Hola!! Como andan?? Volvi con otro capítulo recien sacado del horno. Quiero agradecer a: AllySan (esa de la sangre y el apocalipsis va a ser explicado en el cap. 5) y ElaineMalfoy11 (no se... tal vez, tal vez no. Vamos a ver si muere. Lo dudo mucho, pero quien sabe un dia me levanto de mal humor y decido matarla :P). Bueno sin mas preambulos les dejo el conty. Que lo disfruten...
Y Sin Embargo Te Quiero.
CAPITULO III: Primer round.
Un desconsiderado rayo de sol le pegaba en el rostro de lleno haciendo que despertara. Abrió lentamente los ojos, parpadeo dos o tres veces para aclarar su vista y al instante vio la cama matrimonial, en la que dormía hace unos segundos, llena de papeles. Claro se había quedado estudiando hasta tarde después de ordenar un poco las cosas que habían traído a su nueva casa. Miro el ventanal y paso sobre los papeles para acercarse. Dispuesta a poner los pies en tierra firme se acomodo al borde de la cama y bajo al piso sintiendo como una viscosa y pegajosa se le untaba en la piel.
-¡Aagggg!- sus ojos se abrieron como platos y enseguida a su mente vino la imagen de el autor de le hecho y su nombre. -¡INUYASHA!- se levanto como pudo ya que la sustancia era algo resbalosa y encaro hacia la puerta.
Ya en la habitación continua observo a un peli-plateado dormir muy sereno en el sofá con solo unos pantalones. Sonrió con malicia y camino hacia la cocina. Tomo una cacerola, abrió el grifo y sigilosa volvió al medio demonio. Se escucho el agua caer sobre el joven y el sofá de pana.
-¡MIROKU! ¡MALDI...- el oji-dorado se había frotado el rostro haciendo mas nítida la imagen para ver la cara de la morena con una sonrisa de satisfacción. -¡¿Qué te pasa mujer?!- se levanto de un salto para quedar frente a ella.
-¡¿CÓMO QUÉ QUE ME PASA?!- Kagome frunció el ceño al instante - ¡TIRASTE ALREDEDOR DE MI CAMA ESA PORQUERÍA COMO SI SE TRATARA DE LA FOSA DE UN CASTILLO!- la oji-marrón estaba casi sobre el joven de plateados cabellos.
-¡¿TU CAMA?!- grito irónico el ambarino -¡TE RECUERDO QUE ESTA ES MI CASA! ¡Y PUEDO HACER LO QUE SE ME VENGA EN GANA!-
Kagome lo miraba fijo con las manos en la cintura y el ceño fruncido. -¡Ah... si!- y se dirigió a la recamara -¡PUES CUÁNDO DUERMAS TÚ AHÍ PUEDES LLENARLO DE CUANTA PORQUERÍA SE TE ANTOJE!- regreso del cuarto y unto la viscosa mezcla sobre el pecho del medio demonio con las manos.
-¡MALDITA SEA MUJER!- dijo ya alterado el peli-plateado.
La joven de cabellos azabaches retiro sus manos del cuerpo del muchacho. -¡ Y yo que pensaba prepararte un desayuno para hacer las pases!- se alejaba.
-¡A MI NO ME INTERESA HACER LAS PASES CONTIGO!- sacaba poco a poco la sustancia que se escurría hasta su marcado abdomen.
-¡BIEN! ¡ENTONCES VETE AL INFIERNO!- la chica estaba furiosa y sus mejillas teñidas de fuerte color rojo. Se dirigió al cuarto.
-¡JA! ¡CONTIGO AQUI, YA ESTOY EN EL INFIERNO!- manifestó con desdén.
Kagome que iba a cerrar la puerta se giro para mirar al oji-dorado. -¡EN ESE CASO PONTE A MARCAR EN LA PARED LOS DIAS QUE TE QUEDAN DE TORTURA!- y dio un portazo que mas o menos se escucho al otro lado del mundo.
-¡¡¡BIEN!!!- respondió, secando con una playera que estaba en el suelo.
La chica de ojos chocolate camino un poco en la habitación para dirigirse al baño y callo sentada. -¡AAAAHH!- del otro lado solo se escuchaban las carcajadas burlonas de Inuyasha.
