Disclaimer: Todos los personajes de Shingeki no Kyojin que aparecen en esta historia pertenecen a Hajime Isayama.
Advertencia: Esta historia contiene Yaoi y Lemon, si estos temas no te gustan, no la leas.
Sugerencia: La mayoría de este capítulo fue escrito escuchando el OST de SnK, si gustan escuchen las canciones más tranquilas para acompañar su lectura.
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- Eren, ¿te sientes bien? – Preguntó Mikasa mientras observaba a su hermano con bastante preocupación, desde semanas atrás lo había notado cansado y distraído, como siempre, culpaba al Sargento de todo lo que le sucediera y se sentía frustrada de no tener pruebas para demostrar que ese "enano" le hacía algo a Eren.
- Si, Mikasa… Te informo, otra vez, que estoy bien – Respondió Eren evidentemente cansado y harto de tener a su hermana atrás de él.
- Pero… No te ves bien, llevas muchos días así… - Continuó la chica ignorando la cara de molestia de Eren – Me preocupo por ti… Yo tengo que… - Pero fue interrumpida bruscamente por el chico.
- ¡Nada! No tienes que hacer nada ¡Jamás te pedí que me protegieras! ¡Deja de pretender ser mi madre! – Le gritó y se alejó dejando a la chica con los ojos llenos de lágrimas.
- ¡Maldita sea! ¿Por qué no se preocupa por su vida? Hay otras personas que la necesitan más… - Pensaba Eren mientras caminaba a su habitación – Jamás debí dejar que me acompañara, ella se las hubiera arreglado fuera del ejército… Si ella no estuviera aquí, Rivaille y yo… - Prefirió dejar inconclusos sus pensamientos.
Habían pasado semanas, y los encuentros con Rivaille se habían vuelto frecuentes, entrenaban en el campo tres veces por semana, otros dos o tres días, dependiendo del humor del Sargento, se veían en su habitación, pero Eren no estaba satisfecho… El sexo era genial, no podía tener quejas al respecto, pero le molestaba que todo fuera sólo entrenamiento – sexo, sexo – entrenamiento, no había un punto medio en "eso". Se aferraba a llamar "relación" a lo que tenía con el Sargento, pero el hecho de que no tuvieran más interacción, de que Rivaille pasara sin mirarlo cuando estaba con otros compañeros y que le prohibiera hablar de "eso" con los demás, simplemente lo frustraba.
Si Rivaille no quería que nadie se enterara de lo que pasaba entre ellos, ¿para qué quiso iniciar "eso" con él? No dudaba que el Sargento pudiera tener sexo con quien fuera, en más de una ocasión había escuchado comentarios entre las mujeres de que a pesar de su carácter les parecía atractivo, ¡hasta había hombres que decían lo mismo! Incluso dudaba bastante de que la relación con Irvin fuera sólo de trabajo… Entonces, ¿por qué él?
- ¡Mierda, mierda, mierda! Supongo que a esto se refería mi padre cuando decía que no era bueno dejarse llevar por los impulsos… - Dijo Eren mientras daba vueltas en la cama. Eso se había vuelto una costumbre: Llegaba a su habitación y, si no era día en que iba Rivaille, se pasaba horas pensando en lo mismo. Dormía tarde y se levantaba temprano, todo el día añoraba ver a Rivaille, pero cuando lo veía no se atrevía a hablar más de lo necesario; odiaba verlo irse después del sexo, pero no encontraba la manera de pedirle que se quedara. Odiaba sentirse como una adolescente sufriendo por su primer amor, ¡pero carajo!, justamente eso era.
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Ese día su cuerpo no pudo más, a pesar de ser día de entrenamiento, no se levantó, intentó abrir los ojos pero sus párpados pesaban y eso fue más fuerte que su voluntad.
Cinco minutos… Diez minutos… Veinte minutos… ¡Treinta y cinco minutos!
- ¡Basta! ¿Qué mierda piensa ese mocoso? – Gritó Rivaille al ver que el tiempo corría y Eren no aparecía por ningún lado.
Corriendo casi como un maratonista llegó a la habitación de Eren, de una patada abrió la puerta y poco le faltó para derribarla. El chico ni siquiera se inmutó por el ruido, lo encontró plácidamente dormido y casi babeando la almohada.
- Se ve tan lindo… - Pensó Rivaille al contemplar a Eren, olvidó por qué había ido ahí y se quedó parado unos segundos en la puerta. De repente recordó que estaba enojado y que ese lindo mocoso lo había dejado plantado.
- ¡Levántate! – Le dijo en un grito que fácilmente se escuchó en medio cuartel.
Eren abrió los ojos inmediatamente, casi se cae de la cama cuando vio a Rivaille a su lado lanzando fuego por los ojos.
