by ~BLACKBOMBERWOMAN
SER TUYO
LIBRO 1º: Los 20 días perdidos.
Capítulo 10,
En la cárcel otra vez.
No le apetecía demasiado tener al chico de nuevo en su oficina, pero no le
quedaba más remedio. Ahora que era un héroe no podía negarse. Temía que el sentimentalismo que trae la senilidad, le obligara a soltar alguno de los secretos que tan
celosamente había guardado por años.
-Lo siento, pero no puedo ayudarlos, dijo sinceramente.
-Pero, entonces, ¿la cápsula no está aquí? Servil y Megamente parecían muy
decepcionados.
-No, el Gobierno me obligó a entregársela, dijo con sencillez el Sr. Warden.
Y como no quería que se metieran con el manejo de nuestra prisión o verme
"jubilado" antes de tiempo, tuve que transar en eso.
Sólo les diré dos palabras: "AREA 51" y no recordaré nunca más haberlas dicho.
-Quisiera pedirles que se retiraran ahora. Tengo muchísimo que hacer con los
nuevos supervillanos que estás capturando. Además Titán está con depresión, se niega a
comer. En su caso, no le hará demasiado daño.
-El profesor Von Manchester se encuentra aquí, señor, avisó uno de los guardias
asomándose.
-¡Ah, que bien! Viene a hacer las modificaciones necesarias en el monitor de
Signos Vitales y Actividad Encefálica. ¡Excelente invento el suyo! Una lástima que en
tu caso no nos fuera de demasiada utilidad. Nunca pudimos prevenir un escape basado en sus lecturas.
-Gracias a mi Benefactor Anónimo, rió Megamente.
De seguro Ud. nunca pensó que me servirían tanto esos libros hindúes de
Meditación y Yoga, si no, nunca me los habría dado.
(Y el de Kamasutra, que venía por error entre ellos, rió para sus adentros
nuestro héroe).
El Señor Warden ofreció su mano a Servil y luego a Megamente.
Éste, gratamente sorprendido, la estrechó con fuerza.
-Es primera vez que me da la mano, Sr. Warden, casi parece estar orgulloso de
mí. (No sabes cuanto, pensó el anciano).
Pero el chico azul se sobresaltó un poco al sentir una cosa redonda y fría en su
mano al terminar el apretón.
Shhh, le dijeron sus ojos y su gesto silente.
Los chicos se retiraron mitad contentos, mitad desilusionados.
Una vez en el auto, Mister Blue Sky revisó el objeto que le había traspasado de
manera tan sigilosa el Alcaide de la cárcel. Una piedra redonda y pequeña de color
azul, la giró entre los dedos, para terminar silenciando un grito.
-¡Mira Servil!
El pez la examinó con ojos asombrados. La pequeña piedra azul, tenía un rayo de
plata engastado en una de sus caras. El símbolo de la Casta de los Científicos, por
fin, recordó.
-De todas formas, no es llegar y alzarse contra el Área 51, Señor.
-No, no, no, necesitaremos un elaborado plan.
-Vamos a ver a la Srta. Ritchie, ella podría darle algunas ideas, sugirió
sonriente el pececillo.
Roxanne estaba, micrófono en mano, muy seria, frente a Diana, su nueva
camarógrafa. Aspiraban con desagrado el olor de humedad mezclado con carbón que emanaba del edificio.
-"Y en las últimas noticias, los bomberos y la policía, han descubierto que el
incendio ha sido premeditado, para cubrir un robo de un químico tóxico, FB 44, reconocido por su instabilidad y alta peligrosidad.
Si sabe algo o identifica un tanque con este número, por favor, avise a las
autoridades. No se acerque.
Fue Roxanne Ritchie informando para canal 8 KMCP los últimos acontecimientos del
día".
Diana guardaba los equipos en la camioneta de noticias, y Roxanne se disponía a
partir, cuando vislumbró a Edile saliendo del edificio.
-¿Tú aquí?
-Soy bioquímico, ¿recuerdas?
La peligrosidad del químico es mucho más de lo que se informó, si tienes algún
tipo de contacto con Megamente, dijo, bajando la voz, debes avisarle, se cree que tiene
propiedades cancerígenas y mutagénicas.
-Lo que me recuerda...
-Ah, sí, dijo el científico golpeándose la frente, ya tengo algunos resultados.
¡Es fascinante! Lo que pasa es que...
Un chirrido de neumáticos, anunció que el auto de nuestro héroe acababa de
estacionarse frente a la cinta amarilla de la policía.
-¡Roxanne... se bajó diciendo el chico azul, pero se detuvo al verla acompañada.
-Ah, dijo ésta, algo colorada, el doctor Edile Watson, lo llamaron para pedir su
opinión en el caso del robo de químicos.
-¡Oh, Dr. Watson! La desconfianza del alienígena desapareció por ensalmo.
Leí su tratado sobre como lograr un efecto de overcloking en un acelerador de
partículas, ¡Es brillante! Y de mucha utilidad...
-No me diga, no creí que alguien lo tomara en serio, de todas maneras, no
cualquiera puede conseguir Euforbio en su estado más puro.
-En Rumania, seguro... Acotó Roxanne, guiñándole un ojo al pecezuelo, picada por
el tono altamente científico que tomaba la conversación.
Yo, este..., dijo tomando el brazo a Edile, estaba invitando al profesor a
nuestro desafío de karaoke (Tal vez allá pudieran hablar algo, se dijo la chica).
-¡Vaya! ¿Hay algo que no haga bien, profesor? (Socializar, se dijo a sí mismo Edile)
-Pero seremos cinco...
-No importa, tenemos dos mujeres que valen por cuatro, dijo Servil.
El diablillo azul, tomó por codo a Roxanne para musitarle al oído, "Tengo al muy
importante que decirte, esta noche hablamos".
-¿Hablar? "Eso es nuevo", musitó la reportera por lo bajo.
-Bueno, Diana ya ha terminado y me aguarda impaciente en la camioneta, ¡Nos
vemos al rato! Y partió de estampida.
-¿Quiere almorzar con nosotros, profesor? dijo con aires de gran señor nuestro
protagonista, quiero discutir con Ud. sobre las nuevas aplicaciones de unos
compuestos en los que he estado trabajando.
