Rápidamente cayó la noche sobre ellos.

Sero, Ashido y Kirishima van de camino a la fiesta. Los tres lucen unas buenas pintas y están listos para la diversión. El chico alfa lleva unas cuantas cervezas que compraron entre todos para llevar al lugar.

─Oh esto si es una fiesta.─ exclama Mina al abrir la puerta. Era una casa llena de adolescentes bailando y bebiendo, luces, música. ¿Qué más necesitaban?

Pasan al interior de la casa. El pelinegro deposita las cervezas en una cava.

Entonces se les acerca una chica bastante atractiva. Ella era alta y tenía un largo cabello negro.

─¿Qué hay Hanta?─ realizo un saludo de manos con el chico del quirk de cinta como si se conocieran de toda la vida. Ella se veía un par de años mayor a ellos.

─Todo bien.─ respondió y procedió a presentarla a sus amigos. ─Chicos ella es mi prima, Ari.

─Disfruten la fiesta.─ dijo simplemente y sacudiendo su mano en el aire, salió.

─Discúlpenla.─ tomó unas latas y se las ofreció. ─¿Quieren?

─Sí que sí.─ exclamó con ánimo Mina, casi arrancando la lata de la mano de Sero.

─¿Qué hay de ti Kirishima?─ preguntó al verlo algo distante. Joder, había que buscar una forma de subirle el ánimo.

─No, gracias.─ respondió como de costumbre.

─Vamos no seas así. La fiesta no empieza hasta que el alcohol invada nuestro sistema.─ Ashido lo incito a beber. Ya estaba cansada de la actitud del beta ¿Qué había pasado con su actitud de estudiante de la UA? Ni siquiera en sus días de secundaria estaba tan soso.

─Bueno supongo que una no hará daño.─ dijo y tomó una de la cava. No podía discutir con ellos y más cuando sabía que sólo querían ayudar. A pesar de que parecían no entender que él sólo quería estar tranquilo.

Están los tres bebiendo ahora. Se instalan en una mesa a charlar cerca de la entrada, dejando que el retumbar del ritmo de la música a través de las paredes junto al licor se empiecen a meter en sus cuerpos.

─Que raro que no vino Kaminari.─ agrega Kirishima conociendo lo mucho que le gustan estas fiestas al del quirk eléctrico.

─Él dijo que llegaría más tarde.─ explicó Sero.

─¡Oigan! ¿Qué hacen bebiendo sin mí?─ aparece Denki lleno de vigor con los brazos levantados como si fuera un campeón. Más atrás le sigue Jirou despacio mirando hacia el suelo.

─Hablando del rey de Roma.─ susurra Ashido.

─Lo bueno se hace esperar y miren a quien traje conmigo.─ dice y extiende sus brazos hacia su compañera en esta velada, una omega.

─¡Kyouka!─ saluda la pelirrosa muy animada al verla dándole un abrazo ─¿Quién diría que nos honrarías con tu presencia?

─¿Cómo están chicos?─ saluda en voz muy baja. Ella se ve tímida y algo incómoda.

─Bien, aquí calentando las cosas.─ respondió la chica alfa con una enorme sonrisa.

─Toma.─ Sero le pasa una lata de cerveza a Kaminari. ─¿Quieres Jirou?

─Tal vez luego.─ responde con la mirada hacia abajo. Era bien conocido que a los omegas les suele incomodar lugares llenos de gente, comenzando por la discriminación que suele haber hacia ellos. Así que los demás tratan de ser amables con ella tratando de ponerse desde su punto de vista.

Kirishima, por otro lado, lleva toda la conversación centrado en su bebida. Olvidaba lo bien que se sentía el cuerpo con el alcohol adentro. Al acabarse decide tomar otra lata de la cava.

Cuando se da cuenta está solo, sus amigos habían migrado a la pista de baile y otras zonas de la casa. Pero a Eijirou no le molesta. Se desconecta del mundo que le rodea, escucha la música y se dedica a beber por un buen rato.

─¿Quieres bailar?─ le preguntan al pelirrojo de la cicatriz sobre el ojo sacándolo de su mundo. Entonces aterriza, es una chica esbelta, cuyo cabello son tentáculos. Tiene afilados ojos negros, pero sin embargo su expresión es simpática.

Kirishima duda por un momento, pero no tiene nada que perder. Ya estaba allí, supuso que al menos debía divertirse un poco.

─Vamos.─ responde con una sonrisa dejando su cerveza a medio beber en una mesa.

Ella lo toma de la mano y tira de esta, haciéndose paso entre la multitud. Conduciendo al beta hasta la improvisada pista de baile. -Por cierto, me llamo Yoshiko.

─Kirishima Eijirou.─ responde él presentándose ante la chica que parecía bastante agradable.

Una vez en la pista ambos no hacen más que mover sus cuerpos juntos sincronizados en una danza compartida al ritmo de la música con muchos adolescentes haciendo lo mismo que ellos a su alrededor.

