Capítulo 3
-buenos días, Hanare-san- saludo el rubio a la secretaria de la recepción.
-¡oh! Naruto-san, que sorpresa tenerlo por aquí- Naruto sonrió, Hanare era una chica un par de años mayor que él, muy hermosa, de cabello negro hasta la cintura, ojos color grisáceos como la ceniza, si no tuviera novia, le pediría una cita, pero no se vería bien una relación entre el hijo del dueño de la empresa y una secretaria.
-…y por eso llegué después del descanso- Naruto oyó esa voz y la reconoció, era tan molesta como siempre, a pesar de no tener el mismo tono que en la escuela.
-me sorprende que Tsunade te haya dejado entrar- oyó la voz de su padre, volteo a verlo y ahí estaba, caminando junto a Hinata, dándole una gran sonrisa que la chica correspondió, eso se veía extraño ante sus ojos. ¡Claro! Ahora entendía porque Hinata se comportaba diferente con su padre, quería engatusarlo para sacarle dinero, seguro era para comprar alcohol o quizás drogas, no le importaba que hiciera con su vida, pero mientras no se relacionara con su familia no había problema. Pero no era así, se relacionaba con su padre, y con su madre también.
Los vio pasar frente a él como si nada, Minato llamó al elevador y ambos entraron. Naruto sabía que Hinata no desaprovecharía esa oportunidad a solas en el elevador, pero también sabía que su padre no caería con ella, era un hombre casado, y para soportar a alguien como su madre debía amarla mucho, no caería ante los encantos de una mocosa que podría ser su hija.
Trató de alcanzarlos pero el elevador se había cerrado antes de que llegara. Ni loco subiría por las escaleras, esperaría a que bajara de nuevo y lo tomaría.
-entonces, ¿Qué me quería decir?- pregunto Hinata una vez que Minato cerró la puerta.
-Hinata-san, quería hablar de un tema delicado, que no quería que los otros inversionistas oyeran-
-lo note cuando me trajo aquí- ironizó la chica.
-sí, jeje…- sonrió dejando ver su perfecta dentadura –veras, lo que quería proponerte es…-
Por fin llegó al piso donde estaba la oficina de su padre, estaba a punto de entrar, cuando oyó un grito proveniente de adentro.
-¡no!- grito Hinata. Naruto se pegó a la puerta ¿de que estarían hablando? –yo… no puedo… no puedo hacer eso- ¿Qué no podía hacer? Ya había gritado en frente de sus compañeros algo que no había ocurrido y que jamás iba a pasar.
-por favor, Hinata-san- hablo su padre –créame que le beneficia y mucho- ¿Qué le había dicho?
-lo sé, pero… ¿Qué hay de Kushina?- ¿su madre? Acaso Hinata… claro, ya debió de haber convencido a su padre de convertirla en su amante, y ella se hace la digna, de seguro se trataba de eso.
-¡no voy a permitir que destruyas a mi familia, Hyuga!- Naruto entró gritando, estaba molesto con la chica sentada frente a su padre.
-¿Naruto?- hablo su padre
-¿Qué haces aquí?- pregunto confundida Hinata.
-¡lo mismo te pregunto! ¿Qué demonios haces en la oficina de mi padre?! ¿Acaso piensas sacarle dinero? Pues piénsalo dos veces porque mi familia no te ayudara a conseguir drogas- grito molesto.
-¡Naruto!- la imponente voz de su padre lo hizo callar -¿ahora que te ocurre?... anoche Hinata había agredido a tu madre y hoy…- estaba muy molesto con su hijo.
-Minato-san- esta vez fue Hinata que lo interrumpió.
-Naruto…- su padre hablo lo más tranquilo que pudo –quiero que te disculpes con Hinata ahora mismo- su pecho se movía al compás de su respiración, estaba muy alterado.