Edile aceptó y sonrió feliz. Se sentía aceptado y comprendido. Casi nunca podía
hablar de su trabajo con nadie. Su nariz rara vez salía del laboratorio. Se rumoreaba
que hasta dormía allí por un par de horas y seguía trabajando. A veces hasta olvidaba
comer.
Servil se excusó:
-Yo, eh, tengo un mandado que hacer, si me dispensa por un rato, Señor.
Megamente lo escrutó, sospechoso. Bien Servil, te llamo cuando acabemos nuestro
provechoso coloquio con el Dr. Watson.
Y se alejó con Edile del brazo, charlando lo más incomprensiblemente posible
para el viandante promedio.
SER TUYO
LIBRO 1º: Los 20 días perdidos.
Capítulo 11,
Karaoke party!.
La hora del almuerzo era una hora soporífera y tranquila para Fred. Estaba
barriendo algunos desperdicios antes que llegara una nueva hornada de visitantes, cuando vio por el rabillo del ojo, y no sin sobresalto, que no se encontraba sólo.
Servil estaba contemplando con ojos embobados al pez del acuario 7 de la nueva
Muestra.
-¿Buscas acción, amiguito? La jerga vulgar de Fred, ofendió un poco al pececillo.
-Sólo me gustaría, er, conocerla mejor, dijo volviéndose hacia él.
-Los jefes andan almorzando, ¿quieres hacerle una visita?
Está bien, respondió el pequeño pez verdoso, con el corazón latiéndole a mil por
hora.
Fred lo tomó cuidadosamente (hay que admitir que a pesar de su bastedad, eso sí
lo hacía muy bien) y lo depositó en el tanque.
Se acercó a ella expectante. Sus ojos eran aún más enormes cuando estaba cerca.
Pero cada vez que avanzaba tres centímetros, ella retrocedía seis. Comenzó una
desesperante persecución en cámara lenta que no llevó a nada. (Sólo he perdido parte de mi dignidad, se dijo).
-Fred se reía a carcajadas.
-¿Aún estás ahí? Pensé que tendría algo de privacidad, dijo Servil, picado.
-Veo a los peces todo el tiempo, dijo Fred, no es pecado, que yo sepa, es mejor
que el canal playboy del tvcable y ¡gratis!.
-No es así como se hace, amiguito.
Mira, nada hasta el fondo y te quedas quietecito. La curiosidad será más fuerte,
y entonces, cuando ella se acerque, tu vas y la sujetas con esos dientes tuyos...
-¡FRED! Exclamó Servil, desmadejado, te dije que solo quiero conocerla.
-Ya veremos, ya veremos. Dudo que te conformes con eso, los instintos del macho
siempre son más fuertes. Lo sé por experiencia...
Una amarga sonrisa opacaba su rostro de palurdo, mientras retrocedía al pasillo
para darles "privacidad". Jajajajaja... las ideas de este pececillo...
Nuestro habitante de las aguas se hizo el muerto en el fondo del estanque. La
chica pez se acercó delicadamente, nadando por etapas.
Cuando la tuvo bien cerca, se miraron a los ojos.
Pareces muy inteligente para ser una pececita común, preciosa.
Es una pena que seamos tan diferentes, pensó con abandono.
No podría hacerte nada, porque sentiría que estoy abusando de un ser indefenso y
frágil. Rozó con sus labios de pez el costado de la boca de la pececilla y en ese
momento creyó saborear la gloria.
Miles de años de instinto se agolpaban en su sangre, la que sentía caldeada por
primera vez, habría sido tan fácil dejarse llevar por sus impulsos y colmar esos deseos
que pugnaban por pulverizar sus resistencias.
Suponía que algo similar había vivido Megamente y ahora sentía que podía
entender mejor a su Amo.
La pecezuela respondió a su caricia con una similar.
No harías eso si supieras lo que pensé por un segundo en hacerte, pensó
avergonzado Servil, si tan sólo pudieras vislumbrar mis pensamientos...
Se asomó al borde del estanque y llamó al encargado, para que le ayudara a
volver a su exotraje.
-Pensé que eras más hombre, pececillo inteligente, dijo defraudado Fred.
Ambos se habrían sobresaltado, si hubieran visto, como un tercer personaje, en
la penumbra, sonreía triunfal.
Por la noche, los invitados al "Duelo de karaoke del siglo" se preparaban en un
cómodo salón aislado acústicamente para empezar a dar sus mejores notas, algo incómodos algunos, porque su presencia era forzosa.
-Por supuesto, yo abriré los fuegos, dijo Megamente, quien interpretó "Pete el
cubano" con una sazonada coreografía. Todos estaban encantados y reían, de verdad que se parecía un poquito a "La Máscara".
Servil se atrevió con su canción favorita: "Crazy Train" de Ozzy Ousborne y
recibió muchos aplausos.
Charlie puso la cara por las damas, y sorprendió a todos cantando "I need a
hero", con su voz de mezzosoprano bien timbrada.
Edile se decantó por "Everybody needs somebody to love" de los hermanos Blues.
-Oye, cantas bien, le dijeron las chicas, que raro, es un excelente partido,
rubio, médico, diplomado en Metrouniversity y... ¿no pasa nada con las mujeres?
-Salgo poco, dijo rascándose la cabeza, y soy algo tímido...
Roxanne electrizó el aire cantando Extraterrestrial de Kate Perry, casi para
nadie salió desapercibido que lo dedicaba especialmente a un chico azul, a quien se le puso la carne de gallina de sólo escuchar la aterciopelada interpretación de su amante
secreta.
¡Conejita!, pensó, avioletado como una mora madura.
Luego, el gestor del convite, propuso una interpretación grupal de Trhriller de
Michael Jackson, que todos, algo achispados, cantaron y bailaron a su pinta.
-¡Tenemos que repetir esto, jajajaaaa, ha sido muy divertido! Dijo Edile,
siempre escucho música y tarareo en el laboratorio, pero esto ha sido muy liberador...
Hasta la dama de hierro parecía haberlo pasado bien.
-¡Qué diablos!, hay que soltarse el cabello de vez en cuando, dijo atusando su
melena color ala de cuervo.
-Habla por ti... dijo algo picado Megamente.
