuerdas no iban a detenerte. No. Te quedarías. En esa. Cama.

Ambos dan inicio a una competencia de miradas intensas por doblegar la postura del otro. Si bien Flowey era un ser difícil de convencer, él sabía muy bien que eran contadas las veces que había podido quebrar tu voluntad, tenía muy claro de lo que eras capaz aún contando con desventajas, por muy grandes o pequeñas que fuesen:

No por nada estaban ahora todos libres en la superficie, no por nada él ahora residía contigo y Toriel muy a pesar de su oposición inicial.

No tenía oportunidad contra tu determinación y él lo sabía bien.

De hecho, bastaron unos minutos de ardua intimidación visiva para lograr que la flor desviara su mirada con una notable expresión de fastidio y exasperación, sonríes con satisfacción antes de que el te dirija la mirada una vez más.

-Como mamá se entere de esto…- habló amenazante.

*Aseguras que no será problema suyo.

-... Arggg bien. Papyrus, déjala en el sofá y de paso ayúdame a bajar de aquí por favor.- suspiró rendido a lo cual el esqueleto asintió obediente.

-Consideralo hecho, mi amigo.- Usando su magia Papyrus hizo levitar a Flowey hasta tus brazos y, ignorando las quejas del ex príncipe por haberlo dejado contigo, los colocó a ambos en el sofá extendiendo sobre ti una sábana pesada en el proceso.

*Agradeces.

-De nada Frisk. Lady Toriel estará orgullosa del gran trabajo que he hecho cuidándote. ¡NYEH HEH HEH HEH!- afirmó con un entusiasmo típico de él, tú le sonríes y alzas un pulgar en señal de soporte.

Luego de eso, notas cómo cierto humo negro empieza a esparcirse por la habitación, seguido por un olor bastante reconocible para ti.

-¿No huele a quemado?- se adelanta Flowey a tus pensamientos, la expresión de Papyrus cambia instantáneamente.

-¡LA SOPA!- exclama preocupado el esqueleto alto antes de desaparecer con rapidez de la sala en dirección a la cocina.

La cosa te provoca una animada carcajada, ríes a gusto mientras la flor suspira resignado por el comportamiento de su amigo. De repente notas como por error el esqueleto deja caer su característica bufanda roja al suelo antes de entrar corriendo a la cocina, él no se da cuenta, por lo cual decides ponerte de pié y recogerla antes de que se ensucie. Flowey parece contrario a tu decisión.

-¡Hey! Dijiste que descansarías.- regaña mientras te levantas del sofá.

*Le explicás que solo quieres recojer la bufanda de Papyrus.

-Urgh, eres insufrible, haz lo que tengas que hacer y regresa aquí enseguida.- aprueba, tú no pierdes un segundo más y te encaminas hacia la prenda rojiza.

Te detienes a un par de pasos de la bufanda, tus pies descalzos se sienten fríos, demasiado fríos, y al mirar abajo tus pies ya no estaban descalzos; botas marrón oscuro algo sucias eran calzadas por tus pies y éstas estaban cubiertas por densa nieve. Nieve que no era alegremente blanca, sino de un gris pálido bastante preocupante. Alzas la mirada empezando a acelerar el ritmo de tu respiración, denso vapor blanco se escapaba de tu boca, y de repente ya no estabas en tu casa, más bien de vuelta a las afueras de Snowdin…

"B-bueno, eso no es lo que yo esperaba..."

"Pero… ¡A… Aún así! ¡Yo creo en ti!"

… Y la bufanda que buscabas era parcialmente movida por el gélido viento, el cual levantaba el polvo a tu alrededor mientras cubría con más nieve las otras prendas esparcidas por el suelo…

"¡Puedes mejorar un poco! ¡Incluso si no lo crees!"

"Lo… Lo prometo…"

-¡Despierta!- ese llamado preocupado más un reciente dolor en la parte trasera de tu cabeza fruto de un golpe te trajeron de vuelta a la realidad.

Masajeas con torpeza el área del dolor mientras te giras hacia atrás encarando a tu atacante y encontrando un cojín de sofá a tus pies. Flowey tenía sus raíces parcialmente colgadas fuera de su maceta y te observaba intensamente con una expresión seria y preocupada en su rostro. Haces una mueca de dolor debido a que el golpe había empeorado tu dolor de cabeza y sientes como una pequeña lágrima se había quedado estancada en los límites de tu ojo derecho.

*Reprochas.

-Te quedaste mirando a la nada otra vez ¿Qué querías que hiciera?- justifica.

Sueltas un suspiro cansado como respuesta, agarras la bufanda del suelo con rapidez, regresas al sofá tomando a la flor para retirar las ruedas de la maceta, apoyarla sobre tus piernas y reposar tu cabeza sobre la maceta mientras la abrazas, sosteniendo con firmeza la bufanda roja con una de tus manos al mismo tiempo.

