DISCLEIMER: LOS PERSONAJES LE PERTENECEN A LA GRANDIOSA STEPHANIE MEYER, LA HISTORIA LE PERTENECE A LA GRANDE DE MI AMIGA JOIS.

Secretos de la luz…

Capitulo 3

_ Bella, ¿Cómo es posible que no te haya afectado la docena de vinos que te tomaste?

_ ¡¿Qué?! Pero si vos también tomaste, no me digas que no. Sino con que hiciste el brindis

_Sí, yo tome_ dijo con vos apacible_ una copa del primer vino_ le recrimino a Bella.

_ Pero tomaste Edward, tomaste.

_ Si, una copita, vos te tomaste¡¡¡¡¡¡ DOCE VINOS!!!!!! Mira, no te estoy retando solo me pregunto cómo es que no te afectaron. No estás ebria, ni mareada, no te sentís mal, parece como si hubieras tomado jugo de limón. Es tan…, bueno me agrada, por lo menos se que no tengo que cuidarte si te pasas de copas, puedo estar con alguien que no huele a alcohol.

_¡¡¿¿Qué??!!

_ No tienes ni una pizca de olor, seguís tan rica como cuando te encontré_ Bella con toda cautela se olisqueo el pelo, pero no encontraba ningún olor extraño.

Entonces capto el perfume de Edward sobre ella. Una sutil mezcla de lavanda y almendras

_ No. No huelo nada_ mintió pero Edward se dio cuenta, lo único que no entendió fue porque le mintió. Sin embargo lo dejo pasar.

_Que hacemos ahora.

_ ¿Elijo yo?_ dejo animada

_ Claro que si_ contesto Edward con una hermosa picara y sonrisa.

_Entonces vamos a lo bancos de la plaza quiero ver el amanecer en el mejor sitio. ¿Quieres que te diga una verdad?_ pregunto con una mirada suplicante.

_Sí, como no voy a querer saber.

_ Esto era una de las tantas cosas que quiero ver._ se sentaron en el banco frente al horizonte, allí

donde acababa la tierra. Justo a un metro del barranco.

Aun faltaba una hora para el amanecer.

Edward aprovecho para hacerle algunas preguntas, entre ellas pidió la explicación de el guardián. Lo hizo con muchos rodeos pero luego de un rato de charla la hizo.

_ ¿De verdad eso es lo que querías saber? Diste tantas vueltas para preguntar eso._ Bella pudo contener la risa pero no sus gestos, que eran diez veces peor.- pensé que era algo importante o vergonzoso, que me ibas a pedir casamiento, o que me ibas a pedir que… bueno… yo…no importa, te cuento mejor que quise decir con el brindis._ tomo aire, se puso seria, tomo una ramita y comenzó a dibujar en el suelo

_ Estas copiando mi dibujo, ¿por…?_ Bella lo callo poniendo un dedo sobre sus labios sin mirarlo.

_Ya está. Unión, destino, equilibrio y protección. Esas son las cuatro referencias que se le atribuyen al guardián. Pero_ Guardo silencio.

_ ¿Pero?_incitó él.

_ Hay una cosa más, el guardián tiene un don, además de los que le corresponden por origen y por… bueno por ser el elegido, obvio. Una particularidad que nunca llegaron a descubrir, porque nunca la necesitaron, pero la tiene.

_Pero si nuca la descubrieron, ¿cómo lo sabes?_ interrumpió.

_ No me tenés fe, entonces lo vas a tener que averiguar solo. Ahora_ cambio de tema_ quiero ver el amanecer.

El sol emergía en el horizonte, rodeado de un sinfín de colores cálidos que iban apoderándose del firmamento nocturno. Ocultando, con su segador brillo, a las estrellas.

Un amanecer limpio sin nubes, comparable únicamente con la grata compañía.

Luego de tan hermoso espectáculos se alejaron sin rumbo aparente.

_ ¿Qué será de ti en adelante?_ preguntó casi en un suspiro Edward. En espera de una señal que le indique, que podía continuar con ella.

