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III
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Las olas vienen y van trayendo todo tipo de recuerdos en lengua que conocen solo la arena y piedras, a las que acaricia las aguas. Recuerdos agrios, agridulces y finalmente dulces.
Memorias de hace siglos.
La brisa rozaba con afabilidad a los nuevos visitantes. Junto a las melodías naturales que se producen acoplándose con las del mar y algunas aves.
Absortos ellos, los sobrevivientes a masacres, exploran la nueva vista. Con cautela algunos, otros con imprudencia.
— ¡Espera, no entres!—gritó tarde Levi, cuando Hanji caminaba -corría- cada vez más lejos de él, introduciéndose más, en aquellas aguas mansas y claras. Levi a pesar de su preocupación se quedó paralizado.
El hombre más fuerte de la humanidad prefería matar cien titanes cambiantes que tocar esas "sucias" aguas —según él—.
Hanji reía como una desquiciada, divirtiéndose y atendiendo cada detalle de lo nuevo: el sabor, olor, color; lo que habitaba en ellas…
Levi, sin soportar un segundo más, apartó su mirada de Hanji y se encontró observando a los más jóvenes entre ellos: los del escuadrón 104. Los que quedaban de él.
Por un lado Sasha, Connie y Jean jugaban a quién soportaba más tiempo sin respirar bajo aquella agua salada; por otro, el grupo de Eren, Mikasa y Armin se encontraban distraídos e inmóviles contemplando el horizonte.
Levi soltó un bufido de aburrimiento.
—Oi, ya es suficiente— dijo a Hanji, cuando la divisó acercándose con algo en sus manos. Ella parecía estar investigando a un titán en esos momentos. Su faz era de una desquiciada, y cualquiera que la viera —y no fuera Levi o alguien que había tratado con su ser— se espantaría y correría como si de eso dependiera su vida.
Las mejillas arreboladas, cabellos escapando, rebeldes, de su coleta y las sonrisa lunática en su semblante aturdió un poco al impertérrito capitán.
— ¡Tiene sabor, Levi!, ¿puedes creer que me la he tomado?
Los ojos de Levi se abrieron incrédulos. ¡Cómo pudo descuidar a la última esperanza que tenía la legión de aquel modo! A tiempo, gracias a sus reflejos, agarró a Hanji antes que se golpeara al desfallecer. La estrella de mar, que tenía en sus manos la comandante, se quedó en el olvido. No pensaba tomarla.
—Quiero a...agua. — suplicó con los ojos entrecerrados a su compañero. Levi sin expresar en su rictus su preocupación y extrañeza ante la petición de Hanji, la colocó con cuidado en la arena para buscar la cantimplora.
—Bean, no babees encima mio. — ordenó Hanji entre balbuceos.
¿Estaba delirando?, se preguntó Levi.
Luego de hacer tomar a Hanji de la cantimplora, y dejándola durmiendo. Levi se alzó su voz de mando para ordenar a todos retirada. Como se imaginó de Connie y Sasha, reclamaron la injusticia. Los demás obedecieron de inmediato.
Levi colocó a Hanji junto a él en el equino. Debía llevarla de inmediato con un médico para atenderla.
—Capitán. — Eren se acercó con su caballo para preguntarle si era grave la situación con Hanji Zoe. Imaginando lo que preguntaría Eren, Levi se adelantó a la respuesta:
—Todo bien. — Le respondió con el tono que acostumbraba usar para sus subordinados.
Eren asintió y se alejó más tranquilo. Parecía que todo se encontraba en orden.
A mitad del camino, Hanji abrió los ojos desorientada. El olor penetrante de arena mojada la llenó nuevamente; pero junto a él se encontraba un aroma ya conocido y que a ella le fascinaba.
—Huele a Levi con arena—masculló en las espaldas del capitán.
—Deja de decir tonterías.
Hanji sin prestarle atención a la última frase dicha por Levi, le preguntó preocupada, levantando un poco su cara de la espalda de Levi:
— ¿Trajiste lo que tenía en manos?
Levi bufó en respuesta, preocupando al corazón científico de Hanji. Antes que dijera algo, Levi le señaló una bolsa colgada junto a la cantimplora.
—Traje la mierda esa que sostenían tus manos. No tengo idea cómo me lo puedas agradecer, pero te saldrá caro.
