¡Hola! :D Bueno aquí va otro capítulo, espero que les guste c:

Avisillo desde el futuro (si leen las notas de los sgts. Caps. entenderán por qué es del futuro xD): Bien, algunos capítulos del fic están en dos versiones: la primera es la que pueden leer a continuación y la otra versión es más subida de tono y les dejo el link: h*t*t*p*:*/*/*w*w*w*.*fanfic*.*es*/*view*story*.*p*h*p*?*sid*=*47684*&*text*size*=0*&*chapter*=*3 (borren los *) que es para los que quieran leer la versión "Lemmon" o "Lime" o como sea que se llame.

La única diferencia entre las historias, es que en la otra página detallo más los momentos donde… bueno… ustedes saben ¬/¬ hacen eso y tiene, como decirlo… conversaciones de cama (Uy, escribir estas cosas es tan vergonzoso -) Y también alguna que otra cosilla pero no son relevantes. Aquí, Yoruichi jamás dice algo como: "¡F*llame como te digo, cabrón!" ni Rukia "N-No muevas las manos de allí" (entusiasmé a alguien? ;D espero que sí) Y que la otra tiene un capítulo más que no incide para nada en el trasfondo de la historia (era demasiado pervertido para editarlo a M).

Y eso es todo, no los molesto más.

LOS PERSONAJES NO SON MÍOS, LE PERTENECEN AL GRAN TITE KUBO (siempre quise escribir eso en mayúsculas cx)

Capítulo 3: Por nada del mundo

Malditos perros… ¿¡Quiénes se creen que son!? ¿Los reyes del mundo?

No pude hacer nada, había mucha gente como para poder defenderme de una manera más decente. Solo me limité a correr como lo haría cualquier gato normal. Me duele mi cola. ¡Y ese dueño de porquería! No retuvo a su animalejo ese ni por un segundo.

¡Puf! Al fin he llegado, qué cansancio.

– ¡Ey, Kisuke! Ábreme.

– ¡Oh, Yoruichi-san! –En menos de diez segundos, la figura de Kisuke llega a mi encuentro, exuberantemente alegre–. ¡Pero si eres tú, Yoruichi-san! –Me toma en sus brazos–. ¡Pareciera como si hubiera pasado un siglo desde que no te veo!

–Han sido unas cuantas semanas solamente –le tranquilizo.

–Ya lo sé. –Aprovecho su abrazo para recostar mi cabeza en su hombro–. ¿Quieres leche?

–No, creo que quiero té esta vez.

– ¿Hm? ¿Te sucedió alguna cosa en el camino?

No disfruto de mi leche cuando me duele algo, es por eso que Kisuke sabe que cuando no le pido mi leche de siempre, es porque me hice o me hicieron daño.

–Bájame, vayamos adentro. Me duele la cola.

Entramos en la tienda y me siento en mi almohada favorita. Kisuke se dirige a la cocina y al cabo de unos minutos llega, trayendo consigo una bandeja de té. Se sienta frente a mí con las piernas cruzadas.

– ¿Qué le ha pasado a tu cola? –Me pregunta mientras prepara una taza mucho más baja y ancha que las otras.

–Nada importante.

– ¿Nada importante, dices? Está demasiado torcida. Además, dijiste que te dolía.

Me extiende la bebida, me percato de que no ha servido una para él.

– ¿No piensas beber té? –Pregunto para evadir el tema de los perros.

–Ahora no me apetece, pero tú si quieres ¿no?

–No, se me acaban de quitar las ganas de beber té.

– ¿Quieres leche ahora?

–No.

Eso demuestra que aún me sigue doliendo mi cola. Aunque también, en estos momentos me ha dado el antojo de otra cosa.

– ¿Deseas algo en especial?

–Sake.

–Vaya, lo siento pero se acabó ayer.

– ¿¡Te lo bebiste tú solo!?

– ¡Qué querías que hiciera, Yoruichi-san! –Dice mientras se abanica–. Estos últimos tres días me he quedado solo en la tienda. Sin ninguna compañía.

–Tsk, estoy segura que sabías que iba a venir.

Comienzo a mover mi cola, pero me duele y lo dejo de hacer. Kisuke se da cuenta.

– ¿Me vas a decir qué le paso a tu cola?

–Me mordió un perro.

–Que perro tan malo, pobre Yoruichi-san.

–No más que tú por no dejarme sake.

–Los gatitos no deben beber sake.

–Y los vendedores de dulces deberían callarse.

Me acerco gateando hacia él, transformándome en el camino hasta su regazo. Mi trasformación se completa a la mitad de la mesa, tirando todo al piso de paso. El dolor de mi cola desaparece, esparciéndose por mi espalda hasta no sentirse. La sala se llena de neblina, se demorará un poco en desvanecerse. El cuerpo de Kisuke se distingue entre todo el vapor y en un segundo me aferro a él, abrazándolo por el cuello con mis brazos y por la cintura con mis piernas. Sus manos me aprietan alrededor de mi espalda, haciendo que me incline contra su pecho.

–Hace un tiempo que quería tenerte así entre mis brazos, Yoruichi-san –me susurra mientras ole mi cuello y desliza ambas manos por mi espalda. Me aferro más a su cuerpo–. ¿Me extrañaste?

–Pues claro.

Le miro y sin previo aviso me besa.

Comienzo a desatarle el kimono y a acariciar su pecho con una mano, contorneando los bordes de sus músculos, mientras que con la otra le saco su sombrero y lo lanzo hacia atrás, lo siento rodar por mi espalda y caer en el piso. Empiezo a jugar con los cabellos de su nuca.