"Créeme esto es solo el principio." Sonrió con picardia para si el chico.
La muchacha que estaba aun el piso embadurnada hasta el cabello intentaba levantarse. "Así que vas a jugar de esta forma. También voy a participar." y en su cabeza comenzaron a dibujarse mil formas de asesinar a su compañero de casa.
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Miroku ya le daba el tercer sorbo a su taza de café. Él e Inuyasha se habían fugado de Shicon para relajarse un poco. Mejor dicho relajar a su amigo, que estaba con aspecto humano. Es que los cinco segundos que había estado con la joven Higurashi se la pasaron discutiendo y el chico de la coleta sabia que si ninguno de los dos cooperaba el oji-negro jamas se libraría de la deuda que cargaba ya hacia año y medio.
Tomo un trago de su café y chasqueo la lengua. -Esa chica no tiene ni lo mínimo para ser una "vasija" decente.- comento el joven de larga cabellera negra. El oji-azul negó con la cabeza y suspiro. Esto iba a ser mas difícil de lo que creía, tendría que usar la artillería pesada.
-A ver Inuyasha...- invoco -Te quieres liberar de la señorita Kagome, ¿no?- el moreno asintió mientras comía unos panecillos -Bueno, siendo así...- el joven Taisho esperaba expectante la respuesta -...debes procurar llevarte bien con ella y tratar de entrenarla lo mejor posible. ¿Inuyasha?- el muchacho de la coleta había sonado de lo mas casual mientras su amigo se caía de la silla.
¿Como le podía decir eso? Sinceramente esperaba que el pervertido de su compañero le dijera que le iba a conseguir otro instructor y guardaespaldas, que iba intentar que no la viera nunca mas o mucho mejor que la mandaba a otro planeta. Pero no, él muy gracioso le decía que se llevaran bien.
-Deja de decir estupideces.- rodó los ojos, llamo a una de las meseras y pago la cuenta.
El ahora peli-negro salio del local un tanto molesto y el oji-azul lo seguía. Los dos contrastaban con la forma de vestir. Miroku iba con un traje gris, una camisa blanca sin corbata y zapatos negros e Inuyasha con una camiseta negra, pantalones de jeans y zapatillas.
El hombre de traje alcanzo a su amigo y lo llamo colocando la mano izquierda en su hombro diestro. -Espera.- hablo -Tienes que hacerlo. No hay otra forma de olvidarte de este lugar y todos los recuerdos que te trae.- el oji-negro lo miraba sorprendido y algo entristecido. Su camarada tenia razón lo que mas quería era irse de Shicon, Tokio y de ser posible de Japón. Bufo y rodó los ojos.
-Bien.- soltó en un murmullo. -Tratare, pero no te prometo nada.- lo señalo con el indice.
-Bueno al menos estamos mejor que al principio.- dijo su nuca y poniendo una sonrisa un tanto forzada. -Ademas la señorita Kagome parece ser muy agradable.- el joven de la coleta miraba al muchacho.
El chico de largos cabellos negro enarco una ceja y observo a Miroku. -¿Agradable?- hablo irónico. -¡Ja! Yo diría que es un demonio de nivel tres. Mal humorada, pretenciosa y gritona.- mofo el joven que junto con un cabizbajo muchacho del traje se adentraban a Shicon & co.
"Solo espero que la señorita Higurashi le tenga paciencia" pensaba inquieto y con una gota de sudor en su frente, el oji-azul.
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-...y no solo lleno con esto mi habitación.- la joven de cabello azabache sacaba de su mochila un frasco de vidrio con una gelatina azul brillante. Sango negó con la cabeza y un gesto divertido adornaba su rostro.- ¿Que es?-
-Es una baba con la que las madres ciempiés cubren los huevos para protegerlos y alimentarlos.- ambas chicas miraban a la sustancia con asco mientras la morena le contaba todo con mucho detalle a la única chica que conoció hace mucho tiempo y justo se la fue a encontrar ahí.
Flash back
-¿Miroku?- la oji-marrón vagaba por los pasillos del edificio sin poder encontrar el deposito de ropa.