Ambos bailan, bailan y bailan. Las canciones suenan, la gente pasa y ellos bailan durante un largo rato. Entonces aparece Ari, la prima de Sero.

─Chicos, por allá vamos a jugar verdad o reto. Pueden venir si quieren.─ avisa señalando a una puerta al final.

─¡Vayamos!─ exclama con la emoción de una niña pequeña al entrar en una dulcería, la pareja de baile de Eijirou.

El pelirrojo no pudo negarse ante aquella ternura de persona que era, sólo se deja llevar sin pensar en nada. Esta noche era para disfrutar.

Van a sentarse a jugar, ven a un par de chicos sentados en el suelo. Al final estaban Ari, Sero, Ashido, tres chicos que desconocía, Yoshiko y Kirishima.

El pelirrojo se preguntó por un momento por el del quirk eléctrico. Lo vio afuera de aquella habitación junto a Jirou en una mesa.

Llego finalmente la hora en la que el juego diera inicio. La botella giraba y giraba en el medio del circulo de adolescentes. Al detenerse señala a...

─Hanta ¿verdad o reto?─ pregunta Ari con una sonrisa llena de malicia.

─Verdad.─ ¿Qué tanto daño podía hacer?

─Di el nombre de la persona que te gusta.─ Podía ser muy malo.

─Ah ¿qué?

─Tú me oíste. Tienes que responder, es obligatorio.─ Sero susurro algo inentendible como respuesta. ─No te oigo.

─Kendo.─ dijo finalmente de mala gana.

─Wow.─ exclamó Ashido sorprendida.

─Ninguno de ustedes tiene permitido decir nada.─ exclamó el alfa casi gritando apenado por su confesión.

─Descuida, es la primera regla de este juego.─ dice uno de los amigos de Ari haciendo girar el recipiente de alcohol vacío que estaba en el centro del círculo.

Señalaba a dos chicos, fue reto. Uno de ellos se quedó en ropa interior después de eso.

─Vaya esto se está poniendo intenso.─ dice Yoshiko viendo de arriba a abajo al chico sin ropa.

Ella tomó la punta de la botella y la impulso con la fuerza suficiente para que esta retomara sus giros y vueltas otra vez.

─¿Verdad o reto?─ le preguntó Ashido a Yoshiko.

─Reto.─ respondió como si incitara a Mina a que se pusiera creativa.

─Te reto a beber todo el tiempo que Kirishima pueda aguantar la respiración.

─Trato hecho.─ respondió ella como si pudiera con cualquier reto que le impusieran y fue a buscar algo de beber.

─¿Por qué yo?─ pregunto el pelirrojo.

─Sólo hazlo viejo.─ dijo el chico en ropa interior.

Y al final ella estuvo casi dos minutos bebiendo sin parar, fue una eternidad. Eijirou pensó en rendirse para que ella no saliera completamente borracha, pero rendirse no es cosa de hombres.

Ahora la botella apunta a Ari, la cual elige verdad.

─¿Cuál es el lugar más loco donde has follado?

─El lavabo del baño de un bar.─ responde sin titubear.

La botella vuelve a girar después de aquella inesperada confesión. Esta vez señalaba a uno de los amigos de Ari.

─Cuenta alguna fantasía sexual.

─Tentacle, siempre he querido probarlo.─ miró a Yoshiko de forma sexy.

Jugaron por un buen rato, pasando por retos locos y preguntas privadas "Hazle un corazón con la lengua en el abdomen", "Si tuvieras que acostarte con alguien aquí ¿con quién lo harías?"

Los retos y preguntas fueron intensificando su nivel mientras más jugaban.

─Te reto a que beses a Kendo.─ dice finalmente Ari a Hanta.

Para desgracia de Sero, Kendo estaba en la fiesta. Su prima podía ser un demonio cuando se lo proponía. Kirishima ni siquiera había visto a Itsuka en toda la noche, pero la vio en la pista de baile cuando su amigo fue a por ella.

El alfa tenía que cumplir con el reto ¿Dónde quedaría su orgullo si no lo hacía? Se acercó con el corazón latiendo a mil. Los chicos que jugaban observaban todas sus acciones escondidos desde lejos. Él dijo algo que no pudieron escuchar. Ahora ella estaba sonrojada. Frente a frente, solo los separaban unos cuantos centímetros. Los nervios carcomían a Sero, cerró los ojos con fuerza y simplemente lo hizo.

Fue un beso rápido, más rápido de lo que esperaban. Un piquito.

No obstante, el retado se quedó hablando con la chica que había besado recién, no daba señales de volver a la habitación donde estaban jugando.

─Supongo que se quedará por allá.─ dice uno de los amigos de Ari y hace que la botella de vueltas.

Esta ronda termina bastante sexy con sexo oral entre dos chicos que desconocía. Eso ponía incómodo a Kirishima, pero tenía que admitir que lo calentaba. Esto hace que inicie un nuevo nivel en el juego.