- ¿Qué? ¿Qué pasa? ¿Nos atacan? – Preguntó aún sin comprender lo que sucedía.
- Lo único que ataca es tu estupidez y falta de compromiso, levántate de una buena vez – Respondió el Sargento completamente enojado y desesperado de la lenta respuesta de Eren.
Eren, casi despierto por completo, recordó lo que había pensado la noche anterior y se entristeció. Se dio cuenta de que la única razón de que Rivaille estuviera ahí era que lo hizo esperar pero no significaba que estuviera preocupado por él.
- No quiero entrenar hoy – Respondió el chico acurrucándose otra vez en la cama.
Como si el Sargento hubiera escuchado el peor insulto de su vida, frunció el ceño y se puso rojo de coraje.
- ¿Qué? Creo que no escuché bien… ¿Qué dijiste? – Preguntó tratando de calmarse un poco.
- Dije que no quiero entrenar hoy… Debería limpiarse las orejas de vez en cuando – Respondió tranquilamente Eren cerrando los ojos como si fuera a dormir de nuevo.
El color rojo no es suficiente para describir la tonalidad del rostro de Rivaille, al ver la respuesta del joven comenzó a desprender un aura negra que haría correr a los mismos titanes.
- ¡¿Qué demonios te pasa?! Eso es insubordinación – Dijo a punto de estrellar un puño contra el rostro de Eren.
- No entrenaré más hasta que… - Respondió Eren sin inmutarse, pero decidió no terminar su frase, no se sentía de ánimos para hablar.
- ¿Hasta qué? – Preguntó Rivaille intentando regresar a su color de piel.
El silencio de Eren fue sepulcral, pasaron minutos sin recibir una respuesta y, por supuesto, Rivaille estaba saliéndose de sus casillas, de nuevo. Una idea cruzó por su mente, le parecía tonta, pero no quiso desecharla hasta estar seguro.
- Acaso, ¿te has vuelto un adicto al sexo y no quieres entrenar hasta que te coja? – Preguntó con mucha curiosidad.
Eren enrojeció al escuchar eso, ciertamente le gustaba mucho que lo hiciera, pero no, esa no era la razón. Se enfureció tanto cómo Rivaille lo había estado hace unos momentos.
- ¡¿Qué te pasa?! ¿Crees que todos pensamos sólo en sexo y entrenamiento como tú? – Comenzó a gritar sin notar que había sustituido el "usted" por el "tú" – No tienes idea de lo que me pasa. Estoy harto de ser tu mascotita sexual secreta. Quiero… Quiero besarte cuando se me antoje, quiero tomarte de la mano cuando camine en el campo, quiero platicar cuando estemos en el comedor, quiero poder pararme a tu lado cuando estás con Irvin, quiero decirle a todos que te amo sin importar lo que digan, quiero… Quiero ser importante para ti… - Terminó de hablar casi sin fuerzas, su rostro sonrojado pasó a ser pálido. Estaba de rodillas en la cama, se agachó lo más que pudo y empezó a llorar abiertamente.
Rivaille estaba atónito. No supo cómo debía responder. Temía que ese momento llegaría pero no estaba preparado para afrontarlo. ¿Qué debía hacer o decirle? ¿Tenía que dejarlo llorar como una chiquilla o debía consolarlo? – Es más fácil matar titanes – Pensó mientras rascaba su cabeza intentando encontrar una solución.
- No, no eres mi "mascotita sexual secreta" – Se atrevió a decir sentándose cerca de Eren – Las cosas no son como piensas. Te he prohibido acercarte en público porque no quiero que te metan en chismes, bueno, no en más de los que ya hay. No quiero que salgas lastimado, aunque… - Sonrió con un dejo de tristeza – Parece que más que protegerte sólo he logrado lastimarte… -.
Las palabras del Sargento fueron sorpresivas para Eren, jamás creyó que fuera a escuchar algo como eso. Levantó la cara y vio a Rivaille agachado, triste, parecía como si quisiera llorar.
- He perdido la práctica en estas cosas – Continuó Rivaille – Hace mucho tiempo que no tenía una pareja… Los años en el ejército han hecho que piense sólo en sobrevivir y que olvide la forma de hacerlo. He lastimado a muchas personas en el camino, muchos jóvenes como tú me han confesado su amor, pero dejé de amar cuando tenía más o menos tu edad… Fui rechazado y me negué a sentir algo de nuevo… -.
Eren sintió pena por lo que acababa de escuchar, y se sintió mal consigo mismo, se la pasaba diciendo que el Sargento tenía sentimientos pero jamás se detuvo a investigarlos. Se enfocó en lo que él sentía pero olvidó ver lo que le pasaba a su compañero.