Roxanne acarició su delicada nuca azul de manera discreta y subrepticia.
Doctora en Psicología y Doctor Bioquímico partieron cada uno por su lado,
frustrando las esperanzas de la chica Siempre-me -meto-en-líos de hablar con alguno de
ellos.
-Servil yo voy a...
-Ya sé, ya sé, ir a dejar a la Srta. Ritchie a su domicilio y vuelve pronto, ya
lo sé...
-Sigues tan irritable, fantástico pez, tendré que revisar la alcalinidad de tu
fluido, intuyó su jefe, preocupado.
Ojalá fuera algo tan fácil de solucionar, se dijo a sí mismo, el mejor amigo de
Mr. Arándano.
Finalmente en el departamento, Roxanne le dio la esperada sorpresa a su chico.
Algo adormilado en la silla de marras en la semipenumbra, Megamente abrió los
ojos encandilado al ver a su Roxy vestida de conejita de pascua, por toda prenda
llevaba zapatos, cintillo con orejas y un hotpant color rosa fuerte con una algodonosa
colita, que bamboleaba garbosamente en su desarrollado cabuz.
-¡Es pascua de conejitos!, le dijo, ofreciéndole a elegir entre un canasto de
huevitos de colores y sus pechos decorados con un diminuto sostén de cobertura de chocolate.
-Me gustan más los conejos que los huevitos... expresó el blue boy, echando a
correr tras su adorada presa.
La chica reportera sabía que había poco espacio para escapar y reía, balanceando
su canastillo.
Su amante la cogió por detrás.
-¡Te atrapé, conejita coqueta!.
Y al darla vuelta, comenzó a saborear el chocolate directamente de sus pechos,
mientras la tendía sobre la cama. Su cuerpo incandescente se frotaba ansioso sobre ella.
Roxanne gemía y suspiraba, mientras todo su ser se estremecía y empezaba a
desearlo tanto, que temía suplicar y se mordía los labios.
Intempestivamente, él volvió a voltearla, e introdujo sus finos y suaves dedos
azules en la curva interna de su entrepierna, mientras deslizaba el puente de su calzón
hacia el costado. Acto seguido, comenzó a mover su mano a un ritmo lento y cadencioso, que aumentaba por momentos.
Ella se sentía tan húmeda, lasciva y esclava de su sexo hambriento, que creía
moriría aún antes de culminar la acción.
Finalmente, los pantalones de su chico azul se resbalaron hasta las rodillas,
con un suave siseo y cogiéndola por sus suaves y turgentes senos, la poseyó con brío.
Los gritos de Roxanne se perdieron en la noche, despertando a más de un
vecino...
SER TUYO
LIBRO 1º: Los 20 días perdidos.
Capítulo 12,
Devaneo de intelectuales.
Era primera vez que despertaba después de uno de sus "encuentros cercanos del
tercer tipo". Una mano azulada, que parecía aún más azul en la semipenumbra, la
acariciaba delicadamente en la mejilla.
-¿Qué hora es? Preguntó, aún con la cabeza amodorrada.
-Las cinco de la mañana, perdón por molestarte, pero teníamos que hablar,
¿recuerdas? Le dijo su chico azul.
-Está bien, solo necesito un poco más de claridad mental. ¡Ah, eso irá bien!
Manifestó al ver entrar dos cerebots con sendas tazas de café caliente.
-Servil y yo cumpliremos unos compromisos hoy temprano y luego emprenderemos una
misión algo peligrosa, Roxanne.
Y entonces le explicó todo lo que habían averiguado hasta ahora de la piedra
azul, la cápsula y el supuesto diario de sus padres.
-¡Es cierto! ¡A veces olvido que eres de otro planeta! Y luego agregó, con
cariño, pero otras veces me pareces aún más especial.
Acarició suavemente la línea de su mentón, hasta las finísimas orejas de "su
hombre".
-Prométeme que tendrás cuidado y recuerda que tu libertad es condicional, le
pidió, enternecida.
-Oh, nadie verá a Megamente por allá, dijo feliz y travieso.
Volveré a ti, Roxanne.
En la ternura y en la timidez volvía a ser el niño azul, por el que había
desafiado a todo y a todos. Y en lo profundo de su corazón, se maravilló de la forma en que este amor había ido creciendo y madurando desde aquella pequeña semilla de compasión y justicia, que había germinado en forma imperceptible con el correr de los años.
A las 8:00 de la mañana, en una sencilla Ceremonia, El héroe-científico de la
ciudad hacía entrega de 8 unidades del nuevo prototipo, de rayos deshidratadores de
desechos, a la Empresa METROCLEAN, encargada del aseo de las calles de Metrociudad.
Obviamente, las pirañas de la prensa estaban presentes, y Roxanne Ritchie y
Melissa Payne, se codeaban en la primera fila.
-¿Podría Ud. ser tan amable de hacer una demostración, Sr. Megamente? Solicitó
el alcalde Goodman.
Una pila de basura reposaba ex profeso en una tarima.
-¡Claro, pero vamos a hacerlo más interesante!, manifestó henchido el
alienígena, necesito un voluntario humano, para que se ponga en el camino del rayo, para que vean lo eficiente e inofensivo que es.
Ante estas palabras, El alcalde y varias personas retrocedieron disimuladamente.
Melissa, atrajo la atención de nuestro Mr. Blue, saltando y agitando los brazos.
-Yujuu! Megamente, aquí tienes tu voluntaria! Decía, mientras empujaba a
Roxanne hacia atrás con un codo.
-¿Srta. Ritchie? Megamente y Servil se aproximaron a ella, quien negó con la
cabeza.
-Estoy trabajando, y mi reportaje es serio, dijo mirando a la otra con ojos
reprobadores.
-Yo no tengo problema en colaborar con una buena causa, expresó la Payne,
sacudiendo
sus rizos dorados.
Con la mediática rubia expectante y en posición, el héroe azul disparó, y todo
el público presente pudo verificar, con ojos asombrados, como el haz se escindía, evitando el cuerpo humano en su camino e impactaba la pila de basura que se encontraba detrás.
Un pequeño cubo azul, la reemplazaba segundos después.
-¡Es fantástico!, dijo la blonda reportera, colgándose del cuello del
hombrecillo azulado y abrazándolo. Los flashes estallaron, encegueciéndolos por algunos segundos.
