¡Hola! ¿Cómo están? Esperando que super super bien, quisiera agradecer todos los comentarios que han escrito y a todos los que siguen leyendo mi historia. ¡Muchas, muchas gracias! Ustedes siempre me animan a seguir escribiendo n.n . Espero que sigan la historia hasta el final y que me den sus opiniones (buenas y/o malas, todas son importantes).

¡Saludos!

¡Ya encontré el baño! – Gritó una chica al otro lado de la puerta, mientras giraba la perilla muy lentamente y abría la puerta. ¿Hinata? – Preguntó sorprendida la chica.

¿Hanabi? – Dijo la morena al ver a su hermana frente a ella.

¿Así que esto es lo que estabas haciendo? – Hanabi sonrió maliciosamente para los chicos.

¿Qué estás pensando? No hemos hecho nada malo – Dijo Hinata, tratando de defenderse de los comentarios de sus hermanita.

Yo no soy tonta, hermana. Si querías estar a solas con tu novio, deberías haber buscado un lugar menos público, ¿no crees? –

¿Mi novio? Naruto no es mi novio – Respondió la morena un poco molesta.

Bueno, sólo los novios se abrazan así – Comentó la chiquilla, conservando aun aquella sonrisa. Hinata miró a Naruto y separó inmediatamente de él. Salió de la regadera y se acercó a su hermana. Naruto giró la llave para que el agua dejara de bajar.

Le dices algo a mi padre y estás muerta – Le ordenó Hinata a su hermana.

Esto te costará – Dijo Hanabi, mientras extendía una de sus manos.

¡Bien! Eres una tramposa… apenas llegue a casa te pagaré, ¿de acuerdo? – Dijo molesta Hinata.

De acuerdo – Respondió Hanabi.

¿Qué rayos haces aquí? – Dijo la mayor de las hermanas.

Hoy fui a trabajar con papá y vinimos a comprar la cena… ya que cierta persona no come carne – Bufó molesta la chiquilla.

Ya veo… - Suspiró Hinata.

Hola, Hanabi. ¿La pasaste bien en la mañana? – Preguntó Naruto, mientras salía de la regadera.

¡Naruto! Así que tú eres el novio de mi hermanita. No sé cómo la soportas –

Yo no diría que somos novios, Hanabi… quieres que se enoje conmigo de nuevo – Le susurró esto último a la pequeña.

¿Ustedes se conocen? – Preguntó sorprendida la morena.

Sí, hoy nos conocimos en el trabajo de papá – Respondió Hanabi.

Como te dije, mi padre trabaja con tu padre y yo a veces le ayudo. Hoy tuve que ir en la mañana y conocí a Hanabi, aunque ella no me dijo que era hija de Hiashi y menos que era tu hermana – Respondió Naruto con una sonrisa.

Es que yo no sabía que eras mi cuñado, Naruto – Bromeó la chiquilla. Hinata le dio una mirada fulminante a su hermana. Lo siento, Hinata. Ahora, ¿pueden salir para que yo pueda hacer mis necesidades? – Dijo Hanabi.

¡Hanabi! – Regañó la morena a su hermana.

Lo siento, pero es que yo pensaba que ustedes creían que el baño es para hacer cosa de mayores, ¿o me equivoco? – Preguntaba la chiquilla, riéndose por lo bajo.

¡Hanabi! – Hinata trató de zamarrear a su hermana, pero Naruto se lo impidió.

Hinata no seas mala con Hanabi, ella sólo está bromeando, ¿cierto, Hanabi? – Dijo el rubio a su futura cuñada, guiñando su ojo derecho.

Sí, sólo bromeaba – Dijo Hanabi al entender el guiño del rubio. Los dos chicos salieron del baño.

Eso espero… ¿y por qué vienes a este baño si hay un baño para los clientes? – Preguntó por fin Hinata.

Estaba ocupado y papá me dijo que viniera a este – Sonrió Hanabi, cerrando la puerta tras entrar al baño.

¿Papá trabaja aquí? – Preguntó la morena a su acompañante.

Ya te había dicho que tu padre trabaja con mi padre, por lo que él conoce cada rincón de este restaurante. Es el contador personal de papá – Sonrió el rubio, mostrando su tan encantadora sonrisa, mientras se revolvía el cabello para secarlo un poco.