_ No lo sé. Tal vez visite a los Praxs_ menciono misteriosa_ ¿y tú?

_ ¿Quiénes son los Praxs?_ pregunto con burla en la vos de él, ya que no los conocía_ ¿Son una aldea oculta?_ se burlo.

_ En principio. Pero a mí no me sorprende que no los conozcas. Aunque ya te los mencione antes. Hace siglos que ocultan su existencia _ dudó un momento y continuó_ si solo abrieras tus ojos. Si no te dejaras segar por la luz, podrías conocer mil maravillas_ comenzó a juguetear con su cabello, mientras asentaba más y más la duda sobre Edward._ Que lastima que solo algunos puedan desarrollar su legado por completo, solo algunas familias…_ comento

_ Eres tan inconstante ¿A dónde quieres llegar?

_ Quiero que descubras las respuestas, que liberes tu potencial, darte algo interesante en que pensar_ dijo Bella

_ Puedo hacer muchas cosas ¿Por qué justo eso?

_ Lo sé, pero hay cosas que debes saber y no conoces_ dijo sin parecer seria.

_ ¿Y si en lugar de eso te ayudo a conocer tu nombre? No estoy para andar investigando_ sugirió Edward

_ Solo si viajas con migo, esa sería la única forma_ contesto con picardía. Dió un salto y detuvo la caminata.

_ ¿Pero es que no te interesa saber quien sos?_. La tomo de los hombros y le reclamo a Bella

_ Tengo tiempo indefinido para recorrer este mundo_ con una suave caricia tomo una de sus manos y la quito de su hombro._ Además te agradara conocer a lo Praxs_ sus ojos servían de ventana para Edward que le permitía ver como su mente viajaba por los lugares que conocían por palabras_ las cascadas del tiempo y hasta tal vez las luces de auroras. Quien sabe, ¿No te gustaría conocerlos?…_ suspiro

_ ¿Qué son esos lugares?_ con una caricia, elevo el rostro de Bella, para que bajara a la tierra y se concentrara en él._Te gusta intrigarme ¿Verdad?_ dijo con una mirada fría con una mezcla de reproche.

_ Solo alimento tu curiosidad, las intrigas no son tan malas. OH es que no puedes con todas estas cosas, no conoces nada, de inmediato me di cuenta._ contesto relajada y segura de su respuesta.

_Sí, las intrigas solo te tejan pensando toda la noche, te atormentan por no poder entender nada; no es nada malo._ dijo con un notable sarcasmo.

_No seas malo; solo respondía tus preguntas. Perdóname, no debí decirte nada.

_No, no te aflijas. Quiero verte siempre con una sonrisa. ¿Entonces, cuando nos vamos?

_ Y, bueno yo pensaba irme cuando bajara el sol, claro que ahora suena raro porque recién está saliendo. Pero es un buen plan, viajas a gusto sin calor ni frío.

_Por mi está bien _ dijo Edward aunque no estaba convencido de salir casi de noche. Y sobre todo porque a lo que había entendido tendrían que caminar_ deberíamos ir al hotel por mis cosas.

_ Pues ve. Quiero ir a otro lugar ahora te parece si nos encontramos en los bancos de la plaza, a eso de la cuatro, porque va a atardecer rápido. ¿Te parece bien?

_ ¡NO! Te acompaño y luego iremos al hotel, o no. Cuando lleguemos a donde se supone que iremos las mandare a buscar y cancelare mi habitación.

_Edward_ se enfadó _ ve y has tus cosas yo estaré bien, puedo cuidarme sola_ inspiro. Poco a poco, Edward, se calmo al escuchar la voz enfadada de Bella._ no está muy lejos de aquí.

_Entonces te acompaño. Luego me voy y nos encontramos cuando acabe de hacer mis cosas _propuso.

_ ¿Quieres que me valla sola por ponerte pesado? Ya te dije que no soy una niña, tampoco delicada como aparento, tengo lo mío._ respiro profundo levanto su mirada y dijo sin despegar su vista de sus ojos_ Déjame explicarte algo, hasta que no demuestres el alcance de tu poder, y vea que eres más fuerte que yo ó haya algo por lo que te necesite. No te daré la razón en tu recelo.

