Disclaimer: Antes de nada me gustaría comentar que los personajes de Detective Conan no me pertenecen. Son propiedad de Gosho Aoyama. Sin embargo, yo me he inventado esta historia con la finalidad de divertirme y divertir a los lectores, o hacerlos llorar... ;) Por eso no me considero violadora de ninguna ley.

ESCAPAR NO ES FÁCIL

- ¿Me estás diciendo que es mi amigo de la infancia?

- Exactamente. ¿Y ya has pensado cómo vas a cumplir tu misión?

- Lo tengo en mente, pero quedan algunos detalles - concluyó Ran -. Pero por la amistad de la infancia que nos une, juro que no confiaré ni haré caso a nadie, excepto a mi corazón. Lo siento por la estructura que se está construyendo desde hace muchísimos años, pero creo que es hora de que un terremoto lo destroce todo.

03¿Qué Debo Hacer?

Simbología

- blablabla (Lo que habla un personaje)

- blablabla (Lo que piensa un personaje)

En un sitio, o un sonido

... Cambio de escena

((Notas de la Autora))

Ran se arrepentía a veces de haberse jurado éso a sí misma, pero sus padres, en paz descansen, la enseñaron a cumplir sus promesas. Sabía que no podía fallar, quería ser libre y seguramente sólo tendría una oportunidad para hacerlo, ni siquiera bien, porque con un error que la delatara ya se podía ir despidiendo del mundo terrenal. Tampoco es que le importara, es más, quería volver a vivir con sus padres, pues los echaba de menos. Era cierto que Vermouth la había cuidado y querido como a una hija propia, pero no le bastaba para ser medianamente feliz.

- Intenta no pensar en éso, Ran - se dijo a sí misma la joven -. En este mundo existe una persona que te puede ayudar. Además, no querrás ir triste a tu primer día de trabajo.

Como una autómata, se puso el uniforme, que consistía en una falda azul marino hasta las rodillas, camisa blanca y chaqueta del mismo color de la falda, con la insignia de "P. E. Kudo". Se fijó en que la chaqueta y la falda eran del mismo color que el traje que llevaba Shinichi el día de la entrevista, así que supuso que era su vestimenta habitual. Sin embargo, no cayó en que jefe y secretaria irían igualmente vestidos, cosa que vio cuando llegó a la empresa.

- ¡Hola, Ran! - la saludó animadamente su jefe - ¿Cómo estás¿Un café?

- No, gracias, Shinichi. ¿Por qué estás tan animado?

- La falta de trabajo es una buena señal para el país, aunque no mucho para mi bolsillo...

- ¿Y te hace feliz saber que no hay crímenes¡Vives de éso!

- Vivo para resolverlos, pero si no los hay, significa que hay paz. Y éso es más importante que comer o vestirse...

- Me gusta tu sentido de la justicia... Es reconfortante saber que alguien se preocupa por los ciudadanos, no como los presidentes de ahora...

- Dejemos de hablar de ese tema... ¿Has oído hablar de un sindicato negro?

- Mmm... No, no me suena... - Ran se rascó el cuello y giró la cabeza para ocultar su sonrojo - ¿Qué tiene de especial?

- He oído que es sospechoso, que mata a gente, que roba, que secuestra... Incluso creo que hace experimentos con personas e inventa fármacos. El otro día vino una niña diciendo todo éso. ¿Quieres conocerla?

- Bueno... - respondió Ran con miedo a ser descubierta.

- Ai, pequeña¿puedes pasar? - gritó Shinichi.

De la habitación de al lado salió una niña, de unos 7 años de edad, con el pelo corto rubio rojizo, ojos fríos que se quedó impresionada al ver a la chica.

- ¿Qué haces tú aquí? - preguntó la niña a Ran - ¿Dónde está Vermouth?

- ¿Qué¿De qué hablas, pequeña? - Ran empezó a temblar.

- Ai¿la conoces? - preguntó Shinichi.

- Seguro que no, me habrá confundido con alguien... - dijo la joven secretaria intentando amañar la situación y mirando a la pequeña, que seguía con la vista clavada en ella.

- Ai¿la conoces? - repitió Shinichi.

- No, pensé que era una vieja conocida, que tenía muchas cosas que contarme...

- Bueno, asunto aclarado. Voy a revisar unos informes, ahora vengo... - anunció Shinichi, saliendo por la puerta.

La niña se dirigió a la puerta y, comprobando que nadie las escuchaba, preguntó:

- ¿Qué haces aquí, Hidromiel?

- ¿Y tú qué haces encogida, Sherry? - contraatacó Ran.

- Tu querido amiguito Gin mató a mi hermana y me quise suicidar con la pastilla que yo perfeccioné, pero me convertí en una niña...

- Yo estoy aquí por una misión: matar a Shinichi.

- ¿Qué¡No puedes hacer éso¡Él pareció entenderme cuando le expliqué la historia!