La multitud reunida, se enardeció y le acometió con una salva de aplausos.
Una hora más tarde, nuestro héroe y su ayudante se encontraban en el Museo aún
en reconstrucción, recabando toda la información posible sobre proyectos militares
poco claros y su ubicación. El encargado de esa sala pudo ver a su colega de la
sección de Seres superpodersos acercarse medrosamente.
-Ah, Bernard, lo llamó Megamente, tú nos serías de gran utilidad, aquí.
Este último retrocedió, en un acto reflejo, espantado.
-No voy a hacerte daño, le manifestó el blue defender, recuerda que te pedí
disculpas...
Cuando lo llevaron a su casa, Megamente le había explicado toda la situación de
manera exhaustiva. La forma en que había usufructuado su identidad, y que ahora se la
devolvía, prometiendo compensarlo de alguna manera.
Bernard se había sentido burlado, abusado, pero a la larga, salvado de morir en
la explosión.
Y todo ese tiempo en la NO-conciencia, le había hecho a la larga darse cuenta,
que estaba viviendo una NO-vida, sumergido en los textos de otros y repitiendo como
una cotorra sus aseveraciones y errores. Errores básicos, se dijo avergonzado, su
presunta experticia en Megamente no era nada sin la observación directa del sujeto.
Como el "síndrome de la mosca", que se repitió por más de un siglo. Un sabio
aseveró que la mosca común tenía cuatro patas y todos los textos siguieron diciendo lo
mismo, a pesar de que cualquiera puede mirar una mosca común y corriente y contarle las seis extremidades que posee.
-Tal vez, el Señor Jones quisiera conocer la Guarida del Mal, en unos días más?
Había sugerido Servil.
-Sería excelente. Expresó éste último.
Era hora de empezar a vivir de verdad, vencer todos los temores y timideces,
salir de la crisálida, y surgir de ahí como un nuevo Bernard Summers, más activo y osado, como si el usufructo de su imagen, le hubiera dotado de un soplo de la excesiva
autoconfianza y valentía del héroe.
Tras arduo trabajo, ubicaron tres complejos sospechosos, todos en el desierto, y
sin metas militares ni estratégicas concretas.
-¡Me juego mi pellejo azulado a que es uno de éstos!. Aseveró MM.
Y en un arranque de sinceridad, le contaron algunos detalles al experto, que
escuchaba con fruición.
-¡El planeta materno! Cuanta información sobre su raza y orígenes puede haber en
ese diario. Bernard estaba radiante.
-No lo sabemos con certeza Señor, acotó el pez, puede ser sólo un árbol
genealógico y fotos de familia, nadie sabe que contiene el diario.
-Y esta piedra, dijo, ¿no es verdad una piedra, cierto?
-Al parecer, sí, pero no cualquier mineral. Fue diseñada a nivel molecular para
asegurar su perfección y alta pureza, de estructura perfecta, pero aún no sabemos
porqué...
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Mientras, en otro flanco, el desvelamiento de otros descubrimientos científicos
también causaba asombro.
-¿En verdad? Roxanne, en el laboratorio de Edile, estaba pálida.
-Es cierto, aseveró el hombre de ciencias, he realizado varias pruebas, y una
proyección a escala del efecto "ECO". Lo he llamado así, perdón, ¡pero es un
descubrimiento impactante!
-Que nunca verá la luz. Quiso asegurarse ella.
-Como ves, la hormona masculina "enciende" el mecanismo reproductor femenino y
ambas se potencian y retroalimentan en forma exponencial. El acto en sí debe ser
breve, porque la sobrecarga del SNC podría freír el cerebro de ambos sujetos.
¿No es interesantísimo?
-¿De donde sacaste estas muestras, Roxanne? El ADN del sujeto de pruebas
masculino, no es del todo humano, ¿alguna mutación genética o algo así?
Roxanne se quedó muda. Por otro lado la divertía la ceguera del intelectual, o
su falta de deducción en un campo que fuera más allá de lo científico.
-¿Puedo hacer más pruebas? El ADN del sujeto de pruebas femenino tiene algo que
me inquieta.
-Hace lo que quieras, Edile, pero no lo publiques, eh?.
La chica se fue sumamente pensativa, pero se volvió para agregar:
-Edile...¿Podrías juntarte conmigo mañana, en la consulta de Charlie? Y lleva tu
netbook, creo que sería interesante mostrarle esa ponencia tuya.
-¡Claro!, respondió el hombre enfundado en un albo delantal. Aunque sin entender
ni papa. ¡Mujeres!, les muestras el descubrimiento del siglo y no se entusiasman para
nada. ¡Bah!, el se quedaría elucubrando los usos terapéuticos y bioquímicos que
tendría el descubrimiento, si pudiera aislar el compuesto que hacía diferente a esta
feromona de la feromona normal...
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Nuestra heroína se disponía a almorzar, con desgano, cuando recibió un MSM y
comenzó un pequeño diálogo con su móvil:
-"Todo listo, nos marchamos en cinco minutos, MM"
-"¿Encontraron la ubicación exacta? RR"
-"No del todo, tendremos que explorar parte del desierto, de todas formas,
Espero verte a la noche MM"
-"Dudo que puedas cumplir esa promesa, pero de todas formas, cuídate mucho, que
encuentres lo que buscas, ¡suerte! RR"
-"Cuídate tú también, "conejita" L.O.L. MM"
Una lagrimita de emoción pugnaba por rodar por su mejilla al salir del cafetín,
cuando vio escandalizada los titulares de las gacetas de la tarde:
-"LOS CABALLEROS LAS PREFIEREN RUBIAS, la nueva conquista de
MEGAMENTE"
-"CAMBIO EN EL EQUIPO, SALE RITCHIE, ENTRA PAYNE"
-Entrevistamos en exclusiva a la bella chica que se vislumbra en el futuro de
nuestro incipiente héroe azul, y finalmente confesó:
-Sí, hay una mutua atracción, pero no quiero convertirme en la patética y
clásica damisela en desgracia. Nos vamos a tomar esto con calma.
Las fotos del abrazo, en las primera planas, no daban para deducir tanta
basura...
Roxanne agarró uno de los tabloides y lo pisoteó con furia en el suelo.