_ Soy más fuerte que tú, lo sabes. Acaso vivís en una burbuja, no tenes noción de peligro.

_ Eso es lo que crees, confía en mí, ve a hacer tus cosas y si queres podes venir más tarde. Toma esta es la dirección_ Tomó su mano y coloco un diminuto papel blanco con una dirección escrita con una perfecta letra estilo español antiguo._ Espero, que pronto me demuestres lo que eres capaz de hacer. Pero mientras, hasta pronto_ Le dijo y se fue sin mirar atrás.

Él se encontraba solo y tieso, intentando inútilmente apaciguar su odio hacia el mundo. Mirando, sin poder hacer nada, a Bella, que se alejaba rápidamente de él. Su cuerpo rígido experimentaba cambios profundos, se libraba una batalla por la liberación de su energía, aquel elíxir de poder que posee cada descendiente. La furia irracional lo dominaba, a acusa de aquella tan fastidiosa charla, las bien trazadas palabras de Bella lo alteraron, y cumplieron su cometido en Edward.

Miro hacia el cielo y contemplo el sol de mediodía, bajo su mirada, aun desquiciado a causa del pánico, el miedo, y el desconcierto de no entender que sucedida, ni con él, ni con el tiempo.

Acepto con simplicidad el hecho de que habían pasado ya muchas horas desde el amanecer, cerro sus ojos y escuchó el latir de su corazón acelerado por la furia, había mucha luz lo que de alguna extraña manera contribuyo a que se lograra controlar a sí mismo, entonces salió corriendo en dirección al hotel.

Llego al otro lado de la ciudad en solo unos minutos, pero estaba muy distraído para darse cuenta. Cruzo la recepción y llego a su cuarto deprisa y acelerado. Tomo su mochila, que, como siempre ya estaba preparada.

Pago la estadía y salió tan rápido ó más rápido de cómo llego.

_ Veo que sirvió_ dijo Bella, casi en un murmuro_ aun no te diste cuenta ¿Verdad, Edward?

_ ¿Qué te sucede quieres desquiciarme? Todas esas… idioteces me tienen loco._ Dijo deteniéndose frente a Bella.

_ Sabes lo que quiero lograr, pero, en este momento hay compromisos que cumplir. Me está esperando_ dijo con vos dulce.

_ ¿Quién?_ pregunto, pero luego se respondió a sí mismo_ a entiendo. Entra tu yo estaré aquí.

_ Entra conmigo, mientras más seamos mejor es la experiencia, no hice por nada todo este teatro. Quiero que tú también participes.

_Pero… acaso entiendes lo que me estas proponiendo es…enfermizo y…

_ Si no queres entrar podes esperarme acá afuera, pero lo vamos a hacer de todos modos, es algo muy placentero, escucharlos, verlos, hacer todo eso para que estén dichosos, claro que quería que formaras parte de eso, pero si no es de tu agrado, lastima._ giro y penetro en las puertas de la gran casa blanca.

Verla entrar tan decidida como si ya lo hubiera hecho cientos de veces, destruía la imagen pura y frágil que poseía de Bella y que lo mantenía ligado. Entonces cruzo la calle de piedra y se sentó en el escalón de una puerta hecha de roble oscuro. Se quedo allí esperándola sin entender bien, porque no se marchaba de una vez por todas y la dejaba; porque no podía enfadarse como hacia unos minutos.

Pensó una y otra vez, queriendo inútilmente, entender de otra manera las palabras de Bella,

Enfadado, dispuesto a quitarse de encima las dudas, traspaso las puertas del antiguo edificio en el que Bella había entrado horas atrás.

El sol traspasaba por las ventanas, iluminando con su luz todo el lugar, dejando ver con detalle todo lo que estaba sucediendo. Edward se llevo una gran sorpresa al presenciar tal espectáculo, quedo petrificado por un momento. Se dio cuenta cual era la verdad de aquellos pensamientos.