-¿No vas a explicarme qué te sucede?- insiste, tu niegas con la cabeza como respuesta, provocando en flowey un gruñido resignado y nada más.

-No… Importa…- te permites decir en voz baja para calmarlo, para tu suerte tuvo tiempo de proseguir.

-¡Está todo bien! No está tan quemada… Solo necesitas que se enfríe un poco y todo estará bien… En teoría.- entró en escena Papyrus interrumpiendo el ambiente incómodo que se había formado entre ustedes.

El esqueleto llevaba en mano dos platos, uno hondo y el otro plano, de ambos provenía un intenso humo blanco dando a entender el nivel de calor que tenían. Podías ver que en el plato plano yacía su característica pasta medio quemada, pero no tenías idea de lo que podía haber en el otro… Oh no.

-Aquí tienes, Frisk. Cortesía de Lady Toriel.-

Papyrus procedió a colocar dicho plato en la pequeña mesa de estar delante tuyo, no pudiste evitar hacer una mueca una vez el tan peculiar aroma se adentra en tus fosas nasales. Sopa de caracoles, un líquido mayormente verde y espeso adornado por diversos vegetales algo quemados y una que otra caracola flotando en la superficie que te hacía desear no estar al frente de la mesa en ese momento, pero las palabras de Toriel habían sido claras, así que cuando tú esquelético amigo te pasó una cuchara junto con una servilleta para ayudarte a comer no te quedó de otra que agradecer por su amabilidad y recibir el cubierto con las manos temblorosas y una sonrisa forzada.

-Deja de ser tan dramática y come de una buena vez.- apuró la flor en tus piernas mientras Papyrus se sentaba a tu lado con su propio plato de pasta en manos.

-"Si no lo hago la situación con mamá se pondrá peor y necesito que esté de buenas si quiero obtener su permiso para salir de casa lo más pronto posible..."- piensas agarrando seguridad y apartando a flowey de tu regazo para dejar la cuchara a un lado y tomar el plato en tus manos. -"Entre más rápido, mejor."-

*El deseo de cumplir con tus propósitos te llena de determinación.

-¿Qué estás…?- alcanzas a escuchar el cuestionamiento del ex príncipe de los monstruos antes de posicionar tus labios en el borde del plato y empezar a tragar a la fuerza todo el contenido con frenesí. -¡Frisk!-

-¡WOWIE! En serio te gusta la sopa de Lady toriel .- exclamó el esqueleto viendo con asombro como después de varios tragos forzados terminas con el contenido y alejabas el plato de ti con una cara sumamente disgustada y llena de arrepentimiento.

-¿Esa cosa no estaba caliente?- reprendió Flowey desde su sitio mientras tú tomabas la servilleta a tu disposición para limpiar tu rostro y luego recostarte pesadamente sobre el sofá

-"Sí… Sí lo estaba."- piensas con pesar sacando tu lengua algo lastimada por el calor y comenzando a abanicar con tus manos.

Sientes un pequeño toque en tu hombro derecho y te giras en esa dirección encontrándote con Papyrus ofreciéndote un vaso de agua amablemente, sonríes agradecida y aceptas comenzando beber el líquido para refrescarte, una vez terminas pones el vaso vacío en la mesa y te diriges a tu amigo.

*Agradeces a Papyrus por el gesto y también por estar aquí para ayudarte.

-No tienes que agradecerme Frisk, El gran Papyrus siempre está disponible para ayudar amigos enfermos. Además, pensaba venir de visita de todas formas.- informa.

-¿De verdad? ¿Y para qué?- se une Flowey a la conversación.

-Verás mi florecido amigo. Yo, el gran Papyrus, tengo grandes noticias que informar. ¿Y quién mejor para saberlo que mis dos mejores amigos?- revela orgulloso

*Preguntas de qué se trata bastante interesada.

El esqueleto ensanchó aún más su perpetua sonrisa y la emoción se leía en sus cuencas negras, buscó con impaciencia algo en su bolsillo y una vez lo obtuvo lo mostró con orgullo.

-¡FINALMENTE SOY PARTE DE LA NUEVA GUARDIA REAL!-

Delante de tu cara, casi tocando tu nariz, lo que parecía ser un emblema de la runa delta sobre un alma invertida hecho de oro brillaba gracias a la luz del lugar. Tal información y dicha prueba habían creado un gran sentimiento de asombro en tu mente.

-Papyrus, la guardia real se disolvió hace años. A esto se le llama oficial de policía.- puntualiza la flor rodando los ojos.

-¿No es lo mismo?.- pregunta confundido mirando la placa que sostenía en sus manos.

*Respondes que tienen algunas diferencias pero el fin es casi el mismo.