– ¿Cuánto me extrañaste? –Me susurra al oído con la voz agitada, mientras me doy cuenta de nuestro cambio de posición: sobre la mesa.

Comienza a besar desesperadamente mi cuello, desde el hombro hasta mi mandíbula.

–Mucho… –Suspiro por el deleite–. Más de lo que crees.

Se detiene y me observa.

–Vaya, no creí que ibas a decir eso. –Besa mis labios con insistencia–. Eso me hace realmente feliz –dice moviendo sus besos hasta mi pecho.

Deslizo mis manos por debajo de su ropa y llego a su espalda, arañándola. Siento como la temperatura de su piel es más alta en esa zona, demasiado para ser verdad. Creo que le he hecho algo de falta… Su boca sube, acariciando y dando besos. Me sujeto a los bordes de la mesa, mientras comienza a morder y a ser más insistente en sus caricias.

–Kisuke.

– ¿Sí… Yoruichi-san? –Su voz suena algo agitada.

– ¿Tú… tú también… me extrañaste? –Apenas logro articular cada palabra.

–Por supuesto que sí.

Y vuelve a besarme, le agarro de la nuca para mantenerlo ahí. Cuando se separa para buscar aliento, se me queda mirando complacido, con una sonrisa torcida en sus labios, aguantando una carcajada.

– ¿Qué es… tan gracioso?

–Estás lista.

– ¿Tan pronto?

–Me has extrañado, Yoruichi-san. –Me besa en la mejilla y se acerca a mi oído–. Y yo a ti también te he echado mucho de menos.

–Ya lo había notado –le digo, refiriéndome a un punto de él que hace rato ha estado algo exaltado.

Vuelvo a rasguñarlo en la espalda, me gimotea entre el dolor y el placer. No está tan reprimido como la mayoría de las veces. Debe de serle mucho más cómodo esto con la casa vacía.

Antes de venir, le pedí a Tessai que se llevara a Jinta y a Ururu de excursión a alguna parte interesante. Tenemos una semana completa para nosotros solos. Podemos hacer lo que sea, donde sea, durante el tiempo que sea, sin preocuparnos de que alguien nos escuche.

Un quejido sale de la boca de Kisuke entrecortado por su respiración y un suspiro. Me sacia de él.

–Kisuke –mi garganta clama–, por nada del mundo… vayas a detenerte.

–Tus deseos son órdenes, Gatita.

Y comienza. Su lengua hace órbitas en mi boca, la mueve arriba, abajo, a los lados, me muerde los labios, el cuello, la mandíbula, sus manos juguetean sobre mi tórax y las mías en su espaldar, acompasando su movimiento a través de lo más bajo de su espalda.

–Más rápido. –Me obedece, leves clamados empiezan a emerger de mí y la respiración de Kisuke comienza a ser más resonante. Sus manos se aferran a los bordes de la mesa por encima de mis hombros y comienza a ser más vivo–. Ah, sigue así.

Suspira en mi oído, un escalofrío recorre mi cuerpo al sentir su aliento tan cerca de mi piel. Dirijo mi boca hasta su hombro y lo muerdo. Comienza a dar besos en mi cuello mientras lo abrazo con fuerza.

Su mano derecha se dirige hasta mi pierna, acariciándome desde un poco antes de la rodilla, pasando por mi muslo hasta llegar a mis costillas. Sus besos bajan hasta mi hombro y suben por mi brazo hasta alcanzar mi muñeca, levantando mi extremidad con su mano izquierda. Aprovecho para pasar mi índice sobre sus labios, sintiendo su aliento tibio chocar contra mis dedos que él muerde y besa al mismo tiempo.

Con una sonrisa torcida en los labios, vuelve a besarme en la boca. Y mi brazo, antes levantado por él, se acomoda en su nuca. Suspiro estirando mi cuello, dándole lugar para morder mi barbilla. Y se vuelve más agudo, mis manos se aferran a los cabellos de su nuca otra vez. Acomoda su cabeza en mi hombro, gruñendo al mismo tiempo. Un quejido quiere iniciarse en mi garganta…

Precisamente en el segundo en que ese quejido está a punto de emerger, Kisuke se detiene. ¡Se detuvo! ¡A pesar de que le dije que por nada del mundo lo hiciera! Lo miro enfadadísima, pero él tan solo tiene los ojos muy abiertos.

–Kis-

Pero antes de que pueda decirle algo, se separa de mí. De manera rápida y violenta, dejándome agitada e insatisfecha.

Me incorporo con dificultad, sentándome sobre la mesa. Al hacerlo, veo como Kisuke se arregla apresuradamente la ropa, intentando que su respiración sea menos trabajosa. No lo logra. Al levantar la vista hacia mí, me mira con preocupación y distingo que ¿se ha sonrojado?

–Mejor conviértete en gato, Yoruichi-san –me dice con la voz agitada y rápida.

Le hago caso, extrañada. Y al voltearme hacia la puerta, comprendo al fin la actitud de Kisuke: a través de lo que queda del vapor de mi transformación, se hallan Byakuya y Soi Fong, observándonos con los ojos como platos.

Ya veo. Esto no es algo del mundo, sino de la Sociedad de Almas.

CONTINUARÁ…

Notas: Por cochinones les pasó wajajaja :D… Espero que les haya gustado y que no tengan deseos de tirarme tomates.

¡Como sea! Muchísimas gracias por leer, ahora entiendo lo que se siente tener un Review :'D

Zerathul95 y Cabe: GRACIAS GRACIAS GRACIAS :'D