- ¡Entonces es verdad que él sabía algo! Si no se lo hubieses contado, yo no tendría por qué matarlo.

- Pues lo siento, pero se lo conté porque me pareció de confianza. No pensaba que iba a contárselo a la primera chica que pisara este despacho.

- ¡Pues lo ha hecho! Y tienes suerte de que yo sea de ellos...

- Mira, da igual - suspiró Ai -. ¿Quién te ha enviado?

- Gin. Me ha dicho que me infiltre y lo mate cuando menos se lo espere. Me dijo que me tenía que dar el cómo, pero no me dijo que era...

- La APTX4869... - susurró la pequeña.

- ¿Qué? - preguntó Ran, perpleja.

- Sí, la píldora que yo perfeccioné. En los archivos puse que descomponía el cuerpo hasta las cenizas, así que piensan que estoy muerta. Pero en verdad me enco...

- ¿Qué tal, chicas? - preguntó Shinichi, entrando por la puerta con un montón de papeles en las manos.

- Estábamos hablando de su historia, y de que sería mejor no contarla, por si acaso lo que dijera fuese verdad... - dijo Ran.

- ¡Oh, claro! No os preocupéis, que nada saldrá de este despacho... Bueno, Ran, ya que estás enterada de la historia¿te importaría mucho dejar de ser mi secretaria y ser espía? Ai te podría dar direcciones y nombres, para tu investigación...

- ¿Cómo¿Qué yo los espíe?

- ¡Sí¿Qué pasa¿No estás preparada?

- ¡No! Bueno, no sé... Creo que todavía me queda mucho por aprender.

- ¡Acepta¡Por favor! Yo sé que estás mucho más preparada que cualquiera de los ineptos que tengo en mi empresa... ¿No harías éso por tu amigo de la infancia?

- ¿Te acuerdas de nuestra infancia? - preguntó Ran.

- Tengo un diario, que dejé de escribir el día del entierro de tus padres y tu desaparición... Bueno, en cualquier caso¿aceptas?

- Supongo que no tengo otro remedio... - sonrió Ran.

- ¡Gracias! Sé que dejo el caso en buenas manos. ¡Adiós, chicas! Yo me voy a comer.

- Tenemos un jefe muy gracioso¿no? - comentó Ai cuando Shinichi se fue - Cuéntame¿cómo vas a hacer para ser de los bandos y espiarlos a la vez?

- No lo sé, de verdad que no lo sé...

- Ahora ya has aceptado, me encantará ver como destruyes una de las dos cosas... ¿Cuáles son tus prioridades?

- Mi prioridad es ser libre, o lo que es lo mismo, destruir la organización...

- Me gusta tu forma de pensar¿amigas de nuevo?

- ¡Las de siempre! - Ran y Ai se abrazaron.

Al tener las dos la misma edad en su vida anterior, se habían convertido en las mejores amigas dentro de la organización. Iban a todas partes juntas, salían, compraban, etc. (aunque siempre con la supervisión de algún hombre de negro a distancia). Ai Haibara, Shiho Miyano en la realidad, se había decantado por la física y la química, mientras que Ran se había centrado en la interpretación. Shiho, por la muerte de su hermana, o mejor dicho asesinato, tuvo que abandonar la organización, y Ran la daba por muerta. Estuvo bastante tiempo decaída, recordándola y llorando por los pasillos, pero en el momento en que la vio y la reconoció, tuvo que contenerse para que Shinichi no sospechara.

- Te eché de menos, Shiho... - dijo Ran, todavía abrazada a ella.

- Yo también, Ran. Me dolía dejarte pero tenía que hacerlo para vengar a mi hermana.

- Tranquila. No te voy a negar que estaba muy triste sin ti, pero lo fui superando... Prométeme que no nos separaremos y que venceremos a la organización juntas. ¡Promételo!

- Lo prome...

- ¡Hidromiel¿Qué estás haciendo? - una mujer rubia estaba en la puerta - Vengo a buscarte porque ya es muy tarde y mira lo que me encuentro. A mi alumna haciendo promesas de destrucción con una niña pequeña a la que acabas de conocer.

- ¿No me reconoces? - Ai encaró a Vermouth, que abrió la boca asombrada.

- ¿Sherry¿Por qué eres pequeña?

- La APTX4869 que me tomé... Una larga historia. En cualquier caso¿te gustaría salir de la organización?

- ¡Shiho! - la advirtió Ran.

- Tranquila. Cuando todavía trabaja allí, encontré el diario de Vermouth y lo leí. Ella quiere lo mismo que nosotras. ¿Verdad, Chris?

- Algo así, Sherry. Siempre tan suspicaz. Efectivamente - suspiró la rubia -, quiero hacer desaparecer la organización. ¿Cuál es el plan?

- No hay plan, ese es el problema... - dijo Ran.

