claudiskin: jajaja bueno, me lo pensé mucho si debían o no escaparse para luchar, y bueno, aquí está :P ¡muchas gracias! ¡un beso para ti también!
luna: a mí me encanta que te encante :D ¡besos!
J: muchas gracias, aw no creo que sea así pero si tú lo dices :P jajajaja
asdf: ¡gracias! lo haré :D
CAPÍTULO 3: Helm.
Oigo los gritos de dolor detrás de mí, pero no quiero mirar atrás.
Los caballos corren desesperados, las mujeres y niños lloran. Una niña se cae del caballo y todos corremos a ayudarla.
Miro a mi derecha para ver dónde está mi hermana, y veo que ha desaparecido. Me giro y la busco desesperadamente con la mirada, pero nada. No está. Ha desaparecido.
Me doy la vuelta y echo a correr, aunque sé que es una mala idea. La gente me pregunta que adónde voy, pero yo no hago caso y sigo corriendo.
Cuando llevo corriendo al menos dos minutos, la veo. Se ha hecho con una espada y está dispuesta a ir a la batalla, que se encuentra a unos 100 metros.
-¡Éowyn! -le grito, y sé que me oye porque se para en seco durante unos segundos. En cambio, hace que no me oye y sigue su camino.
-¡Éowyn! ¡Para!
Nada. No me hace caso.
Corro lo más deprisa que puedo, y noto que el corazón se me va a salir del pecho. Jadeo, pero al fin llego hasta ella.
Le sujeto la espada con una mano para impedir que salga corriendo, y espero unos segundos a relajarme. Entonces, le digo:
-Éowyn, no puedes ir -ella aparta la mirada, está enfadada-. ¡Nuestro tío se va a enfadar, y mucho! Además, no sólo son orcos. Fíjate en esas bestias.
Ella lo hace, y entonces comprende.
-Vamos, será mejor que salgamos de aquí.
Gracias a Dios.
El Abismo de Helm no está muy lejos. Llegamos en unas horas sin ningún problema.
Una vez allí, esperamos a que vengan los supervivientes de la batalla. Y me encuentro rezando porque Legolas sea uno de ellos.
Aparto ese pensamiento y me concentro en agrupar la comida. Varias mujeres y un par de niñas me ayudan.
Entonces, el portón principal se abre y veo que el rey Théoden encabeza el pequeño grupo que lo atraviesa. Éowyn aparece del otro lado y las dos corremos a abrazarlo.
-Nos alegramos de verte -digo, sonriendo. Mi hermana asiente.
-Yo también -responde él devolviéndonos la sonrisa.
Me giro para ver quién mas ha salido vivo. Veo a unos cuantos hombres que reconozco; luego a Gimli...
Y entonces lo veo a él.
Legolas está intacto; parece que no acaba de salir de una batalla a muerte.
Elfos...
De pronto me doy cuenta de que sonrío, e inmediatamente me obligo a dejar de hacerlo para que nadie me descubra.
Toso para disimular, y me acerco a los supervivientes para darles la enhorabuena.
-Enhorabuena -digo sonriendo, y algunos hombres me sonríen agradecidos, otros me dan las gracias y algunos me hacen una reverencia.
Cuando llego a Legolas, me quedo totalmente en blanco, y él se me queda mirando.
-Has vuelto -es lo primero que se me ocurre, y me siento estúpida cuando acabo de decirlo.
Él se ríe y baja la cabeza durante un segundo, luego la vuelve a levantar.
-No parece que te alegre mucho -dice.
-¡No! -lo digo demasiado rápido, y él se vuelve a reír-. Me alegra.
Justo cuando él se dispone a contestar, Gimli se interpone entre nosotros y gruñe.
-A su servicio, mi señora -le sonrío-. Por desgracia para usted sigo vivo, por lo que espero que me comente cualquier deseo que tenga.
Lo dice con un tono de voz tan peculiar, que me cuesta contestarle debido a la risa.
-Muy amable por tu parte, señor enano. Lo tendré en cuenta.