-¡Ah! Señorita. ¿En que la puedo ayudar?- el oji-azul la un tanto preocupado. A ver si todavía quería darle otro sartenazo.
-Disculpe el golpe.- le hizo una pequeña reverencia al ver el apósito en su frente. -Estoy buscando este lugar.- le extendió un pequeño papel.
-¡Mi Manguito!- exclamo con entusiasmo, la chica miraba sorprendida. -Te disculpo.- le contesto volviendo en si. -Es al final de este pasillo, la puerta que esta a la izquierda.- le señalo. -No te preocupes. A estas horas ella de estar ahí preparando el vestuario para esta noche.- en los ojos del joven de la coleta se veía un brillo especial.
-Bueno muchas gracias.- Kagome tomo el papel y se dirigió al fondo.
Abrió sigilosa la puerta. Lo que estaba ante sus ojos era espectacular, el sueño de toda chica hecho realidad. Un cuarto lleno de ropa, zapatos y todo tipo de accesorios. La anciana Kaede la había mandado ahí para que se cambiará de ropa ya que traía la cierto peli-plateado.
Golpeo la puerta dos veces y preguntó: -¿Hay alguien? ¿Hola?- se metió un poco más y toco la tela de un bonito vestido verde.
-Eh... ¡Sí! Pase.- una joven de cabello castaño, ojos marrones y muy buena figura salio por detrás de un aparador de carteras con un vestido en la mano. -¿Higurashi Kagome?- inquirió asombrada, el vestido termino sobre un mueble.
-Si. ¿Me conoces?- la otra chica la tomo de las manos.
-Soy yo Sango. Yoshida Sango. ¿Recuerdas?- en la boca de ambas se formo una sonrisa y al instante se abrazaron.
Rompieron el abrazo. -No lo puedo creer. ¿Qué haces aquí? Estas tan cambiada que no te reconocí.- manifestó mientras examinaba cuidadosamente a su amiga.
-Trabajo aquí y también estas bastante cambiada. ¿Cómo viniste a parar por estos lugares?- decía la castaña mientras sonreían y se abrazaban.
-Uf... Resulta que soy un "jarrón"- contaba un tanto exasperada la morena. Ambas chicas se sentaban sobre una mesa.
-¿Un "jarrón"? Querrás decir una "vasija".- la joven Yoshida largo una risa de burlona.
-Si eso.- Kagome reía de la misma forma -Y me dijeron que debo quedarme aquí, que me van a enseñar a defenderme y no se que más.- expreso con fastidio.
-Mmm... ¿Quién lo iba a pensar?- comento asombrada. -Pero que bueno volver a encontrarnos después de tantos años.- ambas se abrazaban. Después de nueve años de no verse era normal tanta alegría. -Espera...- la tomaba de ambos brazos. -¿Quién te toco de instructor?- la miraba fijamente.
La morena rodó los ojos y bufo. -El ser más fastidioso, caprichoso, maleducado, insensible, arrogante y violento del mundo...- Sango le dio a entender con los ojos que quería el nombre. Era claro que estas chicas se entendían. -...se llama Inuyasha. Y no solo es mi instructor...- aclaro -también es mi dichoso guardaespaldas y tengo que vivir con él.- lo último lo dijo con tono resignado.
La castaña le dedico una mirada llena de anhelo. -¿Qué bueno!- exclamo mientras abrazaba a la joven Higurashi, que estaba desconcertada. -Mi hermano se encargara de cuidarte muy bien.- le contaba con una gran sonrisa.
Kagome empezó a atar cabos sueltos. -¿Tu hermano?- pregunto inquieta a la par que su rostro se esforzaba en esbozar una sonrisa falsa.
-Sí, mi hermano. Bueno medio hermano por parte de madre; pero al fin y al cabo hermanos.- contestaba muy feliz -Él de la fotografía que tanto llamaba tu atención cuando eras una niña.- tocaba con el codo a la chica, con complicidad.