Así que papá trabaja aquí… no lo sabía – Susurró la morena.

Deberías hablar más con tu padre, Hinata. Él te necesita mucho y… - Naruto le dijo a la chica, quien le miró sorprendida.

¿Qué me estás diciendo? – Preguntó la chica, alejándose un poco de su acompañante.

Sólo que deberías hablar más con tu padre y saber lo que le sucede y… - Respondió el rubio.

¿Crees que tienes el derecho de decirme lo que tengo y no tengo que hacer con mi padre? – Volvió a preguntar con un notorio enojo.

No, lo que yo quería decirte es que… - El rubio trató de explicar su comentario.

No quiero escucharte… ¡tú no me conoces! – Gritó molesta Hinata, con unas pequeñas lágrimas a punto de salir de sus ojos.

No te conozco, pero debes entender que el mundo no gira a tu alrededor – Le dijo Naruto muy serio.

Hinata lo miró sorprendida. Corrió por el pasillo y salió del restaurante. Naruto le miró mientras corría. En el recorrido se topó con su padre, pero ella ni siquiera le vio.

¿Hinata? – Se preguntó Hiashi al ver salir a su hija corriendo del lugar. Naruto comenzó a caminar hasta llegar a dónde se encontraba el padre de su chica.

Buenas tardes, Hiashi – Dijo Naruto con un poco de vergüenza.

¿Naruto? ¿Qué sucedió? – Le preguntó al rubio.

Sólo mi bocota que no se queda callada – Suspiró el rubio. Hiashi le miró intrigado. Lo lamento, creo que hice enojar a su hija – Respondió el rubio.

¿Así que conociste a mi hija mayor? – Preguntó Hiashi con una sonrisa. Naruto asintió, mientras esbozaba una sonrisa. Te compadezco… ella es una pesada, jajaja – Rió Hiashi.

Una pesada muy linda, si me permite decirlo – Sonrió mucho más el rubio. Hiashi le miró y le sonrió.

Oye, ¿y por qué estás mojado? – Preguntó el hombre.

Ayudé a lavar los platos – Respondió Naruto y se volvió a los vestidores a cambiar su ropa. Hiashi quedó pensativo y esperó que su hija menor regresara.

….

Es un estúpido – Se decía la morena caminando por la playa. No sé cómo pude dejar que me besara… los hombres son todos iguales… creen que pueden controlar tu vida sólo porque ellos quieren… que pueden hacerte llorar cuando a ellos les venga en gana… - Se repetía una y otra vez la morena. Recorrió toda la playa hasta que inconscientemente llegó a la casa de su padre. Se limpió los pies en el tapete de la puerta y entró a la casa. La verdad ya se había oscurecido.

Por fin llegas, Hinata – Sonrió su padre, sentado en el piano. Hinata le miró molesta y se dirigió a su cuarto. Sabes, me gustaría hablar contigo – Le dijo el hombre antes de que ella llegara al pasillo.

Bien, como digas – Contestó aún molesta la chica. Se acercó al piano y se sentó en un sillón cercano a él.

Sé que estás molesta conmigo porque las abandoné… y de verdad que entiendo cómo te sientes, pero me gustaría que hicieras un pequeño esfuerzo para que nos lleváramos un poco mejor… - Habló el padre.

¿Un esfuerzo? – Preguntó más molesta que antes. ¿Acaso crees que es muy lindo estar aquí? – Le preguntó, mirando directamente a su padre.

Sé que no querías venir aquí, pero… –

¡No tienes la menor idea de lo que quiero! – Gritó Hinata, derramando unas cuantas lágrimas. No tuviste la menor idea de lo que quería en ese entonces… - Susurró la chica. Hiashi se levantó de su puesto, se acercó a su hija y la rodeó con sus brazos.

No sabes cuánto me arrepiento de haberlas dejado… - Susurró Hiashi.

¡¿Crees que me tragaré tu actuación? – Hinata se separó de su padre con fuerza. ¡Yo no soy una tonta! – Le gritó para salir corriendo por la puerta. "¿Por qué todos creen que pueden decirme lo que tengo que hacer?" – Pensaba Hinata, mientras corría a todo lo que sus piernas podían.

¡Hinata! – Gritó Hiashi en la puerta de la casa.

Déjala, papá. Ella necesita estar sola ahora – Le dijo Hanabi, quien apareció atrás del hombre.