Hanji se sorprendió. No imaginó en la vida que Levi hiciera algo, que obviamente odiaba, por ella. Se quedó callada por la impresión. Siempre accedía a regañadientes porque Erwin se lo ordenaba...cuando no tenía más opción. Ahora era como si él la consintiera. Sintió calor y se separó un poco de él. Levi lo notó.
— ¿Quieres bajar?— preguntó de manera violenta en respuesta ante la acción de Hanji. Por alguna razón sintió molestia cuando lo preguntó. Hanji negó.
Levi se sintió observado por los demás.
(...)
Sin pedir permiso, como ya estaba acostumbrado, entró al aposento de la comandante.
Hanji se encontraba sentada en el escritorio, parecía como si lo hubiera estado esperando impaciente. No era la primera vez que ella esperaba a Levi; pero lo inusual fue el rictus en ella. El rostro de Hanji y sus gestos mostraban que algo la preocupaba o más bien le incomodaba.
Apenas Levi separó los labios para preguntarle qué demonios sucedía, Hanji habló:
—Tenemos que hablar.
Levi chasqueó la lengua
—Lo estás haciendo, cuatro ojos.
Hanji soltó un bufido de frustración. Definitivamente no era ella en todos sus cabales. Estaba irritada.
Se levantó haciendo ruido. Colocó ambas manos con brusquedad en el escritorio sosteniéndose.
—Tenemos que acabar con esto. — soltó con seguridad, con sus orbes fijas en las frías de Levi.
Al capitán le tomó por sorpresa. Su respuesta fue un chasquido de burla.
—Estás cansada, cuatro ojos.
—Lo estoy. — afirmó—. ¿Está bien tremenda muestra frente a los demás?
Levi calló en cuenta a lo que se refería. Lo había olvidado. Cuando cargó a Hanji en su mismo caballo no tomó en cuenta que los demás los estaban observando y que ahora tendrían sus conclusiones. Además que, fuera que estuvo recostada en su espalda, ellos no se comportaron como dos compañeros de equipo...Ellos se trataron como se trataban detrás de las puertas.
Se frotó ambas sienes y Hanji lo observaba.
—Ya lo saben. ¿Es eso lo que preocupa?— Le preguntó lo obvio—. ¿Y qué? Me importa una mierda.
Hanji rodó los ojos. Y sabía ella que bajo una palabra grosera de Levi se ocultaba una verdad. Una respuesta seria no tendría de parte de él en esos momentos. Y ella no es que fuera seria, pero lo vivido le había golpeado mucho: la pérdida de Erwin, Moblit, su escuadrón...tantas personas importantes y queridas. No era momento para tener una aventura con Levi. No era nada profesional.
Y de ello se había dado cuenta ese día.
—Yo quiero terminar esto. — Afirmó sin mirar las pupilas penetrantes de Levi—. No es nada profesional y no queremos que por esto tengamos problemas mayores a que los niños se dieran cuenta que sus superiores cogen.
Levi soltó una carcajada de descolocó a la nueva comandante.
— ¿Ahora lo llamas así?
— ¿Eso no hacemos?— Le respondió con otra pregunta, molesta.
Levi se sintió irritado.
—Sí, tienes razón. Debemos terminar con esta mierda.
Hanji abrió la boca impresionada. No se esperó aquella respuesta. Además, Levi parecía estar muy molesto por alguna razón que ella no entendía. Antes de preguntarle, Levi salió de su vista tras la puerta.
—Creo que me pasé…
(...)
Notas de autora:
No voy a dar excusas del porqué de mi demora. Tengo esto escrito ya bastante tiempo.
Me sentido rara los últimos meses...
Primero que mi mente estaba en otro mundo por varias razones.
Escribía sí, pero me he sentido muy tímida para publicar. Ahora me he animado y lo hice...
Ahora, ya estoy con mis estudios de nuevo; pero no se preocupen, porque solo me falta publicar un capítulo más.
Haré una antología LeviHan, que así me siento más cómoda y ya no los decepciono...Y no me mandan reviews tan insistentes. Al principio se siente bonito, pero que me digan que detestan autoras como yo que no actualizan...mmm.
Pero a los demás n_n gracias por su paciencia. Los amo.