-¡Deberá pagar por eso! Le espetó el dueño del quioskito.
La reportera arrojó las monedas con un velo de lágrimas empañando su visión y la
garganta agarrotada.
-"Despechada", le confidenció el quioskero a un amigo. Ambos rieron
estruendosamente.
En otro lugar, algo lejano, nuestro héroe azul y su inseparable pez, volaban en
la moto, gran comedora de kilómetros, pero algo ruidosa.
-"¡Señor! Casi gritó Servil, la piedra, está brillando"
-¡Es una brújula!, se maravillaron, nos guiará a la tecnología de nuestro
planeta...
-¡BLUNARIA! Suspiró Servil, la piedra me ha hecho recordar su nombre.
Lamentablemente volando a más de 200 kms por hora, no era momento para
sentimentalismos, así que continuaron su viaje, atentos a la topografía del
lugar.
Megamente veló su magníficos ojos verdes, con un visor especial:
-¡Un campo minado!, puede ser aquí, mi fantástico pez, agregó.
Escondieron su transporte, y gracias al nuevo aporte de invisibilidad, agregado
en sus relojes de disfraz holográfico, casi nadie podría verlos.
Amo y sirviente avanzaban cautelosamente, sabiendo que un paso en falso podía
ser mortal.
-Código: NO bajes esa pata, Servil, más a la izquierda, le susurró el héroe
azul.
-Código: Entendido, Señor.
Repentinamente, una rata salió de bajo tierra, sobresaltando al chico
arándandano, quien perdió el equilibrio. Servil apenas veía unos brillos desvaídos en el lugar donde se ubicaba, pero pudo cogerlo a tiempo.
Estuvo cerca, pero no era manera de morir, explotado por una mina. Prefería
morir en los brazos de Roxanne, embriagado con sus efluvios, deleitado con el sabor de su piel... Deja de pensar en eso, se obligó.
Suspiraron aliviados cuando superaron esta primera etapa.
Ahora viene lo difícil, dijo Mr. Arándano, al ver la altísima cerca
electrificada.
Esperaron con paciencia hasta que un vehículo oficial salió por el frontis de la
fortaleza.
Mientras el ocupante del vehículo hablaba con el guardia de seguridad, un rápido
escaneo capturó su imagen y raudos como correcaminos, Servil y su señor se
colaron al interior del complejo, y esperaron que el auto se alejara.
"La varita del olvido" se meció sobre el cráneo del infortunado guardia, tras lo
cual un gigantesco gorila invisible se lo echaba al hombro, y le hacía con ello
compartir esta cualidad.
-Lo siento Señor, lo necesitamos, le susurró innecesariamente al desmayado
cancerbero.
Megamente inflaba el pecho, vestido holográficamente de un impoluto uniforme
gris azulado, que culminaba en su parte superior con la cara del General Jonson.
Al acercarse a una de las puertas, acercó la mano al reconocedor dactilográfico,
mientras su invisible asistente ponía la del guardia debajo, haciendo calzar los
cinco dedos del aturdido joven a los cinco haces luminosos del escáner.
-¡Albricias, funciona! La puerta electrónica se abrió con un sordo gruñido.
-¡General Jonson, Señor! ¿Ha regresado? Inquirió un teniente el en pasillo,
cuadrándose.
-Me dejé unos papeles en la oficina, eh... (Leyó el gafete del muchacho) Riggs.
Segundo después, el jovencito reposaba en el suelo del pasillo, formando parte
de cubilandia.
-Bien hecho, Servil, tendremos que hacerlo lo mismo muchas veces, queremos que
nadie siquiera sospeche que estuvimos aquí.
Poquito a poco se fueron adentrando en el complejo, dejando un reguero de
cubitos azules por todos lados.
Al parecer solo era una pequeña división de un gran complejo, pero la luz
azulada de la piedra, que el General examinaba disimuladamente en su bolsillo, les llevaba por buen camino.
Al llegar a los laboratorios subterráneos, solo encontraron a cinco ancianos y
distraídos científicos que comentaban el último capítulo de la telenovela.
-¡Que raro, parece un sector casi abandonado, Señor! Susurró el aire en el oído
del presunto General Jonson.
Los científicos ni se enteraron que pasaban a formar parte del ejército de los
cubos azules. Sólo uno fue golpeado con suavidad para usar su huella en una recámara
cerrada.
Abrieron la compuerta, fascinados. ¡Por fin!
La cápsula espacial estaba allí. Megamente estaba extasiado, examinándola por
todos lados. Se preguntó cuantos secretos habían descifrado y aplicado a tecnología
humana a partir de su medio de escape de un planeta desfalleciente.
Presionó el cierre, y la cápsula se abrió con un chasquido, el aire presurizado
escapó, enrareciendo el ambiente por unos segundos.
Nuestro héroe y su amigo estaban tan emocionados, como cuando se reencontró con
su antigua escuela en la guarida de Metroman, pero cuando se disipó el vapor, vio,
¡oh, desilusión! LA CAPSULA ESTABA VACÍA.
-¿No te habrás equivocado, simio torpe?, acá no hay nada...
La piedra solo apuntaba hacia la navecilla sin posibilidad de dudas, al girarla
a cualquier otro sitio, se apagaba.
-Le habrán llevado a otro lugar, dijo Servil entristecido.
-Definitivamente no está aquí. Y no podemos llevarnos a esta vieja amiga porque
sospecharían...
Pusieron al anciano junto a sus "amigos" y prepararon su escape. Era muy
sencillo.
Megamente ató una pequeña carga explosiva a una carga de humo junto al detector
de incendios. En cinco minutos, el pequeño artefacto se volatibilizó y activó
alarma de incendios. Unos segundos más tarde, unos chorritos de agua provenientes del
techo volvieron a todo el mundo a la normalidad quienes no recordaron prácticamente
nada y retomaron sus funciones habituales.
Unos quince minutos después, el guardia despertó en su caseta.
-¡Caramba, me dormí en mi puesto!, que bueno que nadie se dio cuenta, no tendré
que ver tele tan tarde. Un inexplicable dolorcillo en la nuca lo hizo sacar un
frasco de aspirinas de su locker y olvidarse del asunto.