Lo sé, pero me preocupa que se vaya de esa forma – Le dijo a su hija menor. Hanabi le abrazó y los dos entraron a la casa.

….

¿Y se fue sin decir nada? No sabía que la hija de Hiashi fuera tan pesada – Le comentó el pelinegro a su amigo.

Sí, pero creo que no debería haberle dicho tal cosa. Ella no sabe lo que en verdad pasa – Le dijo el rubio a Sasuke.

Tienes razón… deberías de aprender a cerrar tu boca – Le regañó el pelinegro.

Sí, lo sé. Mira, ahí viene Sakura. Tienes que agradecerme que te haya conseguido la cita. Fue un poco difícil después de lo que pasó ayer –

Sí, cuando necesites un favor me lo pides. Ahora, vete. No quiero que arruines mi cita – Le dijo en broma el pelinegro. El rubio le dio un pequeño golpe en el hombro y se alejó lo más rápido que pudo.

"Qué suerte tiene ese tonto. Sakura está loca por él y él por ella" – Pensaba el rubio, mientras caminaba por la orilla de la playa. A lo lejos, logró divisar una figura. Parecía una chica que estaba llorando. Caminó un poco más y se dio cuenta de que se trataba de alguien que conocía. Cuando llegó lo bastante cerca de la chica, se sentó junto a ella. ¿Se puede saber que hace una chica tan linda derramando lágrimas? – Preguntó el rubio.

No…sólo déjame tranquila – Contestó la chica, sin dejar de llorar.

Hinata, no puedo hacer eso… menos ahora que sé lo que me pasa contigo – Le dijo el rubio, mientras con una de sus manos trataba de secar las lágrimas de la morena.

¿Eh? – Hinata lo miró sorprendida. No quiero que juegues conmigo, Naruto – Le dijo la chica, evitando que Naruto siguiera secándole las lágrimas.

Yo no estoy jugando, Hinata – Le dijo serio el rubio. Cuando saliste corriendo, me di cuenta que me estaba enamorado de ti – Le confesó el rubio, mientras dirigía su mirada al cielo. Sé que suena poco creíble, pero me encargaré de que puedas creerme – Concluyó el rubio muy decidido.

Ya no creo en los hombres, Naruto. Sólo dicen mentiras – Le dijo Hinata sin mirar al rubio.

Hinata, algunas veces las personas dicen mentiras para no dañar a otros… - Naruto suspiró.

Las mentiras son mentiras, Naruto – Le indicó la chica.

Eres muy terca, Hinata… no sé qué voy a hacer contigo – Suspiró el rubio. La chica le miró molesta. Mira… - Comenzó a decir el rubio, mientras se acostaba en la arena. Hace dos años mi abuelo murió… él era la persona más importante en mi vida, sin dejar de lado a mis padres, pero él lo fue todo para mí… - Hinata se giró un poco para poder ver mejor al rubio. Yo le quería demasiado y no dudo que él también sentía lo mismo, pero… la vida está llena de sorpresas…buenas y malas… y es mejor aprovechar cada momento que pasas con tus seres queridos antes que ya no puedas hacerlo – Le dijo el rubio a la chica, mientras miraba hacia el cielo.

No entiendo… no hay mentiras en lo que me dices – Le dijo la morena, secando algunas de las lágrimas que se posaban en sus mejillas.

Mi abuelo estaba enfermo… tenía una enfermedad que no tenía cura, sin embargo él no me dijo nada… ni siquiera mis padres me lo dijeron… sólo para que yo disfrutara el tiempo con él y no sintiera ganas de llorar cuando lo viese… esa es la mentira… ellos me ocultaron lo que le sucedía a mi abuelo para no dañarme – Le respondió el rubio, mientras dos lágrimas caían de su rostro.

Pero, de igual forma te hicieron sufrir – Le dijo Hinata.

Sí, pero eso me ayudó a saber cuánto es lo que aman y a apreciar cada día que pasa y a cada persona que quiero… eso me mostró la bella y corta que puede ser la vida – Naruto se sentó para quedar a la altura de la chica y poder regalarle una de esas sonrisas de ensueño.

"Naruto… creo que tienes razón… quizás deba ver lo lindo de las cosas" – Se decía la chica, mientras miraba directamente al rubio. Tal vez tienes razón… - Le dijo la morena.