-Así que tu hermano.- se había resignado. Parecía que no podría hablar mal de Inuyasha a gusto. Mala suerte
-Pero no te preocupes...- la joven Yoshida puso una mano en el muslo de la morena y bajo de la mesa en donde estaban sentadas -...entiendo que el cabezota de mi hermano es pesado y no me sorprende que ya te halla dado tan buena imagen de él.- resalto con sarcasmo y una buena carcajada a la que correspondió con el mismo gesto la muchacha de cabello azabache. Le había dado vía libre para contarle todo.
Fin flash back
-¿Qué más te hizo?- pregunto preocupada la castaña.
-Me dejo sin gato.- reprocho la morena. Tomo aire y continuo: -dijo que ya era suficiente con tener que aguantarme...- contaba algo triste -y lo mando para la casa de mi familia.-
-Si, es que a Inuyasha no le gustan los animales.- aclaro la joven Yoshida.
-Ah... No me queda duda alguna de ello.- se conformaba la chica de oscuros cabellos.
-Pero Buyo va a estar bien. ¿No?- la morena asintió y la castaña acomodo un poco la ropa deportiva que traía puesta.
-Te vas a quedar sin hermano.- anunciaba Kagome mientras dirigía su vista al frente para apreciar el gran gimnasio. La muchacha de castaños cabellos reía divertida.
-¿Y dónde vas a enterrar e...?- ambas quedaron en silencio al escuchar la pesada puerta abrirse y voltearon a ver quien se acercaba.
Los dos morenos bajaban las escaleras hablando de cosas banales. El joven Taisho se reía a todo pulmón mientras el oji-azul trataba de regañarlo algo parecido aunque sin mucho éxito.
-La verdad que te pasas.- hablaba Miroku en desacuerdo con las acciones del chico de oscuras orbes.
-Ya...- el oji-negro se agarraba el estomago que le dolía de tanto reír -...tampoco fue para tanto. Solo un poco de baba de ciempiés y una caída mañanera.- volvía a largar una buena carcajada que corto de golpe cuando vio a esa chica con su hermana. El muchacho de largos cabellos oscuros rodó los ojos y suspiro profundo y con cierta ira. Se acerco rápidamente a donde se encontraban las mujeres. Poso sus manos en los asientos que estaban situados delante de ellas y sonrió de forma forzada.
-¡Hola Inuyasha!- saludo Sango divertida de ver el combate de miradas entre su amiga y el oji-negro. Parecía que se descuartizarían
El moreno desvío la mirada hacía la chica de castaños cabellos para cambiarla a una más amable. -Hola.- correspondió al saludo secamente. Volvió la vista a la joven de cabellos azabache. -¿Se puede saber qué hacen juntas?- inquirió con el ceño fruncido.
-Que te importa.- contesto con tono hostil la muchacha de pelo negro. En ningún momento dejaron de matarse con la mirada.
-No te pregunte a ti, niña.- dijo con el mismo tono.
-A... Kagome y yo nos conocemos de la primaria y como hace tiempo que no nos vemos, decidimos ponernos al tanto de las cosas.- aclaraba la joven Yoshida.
-Ah...- correspondió tajante a su hermana mientras continuaba desafiando con la mirada a la chica de oscuro cabello. -Baja.- dio media vuelta y comenzó a descender el tramo que faltaba de gradas.
-¿Mm...?- miro una confundida Kagome a la castaña.
-Que bajes.- el oji-negro giro para observarla con desdén -¿O pretendes entrenar ahí arriba?- inquirió molesto, continuó bajando con paso arrogante.
La muchacha de cabello azabache salió de la parte de los asientos y alcanzó a el oji-negro. -Inuyasha.- llamo a la par que metía la mano en su mochila. El anteriormente nombrado volteo quedando un escalón más abajo que la mujer. -Ya que tanto te gusta la baba...- abrió un frasco con la mezcla azul, tomo la mano del muchacho y le deposito lo que contenía el recipiente. El joven de largos cabellos negros la miraba con furia y ella solo le dedico una sonrisa simpática. La chica prosiguió a bajar la escalera, el oji-negro amenazo con empastarle el cabello pero Miroku lo detuvo sacandole la sustancia.
El oji-azul se sentó al lado de la castaña que lo miraba cautelosa. -Hola Sango.- sonrió de costado.