Él murmura algo que no entiendo, y se aleja.
-Legolas...
-¿Sí?
-¿Dónde está Aragorn?
Por su expresión, deduzco que algo malo ha pasado.
-Murió.
Abro mucho los ojos, y al principio soy incapaz de creérmelo.
Aragorn... ¿muerto? No puede ser...
-Yo.. lo siento -es lo máximo que consigo decir.
Legolas asiente, él también está apenado.
Mi hermana se me viene a la cabeza de repente.
-Disculpa -le digo a Legolas, y me doy la vuelta para hablar con mi hermana.
Veo que está hablando con Gimli; y, por su cara, sé que sabe lo de Aragorn. Gimli se marcha y yo aprovecho para hablar con ella.
-Éowyn...
Ella me mira, y está a punto de llorar. Pero se contiene.
-Lo siento mucho -le acaricio el brazo un momento, y ella fuerza una sonrisa. Se marcha, y yo vuelvo con Legolas.
Me encuentro sentada con Legolas, Gimli está a unos metros de nosotros.
-He oído que sois buena con la espada, mi señora -me dice Legolas.
-Puedes tutearme, Legolas -sonrío-. Y sí. Se me da bien... supongo.
-De acuerdo, Isowen. Pero... ¿alguna vez has manejado un arco?
Le miro. La verdad es que...
-No, nunca.
Él entonces sonríe y se levanta. Me ofrece la mano y me ayuda a levantarme.
No me suelta la mano y me lleva a un sitio donde no hay nadie.
Cuando me suelta, se lleva la mano a la espalda y saca su arco. A continuación me lo da, se vuelve a llevar la mano atrás y saca una flecha.
Me mira, esperando que haga algo.
-¿Cómo cogerías el arco?
Lo levanto y lo agarro como sé, y lo hago mal porque sé que no tengo ni idea.
Entonces él se coloca detrás de mí, y con las dos manos me ayuda a colocar bien el arco.
Siento un escalofrío cuando noto el cuerpo de él pegado al mío, pero intento hacer como si nada.
-Concéntrate en un punto, y haz como si lo demás no existiera. Haz que la punta de la flecha y el punto escogido coincidan, y dispara.
Coloco la flecha en el arco.
-Bien -dice-, ahora intenta dar a ese punto -señala un punto en un árbol.
Levanto de nuevo el arco, de modo que el final de la flecha se sitúe cerca de mi boca, y me concentro en el punto. Hago lo que Legolas me ha explicado antes. Me concentro en un punto, me olvido de lo demás y hago coincidir la punta de la flecha con el punto que me ha indicado.
Respiro hondo, y disparo.
Y no acierto.
Ni la primera, ni la segunda, ni la tercera vez.
Legolas me da una cuarta flecha, y me vuelvo a concentrar. Estoy enfadada. Pensaba que esto era más fácil.
Disparo.
Y acierto.
Bajo el arco, orgullosa.
Me giro para mirar a Legolas, que suelta una risa.
Le devuelvo el arco, y él lo deja en el suelo.
-¿Por qué lo... -pero no me da tiempo a seguir preguntando, porque veo a Legolas a pocos centímetros de mí, y cada vez se va acercando más...
Mi corazón late a mil por hora, estoy nerviosa. Tengo su cara a un centímetro de la mía.
Cuando sus labios empiezan a rozar los míos, oímos un montón de gritos que vienen del portón. Él se aleja, coge su arco y los dos nos dirigimos allí.
Los gritos no son más que de alegría, y aún no entiendo por qué.
Entonces veo que Aragorn está aquí.
¿Aragorn? Pensaba que estaba...
Se dirige a hablar con Théoden, y no vuelven hasta después de varios minutos.
Cuando salen, el rey manda a todas las mujeres y niños refugiarse en las cavernas. Y que todo hombre que pueda empuñar una espada, ha de ir a la herrería.
Los enemigos vendrán antes del anochecer.
Hola :D
Espero que os haya gustado el tercer capítulo.
No os olvidéis de dejar reviews :}
~srtaodair