Tal vez… - Le susurró a la chica, al momento de acercarse para poder sentir su perfume. Lamento lo que te dije en el restaurante. No debí decirlo, ya que recién nos conocemos – Se disculpaba el rubio.

No te preocupes… además, creo que exageré un poco – Dijo esto último en un susurro que fue escuchado por Naruto.

¿Escuché bien o también te estabas disculpando? – Le preguntó el rubio con una gran sonrisa.

Yo… tal vez – Hinata desvió su mirada, aquel rubio le producía un extraño sentimiento que le hacía sentirse muy bien.

Hinata Hyuga… - Le dijo el rubio, tomando la barbilla de la chica para que la chica le mirara directo a los ojos. ¿Crees en el amor a primera vista? – Le preguntó Naruto a la chica.

¿Amor a primera vista? – Repitió Hinata, formulando una pregunta.

Yo no lo creía hasta que te vi… - Le dijo muy románticamente el chico. Acercó el rostro de la chica y posó sus labios en los de la chica, disfrutando el contacto de sus pieles. Hinata correspondió inmediatamente al beso y rodeó al chico con sus brazos. Segundos después se separaron, pero no demasiado para seguir sintiendo sus alientos.

Pues yo no creo en el amor a primera vista… a menos que me hagas cambiar de opinión – Hinata le susurró en los labios al chico, mirándolo de una forma que el rubio sentía cómo por todo su cuerpo recorría una sensación que jamás había sentido.

Me encantaría – Le respondió el rubio, volviéndola a besar. Sus caminos estaban destinados a unirse.

Hinata cerró lentamente la puerta tras entrar a la casa de su padre. Miró a todos lados y se percató de que nadie estuviera cerca. Se acercó al piano y posó una de sus manos en él. Se sentó frente al piano y tocó las teclas. Se sentía bien volver a sentirlas. Hacía tiempo que no tocaba.

"Tal vez debería volver a tocar… pero, no sé si estaré lista aún" – Suspiró la chica. En ese momento, su padre se hacía presente.

Me tenías preocupado… lamento lo que pasó – Le dijo Hiashi avergonzado.

Yo también lo lamento, papá…sólo dame tiempo para que pueda asimilarlo – Le dijo Hinata con una difícil y pequeña sonrisa. El encuentro que había tenido con Naruto le había hecho ver las cosas de una forma diferente.

Claro… gracias por esto – Le dijo su padre y la dejó sola. Hinata se levantó del piano y al hacerlo cayeron unos papeles al suelo. Al recogerlos se dio cuenta que en realidad eran unas pautas de música, dónde se escribía una bella canción.

"Mi padre aún sigue escribiendo" – Pensó la chica. Acomodó los papeles en su lugar y se fue a dormir.

Antes de que sus padres se separaran, Hinata tocaba el piano y cantaba a la vez. Su padre le ayudaba a practicar y casi siempre le componía melodías para las letras de las canciones que escribía la morena. En esos años, la relación entre su padre y ella era una de las más especiales, sin embargo fue interrumpida por el abandono de él.

…..

Buenos días – Saludó Hinata a su hermana y a su padre.

¡Muy buenos días, Hinata! – Saludó muy contento el padre de las chicas, mientras cogía el pan del tostador.

Buenos días, hermanita – Le saludó Hanabi con cierta burla, quien estaba comiendo una tostada. ¿A qué se debe esa sonrisa? – Preguntó con malicia la chiquilla.

¿Sonrisa? – Se preguntó la morena.

Sí, Hinata. Hoy se te ve muy feliz – Le aseguró su padre.

Tal vez su alegría tenga que ver con cierto chico – Le dijo Hanabi, volviendo a morder su tostada.

¿Un chico? – Se preguntó Hiashi. Hinata miró a Hanabi con cara de "te voy a matar". Debe ser Naruto, el hijo de mi socio – Respondió el padre con toda normalidad.

Sí, ese mismo. Es muy simpático, ¿no Hinata? – Le preguntó a su hermana mayor con una sonrisita.

Eh… - Hinata no sabía dónde esconderse. Sus mejillas se tiñeron de rojo y comenzó a jugar con sus dedos. Hiashi la miró atento. Hace mucho tiempo que no veía a la antigua Hinata. Esa que se avergonzaba, esa niña tierna e inocente, esa chica que sonreía.