Veía a su padre, sorprendido, y vio a Hinata, ella también se había levantado de su asiento, no lo había notado, pero vestía un traje color crema, su cabello estaba sujeto en una coleta alta bien peinada y unas zapatillas de tacón bajo del mismo color que el traje. Se veía… extraña, no podía definirla de otra forma.
-¿Por qué…?- su padre lo vio confundido -¿Por qué la defiendes?- le escocían los ojos, él era su hijo, y estaba defendiendo a su peor enemiga.
Salió de la oficina rápidamente. Mientras Minato y Hinata lo veían alejarse. Minato no entendía la actitud de su hijo, ¿Qué había hecho para que se pusiera así?
-lo…-
-lo siento mucho, Minato-san- se disculpó Hinata haciendo una reverencia –es… es mi culpa- tal vez era problema de Naruto decirle a sus padres lo que ocurría, pero debía decirle a Minato, merecía saberlo –yo… hay algo que debo confesarle- Minato la vio con duda, parecía que sería una larga charla.
Necesitaba despejar su mente de todo lo que acababa de ocurrir. Estaba confundido, tantos sentimientos lo invadían en ese instante. Miedo, odio, angustia, dolor, ira… era culpa de Hinata que a él le pasara todo eso. Aunque también era en parte su culpa… ¡claro que no! Desde que conoció a Hinata, su vida se convirtió en un infierno.
Le había pasado de todo, y esa semana fue una de las peores. Todos estaban en su contra, incluso sus padres. Solo había alguien que lo ayudaba a no hundirse por completo en ese océano de preocupaciones. Su novia.
Sakura lo había hecho feliz desde el día en que aceptó salir con él, exactamente hace un año y medio. Poco después, Hinata entró en su vida como algo más que una molestia. Al principio, solo veía como molestaba a sus compañeros, pero por alguna extraña razón, él se convirtió en su centro de diversión. No sabía la razón de ello, solo tenía una cosa clara. Hinata estaba loca.
Bajó de su auto y avanzó hacia el edificio donde vivía su novia. Él le había dicho que ese día no podía ir a verla, debido a que pasaría todo el día con su padre, y ella reaccionó muy bien, como siempre. Además, Sakura le había dicho que su hermano la iba a visitar. Tenía mucho que no veía a Juugo. Era un tipo extraño, de cabello naranja opaco, ojos del mismo color y una actitud que da escalofríos la primera vez que lo vez, pero una vez conociéndolo te dabas cuenta que tenía un gran corazón, especialmente para los animales. Estaba en Estados Unidos estudiando para ser veterinario, y la profesión le quedaba como anillo al dedo.
Entró en el edificio y tomo el elevador. Estaba impaciente por verla, quería darle una sorpresa. Le había comprado un ramo de rosas en el camino, era un gesto que le encantaba hacer, darle flores, chocolate, etc. Se sentía el mejor novio del mundo, sentía que la merecía. Por fin llegó frente a su departamento, tocó la puerta.
Parecía que no había nadie dentro, estaba a punto de irse cuando oyó un extraño ruido proveniente de adentro. Le hubiera gustado entrar en ese momento y ver que ocurría, pero no tenía como. Volvió a tocar más fuerte y repetidas veces.
-¡voy!- oyó el grito de Sakura. Ocultó el ramo tras su espalda.
Sakura abrió la puerta, y parecía que había palidecido cuando lo vio ahí parado. Naruto la vio de pies a cabeza, traía una bata de color blanco, con flores de cerezo en las mangas y hasta abajo, se veía muy linda.
-hola, amor- saludo feliz Naruto, dándole una gran sonrisa, permitiéndole ver su perfecta dentadura.
-Naruto… ¿Qué-que haces aquí?- por alguna razón volteo a ver hacia adentro y luego volvió la mirada al rubio que estaba en su puerta.
-yo…- estaba a punto de sacar las rosas, cuando el sonido de unos pasos acercándose lo hizo detenerse, no fueron exactamente los pasos, sino las palabras del otro sujeto.