*Cambias de tema y le dices que no tenías ni idea de que hubieran puestos libres en la policía.

-¡Yo tampoco! Fue una completa sorpresa cuando Undyne vino a mi casa, me dijo que estaban necesitando más reclutas y que si pasaba todas las pruebas podría unirme sin problema ¡Y eso hice! He estado entrenando mucho y ya he superado las pruebas de fuerza y resistencia. ¡Solo faltan un par de pruebas más y seré un oficial muy pronto!- respondió emocionado.

-Espera, ¿Te refieres a que has estado haciendo esto por un tiempo ya, y ahora es que nos lo dices?- cuestionó la flor visiblemente extrañado, y no lo culpabas, conociendo al esqueleto lo normal en él sería darle la noticia a media ciudad una vez supiera de la oportunidad. La discreción no iba muy bien con él.

-Oh sí, lo lamento por eso, pero Undyne me pidió que no le hablara de esto a nadie hasta que fuera completamente seguro y se negó a decirme por qué, pero ahora ella misma me ha dicho que puedo contarle a todas las personas que fueran cercanas a mí y aquí estoy.- explicó. -Pero díganme, ¿Acaso no es genial?-

Esbozas una media sonrisa para animar al esqueleto. No es que no te sientas bien por él, es solo que la situación que había descrito no daba buena espina si se reflexiona con cuidado: Por un lado era bastante raro que las fuerzas de policía de la ciudad estuvieran buscando nuevos reclutas, Asgore no te había hablado sobre esa idea hasta la fecha y se suponía que la creación de dicha fuerza del orden era una de las condiciones que el gobierno humano les había impuesto para formar la ciudad, de otra forma la pacífica ciudad de los monstruos no tendría necesidad de dicha medida de seguridad para prosperar ¿Significaba eso que la ciudad estaba afrontando problemas que requerían de dichas medidas?. Y Por el otro lado, el hecho de que haya sido exactamente Undyne la que buscó a Papyrus para tal cosa tampoco cuadraba bien, ¿No había sido ella misma la que se había negado a dejar entrar al esqueleto en la guardia real debido a que su personalidad no era la más correcta para enfrentarse al humano caído de turno? Papyrus no había cambiado y ahora, en el peor de los casos, habría algo peor que un simple humano de lo que encargarse.

Eso sería algo que discutir con tu padre y la mujer piraña más adelante, por ahora será mejor mantener una actitud positiva y felicitar a tu esquelético amigo por su tan ansiado logro.

Con rapidez te incorporas en el sofá, le acomodas la bufanda a Papyrus en el cuello y sonríes.

Felicitas a Papyrus diciéndole que estás muy orgullosa y que merece ese puesto más que nadie pues es un trabajo genial que necesita tipos geniales como él.

-SÍ, lo que ella dijo.- apoya flowey sin mucha emoción pero sonriendo a medias finalmente.

Esto es de igual forma apreciado por Papyrus, tanto así que después de tales palabras no duda en estirar sus brazos hacia ti y atraparte en un fuerte abrazo rápidamente. Contagiada por su felicidad le devuelves el abrazo acomodando tus brazos alrededor de su cuello sin quitar esa cálida sonrisa de tus labios.

Fue un tierno momento hasta que…

"¡Te doy la bienvenida a brazos abiertos!"

Y luego una serie de recuerdos poco felices te obligaron a retirar tus brazos de su cuello y aferrarte ésta vez de su cavidad torácica hundiendo tu cara en su hombro.

-"Ya basta."- piensas mientras desahogas tu desesperación estrujando en tus manos la camisa de tu amigo.

-Frisk, humana ¿Estás temblando?-

.

.

.

.

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.

.

*-Obligame.-

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¡Hello!

Evita las piedras, insultos y malas miradas que le lanzan*

¡Está bien! ¡Está bien! ¡Ya entendí! Me demoré mucho. 5 meses para ser exactos y no estoy nada orgullosa de eso.

Les aseguro que no volverá a pasar. Tuve problemas, luego mi beta tuvo problemas y todo se volvió un desmadre :'v de hecho, para no hacerlos esperar más este capítulo ni siquiera tuvo una revisión gramatical decente en primer lugar, así que cualquier falta; ya saben por qué.

Les prometo que el siguiente capítulo (que por cierto ya empecé a escribir.) No sé tardará tanto. (Trataré de que sea un capítulo por mes, pero no prometo nada. Está es la razón por la cual les convenía más la opción de esperar a que escribiera toda la obra.) También quiero que se acostumbren a la largueza de este capítulo pues trataré de que los demás sean igual de largos.

Cómo última cosa, en el caso en que este capítulo les haya algo aburrido o lento, les prometo que el siguiente estará mucho mejor. Se los aseguro.

Aquí la tía Dreams se despide.

Bye~