Casi sin habla, Amo y gorila-pez, volaban de nuevo, esta vez, retornando a sus
querencias.
Roxanne los esperaba impaciente en la guarida y se conmovió de las novedades que
su chico azul le contaba, cabizbajo, mientras cepillaba el exotraje de Servil.
Éste, agotado, roncaba al fondo de su "pecera-dormitorio".
-Tú también necesitas un baño, dijo melosa.
Los cerebots habían llenado de agua caliente la enorme bañera de pies de león,
que encontraran en una barata y que el héroe usaba para relajarse y elucubrar
algunos de sus planes contra Metroman, antaño.
Frotar su piel aterciopelada y celestial, con un guante de rizo y jabón cremoso
aromático le producía cálidas cosquillas en todo el cuerpo, pero ignoraba estos mensajes
sabiendo que él no se sentía de ánimo.
Cuando lo secó y le puso la bata blanca igual a la suya, que le había regalado
toda sonrojada hace unos días, lo llevó de la mano al dormitorio.
-¿Vas a quedarte conmigo? Inquirió él, esperanzado.
Voy a hacer más que eso, le dijo su "conejita".
Tendió a su muchacho sobre la cama y entreabriendo su bata, comenzó a
acariciarlo por todos lados. Decidida, tomó el objeto en cuestión entre sus manos, era primera vez que se atrevía a hacerlo. Megamente gemía y suspiraba con estas manipulaciones.
Lo acercó a su boca, juguetonamente, y comenzó a degustarlo, como si fuera un
sabroso caramelo, o un helado azul.
Finalmente, lo introdujo en su boca y lo fue succionando, suave primero, y con
más energía después, sonriendo con los ojos todo el tiempo.
Mirando como el rostro de él, pasaba de celeste pálido hasta un imposible
púrpura a medida que ella aumentaba las revoluciones.
-P-p-pa-para, R-r-roxanne, espera... alcanzó a musitar su amante, antes que su
boca, se llenara de algo caliente y ligeramente amargoso.
Unos bigotes y barba cerúleos decoraban su rostro cuando se miró en el espejo.
Rió, tierna y divertidamente, mientras Megamente ingresaba en el cálido reino del
sueño, gratamente sorprendido y reconfortado por su dulce y desinteresada sorpresa.
SER TUYO
LIBRO 1º: Los 20 días perdidos.
Capítulo 13,
Enredos... y Samuel.
Servil se encontraba nuevamente el el diván de Charlie, perdido en sus
pensamientos.
Se había dado cuenta, de que le hacía bien pensar en si mismo, de vez en cuando,
si el 90% del tiempo, su vida giraba en torno a su maestro.
Pero era inevitable que cada cosa estuviera impregnada de su señor, si habían
pasado juntos toda la vida.
-¿Entonces, se criaron en la cárcel? Char estaba espantada.
-Si. Allí hay gente muy buena, aunque no lo crea, Srta. Strongbold...
-Llámame Charlie, dijo la psicóloga en un arranque de democracia.
-Estaba el Sr. Warden, muy estricto, pero bondadoso en el fondo, los guardias,
con los que jugábamos cartas, Metropoly, Pictionary... ¡oh, el Señor siempre ganaba al
Pictionary, es un balazo dibujando!...
Algunos presos que nos enseñaron a hablar, leer y a escribir...
(De allí el manejo de vocabulario del foquillo azul, se dijo la señorita)
Y estaba Samuel, claro está.
¿Samuel? Char se había perdido por un momento en sus propias divagaciones y al
oír
este nombre se paralizó. Pero hay muchos Samuel en Metrociudad, se dijo.
-¿Quién era ése? Cuéntame más, inquirió.
-Samuel era un hombre que se encontraba en la cárcel injustamente, dijo con
inocencia el pecezuelo, había sido un brillante ejecutivo de un fondo de inversiones de
La Banca de Metrociudad.
Su jefe lo ascendió de un día para otro, diciéndole lo orgulloso que estaba de
sus capacidades. Lo que el nunca supo, es que su escalada a las grandes ligas, lo
transformaba automáticamente en responsable directo del manejo de la Empresa,
como socio accionario mayoritario.
Un mes más tarde, su "socio" había huido con el dinero de los inversionistas. Y
como nunca lo encontraron, fue él quien terminó demandado y en la cárcel.
-Espero salir algún día, muy pronto, decía Samuel al Señor, acariciando su
cabecita, tengo una niña pequeña da tu edad, apuesto que serían buenos amigos jugarían, leerían juntos, pelearían a ratos, sería tan divertido, ella tampoco tiene muchos
amigos.
Los chicos la miran raro, porque dicen que es visionaria, desde que le contamos
como nos conocimos con su mamá, cree en los extraterrestres... Estará feliz cuando le
cuente que si existen en mi próxima carta, Guau! Un verdadero extraterrestre...
Poco a poco, fue enseñándonos muchas cosas, y siempre nos trataba con gran
cariño.
El pobre quedó muy mal cuando supo que habían embargado su casa y que su esposa
e hijita habían tenido que mudarse a un barrio periférico. A veces nos mostraba
fotos. ¿Creen que me odien? Yo aún las amo, y tanto...
Cuando estaba así de melancólico, sacaba su vieja guitarra y cantaba canciones
de amor para sus "chicas", como las llamaba él.
Este objeto llamó mucho mi atención, como aún tenía problemas de motricidad fina
y me costaba mucho manejar mi exotraje Nº 2, Samuel decidió que era bueno
enseñarme.
Me costó bastante controlar el manejo de los dedos. Pero con el ejemplo de este
bondadoso señor, un año después podía tocar varias canciones.
Se sentía especialmente unido al Señor y a mí...
-"Uds. Son responsables de mi historia de amor, solía decir, yo era un joven
perdido que vivía para ir de fiesta en fiesta, de pub en pub, hasta una noche, la más
especial de mi vida.
Porque esa noche, en una fiesta, conocí a una mujer hermosa, diferente, que no
estaba allí para quedar borracha perdida, si no para pasar un rato agradable. Tenía
enormes ojos azules, labios dulces, una miríada de pequitas en sus mejillas, y un cuerpo
perfecto.
-¿Puedo acompañarte?, le dije, algo tambaleante.