-¿Quién es, linda?- ¿linda? ¿Acaso había alguien aparte de su hermano ahí?, ¿o su hermano le decía así?. Del interior se asomó un chico de cabello azulado bastante claro, casi blanco, de ojos tonalidad violácea, de piel levemente quemada y una perfecta dentadura que se asemejaba a la de un tiburón, además de que traía una toalla envolviéndolo de la cintura hacia abajo dejando apreciar un cuerpo bien formado. Ese chico no podía ser Juugo ¿o sí?
-¿Sakura?- volvió la vista a la chica, tratando de hallar la respuesta a la interrogante en su mente, pero solo logro confundirse más.
-…- Sakura no dijo nada, solo apretaba la puerta, tratando de romperla con las manos.
-¿Quién eres?- decidió preguntar directamente, aunque sentía que la respuesta no le iba a agradar.
-¡oh! Lo siento, olvide mis modales, mi nombre es Suigetsu, gusto en conocerte- extendió su mano para estrecharla con la del rubio –soy el novio de Sakura- Sakura cerró los ojos con fuerza, ese no parecía ser su día.
-¿q-que… que significa esto?- su voz se oía molesta y alterada. El semi peli-blanco lo vio confundido.
-Naruto… yo… déjame explicártelo- trato de tomarlo del brazo pero parecía que su contacto lo quemaba, ya que apenas lo rosó, este se alejó.
-vengo aquí… a verte… pensando que estas con tu hermano… y resulta que…- la vio de arriba abajo con enojo –¿te estabas revolcando con alguien más?-sentía que los ojos le escocían de nuevo, parecía que su semana iba empeorando cada vez más.
-espera… ¿Qué?- Suigetsu se unió a la furia del rubio –¿tienes novio?- pregunto molesto. Sakura apretó más el marco de la puerta, mientras que el oji-violeta se metía al departamento nuevamente, a pasos molestos.
-Naruto… esto no es lo que crees- no tenía excusa, todo se estaba complicando.
-¿no es lo que creo?- pregunto ironizando –para empezar… te encuentro en bata, con un chico que estaba casi desnudo, diciendo que es tu novio, y por la expresión de su rostro antes de conocerme, no sabía que yo existía, así que dime Sakura ¿Qué es entonces?- la peli-rosa se quedó muda –sabes que… no quiero saberlo, no quiero saber nada de ti… puedes quedarte con él, ya no me importa- dio media vuelta y se dirigió al elevador.
-Naruto…- salió al pasillo –Naruto, espera- las puertas del elevador se abrieron y Naruto entró en el para luego marcar un piso, mientras Sakura lo veía alejarse.
-yo me largo…- oyó la voz de Suigetsu de vuelta, volteo a verlo, se estaba terminando de poner el pantalón.
-Su-Suigetsu, espera- el chico hizo caso omiso de las palabras de la peli-rosa.
-¡hey! Detén el elevador- pidió a Naruto, y este lo hizo. Suigetsu corrió y entro en el ascensor, donde antes de que las puertas se cerraran, Sakura vio cómo se ponía la playera.
Se dejó caer en el suelo con las piernas abiertas a ambos lados, cerró los ojos mientras las lágrimas salían de estos, se abrazó a si misma mientras iniciaba su llanto. Ahora sí, lo había perdido todo.
-¿e-es enserio?- preguntó sorprendido Minato, por lo que Hinata solo pudo asentir.
-lo siento mucho- hizo una reverencia lo más abajo que pudo, se sentía tan mal de lo que había hecho.
Minato suspiro –aun no entiendo la razón… ¿Por qué lo haces?- Hinata se enderezo de nuevo mientras aún mantenía su mirada en el suelo.