-Ah... Hola Miroku.- la castaña se hundía en su asiento. El moreno solía incomodarla con comentarios fuera de lugar. Claro que la chica siempre le daba el vuelto: una buena cachetada. Ambos observaban las fallidas enseñanzas de el ahora peli-plateado a su "alumna".
-Sango...- hablo el moreno -Tenemos que hacer algo...- el joven Houshi dirigía su vista al frente y pronunciaba las palabras serio.
La joven castaños cabellos rodó los ojos y bufo. Puso sus manos en el apoya brazos y amago a levantarse. -Me voy...- expreso exasperada. Era clásico que el muy descarado hablara de esa forma para pedir sexo.
-No espera.- se adelanto el chico de la coleta, tomando de la muñeca a la mujer. -No es nada...- comento, quería darle a entender el fin de la frase.
-¿Pervertido?- la joven intentaba concluir las palabras del mujeriego.
-Si.- contesto convencido. La chica bufo furiosa e hizo el ademan de irse, pero el oji-azul la retuvo una vez mas. -¡No! No. Quise decir: si, no es nada pervertido.- finalizo.
-Ah...- la joven Yoshida cedió a sentarse nuevamente. -¿Entonces?- interrogo curiosa.
-Tú y yo sabemos que este lugar esta matando a Inuyasha...- inicio un preocupado oji-azul. La castaña asentía con el rostro relajado. -...y para sacarlo de también necesitamos de la señorita Kagome...- continuo un inteligente chico de la coleta. Sango comenzaba a captar sus intenciones. -Tú sabes...que ambos cooperen.- enfatizo.
La chica suspiro. -Te aprovechas porque estudio psicología.- reprocho.
-Anda Sango.- intento convencer con el rostro más sexy que podía poner.
-De acuerdo.- chocaron las manos en señal de pacto. -Pero no le digas nada a Inuyasha.- lo señalo con el indice en tono de amenaza.
-Ni lo digas.- expreso mas preocupado por lo que podría hacerle el oji-dorado. La joven de castaños cabellos se retiro dejando al peli-negro que observaba al "mentor" y su "pupila".
La joven de cabello azabache movía torpemente un sable samurai y el peli-plateado alardeaba , haciendo movimientos certeros con la espada, de su gran habilidad. -Inuyasha, ya te dije que no se como usar una espada.- decía la oji-marrón. Poco a poco la acorralaba contra una de las paredes del gimnasio. Cuando por fin su espalda toco el frío muro el chico de doradas orbes le arrebato el instrumento.
-Ves ya estas muerta.- anuncio con el objeto filoso apuntándole al cuello.
Kagome golpeo con la palma de la mano la espada bajándola para cederle el paso. Salio de su situación y cuando ya se posiciono delante de el peli-plateado hablo: -Es que eres un pésimo profesor.- aseguro.
-Error.- continuo el ambarino -Aquí la pésima eres tú, niña.- cargo la espada a su hombro y adquirió una postura arrogante.
-¡Aaah!- chillo furiosa la morena. Apretó una toalla en sus manos como si fuera el cuello del joven Taisho, contó hasta diez en un intento de calmarse y giro. -¿Pasaste por el Tokio Nikki?- tal tranquilidad tanto en la voz como en el rostro de la muchacha de achocolatados ojos preocupo al peli-plateado.
-Si.- respondió aparentado desinterés.
-¿Te acordaste de de dejar el aviso...la carta de renuncia, no?- tenía la sospecha de que el poco seso de su guarda espaldas e instructor lo había olvidado.
-Eh... si.- contesto sin importancia -Tu ex-jefe esta bastante chiflado.- comento el ambarino haciendo gira un dedo a la altura de su sien.
-¿Por qué?- inquirió la joven de cabello azabache.
-Porque cuando le dije que no podrías trabajar mas ahí se largo a llorar.- al chica miraba extrañada a un serio medio demonio -Cada día entiendo menos a las personas. Cuando yo daría lo que fuera para no tener que soportarte el tipo ese se larga a llorar.- el oji-dorado negaba con la cabeza.
La chica de oscuros cabellos estaba furiosa y el pobre platinado desconocía la que se le venía. -Inuyasha...- hablo sosegada mientras sus bonitos ojos chispeaban de rabia.