-¿Qué?, no estás suficientemente bebido?, pero no había reproche ni desprecio en
su voz.
Conversar con ella, me hizo empezar a vislumbrar lo mucho que estaba perdiendo,
y cómo estaba haciendo sufrir a mis padres. Sentí deseos de cambiar.
Al rato, con nuestras mentes más claras que el resto de los fiesteros,
escuchamos una vibración inusual que parecía cortar el aire. Curiosos, salimos al exterior.
(-¡Esos éramos nosotros!, dijeron entusiasmados el niño azul y su pez)
-¡Allá! Dijo ella, señalando al cielo, ¡Es preciosa!
Una luminosa estrella azul surcaba el cielo, cruzando el firmamento de este a
oeste.
Emocionados, nos abrazamos. Y mi bella Madeline, con los ojos embebidos de esa
mágica luz azul, empezando a amarme por compartir ese momento único con ella, me
besó.
Creemos que esa misma noche escribió a París, porque antes de un año teníamos a
nuestra chiquita en brazos".
El pequeño azul lo miraba con ojos embobados.
-¿Los bebés se encargan a París?
Samuel parecía incómodo y divertido a la vez.
-YA verás amiguito, eres muy joven para saber como se encargan los bebés, pero
algún día lo sabrás, y de seguro te va gustar mucho... jajajajaaaaaaa...
Un lagrimón colgaba suspendido del rabillo de Char, estaba verdaderamente
impresionada, y lo peor que ella estaba cerca de tener toda la historia
completa. Una historia asombrosa sobre la conexión de los seres humanos, que había terminado muy mal.
-Pasaron varias cosas, recordó el pececito, el Señor Samuel nos salvó de morir
como tres veces, en extrañas cirscunstancias...
-Cuando aún éramos pequeños, un carro de lavandería desbocado casi nos aplasta,
pero Samuel lo detuvo con sus fuertes brazos.
-Otra vez, una viga del patio estuvo a punto de aterrizar sobre el Señor M,
casi morí de angustia esa vez, pero Samuel lo empujó lejos del peligro.
-la tercera vez, en nuestra adolescencia, unos reclusos encapuchados le dieron
una golpiza al Señor, y fue Samuel quien lo sacó del medio a puñetazo limpio.
Fue entonces cuando le pedí un nuevo cuerpo, necesitaba un ayudante y un
guardaespaldas, así que diseñó el prototipo Gorila Nº 3, ¿no es genial?, dijo
levantando el peludo brazo.
- Dos años después, Samuel murió, dijo Servil, con los ojos aún más húmedos, si
cabe.
Alguien le entregó una nota falsa, donde decía que su hijita estaba muy
enferma. Enloquecido, intentó escapar...
-Y cayó desde lo alto de la verja.
-Si, dijo Char, conozco esa parte de la historia.
Lo sé porque di soporte emocional a su hija cuando recién estaba empezando mi
carrera. Lo siento, pero no puedo decirte más.
-¿Pero al menos, la niña se encuentre bien? Inquirió Servil.
-Eh... Dentro de lo posible, sí.
-¿Y aún cree en los extraterrestres?
-Uff, un montón, demasiado, dijo la Psicóloga.
-Me encantaría conocerla, aunque sea de lejos, sin que me vea.
-Er, creo que la chica ha tenido suficientes emociones de momento, demasiadas
para su
edad. Es mejor que la dejemos en paz, ¿si?
De todas formas, estamos aquí para hablar de ti. ¿Algo más que agregar?
-Oh, sí doctora, dijo el pescadito, ¡creo que estoy enamorado!
-¿De alguna mujer? Espetó Char, palideciendo...
-Oh, no, como se le ocurre... Es una hermosa chica pez... Sólo Ud. lo sabrá,
¿No, Srta.?
Y ya sé como voy a conquistar su corazón, dijo Servil, ruboroso e ilusionado.
Nuevamente Ud. me ha salvado el día.
Servil la abrazó y salió del consultorio, dejando a Char, como siempre,
confundida, pero aliviada...
-¡Ufff! Por un segundo creí que me iba a decir que se había enamorado de mí,
jajajaja...
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Mientras su fantástico pez conducía a toda velocidad a la cárcel y luego
enfilaba hacia el Acuario de Metrociudad, Megamente no tenía una de sus mejores mañanas.
Era su día de entrenamiento con la policía, y después de agotarlo con un ciclo
de entrenamiento que incluía escalada, gateo y otras delikatessen que lo dejaron
como papilla azul, el manejo de armas no lo tenía precisamente en la gloria.
La "patada" que daban las armas de fuego lo remecía hacia atrás y erraba contra
la diana, mientras un nutrido grupo de policías se había congregado a reírse de él,
tomar café y comer donnas.
Estaba famélico, habían pasado dos horas desde el desayuno, y los chicos de azul
balanceaban mimosamente su manduca enfrente de sus ojos.
Sólo hasta que termines, le dijo su instructor, y fue a supervisar a otros
aspirantes.
-¡No es justo! Se están vengando por las veces que los hice pasar malos ratos.
¿Acaso no saben que ahora soy un héroe?, gimió.
-Prueba esta bazooka, le dijo sonriente un policía.
El pobre chico apenas podía levantarla.
-¡Tiene menos fuerza que un pollito!, jajajajaaaa.
El señor blue levantó la bazooka y casi, casi, le dio a la diana, el problema es
que hizo un hoyo en al pared, por el casi.
Los policías se dispersaron, no querían estar presentes cuando el instructor
"ROCK" Turpin viera el desaguisado.
Esperaron en las sombras, a escuchar la retahílla de improperios que recibiría
"el nuevo recluta", pero se quedaron asombrados al escuchar como el instructor se
disculpaba.
-Oh, no se preocupe, Señor, es un detalle, lo arreglaremos, debería anunciarnos
su visita cuando decida volver a hacer prácticas con nosotros... se disculpaba zalamero.
-Y Uds., torpes, ¿Cómo se les ocurre no avisarme que mi general Jonson había
venido a presenciar las prácticas de tiro? Y se alejó, mitad encantado, mitad enfurecido.
El "General Jonson" salió del cubículo de tiro, sonriendo. Activó el dial de su
reloj y volvió a ser Megamente, en uniforme de práctica, de nuevo.