-yo… después de lo que ocurrió con mis padres… sabía que habría muchas personas que se acercarían a mí por conveniencia, para ver que me sacaban… y para evitarlo decidí ser así…- esta vez su mirada estaba perdida en la pared, como si fuera lo más interesante del mundo –yo… logre que los periódicos no lo publicaran, pero no podía evitar que algunas personas lo supieran…- sentía los ojos escocerle –lamento mucho si he herido a Naruto de gravedad, lamento que haya estado en su contra cuando… en parte tenía razón, no lo justifico por lo que hizo hace rato… pero él cree que… soy…- no sabía ni que creía de ella, solo mantenía su vista fija en la pared, esperando, o el desprecio de Minato, o su perdón.
Sintió la fuerte mano del rubio en su hombro, por lo que, por inercia, volteo a verlo.
-no hay ningún problema Hinata, créeme, yo en tu lugar hubiera hecho lo mismo- limpio sus lágrimas con su dedo pulgar –si necesitas algo, lo que sea, Kushina y yo estaremos para ti- Hinata asintió.
Tomó la mano de Minato aun sobre su hombro, tenía mucho que no tenía un contacto así. No sabía si fue un impulso del momento, o un deseo desde hacía tiempo, pero lo abrazo, tenía mucho que no abrazaba a alguien que sintiera como una figura paterna, ella y su hermana estaban solas. Las personas no se interesarían en ella, solo en su dinero, después de todo, nadie desaprovecharía la oportunidad de apoderarse de algo de dos niñas huérfanas.
Después de la plática que tuvo con Minato se dirigió a su casa. Estaba detenida debido a un semáforo, esperando a que la luz se pusiera en verde, volteo a ver a todos lados, y lo que le extraño fue ver el auto de cierto rubio estacionado fuera de un bar. No era que le importara, al menos no mucho, pero eso solo podía significar una cosa.
La luz se puso en verde y ella seguía parada, un auto detrás comenzó a sonar su clackson, lo que la hizo despertar. Giró el auto hacia la dirección del bar. No le haría daño revisar que Naruto estuviera bien. Se estacionó al lado de su auto y salió del suyo. Entro al bar y en ese segundo un grotesco olor a alcohol invadió su nariz, se sentía mareada con aquel fuerte olor, pero no desistió. Volteo a ver a todos lados, y por fin vio su cabellera en la barra, con una botella de cerveza en la mano y en la barra ya unas cinco, mínimo. Se acercó a él, no sabía cuánto había tomado y no le interesaba saber hasta dónde seria su límite.
-Naruto- lo llamo tranquilamente, no como en la escuela, no como frente a su padre, sino como la chica que era. El rubio la volteo a ver, permitiendo que ella notara lo rojiza que estaba su iris, por lo visto los ojos le habían escocido, ¿acaso estaba así por lo que había ocurrido en la oficina?
-Hyuga… q-que ha…haces aq…ui- su voz se oía entrecortada debido a un hipo que le había dado –¿y…ya terminaste de fo…follarte a mi padre?- pregunto con una sonrisa de ebrio –¿sigo y…yo?- trataba de sacarse la camisa torpemente.
-Naruto, detente- lo tomo del hombro para que dejara de tratar de quitarse la ropa.
-¿p…por qué?... a…acaso no vas a… a…- cerró los ojos mientras hacía memoria ¿Cuál era la palabra que buscaba?
-te llevare a casa-le quito la bebida de la mano y lo puso en la barra.
-cla…claro… digo… no te caería… caería… caería mal más dinero…hip… ¿cuan…cuan…cuanto cobras por hora?- recibió una fuerte bofetada por parte de la chica, ciertamente estaba ebrio, pero ni en ese estado podía soportar que le hablara así.
-ya cállate ¿quieres, idiota?- se había rendido, parecía que no agredirlo no funcionaba, bien, sería la Hinata de siempre.
-¿ahora… te… te harás la dig…digna?- recibió una fuerte puñetazo en el rostro, y sumándole su nivel de alcohol en la sangre, lograron noquearlo. Por un segundo hubo un silencio en el bar, pero luego todo volvió a la normalidad.