- Se está haciendo tarde, tendré que volver con el Profesor... - anunció Ai - ¡Adiós!

- Me alegro que esté viva, te vi muy mal cuando desapareció... - dijo Vermouth.

- Sí... Lo malo es que se lo ha contado a Shini... digo, Kudo.

- ¿Que ha hecho qué?

- Y ahora él lo sabe, y me ha preguntado a mí si conocía a la organización. Yo le he mentido, por supuesto... Supongo que por éso quieren matarlo...

- ¿Lo harás?

- No me queda otro remedio¿no? Aunque por otro lado, si se lo contara, seríamos cuatro en vez de tres... ¿Qué debo hacer?

- Sweetheart, debes decidirlo tú...

- Hidromiel, tengo una sorpresa para ti... - dijo Gin apareciendo en la habitación de la chica

- ¿Es buena?

- Sí. Aquí te traigo el cómo: la APTX4870. No te explicaré sus efectos, pero está diseñada específicamente para matar. Como te dije, el cuándo y el dónde da igual. La cuestión es que lo hagas, y cuanto antes, mejor. Espero que la utilices bien, porque no hay dos iguales - dijo entregándole una caja -. ¡Adiós, pequeña!

Ran abrió la caja y se encontró con una cápsula verde y blanca, que seguramente contendría aquellos polvos mortíferos. Cerró la caja con escalofríos recorriéndole la espina dorsal, no quería pensar en éso. Su corazón le hablaba mediante pálpitos, diciéndole que se pasara al bando de los buenos. Su mente seguía siendo inocente y transparente como el agua, pero no le decía lo mismo que su órgano bombeante. Ella era de sangre caliente, casi ardiendo, no podía matar a nadie, ni quería. Nadie le había hecho nada malo, nunca, excepto quizá Gin y Vodka, pero éso era un caso aparte. ¿Cómo sería capaz de exterminar al único hombre que podía ayudarla en su propósito¿Cómo iba a hacer para darle la cápsula¿Y si ese nudo de angustia incrustado en su garganta le impedía hacerlo¿Cómo hacerlo si empezaba a sentir cosas que no debía¿Cómo hacerlo sin dejar pruebas¿Cómo iba a hacerlo si era una cobarde? No se trataba de cobardía, se trataba de sentido común y autocontrol. ¿Acaso Gin y Vodka tenían sentido común¿Dónde se conseguía la sangre fría para hacerlo¿Se podía comprar¿O una vez moría tu primera víctima, lo demás era fácil¿Era cierto que una vez lo probabas, no podías dejarlo?

Muchas preguntas rondaban por la cabeza de Ran en aquel momento, pero había una que la atormentaba constantemente:

- ¿Qué debo hacer?

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Bueno, tercer capítulo hecho¿Os a gustado¡Mandadme reviews! Si no, dudo que siga la historia... Me gusta saber lo que la gente opina, aunque solo sea una frase para decir o "no me gusta nada" o "me encanta". Solo pido eso!!!!

Este es más largo, y se va acercando a la medida que me gusta! Podríamos decir que de momento tendrá 6 o 7 capítulos, sin epílogo. Quien sabe!

Disculpad que haya tardado tanto, pero es que no me dejaba subir ningun capitulo!!!! He estado mas de una semana intentandolo, hasta que hoy por fin me ha dejado!!! Igualmente, gracias x los reviews a Belly-chan, Ammiel y Amidala Granger!!!! Muxisimas gracias, no sabeis lo feliz q me ace q os guste mi fic y q me mandeis vuestra opinion!!! Ademas, ayuda en parte a que escriba mas

El próximo cap se va a llamar Lo siento, porque es la frase que más se repite, sobretodo al final del capítulo. Aquí vienen unos pequeñitos spoilers:

Se encontraba en un restaurante, comiendo y hablando alegremente con la persona que estaba sentada en frente de ella, Shinichi Kudo. De repente, ella sintió escalofríos y en medio de la estancia apareció Gin, disparando al pobre chico. Un rastro de sangre, igual que el que habían dejado sus padres, apareció en la pared donde se apoyaba el chico, sujetándose el sitio donde la bala había impactado. Antes de morir, y los dos sabían que éso iba a pasar, él susurró:

- Te amo, Ran... - dijo cerrando los ojos, para siempre.

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- ¡Sí! Aquí tengo todos los informes - dijo Ran enseñándole una carpeta -, e incluso conseguí un mapa de la base.

- Vaya, que aplicada...

- Gracias - sonrió Ran sinceramente.

- Habrá que celebrarlo¿no¿Qué te parece que vayamos esta noche a cenar, tú y yo?

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- Y es referente¿a qué?

- A un poco de todo.

- No me estás ayudando¿lo sabías?

- De éso se trata, Ran, no quiero que lo descubras hasta que yo te lo diga...

Bueno, me despido.

Hasta el próximo capítulo.

Nos leemos

MEICOSR