La botella que alguna vez tuvo alcohol vuelve a girar y al detenerse señala por un lado a un chico y a Mina.

─¿Verdad o reto?─ pregunta como de costumbre.

─Reto.─ en este punto sabía que el alcohol podía traicionarla y hacer que revelará alguna intimidad por lo que prefería los retos que probaban sus agallas.

─Te reto a pasar siete minutos en el cielo con Yoshiko.─ el muchacho pensó un poco hasta que finalmente habló. Dejando a Ashido sorprendida.

─Ven vamos.─ dice la chica de los tentáculos parada a su lado. Le sonríe ya ebria, le toma la mano y tropezándose llegan hasta un armario. La de la piel rosa simplemente se dejó llevar, de todos modos, pudo haber sido peor.

Yoshiko y Mina desaparecieron tras la puerta del closet. La botella señalo esta vez a Ari y uno de sus amigos, ambos terminaron besuqueándose.

Kirishima al percatarse que sólo quedaban personas manoseándose abandono aquella habitación, bastante incómodo por lo que estaba presenciando. Supone que el juego había terminado.

Se levanta para ir a beber un rato. Ya no quiere estar ahí. Toma una cerveza de las que trajeron y la lleva directo a sus labios. Al ver su alrededor puede ver gente manoseándose en la pista de baile y hasta a Kaminari besarse con Jirou.

Se sentía tan solo. Si tan solo Bakugou estuviera allí ¿Se estarían besando ellos también? Ni idea, el rubio podía ser impredecible en ocasiones. Ah cuanto extrañaba los labios del rubio sobre los suyos, eran tan toscos pero apasionados. Amaba el sabor de su boca. Sin darse cuenta termina con sus dedos sobre sus labios.

Las calientes palmas de las manos del poseedor del quirk explosivo recorriendo su cuerpo de forma rústica y posesiva. No, no quiere pensar más en el rubio. Bebe como si no hubiera un mañana, hasta llegar a un punto donde ya no las saboreaba, sólo se las tragaba.

Sus dientes se habían insensibilizado, el alcohol quemaba de forma placentera al pasar por su garganta. Se empieza a poner caliente una vez más. Manosea él mismo imaginando que esta junto a Bakugou hasta que apenado se percata de sus acciones decide ir de regreso a casa. Entonces se encuentra con Sero.

─Viejo, Kendo es maravillosa.─ dice picado por la flecha de cupido.

─Ni siquiera sabía que hablabas con ella.─ confiesa el chico con la capacidad de endurecerse arrastrando las palabras. En realidad, no la conocía mucho. Sabía que era de la clase B y amiga de Tetsutetsu, pero eran muy pocas las veces que habían interactuado entre ellos durante todos sus años en la UA.

─No tienes que saber todo de mí. Ella me invitó a ir por un café hace un tiempo y el resto es historia. ¿Qué haces tan solo?─ pregunta Sero.

─El juego terminó algo subido de tono.─ respondió hipando.

─Oh te entiendo. ¿Y Kaminari?

─Ni idea.

Entonces llega una aspirante a héroe bien conocida por ambos.

─Hey ¿dónde estaban? Los estuve buscando.─ se les une Ashido quien se resbala y casi se cae.

Si no fuera porque Sero la atrapó en sus brazos justo a tiempo, ella se hubiera encontrado cara a cara con el suelo. Se notaba que al igual que Kirishima, había bebido lo suficiente.

Mina y Sero se vieron las caras por un momento. Ambos se echaron a reír. No estaban muy seguros de la razón por la que se estaban riendo con tantas ganas, pero simplemente disfrutaban de esta como un efecto secundario del alcohol.

El beta se les unió en la risa, puesto que era bastante contagiosa. Los tomó a ambos por los hombros.

En ese momento, el alcohol lo golpeo con fuerza, traicionándolo. Haciendo que lágrimas empezaran a brotar de sus ojos. No pudo evitarlo sus sentimientos se habían encontrado y al no ser capaz de tratar con ellos simplemente salieron a la luz.

─¿Kirishima qué sucede?─ preguntó Ashido al verlo.

Eijirou dejó salir todo el dolor de su alma. Extrañaba a Bakugou, lo extrañaba demasiado. Pero al terminar de llorar gracias al apoyo de sus amigos se sintió liberado, como si se hubiera quitado un peso de encima.

Al final, los tres terminan ebrios hablando de tonterías hasta la madrugada, se divierten a su estilo entre amigos, sin necesidad de nada ni nadie.

Al día siguiente Kirishima tiene una resaca terrible, no obstante, desde entonces está más animado.

Pasa el tiempo y entiende que si Bakugou no lo quiere a su lado no debe perseguirlo porque a pesar de todo aun lo ama. Por encima de todo Kirishima quiere que Bakugou sea feliz, incluso si debe dejarlo ir.