-aquí tiene- sacó de su billetera unos yenes y se los dio al joven detrás de la barra –quédese con el cambio-
Como pudo lo tomó por el brazo y lo levanto con todas sus fuerzas, por suerte recibió ayuda de un par de chicos quienes la ayudaron a subirlo a su auto. Arranco el motor, y antes de avanzar vio al rubio dormido en el asiento del copiloto, definitivamente se veía mejor así.
-¡Hanabi!- grito al abrir la puerta, tambaleándose por el sobrepeso sobre su espalda -¡Hanabi!- volvió a gritar, si su hermana no aparecía en dos segundos, definitivamente, terminaría bajo el cuerpo de Naruto.
-¿ahora qué ocurre?- escuchó la somnolienta voz de su hermana.
-ayúdame- pidió con lo último de aire que le quedaba en los pulmones.
-¡Hinata!- se le escapó un grito una vez que vio al rubio en su espalda. Corrió escaleras abajo para ayudar a su hermana. Tomó de un brazo al rubio y ambas comenzaron mentirlo dentro de la casa.
-¿Eh?- Naruto despertó de repente con un hilillo de baba en la comisura del labio –¿don…de… estoy?- su voz aún se oía ebria, aunque ya no tanto como en el bar. Vio a su izquierda y luego a su derecha.
-vaya Hyu…Hyuga… ¿me has traído a-aquí para cumplir tu… tu fantasía sexual?- pregunto mientras las hermanas trataban de subirlo por la escalera.
-¿fantasía sexual?- repitió Hanabi con duda.
-larga historia- respondió su hermana mientras ambas sentían que desfallecían al subir al rubio. Cuando por fin estuvieron arriba, se dirigieron a la habitación de huéspedes y lo lanzaron en la cama, mientras el rubio se reía de nada.
-voy por un poco de té- Hanabi salió corriendo hacia la cocina, un té era una buena forma de bajar una borrachera ¿o era el café? No recordaba, solo sabía que también se bajaba con un baño de agua fría, sonrió ante esa idea, no le caería nada mal el lanzarlo al agua helada, pero no, ella no era así. Al menos no realmente.
Su ropa olía a alcohol, y francamente, ella odiaba ese olor, solo con un respiro se mareaba. Le quitó los zapatos, lo metió más en la cama, y una vez hecho eso, le comenzó a desabotonar la camisa, era lo que más olía así.
Naruto reaccionó levemente ante el contacto de la Hyuga, y la vio ahí, sobre él, tratando de quitarle esa prenda. Por alguna razón, esa imagen no le molestaba en lo absoluto.
-vamos, Hyuga…- repentinamente la abrazo y la atrajo hacia si –vamos a pasar bien la noche- trataba de pararse, pero por alguna razón él no la soltaba, en lugar de eso, se aferraba más a ella.
-su-suéltame-pidió con un gran sonrojo en las mejillas.
Trataba de zafarse de su agarre, pero por más que lo intentaba no podía, la tenía bien sujetada. Sentía que en cualquier momento se desmayaría, ella podía acercarse a él hasta cierto punto, pero eso, eso cruzaba la línea.
-Hyuga…- le susurró al oído –veamos si ahora si mi pene se levanta- comenzó a reírse y lentamente comenzó soltarla.
Apenas sintió que su agarre se debilitó, se alejó lo más que pudo de él hasta que su espalda tocó pared. Se dejó caer en el suelo, con la mano en el corazón y el rostro rojo hasta las orejas. Mantenía sus ojos cerrados, no podía volver a ser como antes, no con él ahí.
-¿Hinata?- la voz de su hermana la hizo abrir los ojos. Estaba recargada sobre el marco de la puerta, con una taza de té en las manos.
-¡oh! Una mini-Hinata- Naruto señaló a Hanabi –¿tú nos vas a acompañar a hacer un trio?- volvió a reírse.