-¡Ey, buena salvada, chico arándano! ¿Nos prestas tu relojito?
El chico azul, se sentía de nuevo, dueño de la situación.
-Solo un poquito, mientras me como algunas de esas rosquillas.
Los policías se divirtieron disfrazándose unos minutos, mientras nuestro héroe,
aprovechaba de degustar la colación que su organismo tanto requería.
Roxanne, en tanto, se presentaba en la consulta de Char, acompañada de Edile.
La mañana había traído una mala noticia, le había tocado reportar a los
televidentes que uno de los rayos para deshidratar basura, había sido robado.
La noticia, lejos de preocupar demasiado, había causado algo de risa en los
periodistas y en la audiencia.
-Y esta noche se entregan los galardones científicos, ¿vas a estar ahí?,
preguntó el bioquímico.
-Pues, claro, si es mi trabajo, dijo la chica, pensando que sería una larga y
tediosa noche.
Apenas se desocupó, mostraron la presentación Multimedial a Charlie. Esta se
quedó de una pieza.
-Es imperativo que te alejes de Megamente, concluyó.
-¡No lo haré! No me estaba drogando como tú creíste, y estoy casi segura que
siente lo mismo que yo. ¡Me gusta!
-¿Qué parte te gusta más? ¿Que te rapte, que te torture, que no te deje tener
una vida normal, tener que esconder su relación como si fuera algo monstruoso?
¡Apenas lo conoces! Verlo a la distancia y mandarle cosas a la cárcel no es lo
mismo que conocer a alguien en vivo y en directo...
-¡No sabes nada! Le espetó la reportera, dolida, aunque hasta ella se daba
cuenta que ese argumento no tenía validez alguna con Charlie.
Edile se sentía mareado, en este fuego cruzado de gatas furiosas.
-Esperen un minuto, Roxanne, estás diciendo que las muestras que me trajiste
eran de Megamente y...¿ tuyas?
La reportera enrojeció violentamente, mientras asentía con la cabeza.
-Soy un tonto, debí haberlo adivinado... alegó el científico golpeándose la
frente.
-Mira Char, no es tan grave, puedo hacerles un estudio, y verificar la curva
hormonal y biquímica...
-Tú no te metas, esto es entre mi amiga yo...
-Dame unos minutos con la Dra. Strongbold, Roxanne, pidió Edile. La reportera
salió al pasillo de la consulta.
-No tienes opinión aquí, le dijo la psicóloga.
-SI la tengo, ambos me caen bien y parecen buenos chicos, me di cuenta el otro
día de su atracción y es muy poderosa, de química perfecta, no deberías meterte tanto
en su relación.
-¿Y qué sabes tú de relaciones? Para ti el amor es tener un equipo nuevo o un
juego de probetas brillantes...dijo Char.
-¡Y para ti es jugar con la mente de las personas!, gritó Edile, sobreexitado.
-¡Rata de laboratorio!(Ch)
-¡Manipuladora Mental!(E)
-¡Engendro científico!(Ch)
-¡Eres una Bruja! (E)
-¡Como te atreves!... Eres un hmmfmhmhhff...
Roxanne se asomó curiosa, no podía creer lo que sus ojos veían. Edile había
cogido a Charlie de un brazo y... ¡La estaba besando!
Se retiró al pasillo de nuevo, riendo, hasta que sintió claramente el límpido y
cortante sonido de una bofetada.
Cuando volvió a entrar el panorama era otro.
-Sr. Watson, le pido que se retire, antes que me vea forzada a llamar a la
policía y lo demande por acoso.
Los ojos de Charlie eran fríos como el cristal tras sus azulados anteojos.
La chica curiosa, tomó al derrotado y confundido científico de un brazo y
salieron, dejando a la orgullosa Charlize Strongbold dueña del campo de batalla.
Pero cinco minutos después, se habrían sorprendido de haberla visto convertirse
en un mar de lágrimas.
-¡Lo siento mucho!, le dijo a su camafeo. ¡Trato de mantenerte vivo en mi
memoria, pero es difícil! ¡Ése idiota ha profanado mi boca, en al que reposaba tu último
beso!
Y lo peor, lo peor de lo peor... es que me ha gustado...
Edile estaba rojo como una amapola en la brisa del campo, mientras se alejaban
calle abajo.
-Lo siento tanto Roxanne, creo que defendí tu causa con mucho brío. Y todo este
trabajo con vuestras hormonas me debe estar afectando.
La chica, lo miró con cara de no tragarse nada.
-Claro Edile, como si no te hubiera visto el otro día como le mirabas el escote,
dijo juguetona...
-Era un interés, er... científico, dijo éste, arreglándose los lentes.
-Por supuesto, es obvio... Vamos por un café.
Mientras tanto, Servil se preparaba también a dar la pelea.
Armado con la guitarra de Samuel, le cantaba al objeto de sus afectos, una dulce
canción que aquél le enseñara:
..."Tengo un corazón,
Mutilado de esperanza y de razón,
Tengo un corazón que madruga donde quiera...
¡ayayayayay!
Y este corazón,
se desnuda de impaciencia ante tu voz.
pobre corazón,que no atrapa su cordura...
Quisiera ser un pez,
para tocar mi nariz en tu pecera,
y hacer burbujas de amor por donde quiera,
y pasar la noche en vela, mojado en tiiii...
Un pez,
para bordar de cayenas tu cintura,
y hacer burbujas de amor baja la luna,
saciar esta locura
Mojado en tiiii...
Canta corazón,
Con un ancla imprescindible de ilusión,
sueña corazón,no te nubles de amargura...
Y este corazón,
Se desnuda de impaciencia ante tu voz,
pobre corazón, que no atrapa su cordura...
Quisiera ser un pez,
para tocar mi nariz en tu pecera,
y hacer burbujas de amor por dondequiera...
Pasar la noche en vela,
mojado en ti...
Una noche,
Para hundirnos hasta el fin...
Cara a cara,
beso a beso
Y viviiiir
por siempre,
mojado en tiiii..."
(Letra y música, Juan luis Guerra)
Cuando terminaba los últimos acordes, Servil casi se desmaya al sentir una vos en su cabeza, que decía:
-"Eso fue muy hermoso, gracias"