- Yo… Lo siento… - Dijo Eren en tono casi inaudible.
- Está bien – Respondió Rivaille hablando casi igual que Eren – No era posible que supieras lo que nunca te dije –.
Instintivamente, Eren se acercó al Sargento y lo abrazó como a un niño desconsolado, para su asombro Rivaille no lo rechazó, al contrario, lo tomó de la cintura y recargó la cabeza en su pecho; le pareció que lloraba pero no estaba seguro.
Permanecieron en esa posición algunos minutos, los suficientes para que ambos se calmaran. Rivaille se separó un poco de Eren, levantó la cara y lo miró a los ojos, esos grandes ojos verdes que tanto le gustaban, se acercó a su cara y se besaron. Esta vez no hubo lujuria o intenciones sexuales, fue un beso tierno y amoroso.
Después de terminado el beso, Rivaille agachó de nuevo la cabeza y le dijo:
- Eren… Me informó Irvin que mañana partimos a una misión – Se quedó callado por unos instantes – No quiero que vayas… No quiero que te pase algo… -.
- Está bien – Respondió Eren – También soy un soldado, sé que mi deber es ir a las misiones, para eso me trajiste aquí, ¿o no? – Rivaille lo miró un poco asombrado – Además, mientras esté contigo no me pasará nada, ambos nos protegeremos – Dijo regalándole una hermosa sonrisa.
Se besaron de nuevo, esta vez ambos imprimieron pasión y deseo. Fácilmente Rivaille logró que Eren se sentara encima de él, para así comenzar a acariciarse mutuamente. El Sargento empezó a acariciar la espalda del joven, rodeó su cintura y se afianzó fuertemente de sus nalgas, besaba el cuello y el pecho del chico, los jadeos lo excitaban todavía más, continuó mordiendo y besando algunas partes hasta dejarlas rojas. Por su parte, Eren paseaba sus manos por la espalda de su compañero, por la intensidad de lo que Rivaille hacía con él, ocasionalmente le encajaba las uñas y le dejaba algunas líneas rojas por la piel.
Besos y caricias se distribuían por ambos cuerpos, en movimientos rápidos se despojaron de todas las ropas. Rivaille recostó a Eren en la cama e hizo un camino de besos que inició en su boca, bajó por su cuello, pecho, abdomen, vientre y terminó en la prominente erección que estaba frente a él. Comenzó a besar y lamer el miembro del chico, los movimientos de su lengua dejaban hilos de saliva por todos lados. Eren se estremecía por esa nueva sensación, muchas veces antes le había proporcionado ese placer al Sargento, pero jamás lo había recibido, lágrimas salieron de sus ojos por el goce y la felicidad.
Rivaille detuvo la felación, se acercó al chico y quedando a la altura de su entrepierna comenzó a sentarse lentamente, con la saliva que impregnaba el miembro de Eren lubricó su propia entrada y lanzándole una mirada por completo lasciva permitió que el chico penetrara en él. Lenta y placenteramente le concedió a su compañero la dicha de follar por primera vez a alguien.
Eren no cabía en sí mismo, la actitud enteramente erótica de Rivaille lo extasiaba a niveles insospechados. Tener a ese hombre moviéndose de esa forma y poder admirar el sonrojo de sus mejillas era algo que no había podido imaginar nunca.
La estrechez del Sargento era simplemente sublime, se notaba que tenía experiencia en eso, pero los gemidos lo hacían parecer como si fuera la primera vez que lo hacía. El miembro de Rivaille también estaba erecto, algo que Eren no podía desaprovechar, lo tomó con su mano derecha y comenzó a masturbarlo. Los gritos de Rivaille se hicieron más fuertes y agudos, resonaban claros en los oídos de su compañero; los dos se excitaron todavía más.
Rivaille gemía como hace tanto no lo hacía, sin quererlo, imágenes de las noches con Irvin llegaron a él, sin embargo prefirió borrarlas y concentrarse en quien ahora estaba a su lado. La sensación de ser follado y masturbado a la vez fue mejor de como la recordaba, el orgasmo no tardó mucho en llegar, fue estrepitoso y aturdidor, la eyaculación fue abundante y bañó el pecho de Eren; éste al notar que su compañero estallaba de placer no pudo resistir más, tomó al Sargento de la cadera y lo jaló hacia abajo haciendo que la penetración fuera todavía más profunda, sin pensarlo se vació dentro de él mientras gritaba fuertemente.
Habiendo terminado los dos, se dejaron caer sobre la cama totalmente exhaustos. Rivaille extendió los brazos y Eren se acurrucó en su pecho, ambos sonreían al sentir sus corazones latir.
- Entonces te gusta el sexo reconciliatorio, ¿verdad? – Dijo Rivaille en tono de burla tras haber recuperado el aliento.