Eso había cruzado la línea. Podía meterse con ella, pero su hermana era otra cosa, ni siquiera le pasaría esas palabras aunque estuviera ebrio. Corrió hacia él, salto sobre la cama y lo golpeo en el rostro de tal forma que volvió a quedarse inconsciente.
-ya cállate, idiota- grito furiosa. Hanabi solo veía la escena y su boca formo una gran "o".
-Hi-Hinata…- la voz de Hanabi se oía preocupada.
-descuida, solo está dormido- parecía que había adivinado los pensamientos de su hermana, ya que al oír eso dio un sonoro suspiro –se ve mejor así- lo vio otra vez, estaba en lo cierto, dormido se veía como un niño pequeño.
-parece que ya no necesitaremos el té- vio la taza que tenía en las manos y luego comenzó a tomársela –le avisaré a sus padres que está aquí- comenzó a caminar mientras seguía bebiendo el té.
-Hanabi…- volteo a ver a su hermana una vez más –diles que se quedara aquí esta noche, no queremos que se molesten en venir a buscarlo, pero que por favor vayan al bar a buscar su auto- Hanabi asintió y luego desapareció de la vista.
Hinata volvió su vista a Naruto de nuevo. Se veía tan tierno, como cuando eran niños. Ella siempre lo había observado, su forma de ser tan alegre y despierta la habían enamorado, pero al llegar a la preparatoria todo cambio. Él se volvió un chico presumido y vanidoso. Ella había perdido a su padre y Hanabi estaba en otro país. Ambos cambiaron. Aunque solo uno cambio realmente.
Pero verlo ahí, la hizo olvidar como era ahora, solo veía a aquel niño, el que solía jugar con ella cuando la notaba, cuando ella no se desmayaba. Sonrió. Comenzó a acercarse a su rostro al suyo, sus labios estaban tan cerca, los rosó con los suyos y luego se alejó. No era el momento, si lo besaba tenía que ser con el consiente y por su propia voluntad.
Se levantó de la cama y comenzó a caminar hacia la salida sin voltear atrás. Si lo veía de nuevo, sabía que no podría resistirse más y lo terminaría besando. Lo vio por última vez desde la puerta.
-descansa… Naruto-kun-
-Naruto-kun… Naruto-kun- oyó la voz de una niña a lo lejos. Estaba en un parque, que por lo visto estaba deshabitado.
Comenzó a caminar en busca de la dueña de esa voz. En un parpadeo, el parque estaba lleno, desde niños hasta ancianos.
-Naruto-kun, ¿jugamos?- pregunto aquella voz, finalmente vio a una niña parado frente a él, aunque no lograba saber quién era.
-¿Quién eres?- preguntó, dándose cuenta de que él también era un niño.
-¿jugamos?- la niña se desvaneció lentamente frente a sus ojos, y eso por alguna razón lo preocupo.
-¡espera!- grito tratando de detenerla, pero era muy tarde, ya se había ido.
-¿jugamos?- volvió a oír su voz, solo que esta vez era un susurro.
-¿Dónde estás?- pregunto alterado.
-¿jugamos?- volteaba a ver a todos lados, pero no estaba en ningún lugar.
-¿Dónde…?- se preguntó de nuevo mientras agachaba la mirada, cerró los ojos mientras estos le escocían.
Quería ver a esa niña de nuevo, sentía que era alguien muy importante para él, pero no sabía quién era. Abrió los ojos, y vio un par de zapatos escolares frente a él. Alzó la mirada, y ahí parada vio a Hinata, con una gran sonrisa de oreja a oreja, solo que esta era diferente a la que solía darle. Vio a la niña que había desaparecido antes, estaba parada al lado de Hinata, tomando su mano.
-¿jugamos?- dijeron ambas al mismo tiempo mientras sonreían, y fue ahí cuando él se dio cuenta, que ambas eran la misma persona.