Naruto es un muy buen chico, además de simpático. Es trabajador y muy amable – Les contaba el padre a sus hijas.

Y muy guapo – Dijo Hanabi, mientras le pegaba codazos a Hinata, quien había bajado la mirada por la vergüenza. ¿Desde cuándo un chico le hacía sentirse avergonzada?

Sí, muy guapo, jajaja – Rió Hiashi con el comentario de Hanabi y la reacción de Hinata. Ya Hanabi, deja de molestar a tu hermana y come tu desayuno. Tenemos que salir temprano – Le dijo a la pequeña, quien asintió y bebió su vaso de jugo.

¿Puedo preguntar a dónde se dirigen? – Le dijo la morena, aún con las mejillas rojas.

Iremos a comprar algunos materiales. Hanabi y yo pintaremos un cuadro. Si quieres puedes pintar con nosotros – Le dijo con esperanza el hombre a su hija.

Gracias, pero no. Ustedes saben que la pintura no es mi fuerte – Le respondió Hinata con una pequeña sonrisa.

Lástima… tal vez aproveches para practicar un poco – Le sugirió la castaña a su hermana. Hinata le miró un poco molesta.

Hanabi, termina tu desayuno inmediatamente – Le regañó Hiashi a su hija. Quería evitar un nuevo enojo de su hija mayor.

Muy bien – Suspiró Hanabi.

Luego del desayuno, Hiashi salió en compañía de su hija menor, mientras que Hinata aprovechó para limpiar un poco. Su padre siempre fue una persona ordenada, pero la casa estaba hecha un desastre. Comenzó a recoger uno que otro papel hasta que encontró una carpeta. En ella, había una gran cantidad de hojas y fotografías. Cuando se disponía a verla con detalle, alguien golpeó la puerta. Hinata suspiró cansada y guardó la carpeta en uno de los cajones que se encontraban en un estante de la sala. Se dirigió a la puerta y giró la manilla.

Buenos días, Hinata – Le saludó Naruto con una gran sonrisa.

N-naruto… es decir, hola. ¿Qué haces tan temprano por aquí? – Le dijo un poco nerviosa.

Sólo quería verte de nuevo – Le respondió sin quitar esa bella sonrisa. Y también quería invitarte a dar un paseo – Hinata arqueó una ceja. Bueno, a decir verdad, invitarte a que me acompañes a uno de mis trabajos – Le confesó el rubio.

¿Uno de tus trabajos? – Preguntó la chica. ¿Cuántos trabajos tienes? –

En el verano son tres, pero el resto del año sólo uno – Le contestó muy orgulloso. ¿Vienes? –

Mmm… está bien, pero con una condición – Le dijo la chica.

¿Qué condición? – Dijo el rubio.

Tienes que comprarme un helado – Le respondió la morena, mientras se dirigía a su cuarto a buscar su bolso.

¡Oye, te sugiero que lleves tu traje de baño! – Le gritó el rubio. Hinata volvió de su habitación y lo miró dudosa.

¿Un traje de baño? ¿Por qué? – Preguntó la chica.

Bueno es que mi trabajo queda muy cerca de la playa y tal vez te mojes un poco – Le explico el rubio. Además, con la ropa que traes y el calor que hace, necesitaras un buen chapuzón – Le dijo con su gran sonrisa. Hinata le miró embobada con lo lindo que se veía explicándole.

¿Mi ropa? ¿Qué tiene de malo mi ropa? – Le preguntó un poco molesta la chica, tras despabilarse y acercarse al rubio. Hinata llevaba unos jeans, zapatillas y una camiseta de mangas largas.

Nada de malo… olvida lo que te dije. Vámonos – Naruto cogió una de las manos de la chica y corrió hacia su trabajo por la orilla de la playa.

Cuando llegaron, Hinata se dio cuenta que se encontraban en la playa cerca de los juegos mecánicos. De repente dos chicas se hicieron presentes delante del rubio.

¡Hola! – Saludó muy efusiva una rubia que llevaba un traje de baño completamente de rojo.

Buenos días – Saludó la otra chica que llevaba un traje de baño del mismo color, pero que además traía colgando de su cuello un silbato plateado.