- ¿El qué? – Dijo Eren confundido – Me gusta el sexo, eso lo sabe muy bien, pero lo otro no lo entiendo… - Expresó el chico haciendo un pequeño puchero.
- Sexo reconciliatorio, así se le llama a cuando una pareja tiene sexo después de haber tenido una pelea – Explicó pacientemente Rivaille.
- Oh, ya veo… - Exclamó Eren – Espere… ¿Entonces somos una pareja? – Preguntó abriendo los ojos sorprendido.
- ¡Claro! No creerás que hago esto con cualquiera – Respondió el Sargento mirando los ojos del joven – A menos… Que no quieras ser mi pareja… -.
- Sí, sí quiero ser su pareja… Lo he querido desde hace mucho… - Le respondió Eren un poco apenado.
- Bueno, entonces si somos pareja, ya no tienes que hablarme de "usted" – Dijo el Sargento levantando una ceja.
- S–Sí, Rivaille – Contestó Eren regalándole una gran sonrisa.
- Me alegra que hayamos sobrevivido la primera pelea. Ahora arréglate y vamos a comer algo – Comentó el Sargento poniéndose de pie y acercándose a su ropa.
- Rivaille… - Le llamó Eren con semblante de preocupación - ¿Qué les vamos a decir a los otros? – Preguntó con la mirada cabizbaja.
- ¿Qué les quieres decir? – Lo miró seriamente – No hay que dar explicaciones de nada. Si a tu hermana o a quien sea no le agrada nuestra relación, se pueden picar el culo cuantas veces quieran, a lo mejor les gusta y dejan de molestar – Terminó de decir en tono burlón.
Eren lo miró sonriente, pensó que quizá sí le importaba lo que pudieran decir, pero en ese momento era más importante lo que había entre ellos.
Se vistieron y salieron al comedor. Tal y como habían previsto, las miradas no se hicieron esperar, notaban que cuchicheaban a sus espaldas, pero ninguno de los dos hizo caso.
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- ¿Estás listo, Rivaille? – Cuestionó Irvin al terminar los preparativos para la misión.
- Sí, todo está listo, en cuanto des la orden podemos partir – Respondió el Sargento acomodándose el pañuelo en su cuello.
- Bien… Me alegro mucho por ti, ya supe lo de Eren… - Dijo el Capitán sonriendo ampliamente.
- Suponía que no tardarías en enterarte… Gracias… - Respondió un poco avergonzado.
- No te preocupes, todo está bien entre nosotros, tienes derecho a buscar tu felicidad – Le dijo tomándolo del hombro.
Justamente en ese momento se acercó Eren, al ver que el Sargento y el Capitán platicaban se quedó parado y no supo si continuar caminando o irse corriendo lejos. Irvin logró verlo de reojo y extendiéndole la mano le indicó que se acercara.
- ¡Buenos días, Capitán! – Saludó Eren al llegar con sus superiores.
- Buenos días, Eren, espero que estés listo para irnos – Saludó y continuó hablando – Durante la misión quiero que te quedes cerca de Rivaille, no me gustaría que esta pareja sufriera algún accidente, ¿entendido? – Interrogó Irvin dando una mirada severa a los dos hombres frente a él.
- ¡Entendido, Capitán! – Respondió Eren bastante sonrojado.
- Sí, sí, lo que tú digas mamá – Contestó Rivaille mirándolo con indiferencia.
Todos en el cuartel estaban listos para partir. Eren estaba de pie junto a Rivaille esperando las órdenes, de pronto éste lo agarró de la muñeca, lo jaló hacia su cara y tomándolo de la barbilla lo besó apasionadamente frente a sus compañeros, todos se quedaron atónitos y algunas de las mujeres casi se desmayan.
- Cuando regresemos de esta misión ya no importará nada de lo que digan. Te amo, Eren – Le dijo alejándose un poco de sus labios.
Eren sonrió y también dijo un "Te amo" antes de partir. Se tomaron de la mano y caminaron juntos hacia la salida. Estaban seguros de que ambos regresarían con vida, pues ahora que habían decidido estar juntos nada podría separarlos.
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F I N
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Bueno, pues este Fic ha llegado a su fin. Quizá haga alguna continuación, pero sería considerablemente más pequeña (aunque siempre pienso eso y termino con fics kilométricos xD).
Muchas gracias a todos por sus comentarios, felicitaciones y demás. Hessefan, muchas gracias por tus palabras y por la delicadeza de leer mi historia.
Actualmente se está cocinando otra historia nueva, espero adelantarla un poco para comenzar a publicarla.
¡Arigato gosaimas a todos! Les mando muchos abrazos.
Atte.
Faby K