Despertó agitado y sudando, al segundo de levantarse, un enorme dolor le invadió la cabeza.
-¿Qué fue eso?- se preguntó mientras apretaba sus ojos.
Comenzó a abrir los ojos lentamente, tratando de adaptarse a la luz de la habitación. Pero notó algo, esa no era su habitación.
-vaya, al fin despiertas- oyó su molesta voz desde el otro lado de la habitación. Volteo, y la vio parada, recargándose sobre el marco de la puerta, con una taza en la mano.
-¿Qu-Que…?- dirigió su mano hacia su frente, se sentía tan mareado.
-antes de que digas algo…- lo interrumpió mientras entraba a la habitación –¿ya se te ha pasado?- el no entendía muy bien su pregunta, pero asintió –bien- vio sus ojos y como tenía su mano en su cabeza –parece que tienes resaca, lo mejor será que bajes a tomar algo- dio media vuelta dispuesta a salir de ahí.
-¿Qué hago aquí?- pregunto aun aturdido.
-te encontré anoche en un bar, no me interesa saber qué hacías ahí, pero no quería que crearas un escándalo que perjudicara a Minato- era cierto, en parte, si le importaba que estaba haciendo ahí, pero no tenía derecho de preguntarle.
-¿Qué tienes con mi padre?- pregunto molesto -¿acaso…?-
-antes de que salgas con una de tus estúpidas suposiciones déjame aclararte algo, Minato y yo solo somos colegas de trabajo, amigos, no hay nada más allá de eso… y si crees que voy tras su dinero déjame decirte algo –hizo una pequeña pausa y tomo aire -Puedo ser muchas cosas, pero no soy una persona convenenciera, yo gano dinero por mi esfuerzo no robándole a los demás… y si vuelves a gritarme frente a tu padre, le diré lo bien que lo pasamos anoche, y…- froto su vientre –tal vez tenga que agregar a alguien mas- Naruto vio su acción y supuso a lo que se refería.
-no te atrevas- advirtió entrecerrando su mirada.
-no lo hare si no me vuelves a molestar- comenzó a caminar hacia afuera –cierto, antes de que salgas, creo que lo mejor sería que te calmaras, no quiero que asustes a mi hermana- el no entendió a lo que se refería.
Tenía la vista clavada en un punto de su cuerpo y cuando dirigió su vista a donde veía la chica, se dio cuenta, su amiguito estaba despierto. Jaló la sabana bajo él, tratando de taparlo. Hinata solo sonrió burlonamente y salió del lugar. Cuando Naruto volvió la vista hacia donde estaba, se había ido.
Estaba parada en la cocina, desayunando cereal, cuando vio a Naruto entrar por la puerta. Lo vio de arriba abajo, y él lo notó.
-¿Qué?- pregunto algo molesto, no con ella, sino con el enorme dolor de cabeza que tenía.
-por lo visto ya te calmaste- dijo divertida, Naruto solo se sonrojo y viró el rostro.
-me tengo que ir a casa…- apenas acababa de terminar la oración cuando ella hablo.
-no puedes- le dijo mientras veía otro punto de la cocina, aun comiendo cereal.
-¿Por qué? ¿Estoy secuestrado?- preguntó burlón.
-no llegaras a la escuela- Naruto vio su reloj y se dio cuenta de que tenía razón, eran las siete y cuarto, la escuela empezaba a las ocho y él no sabía en donde estaba –mejor cámbiate-.
-¿Cómo? No sé en donde estoy y no sé hasta dónde está mi casa- le dijo molesto.
-tu padre me envió un uniforme, está en la habitación…- comenzó a caminar hacia él –eso si quieres ir, también te puedes quedar y… -
-¡olvídalo!- grito y luego salió hacia la habitación en donde había despertado.
-descansar- terminó la frase cuando el rubio se había ido –hmp, pervertido- dijo burlonamente.