Muy buenos días, Sakura e Ino – Saludó con una gran sonrisa el rubio a sus amigas. Déjenme presentarles a Hinata, hija de Hiashi – Le indicó el rubio, mientras empujaba delicadamente a Hinata para que saludara.

Hola, ¿cómo están? – Dijo la morena con nerviosismo, pues las dos chicas la miraban de pies a cabeza.

Tú eres la chica de la que no ha dejado de hablar Naruto – Le dijo Ino con una gran sonrisa.

Eh… yo… - Hinata no sabía que decir, estaba muy roja al saber que Naruto le contaba sobre ella a sus amigos.

Ino, deja de intimidarla. ¿De verdad eres la hija de Hiashi? – Preguntó Sakura.

Sí – Respondió la morena.

Hiashi siempre nos habla de ti cuando vamos a comer al restaurante. Nos dijo que eras muy linda, pero no tanto, ¿cierto Naruto? – Sakura miró a Naruto con esa mirada cómplice. Naruto colocó una de sus manos atrás de su cabeza en señal de vergüenza acompañado de un leve sonrojo en sus mejillas.

Bueno, yo diría que es mucho más que hermosa – Respondió Naruto. Hinata bajó su mirada avergonzada. No estaba acostumbrada a tantos elogios en un día. Además, se sentía feliz de que su padre hablara de ella.

Oye, sí que flechaste a Naruto – Le susurró Ino a la morena.

Ino, deja de molestar a Hinata. Además, es hora de trabajar. Las personas no se salvan solas, sabes – Sakura regañó a Ino y se la llevó del brazo.

Ellas son mis amigas. La peli rosa, Sakura, es mi mejor amiga – Le contó el rubio a su pareja. Bueno, es hora de trabajar. Acompáñame – Le pidió el rubio a la morena, quien asintió y le siguió.

Hinata se encontraba sentada en la cálida arena de la playa llena de personas que chapoteaban en el mar. Se reclamaba así misma el no haberle hecho caso al rubio y no llevar su traje de baño. Se estaba asando con el gran sol que se posaba en lo alto del cielo. Sin embargo, a ratos la mirada del rubio le hacía olvidar aquél calor. Naruto, Ino y Sakura, trabajaban como salvavidas. Hinata miraba al rubio, mientras él hacía sus rondas vigilando a los bañistas. De repente, Sakura se sentó al lado de ella.

Hinata… pareces ser una chica distinta – Le dijo la peli rosa. La morena le miró extrañada. ¿A qué venía ese comentario? Disculpa, quiero decir que no pareces una de esas chicas que lo único por lo que buscan a Naruto es por su familia – Le dijo la chica.

¿Familia? – Preguntó Hinata un poco confundida. Sabía que el padre de Naruto tenía un restaurante, pero ella suponía que si Naruto trabajaba en él, se debía a que de igual manera necesitaban del dinero.

Parece que no sabes nada – Susurró muy bajito Sakura. Olvida lo que te dije, sólo que me alegra que no seas como las otras chicas – Le confesó la peli rosa.

¿Gracias? – Dijo Hinata aún un poco confundida por lo dicho por la chica.

Oye, se te ve un poco acalorada. Si quieres te presto uno de mis bikinis, siempre traigo uno de repuesto – Le ofreció a la morena.

Emmm… la verdad es que… - Hinata no sabía si aceptar aquél ofrecimiento. Se moría de calor, pero no conocía a la chica hace más de media hora. "Hinata, no seas tonta, sólo es ropa y ¡hace demasiado calor!" – Se dijo así misma.

Vamos, que no te de vergüenza. Y te sugiero que aceptes porque nuestro turno no termina dentro de tres horas – Le sonrió tiernamente la peli rosa. Hinata sonrió con ella y aceptó su ofrecimiento.

Minutos después, Naruto se acercó a dónde supuestamente se encontraba sentada Hinata.

"Hinata… espero que no se haya ido" – Pensaba el rubio con un poco de desilusión. En realidad, fue tonto de su parte invitarle a estar sentada en la playa con el fuerte sol y calor de ese día.

¿Buscas a tu novia? – Preguntó Ino, que se acercaba al rubio.

Ino… aún no es mi novia y no vayas a decir eso frente a ella, ¿de acuerdo? – Le dijo Naruto con una pequeña sonrisa.

Está bien… no te preocupes, Sakura se fue con ella a los vestidores – Le dijo la rubia.