-¿Mmm...?- el joven Taisho, que hasta el momento se encontraba de espaldas a la chica por estar acomodando el equipo, volteo dando oportunidad a la muchacha de estamparle una colchoneta dura y vieja en la cara. Cuando el oji-dorado estuvo en el piso la morena tiro del frágil cordón que sostenía el equipo de entrenamiento haciéndolo caer sobre él.
-Para que aprendas a no ser insensible, maleducado y tonto.- dijo con el ceño fruncido y los brazos cruzados. Se dirigió a la puerta y salió.
Un preocupado oji-azul se acerco a su amigo que se veía atolondrado por el golpe. Ese no había sido el fin de la guerra y conociendo al ambarino duraría hasta que la chica terminara el entrenamiento o se cansara.
-Aah... Inuyasha trata de ser mas discreto la próxima.- aconsejaba mientras el peli-plateado salía del desastre que había provocado sus "alumna".
-¡Ja! No seas tonto. Si esto es justamente lo que quería.- el joven Houshi miraba desentendido. Desde cuándo el medio demonio se había vuelto masoquista. -No mal interpretes.- aclaro viendo las intensiones de su compañero. -Es mi plan para deshacerme de ella.-
-Pero si no cumples esta...- terrible error. Miroku no le permitiría echar todo a perder.
-Si, mi última oportunidad para irme.- dijo fastidiado -Y no me importa si me quedo aquí de por vida o si pierdo mi alma y mi razón... Kagome Higurashi no ser mi puerta de escape. ¿Entendiste?- estaba mas que convencido, obstinado le quedaba mejor.
-Si, pero piénsalo son unos meses y nada más.- probaría por donde lo haría recapacitar.
-No hay peros.- agito las manos y se fue.
Era hora de usar la artillería pesada: Sango. Nadie, mejor que ella para desenturbiar los pensamientos del medio demonio. Y si no lo acomodaba con palabras sería con golpes.
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-Si. ¿Qué más van a necesitar?- hablaba por teléfono la castaña.
-Mmm... cinco de caño recortado.- pronunciaba una voz femenina del otro lado.
-Bien, te las envió lo mas rápido posible.- la joven Yoshida giro el picaporte y entro a los lockers. -Adiós.- cerro el teléfono celular y volteo bruscamente para estampar una patada en los casilleros.
-A mi también me da gusto verte.- ironizo Miroku mientras se levantaba de a poco ya que había tenido que esquivar el golpe.
-¿Qué haces aquí?- inquirió sospechando de las actitudes del oji-azul.
-Vine hablar de Inuyasha.- al instante se rostro relajado tomo un aspecto lascivo. -Pero si quieres algo más estoy dispuesto. Nunca me negaría a algo contigo, Sanguito.- el chico la había acorralado contra los armarios.
-¡Dejate de estupideces!- sonó en seco el cachetazo que se amoldo al rostro del joven de la coleta. -¡Habla seriamente! ¡Por una vez!- exigió la castaña.
-Bueno.- se resigno, sobaba su mejilla enrojecida por el anterior golpe -Tienes que hablar con tu hermano. Esta más terco de lo normal y se quiere deshacer de la señorita Kagome a toda costa.- ambos jóvenes se sentaron en uno de los bancos que había en el lugar.
-No te preocupes que mi amiga no se la va a sacar así como así.- la muchacha de ojos marrones vagaba por sus pensamientos. -¡Ya se!- victoreo.
Sango explicaba el plan con mucho detalle al oji-azul. Definitivamente el peli-plateado no se iba a librar tan fácil de la nueva "vasija". Y menos con el equipo que estaría saboteando sus intentos, ya que ambos estarían dispuestos a todo con tal de sacarlo de ahí.
N/A: ¡Aparecio Sango! Que alegria. ¿Como le ira al equipo de sabotaje contra Inu? Mmm... mejor ni opino.
Bueno me despido. No se olviden dejen algun review que no muerde. Alguna amenaza, alagos, preguntas y sugerencias (lo q sea).
Chau!!! Q tengan buena semana! n_n