Terminó de ponerse el uniforme y salió de la habitación. No lo había notado, pero esa casa era muy grande, cuando se imaginaba donde vivía Hinata, pensaba en un departamento, diminuto y mal cuidado. Suponía que por su actitud, sus padres la habrían echado hacía mucho tiempo, pero por lo visto, no había sido así.
Tenía suerte que la puerta estuviera frente a las escaleras, así no se perdía más de lo que ya lo había hecho. Cuando salió una limosina negra estaba estacionada enfrente.
-¿mi padre la envió?- se preguntó en voz alta.
-no- de pronto salió Hinata por la puerta –tu padre solo envió tus cosas, está molesto contigo por lo de anoche- Naruto bajó la mirada –es mía, ocúpala, yo siempre voy caminando- comenzó a avanzar sin que el rubio respondiera.
Quería echarle la culpa a Hinata por que su padre estuviera molesto, pero no era culpa de Hinata, era suya. Era suya y de Sakura. Ella lo había engañado, y el por despecho se había ido al primer bar que encontró. Por mucho que odiara admitirlo, le tenía que dar las gracias a Hinata.
-¿puedo ir contigo?- quería pedirle la disculpa y darle las gracias en el camino.
-no- respondió apenas termino la pregunta –si te ven conmigo…- lo vio fijamente a los ojos –odio que hablen de mí y de mi vida, no sé de dónde demonios sacan que he hecho todo eso- entrecerró su mirada –pero, sabía que algo así ocurría si yo…- se quedó callada un momento.
-¿si tu…?- tenia curiosidad.
Hinata se quedó viendo al vacío durante un momento, recordando todo lo que había tenido que soportar, todo lo que había tenido que vivir, pero que aun así, lograba superar.
-las personas se interesan por la vida de los demás porque son unos malditos entrometidos, y odio a la gente así- respondió, pero esta vez, con el mismo timbre tosco que siempre usaba en la escuela –sube, o si no te mandare en bicicleta- amenazó y luego siguió caminando.
Naruto la vio alejarse, con su cabello suelto agitándose con el viento. Tenía la extraña sensación que ese no sería un día como los demás.
Aun se preguntaba qué demonios significaba ese sueño, pero la interrogante mayor fue porque había reaccionado así. Aunque, tal vez por todo lo que había ocurrido, había sido debido al estrés al que había estado sometido los últimos días, y agregándole todo lo que había tomado la noche anterior… Pero aun así, ¿Por qué aquella niña tenía que ser Hinata? ¿Porque no Sakura u otra chica? ¿Por qué ella? En realidad, no tenía importancia.
Habían pasado solo cinco minutos, y ya se encontraba frente al instituto. Se adentró en él y entró en su salón. Se sentó en un lugar diferente al de siempre, esta vez no molestaría a Hinata. No ese día. Tenía la mirada fija fuera de la ventana. Sonreía. Ese día sentía que no pelearía con ella, así que podía estar tranquilo.
-Naruto- aquella voz borró su sonrisa, a pesar de no ser la de Hinata, dirigió su mirada a la peli-rosa parada frente a él.
-¿Qué quieres?- pregunto tranquilo, su voz no presentaba ninguna emoción, y aunque su tono no era frio, ella lo sentía así. Normalmente cuando hablaban, él le hablaba con dulzura.
-quiero hablar contigo- pidió con voz triste. Todo el salón de clases se quedó viendo la escena, y Naruto entendió las palabras de Hinata.
Las personas se interesan por la vida de los demás porque son unos malditos entrometidos.
Era cierto, nunca lo había notado porque él tenía una vida perfecta, hasta ese día, se dio cuenta de que Hinata tenía razón.
Aquí la continuación… disfrútenla… si quieren comente, como quieran… denle me gusta o ya no me gusta… esperen… esto no es Facebook xD perdón me confundí jeje
Namikaze Hanoko fuera…