Nadie más existía, para Edward, en ese momento. Se acerco a Bella, la tomo de la cintura y la elevo haciéndola girar una y otra vez. Memorizo aquella imagen suya, vestida de payaso; con zapatos grandes, pelo púrpura, un traje lleno de lunares verdes y una pequeña nariz rola. Edward no paraba de hacerla girar y girar en aquel salón rodeado de niños.

_ Sí, sí. Entiendo se te paso lo que tenias, pero en verdad me estoy mareando, bájame un minuto aunque sea._ le rogó Bella.

_ Está bien en un rato te bajo_ le dijo bromeándole_ bueno ahora te bajo._La coloco cuidadosamente en el piso y la ayudo a quitarse la ropa de payaso._Te queda bien esa ropa _ se rió Edward.

La cabeza de Bella giraba y giraba, pero en cuanto recobro el equilibrio guío a Edward hacia una esquina del inmenso salón, donde había un pequeño de espaldas a ellos.

_ Hola Bella, hola Edward_ dejo sin darse la vuelta_ porque te debes ir tan temprano Bella, si Edward acaba de llegar, tienes tiempo._ volteo quedando frente a frente. El niño no media más de uno veinte, tenía un rostro pálido y angelical, al igual que Bella, al contrario de ella, el pequeño poseía unos impactantes ojos pequeños color verde jade, brillantes como cristales; tal apariencia solo se comparaba con la dulce voz que salía de la boca del radiante niño, pero que llevaba unas muy gastadas ropas._ Qué bueno que te decidiste a entrar. La verdad Edward es que tus pensamientos eran infundados, y tu Bella debes mejorar a la hora de explicarte, la verdad te entiendo Edward cuando tienes tantas cosas en la cabeza no piensas bien pero lo tuyo…hmhmh.....

_Mejor dejémoslo así no tendría que saber lo que estuviste imaginando. Ah Bella, él es bueno, no seas tan mala_ Edward lo miraba con cara de idiota, no comprendía cómo es que el pequeño lo sabía todo y Bella solo tenía una intriga, saber lo que Edward había pensado de ella._ Es mi don Edward, mi legado_ respondió el niño.

Aunque él no había formulado la pregunta más que en su cabeza_ Ya vas a saber a qué me refiero, aunque por lo que Bella cree ya se ha manifestado en ti. Está bien Bella_ dijo de la nada.

_Me divertí mucho con ustedes_ Dijo Bella apretando la mano de Edward para que la mirara_ Lástima que te tardaras tanto, pero habrá otras oportunidades. Ah y quiero saber que fue lo que paso por tu cabeza que no querías entrar con migo.

_ Ah, pues_ comenzó el pequeño.

_ Nada Bella, nada_ lo corto al niño y acto seguido la envolvió en sus brazos y se largo a reír.

Emprendieron su viaje minutos más tarde. Edward y Bella, abrasados sin preocupación alguna, esperando las sorpresas, de la dichosa vida que deseaban

_ ¿No puedo decirle?_ pregunto el niño a otro joven detrás de él, mientras los miraba marcharse desde la ventana

_Michel, si te confiaron un secreto, o mejor si estuvieron obligados a confiártelo, no debes andar divulgándolo. Además no serviría de nada que se lo dijeras. Comprende pequeño que interferir, aunque sea para decirle algo que ya sabe, no está bien, debe descubrirlo sin atajos o sería peor. Deja que ellos se encarguen de eso a su tiempo. Michel, por algo lo hicieron, pero no te preocupes, que tiene la mejor compañía, confía en que sea fuerte y recuerda que sería malo si alguien lo supiera y ahora está bien, además no todo lo que se dice se cumple, el destino tiene mil caras y no esta tallado en piedra. Ese puede no ser el final. Ahora vamos que nos esperan para comer, la pasaste bien ¿no?.

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Nota: Ya estamos por el capitulo 3. Bueno si no entendieron la última parte, yo tampoco la entendí mucho cuando la leí por primera vez, pero después se entiende.

Beso nos leemos pronto.