¿Vestidores? ¿Para qué? – Preguntó intrigado el rubio. Sabía que Hinata no portaba con su traje de baño. Entonces, ¿por qué se fueron a los vestidores?

Para eso – Le señaló la rubia a la chica morena que venía acompaña de Sakura. Hinata traía puesto un bello bikini blanco que resaltaba sin escrúpulos sus atributos, demarcando finamente cada uno de ellos. Naruto le miró de pies a cabeza. ¿Aquella chica de la que se estaba enamorando, era aquella modelo que caminaba hacia él?

Hinata caminaba junto a Sakura con la cabeza gacha, debido a la vergüenza que le producía los comentarios y las miradas de varios chicos que pasaban cerca de ella.

¡Naruto, cierra tu boca! – Le regañó Ino con una pequeña risilla y un leve codazo en el estómago del rubio.

Ino – Le dijo Naruto, sin despegar la mirada de Hinata. La morena sintió cómo el rubio la miraba y levantó su vista hacia él. Hinata no había notado lo lindo que se veía Naruto con el cabello un poco mojado y con ese short que cubría hasta medio muslo. Se veía demasiado guapo.

Ya volvimos – Dijo Sakura al llegar hacia los dos rubios. Nos demoramos un poco porque había demasiadas personas en los vestidores y porque varios chicos nos interceptaron en el camino. Esos no entienden cuando uno les dice que no – Suspiró cansada Sakura. Ella al igual que Ino, poseían una belleza que no era común en tal ciudad, por lo que siempre recibían elogios y piropos de todo tipo. Y más hora, que venía acompañada de Hinata.

Sí, esos hombres no entienden… aunque cómo no resistirse a mujeres como nosotras, jajaja – Bromeó Ino.

Ino, creo que nos toca hacer la vigilia. Vamos – Le dijo Sakura a la rubia, mientras le guiñaba el ojo. Ino asintió y se fueron las dos dejando a Hinata y Naruto, quienes no se inmutaron por la despedida de las chicas. Ambos estaban perdidos en la mirada del otro.

Hi-na-ta – Tartamudeó el rubio. Nunca en su vida se había comportado así. Nunca se había puesto tan nervioso por una chica. Definitivamente aquella bella chica enfrente de él, lo había embrujado.

¿Di-me Na-ruto? – Preguntó con dificultad la morena. "¿Por qué Naruto produce estas sensaciones en mí?" – Se preguntaba la chica.

Te ves muy linda con ese bañador – Naruto logró soltar el elogio que tenía guardado, acompañado por un notorio nerviosismo y un sonrojo en sus mejillas.

G-gracias – Le susurró Hinata con un aumento en el color rojo de sus mejillas. Tú también te ves muy bien – Le dijo muy bajito. Naruto sonrió y le cogió una de sus manos.

Lamento hacerte esperar. En cuanto termine mi turno, te compraré el helado que tú quieras – Le dijo el rubio con su gran sonrisa.

No te preocupes. Yo nadaré un poco para pasar el rato – Le respondió la chica, sonriendo para él. Naruto le dio un fugaz beso en la mejilla para irse corriendo hacia sus compañeras de trabajo. Hinata posó una de sus manos en su mejilla. "Naruto… eres demasiado lindo y tierno" – Le dijo en su mente la morena. Caminó embobada hacia la orilla de la playa y se adentró un poco en el mar, pensando a cada rato en la sonrisa del rubio.

A unos metros de ella, una chica le miraba, quien estaba al pendiente de todo lo que hacía la morena. Shion, ex novia de Naruto, vio la anterior escena y apretó sus puños muy fuerte.

Maldita… – Dijo por lo bajo la rubia.

...

Akira-chan: Te imagino como una hermana mayor, la que siempre te mira con una sonrisa y que te hace reír hasta que se te salga la leche (o jugo, bebida, agua lo que sea dependiendo de la hora del día) por la nariz. La verdad, no sé que edad tengas (tal vez eres más pequeña que yo - tengo 20-), pero te imagino como una chica de 23 años por tus escritos. Físicamente una chica de tez blanca-morena con el cabello castaño. Espero que por lo menos me acerque a como eres en realidad (n.n). Saludos.

PD: También siento curiosidad por saber como me ves tú y saber cuál es tu signo zodiacal :). Esperaré tu respuesta jajaja.